Calendario de adviento de autoras. Ada Coretti y el terror pulp de Bruguera

Calendario de adviento de autoras. Ada Coretti y el terror pulp de Bruguera

Es verdad que este artículo no concuerda en absoluto con lo que he estado haciendo estos días pasados, pero la vida se impone…


Bruguera, esa gran editorial.

Bruguera, la que nos dio grandes hombres y grandes nombres, como el de Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz).

Bruguera, que publicó 40.000 bolsilibros entrte 1976 y 1985, nos trajo dos colecciones de terror: 649 títulos: Selección Terror y Selección Terror Extra. Lo explica estupéndamente el Blog Bolsilibros de Terror, que para eso se llama así. Estas dos colecciones forman lo que yo quiero llamar terror pulp de Bruguera.

21 auores, 23 sudónimos y solo dos mujeres. Una de ellas, María Victoria Rodoreda Sayol, escribe tres bolsilibros de terror  bajo el seudónimo de Vic Logan. (¿Víctor o Victoria?) Pero Ada Coretti, la dama del terror pulp de Bruguera escribe 67 títulos. De hecho es su obra La muerte tiene ojos, en septiembre de 1980, la que inaugura el precio de 40 pesetas de la colección. Curiosamente Coretti no aparece en la colección Selección Extra, en la que las novelas alcanzaban las 190 páginas. Allí publicaron 5 señores. Dice el blog de referencia que las firmas habituales de la casa, pero Coretti había sido la cuarta autora más prolífica. No trato de poner nada en tela de juicio. Solo manejo los hechos que se me presentan.

Bibliografía de la pitufina del terror pulp de Bruguera

Ada Coretti, seudónimo bajo el cual se oculta para escribir exclusivamente obras de terror y libros “masculinos” la autora Isabel Irigaray Echevarri, utilizando su propio nombre y primer apellido para sus novelas “femeninas”, que fueron editadas en su mayor parte por la Editorial Bruguera.

Podéis encontrar un listado completo de sus bolsilibros aquí.

¿Cómo que la pitufina?

Sí, ya sabéis: la dama del terror bla bla bla es la “dama de” porque no hay más mujeres. Es la única chica de la colección Selección Terror con permiso de María Victoria. Y seguro que no lo es por cubrir cuotas. Yo no pasé ni cerca de Bruguera. 1982 me pilló con 8 años y viviendo en el País Vasco. Con toda probabilidad el editor no tenía prejuicio alguno. Por él, como si escribían aliens; siempre que lo hicieran con nombre anglosajón masculino. Allí podía ir cualquier mujer capaz de tramar una historieta trerrorífica. Pero que nadie (y en esto era muy democrático) reclamara que su nombre apareciera en portada.

¿Y cómo escribía Ada Coretti?

Pues al parecer la opinión popular dice que no muy bien. Al parecer tiende a introducir escenas gore, escenarios inquietantes y resoluciones alambicadas. Habrá que ver lo que hacía que, francamente, sería tan bueno o tan malo como el resto del terror pulp de Bruguera. El hecho es que nadie publica 67 novelas si no se venden…

Os dejo un extracto de La muerte tenía 8 brazos.

Según otros, la condesa vio que su marido sospechaba algo y de forma precipitada decidió huir, llevándose la joya puesta. Anduvo a lo largo del acantilado, rocoso, indómito, bravío, descendiendo finalmente a ese trozo de la costa que, desprovisto de rocas, formaba una pequeña y arenosa cala. Estaba dispuesta a impedir que su marido la detuviera. A tal fin, había cogido un afilado cuchillo. Y fue entonces, según esta segunda versión de los hechos, cuando surgió, de una gruta incrustada en el acantilado, un horrible y gigantesco pulpo. Con los pies entre la espuma de las olas, la condesa gritó espantada, despavorida, sintiendo que le flaqueaban las piernas. Temiendo caer desvanecida. El pulpo se fue acercando a ella. Ella quiso correr. No pudo. En absoluto. Se había quedado como paralizada. Los tentáculos del monstruo la apresaron. Ella reaccionó entonces, debatiéndose. Pero no le era dado oponer más fuerza que la de un pobre gusano. No obstante, en un momento dado empuñó con fuerza el cuchillo y rasgó la piel del pulpo, entre ojo y ojo, con todas sus fuerzas, dejando allí un profundo surco. Pero fue como si nada hubiera hecho. El monstruo no acusó la herida. Y siguió apretando sus ocho tentáculos, despiadadamente, hasta descoyuntarla, hasta romperle todos los huesos, hasta dejarla hecha cisco. Luego, dicen? que el pulpo se llevó el collar. Menos ocho brillantes que se soltaron y quedaron sobre la fina arena de la cala.

A mí me recuerda un poco a una de estas obras de aquí… Pero poco.

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