Locura femenina y terror: Enajenadas, de Julia Montilla

¿Te has preguntado alguna vez de dónde salen todas esas mujeres despeinadas con ojeras y aspecto de ir a matar o a morir? Esta es la imagen que conjura la idea de locura femenina y terror. Algo que se explica en Enajenadas, Ilustraciones de la locura femenina en el siglo XIX. Un pequeño ensayo de Julia Montilla. Pequeño por extensión: apenas 170 páginas en un tamaño de 18 x 12 cm, muy parecido al de las fotografías aquellas que se imprimían en papel.

Pero que esas pocas páginas no te engañen. De ellas salen las explicaciones a la existencia de la loca suicida del ático en Jane Eyre, la protagonista de El papel Amarillo, de Charlotte Perkins y por eso en occidente los fantasmas femeninos japoneses han sido tan excepcionalmente bien aceptados. Aunque su origen nada que tenga que ver con la historia de la siquiatría.Enajenadas locura femenina en el siglo XIX

Y es que de eso trata este libro. La locura femenina en el siglo XIX se pintó, se grabó y se fotografió. En principio con la intención de estudiarla. El resultado final fue que esas pinturas, grabados y fotografías dibujaron el arquetipo todavía vigente de la locura femenina y terror. Los profesionales que se dedicaron a ello pasaron de ser considerados poco menos que hechiceros, a entrar en los anales de la medicina psiquiátrica. Cómo lo lograron es una historia de terror que afectó entonces a una cantidad escalofriante de mujeres. Torturas, humillaciones, manipulación, privación de libertad…

¿No se estudiaba la locura masculina?

Claro que sí. Y los métodos utilizados para ello por esos nuevos siquiatras, que se ayudaban de artistas y que cambiaron para siempre el imaginario popular, no fueron más benignos. Sin embargo, el libro de Julia Montilla habla de mujeres. Y no se trata de una decisión caprichosa. Las mujeres locas en el siglo XIX se convirtieron en un arquetipo tan poderoso que se estudia en la carrera de filología inglesa. También existe un libro titulado La loca del desván, de marcada ideología feminista. Sus autoras son Sandra M. Gilbert y Susan Gubar. Esta obra, imprescindible, de verdad, si os interesan el feminismo, la literatura -gótica o no, de terror o no- escrita por mujeres o, en fin, la literatura, sin más, habla de las escritoras y la imaginación literaria del siglo XIX.

La imaginación se excita con palabras, pero también con imágenes. Si yo te digo que describas a una loca ¿qué palabras emplearás? ¿Qué imágenes vendrían a tu cabeza? Pues la mayor parte de esas imágenes nacieron entre 1800 y 1900. Muchas de ellas debido a la manipulación del cuerpo de supuestas pacientes en sanatorios y universidades. Y esto es lo que explica Julia Montilla en Enajenadas, Ilustraciones de la locura femenina en el siglo XIX.

Para que nos quede claro cómo está organizado el contenido de este ensayo, la autora lo divide en cuatro grandes capítulos al que suma un prefacio y un epílogo.

El siglo XVIII: locura como dominación de las bajas pasiones

En este primer capítulo no se habla todavía de la locura femenina en el siglo XIX. Pero ya se aprecia esa relación entre locura femenina y terror. En aquel entonces, la sinrazón se entendía como una consecuencia de la incapacidad del ser humano para controlar sus impulsos. Lo que se llamaban pasiones. Así, existe una secuencia de grabados que narran, de manera gráfica, la decadencia de un rico heredero que despilfarra su fortuna en todo tipo de vicios. Al final de su vida de derroche, juego y prostitución, ingresa en Bedlam.

Enajenadas locura femenina en el siglo XIX

Si no sabéis lo que era esta institución, investigad un poco. Hay películas y literatura para llenar bibliotecas enteras. Para que os hagáis una idea, se trata de un lugar donde se encarcelaba a las personas que suponían una amenaza para la autoridad.

En el siglo XVIII una de las aficiones de los ciudadanos de Londres consistía en visitar a los locos encerrados en Bedlam. Como veis, 1700 no era una buena época para caer presa de la ambición, la vanidad, el alcoholismo, etc.

Si bien las imágenes sobre locura femenina y terror llegaron después, el ecosistema donde se desarrollarían las historias protagonizadas por mujeres locas sí tiene aquí su raigambre. Ese asilo que no era más que un edificio con largos pasillos, celdas minúsculas, gritos, discursos enfebrecidos y pésimas condiciones higiénicas.

La locura femenina en el siglo XIX: los seis arquetipos de Julia Montilla

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En el siglo XIX nace lo que se conocía como alienismo moral, una especie protosiquiatría, y el encarcelamiento de los locos deja de ser preventivo. Ya no se los encierra para mantener la paz social, sino como medida terapéutica. Comienza a considerarse la locura una enfermedad, lo que trae consigo algunas consecuencias incluso jurídicas.

Las nuevas formas de terapia que nacen junto al alienismo, son la moralidad y la reclusión. En teoría ya no se sujeta a los locos con grilletes, sino con conceptos como la culpa y la responsabilidad moral.

Las escritoras de terror tenemos, por lo general, muy presente este tipo de fantasmas. Y no pasa desapercibido que en el imaginario colectivo las cadenas del pecado todavía resuenan en los corredores de las mansiones góticas. Aunque ahora se han convertido en muchos casos en historias de terror basadas en el remordimiento o la angustia. Emociones que provienen, sí, del siglo XIX y la construcción de la terminología de la locura. De hecho, Barro contiene un personaje sacado directamente de esta iconografía. Un personaje que auna las características de locura y terror de al menos uno de los arquetipos de Montilla.

Aunque Julia Montilla también habla de que estas imágenes asociadas a los dementes parten de un poco más atrás, los gabinetes de curiosidades que hoy conocemos como freakshows y que se pusieron de moda en los siglos XVII y XVIII. Precursores inmediatos de aquella moda de visitar manicomios los domingos y fiestas de guardar.

¿Por qué la representación gráfica de la locura de las mujeres es tan importante a partir del XIX?

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Por otro concepto muy, muy, muy extendido. La idea de que la forma de la cara y, por extensión del cuerpo, es reflejo de la mente.

Efectivamente, el famoso dicho según el cual la cara es el reflejo del alma se traspasó al alienismo (recuerda: la primera siquiatría), así, sin anestesia. Este de hecho es el principio que Oscar Wilde se permite dar la vuelta en el fabuloso Retrato de Dorian Grey. Esa historia de miedo en la que un bello protagonista consigue que las consecuencias de sus malas acciones, alimentadas por sus bajas pasiones, no se vean reflejadas en su rostro, sino en un cuadro ciertamente sobrenatural. Os dejo el enlace al libro, que ya es de dominio público.

Esto funcionaba más o menos así: emociones normales producen contracciones de los músculos faciales normales y demuestran que la persona con la que estamos hablando es normal. Emociones anormales provocan contracciones musculares anormales y nos muestran que hablamos con locos.

El siglo XIX marcó una diferencia al establecer las emociones enfermas de hombres y mujeres. Mientras que se atribuyó a los hombres locuras combativas y agresivas, los tipos de locura femenina en el siglo XIX se centraban en la pérdida de la razón debido al sexo. Se sexualiza a la loca. Esto lo explica la autora estupendamente cuando dice que

“Por un lado, el enajenado violento evoca en el espectador masculino la autoridad física y el control; por el otro, la loca sexualizada desafía el deseo de autoridad y dominación carnal del público masculino”.

No fue hasta después de la revolución francesa que se consideró la vertiente agresiva de la locura femenina. Pero ya en 1850 había más mujeres que hombres ingresadas en asilos. El desorden mental ya se había convertido en desorden de género.

Locura femenina y terror: la evolución a partir de los seis arquetipos de la locura femenina en el siglo XIX

Si te gustan las historias de terror, si lees novelas de miedo o relatos para asustarte, estos seis arquetipos te sonarán mucho:

  • La revolucionaria
  • La envidiosa
  • La suicida: representada hasta la saciedad como Ofelia. Pero ya hablaremos de Hamlet como “novela” de terror.
  • La furibunda homicida, que puedes reconocer en Lady Macbeth porque Shakespeare lo escribió todo.
  • La liberada
  • La histérica
  • La endemoniada
  • La autómata

De todos ellos habla Julia Montilla en su libro.

La revolucionaria: representada por Théroigne de Méricourt

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Este nombre, Théoigne de Méricourt, se vincula a la lucha de las mujeres y también a la revolución de 1789. La prensa de la época la retrataba como una amazona cubierta de sangre. La apalearon brutalmente en 1793, la dejaron desnuda en la calle y esto sería, por lo visto, lo que la llevó a la locura.

Las locas decimonónicas no solo cargaban con sus traumas, cuando los tenían, sino que se les atribuían atrocidades varias. En este caso, el asesinato de maridos y amantes.

Se suponía que los retratos y grabados de estas mujeres mostrarían de manera objetiva los rasgos físicos de la locura… Lo malo era que la objetividad dependía en gran medida del talento y la intención del retratista. No os sorprenderá que os diga que todos ellos eran hombres. Así, la locura femenina y el terror nacen de la necesidad de médicos hombres de atesorar pruebas que avalasen sus conclusiones pretendidamente médicas.

La envidiosa

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La envidia se consideró en el periodo post revolucionario una enfermedad mental solo de mujeres. Esta monomanía era un problema femenino de las mujeres que se dedicaron a tareas de reclamación de la igualdad. El afán de medrar de las mujeres era, ni más ni menos, un vicio moral propio de la burguesía.

¡Viciosa! ¡Envidiosa! ¿Qué es eso de querer que te tratemos como una igual? ¿Os suena? Mary Wolstoncraft, la madre de Mary Shelley, fue tachada de loca y finamente, se suicido. Locura femenina y terror de dos tipos deferentes en una sola mujer.

La suicida

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Cuando la fotografía hizo su aparición, los alienistas se las prometieron muy felices. Se habían acabado las dudas. Una imagen tomada de la realidad no podía manipularse ¿verdad? Los casos de locura femenina en el siglo XIX quedarían documentados con imágenes de las que nadie podría dudar.

Es a partir del nacimiento de la fotografía cuando los alienistas empiezan a ser considerados profesionales serios de la medicina. Hoy sabemos que, en fin, la fotografía es tan manipulable como la palabra escrita.

Por no hablar de las manipulaciones a las que estos protosiquiatras sometían a sus modelos: las obligaban a retorcer los músculos, a posar en posturas determinadas etc.

Así nace el arquetipo de la mujer loca suicida. La foto que ves aquí, con una mujer disfrazada corresponde a una mujer ingresada en un asilo.

Pero es que además, el personaje de Shakespeare había trascendido tanto, que los médicos, para ilustrar la angustia sicológica, obligaban a sus pacientes a adoptar esa mirada lánguida y hasta las disfrazaban con tocados de flores y toda la parafernalia.

Así que, si buscáis retratos de mujeres melancólicas internadas en el siglo XIX, sospechad de la espontaneidad de la fotografía. La mayor parte de ellas eran pura escenografía. Locura femenina y terror para la contemplación que todavía nos persigue en las pantallas de los cines y en las páginas de los libros.

La furibunda homicida de Lady Macbeth

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Lady Macbeth es una historia de locura femenina y terror en ella misma gracias a su protagonista ambiciosa, malvada, sin escrúpulos… Pero nos asusta, no por su ambición, su maldad o su carecía de escrúpulos, sino porque es una mujer. Todas esas características se admiraban y se siguen admirando en los hombres. Sobre todo en el campo de los negocios.

Para crear imágenes de mujeres furiosas y capaces de matar, los médicos (sic) decidieron aplicar métodos más propios del horror en la literatura.

¿Recordáis que las emociones normales producen caras normales y la locura produce caras locas? Pues no había mejor manera para retratar la furia que aplicar a estas mujeres corrientes eléctricas que recrearan esas emociones locas. Locura femenina y terror que se veía, claro que sí, en los gestos de dolor más elocuentes.

La liberada

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A medida que la siquiatría se institucionalizó, determinadas actitudes femeninas se convirtieron, un poco por arte de magia, un poco porque sí, en patologías. Ahora, a la pareja locura femenina y terror se añade la tercera columna: ciencia para justificar las mayores aberraciones.

Lo que hacen los siquiatras es, mediante un discurso propio, formular un orden natural preestablecido. Que no existía, ojo, lo crearon ellos. Las enfermedades mentales de las mujeres del siglo XIX nacían cuando se transgredía ese orden “natural”. Por ejemplo:

  • ¿Que quieres ser médico? ¡Tú estás loca!
  • ¿Que no quieres tener hijos? ¡Loca!
  • ¿Que preferirías no casarte? ¡Loca!
  • ¿Que replicas a tu marido? ¡Loca y más que loca!

Esto fue posible, y no nos hemos librado todavía de ello, porque se otorgó un poder eterno e infinito a los valores de la burguesía, que establecía unas diferencias claras entre lo que debía ser y se esperaba de un hombre o de una mujer. Las personas no binarias no existían ni se las esperaba.

En resumen, cualquier mujer que no se plegara al marco de comportamiento de una dama burguesa estaba loca. Locura y terror, locura y desobediencia, locura y patriarcado…

Liberadas eran las femme fatale, las prostitutas. El temperamento ardiente de las mujeres las hacía débiles y proclives a caer en los peligros del intelecto… Es mucho más interesante leerlo en palabras de Montilla, de verdad. Y con un montón de bibliografía que acompaña cada postulado.

La histérica y la endemoniada[1]

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Las histéricas se convierten en locas del XIX debido a la autosugestión. Y esa autosugestión nace debido a un trauma. El no tan reputado Jean-Martin Charcot, en un alarde de enorme visión del espectáculo, replica los brotes histéricos de sus pacientes mujeres mediante la hipnosis. Locura y terror inducido a mayor gloria del médico.

Sí, sin el menor reparo, hipnotiza a sus locas decimonónicas y les induce un estado de histeria. No por nada, sino para probar sus teorías.

Es cierto que estos métodos ya levantaron ampollas en su tiempo, pero la semilla del mal estaba plantada en el fértil campo de la literatura. Gracias a Charcot, las novelas se llenaron de mujeres histéricas. Locas, muchas de ellas, que las familias mantenían encerradas en el ático de sus casas. Sí, locas del desván. Ejemplitos clásicos escritos por señores que practicaron locura femenina y terror. Aunque este último de manera más bien tangencial. Agradeceré ejemplitos escritos por señoras en los comentarios J.

  • La conquista de Plassans, de Zola
  • La Regenta de Clarín
  • La fontana de oro de Galdós.

Veremos en estas tres obras convulsiones, pasión, misticismo… una suerte de recombinación de las emociones llevadas a la enésima potencia. Algo que no se daba en hombres, solo faltaba. Hablamos de locura femenina y terror, no de locura a secas, mucho más inofensiva. La histeria es cosa de chicas y sigue siéndolo. Os recuerdo mi encuentro con un señor el otro día y cómo decidió que es que yo era demasiado sensible.

La autómata

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El apartado de la autómata es un análisis de cómo la fotografía se utilizó para torturar a las enfermas mentales recluidas en diferentes asilos. En muchas ocasiones las obligaban a posar durante horas con el fin de recabar imágenes que reprodujeran procesos. La documentación gráfica casi industrializada de locura femenina y terror.

Una teatralización del cuerpo y de la dolencia que no servía a más propósito que la confirmación de las teorías expuestas por el médico del que se tratase.

Enajenadas, Ilustraciones de la locura femenina en el siglo XIX : Conclusión

Enajenadas, Ilustraciones de la locura femenina en el siglo XIX esboza el proceso mediante el cual las mujeres nos hemos hechos las dueñas de un tipo determinado de trastornos mentales. Menciona, pero no expone de manera sensacionalista, los métodos empleados, contiene un buen montón de documentos gráficos y, sobre todo, muchísima bibliografía.

Es un libro de lectura densa que da por sabidos algunos términos y quizá habría venido bien un glosario.

La autora describe a la perfección como los inicios de la siquiatría se documentaron de tal forma que el médico y el artista bien colaboraban o bien eran la misma persona. La influencia de las imágenes de locura femenina y terror llegan hasta nuestros días. Se ven en obras literarias de terror como La chica descalza en la colina de los arándanos, por ejemplo. Aunque Nieves Mories ejerce como nadie la subversión. Se ve en algunos personajes de La maldición de Hill House, aunque pueden pasar desapercibidos. Y toda la serie American Horror Story está llena de referencias. Por poner apenas unos ejemplos posiblemente menos terroríficos que la realidad.

Cómo crear terror, dar miedo

Esta es una buena novela de terror que incumple algunas de las cosas que os cuento en el post. Así es la vida del las autoras de terror…

De hecho, aunque el terror no sea lo tuyo, estoy segura de que, como lectora, habrás encontrado estos tipos de mujer en un montón de libros. Locura femenina y terror se dan la mano en gran cantidad de obras literarias de todos los géneros. Y en muchos de ellos las mujeres que los representan no estarán tratadas como mujeres sanas, sino como locas a las que, como poco, se les va ligeramente la pinza ¿me equivoco? Si estoy en lo cierto, déjame el título y el tipo de mujer en los comentarios. A ver cuántos conseguimos juntar.

De momento, os dejo mi propia versión de locura femenina y terror: La esposa número 13, un relato antiguo, pero matón 😉

¡Buenas noticias! ¡La autora ha publicado el PDF en su web y se puede consultar públicamente!


[1] Aunque Montilla les da apartados separados, y bien que hace porque ambos son muy interesantes, yo coloco estos dos tipos juntos. En realidad el apartado de la endemoniada lo usa la autora para explicar el proceso por el que la posesión diabólica pasó a considerarse histeria.

 

Un Año de Autoras: Experimental Film – Gemma Files

Un Año de Autoras

Estamos  febrero y sigo en el proyecto Un Año de Autoras. Mi idea inicial era continuar con la influencia de Ann Radclife en el terror contemporáneo. Quizá con algo un poco más teórico o sesudo, o lo que fuera. Claro que, a estas alturas, ya deberíamos todes saber a qué atenernos con esto de mis ideas iniciales. La cuestión es que me encontré en mi pila con Experimental Film y ha resultado que va, más o menos, en la línea de esa idea mía que se fue al traste… O no tanto. De hecho, Gemma Files nombra a Ann Radcliffe en la novela, de modo…

Sinopsis

La sinopsis de Experimental Film es lo que viene a ser una chufa. Pero una chufa, chufa, una cosa marrón y arrugada que esconde dentro algo muy jugoso y sabrosón. Corto y pego:

Experimental film es una historia de fantasmas contemporánea en la que Lois Carnes, una exprofesora de cine, desempleada y al borde de la depresión, descubre la existencia y los trabajos perdidos de la que se cree que es la primera directora de cine de Canadá. Al investigar su trabajo, Lois descubre que dicha directora se veía acosada por unas fuerzas sobrenaturales que ahora amenazan con perseguirla a ella también”.

¿Por qué incluirla en Un Año de Autoras?

Por su personaje principal

A pesar de lo que dice su sinopsis, Experimental Film va mucho más allá del relato de fantasmas. Aunque, por supuesto, es literatura gótica, salen fantasmas y hasta su loca… aunque fuera del desván. Si me hubieran encargado esa sinopsis a mí habría dicho algo así:

Lois se sabe imperfecta y no se engaña al respecto. Está en paro, se ve sobrepasada por el autismo de su hijo, no se entiende con su madre y cree que se le escapa la vida sin haber hecho nada de valor. En esas circunstancias se obsesiona con las películas de una mujer muerta. Escribir sobre ellas, rescatarlas, podría catapultarla a la fama dentro del mundo del cine canadiense. Sin embargo, lo que se oculta tras el celuloide, es mucho más (y mucho peor) de lo que ella espera.”

Que no dice nada, pero toca los dos puntos más importantes de la novela:

  • El conocimiento de uno mismo
  • El sentimiento de culpa

Estas son las dos características del personaje que lo hacen muy interesante. Que conozca sus traumas, sus defectos, que sepa hasta qué punto puede evitarlos o no, la convierte casi en una persona. Lois es honesta con una brutalidad cruda, sin excusas. Una tía que sigue adelante, que hace lo que cree que tiene que hacer… Y que se siente culpable por ello. Por no ser mejor madre, por no estar dispuesta a ser mejor madre. Ni mejos hija. Ni mejor esposa. El tipo de honestidad difícil de plasmar.

Experimental Film: el puzzle

Este es el verdadero motivo de que Experimental Film merezca encontrarse en Un Año de Autoras. Me pondré mi toca de lana, mis gafas en la punta de la nariz y extenderé un dedo para deciros lo siguiente: ya no se construyen novelas así, niñes.

Para empezar, está compuesta por seis partes:

  • Intertítulos
  • Primer Acto
  • Segundo Acto
  • Tercer Acto
  • Créditos
  • Fin

Primer acto

Solos los tres actos están divididos en capítulos. Diecinueve, para ser exactos. El primer acto, la presentación, es el más largo de todos ellos. 150 páginas que te explican, de verdad, no solo la historia del cine canadiense, sino su estaado actual. Una exposición larga, ácida y en la que, lo confieso, me costó entrar. En parte porque he estado leyendo relatos y novela corta últimamente. Pero también porque son capítulos llenos de detalles hilados con laboriosidad de hormiga. Aquí la protagonista recurre a lo que sabe. Se establece como una autoridad.

El segundo acto se corresponde con el nudo

Como la novela está tratada igual que una película de terror y de hecho hay tanta metaficción en ella misma que a veces da la sensación de que la narradora está en realidad explicando una película, seguiré yo también esa tónica. Si fuera una novela de casas encantadas, el segundo acto empezaría con el momento en que la casa va dejando ver hasta qué punto es un lugar siniestro. Hasta entonces hemos visto cosas extrañas. En este momento asistimos a acontecimientos peligrosos.

En esta segunda parte Files sigue con su espíritu investigador y nos muestra cartas, antiguos documentos, extractos de grabaciones y hasta la típica escena de la fotocopiadora. Ya sabéis, en todas las películas de terror hay ese momento documental. Pues Experimental Film también lo tiene. Y cada pieza encaja con las demás a la perfección, sin interrumpir el ritmo de la lectura y, lo que es mejor, haciendo avanzar la historia. Aquí la protagonista nos muestra cómo se convirtió en una experta. Y encaja estupendamente con el arco del personaje.

En el terce acto, el desenlace

La cantidad de recursos que Files emplea es, sencillamente, fascinante. Fragmentos de diarios, correspondencia, películas antiguas, tecnología de los ochenta, mediums, videntes y hasta la referencia a Radcliffe. Podría haberse perdido, podría haber compuesto un pastiche, una amalgama, pero no. Nos da un cuadro de taracea perfecto. nada sobre, no falta nada.

El tiempo, ese gran incomprendido

El manejo del tiempo de la historia es una de las grandes bazas de esta novela. O debería decir otra de las grandes bazas de esta novela. Los que seguís Un Año de Autoras sabréis que el tiempo es importante. Por ejemplo, este proyecto dura un año. Experimental Film transcurre en tres periodos temporales independientes pero que se entretejen a la perfección:

  • Toda la historia de la humanidad
  • El final del siglo XIX y el principio del XX
  • La actualidad

El eje alrededor del que se mueve la historia ha existido desde siempre y desea seguir existiendo para siempre.

Lois, la protagonista, vive el el siglo XXI, tienen preocupaciones de nuestros tiempos, habla como lo haríamos cualquiera de nosotros y se relaciona con el mundo de una manera completamente normal. Salvo por el hecho de que es honesta.

La Sra. Whitcomb es una mujer de principios de siglo, con sus propias preocupaciones, muy de su epoca. Y es un personaje tan creíble como la protagonista. Una mujer oscura, amargada, triste pero valerosa.

No es sencillo hacer que estas dos mujeres se relacionen con la tercera sin perder su verosimilitud, pero Files se las apaña muy bien para conseguirlo.

Presencia femenina

Todos los personajes importantes son mujeres. La trama avanza en función de mujeres. No hay subtrama amorosa. En este sentido es perfecta. Sororidad a tope, personajes femeninos distinguibles con motivaciones diferentes pero verosímiles… Una cosa loca.

Diversidad

Mucha. Hay personajes racializades, peronajes LGTBI, diversidad intelectual no estigmatizada (ni idealizada)… Nada que objetar a este respecto tampoco.

Estilo

Pues muy adecuado al tipo de novela que Files ha compuesto. Mi impresión sigue siendo que esto es una constelación y el estilo también lo refleja. Cada personaje habla con sus propias palabras. El estilo de las cartas y los diarios es diferente en cada caso y también distinto de la narración, que corre de la mano de Lois. Estoy acostumbrada a textos más ágiles, quizá por eso se me ha hecho un poco cansado.

Así que vamos a explicar mis estrellas de Goodreads:

Emocionales: 3 porque lo he leído desde lejos. 

A pesar de leer en palabras de Lois reflexiones que podrían haber sido mías, no he conseguido meterme en su cabeza o que ella se metiera en la mía. Está todo tan bien construido que los árboles no me han dejado perderme en el bosuqe.

Objetivas: 4 porque es una novela muy bien construida. De hecho, es casi como una catedral. La trama revolotea a tu alrededor y tñu esperas a que pase algo que no termina de suceder, pero, cuando te quieres dar cuenta, ya estás inmerse en ella.

Un año de autoras: Ann Radcliffe

un año de autoras, Ann Radcliffe
Sí, el calendario de adviento de autoras se me quedó colgado antes de llegar a la mitad y he decidido meterme en un proyecto más ambicioso y a plazo más largo. Porque no aprendo. Un año de autoras es una iniciativa para dar vsibilidad a mujeres que escribieron, escriben y/o escribirán. De nuevo lo afronto más con ganas de aprender que de enseñar. Este año quiero llenarme de voces femeninas que maticen todas las enseñanzas masculinas que he absorbido durante los últimos 43 años. Yo más que nadie soy ejemplo de una educación diseñada para adorar al hombre. Mi objetivo es rebajarle a la categoría de humano. También es el de elevar a la mujer y a las persones no binaries a la categoria de humanes. Ni elles ni yo somos subproductes de la especie.

Ann Radcliffe: época y costumbres

De manera muy somera apuntaré que Ann Radcliffe nace en 1764 en Holborn, Inglaterra. Muere en 1823.

En 1764 pasan estas cosas:

  • Se funda San Luis, en Missouri. En aquel entonces no era más que una aldea.
  • Se pone la primera piedra del Palacio real de Madrid.
  • Mozart, a los 8 años, escribe su primera sinfonía.

Hablamos de la época gregoriana (1714-1830). El British Museum tiene solo 11 años cuando nace Ann Radcliffe.

Jane Austen nace cuando Ann Radcliffe ha cumplido ya 9 años de edad. Muere cuando la mujer, cuyo oficio literario admira, cuenta 53 años. Sin embargo se estudia más a Jane Austen. Gracias a ello no hace falta buscar mucho para averiguar que no había acuerdo acerca de la educación de las mujeres. La tendencia era enseñarles su poquito de francés, de música y a leer y escribir. Lo justo para entretener sin resultar peligrosas o incómodas.

¿Por qué se estudia comparativamente poco a Ann Radcliffe?

Pues porque no escribía alta literatura. Ann Radcliffe es la mayor exponente de la novela gótica. La novela, como género, surge debido al florecimiento de la clase media. Una clase social sin estudios. A finales del siglo XVIII la NOVELA, TODA LA NOVELA era considerada basurilla para incultos. Quizá atemos algún hilo al saber que más de la mitad de los autores de novela de la época eran mujeres. Escribir novelas les daba a las mujeres cierta independencia económica. Dice la Wikipedia que la mayor parte de estas mujeres eran autoras de segunda clase cuyas obras estaban plagadas de clichés. La mayoría provenían de la novela gotica, cuya ambientanción incluye:
  • paisajes sombríos
  • bosques tenebrosos
  • ruinas, castillos, criptas, pasadizos
  • ruidos nocturnos, cadenas, fantasmas
  • grandes peligros
  • personajes insólitos
  • damiselas inocentes
  • elementos sobrenaturales (presentes o sugeridos)

El gótico como lacra

El gótico se origina en el mundo anglosajón como reacción al racionalismo. A los góticos no les gustan las ideas de la ilustración. No les hace ilusión que la humandidad pueda obtener el conocimiento verdadero y la felicidad (ni más ni menos) mediante el slo uso de la razón. Los románticos (los góticos eran románticos) acusaban a los racionalistas de ignorar lo sublime contenido en el miedo y el terror.

Nacimiento del Gótico

Es Horace Walpole el que sienta las bases del género en su novela El Castillo de Otranto. Sin embargo, es Ann Radcliffe quien hace grande el género, quien lo desarrolla y consigue que perdure hasta nuestros días. De hecho, es prácticamente la única autora que Google devuelve cuando tecleas: autoras góticas jusnto Harriet lee, Elisabeth Helme y un puñado más.

Los Misterios de Udolfo, obra maestra de Ann Radcliffe

No nos vamos a engañar, la sinopsis está sacada de la Wikipedia. Estoy leyendo el libro, pero no me ha dado para tanto, just yet 🙂

En la novela destacan las profusas descripciones de paisajes y la adeucación de los mismos al estado de ánimo de los personajes. Presenta terror sicológico y también escenas de terror físico en escenarios góticos, como castillos o montañas agrestes. H.P. Lovecraft lee a Radcliffe y opina de ella que bien, todo bien, pero que es una pena que de explicaciones racionalistas a los sucesos sobrenaturales. Yo me imagino a HP escribiendo en Goodreads:

Le doy cuatro estrellas porque no salen pulpos ni bichos. Por lo demás, bien.

Sinopsis

Emily St. Aubert, joven francesa se queda huérfana después de la muerte de su padre. Es encerrada en el castillo Udolfo en las manos del Signor Montoni, un bandolero italiano que se ha casado con su tía, Madame Cheron. El romance de Emily con Valancourt, el hermano menor del conde Duvarney, queda frustrado por Montoni y otros. Emily quiere descubrir también una explicación de la misteriosa relación entre su padre y la marquesa de Villeroi, un misterio que parece tener algo que ver con el castillo Udolfo.

Al principio del relato se presenta a Emily, que comparte con su padre un lazo especialmente estrecho, debido a su amor por la naturaleza. Tras la muerte de su madre por una grave enfermedad, la relación entre Emily y su padre se estrecha aún más. Ambos viajan a Suiza, donde conocen a Valancourt, un guapo hombre que también siente un parentesco casi místico con el mundo natural. Emily y Valancourt pronto se enamoran.

El padre de Emily muere y la envían a vivir con su tía, Madame Cheron (más tarde conocida como Madame Montoni), quien no tiene nada en común con ella y le muestra poco afecto. Madame Cheron se casa con Montoni, el villano de la historia. Montoni lleva a Madame Montoni y Emily a Udolfo, separando así a Emily de su pretendiente (Valancourt), en el que Montoni amenaza a Madame con violencia para forzarle a entregarle sus propiedades en Toulouse, que si ella muere irían en principio a Emily. Se suceden acontecimientos estremecedores dentro del castillo, y al final, Emily recupera el control de su herencia y se une a Valancourt.

Opiniones

Así leído, no parece una gran cosa. Se inclina más hacia el melodrama que hacia el terror. Sin emabrgo, en su época y aún hoy en día se habla de la capacidad de Ann Radcliffe para la truculencia, loe elementos espantosos y las aberraciones. Sin duda, leer a Ann Radcliffe ahora no proporcionará el mismo shock que en el siglo XVIII, pero bien merece la pena asomarse a su obra del mismo modo que leemos a Poe o al mismo Lovecraft.

Influencia de Ann Radcliffe y algunas conclusiones aventuradas

No quiero una entrada kilométrica, pero sí me gustaria apuntar la medida en que Ann Radcliffe ha influido en autoras y autores de renombre y prestigio.

  • Víctor Hugo la menciona en Los Miserables
  • Jane Austén declaró públicamente su admiración por Radcliffe
  • Ya hemos visto que Lovecraft admite las bondades de su obra
  • El Resplandor, de Kubric, comienza cn una oda al paisaje: toda esa secuencia del coche que sube hacia el Overlook, un trasunto del Castillo de Udolfo.
  • Sir Walter Scott y el Marqués de Sade también se vieron influenciados por Radcliffe
  • Henry James cita Los Misterios de Udolfo en Una vuelta de Tuerca
  • ¿No es Manderley un castillo con sus nieblas, sus marañas mentales?

Es imposible adentrarse en la literatura de terror más sicológico sin darse de bruces con la influencia de Radcliffe.

Me pregunto qué hubiera pasado si la autora hubiese cultivado la poesía de terror. Porque no hay que olvidar que escogió escribir novela, un género devaluado. Y novela gótica, un subgénero todavía más devaluado. El ser humano tiende a divinizar unas emociones y satanizar otras. Por supuesto, no antes de divinizar el intelecto y denostar la emoción.

Los autores de terror apelan a las emociones, a las entrañas. Y Ann Radcliffe lo hizo en una época en la que su deber consistía en tocar dulces melodías al piano y tener hijos varones.

Leed a Ann Radcliffe. Leed terror. Reconciliaos con vuetras emociones.

 

Calendario de adviento de autoras. Ada Coretti y el terror pulp de Bruguera

Es verdad que este artículo no concuerda en absoluto con lo que he estado haciendo estos días pasados, pero la vida se impone…


Bruguera, esa gran editorial.

Bruguera, la que nos dio grandes hombres y grandes nombres, como el de Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz).

Bruguera, que publicó 40.000 bolsilibros entrte 1976 y 1985, nos trajo dos colecciones de terror: 649 títulos: Selección Terror y Selección Terror Extra. Lo explica estupéndamente el Blog Bolsilibros de Terror, que para eso se llama así. Estas dos colecciones forman lo que yo quiero llamar terror pulp de Bruguera.

21 auores, 23 sudónimos y solo dos mujeres. Una de ellas, María Victoria Rodoreda Sayol, escribe tres bolsilibros de terror  bajo el seudónimo de Vic Logan. (¿Víctor o Victoria?) Pero Ada Coretti, la dama del terror pulp de Bruguera escribe 67 títulos. De hecho es su obra La muerte tiene ojos, en septiembre de 1980, la que inaugura el precio de 40 pesetas de la colección. Curiosamente Coretti no aparece en la colección Selección Extra, en la que las novelas alcanzaban las 190 páginas. Allí publicaron 5 señores. Dice el blog de referencia que las firmas habituales de la casa, pero Coretti había sido la cuarta autora más prolífica. No trato de poner nada en tela de juicio. Solo manejo los hechos que se me presentan.

Bibliografía de la pitufina del terror pulp de Bruguera

Ada Coretti, seudónimo bajo el cual se oculta para escribir exclusivamente obras de terror y libros “masculinos” la autora Isabel Irigaray Echevarri, utilizando su propio nombre y primer apellido para sus novelas “femeninas”, que fueron editadas en su mayor parte por la Editorial Bruguera.

Podéis encontrar un listado completo de sus bolsilibros aquí.

¿Cómo que la pitufina?

Sí, ya sabéis: la dama del terror bla bla bla es la “dama de” porque no hay más mujeres. Es la única chica de la colección Selección Terror con permiso de María Victoria. Y seguro que no lo es por cubrir cuotas. Yo no pasé ni cerca de Bruguera. 1982 me pilló con 8 años y viviendo en el País Vasco. Con toda probabilidad el editor no tenía prejuicio alguno. Por él, como si escribían aliens; siempre que lo hicieran con nombre anglosajón masculino. Allí podía ir cualquier mujer capaz de tramar una historieta trerrorífica. Pero que nadie (y en esto era muy democrático) reclamara que su nombre apareciera en portada.

¿Y cómo escribía Ada Coretti?

Pues al parecer la opinión popular dice que no muy bien. Al parecer tiende a introducir escenas gore, escenarios inquietantes y resoluciones alambicadas. Habrá que ver lo que hacía que, francamente, sería tan bueno o tan malo como el resto del terror pulp de Bruguera. El hecho es que nadie publica 67 novelas si no se venden…

Os dejo un extracto de La muerte tenía 8 brazos.

Según otros, la condesa vio que su marido sospechaba algo y de forma precipitada decidió huir, llevándose la joya puesta. Anduvo a lo largo del acantilado, rocoso, indómito, bravío, descendiendo finalmente a ese trozo de la costa que, desprovisto de rocas, formaba una pequeña y arenosa cala. Estaba dispuesta a impedir que su marido la detuviera. A tal fin, había cogido un afilado cuchillo. Y fue entonces, según esta segunda versión de los hechos, cuando surgió, de una gruta incrustada en el acantilado, un horrible y gigantesco pulpo. Con los pies entre la espuma de las olas, la condesa gritó espantada, despavorida, sintiendo que le flaqueaban las piernas. Temiendo caer desvanecida. El pulpo se fue acercando a ella. Ella quiso correr. No pudo. En absoluto. Se había quedado como paralizada. Los tentáculos del monstruo la apresaron. Ella reaccionó entonces, debatiéndose. Pero no le era dado oponer más fuerza que la de un pobre gusano. No obstante, en un momento dado empuñó con fuerza el cuchillo y rasgó la piel del pulpo, entre ojo y ojo, con todas sus fuerzas, dejando allí un profundo surco. Pero fue como si nada hubiera hecho. El monstruo no acusó la herida. Y siguió apretando sus ocho tentáculos, despiadadamente, hasta descoyuntarla, hasta romperle todos los huesos, hasta dejarla hecha cisco. Luego, dicen? que el pulpo se llevó el collar. Menos ocho brillantes que se soltaron y quedaron sobre la fina arena de la cala.

A mí me recuerda un poco a una de estas obras de aquí… Pero poco.

Calendario de adviento de autoras: Bieses.net

Chicas, chicos, extraterrestres infiltrados, mosntruos primigenios que me leeís, diosas, dioses:

Se me conoce en mi casa (porque fuera más bien no se me conoce) por mi afición a los grandes proyectos que abandono con fulminante rapidez. No quiero que este calendario de autoras sea uno de ellos. Llevo un par de días ausente del mismo, pero hoy, al levantar la solapa del día, me he encontrado algo mucho más rico de lo esperado:

www.bieses.net

¿Qué es bieses.net, preguntáis mientras claváis vuestras pupilas en mis letras negras?

Pues en bieses.net lo explican así:

El Proyecto BIESES  es el acrónimo de Bibliografía de escritoras españolas. Esta base de datos, de acceso libre para todos los investigadores, nace de la necesidad de completar, recopilar y sistematizar las fuentes informativas de que disponemos para el estudio de la escritura femenina, dado que hasta la creación de Bieses no se contaba con un repertorio de conjunto que abarcara con exhaustividad esta producción literaria. El objetivo de Bieses es dar respuesta a algunas preguntas fundamentales sobre las escritoras españolas anteriores al siglo XIX: ¿cuántas fueron en total? ¿quiénes eran? ¿qué perfil social o biográfico tuvieron? ¿dónde vivieron? ¿cuánto escribieron? ¿qué tipos de obras escribieron? ¿dónde se publicaron? ¿quién las leyó? Además era necesario conocer quién las había estudiado y editado en la actualidad para disponer de toda la información en torno al tema sobre la que fundar una investigación de calidad.

Así que mi labor en este calendario de adviento cambia

Más que reinventar la rueda a la bestia, os traeré engranajes, bisagras, ejes y lo que sea. Porque la tarea de visibilizar a la mujer en la historia de las letras (y en la historia, en general), quizá pase por visibilizar a las visibilizadoras. Los sacaré de bieses.net y de sus páginas amigas, claro. Y haré lo posible por descubrir más páginas chulas.

Metavisibilización, supongo. Y que una debe hacer lo que sabe hacer y dejar que otras hagan eso en lo que son mejores.

Estoy emocionada 🙂

Y agradecida (sin coñas).

A mí también me preocupa esto de tener que volver a estudiar a los clásicos

Pero menos de lo que podría parecer. Me he sentado un momento y he pensado: con la altura de mi pila ¿voy a liarme ahora a leer a señoras de hace 400 años? Y me han dado como sudores fríos.

Seamos serias: no voy a convertirme en una erudita. No es mi estilo, no me venía la paciencia en los genes y tampoco he encontrado la constancia. No aspiro a leerme ni una mínima parte de los libros que se citan en esas páginas. A lo que sí aspiro es a poder oponer una María de Zayas a un Lope. Por ejemplo. A lo que aspiro es a poder, cuando quiera, cuando me apetezca, cuando tenga tiempo, aprender cómo vivían las mujeres en épocas que conocemos sólo mediante escritos de hombres sobre hombres.

Y me consta (y me duele) que no sé NADA sobre literatura árabe o africana o asiática o americana (sajonas a parte). Así que aspiro a cubrir esas lagunas también. Y os traeré mis descubrimientos, que serán pequeños pero quizá sirvan.

Porque lo que no sirve es no hacer nada.

¿Y qué hay en bieses.es?

Pues tienen lista de correo, tienen un twitter que hay que seguir ya: @Proyecto_Bieses

Y muchas más cosas que decir que yo.

Mirad esta lista de enlaces, que es como para chuparse los dedos.

  1. Portal de escritoras españolas Portal que  nace como reconocimiento y homenaje a aquellas escritoras que lucharon contra los convencionalismos sociales de su época y lograron, con su actitud firme y decidida, abrir las puertas de esos espacios literarios y culturales vedados hasta ese momento a la mujer. Dada la naturaleza del portal Escritoras Españolas, éste se concibe como un Portal en continuo crecimiento, en el que paulatinamente se irán incorporando las obras publicadas por otras muchas escritoras nacidas en distintas épocas y en el que tienen cabida tanto las escritoras que gozan en la actualidad de indudable reconocimiento literario como aquellas otras que permanecen en un injustificado olvido. Es, precisamente, uno de los objetivos primordiales del portal Escritoras Españolas, facilitar el acceso y la lectura de la obra de autoras que si bien en su época alcanzaron popularidad y estima intelectual, con el transcurrir del tiempo, han caído en el olvido, ya que sus obras no han sido reeditadas y, por lo tanto, se han convertido en textos de difícil acceso para los lectores actuales.
  2. Asociación española de investigación de historia de las mujeres Asociación fundada en junio de 1991 con los objetivos de coordinar la labor desarrollada en los distintos Seminarios de Estudios de las Mujeres existentes en las Universidades y Centros de Investigación del Estado Español, fomentar la investigación y divulgar los estudios feministas y de Historia de las Mujeres a escala nacional e internacional. Así como promover la investigación en el campo de la Historia de las Mujeres y de Género.
  3. Mujeres impresoras El trabajo que nos ocupa, aunque de carácter fundamentalmente recopilatorio, trata de poner en valor el papel de la mujer española dentro del mundo del libro y de la imprenta entre los siglos XVI y XIX. La mayoría de estas mujeres eran viudas e hijas de impresores que heredaron el negocio familiar y se encontraron en situación de darle continuidad. Determinar el grado de implicación que tuvieron en los trabajos del taller no está exento de dificultad; los pocos datos con que han contado los investigadores, reducidos en muchas ocasiones a los pie de imprenta y a la trascripción de los inventarios, y la escasa consideración social de la que ha gozado la mujer en diferentes ámbitos, entre ellos el del mundo del libro, hacen difícil la tarea. Recientes estudios abundan en la idea de que la mujer no participó únicamente en los trabajos de gestión, sino que intervino activamente en la actividad tipográfica, perfeccionando los tipos, expandiendo el negocio familiar con gran éxito comercial y contribuyendo en diferentes grados a la difusión de las ideas y la cultura de su época.

También tienen una lista de autoras

Estudios en PDF, material didáctico, textos de autoras y una cosa chulisima que se llama Escritoras desde el umbral

A través de esta investigación, aún en curso, el equipo BIESES busca sacar a la luz la historia olvidada de la mujer en España: cuál fue la posición y la de sus obras en la cultura y en la literatura de la época, qué recepción tuvieron, cómo vieron sus expectativas limitadas, a quién dirigían sus escritos, cómo pudieron llegar a imprimir sus textos, cómo fueron consideradas por otros escritores, qué opinaban de ellas los demás grupos sociales y culturales, etc.  Sin duda, dada la escasez de información disponible para responder a estas preguntas en documentos ya explorados (comentarios o citas de otros escritores, censores, lectores, inventarios de bibliotecas o librerías, poéticas, cartas…), el análisis de los paratextos de las obras publicadas por las mismas autoras se antoja una fuente fundamental para el estudio de la historia de la mujer en la cultura y la sociedad hispánicas. Desde el proyecto BIESES queremos animar a todos los interesados, sean o no estudiosos de la mujer en la época, a la lectura de estos paratextos, no sólo por el trabajo filológico y de archivo que hay detrás de cada uno de ellos, sino también, y sobre todo, por el simple placer de abrir nuestra mente hacia el casi desconocido mundo de la mujer escritora en la historia de la literatura hispánica.

Datos procedentes de BIESES: Bibliografía de escritoras españolas/ Bibliography of Spanish Women Writers: http://www.bieses.net/paratextosweb/[/url]
Copyright © BIESES Grupo de investigación bajo Licencia Creative Commons 
BY-ND.
Cómo citarnos: BIESES: Bibliografía de escritoras españolas/ Bibliography of Spanish Women Writers. Publicación en web:http://www.bieses.net

 

 

María de Zayas y Sotomayor. Feminismo en el Siglo de Oro español

Entrada cortita.

Mañana será otro día y podré, espero, dedicar un poco más de tiempo al Calendario de Adviento de Autoras.

¡Esto no lo ha escrito una mujer! ¡Imposible!

Vengo a hablaros de María de Zayas y Sotomayor, escritora del Siglo de Oro, unos 45 años posterior al hombre que no escribió la primera novela de la historia porque ya sabemos que la escribió una mujer. María de Zayas se cuidó muy mucho de dar datos reales acercs de sí misma. De hecho, todo lo referente a su vida es un absoluto misterio. No se conoce nada de ella excepto lo que dejó escrito ni se saben tampoco los motivos que la llevaron a mantenerse oculta.

Sí sabemos, en cambio, que se dijo de su obra que no podía haber sido escrita por una mujer. De todos era sabido ya entonces que las mujeres no somos capaces de poner una letra detrás de la otra. No hablemos de hacer frases o párrafos. Dios nos libre de intentar siquiera componer novelas. De Zayas no obstante se lo tomó con calma y escribió, en el prólogo a sus Novelas Ejemplares de 1637:

Quien duda, lector mío, que te causará admiración que una mujer tenga despejo no solo para escribir un libro, sino para darle a la estampa. […] quien duda, digo otra vez, que habrá muchos que atribuyan a la locura esta virtuosa osadía de sacar a la luz mis borrones, siendo mujer, que en opinión de algunos necios es lo mismo que una cosa incapaz.

 

El feminismo de María de Zayas

Parece que el feminismo es cosa de ahora, o cosa de las sufragistas. Parece que las mujeres no habíamos dicho esta boca en mía nunca antes, pero no. De verdad que no. Sucede que la represión es malvada. Y pasa con ella como con las ollas a presión, que solo se ve un poco de vapor de agua que se escapa mientras las veduras se cocinan dentro. María de Zayas es, sospecho, ese vapor de agua que nos ha llegado del guiso que se viene cocinando desde… bueno, desde siempre. Por eso sabemos que dijo:

En la era que corre estamos con tan adversa opinión con los hombres, que ni con el sufrimiento los vencemos ni con la conciencia los obligamos. (…) ¿Por qué, vanos legisladores del mundo, atáis nuestras manos para la venganza, imposibilitando nuestras fuerzas con vuestras falsas opiniones, pues nos negáis letras y armas? ¿Nuestra alma no es la misma que la de los hombres? Pues si ella es la que da valor al cuerpo ¿Quién obliga a los nuestros a tanta cobardía? (…) Por tenernos sujetas desde que nacimos, vais enflaqueciendo nuestras fuerzas con temores de la honra, y el entendimiento con el recato de la vergüenza, dándonos por espadas ruecas, y por libros almohadillas

En su obra, de Zayas defiende la capacidad de la mujer para realizarse, para hacer, para crear sin que por ello deba perder honra o fama y cree firmemente que las mujeres son educadas de la manera en que lo son porque los hombres temen la competencia femnina. 400 años contemplan este escenario, queridas y queridos lectores de este blog. Vamos, que no es algo que nos hayamos inventado ahora para tener de qué quejarnos.  Que las autoras del Siglo de Oro Español ya eran feministas y ya reclamaban un espacio. Y ya estaban hasta los moños, francamente.

Con todo, comedia

Y a pesar de todo lo anterior, María de Zayas, cuyas novelas ejemplares se vendieron con el subtítulo de “El Decameron español”, ser reivindicaba como autora de entretenimiento y usaba la ironía y hasta la sátira.

Decidme si no hace falta humor…

La primera novela de la historia NO es el Quijote

Iba a decir que lo sentía mucho, pero en realidad no lo siento en absoluto. Al fin y al cabo Cervantes ya tiene una colección de amantísimos adeptos que se sientan a leer su magna obra. Lo hacen todos juntos un día señalado y hasta salen en la tele. Pero la primera novela de la historia no la escribió él.

No, la primera novela de la historia la escribió una señora japonesa: Murasaki Shikibu. Se titulo La historia de Genji  y se la suele comparar, por supuesto, con el ingenioso hidalgo, con el Decameron y con la voluminosa obra maestra del señor que comía magdalenas; a saber, A la busca del tiempo perdido, de Proust (Y sí, poner “a la busca” y no “en busca” es una licencia pedante). Respiro, que se me está yendo el tono por derroteros que invitan más al sopapo que a la comunicación. Mis disculpas, que vaya día llevo.

Antes de seguir: hablamos de primera novela moderna. 

En fin, sigamos con la historia de Genji y con su autora,  Murasaki Shikibu.

¿Cómo llega una mujer japonesa a escribir la primera novela de la historia?

La primera novela de la historia

No me canso de consultar el libro de Clara Janés que también mencioné en mi entrada de ayer acerca de las mujeres guerreras. Janés nos habla en él de cómo en el año 300 a.C el arroz llega a lo que hoy conocemos como Japón. Al mismo tiempo que se aprende a cultivarlo, surgen las superticiones relativas al propio cultivo. Como consecuencia, nacen  liturgias relacionadas con el mundo de la agricultura. En ellas se emplean palabras a las que se separa de su significado para dotarlas de fuerza mágica. De hecho, a partir de este momento, en Japón la palabra es magia y hasta tiene alma. La evolución de esta creencia desemboca en la aparición del kataribe. Este es un cargo oficial que corresponde a la persona capaz de recitardeterminadashistorias. Las relativas al origen del linaje de la familia imperial. Un cargo oficial que solía estar ocupado por mujeres.

Mujeres, chamanes y comunicación con el más allá

(Me encanta poner estos subtítulos)

También en Japón había mediadores con el más allá, al estilo de los chamanes. Se trataba de mujeres y se llamaban miko. Estas mujeres podían ser incluso hermanas del emperador y ejercían una gran influencia en la vida pública. Pero todo esto tiene que ver con la transmisión oral de la cultura y con la comunicación con aquella alma encerrada en las palabras. No con la literatura propiamente dicha. De todas formas, bien está señalar que, desde el siglo VIII, las tutoras, encargadas de la educación de los hijos varones, eran mujeres.

Escritura y, por fin, la primera novela de la historia

El el siglo VI los ideogramas chinos, conocidos como Kanji, entran en Japón y pasa algo muy curioso. El lenguaje escrito se divide en dos. El kana para las mujeres y el kanji para los hombres. Y en esto parece que el equipo de las chicas salió ganando. Porque el kana se adapataba mejor a la lengua autóctona y permitía escribir sin mucho problema lo que se había transmitido oralmente. Los hombres se quedan con el lenguaje más formal, lo que les limita a la hora de escribir grandes obras. Y así las cosas, llega Shikibu y escribe Genji.

La historia de Genji tiene 54 capítulos y cuentan la vida de un príncipe. Incluye hazañas amorosas, políticas y la vida de sus hijos una vez que él ha muerto.

Extracto de la Wikipedia respecto a algunas características de la obra:

Su lectura es una tarea difícil —incluso para los japoneses— debido a diversos factores. Primero, durante el período Heian, la realeza consideraba de buen gusto hablar citando o parafraseando refranes o poesías. La obra está dirigida a las mujeres de la realeza del período Heian, período en el cuál la práctica general era no referirse por su nombre a una persona, por lo que no se nombra a los personajes masculinos en la obra por su nombre, sino por rango, título, mientras que a los personajes femeninos se los introduce bajo alguna descripción de su vestimenta, citando la primera frase que hace el personaje al entrar en escena, o su relación con algún personaje importante, lo que da a entender al lector —de la época— cuál es su posición social.

La primera noevla de la historia y la literatura de terror

La historia de Genji

La historia de Genji contiene una gran cantiadd de temas que más tarde la autora trataría en obras menos extensas. Tiene una obra de teatro, Aoi no Ue, en la que también habla de Gengi y de su amante Rokujo. Rokujo muere y, convertida en vampiro, se dedica a molestar a la mujer de Genji. Transcribo el momento en que Murasaki Shikubu habla del vampiro por primera vez.

En el palacio de Sanjo el espíritu maligno se mostraba cada vez más activo y Aoi empeoraba aojos vista. No faltaban rumores que apuntaban a Rokujo, insinuando que el espíritu torturador era el de ella o el de su padre, el difunto príncipe.

[…](el vamipro) A veces se preguntaba desconcertada si su alma había salido de su cuerpo y estaba actuando por su cuenta.[…] No era infrecuente que los espíritus de los muertos, ofendidos en vida, continuaran arrastrándose por el mundo para vengarse. Siempre le había parecido algo odioso, pero he aquí que ahora le tocaba protagonizar una situación como aquella[…].

Quizá esto no nos asuste, pero nos da la medida de hasta qué punto una autora china del siglo X se preocupaba por cosas muy similares a las que preocupan a autoras del siglo XXI a las que les gusta el terror por lo que tiene de introspectivo.  Pero es que no es solo esto lo que llama la atención por su modernidad, sino la pericia de esta mujer a la hora de poner en práctica esa gran máxima de la literatura: mostrar y no contar. Atención a la siguiente descripción y ya lo dejo por hoy. El texto se refiere a la esposa vampirizada:

La trenza larga y gruesa que caía por un lado de su rostro destacaba sobre el blanco de su camisa y la ropa de la cama. En aquella ocasión le pareció mucho más bella que cuendo se presentaba ante él perfectamente vestida, pero glacial como un témpano, y le cogió la mano.

-¡Qué terrible! -susurró la moribunda- ¡Qué terrible resulta todo esto para ti![…]

Y con voz afectuosa recitó:

-¡Cosed el dobladillo de mi vestido

para que no escape

el alma dolorida

que quiere huir a otra parte!

Aquella no era la voz de Aoi ni su modo de hablar. Genji advirtió súbitamente que su la voz pertenecía a Rokujo y quedó petrificado.[…]

¿Este último párrafo no os da un poco de miedito?  Siento los guines cortos, por cierto. WordPress no me ha permitido rayas de diálogo.

Os dejo el enlace a la primera entrada de este calendario de adviento y me despido hasta mañana. Gracias por estar ahí!

 

Calendario de adviento de autoras: Fantasía medieval… o no tanto.

Soy una mujer con catarro y eso se deja sentir en el vídeo. pero de todos modos lucho porue yo también pertenezco a una estirpe de mujeres guerreras (sin exagerar ni nada).

También soy una mujer con grandes lagunas culturales, pero con muchas ganas de llenarlas. En eso estoy y de eso os hablo. No soy ejemplo de nada, pero si en tres días he encontrado tantos ejemplos de mujeres que, no solo escribierosn, sino que vivieron de un modo tan poco parecido al que nos han enseñado… ¿Qué no podrán hacer personas con más tiempo y más paciencia?

De verdad, el que no cambia su forma de ver las cosas es porque no le interesa.

Mi granito de arena de hoy es un vídeo en el que os cuento por qué escribir mujeres guerreras no es un anacronismo. Más bien al contrario: es ajustarse a la realidad.

Mujeres guerreras: un resumen

 

Calendario de adviento de autoras: Grecia y Roma son mucho más que Safo

Día dos del Calendario de Adviento de Autoras y todavía no hemos llegado al año de nacimiento de Cristo. Debe de ser, llamadme loca, porque también había mujeres durante la época clásica. Y mujeres quiere decir mujeres, en plural. Por eso el artículo empeza con esa afirmación: mucho más que Safo.

Autoras en Grecia: educación y problemillas varios

Y no, no se trata de poner excusas que justifiquen que no haya escritoras en el siglo de Pericles. No. Se trata de que concedamos a las que hubo, que fueron más que Safo aunque la historia la haya convertido en la Pitufina de las letras clásicas. Lo que ocurría era que en Grecia la vida pública giraba en torno a los hombres. La educación masculina, para que se considerase completa, debía incluir gimnasia, matemáticas, música y escritura.  También debían saber, los hombres griegos, nadar, luhar, manejar la honda y tirar con arco. Llevaban una vida muy dura y quizá por ello yo aprendí Griego (poco) al grito de Andros kalos kai aagathos estin. La frase sigue ahí, en mi cabeza, y creo que puedo escribirla en caracteres griegos. Significa: el hombre es bueno y justo.

De la mujer griega no me dijero nada en el instituto. Serían más que Safo, pero estaba callada. O no era ni buena ni justa. La mujer en Grecia debía aprender a hilar, tejer y hacer bordados. Si aprendían a leer y a escribir era porque sus madres se esforzaban en enseñarlas. De hecho, eran las cortesanas de clase alta, las heteras (sabed que estoy muerta de la risa por las implicaciones etimológicas del término. Pista: no) las únicas mujeres que llevaban una vida independiente, que pagaban impuestos, podían asistir a actos públicos como conferencias y participaban en conversaciones filosóficas. De hecho se las tenía por personas muy inteligentes. Más que SAfo: las heteras. Un poco de risa ácida sí que da.

Y con esos mimbres, estos cestos

Erina

mucho más que Safo

Erina nació en el archipiélago de las Espóradas y habla tanto de Safo que se la tiene por discípula suya, sin embargo parece que los expertos encuentran más probable que naciera esobre el 350 antes de Cristo. Así que no debieron de coincidir en el tiempo. Sí coincidieron en cambio en intereses y en temas.

Ambas escriben sobre el dolor por la muerte de una amiga (Un poco a lo Miguel Hernández, que escribe la Elegía a Ramón Sijé sin que nadie asuma que era gay). Al contrario que Safo, que usaba imágenes de guerreros a caballo, Erina emplea recuerdos de infancia y pasajes íntimos.

Obra

La muchacha (murió a los 19 años, poco después que su amiga), estudió poesía en Cos y escribió algunos versos tan delicados como los de los mejores señores. No produjo mucho porque murió joven y no se conserva una gran muestra de su producción porque, bueno, ha pasado algún tiempo desde el 350 a.C. Y a lo mejor también porque era mujer. Os dejo un estracto de La Rueca, el poema que dedica a su amiga Baucis, que murió camino de su boda. Y para algo más de información acerca de estas mujeres de vida trágica, os dejo este texto. Parece mentira lo que Google puede hacer por ti. Aunque te devuleva la pregunta de si querías decir escritores cuando mecanografiaste escritoras.

En mi dolor no quise estar presente el día de tu duelo.

Mis piernas no podían sacarme de mi casa,

ni convenía a mis ojos contemplar tu cadáver,

ni a mí llorarte con el cabello despeinado.

Mis mejillas se ensangrentaron de pudor

……………………………………………….

La voz navega en vano hacia los muertos:

el silencio los guarda, y en sus ojos he caído en la sombra… (vv. 31-35, Estobeo 4.51)

 Pero una es solo una y yo decía que Grecia y Roma eran mucho más que Safo.

Poetisas en el continente: competían y vencían a los poetas masculinos

mucho más que Safo

Si Safo y Erina provenían del archipiélago, las poetisas también se dieron en el continente. De hecho fueron ellas las primeras en escribir lírica monódica. Me explico, que a mí tampoco me gustan los textos llenos de palabras que no entiendo: las poetas del continente griego en los siglos VI y V a. C fueron las primeras que escribieron poemas para una sola voz. Dominaban la métrica y parece bastante probable que fueran ellas quienes recitaban sus versos durante el culto a los dioses locales. Ellas contestarían con sus propios poemas a coros de muchachas. Mucho más que SAfo en más de un sentido, como véis.

Corina

Se trataba de poetas profesionales. Por ejemplo, Corina aparece en una pintura tocada con los laureles de un certamen literario de la época. Y lo ganó porque usó dialecto de Beocia. que era el que más gustaba a los jueces. ¿Y a quien ganó Corina? Pues ni más ni menos que a Píndaro, que seguro que os suena un poco más que ella. Hay quien dice que Corina no existió…

Parece poca cosa, pero para que os hagáis una idea del mérito de Corina, Eurídice, la abuela de Alejandro y la madre de Filipo II (vamos, que no era cualquiera), usó una tablilla de piedra cuando aprendió a hacerlo para dar gracias porque por fin, con dos hijos ya adultos, y ayuda, había aprendido a leer y a escribir. Levantemos el sombrero ante estas mujers con nombre propio a las que los libros de historia silencian de menra constante.

Anite de Tegea

Anite nace en la península del Peloponeso (donde paran los barcos de Pullmantur, y eso. Vamos, cerca de Atenas, al menos relativamente. Y no, no te digo esto porque crea que seas idiota, sino porque a veces merece la pena traernos a las clásicas a nuestro terreno). Se la conoce por escribir poemas de plantitas. Como muchos contemporáneos suyos, habla del locus amoenus; es decir, un paisaje tranquilo y agradable con brisas frescas, abejitas inofensivas, florecillas y todo lo demás. Una cosa como muy bucólica. Ejemplo:

Siéntate bajo las hojas frondosas del laurel

y toma una dulce bebida de la fuente

para que tus miembros cansados del agobio del estío

descansen aireados por el céfiro.

Nada nuevo bajo el agradable rayo solar, diréis. Pero no, resulta que fue Anite de Tegea la primera en tener la idea de dar voz a la naturaleza y convertirla en parte de la conversación con el lector. Escribe una poesía directa y transparente (Clara Janés ha publicado con Siruela un libro en el que lo explica mucho mejor que yo).

Nosis de Locris

Heredera de Enheduanna, de la que hablaba ayer, se menciona a sí misma en sus poemas, que firma con absoluta rotundidad. En algunos menciona que conoce a Safo.

Se trarta de una poeta que alcanzó cierta fama entre los suyos y que recibió encargos numerosos. Solo para poemas por encargo utiliza imágenes de hombres ágiles y valientes. A ella le interesaban otras cosas. Pero escritoras mercenarias había entonces y hay ahora. Por ejmplo, yo. De hecho, voy a aprovechar: si quieres que escriba para ti y solo para ti, mira esto.

Roma: donde la mujer alcanza mayor libertad pero desde donde nos llegan menos textos

Sí, la mujer en Roma vivió con mayor libertad que el Grecia, pero nos han llegado menos textos de autoras romanas. Por mucho que Grecia y Roma sean mucho más que SAfo, el tiempo y la historia (la que han escrito sobre todo los hombres), no las han tratado bien.

Buscad no obstante el discurso de Hortensia, o el poema de Sulpicia.

Hortensia

Nos habéis privado de nuestros padres, de nuestros hijos, de nuestros maridos y nuestros hermanos con el pretexto que os traicionaron, pero si además nos quitáis ahora nuestras propiedades, nos reducís a una condición más que inaceptable para nuestro origen, nuestra forma de vivir y nuestra naturaleza. Si nosotras os hemos hecho cualquier mal -como afirmáis que nuestros maridos os han hecho-, castigadnos también como a ellos. Pero si nosotras, todas las mujeres, no hemos votado a ninguno de vuestros enemigos públicos, ni derribado vuestra casa, ni destruido vuestro ejército, ni dirigido a nadie contra vosotros; si no os hemos impedido obtener los cargos ni honores ¿por qué compartimos los castigos si no participamos de los crímenes? ¿Por qué pagamos tributos, si no compartimos la responsabilidad en los cargos, los honores, mandos militares, ni, en suma, en el gobierno, por el que lucháis entre vosotros mismos con tan nocivos resultados?

Decís “por que es tiempo de guerra” ¿Y cuando no ha habido guerra? ¿Cuándo se han impuesto tributos a las mujeres, cuya naturaleza las aparta de todos los hombres? Una vez nuestras madres hicieron lo que es natural y contribuyeron a la guerra contra los cartagineses; cuando el peligro sacudía nuestro imperio entero y a la misma Roma. Pero entonces lo hicieron voluntariamente; no con sus bienes raíces, ni sus campos, ni sus dotes o sus casas, sin las cuales es imposible que las mujeres libres vivan, si no solo con sus joyas.

Una joya de la oratoria. Os dejo una página con más información. Mañana más. Y si queréis saber qué es esto del Calendario de adviento de autoras, mirad aquí:

Enheduanna, la primera mujer escritora conocida, y el primer autor, de hecho

Empezamos el calendario de adviento de autoras de género con Enheduanna. Aunque no es una escritora de género. Existe un motivo importante para hacer esto. De hecho es un solo motivo con dos caras semejantes a las de Jeckyll y Hyde. Por una parte, este hilo acertado y sereno:


Y por otra parte todos aquellos tuits un poco sesgados y mezquinos que establecen que antes de leer autoras modernas van a leer a importantes clásicos. Bien, tengo la sospecha de que ha habido mujeres desde, más o menos, día arriba, día abajo, el mismo momento en que comenzaron a existir los hombres. La historia de la literatura, el canon, nos ha llegado de la mano de hombres blancos que han canonizado (es decir, convertido en clásicos) a otros hombres blancos que hablaban de ¿Lo adivinas? hombres blancos.

Bien, yo no soy académica ni pretendo escribir artículos académicos. Desde luego, no voy a leer 30 libros en un mes. Mucho menos en castellano antiguo (o inglés antiguo, o ruso antiguo, o árabe, o chino, o… me hago entender ¿verdad?). Sin embargo puedo emprender una pequeña búsqueda diaria a la caza de autorAs que hayan escrito en cada una de esas épocas en las que se divide la historia de la literatura.

El nacimiento de la literatura

Dice Clara Janés en su Guardar la casa y cerrar la boca, de lectura obligatoria para cualquiera que quiera discutir en Tuiter o revisrase a uno mismo que:

 

Enheduanna, Sacerdotisa de Inanna

Enheduanna es el primer escritor conocido de la historia de la literatura. Su figura, reciente mente descubierta, resulta también controvertida.

Biografía:

(Copyright del original 1998 Roberta Binkley – La traducción es mía)

Enheduanna es una figura tanto mística como heroica. Puede que el destino de du imagen sea dominar la imaginación popular en una época de feminismo emergente que reclama figuras femeninas de la antigüedad. Es la autora conocida más antigua del mundo, cuyas obras se plasmaron en escritura cuneiforme hace unos 4.300 años. Dos de esas obras son himnos a la diosa Inanna. Sus títulos: La Exaltación de Inanna e In-nin sa-gur-ra. Existe una tercera obra identificada: Los Himnos del Templo, que se refiere a los templos sagrados y a sus habitantes, la diosa o dios a quienes fueron consagrados. En cada uno de esos textos la autora alcanza la primera persona desde un inicio en tercera. (Y no lo pongo en negrita solo porque yo también lo haga. Se tarta de un elemento poco común en la literatura posterior).

Orígenes como princesa

Aunque Enheduanna vivió entre los años 2285 y 2250 antes de Cristo, su existencia como personaje histórico real está bien documentada. El disco que encabeza este artículo se recuperó en Ur y lleva tanto su imagen como sus datos. Establece que Enheduanna fue hija de Sargon de Akkad, el primer gobernante capaz de reunir bajo un único poder el norte y el sur de Mesopotamia. Su madre fue una mujer del sur de Sumeria, quizá sacerdotisa. Se dice del propio Sargon que también pudo haber sido hijo de una sacerdotisa. Al parecer hizo que escribieran lo siguiente en una tablilla cuneiforme: Mi religiosa madre me concibió; me dio a luz en secreto; me colocó en un arca de espadaña, me consagró al río, que no me engulló, sino que me trajo hasta el granjero Akki, que me crió como hijo propio. Durante mi infancia la diosa Ishtar me dio su amor y durante cincuenta y cinco años el reino fue mío.

Esta leyenda sobre su nacimiento puede considerarse precursora de la historia sobre Moisés. En la fotografía del disco de Enheduanna ella es la segunda de la hilera. La precede un sacerdote desnudo y la siguen dos asistentes masculinos. Su atuendo revela que era la Suma Sacerdotisa de Inanna, la diosa de la luna.

Fue el propio Sargon el que nombra a su hija Enheduanna Suma Sacerdotisa. Ella por su parte le ayudó a llevar a acbo sus fines políticos. El nombraminto no sentó bien a los sacerdotes. parece ser que fueron ellos quienes rompieron el disco que preside este post. También trataron de borrar sus huellas destrozando escritos en los que aparecía su nombre.

Temas de la obra de Enheduanna

La Exaltación de Inanna

Se trata de un poema de 153 versos traducido de la escritura cuneiforme en 1968 por el danés Hallo and van Dijk. Es la obra más conocida de Enheduanna, quizá precisamente debido a lo completo de su traducción, que conserva un formato que se hace eco del original, en estrofas de dos columnas que pueden leerse, en gran parte, tanto en vertical como en horizontal.

El poema comienza con un exhorto de 65 versos en los que Enheduanna describe a la diosa Inanna. En ellos la equipara a An, el dios más antiguo del panteón sumerio. (A mí, Alicia, esta Suma Sacerdotisa ya me cae bien solo por esto).

A continuación, Enheduanna habla de Inanna como diosa que disciplina a la humanidad desde su papel de diosa de la guerra. Así, la autora auna los poderes bélicos del dios acadio Ishtar, con los más suaves de la diosa sumeria, el amor y la fertilidad.

El cambio a primera persona

Tras hablar de cómo Inanna se lanza sobre los dioses menos importantes como un gran pájaro que los hace huir igual que a murciélagos nerviosos, la propia Enheduana da un paso al frente y habla de sus propias hazañas. Y no solo eso, sino que relata el primer caso de acoso sexual documentado: el rebelde Lugalanne, que se ha alzado contra el rey Sargon la ha echado del templo, no sin antes solicitar sus favores. A pesar de que ambos eran cuñados.

“Yo, la que alguna vez se sentó triunfante 
fui arrojada del santuario, 
como una golondrina (Lugalanne) me hizo volar por las ventanas, 
y mi vida se fue consumiendo. 
El me hizo caminar sobre las breñas al borde del desierto 
Me arrancó la corona 
y me dio daga y espada: “esto es para tí” -me dijo.

Esta presencia autoral en el texto no vuelve a darse hasta la aparición de Safo. Enheduanna está conscientemente presente en todo el proceso creativo y en el propio poema. Llega un momento en el que el pronombre “yo” se refiere tanto a la autora como a la diosa y es el centro del poema. El texto se convierte en una creación retórica de gran complejidad que habla de nacimiento, de muerte, de destrucción y de creación; de todo aquello que ocupa las zonas más profundas de la mente (a mí esto cada vez me recuerda más a Barro, me vais a perdonar).

La importancia de Enheduanna

Original de Roberta Binkley

La persona, el ethos

Los escritores saben que la voz emerge de una persona con fuerza. Sin confianza, sin algún tipo de identificación de uno mismo, de conocimiento de uno mismo, el autor no puede crear un personaje ni el ethos que anime su discurso. Los personajes, las personas escritas por Enheduanna y por Safo hablan de sus pensamientos y de sus sentimientos así como de su proceso creativo. Sus voces son autoritarias, poderosas y personales. Voces que las mujeres necesitan oír.

En La Exaltación de Inanna, una obra que se conserva más completa que la de Safo, se observa un cuadro emergente de enseñanza y aprendizaje, de individualidad y comunidad que ofrece un modelo de escritura y pedagogía de los más antiguos que se conocen. Enheduanna vivió, trabajo y enseño unos 2.000 años antes que Aristóteles. Y 1.700 antes que Safo. Cuenta su propia historia, cómo la desterraron y como su diosa, Inanna, la devolvió a su estatus de Suma Sacerdotisa. El himno se convirtió en parte de la mitología sumeria. Durante los mil años que siguieron a su composición formó parte de la sabiduría tradicional de dicha civilización y de las culturas que la siguieron.

Una mujer fuerte

El trabajo de Enheduanna como sacerdotisa y como creadora y profesora ofrece la visión de un ethos poderoso y fuerte. El de una mujer fuerte y una sacerdotisa poderosa. Para Enheduanna el poder de Inanna se equipara al poder de los dioses masculinos. Por tanto lo femenino se articula, en el ethos de Enheduanna como tan poderoso, valorable, igual y necesario que lo masculino. (hace 4.300 años, no hablamos de una feminista de las de ahora, ni de las de antes, sino de las de mucho antes, ojito).

En uno de los fragmentos literarios más impactantes de la literatura antigua, Enheduanna da un paso al frente, habla en primera persona de su propio proceso creativo. Refleja cómo ha compuesto el himno en colaboración con la diosa. Cómo la diosa y ella se han hecho una para escribir. Esto unos 1000 años antes que los autores del Antiguo Testamento, que dejaron por escrito su comunión creativa con Jehová.

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¿Ethos?