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4 maneras de dar coherencia a tus textos

¿Cómo puedes dar coherencia a tus textos sin resultar repetitivo, te preguntas mientras clavas en mi blog, tu pupila negra? Allá vamos, camarada.

  • ¿Gerundios? Malvados dragones que hay que someter.
  • ¿Reiteraciones? Hidras de múltiples cabezas que debes diezmar.
  • ¿Las Moiras? Las Moiras son tus amigas, querida escritora.

Átropo, Cloto y Láquesis trabajan con la misma materia prima que tú: un hilo. La primera hermana lo hilaba, la segunda lo tejía, la tercera lo cortaba. Así, desde el nacimiento hasta la muerte.

Y eso es lo que debes hacer tú con tus obras. Para que, desde el nacimiento de una frase, hasta el punto final del párrafo al que pertenece, no le cambies el sujeto, no te resbalen los verbos, ni se te despiste el predicado.

Y para que la lectora no te cierre el libro por tratarla como a una tonta, que es lo que pasa con las reiteraciones.

Cohesión Textual, un extraño apellido

Te va a parecer un poco raro, y a la funcionaria del Registro Civil del Olimpo también, pero cuando Temis y Zeus llevaron a las niñas a registrar las llamaron Átropo, Cloto y Láquesis Cohesión Textual. Cohesión por la madre y Textual por el padre.

Cohesión Textual, según todos los expertos en mitología (y en gramática, que es lo que viene al caso) es la unidad formal de un texto.  Esa unidad formal se construye mediante:

  • Recursos léxicos (vocabulario)
  • Recursos gramaticales (género, número, persona, pronombres, conjugación, etc.)

En español hay seis Moiras de la Cohesión Textual, pero hoy hablaremos de cuatro:

  1. Concordancia 
  2. Reiteración (lo sé, la semana pasada me pasé 4.000 palabras explicándoos por qué debéis tener cuidado con las repeticiones. Pero bueno, las Moiras tampoco eran inofensivas. Al fin y al cabo, Láquesis se dedicaba a cortar el hilo de la vida)
  3. Sustitución léxica
  4. Elipsis

1.-La concordancia

1.1.- Qué es la concordancia

Se llama concordancia a la igualdad de accidentes entre las palabras variables relacionadas en un texto.

Para hacerlo cortito y sencillo:

  • Las palabras variables son aquellas que pueden variar su terminación sin dejar de ser ellas mismas. Yo, por ejemplo, me pongo mi ropa de deporte para ir al gimnasio y el pijama para dormir, pero sigo siendo yo. Un adjetivo puede terminar en A o en O dependiendo de que se aplique a un sustantivo femenino o masculino. Los verbos tienen sus propias variaciones (persona, número. Si empleas lenguaje neutro, también pueden acabar en E.
    • Sustantivos
    • Adjetivos
    • Artículos
    • Pronombres
  • Las palabras invariables son las que no aceptan variación en sus terminaciones:
    • Adverbios
    • Preposiciones
    • Interjecciones
    • Conjunciones
    • Partículas

1.2.- Reglas de la concordancia

A.- Concordancia nominal

El género y número de los adjetivos, pronombres y artículos debe concordar entre sí y con el sustantivo; de hecho, depende del sustantivo.

Ejemplo: Láquesis, corta los hilo, que es muy largas y se nos está haciendo muy mayor este pobres ser humano. ¿No ves la pinta de aburrimiento que nos trae?

Evidentemente, hay algo ahí que no funciona: hilo es masculino singular y ser humano también. La frase correcta sería:

Láquesis, corta el hilo, que es muy largo y se nos está haciendo muy mayor este pobre ser humano. ¿No ves la pinta de aburrimiento que nos trae?

Nada que no nos diga el propio sentido común ¿verdad?

Vale, pues vamos a los casos especiales, que son los que dan problemillas:

  • Cuando poner un adjetivo DETRÁS de dos o más sustantivos en singular y el adjetivo se refiere a todos, ese adjetivo irá en PLURAL: La hilandera, la tejedora y la cortadora eficientes se asegurarán en todo momento de que cada persona cumpla con su destino asignado.
  • Cuando poner un adjetivo DELANTE de dos o más sustantivos en singular y el adjetivo se refiere a todos, el adjetivo va en SINGULAR: Maravillosa eficiencia y dedicación la de las tres hermanas asesinas… digo, funcionarias.

B. -Concordancia verbal

El número y la persona del verbo deben concordar con el sujeto de la frase.

Vamos a los casos fáciles:

Las tres hermanas trabajan juntas y de ellas depende la duración de nuestras vidas.

Tres hermanas: tercera persona de plural, trabajan: tercera persona del plural.

La duración de nuestras vidas: tercera persona singular, depende: tercera persona singular. Todo correcto.

Pero aquí también hay algunas normas a tener en cuenta:

  • Si tienes dos o más sujetos singulares unidos por la conjunción “y”, el verbo va en plural.

La hermana mayor y la hermana mediana y también la hermana menor, hacen trabajos complementarios

  • Si tienes dos o más sujetos singulares unidos por la conjunción “ni” u “o”, el verbo puede ir en plural o en singular.

¿Átropo hila o Láquesis?

¿Teje Átropo, Cloto o Láquesis?

No me ofrecen confianza ni la mayor ni la mediana. Pero el trabajo de la tercera es muerte segura.

C. – Concordancia por el sentido

La concordancia por el sentido da problemas porque consiste en atribuir género, número y persona a las palabras variables dependiendo de las cosas o personas a las que se refieren y no a las reglas gramaticales.

Os pongo primero los ejemplos, porque la explicación es más liosa que tejerle a uno la vida (siempre he creído que el trabajo peor pagado era el de Cloto).

Ejemplo 1:

—Su Divinidad es muy generoso.

—Yo no pinto nada —dijo Zeus. —Esto lo llevan mis hijas. Habla con ellas y a ver qué te dicen. Pero yo no las tendría todas conmigo, la verdad. Desde que sacaron las oposiciones a Moiras, no hay quien les haga perder el hilo.

En el ejemplo anterior, divinidad es un sustantivo de género femenino, pero generoso es un artículo masculino porque Divinidad se refiere a Zeus.

Ejemplo 2:

El trío de hermanas ¿se afanaba en su labor o se afanaban en su labor?

Aquí valdrían las dos opciones. Yo prefiero la primera: el trío se afanaba. Pero la gramática permite afanaban porque concuerda con hermanas.  Las hermanas se afanaban. Esto vale para todos los sustantivos colectivos: multitud, mayoría, conjunto, grupo, tripulación… y todos los que se te ocurran.

1.4.- ¿Artículo masculino y sustantivos femeninos?

Sí, no es ninguna locura. Las reglas de la concordancia tienen estas cosas.

Láquesis se había dejado en casa sus tijeras de cortar vidas, así que se pasó toda la mañana trabajando con el hacha.

El hacha, sí, no el hacha.

Dicho en términos de repelente gramar-lover: Se empleará el artículo él (en singular o plural, según corresponda) con sustantivos de género femenino que empiecen por “a” o “ha” tónicas.

A tener en cuenta en este sentido:

  • Si intercalas un adjetivo entre el artículo y el sustantivo, el artículo tiene que concordar con el sustantivo.

Láquesis trabajó con el hacha

Láquesis trabajó con la peligrosa hacha.

  • Si el adjetivo también empieza con a tónica, porque te has puesto a escoger palabras en la primera página del diccionario, el artículo se queda en femenino:

Láquesis trabajó con el hacha

Láquesis trabajó con la peligrosa hacha.

Láquesis trabajó con la  áspera hacha

  • Si el sustantivo que empieza con “a” o “ha” átona, el artículo también se queda en femenino.

Láquesis disfruta de la alambrada.

(Ni idea, esta mujer mata gente ¿vale? Igual es un poco sádica)

  • Con los nombres propios femeninos y con los nombres de la letra a y de la letra hache, el artículo queda en femenino:
    • Láquesis trabaja incluso el día de la Almudena.

(Igual porque en la Grecia antigua no se conocían las festividades de las patronas cristianas de los pueblos, no se lo tengáis en cuenta)

  • ¡Uy, la Atenea! Esa, mucho intelecto, mucho intelecto, pero le falta corazón, te lo digo yo a ti. Que el otro día la vi yo discutiendo con la Afrodita y la Artemisa y no había color entre las tres. Mucho más humas las otras, dónde va a parar.

Esto no se hace. Los nombres propios no llevan artículo más que para marcar el registro de los personajes. Eso sí, cuando queráis marcar este tipo de registros, el artículo debe concordar con el nombre. La Alicia, la Andrea, etc.

  • Esta, esa, aquella, alguna y ninguna se quedan como están empiece como empiece el sustantivo al que acompañan.

—Láquesis, por favor, córtame esta alma, que se me ha quedado larga.

—¿Esta?¿Seguro? Yo la veo bien.

—No, no, esa no. Aquella alma de allí, perdona, que me he hecho un lío.

  • Alma máter y avestruz son masculinos.

El avestruz estaba muy orgulloso de que sus plumas sirvieran para que las Moiras fichasen cuando llegaban al ministerio todos los días. Un destino mucho más digno que el del ganso, que daba sus plumas a unos glotones que las usaban para provocarse el vómito y seguir comiendo.

El alma mater de las Moiras no era otra que su propia casa. No habían ido a la universidad, pero sabían tanto como si se hubieran licenciado por Oxford y Cambridge.

2.- La reiteración o repetición léxica

En realidad, decir que nos centraremos en esto además de en la coherencia es un poco exagerar. Hablamos de la repetición léxica cuando hablamos de la anáfora. Así que en realidad, lo que quería decir al principio del artículo es que te leas el anterior y así verás como las repeticiones de una misma frase o estructura ayudan a dar cohesión a un texto, pero es mejor no abusar de ellas porque suelen sugerir cierta pobreza de recursos.

3.- La sustitución léxica

También en el artículo anterior mencionaba la necesidad de poseer un vocabulario rico para que el texto mejore. La sustitución léxica tiene mucho que ver con la riqueza de vocabulario y la creatividad. Hay tres tipos:

3.1.- Sustitución por sinónimos

Es tan sencillo como cambiar una palabra por otra que signifique lo mismo para que la lectora no sienta que nos repetimos.

Ejemplos:

  1. Átropo echó un vistazo al nido de almas, después miró el hilo que ya había extraído, después siguió tirando. Después de todo, ella solo era una funcionaria. Lo que hicieran los espartanos con todos aquellos bebés no era asunto suyo.

Átropo echó un vistazo al nido de almas, después miró el hilo que ya había extraído, a continuación siguió tirando. Al fin y al cabo, ella solo era una funcionaria. Lo que hicieran los espartanos con todos aquellos bebés no era asunto suyo.

  • Al ver a su hermana dudar, Cloto se preguntó si al seguir tejiendo no la estaría colocando en una posición comprometida, al obligarla a seguir tirando del hilo.

Cuando vio dudar a su hermana, Cloto se preguntó si, por seguir tejiendo, no la estaría colocando en una posición comprometida al obligarla a seguir tirando del hilo.

  • Láquesis las miró subrepticiamente, las ignoró sibilinamente y siguió trabajando eficientemente.

Láquesis las miró de reojo, las ignoró, sibilinamente y siguió trabajando con eficiencia.

Como veis, no solo se pueden sustituir los sustantivos, sino también los adverbios que suenan igual y producen cacofonías, las preposiciones que convierten una frase en plana, etc.

3.2.- Sustitución por semejanza semántica

La semejanza o contigüidad semántica entra en juego cuando sustituimos una palabra por otra que no significa exactamente lo mismo, pero que pertenece al mismo campo semántico o que se asocia al mismo concepto.

Es más fácil, como siempre, explicarlo con ejemplos.

Las tres Moiras, las tres hilanderas, las tres tejedoras, las tres mujeres.

Todas esas palabras se pueden usar para referirse a Átropo, Cloto y Láquesis. No son sinónimos unas de otras, pero la referencia, sobre todo por el contexto, es clara.

  • Las figura de las tres Moiras pertenece a la mitología griega y es muy conocida. Las Moiras eran hijas de Zeus y Temis y se las relaciona con los destinos de los seres humanos. Tres eran las tareas que llevaban acabo las Moiras: una de ellas hilaba, otra tejía y la tercera cortaba.

Queda mucho mejor si escribimos algo así:

  • Las figura de las tres Moiras pertenece a la mitología griega y es muy conocida. Las tres mujeres eran hijas de Zeus y Temis y se las relaciona con los destinos de los seres humanos. Tres eran las tareas que estas hermanas llevan a cabo: una de ellas hilaba, otra tejía y la tercera cortaba.

Comodines

Hay palabras que se usan para todo y que no conviene emplear en sustitución léxica precisamente porque se usan indiscriminadamente.

Nada de sustituir telar por aparato y mucho menos por cosa. O chisme.

Cuando se trata de emociones, la cosa es mucho peor (sí, he usado cosa adrede).

—¿Cómo estás, Láquesis? Veo que cortas más despacio hoy.

—Bah, así así.

—¿Cómo que así así? ¿Qué significa así así?

—Chica, no sé., Como plof. No estoy bien.

No sé vosotras, pero yo lo que quiero es quitarle las tijeras a Láquesis y clavárselas en un ojo a ver si reacciona.

Probemos de nuevo:

—¿Cómo estás, Láquesis? Veo que cortas más despacio hoy.

—Me noto espesa, como si mi cabeza funcionase a media potencia.

—¿Ha sucedido algo?

—Me he levantado triste, alicaída.

—¿Has desayunado? A ver si va a ser la tensión.

—He tomado mi tacita de ambrosía con aspartamo, como todos los días.

—Así que es anímico.

—Astenia, yo creo que va a ser astenia. La primavera me agota y me quita hasta las ganas de matar.

3.3.- Sustitución por pronombres

Nada más sencillo que dar coherencia a un texto sin repetir una palabra que sustituirla por otra cuya misión es justamente esa: servir de sustituta.

Pronombres

  • Mi, me , ti, te, nos, lo, la le, etc.

«Hola, soy Cloto y vengo a por el telar de Cloto» queda mal. Lo correcto, lo elegante, lo que hay que hacer para escribir con estilo es decir: «hola, soy Cloto y vengo a por mi telar».

«Mi» sustituye a «de Cloto».

Para hacer esto bien, conviene que tengas en cuenta las reglas de concordancia de las que hemos hablado al principio: hay que usar un pronombre que sustituya adecuadamente al sustantivo que corresponda.

Adverbios relativos y demostrativos

  • Aquí, ahí, allá, acá, ahora, ahora, entonces…

«Zeus y Temis se acercaron al Registro Civil Olímpico hace muchos, muchos años, cuando todavía había un Registro Civil Olímpico. Hace muchos, muchos años, cuando todavía había un Registro Civil Olímpico, Zeus todavía se preocupaba, a veces, de seguir las normas. Al menos una parte de las normas».

Mejor tiramos de sustitutos ¿verdad?

«Zeus y Temis se acercaron al Registro Civil Olímpico hace muchos, muchos años, cuando todavía había uno. Por aquel entonces, él todavía se preocupaba, a veces, de seguir las normas. Al menos algunas».

Tal, semejante y así

Son palabras «proadjetivos», que sustituyen a adjetivos. Algunos demostrativos, como este, ese o aquel también pueden sustituir a adjetivos.

«He oído que las Moiras se han declarado en huela, pero no me lo creo porque criaturas como las Moiras trabajan incluso el día de la Almudena».

«He oído que las Moiras se han declarado en huela, pero no me lo creo porque criaturas así trabajan incluso el día de la Almudena».

«He oído que las Moiras se han declarado en huela, pero no me lo creo porque tales criaturas trabajan incluso el día de la Almudena».

4.- Elipsis

Volvamos a uno de los ejemplos que hemos usado más arriba:

«La figura de las tres Moiras pertenece a la mitología griega y es muy conocida. Las Moiras eran hijas de Zeus y Temis y se las relaciona con los destinos de los seres humanos. Tres eran las tareas que llevaban acabo las Moiras: una de ellas hilaba, otra tejía y la tercera cortaba».

Elidamos, pues. Omitamos todo lo que se pueda sin cambiar nada por otra cosa. Solo omitiendo.

«La figura de las tres Moiras pertenece a la mitología griega y es muy conocida. Eran hijas de Zeus y Temis y se las relaciona con los destinos de los seres humanos. Tres eran las tareas que llevaban acabo: una de ellas hilaba, otra tejía y la tercera cortaba».

¿Es o no es perfecto?

Y vamos a dejar esto aquí, de momento. La semana que viene hablaremos de la correlación de verbos, que es un problema en sí mismo y hace que los textos queden muy confusos.

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