9 hechos que permiten leer El Señor de los Anillos en clave de terror

Este libro trata principalmente de los Hobbits, y el lector descubrirá en sus páginas mucho del carácter y algo de la historia de este pueblo. 

Eso dice Tolkien en su primera página, pero la verdad es que no hay que esforzarse mucho para leer El Señor de los Anillos en clave de terror. Sobre todo porque salen tumbas, muertos, fantasmas, arañas gigantes, demonios y toda una serie de escenas de mucho miedo. Y no, no se trata de decir que ESDLA no es fantasía, claro que lo es. Se trata de convencer a los lectores que dicen que no leen terror porque les da miedo, de que seguro que han leído terror sin saber lo que estabn leyendo. Y no fue tan grave ¿no?

A modo de introducción: ¿Qué elementos eran imprescindibles para crear una atmósfera de terror?

No me extenderé mucho porque ya os lo conté en este artículo tan chulo y que tiene tantas visitas (gracias).

  1. Sentimiento de indefensión
  2. Empatía
  3. Tempo
  4. Atmósfera
  5. No conocer al malo

Desde mi puto de vista, ESDLA cumple con todos ellos en varios pasajes clave del libro. Y además P.J. Jackson los retoma sin mucho sonrojo y con artificios un poco infantiles en las películas. De hecho, puede que creas que el 5, no conocer al malo, no se cumple. Pero ¿estás segura? ¿Seguro que conoces al malvado desde el principio? Para mí la clave está en Eru y su relación con el libre albedrío. Pero ya hablaremos de ello…

Una nota de advertencia: este es un artículo largo y contendrá muchas citas. Todas ellas extraídas de mi eidción de Minotauro. En concreto de la reimpresión número 43 de 2001.

Empecemos pues.

¡Señoras y señores! Presentamos… ¡El anillo único!

 

El Señor de los Anillos en clave de Terror - Aliciaperezgil.com

 

-En muchos sentidos -respondió el mago-. Es mucho más poderoso de lo que me atreví a pensar en un comienzo, tan poderoso que al fin puede llegar a dominar a cualquier mortal que lo posea. El Anillo lo poseería a él.

 -¡Qué aterrador! -dijo Frodo

Esto así, nada más empezar. Claro, que a Gandalf no le importa mucho que a Frodo el cuento le parezca aterrador. De hecho, sigue a lo suyo (esto es muy de Gandalf, seguir a lo suyo como si nada importase)

Espera… fue el año en que el Concilio Blanco expulsó al Poder Oscuro del Bosque Negro, poco antes de la batalla de los Cinco Ejércitos, cuando Bilbo encontró el Anillo. El corazón se me ensombreció entonces, aunque sin saber todavía cuáles eran mis verdaderos temores. Me preguntaba a menudo cómo Gollum había obtenido un Gran Anillo, de un modo tan simple… Esto fue claro desde el principio. Después oí la extraña historia de Bilbo acerca de cómo lo había “ganado”, y no pude creerlo. Cuando al fin le saqué la verdad, entendí en seguida que había estado defendiendo sus derechos al Anillo. Algo parecido a la explicación de Gollum: “un regalo de cumpleaños”. Las mentiras eran demasiado semejantes, a mi juicio, y al fin entendí: el Anillo tenía un poder nocivo que actuaba inmediatamente sobre su dueño. Fue para mí el primer aviso de que las cosas no andaban bien. A menudo le dije a Bilbo que era mejor no usar esos Anillos. Pero se ofendió y no tardó en enojarse. No había muchas otras cosas que yo pudiera hacer. Era imposible quitárselo sin causarle un daño mayor y yo tampoco tenía derecho a hacerlo, de todos modos. Sólo me restaba esperar y observar.

la conversación continúa y llegamos a uno de los poemas más reproducidos de la historia de la literatura (fantástica al menos)

Tres Anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo

Siete para los Señores Enanos en palacios de piedra.

Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir.

Uno para el Señor Oscuro, sobre el trono oscuro

en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.

Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos,

un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas

en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.

Un anillo para atarlos en en las tinieblas, en la Tierra de Mordor, donde se extienden las sombras.

Se trata sin duda de un anillo fascinante de cuya destrucción depende que el mundo no se convierta en el reverso tenebroso que nos muestran en Strange Things.

Pero hablemos de él como elemento de una novela de terror. Se lo merece, ya que desata él solito el elemento de indefensión. Al fin y al cabo no se diferencia mucho de otros trozos de metal con una oración satánica inscrita. Un objeto maldito que anulará la vilutad de quien lo posea antes o después.

De hecho en la novela se habla mucho de la voluntad propia del anillo. Esto en sí mismo es un detalle que habilita la lectura de El Señor de los Anillos como novela de terror. De hecho, un objeto inanimado con voluntad resulta bastante aterrador. Un objeto maldito que ni siquiera es que vaya a convencerte de que hagas algo que no quieras, no. Solo va a anular lo bueno que hay en ti para que brille lo malo.

A esto me refería cuando preguntaba si Tolkien nos enseña o no a su villano desde el principio. Solemos creer que sí, que Sauron es el malo. Sauron, discípulo de Melkor. Melkor, creación de Eru, a quien el propio Eru humilla tanto que se rebela. Pero Eru no persigue esa rebelión. Al contrario, deja vivo a Melkor para que, con el paso de las eras, cree el arma definitiva capaz de hacer nacer la maldad de cualquier ser mortal.

Aquí el profe lo que nos dice es eso que voy yo proclamando a voz en grito en cuanto me dan un micro: que el mal está en nosotros. El Villano de Tolkien no es en relaidad el Señor OScuro, sino el ser humano. Y, mediante un genial juego de espejos, el propio lector.

El bosque viejo

 

El Señor de los Anillos en clave de terror

-¡Ya está! -exclamó Merry-. Hemos dejado la Comarca y estamos fuera en los linderos del Bosque Viejo.

-¿Son ciertas las historias que se cuentan? -preguntó Pippin.

-No sé a qué historias te refieres -respondió Merry-. Si es a esas historias de miedo, que las nodrizas le contaban a Gordo sobre duendes y lobos y cosas así, te diré que no. En todo caso yo no las creo. Pero el Bosque es raro. Todo ahí está más vivo y es más atento a todo lo que ocurre, por así decir, que las cosas de la Comarca. A los árboles no les gustan los extraños te vigilan. Por lo general se contentan con esto, mientras hay luz, y no te molestan demasiado. A veces los más hostiles dejan caer una rama, o levantan una raíz, o te atrapan con una liana. Pero de noche las cosas pueden ser muy alarmantes, según me han dicho. No he estado aquí después de oscurecer sino una o dos veces y sin alejarme del cercado. Me pareció entonces que todos los árboles murmuraban entre sí, contándose noticias y conspirando en un lenguaje ininteligible; y las ramas se balanceaban y rozaban sin ningún viento. Dicen que los árboles se mueven realmente y pueden rodear y envolver a los extravíos. En verdad, hace tiempo atacaron la cerca; vinieron y se plantaron al lado, inclinándose hasta cubrirla. Pero los hobbits acudieron y cortaron cientos de árboles e hicieron una gran hoguera en el bosque y quemaron el suelo en una larga franja al este de la cerca. Los árboles dejaron de atacar, pero se volvieron muy hostiles. Hay aún un ancho espacio despejado, no muy adentro, donde hicieron la hoguera.

-¿Sólo los árboles son peligrosos? -dijo Pippin.

-Hay criaturas extrañas que viven en lo profundo del bosque y al otro lado – dijo Merry-, o así me han dicho al menos; yo nunca las vi. Sea como sea, hay senderos entre los árboles. Cuando uno entra en el bosque encuentra sendas abiertas, pero que parecen moverse y cambiar de tanto en tanto de una manera extraña. No lejos de este túnel hay o hubo hace tiempo un camino que llega al Claro de la Hoguera y que continúa aproximadamente en nuestra dirección, hacia el oeste y un poco hacia el norte. Ese es el camino que trataré de encontrar.

[…]Merry y Pippin se arrastraron hacia adelante y se tendieron apoyándose de espaldas contra el tronco del sauce. Detrás de ellos las grandes hendiduras se abrieron para recibirlos y el árbol se balanceó y crujió. Miraron hacia arriba y vieron las hojas grises y amarillas que se movían apenas contra la luz y cantaban. Cerraron los ojos y les pareció que casi oían palabras, palabras frescas que hablaban del agua y del sueño. Se abandonaron a aquel sortilegio y cayeron en un sueño profundo al pie del enorme sauce gris. Frodo luchó un rato contra el sueño que lo aplastaba[…].

[…]-¿Sabes tú, Sam -dijo al fin-, que ese árbol maldito me arrojó al agua? Lo sentí. ¡La raíz me envolvió el cuerpo y me hizo perder el equilibrio!

-Estaba usted soñando sin duda, señor Frodo -dijo Sam-. No debiera haberse sentado en un lugar semejante, si tenía ganas de dormir.

-¿Y los demás? -inquirió Frodo-. Me pregunto qué clase de sueños tendrán…

Fueron al otro lado del árbol y Sam entendió entonces por qué había creído oír el sonido de una cerradura. Pippin había desaparecido. La abertura junto a la cual se había acostado se había cerrado del todo y no se veía ni siquiera una grieta. Merry estaba atrapado; otra de las hendiduras del árbol se le había cerrado alrededor del cuerpo; tenía las piernas fuera, pero el resto estaba dentro de la abertura negra y los bordes lo apretaban como tenazas. Frodo y Sam comenzaron por golpear el tronco en el lugar donde había estado Pippin. Luego lucharon frenéticamente tratando de separar las mandíbulas de la grieta que sujetaba al pobre Merry. Todo fue inútil.

-¡Qué cosa espantosa! – gritó Frodo -.

Apenas salimos de La Comarca y ya nos encontramos con un bosque hostil poblado por árboles que fagocitan hombres. Y esto sucede, literalmente, a la puerta de casa. No es mal momento para empezar a justificar la lectura de El Señor de los Anillos en clave de terror. Este episodio, además, coincide con la aparición del primer ayudante mágico tal y como establecen los estudios de Porpp para los cuentos infantiles.

Hay un montón de lectores que huyen del terror porque dicen que las escenas espeluznantes les provocan pesadillas, ya lo decía más arriba. Pero es que Tolkien introduce muchísimo terror en su obra cumbre y a nadie parece asustarle. Yo de esto deduzco cierto prejuicio y no sé si cierta desgana a la hora de enfrentarse a ese viajecito fuera de la zona de confort. Tolkien sin embargo habla de algunas cosas que también se tratan en el terror:

  • Habla de que la vida es cruel
  • De que todos guardamos oscuridad en nuestro interior
  • De que las cosas casi nunca siguen el camino trazado por nosotros. O el de la justicia, si vamos a eso.

Quizá por eso el Bosque Viejo con su hombre sauce estén tan cerca del lugar en que los obbits se sienten a salvo. Quizá una de las funciones de este paraje de pesadilla sea hacer que nosotros, como lectores, nos cuestonemos si nuestro hogas es seguro.

Niebla en la quebrada de los túmulos

El Señor de los Anillos en clave de Terror

Con la ingenuidad de la época que las grandes mujeres del gótico convierten en maestría, Tolkien diseña unas criaturas de ultratumba que la propia TolkienPedia define como “no muertos, que animaban los huesos y las armaduras de los antiguos reyes de los hombres que habían vivido en aquella tierra” . No parece descabellado acudir a este artículo como fuente que permite leer El Señor de los Anillos en clave de terror.

De pronto comenzó un canto: un murmullo frío, que subía y bajaba. La voz parecía distante e inconmensurablemente triste; a veces era tenue y flotaba en el aire; a veces venía del suelo como un gemido sordo. En la corriente informe de lastimosos pero horribles sonidos, de cuando en cuando tomaban forma algunas ristras de palabras: penosas, duras, frías, crueles, desdichadas palabras. La noche se quejaba de la mañana que le habían quitado y el frío maldecía el deseado calor. Frodo estaba helado hasta la médula. Al cabo de un rato el canto se hizo más claro y con espanto en el corazón Frodo advirtió que era ahora un encantamiento:

Que se te enfríen las manos, el corazón y los huesos,

que se te enfríe el sueño bajo la piedra:

que no despiertes nunca en el lecho de piedra,

hasta que el Sol se apague y la Luna muera.

En el oscuro viento morirán las estrellas,

y que en el oro todavía descanses hasta que el señor oscuro alce la mano

sobre el océano muerto y la tierra reseca.

Frodo oyó detrás de su cabeza un rasguño y un crujido. Incorporándose sobre un brazo se volvió y vio a la luz pálida que estaban en una especie de pasaje, que detrás de ellos se doblaba en un codo. Allí un brazo largo caminaba a tientas apoyándose en los dedos y venía hacia Sam, que estaba más cerca, y hacia la empuñadura de la espada puesta sobre él.

No hablamos ya de un bosque hostil, sino de criaturas de pesadilla cuyo único único objetivo es hacerse con cuerpos vivos para ocuparlos con sus almas demoniacas. Este fue siempre uno de mis capítulos favoritos de la novela. Fijaos que llevamos un horrible objeto encantado, un árbol comehombres y un zombi ¡Y a la gente le aburre La Compañía del Anillo!

Además, no hay que olvidar que todo esto se replicará mucho más adelante, cuando los hobiits hayan llegado a la Tierra de Mordor, donde se extienden las sombras.

El anillo va hacia el sur

El Señor de los Anillos en clave de terror

Una vez la Compañía deja Rivendell y hasta el segundo punto de giro importante (la muerte de Gandalf a manos del Balrog), no es que se pueda leer El Señor de los Anillos en clave de terror, es que no hay otro modo de leerlo. Trataré de ser breve:

  1. Todo va mal, se ven unos cuervos negros de mal aguero.
  2. Los 9 toman el paso del Caradrhas que también resulta horrendo y eso que era el mal menor para no pasar por Moria.
  3. Se habla de malos augurios
  4. El propio nombre de Moria evoca recuerdos siniestros
  5. En medio de la noche sufren el ataque de un lobo cuyo cadáver ha desaparecido por la mañana
  6. Las aguas hierven como un ejército de serpientes y aparece el kraken
  7. El propio kraken los encierra en la oscuridad de las minas.
  8. Ecos de sonidos lejanos salen del pozo.

Pero nada de todo esto es comparable a las páginas del diario inconcluso de Balin, que no tiene nada que envidiar a muchas obras de la literatura gótica. De hecho cuenta una masacre. Una masacre, sí, con su buen puñado de muertos y sus grandes dosis de desesperación.

-Es una lectura siniestra -continuó-. Temo que el fin de esta gente haya sido cruel. ¡Escuchad! No podemos salir. No podemos salir. Han tomado el puente y la segunda sala. Frár y Lóni y Náli murieron allí. Luego hay cuatro líneas muy manchadas y sólo puedo leer hace cinco días. Las últimas líneas dicen la laguna llega a los muros de la Puerta del Oeste. El Guardián del Agua se llevó a Oin. No podemos salir. El fin se acerca, y luego tambores, tambores en los abismos. Me pregunto qué será esto. Las últimas palabras son un garabateo arrastrado en letras élficas: están acercándose. No hay nada más.

Y, de repente, la Compañía se encuentra rodeada por un montón de monstruos, tras los cuales aparece el plato fuerte. El Balrog.

-Es una lectura siniestra -continuó-. Temo que el fin de esta gente haya sido cruel. ¡Escuchad! No podemos salir. No podemos salir. Han tomado el puente y la segunda sala. Frár y Lóni y Náli murieron allí. Luego hay cuatro líneas muy manchadas y sólo puedo leer hace cinco días. Las últimas líneas dicen la laguna llega a los muros de la Puerta del Oeste. El Guardián del Agua se llevó a Oin. No podemos salir. El fin se acerca, y luego tambores, tambores en los abismos. Me pregunto qué será esto. Las últimas palabras son un garabateo arrastrado en letras élficas: están acercándose. No hay nada más.

Y que nadie me diga que el balrog no es exactamente un demonio:

Algo asomaba detrás de los orcos. No se alcanzaba a ver lo que era; parecía una gran sombra y en medio de esa sombra había una forma oscura, quizás una forma de hombre, pero más grande, y en esa sombra había un poder y un terror que iban delante de ella.

Llegó al borde del fuego y la luz se apagó como detrás de una nube. Luego y con un salto, la sombra pasó por encima de la grieta. Las llamas subieron rugiendo a darle la bienvenida y se retorcieron alrededor; y un humo negro giró en el aire. Las crines flotantes de la sombra se encendieron y ardieron detrás. En la mano derecha llevaba una hoja como una penetrante lengua de fuego y en la mano izquierda empuñaba un látigo de muchas colas.

Habrá más, porque esto es solo La Compañía del Anillo y de hecho me he deajdo un par de episodios terroríficos pero ¿Qué decís? ¿Os convence la lectura de El Señor de los Anillos en clave de terror? ¿Pasásteis miedo con él?

 

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