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6 usos correctos del gerundio y cómo emplearlos para entrenar a tu dragona

Este artículo es el segundo de una serie de cinco que dedicaremos a mejorar el estilo literario. El primero está justo aquí.   usos correctos del gerundio

Estudiar gramática es un rollo. Y que esta sea la segunda frase del post no deja de ser reflejo de mi valentía. Lo es, la gramática es aburrida y usa palabros y no me ha gustado nunca. Pero es que sin la gramática nadie podría abrir Historias de Terramar y viajar por las islas. A lo mejor podría abrir un libro y leer una secuencia aleatoria de palabras como mago, Tenar, laberinto, nombre, magia, dragón, casa, navegar. Pero la experiencia no iba a ser la misma. usos correctos del gerundio 

Para evitar lo peor de la gramática he pensado en usar un animal fantástico que parece tener gran aceptación entre todas vosotras: los dragones.  usos correctos del gerundio 

1.- Gerundios mágicos y cómo utilizarlos

usos correctos del gerundio Parece apropiado, dada la naturaleza esquiva del gerundio y la confusión que crea su uso, comenzar con las palabras que Newt Scamander dedica al conocimiento Muggle de los animales fantásticos.

J.K. Rowling las glosa de esta manera en su Animales mágicos y dónde encontrarlos. En cuanto leáis este par de párrafos, os daréis cuenta de por qué este artículo sobre cómo usar correctamente el gerundio tiene tanto en común con las tácticas empleadas para entrenar un dragón:

Por más asombroso que pueda resultarle a la mayoría de los magos, los muggles no siempre ignoraron la existencia de esas criaturas monstruosas y mágicas que nosotros hemos tratado de ocultar durante tanto tiempo y con tanto ahínco. Una mirada al arte y la literatura muggles de la Edad Media revela que gran parte de las criaturas que ahora se consideran imaginarias se consideraban entonces reales. El dragón, el grifo, el unicornio, el fénix, el centauro: ellos y muchos otros están representados en las obras muggles de ese período, aunque habitualmente con inexactitudes casi cómicas.

Sin embargo, un examen más cuidadoso de los bestiarios muggles de esa época demuestra que la mayoría de las criaturas mágicas burlaron totalmente la atención de los muggles o fueron confundidas con otras cosas.

2.- La naturaleza del gerundio

Usos correctos del gerundio 2
Imagen de Mystic Art Design en Pixabay

Aunque habrá muchas dragonas en este artículo, mi objetivo hoy no es estudiar a este fabuloso reptil, sino poner algo de luz en cuanto al uso correcto del gerundio, así que empecemos por ver qué es:

«El gerundio es una forma no personal del verbo»

Por sí si mismo, el gerundio no indica persona gramatical. Si escribes «andando» es imposible saber si quien anda es una persona, un grupo de ellas, si eres tú, soy yo, son ellos o nosotros.

Eso solo no nos dice gran cosa. El truco, lo que de verdad tienes que saber, es que un gerundio es una especie de adverbio; en concreto, un adverbio verbal y que sirve, sobre todo, para modificar a otro verbo.

Si tuviéramos que establecer alguna diferencia entre los dragones y los gerundios diríamos dos cosas:

  • A los dragones les gusta la soledad. Los gerundios funcionan cuando van acompañados de un verbo.
  • Los dragones no modifican el oro sobre el que descansan tras largos años de rapiña pero los gerundios sí que modifican o matizan aquellos verbos a los que acompañan.

Por otra parte, el gerundio puede ser de dos tipos:

  • Gerundio absoluto: tiene su propio sujeto y no lo comparte con el verbo principal. «Nosotras vimos a la dragona volando» Aquí, nosotras vimos y la dragona vuela.
  • Gerundio conjunto o concertado: Comparte el sujeto con el verbo principal. «Nosotras, volando en nuestras escobas, vimos a una dragona que nos adelantó sin poner el intermitente». Aquí nosotras vimos a la dragona y también éramos las que volábamos. La dragona, por su parte, debería volver a la escuela de vuelo porque no se puede ir por la vida poniendo en peligro a los demás. (en esta frase el gerundio también es concertado. Se tarta de una construcción reflexiva con el sujeto elidido tanto para el verbo principal –ir- como para el gerundio –poniendo-).

3.- Usos correctos del gerundio

Usos correctos del gerundio 3
Imagen de GraphicMama-team en Pixabay

Acabamos de decir que los gerundios sirven para modificar verbos. Pues bien, son usos correctos del gerundio aquellos en los que este aparece para dar un matiz a aquel. Los vamos a dividir en diferentes tipos y a poner ejemplos (con dragonas) de todos ellos.

3.1.- Gerundio circunstancial

Se llama circunstancial al gerundio cuando, en fin, actúa como un complemento circunstancial del verbo. Es decir, cuando responde a alguna de estas preguntas:

  • Cómo
  • Cuándo
  • Por qué
  • Cuando establece o se refiere una condición
  • Cuando indica concesión o un obstáculo que no impide la acción

Ejemplo:

Oyendo la respiración de la dragona, la guerrera se detuvo un momento. Debía continuar, pero no podía arriesgarse a que el enorme animal la descubriera. Procurando que su cota de malla no tintineara y evitando golpear el suelo con las botas, siguió su camino. Al menos hasta que llegó el momento de jugársela, ya que, estando a un palmo del cuerpo cubierto de escamas, la dragona podría descubrirla por su olor. Por fortuna, aun oliendo a sudor de tres días, pasó desapercibida. Suspiró, aliviada, y recordó las palabras de su mentora: «puedes entrenar cuanto quieras, pero teniendo un poco de suerte es más fácil alcanzar el éxito.»

(Ninguna dragona ha sido o será herida durante la investigación, redacción o publicación de este artículo. Nos interesa el uso correcto del gerundio, no el exterminio animal).

Todos los gerundios de ese párrafo son correctos y podemos ponerles nombre:

  • Gerundio temporal: ¿Cuándo se detuvo? Cuando oyó a la dragona
  • Gerundio modal: ¿Cómo continuó? Procurando que su cota de malla no tintineara y evitando golpear el suelo con las botas.
  • Gerundio causal: ¿Por qué había llegado el momento de jugársela? Porque estaba muy cerca del cuerpo del animal.
  • Gerundio condicional: ¿Qué condición hace más fácil tener éxito? El éxito es más sencillo si hay suerte.
  • Gerundio concesivo: Aunque estaba muy cerca del reptil, pasó desapercibida.

3.2.- Gerundio de dirección

Usos correctos del gerundio
Imagen de Stefan Keller en Pixabay

Este gerundio se usa para indicar la posición de algo con respecto a una acción definida. Y se puede decir que es un tipo especial del circunstancial que tiene un valor entre temporal y condicional.

Ejemplo:

A la hora de pedir indicaciones para llegar al cubil de la dragona, la guerrera se encontró con todo tipo de información contradictoria. Que si lo encontraría tras el último bosque doblando a la derecha, un poco más allá de la fuente de los deseos; que si estaba en el segundo volcán bajando desde el país de las hadas a la derecha…

El mayor susto se lo llevó cuando, de tanto repetir la pregunta, se la hizo de manera equivocada a una niña que le pareció más avispada que el resto:

—Perdona ¿sabes dónde está la dragona Temible?

—Está subiendo el camino de adoquines morados —contestó la niña. Y la guerrera corrió hasta quedarse sin aliento, pero allí no había ni rastro del animal. Dedujo que lo que la niña había querido decir era que, para encontrarla, tenía que subir por el camino de adoquines morados.

El eco de un grito infantil la sacó de dudas.

—¡Y luego da tres vueltas sobre ti misma y convoca al duende de las encrucijadas!

Se veía que la niña tenía un megáfono mágico y un retorcido sentido del humor.

A donde quería yo llegar con esto es que no se pueden decir cosas como: la cueva está subiendo la ladera. Porque las cuevas no suben laderas. Lo correcto sería decir que la cueva está en lo alto de la escalera o que se llega a la cueva subiendo por la ladera. No es lo mismo, señoritas. No es lo mismo.

3.3.- Gerundio adjunto al objeto directo

Usos correctos del gerundio
Imagen de silviarita en Pixabay

Hemos dicho que el uso correcto del gerundio es como modificador de verbos. Pues bien, esta es una excepción a esa regla. El gerundio puede referirse al objeto directo de otro verbo en algunos casos.

  • Verbos de percepción
  • Verbos de representación

Y un número muy, muy reducido de verbos, como tener, dejar o llevar. Aunque, en realidad, en estos casos el gerundio sería un derivado del circunstancial modal:

«Tenía a la dragona respirando al lado»

¿Cómo tenía a la dragona? Respirando al lado.

Y, como siempre, la verdad es que siempre es mejor utilizar otras construcciones. «Tenía a la dragona respirando al lado» es una frase tan estática como una foto. Si escribes «la dragona respiraba a su lado» por lo menos consigues un gif. ¿Por qué nos gustan los gifs? Porque hay movimiento, parece que pasa algo.

Los verbos de representación y percepción admiten mejor los gerundios que modifican sus objetos directos porque, bueno, ver y representar tiene mucho que ver con el estatismo y la fotografía.

Cuando detienes a un personaje y describes lo que ve, paras la acción de manera voluntaria. En estos casos el gerundio puede convertirse en un buen amigo.

Ejemplo:

La niña decidió que se convertiría en guerrera cuando vio a su madre repartiendo estopa. Hasta entonces no lo había tenido claro. Le gustaba cocinar, era buena entrenadora de rapaces y pintaba bien. Pero cuando contempló a su madre corriendo, espada en mano, se despertó en ella un deseo que desconocía.

A partir de entonces se mantuvo más atenta a lo que sucedía a su alrededor. Escuchaba con atención a los ancianos contando sus historias de juventud.

Los gerundios aquí matizan a los objetos directos de otros verbos. Veámoslo en esta tabla:

 

Sujeto Verbo Objeto directo Gerundio
La niña vio a su madre repartiendo
La niña contempló a su madre corriendo
La niña escuchaba a los ancianos contando historias

 

Los gerundios modifican el objeto directo de la frase principal:

  • ¿Cómo estaba la madre? Repartiendo estopa o corriendo.
  • ¿Cómo estaban las ancianos? Contando historias.

¡Atención!

Para que este uso del gerundio se considere correcto, el gerundio debe referirse a una acción ocasional y no permanente. Tampoco vale para describir transformaciones demasiado lentas.

No vale usar el gerundio para decir que la guerrera vio a su madre gestando. En este caso, como la gestación en humanas dura nueve meses, lo correcto sería decir que vio a su madre gestante o, mucho más sencillo y natural, que vio a su madre embarazada.

3.4.- Gerundio de pie de foto

usos correctos del gerundio
Arqueólogos midiendo fémur de esqueleto encontrado en el yacimiento de la Atlántica. Podría tratarse de un fémur de dragón.
Imagen de JamesDeMers en Pixabay

Se llama gerundio de pie de foto al que se usa en prensa, por ejemplo, para describir lo que está sucediendo en una imagen.

Ejemplo: Arqueólogos midiendo fémur de esqueleto encontrado en el yacimiento de la Atlántica. Podría tratarse de un fémur de dragón.

En novela no suele haber gerundios de pie de foto porque las novelas se publican sin fotos, pero sí se emplea el gerundio descriptivo. Y sí, es correcto usar el gerundio descriptivo, pero siempre es mejor usar otras construcciones.

¿Por qué? Porque suele emplearse para enumerar un montón de acciones que suceden a la vez; lo que debería dar sensación de acción, de movimiento, de caos. Pero como la función del gerundio es adverbial y ralentiza la acción, nos encontramos con cosas así:

Ejemplo:

Aunque, de adultos, los dragones prefieren una vida solitaria, se agrupan durante la época de cría. En esos momentos, manadas de enormes reptiles asolan continentes enteros y no es extraño encontrar escenas dantescas con cachorros de dragón arrancando cabezas, campesinos huyendo, ejércitos desbandándose, ejemplares adultos escupiendo fuego, etc.

Que no está mal. Pero sería mucho más emocionante así:

No es extraño encontrar escenas dantescas protagonizadas por cachorros de dragón arrancando cabezas, campesinos que huyen, ejércitos en franca desbandada y ejemplares adultos que escupen fuego.

Sí, he dejado que los cachorros sigan arrancando cabezas. He tenido un momento de debilidad que ilustra como menos (gerundios) es más (expresividad). Tampoco vamos a erradicarlos. Si existen es por algo (los gerundios y los dragones).

3.5.- El gerundio exclamativo

usos correctos del gerundio
Imagen de cocoparisienne en Pixabay

No tiene mucha teoría, seguro que con un ejemplito lo entendéis.

  • ¡Un dragón volando!
  • ¿Es posible? ¿Tú diciendo que seguirás mis pasos y te convertirás en guerrera?

En realidad, en ambos casos hay un verbo elidido:

  • Un dragón está volando
  • Tú estás diciendo que seguirás mis pasos

3.6.- Gerundio de obligación

Igualmente muy sencillo de entender y de usar correctamente. Este gerundio se emplea para indicar que alguien debe estar o permanecer en un sitio o en una posición determinadas.

  • El lugar de las dragonas es la montaña, protegiendo su oro.
  • Mi sitio está aquí, entrenando con mis compañeras.

4.- Usos incorrectos del gerundio

Usos correctos del gerundio
Imagen de Mystic Art Design en Pixabay. Y cara de dragón cabreado porque usas mal los gerundios.

 

Todos los gerundios anteriores son correctos y los puedes usar, aunque repetiré hasta la saciedad que tus textos ganarán si limitas esos usos. Ahora bien, de aquí en adelante vamos a ver gerundios prohibidos, forbidden, verboten, peligro de muerte, no tocar, danger, danger.

Llamadme exagerada, pero es de lo que más corrijo cuando corrijo.

4.1.- Gerundio de posterioridad

Ejemplo:

  • La guerrera se detuvo junto a la dragona, estornudando a continuación.

Hay quien discutirá ese ejemplo porque podría parecer que pararse y estornudar son acciones simultáneas. Dejémoslo más claro:

  • La niña entrenó durante años, saliendo en busca de una dragona cuando se sintió preparada.

Esta última frase es el mal. Afortunadamente, hay dos maneras de corregirla. Puedes corregir el gerundio de posterioridad sustituyéndolo por «y» + verbo:

  • La niña entrenó durante años y salió en busca de una dragona cuando se sintió preparada.
  • Puedes hacer un salto mortal con triple tirabuzón y sustituir el gerundio de posterioridad por uno de anterioridad.

Habiendo entrenado durante años, la niña salió en busca de una dragona cuando se sintió preparada.

Ni que decir tiene que es mejor opción la primera.

4.2.- Gerundio que lleva un sujeto con preposición

Esto sería incorrecto:

  • La dragona vuela en primera posición, con el equipo de brujas siguiéndola de cerca.

Excepción: punto 3.3.- Gerundio adjunto a objeto directo.

4.3.- Gerundio que sustituye a una oración de relativo

usos correctos del gerundio 

Usos correctos del gerundio
Imagen de Pete Linforth en Pixabay

Esto es un calco del inglés y tampoco es un uso correcto del gerundio. Hay dos maneras de hacer esto mal: gerundio especificativo y gerundio partititvo.

4.3.1.-Gerundio especificativo

Es el que se usa para modificar algo que no es un verbo. Recordad que los gerundios matizan verbos, así que si los usáis para modificar sustantivos o adjetivos lo estáis haciendo mal.

  • Una dragona, llevando pasajeros, es una fantasía irrealizable. usos correctos del gerundio 

Habría que cambiarlo por:

  • Una dragona que lleve pasajeros es una fantasía irrealizable.

Hay dos gerundios modificadores de sustantivos que se admiten: ardiendo e hirviendo:

  • La guerrera amenazó a sus enemigos con una tea ardiendo.
  • Las defensas del castillo incluían aceite hirviendo (porque no estaban en Invernalia).

4.3.2.- Gerundio partititvo usos correctos del gerundio 

Es el que se usa, de manera incorrecta, para modificar una parte que se separa del todo. Esto quedará más claro con un ejemplo.

  • Existen varios tipos de dragones peligrosos, destacando el colacuerno húngaro por su agresividad.

La solución es sencilla:

  • Existen varios tipos de dragones peligrosos, de entre los cuales, el colacuerno húngaro destaca por su agresividad.
  • Existen varios tipos de dragones peligrosos, y el colacuerno húngaro destaca por su agresividad.
  • Existen varios tipos de dragones peligrosos, y se considera al colacuerno húngaro uno de los más agresivos.

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BIBLIOGRAFÍA

ROWLING, J. K. 2017. Animales fantásticos y dónde encontrarlos. Barcelona. Editorial Salamandra.

MORALES ARDAYA, FRANCISCO. 2008. Manual del lenguaje. Mérida. Universidad de los Andes.

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