5 novelas que debes leer para mejorar tu estilo literario

Para referirse al estilo literario hay que hablar de los dos miembros de una pareja inseparable: forma y contenido. Por supuesto, cada vez que se colocan juntas las dos palabras en un artículo, surge la polémica.

Hay quien considera que el contenido es lo más importante. Al fin y al cabo, dicen, sin una buena historia ¿qué importan las palabras?

Las adalides de la forma se limitan a indicar que, sin un estilo cuidado, la historia deja de interesarles. Algo así decía yo en este artículo sobre cosas que me sacan de la lectura.

1.-¿Qué es el estilo literario?

Mejorar tu estilo literario 2

El estilo es precisamente eso, la forma y, aunque su definición es mucho más compleja de lo que estás a punto de leer, bastará que sepas que lo componen el uso de las palabras, su ordenación y la puntuación.

Existen multitud de artículos web en los que se habla de estilos. En este hay una larguísima lista que puede resultarte útil. Este otro blog cuenta con una gran cantidad de artículos, pero en este en particular da la definición de lo que Gunter Grass consideraba estilo literario.

No me paro en definiciones porque no es este un artículo para pulir el estilo. Al menos, no en sentido estricto.

De todos modos, si quieres aprender a escribir mejor, donde mejor significa de manera más fluida y elegante, puedes empezar por el libro de Gabriella Campbell: 70 trucos para sacar brillo a tu novela. Y, si ese se te queda corto, aunque es muy completo, abre La cocina de la escritura, de Daniel Cassany. Pero si eres de las más formales, escoge el Libro de estilo de la lengua española.

Encontrarás que los tres coinciden en contenido, aunque no en público objetivo, en manera de contar las cosas ni en precio.

De lo que vamos a hablar largo y tendido aquí es de libros de ficción que se saben las reglas, las aplican de manera maravillosa y son, por tanto, obras dignas de ocupar un espacio de honor en tu estantería.

2.-No soy yo, lo juro

Volvemos a la polémica entre forma y contenido. Las personas que buscan una forma cuidada y un uso adecuado del lenguaje no son muy distintas de aquellas que se dejan atrapar por una historia.

Y es que no puede ser de otra manera: sin historia, sin unos personajes que te interesen, sin un conflicto interesante, sin obstáculos que vencer ¿por qué tendrías que seguir leyendo?

Cuando abrimos un libro no lo hacemos para ver lo bien que se maneja su autora con las palabras, sino para disfrutar de una historia. Así que sí, la historia es lo primero.

Pero la forma es importante. Más allá de la trama, de los elementos clave de la novela, que, por cierto, puedes conocer de primera mano aquí, incluso más allá de la empatía que sientas por los personajes, hay unas reglas que hacen que las novelas puedan categorizarse como mejor escritas o peor escritas.

Y esta es la madre de todas las guerras: ¿quién dice lo que está bien escrito y lo que no?¿Se puede obligar a alguien a modificar su forma de escribir? ¿No es eso coartar la libertad creativa?

2.1.- ¿Es el estilo algo subjetivo?

Mejorar tu estilo literario 2Uno de los argumentos que más se oyen es ese que dice que todas las opiniones sobre el estilo son válidas y que las reglas de estilo no son reglas porque «esto es subjetivo».

Malas noticias para quienes se hayan parapetado detrás de la excusa de la subjetividad. Es cierto que todo lo que es correcto es válido, pero eso no quiere decir que todo lo válido sea excelente.

Os decía que para mejorar vuestro estilo leáis a Campbell y a Cassany. Cada uno usa sus propias palabras para decir lo siguiente:

  • Campbell, refiriéndose a 70 trucos para sacar brillo a tu novela dice: “[…] Todas las observaciones contempladas en este ebook están basadas en el conocimiento acumulado de un buen puñado de escritores, analistas, teóricos y lingüistas. No salen de la nada. […]

Si eres de los que gustan de saltarse las normas, muy bien. Pero primero asegúrate de que entiendes por qué existe esa norma, a qué responde y en qué casos puedes aplicar excepciones.”

  • Cassany, en La cocina de la escritura, dice: “Como cualquier otra construcción, la frase a veces presenta grietas y resquebrajaduras que hacen tambalear el edificio del texto. Las faltas de redacción despilfarran la fuerza expresiva de la prosa, rompen su sinuosidad sintáctica, crean vacíos semánticos, provocan ambigüedades y, en definitiva, arriesgan el éxito final de la comunicación. La prosa de vuelve coja, dislocada, minusválida.”

2.2.- Literatura y comunicación

Una de las piezas que componen el argumento ese de la subjetividad y el estilo es la idea de que la literatura es arte y que en el arte todo vale.

El problema es que la literatura es una forma de arte, sí, pero sobre todo es una forma de comunicación. Incluso en su forma más abstracta, la poesía, o los ejercicios weird de Daniel Pérez Navarro o Cristina Jurado.

Así que la forma en la que escribimos literatura debe servir a la comunicación. Y ¿qué se comunica con una novela o un relato?

  • Una historia llena de acontecimientos y poblada por personajes
  • Emociones, sentimientos. Pero no solo se muestran, sino que se persigue que las lectoras los sientan en sus carnes.
  • Mensajes que trascienden a la propia historia (no siempre, no siempre, lo sé)
  • Una experiencia artística

Efectivamente, la propia idea de experiencia artística lleva implícito el cuidado de la forma.

Es un poco como seducir. Incluso autores como Bukowski buscaban seducir a las lectoras. No hay autora que no lo haga. Y menciono a Bukowski porque me viene al pelo para citar a los Hombres G, que ya me estaba quedando serio el artículo. Este señor, el del realismo sucio, practicaba una literatura de mínimos. Justo como en la canción de Hombres G: «Hoy te pondrás tus vaqueros más gastados y con cuidado te despeinarás».

Eso es el estilo.

Y sí, cada uno tiene el suyo, pero hay unas reglas básicas que sirven para todos ellos.

3.- 5 Libros bien escritos para aprender lo que es un estilo pulido

Si no te gusta estudiar pero te chifla leer y tienes la capacidad de aprender sobre la marcha, lee estos cinco libros. Todos ellos son de autoras que escriben en español. Verás que sus estilos son radicalmente distintos. La austeridad de Nieves Delgado nada tiene que ver con la lírica de María Antonia Martí Escayol o con la suciedad de Nieves Mories. Conchi Regueiro es una auténtica maestra a la hora de multiplicar registros y Daniel Pérez Navarro usa las palabras con la precisión de un bisturí.

Se trata de cinco buenas novelas a todos los niveles. Pero hoy hablaremos solamente de cómo están escritas.

3.1.- FAFNER, de Daniel Pérez Navarro

FAFNER DANIEL PEREZ NAVARRO

Hace unas semanas publiqué la reseña de esta novela que también propuse para los Premios Ignotus 2019, sin éxito. De ella dije:

En Fafner he encontrado y marcado dos frases que no me han gustado. Una, muy torpe, con la que levanté la ceja y luego sonreí. Me dije, bien, esto es como lo de las señoras con cinco dedos en los tapices renacentistas (¿o eran de la Edad Media?): es el error que demuestra que Pérez Navarro es humano. De la otra ni me acuerdo, pero sé que eran dos.

 

La prosa es parca. O, como me gusta decirlo a mí: Fafner es un libro escrito con pocas palabras. Y con mucho significado. Están escogidas con tino, para necesitar pocos adjetivos y por eso son efectivas, punzantes.

Os pongo un ejemplo:

«Ve un áspid rojo a unos metros y se aparta. Hace tiempo probó a acercarse a uno y aquel reptil le quiso clavar los dientes. No lo ha vuelto a intentar. No parece amistoso, como si la serpiente estuviese sorda y no se hubiera enterado de que él está de su parte. Hace tiempo vio a un ofidio como aquel aferrarse a alguien. No fue agradable, poco después de la mordedura, aquel tipo primero se hinchó y luego se desangró por los orificios naturales y se llenó la piel de hematomas.

El párrafo cuenta muchas cosas con muy pocas palabras. Y la variedad de términos para referirse a la culebra no está mal.»

Veréis:

  • En el presente, la serpiente concreta es un áspid, una especie muy concreta. Tan concreta que Fafner, el protagonista, se aparta. La ve y se aparta.
  • Porque hace tiempo vio una y no le pareció amistosa. Aquí cambia áspid por serpiente, un sustantivo más genérico que habla de un tiempo anterior. A estas alturas de la novela sabemos que existe una especie de pacto entre Fafner y la naturaleza, por eso la frase cobra más sentido. Aquí cambia áspid por serpiente, un sustantivo más genérico que habla de un tiempo anterior.
  • Un sentido todavía más acusado si tenemos en cuenta la tercera frase: hace más tiempo aún, un ofidio, sustantivo que remite a un pasado previo puesto que es una palabra que en la actualidad apenas se usa, mordió a una persona y esta murió de mala manera.

Toda la novela está llena de este tipo de hechos contado de una manera igualmente fría. Ese modo de narrar aberraciones desde la distancia emocional causa un extrañamiento en la lectora que no sería posible si Pérez navarro empleara otro registro.

Además, el autor escribe interludios en los que usa diálogos comunes. Como la lectora ya se ha acostumbrado a la narración principal, leer esos interludios en su lenguaje común se vuelve todavía más extraño.

En Marylin Monster, Daniel usa las acciones en presente para describir los cambios que se producen respecto al pasado.

«Contempla una casa que era suya y ya no le pertenece.

Mira fijamente a Emma, una hija que considera amada y que le corresponde por derecho de registro civil, pero a la que nadie llamará más su hija.

El tipo en cuestión no sale de su asombro cuando Victoria, su esposa, abre la puerta, se coloca delante de Emma y le amenaza con un martillo, ese que también llamaba suyo, el de su caja de herramientas.»

El patetismo de la escena se dibuja a través de los verbos y de los sustantivos. Es un ejemplo muy bello que muestra una escena francamente fea.

3.2.- Asuntos de muertos, de Nieves Mories

Asuntos-de-muertos

Esta novela de terror y relaciones familiares publicada por Editorial Cerbero muestra cómo Mories ha dejado de prometer para cumplir. He hablado de esta autora en innumerables ocasiones. De hecho, la menciono en la mayoría de mis artículos porque es una gran creadora de terror.

En Asuntos de Muertos se supera a sí misma. Emplea todos los temas y todas las herramientas del género, pero los hace suyos.

«Tenía el pelo más corto y los ojos febriles y ojerosos; pero, al convertirse en una Medusa furiosa, vi que tampoco había cambiado demasiado desde la última vez que nos vimos. Estaba preciosa. Mara siempre estaba preciosa. »

Volvamos al menos es más.

  • Ojos febriles y ojerosos
  • Medusa furiosa
  • Preciosa, siempre preciosa.

No hace falta más para mostrar las contradicciones de un personaje; o de dos. Porque quien nos da esta descripción es la narradora, que nos enseña el aspecto de su hermana, demacrada, enfadada, monstruosa como Medusa, a quien ella considera bella, siempre hermosa.

De hecho, no hace falta más para construir una relación tóxica perfecta, que es lo que articula toda la novela.

3.3.- 36, Nieves Delgado

La propia autora habla de su novela como de un análisis que el protagonista de la misma lleva a cabo. 36 es una inteligencia artificial que nos observa y saca conclusiones. Y toda la novela está escrita con un estilo frío, preciso y analítico. La forma, en este caso, sirve al contenido a la perfección.

«Había, no obstante, dos diferencias importantes entre los cuerpos humanos y los de las adultIAs. La primera consistía en que las IAs no obtenían la energía a través de la alimentación, sino mediante un moderno sistema biónico que repartía esa energía utilizando nanotecnología. La segunda era la inexistencia en las IAs de sistema hormonal, no tanto por la complejidad en la implantación, que se reveló muy alta, como por la presión de algunos sectores que se negaban a poner en circulación lo que ellos llamaban «robots hormonales que obedezcan a algo que no sea la razón». Sí estaban dotadas de un sistema sensorial que interpretaba el placer y el dolor y que era especialmente sensible en las zonas erógenas.»

Este tipo de narración, científica, explicativa, fría y muy informativa recuerda mucho más a un informe que a una novela. 36 funciona porque, a pesar de estar escrita en este tono, contiene un porcentaje muy alto de diálogo y, además, se trata de una novela breve.

No sé hasta qué punto se puede escribir una novela más larga así. Aunque Delgado es lo bastante hábil para lograr mantener interesadas a sus lectoras.

3.4.- La moderna Atenea, Conchi Regueiro

Mejorar tu estilo literario 3

Regueiro es una de mis autoras favoritas en este momento. Sus historias siempre resultan cercanas y su técnica es impecable. Si quieres mejorar tu estilo literario, lee cualquiera de sus novelas o relatos. El más mediocre es superior a la media.

En la modera Atenea, Regueiro emplea una gran cantidad de registros. La narración se estructura en torno a un intercambio de correos electrónicos, una publicación cultural de carácter local y las cartas de una extraña mujer.

Cada uno de estos documentos está escrito con un registro y un estilos diferentes.

Carta:

«Querida amiga:

La mies es mucha, pero las segadoras son pocas. Mi situación económica es desesperada y mi madre ha vuelto a enfermar. Sabéis perfectamente que este clima le perjudica muchísimo y debo recordarte una vez más tu promesa de ese fantástico sanatorio en las montañas capaz de resucitar a un esqueleto, según me asegurabas en días más venturosos.»

E-mail:

«Si bien ofrecen una catarata de datos asombrosos (el primero de todos el propio hecho de que un anciano de noventa y cinco años sin rasgos biográficos relevantes guarde un montón de cartas de una misma persona con la que no tiene ningún parentesco), he preferido dejar los comentarios para el final y solo indicar las características objetivas de cada una de ellas. »

Boletín cultural:

«Un semestre más, estimado lector, tienes entre tus manos este humilde boletín. Quince números en la calle con un incremento en la tirada de quinientos ejemplares y con más y mejores colaboradores.»

Creo que los ejemplos se explican solos.

3.5.- Cuéntame un cuento japonés mientras el mundo se acaba, María Antonia Martí Escayol

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El estilo en esta novela publicada por Editorial Cerbero es más lírico que en cualquiera de los ejemplos anteriores. Pero es que Martí Escayol emplea la prosa, la prosa poética, la lírica y la propia poesía en una historia de ciencia ficción tan bella como adictiva.

Si quieres aprender cómo usar reiteraciones, como hacer transiciones bien marcadas, cómo contar pequeños cuentos dentro de un marco más amplio, esta es tu novela.

Empieza así:

«Este lunes de abril empieza como un domingo mientras Jinen se esfuerza en limpiar el jardín. Es un mes de abril típico, plácido y suave, y, como cada año, con los cerezos en plena floración. Por la mañana, a primera hora, recoge las flores y las hojas secas del suelo y barre la tierra desbordada por el viento, reordena las macetas y arranca malas hierbas. No deja nada fuera de sitio. Al terminar, mira detenidamente la tierra, las hojas, los arbustos y los árboles. Después sacude ligeramente el tronco del cerezo. Algunas flores y hojas secas caen aquí y allí.

Al ver las flores y las hojas secas en el suelo, Jinen sonríe.

El confinamiento forzoso le parece una medida curiosa, incluso graciosa. Hace mucho tiempo que Jinen decidió quedarse en casa para no volver a salir.

Este lunes de abril empieza como un domingo. Cuando un día empieza así es que algo no marcha bien.»

Leed este fragmento en voz alta, veréis como las reiteraciones tienen sentido porque dan a los párrafos un ritmo determinado.

Fijaos en que todo fluye, pero el primer verbo referido al protagonista, a Jinen, es esforzarse. Una metáfora de lo que significa hacer literatura.

Si queréis saber más sobre esta novela, podéis escuchar el podcast de Café Librería en el que participé. Todas mencionamos en el programa lo mucho que nos impresionó su estilo.

4.6.- A Virginia le gustaba Vita, de Pilar Bellver

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Sé que había dicho que solo pondría cinco ejemplos, pero esta novela que ficciona la correspondencia entre Virginia Woolf y Vita Sackville- West es una maravilla.

Bellver usa gerundios, adverbios, perífrasis y un montón de palabras. Pero las usa con la pericia necesaria para que cada una de ellas atreviese nuestros ojos y se pose en esa zona del cerebro donde somos capaces de apreciar la belleza.

«Desde entonces, según tú, he venido convirtiéndome poco menos que una experta, en una experimentada conocedora de los misterios y los poderes que se desatan en nosotros a través de la seducción. Pero ¿podemos ahora hablar de ti? ¿Qué crees tú, Virginia, que puedo yo pensar de ti cuando leí lo que habías escrito en La señora Dalloway, en mayo del año pasado (cuando ya te deseaba con todo mi cuerpo, pero aún no me atrevía a pedirte claramente que te acostaras conmigo, que fueras mi amante por piel, no solo por carta), qué crees que pude pensar cuando leí esto, la más clara descripción de un orgasmo que haya leído jamás.»

Hay docenas de libros bien escritos, pero estos seis merecen que los leas. Si puedes comprarlos para subrayarlos y escribir notas, mejor. Porque son bellos o pulcros o solo efectivos. Porque están escritos con respeto al oficio.

No creo que Pérez Navarro, Mories. Delgado, Regueiro, Martí Escayol o Bellver escamotearan horas a la escritura. De hecho, me consta que la mayoría de estas autoras se preocupan mucho por escoger la palabra correcta, el verbo justo, por eliminar lo innecesario y ofrecer a sus lectoras, a nosotras, la mejor experiencia posible.

Y hasta aquí este artículo sobre estilo. Si te ha gustado y quieres una versión más extensa, hazte mecenas. Desde1 $ al mes puedes conseguir la versión extendida, participar en la escritura de una novela de fantasía y un montón de extras más.

 

Y si tienes recomendaciones de libros excepcionalmente escritos ¡Déjalas en comentarios!

Te dejo un extra: esto es lo que tiene que decir Javier Miró del estilo:

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