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3 Reiteraciones que lastran tu estilo literario (y 3 que lo enriquecen)

¿Sabéis lo que pasa con las dragonas? Que, excepto durante la época de cría, tienden a vivir en soledad. Por eso no son el mejor ejemplo para ilustrar la lucha de la autora contra elementos múltiples. Al fin y al cabo, las reiteraciones que lastran tu estilo literario son cosas que se repiten una y otra vez.  Cosas que convierten nuestros textos en cuadros de Escher de los que las lectoras no pueden salir.

Para solucionar la ausencia de dragones y seguir explicando las reglas básicas de estilo con bichos mitológicos, hoy os traigo a la temida Hidra de Lerna.

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Imagen de SilviaP_Design en Pixabay

La Hidra de Lerna y a sus reiterativas cabezas

Según la mitología griega, la Hidra de Lerna era un monstruo acuático y despiadado. Tenía un número indeterminado de cabezas (desde cinco hasta cien, dependiendo de las fuentes) y forma de serpiente. No voy a decir que me caiga bien, pero hay que romper una lanza a favor de las serpientes. Si habéis visto Buenos presagios o leído la novela, sabréis por qué. Reiteraciones que lastran tu estilo literario

Lo malo de la hidra no era que comiera gente, que también, ni que gastara muchos cepillos de dientes (no se los lavaba), sino que cuando le cortabas una cabeza, le salían dos.

Hércules se las vio y se las deseó, pero al final terminó con ella. Yo conozco autoras que se han pasado media vida eliminando reiteraciones de sus relatos o novelas y no pueden decir lo mismo.

No tanto porque cuando eliminas una repetición salgan dos, cosa que en ocasiones ocurre, sino porque algunas se esconden y es imposible verlas. Reiteraciones que lastran tu estilo literario

En este artículo vamos a listar las reiteraciones más corrientes, tanto correctas como incorrectas, para que las localicéis en vuestros textos y los dejéis limpios y relucientes.

¿Qué es una reiteración?

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Imagen de Stefan Keller en Pixabay

A de hablar de tipos de reiteraciones y cómo usarlas, habrá que tener claro en qué consisten, así que allá vamos.

Pues bien, reiteración es una palabra que llega a nosotras a partir del término latino reiteratio y significa repetición.

Una reiteración es el acto de expresar o realizar algo que ya se había dicho o hecho con anterioridad.

Reiteración=repetición

Ejemplo nada literario:

«Hércules se acercó al monstruo, levantó su espada y le corto la cabeza. No sabía que, eliminada esa, le saldrían dos más. Como vio que era exactamente eso lo que sucedía, Hércules se acercó al monstruo, levantó su espada y le cortó la cabeza. Como héroe no estaba mal, pero le costaba llegar al fondo intelectual de las cosas, así que dos nuevas cabezas sustituyeron a la primera. Por supuesto, Hércules, por tercera vez, se acercó al monstruo, levantó su espada y le cortó la cabeza».

Seguro que estáis pensando en la reiteración más obvia: Hércules se acercó al monstruo, levantó su espada y le corto la cabeza.

Pero es que hay alguna más. De hecho, esa frase que se repite tres veces no es tan mala porque sirve para hacer muy evidente la estupidez del héroe. En una obra cómica podría servir.

Hay una reiteración peor que habría que eliminar: dos frases que empiezan por el adverbio relativo «como». Hacen que el texto quede pesado. Si cambiásemos la primera por «al ver», el párrafo se aligeraría:

«Hércules se acercó al monstruo, levantó su espada y le corto la cabeza. No sabía que, eliminada esa, le saldrían dos más. Al ver que era exactamente eso lo que sucedía, Hércules se acercó al monstruo, levantó su espada y le cortó la cabeza. Como héroe no estaba mal, pero le costaba llegar al fondo intelectual de las cosas, así que dos nuevas cabezas sustituyeron a la primera. Por supuesto, Hércules, por tercera vez, se acercó al monstruo, levantó su espada y le cortó la cabeza».

No es un texto perfecto, pero tampoco está mal.

Uso correcto de la reiteración: figuras literarias

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Imagen de DarkWorkX en Pixabay

Anáfora

Siento empezar con una pequeña hidra en sí misma, pero la anáfora lo es. Se trata de una de esas palabras con múltiples significados (polisémica).

Para la gramática, una anáfora es la relación de identidad que se establece entre una palabra y otra u otras que se han utilizado antes en el discurso.

Ejemplo:

«—Hércules levantó la espada y le cortó la cabeza a la hidra dos veces. Yo no podía parar de reírme.

—¿En serio?

—Del todo. Pero no solo eso, la volvió a levantar una tercera vez».

Aquí, «la» equivale a «la espada». Esa relación de identidad es lo que en gramática se llama anáfora.

En retórica, la anáfora es la repetición intencionada de una o varias palabras al comienzo de versos u oraciones.

Ejemplo:

«Cortó Hércules la cabeza de la hidra y dos nuevas la sustituyeron

Cortó Hércules la cabeza de la hidra y cuatro nuevos ojos le vieron

Cortó Hércules la cabeza de la hidra y casi, casi le explotó el cerebro».

Hay que tener cuidado con las anáforas. Si las empleamos a diestro y siniestro, es posible que el texto quede demasiado recargado.

Aliteración

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Imagen de Manolo Franco en Pixabay

Las aliteraciones también son repeticiones, pero de sonidos o fonemas. Todavía recuerdo los versos de Rubén Darío con el que mi profesora de literatura ilustraba la aliteración allá por el paleolítico superior: «Bajo el ala aleve / del leve abanico».

Se supone que esa ele evoca el movimiento lento y delicado del abanico de una dama más bien lánguida. Si el señor Darío hubiera conocido a mi madre, habría escrito algo más del estilo: «la estocada estruendosa estallaba en el pecho». Ella siempre ha sido una mujer muy enérgica.

Veamos como puede Hércules enfrentarse a una aliteración en prosa.

«Sigiloso, Hércules se asomó sobre el abismo donde lo esperaba el monstruo. Su espada se alzó presta y rebanó la cabeza. Para su sorpresa, del cuello de la sibilina serpiente surgieron dos más.»

Si leéis esto último en voz alta notaréis el efecto de la acumulación de eses, un sonido muy parecido al parsel, ya sabéis, la lengua de los ofidios según la insigne J.K. Rowling.

Paralelismo

Otro tipo de reiteración es el que consiste en repetir estructuras sintácticas.

En español, el orden lógico de una frase es sujeto-verbo-predicado. Pero nada impide que cada uno de esos tres elementos tenga una estructura más o menos compleja. Las oraciones subordinadas pueden formar parte de un sujeto, por ejemplo:

«El héroe que sujetaba la espada se acercó al monstruo.»

Lo mismo para el predicado:

«El héroe se acercó al monstruo que lo esperaba con las fauces abiertas.»

Y veamos ahora un ejemplo un poco más complejo (sí, eso es rima interna)

«La primer vez, Hércules alzó la espada y rebanó el cuello del monstruo. Inmediatamente, dos cabezas sustituyeron a la que había caído. Aquello, claro, suponía un problema, pero el héroe no sabía cómo atajarlo. Lo que sí sabía era seguir luchando, así que eso hizo.

La segunda vez, Hércules repitió la operación y, de nuevo, dos cabezas surgieron donde hacía un momento solo había una. El monstruo no sabía cuánto aguantaría su enemigo. Lo que sí sabía era que todos los anteriores habían muerto, así que esperó.

La tercera vez, Hércules levantó la espada, pero no cortó ningún cuello.

La tercera vez, la hidra se dio cuenta de que algo no iba bien.

Ambos sabían que ningún cuerpo alberga más de un solo corazón.»

En el ejemplo jugamos con el paralelismo para igualar a los dos antagonistas. Ambos se enfrentan uno a otro y ninguno es especialmente listo. Hércules comete dos veces el mismo error mientras la hidra confía en que el héroe se cansará solo. Al final, a la tercera (el número tres es importante en casi todas las artes) cambia la estructura gramatical pero l unión entre los dos personajes se mantiene mediante el uso del mismo verbo.

La anáfora del final (la tercera vez), recalca todavía más la semejanza entre Hércules y la hidra.

Reiteraciones que lastran tu estilo literario

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Imagen de E. Dichtl en Pixabay

Las tres figuras retóricas que comentamos más arriba son solo la cuarta parte de las que existen. Sí, hay doce maneras de usar la reiteración de forma correcta. No me paro en todas porque la mayor parte se emplean únicamente en poesía. Os dejo este enlace para que os suenen los doce nombres, por si queréis investigar.  Reiteraciones que lastran tu estilo literario

Los tres casos de los que vamos a hablar a continuación son motivo de vergüenza y escarnio para todo tipo de escritoras. Sí, para mí también. Reiteraciones que lastran tu estilo literario

No son figuras ni recursos de estilo, sino signo de torpeza o de pereza o de prisa o de falta de ganas de corregir. No responden a un motivo estético, sino que pasan un poco porque sí, por falta de cuidado. Cuando aparecen, los textos suenan fatal, recargados o vacíos. Vamos a por estos tres errores de estilo relacionados con la reiteración. Reiteraciones que lastran tu estilo literario

Rima interna ¡marchando una de matemáticas!

Imagen de OpenClipart-Vectors en Pixabay que ilustra el descalabro de la rima interna

¿Alguna vez habéis dicho aquello de «sin haberlo deseado me ha salido un pareado?». Suele pasar en conversaciones completamente naturales. Y sucede porque el español abunda en vocales y las vocales son muy dadas a la rima asonante.

Podría parecer que no pasa nada, peor sería hacer rimas consonantes todo el rato. Imagina que estás escribiendo una novela sobre un camionero de nombre Ramón. Ahora que lo has imaginado, no lo hagas. Las posibilidades de que te salgan más rimas internas que hombres en un bancal de José Luis Cuerda son infinitas.  Reiteraciones que lastran tu estilo literario

En prosa sin embargo ten en cuenta esta regla: existe rima interna cuando se repiten las terminaciones léxicas a una distancia de, más o menos, ocho sílabas.  Reiteraciones que lastran tu estilo literario

Hay algunos tipos de palabras que son tus enemigos naturales:

Adverbios terminados en –mente.

Los adverbios modifican al verbo y por tanto la mayor parte de las veces pueden evitarse usando un verbo más preciso que el primero que se nos ocurre.

  • «Caminaba calle abajo apresuradamente» se puede cambiar por «se apresuraba calle abajo».
  • «Reía estentóreamente» se puede cambiar por «reía a carcajadas» o «se carcajeaba».

Estos cambios no solo muestran que tienes un vocabulario amplio, sino que eliminan la rima en -mente.

Ejemplo con hidra:  Reiteraciones que lastran tu estilo literario

«Hércules se asomó sigilosamente sobre el abismo donde lo esperaba el monstruo. Alzó la espada rápidamente y le rebanó una cabeza. Sorprendentemente, del cuello de la sibilina serpiente surgieron dos más.»  Reiteraciones que lastran tu estilo literario

Si lees eso en voz alta, o incluso sin alzar la voz, vas a ver tantos –mente que te vas a creer el profesor Xavier.

Adverbios en general

No hay nada de malo en usar adverbios terminados en -ado a modo de adjetivo. Se hace mucho, es muy común y nadie va a lanzarte una hidra para que te castigue por ello. El problema es el mismo que antes: muchos –ados juntos forman justo eso: pareados. Y si no estás escribiendo un texto que requiera una sonoridad especial, entonces estás metiendo la pata y saturando a tus lectoras.

Ejemplo:

«A la hidra le pareció que aquel héroe era del tipo pringado. Un tipo que no quería estar ahí, sino que los demás se habían echado a un lado y se había encontrado en esa situación, más bien apurado».

Para escribir esas pocas palabras no he tenido ni que esforzarme. El español es así. Pero con el idioma no pasa lo mismo que con las parejas, que las quieres como son. No, al idioma hay que tratarlo con mano dura o se te rebela. Mirad la diferencia.

«A la hidra le parecía que Hércules no había llegado allí de manera voluntaria. Más bien tenía aspecto de haber caído en una trampa. Como si los demás héroes hubieran dado un paso atrás y él hubiera permanecido en primera línea, sin poder rechazar su destino.»

Cinco -ados en el primer párrafo frente a solo dos en el segundo. Además, el segundo párrafo cuenta con mayor número de verbos y palabras con una carga semántica superior.  Reiteraciones que lastran tu estilo literario

Además de los adverbios terminados en –ado, hay muchos adjetivos y sustantivos que terminan así.

Infinitivos y gerundios

Solo tenéis que pensarlo. Palabras que terminan en –ar, -er e –ir o en –ando y –endo. Ya hemos hablado de los múltiples problemas del gerundio en este artículo, pero es que además es tan sonoro que llama muchísimo la atención. Echad un vistazo a los ejemplos del artículo que acabo de enlazar.  Reiteraciones que lastran tu estilo literario

En cuanto a los infinitivos, también saltan al oído por la rima interna y, como todas las formas no personales del verbo, ralentizan la acción. Eso sí, debo confesar que yo tiendo a abusar de ellos. Si hay algo en cuya corrección empleo mucho tiempo es en los infinitivos.  Reiteraciones que lastran tu estilo literario

En esta tesis doctoral (página 44) encontraréis las terminaciones que agrupan mayor número de palabras en español. Es un poco friki, pero os dará una idea de lo fácil que es caer en la rima interna.

Vocabulario escaso

Imagen de Lucia Grzeskiewicz en Pixabay

He dicho y repetiré que, al escribir, menos palabras significan mayor precisión. Si puedes decir algo con una sola palabra, no uses dos, ni tres, ni cuatro.  Reiteraciones que lastran tu estilo literario

Esto resulta especialmente doloroso a la hora de corregir textos que cuentan buenas historias pero que rezuman seres, estares, haberes, teneres y pareceres.

Casi siempre hay buenas opciones para sustituir esos verbos, que nos quedan holgados a todas, como sacos; que se han dado de sí y los pobres, al contrario que el amor, no se han roto de tanto usarlos.

Ejemplo:

«Hércules estaba de pie junto a la hidra, que tenía tres cabezas de las originales y cuatro nuevas. Era una situación peligrosa que le hacía plantearse si debería huir. Parecía que todo estaba perdido.»

Espero que este párrafo os esté dando mucha grima.

Veamos como se puede mejorar:

«Hércules enfrentaba a la hidra en pie. El monstruo conservaba tres de sus cabezas originales junto a cuatro nuevas. El peligro planteaba al héroe una difícil disyuntiva: ¿debía huir o arriesgarse a perder la vida?»

¡Mucho mejor!  Reiteraciones que lastran tu estilo literario

Este tipo de correcciones llevan tiempo. A veces hay que cambiar del todo las estructuras de las frases y a las escritoras que empiezan no les hace mucha gracia. Se preguntan si no estarán vendiendo su voz propia.

Yo me pregunto ¿qué voz propia hay en la repetición ad infinitum de los mismos cinco verbos? De nuevo, ejercitar el léxico os dará más recursos con los que armar obras que de gusto leer. Y no, el estilo no lo es todo, pero ayuda mucho.  Reiteraciones que lastran tu estilo literario

¿La mejor manera de conseguir un vocabulario mayor? Leed mucho. Leed obras que os gusten y obras que no os gusten. Obras sencillas y obras complejas. Leed todo lo que os caiga entre las manos, si tenéis tiempo. Si no sabéis por donde empezar, aquí recomiendo cinco obras maravillosas para mejorar el estilo.

Estructuras repetitivas

Mirad esta fotografía que de vez en cuando las redes sociales devuelven a nuestras orillas.

3 Reiteraciones que lastran tu estilo literario (y 3 que lo enriquecen)

La longitud de las frases tiene que ver con la musicalidad, sí. Y también con la repetición de estructuras.

Sujeto – verbo – predicado

Esta frase – tiene – cinco palabras

(Tu) – escucha – lo que está ocurriendo

El oído – pide – más variedad

(El texto) – es – como un disco rayado

Las frases largas añaden variedad estructural:

  • Conjunción copulativa en el predicado: Varío la longitud de la frase y creo música.
  • Frases de relativo: A veces, cuando estoy seguro de que el lector está cansado, le engancho con una frase de longitud considerable […]

Tienes que manejar todos los tipos de oraciones para poder jugar con ellos y no solo eso, sino también para manipular las emociones de la lectora.  Reiteraciones que lastran tu estilo literario

Ejemplo con hidra:

«Los cuellos de la hidra cimbreaban. Hércules los miraba desde su escondite. Su movimiento era hipnótico. El héroe se percató de lo que pasaba. Hércules cogió la espada. En un par de pasos se acercó al monstruo. No tardó en cortarle una cabeza».

«Desde su escondite, Hércules vio como los cinco cuellos de la hidra cimbreaban, imponentes. Había cierta belleza en su iridiscencia escamada que a punto estuvo de hipnotizarlo. Afortunadamente, se dio cuenta enseguida. Sacudió la cabeza. Se acercó al monstruo. Alzó la espada. Rebanó una cabeza».

Mientras que en el primer ejemplo la acción no despierta nuestro interés porque las estructuras y longitud de las frases hacen que el párrafo parezca una lista de la compra, en el segundo hay una secuencia de acción y un tempo que cambia. Se pasa de la contemplación relajada a la alerta y a la acción. Primero con frases largas y luego con oraciones cada vez más cortas.

Y esto es todo por hoy. Lee de manera crítica a las autoras que admires, analiza por qué su prosa te gusta, educa la estética. Al final obtendrás tu recompensa.

Si escribes y necesitas saber:

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