Lisa Tuttle: Recuerdos del cuerpo I

Lisa Tuttle y lo femenino

Hasta el momento he leído siete de los 15 relatos de terror que componen esta recopilación. Los estoy leyendo en inglés porque, aunque compré la versión en español en el Celsius y de hecho esperé hasta que la señora Tuttle me la firmó, la verdad es que la traducción es tan mala que no pude terminar siquiera el primer relato.

Dicho esto, me pasó con ese primer cuento, Deseo del corazón, (**) lo que a Felicidad Martínez con el relato que abre Inquilinos: no me convenció en absoluto. Me dejó fría, no terminé de comprender lo que había sucedido y además la prosa me pareció en exceso simple. De todas formas, continué leyendo porque, bueno, había comprado TAMBIÉN la versión en inglés y no me apetecía admitir ante el mundo que me había equivocado dos veces. Así que leí más…

La Herida (***)

La imagen lleva a un artículo (en inglés) acerca de “Nido de pesadillas”, también de Lisa Tuttle.

La historia trata sobre un hombre que conoce a otro y se niega a sí mismo la posibilidad de enamorarse de él. Incluso trata de volver con su exmujer cuando se da cuenta de lo que ha sucedido; a saber, que  sus sentimientos han podido más que su razón y se ha enamorado de un compañero de trabajo más joven que él. No quiere ceder ante las emociones porque teme lo que pueda suceder. Pero el amor todo lo conquista y entonces llega el giro final y te quedas con cara de panoli.

En este segundo relato Lisa Tuttle presenta un protagonista con el que soy incapaz de empatizar, me cae mal, me parece cobarde, estúpido y gris. La prosa sigue siendo de lectura sencilla, muy fluída, casi como si no importara. Las palabras de Tuttle tienen la función de llevarte de la mano por las historias y la funcionalidad pesa más que la belleza. Como es una buena narradora,  esto no disminuye la calidad de la experiencia lectora, al contrario, la aumenta. De hecho, Lisa Tuttle es una buen ejemplo de narración sin florituras que consigue emocionar. Donde la emoción es la que la autora busca, no siempre la que desea el lector.

Lo mejor de la historia es el mundo que queda reflejado sólo al final de la misma. Hasta entonces, Tuttle juega con nuestros sesgos con total soltura y nos convence de cosas que no son. Solo por este relato el libro ya merece la pena; pero no se vayan todavía, aún hay más.

Husbands (***)

Esta imagen os llevará a la ficha de la autora en La Nave Invisible. Un proyecto que debéis conocer (también yo tengo ficha allí :))

Hace algunos años, no muchos, todos los hombres desaparecieron de la Tierra. Todos los hombres. Y sí, hace muchos años, los suficientes para que las nuevas generaciones crean que en realidad nunca existieron, pero no bastantes para que las mujeres más mayores los hayan olvidado. Sin embargo, algo está sucediendo, hay pistas que parecen augurar un retorno de los hombres.

La protagonista de este segundo relato es una mujer confusa. Con este personaje la autora  aprovecha para presentar el problema de la fiabilidad de la memoria: ¿será verdad que los hombres existieron? Ella recuerda haber tenido maridos, hay imágenes que muestran seres humanos que no son mujeres, pero ¿estarán manipuladas? La primera mitad del relato habla de esto y la segunda cambia de tercio y se centra en esas cosas tan raras que están ocurriendo y que parecen mostrar el retorno de la masculinidad. A través de las niñas. El giro final no es tan sorprendente, pero las reflexiones que salpican la narración me han convencido.

Cabalgando la pesadilla (*****)

La protagonista y su mejor amiga tienen una relación con el mismo hombre. Los tres están de acuerdo en ello. Las cosas se complican cuando la mejor amiga se queda embarazada y sufre un aborto espontáneo del que culpa a la protagonista. Ella, a su vez, aunque no ha tenido nada que ver, se siente culpable. A raiz del suceso la amistad entre ambas se pierde y también se corta la relación entre la mejor amiga y el hombre. Los dos que quedan deciden iniciar una nueva etapa de su vida juntos y la protagonista se queda embarazada…

Hasta el momento este es mi favorito. Un relato de maternidad, dependencia y crisis sicológica que funciona porque está contado en primera persona a través de una narradora sincera. Todo el tiempo conoces el doblez de la protagonista, siempre sabes hasta qué punto  les dice a la verdad al resto de personajes, eres consciente de su sentimiento de culpa y de sus contradicciones. Así Tuttle crea un personaje redondo, con múltiples facetas. Porque además la propia protagonista transmite la opinión que sabe que otros tienen de ella (y que luego esos otros confirman en una inteligente línea de diálogo). El giro final es sorprendente pero tan lógico, con una lógica tan convencional, que no sabes si reir o llorar. Sí, sin duda es mi favorito.

La tumba de Jamie (****)

Aunque no me ha impactado tanto como el anterior, este es un buen relato de terror, de madres y de amor maternofilial en el que cambian las tornas de un modo poco usual.

La protagonista es una madre divorciada que se ha volcado en su hijo como único foco y fuente de amor. Pero el niño no está en su mejor momento, ha empezado a mostrar cierto desapego que hace que su madre se desespere. De hecho, ha desarrollado la manía de cavar tumbas en el jardín. En una de ellas encuentra una extraña criatura a la que debe alimentar. Y ahí es donde se tuercen las cosas para esta pequeña familia.

Cuatro estrellas  como cuatro soles porque Lisa nos muestra a la perfección las inquietudes y las emociones de una madre sin hacer que nos identifiquemos. De hecho esta es otra de esas protagonistas que a mí me caen fatal. Hay un cambio en el carácter de uno de los personajes. Un cambio brusco que te hace pensar en un error de base, pero ¡no!

El armario de los fantasmas (**)

Este no me ha dicho nada. Parece más un capricho de la autora, como si le apeteciera mucho hablar del tema del espiritismo en la época victoriana. Es un relato con sorpresa pero superficial, sin mucho que pensar. Para nada lo que me gusta leer.

La colonización de Edwin Beal (***)

No sé si mi compañera de editorial Sofía Rhei, había leído este relato antes de escribir Domori, pero la colonización me ha recordado muchísimo a ese bolsilibro de Cerbero. Y a los viajes de Gulliver, si debo ser honesta al 100%

Aquí, Edwin, un hombre que desea que una hecatombe acabe con la mayor parte de la raza humana (pero no con él) sin destrozar la posibilidad de vida en el planeta, encuentra algo extraño en su jardín, una especie de esfera que parece trnasformarse en una especie de tortuga mutante que le muerde la nariz. Tras la infección, Edwin no vuelve a pertenecerse.

Otro protagonista fácilmente odiable en una historia que, en esta ocasión, me ha divertido y provocado alguna que otra náusea .

 

 

 

 

En breve seguiré contando. Y con un poco más de tiempo analizaré someramente los mecanismos del éxito de los cuentos que me parecen mejores y puede que los mecanismos del fracaso de los que me parecen peores.

Stay in tune!

 

 

 

 

 

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