Calendario de adviento de autoras de género

Recojo el guante lanzado en el blog de Mª del Mar Glez. Gómez y os anuncio que esta Navidad por fin valdrá la pena. Y digo por fin porque yo soy muy grinch, pero parece que este diciembre viene con un propósito útil a gran escala.

Precisamente hoy está siendo un día duro para las autoras de género… en fin, y para las autoras en general. Precisamente hoy me he metido en dos sicusiones acerca de si es necesario visibilizar a las escritoras. Lo creáis o no, hay quien niega este hecho. Hay quien considera que reclamar un esfuerzo a los lectores para leer a más mujeres es llorar para obtener un privilegio.

¿Por qué es necesario un calendario de adviento de autoras de género?

  • Porque se publica a muchos más hombres que a mujeres.
  • Esto es fácilmente demostrable al acercarnos a cualquier estantería de cualquier librería. Hay muchos más títulos escritos por hombres.
  • Consecuencias de esto:
    • Que a la hora de escoger un título al azar es mucho más probable que esté escrito por un hombre (esto son matemáticas, no soy yo diciendo mis cosas)
    • Que incluso si todos las personas que leen escogieran sus libros al azar, se venderían más libros de hombres.
    • Con lo que dejaríamos que la ley de la oferta y la demanda siguiera su implacable curso.
  • ¿Qué pasa si empezamos a leer a más mujeres?
    • Que modificamos, poco a poco, esa ley. Porque si hacemos el esfuerzo de buscar, dentro del tipo de literatura que nos gusta leer, títulos escritos por mujeres, los hojeamos y les damos una oportunidad (igual que hacemos con títulos escogidos al azar), empezarán a venderse más y los editores empezarán a buscar a más autoras de género.
    • Que enriqueceremos nuestro modo de ver el mundo. Aportaremos perspectivas nuevas y, probablemente, desconocidas casi en su totalidad hasta el momento.
    • Haremos el mundo un poco, solo un poquieto, mejor.

¿En qué consiste este calendario de adviento de autoras?

Cada día, desde el 1 de dciembre hasta el 5 de enero, recomendaré la obra excepcional de uan autora. La mayoría de ellas serán autoras de género. Españolas, extranjeras, modernas, reconocidas y menos reconocidas. Para que las conozcáis y podáis decidir comprar sus libros la próxima vez que no tengáis claro por cuál decidiros.

De momento podéis revisar algunos de mis artículos anteriores, como el de autoras de podium.

 Participantes:

Esta iniciativa no es mía, ha nacido a raiz de un hilo de Twitter de Editorial Cerbero. En concreto este de aquí:

 

 

Y ya se han unido un montón de personas (vada vez somos más), cansadas de que solo hay un modo correcto de  ver y hacer las cosas:

Nos vemos este viernes.

Recordad que podéis participar. Si no conocéis autoras, siempre podéis acudis a páginas geniales que realizan una labor increíble de visibilización todo el año. Como La Nave Invisible o Adopta una Autora.

Comentad más abajo o dejad vuestras recomendaciones por aquí si queréis.

Estoy emocionada!!!!

 

Listado de artículos:

1.- El primer autos conocido de la historia de la literatura es ¡Una mujer!

2.- Grecia y Roma: mucho más que Safo

3.- Fantasía medieval… o no tanto: mujeres guerreras, órdenes militares de mujeres y mucho más

4.- La primera novela de la historia no es el quijote

5.- María de Zayas. Feminismo en el Siglo de Oro Español.

6.- Bieses.net

 

7 AUTORAS DIGNAS DE PODIUM PARA LA HORROR WEEK Y EL #LEOAUTORASOCT

 

Yo tengo programada una entrada semanal para el blog. De hecho me estoy convirtiendo en una persona disciplinada donde las haya y las escribo todas seguiditas a últimos de mes para que esto sea como una fábrica de galletas; pero la vida… ¡Ah! La vida pasa y sigue pasando y… Bueno, aquí estamos, abriendo Goodreads y encontrándonos con la foto que abre el post. No es una foto bonita, bonita, pero es una foto que me permite combinar las dos cosas que más me interesan: la literatura de terror y la literatura de terror escrita por mujeres.

Así que allá vamos, unas pildoritas de sabiduría terrorífica con nombre de mujer para la #Horrorweek y el #Leoautorasoct


1.- Chus Álvarez

 

 

La semana pasada leí su relato Plutón, incluido en la antología de CiFi y terror escrita por mujeres y esto es lo que dije de la historia en Goodreads (copio, pego, y me sale una ent

rada de lo más cumplido): Un relato gótico: casa con gato, ambiente opresivo, enfermo terminal, enfermera… Pero también hay terror. Entendido el terror como yo lo entiendo, como esa capacidad para crear inquietud y desasosiego. Yo nunca paso miedo cuando leo. Jamás.

Hace unas referencias a Poe que no son referencias, son claros homenajes tan bien integrados que te dan ganas de volver a leer al buen Edgar Allan. Las más sutiles, a El Cuervo o El Barril de amontillado, me han parecido elegantes y muy bien traídas. Forman parte de la historia, estas referencias, hasta el punto de no poder entenderla sin ellas.

El relato no es perfecto:  aunque tiene unos párrafos preciosos, no puedo evitar que el exceso de uso de los verbos ser y tener me sacara de la narración. Me costó mis tres buenas páginas prescindir de ese rasgo. De todos modos, hay pequeñas joyas en este relato corto. Joyas de construcción de ambientes y hasta de belleza del lenguaje. Lo mejor, la combinación del ambiente gótico con la rabiosa actualidad de la vida fuera de la casona. La descripción de su relación con el acompañante de pago y la vuelta de tuerca a los roles de género.


2.- Marta Junquera

 

Obra de la escritora de terror Marta Junquera

 

Ya os he dicho todo lo que necesitáis saber de Marta en esta entrada. Podéis volver a leerla, que nunca viene mal,  y también podéis comprar Vienen a por mí. 

Esta es mi opinión de un par de los relatos de su colección:

Empecemos por un relato muy corto: Amor al trabajo. Marta no necesita más de dos páginas (una y media, para ser exactísima), para describir los estragos de la globalización y el capitalismo salvaje. Por supuesto, no de deja las horribles consecuencias de los mismos. Un carnicero orgulloso de su profesión pierde su negocio y se ve obligado a trabajar en un aserradero. Y si creéis que ya sabéis cómo termina el cuento, ya os digo yo que no.

Dos páginas escasas más es lo que ocupa La Bufanda. Se trata de otro retrato, otra estampa madrileña (o del mundo) con un final abrupto e inquietente. Y así hasta 15 relatos que responden a la sinopsis de la contraportada de Vienen a por ti.

Dice Marta que está trabajando en su primera novela, así que habrá que estar alerta.


3.- Catherine Crowe

 

catherine Crowe, escritora de terror

 

Ser escritora de terror no significa escribir únicamente este género. Un buen ejemplo de ello es la inglesa Catherine Crowe, reconocida feminista nacida en 1800 que no tuvo que cambiar su nombre por el de un varón para publicar su obra. Sus relatos de Espectros cuenta, con un tono a medias entre el informe periodístico y el policial, relatos góticos de fantasmas en casas. La conocí de pura casualidad en la selección de relatos cortos de fantasmas de Carter Scott publicada por Zugarto Eidciones en 1999. Y, aunque sea un poco offtopic, no os perdáis este enlace: Tuu Librería es un proyecto ideal para lectores compulsivos donde tú pones el precio a los libros que te llevas. Yo he encontrado ahí muchos tesoros. También se hacen talleres y pequeños cursos de temáticas variadas.


4.- Jeanette Winterson

 

 

Puede que esta mujer te suene porque publicó La mujer de púrpura con Lúmen. Yo he leído algún relato corto de ambiente gótico y voz muy personal. Os transcribo el inicio de su cuento Newton:

Esta es la hitoria de Tom.

Esta es la historia de Tom y de sus vecinos

Esta es la historia de Tom, de sus vecinos y del jardín de sus vecinos.

Esta es la historia de tom

Se trata de un relato muy muy raro y perturbador que comienza con la descripción del jardín de los vecinos, donde hay un estanque con patos de goma amarillos de pico rojo junto al que descansa el cadáver plastificado del marido de la dueña. El relato termina con una cena estilo Buñuel y el protagonista lee a Albert Camus. Ahora tendría que decir que se trta de una metáfora del sin sentido de la vida (que lo es), pero casi prefiero leer el libro cuya imagen podéis ver a vuestra izquierda y que tiene un inicio tan prometedor como el de Newton:

jeanette Winterson, escritora de terror


5.-Charlotte Perkins Gilman

 

Escritora de terror

 

Americana siglo XIX, vida complicada. Su relato El papel de pared amarillo (The yellow wallpaper) es, sencillamente, una genialidad. Lo leí en clase de inglés el año pasado y todavía le estoy dando vueltas. Una pareja de casados se instala en su nueva casa. Duermen separados, ella en una habitación empapelada de amarillo. No tarda mucho en empezar a ver cosas que se mueven en la pared, personajes que reptan, patrones que se repiten. No lo he leíso en español, pero merece un buen traductor que capte la textura de las palabras. Al comienzo del relato se describe el estampado amarillo de la pared como bulboso, como si tuviera ojos que la observan. Al leerlo en el original la sensación de que alguien te toca con una mano húmeda y viscosa es palpable. Es un clásico que mantiene toda su vigencia. Uno de esos relatos góticos de absoluta vigencia que trata las obsesiones y las trampas que nos pone la propia mente.


6.- Joyce Carol Oates

 

Joyce Carol Oates, escritora de terror

 

Se incluye a Joyce Carol Oates en antologías de terror porque sus relatos son desasosegantes. En ocasiones hay que llegar al final para descubrir por qué producen incomodidad. Es esta una autora que maneja muy bien los Imprescindibles para dar miedo de los que os hablaba en esta entrada. Y lo hace con una prosa densa, cuidada, donde cada palabra tiene su peso y cada dato cuenta a la hora de descifrar el significado profundo de sus historias. No es una mujer para cobardes ni para ratos muertos. Hay que sentarse a leer a Oates con la cabeza clara y el corazón dispuesto o te perderás lo más sutil de su literatura.

La colección de la imagen, publicada por Alfaguara, recoge 13 relatos que quedan muy bien descritos por el título general: mágicos, sombrios y, a veces, impenetrables.


7.- Lisa Tuttle

De quien he hablado largo y tendido en Recuerdos del Cuerpo I y Recuerdos del cuerpo II.

Si hay una mujer de la que se pueda decir que es todo lo contrario a Carol Oates, esta es Tuttle. De prosa ligera, ritmo ágil pero gran profundidad, sus historias tienden a dejar un poso que permanece. Un poco como la sarna, que pica, y pica y sigue picando por mucho que te rasques.


Y para terminar, fuera de podio, os quiero recomendar un relato largo escrito por la que suscribe, o sea por mí: Las Voces 

Alicia Pérez Gil, autora de terror

 

La sinopsis no dice nada que no sea cierto. La historia presenta de Las Voces sucede en un piso minúsculo de Lavapies en el que se cuelan los olores y las discusiones de las casas vecinas. Pero se cuelan también los sueños, las pesadillas y los recuerdos turbios. La protagonista siente la necesidad de confesar un episodio oscuro de su pasado y lo hace utilizando una versión personalizada del Monopoly (sí, hay que introducir elementos muy domésticos en el horror). A partir del tablero y los dados, revelará datos acerca de los horrores sufridos por un niño en un orfanato inglés de la época de la revolución industrial.

Se trata de un relato de fantasmas clásico contado de forma diferente. Uno de mis favoritos y con una portada de lujo made in CalaveraDiablo, que por cierto ha puesto a la venta portadas prediseñadas. Podéis verlas aquí. 

Dicho lo cual, os avanzo que la edición Inquilinos 5º aniversario va a salir dentro de nada y que llevará portada suya. Hoy me han dejado una reseña increíble de Inquilinos. Ha sido en Alibrería.com y estoy emocionada.

Mujeres Asesinas: Marta Junquera

El panorama del terror en Español da un poco de miedo. No mucho, el justo para mirarlo de frente, decirte que no pasa nada y seguir tirando. Ni más, ni menos. Somos pocas y, sobre todo, somos desconocidas. Me enfrento a la sección: Mujeres asesinas, autoras de terror con la misma humildad que ganas. La humildad nace de saber que no sé nada. Las ganas son de aprender, de conocer a esas otras mujeres a las que interesa lo oscuro, lo menos fácil.

COMPARTIENDO SIEMPRE

Eso dice el subtítulo de esta página. Y eso es lo que hago aquí: compartir mis descubrimientos o mis certezas, mis filias y mis deseos. Sobre todo literarios, claro. Voy a extraer mucha información de dos webs básicas, imprescindibles, en cuanto a visibilización de literatura escrita por mujeres. Haced click en los enlaces y guardadlos en vuestros navegadores. Se trata de La Nave Invisible y Adopta una Autora. Ambos proyectos me han servido para conocer una pequeña parte de la extensión de mi ignorancia y, por tanto, para despertar mi interés. Parece mentira lo que se encuentra una por esos mundos en cuanto deja de mirarse el ombligo.

Advierto desde ya que estos artículos no van a ofrecer grandes y sesudos análisis, sino pequeñas píldoras, cupcaques de sangre y vísceras para que se os abra el apetito y os acerquéis a las estanterías de vuestra librería de confianza a buscar sus obras. O a la web a hacer lo propio.

Adopta una autora

Hablé de Adopta una Autora en este post, pero pego aquí el extracto que define la filosofía del proyecto una vez más:

Autoras de terror y mujeres asesinas visibilizadas

“El objetivo del proyecto Adopta una autora es dar a conocer la vida y obra de autoras pertenecientes a todas las épocas, nacionalidades, lenguas, géneros literarios y formatos de lectura. Para ello, una persona adopta a la autora de su elección para hablar de ella todo lo que pueda y más. Este proyecto es de larga duración. Estamos hablando de meses, incluso años. Hay que dedicarle tiempo, esfuerzo y muchas ganas.

Como su nombre indica, «Adopta una autora» consiste en adoptar a una escritora durante un periodo indefinido de tiempo en el que hablarás, escribirás y compartirás información sobre su vida y obra. El objetivo es promover, difundir y dar a conocer a la escritora que adoptes.

La colaboración no tendrá ningún tipo de remuneración económica.”

Nieves Delgado es mi madre adoptiva y la que me puso en contacto con la web. En ella encontraréis escrioras de terror y de todos los demás géneros. Yo voy a centrarme en el horror, que es lo que me da la vida. Así soy yo y así me quiere mi madre literaria. O eso dice en un montón de artículos.

La nave Invisible

Por su parte, la Nave Invisible lleva a cabo una labor en el mismo sentido, aunque su modus operandi es diferente. Esto es lo que dicen de sí mismas:

Autoras de terror en La Nave Invisible

Un lugar increíble para encontrar autoras de terror. me tienen hasta a mí.

“Solo somos un grupo de personas aficionadas a la lectura y al género fantástico, pero nos cansa tanto este desequilibrio que ya no nos basta con compartir nuestra pasión por las historias. También queremos brindar todo el apoyo posible a esas escritoras más invisibles e intentar demostrar que ni la fantasía ni el terror ni, sobre todo, la ciencia ficción son géneros exclusivos de los hombres.

Para ello nos valdremos de diferentes recursos, como reseñas, artículos y entrevistas. Hablaremos de libros y autoras,sus temáticas y sus técnicas; debatiremos, investigaremos e indagaremos, porque queremos abrir nuevos horizontes para que podáis valorar a todas estas creadoras y las tengáis en cuenta a la hora de elaborar vuestra lista de lecturas.”

En julio me dedicaron su cuaderno invisible de lectura. Leímos (yo también, porque se me olvida lo que leo. Ya hablaré de eso en algún momento) una de mis primeras obras publicadas: Inquilinos. Y la comentamos en abierto en Goodreads. Todavía se pueden leer allí las opiniones y conclusiones. Para mí fue una experiencia enriquecedora como autora, claro; pero, sobre todo, como persona. Es lo que da la conversación.

Marta Junquera: autora de terror

Mujeres asesinas y escritoras de terror. Marta Junquera y Joyce Carol Oates

Esta es Marta. La foto la he robado de Google, así que si quiere escribir una historia de terror donde ladrones de fotos sufren grandes martirios, pues ya sabe donde estoy.

Marta Junquera vive en su página web y en Facebook. Imagino que tendrá también una casa propia que, como Virginia Wollf dijo, es algo muy necesario si una si va a dedicarse a escribir. No tengo la dirección y, de tenerla, tampoco os la daría. Dice en su página que

Nació en Madrid, en 1975, y aprendió a juntar letras sola a la tierna edad de tres años. Lo hizo al mirar los dibujos de las Cartillas Paláu. También preguntaba a sus progenitores qué ponía en todos los carteles que veía por la calle. Con esos mimbres no tardó en leer de corrido y, bueno, de ahí a escribir tampoco fue muy grande el salto.  En 2010 abre la puerta de su casa y gana varios concursos de microrelatos. Parece que la foto de arriba confirma que algo de verdad hay en todo eso.

El relato le ha dado muchas satisfacciones. Es coautora en la antología “Érase una veZ”, publicada en agosto de 2013 por Kelonia Editorial. Participa en “Bueno, bonito… ¡Maldito!”de La Pastilla Roja Ediciones (noviembre de 2013). Repite con Kelonia Editorial en “Historia se escribe con Z” (enero de 2014). También aparecen relatos suyos en “Dejen morir antes de entrar”, antología convocada por La Web del Terror, en “Santa Wiik”, de la mano de La Pastilla Roja Ediciones y disponible en descarga gratuita y en “Frankenstein – Diseccionando el mito” de Kelonia Editorial. Además, participó en el proyecto web interactivo Body Shots Xperience, comandado por el ilustrador Daniel Expósito.

Formó parte de Paraíso4 (www.paraiso4.com) desde febrero de 2012 hasta 2014, momento en que sus proyectos literarios le impedieron mantener el ritmo de publicaciones que acostumbraba. Desde 2013, también es socia de NOCTE.

En octubre de 2015 ganó el Premio Relato Corto de Cifi en la CIFICON, con “El cliente siempre tiene la razón”, incluido en su primer libro en solitario, “Vienen a por ti”, publicado por Cazador de Ratas Editorial en mayo de 2016, que acaba de estrenar su segunda edición y que yo tengo en mi estantería.

Vienen a por ti

Obra de la escritora de terror Marta Junquera

 

Empecemos por un relato muy corto: Amor al trabajo. Marta no necesita más de dos páginas (una y media, para ser exactísima), para describir los estragos de la globalización y el capitalismo salvaje. Por supuesto, no de deja las horribles consecuencias de los mismos. Un carnicero orgulloso de su profesión pierde su negocio y se ve obligado a trabajar en un aserradero. Y si creéis que ya sabéis cómo termina el cuento, ya os digo yo que no.

Dos páginas escasas más es lo que ocupa La Bufanda. Se trata de otro retrato, otra estampa madrileña (o del mundo) con un final abrupto e inquietente. Y así hasta 15 relatos que responden a la sinopsis de la contraportada de Vienen a por ti.

Dice Marta que está trabajando en su primera novela, así que habrá que estar alerta.

 

Lisa Tuttle: Recuerdos del cuerpo II

Trabajo finalizado con resultado agridulce

Ayer terminé los siete relatos de Lisa Tuttle que me quedaban y, tal y como prometí la semana pasada, vengo a daros mi personal y quizá transferible opinión. La verdad es que esta segunda mitad me ha impresionado menos que la primera, me ha dado menos miedo y me ha tocado desde mucho más lejos . Como siempre digo, esto no depende en exclusiva de los relatos, sino del momento lector. Reconozco que algunos los he leído un poco en diagonal por imposibilidad de contactar con ellos. Son los que menos estrellas tienen.

[bctt tweet=”Esta segunda mitad me ha impresionado menos que la primera, me ha dado menos miedo” username=”aliciaperezgil”]

Allá vamos:

Lujuria de lagarto (***)

Una bibliotecaria solitaria con problemas de solidaridad sigue a una mujer vagbunda debajo de un puente. Como estamos en un cuento de terror y el terror es un género fantástico, bajo el puente se produce un salto a un mundo paralelo en el que (ya con menos sorpresa que en relatos anteriores y puede que esto sea bueno) todos los habitantes son mujeres.

Es verdad que a estas alturas del libro la especulación acerca del género se hace un poco repetitiva. No creo que esto sea un problema de la recopilación tanto como un problema real, ajeno por completo al libro. . Esto debería dar la medida de hasta qué punto es necesario que las mujeres escriben y que se escriba sobre mujeres.

En cualquier caso, en este mundo femenino los seres humanos no se diferencian por motivos biológicos. Las mujeres pasan a llamarse hombres cuando consiguen un lagarto. No es necesario mencionar hasta qué punto el lagarto funciona como símbolo fálico ¿verdad?. Pues eso. Lo importante es que en el momento en el que se convierten en hombres, la actitud de las mujeres hacia las otras mujeres cambia. El terreno para la reflexión queda más que abonado.

El relato está contado en dos tiempos, el antes y el después de cruzar el puente, en una suerte de paralelismo que compara la situación de las mujeres en ambos mundos (el de los hombres y el de las mujeres/hombres). Y tiene un final abierto inquietante pero previsible. Tres estrellas porque mantiene la tensión.

[bctt tweet=”Ver tantos relatos centrados en nosotras se me hace forzado” username=”aliciaperezgil”]

A flor de piel (Skin deep en el original)(**)

Un guapetón norteamericano de vacaciones en Burdeos asiste alucinado al hecho de que su novia lo abandona y a partir de ese momento todas las muejres, a las que hasta entonces le era sencillo seducir, huyen de él. Todas excepto una oriental de ojos completamente negros.

Dos estrellas porque, de nuevo, mantiene la intriga. Aunque al final del relato me quedé con la sensación de haberlo leído cien veces antes de esta. No es original, ni novedoso, ni sorprendente. Se lee bien, pero he tenido que abrir el libro de nuevo para relacionar el contenido con el título.

Un cumpleaños (***)

Un hijo y una madre que no sienten mucho apego el uno por el otro deciden verse para tomar una copa el día del cumpleaños de la madre.

Este es un relato para Cristina Jurado, sin duda. Weird, inquietante, un poco desagradable. Tuttle vuelve a presentar a un protagonista débil, moralmente enclenque, inútil. Un tío bastante común y un poco despreciable que de deja llevar por los acontecimientos, que carece de criterio propio y que se ve desbordado por la realidad desde la primera página. Las mujeres lo traen y lo llevan (de aquella forma sutil en que las antiguas protagonistas femeninas de la literatura clásica viraban a favor de un viento u otro según soplase) hasta que arriba a un final que se prevé pero solo porque ya son muchos relatos de la misma autora seguidos.

Me quedo, ahora que lo pienso, con la idea de que quizá no sea bueno para una recopilación leerla seguida. A lo mejor las complicaciones de relatos son como el sushi y hay que leer un poco de jengibre entre cuento y cuento.

Tres estrellas por la originalidad y la construcción de personajes. Que yo los odie a todos no quiere decir que no sean buenos J

Un corazón de madre: un cuento de osos real (*)

Escrito con un cuidado mayor en el lenguaje, cierta musicalidad y un acercamiento al tono de una fábula o cuento de hadas, no voy a decir nada más que es que a mí me ha dejado fría. No he encontrado nada bueno en el relato a excepción de, como digo, una prosa diferente del resto.

La otra habitación (**)

El protagonista, padre de una hija enferma terminal, regresa a la casa de su infancia en busca de una habitación secreta donde cree que hallará la cura para la enfermedad de la niña.

Un segundo relato de fantasmas fallido. De nuevo una buena atmósfera, de nuevo una primera historia inquietante, pero la resolución no me satisfizo. Tuttle es proclive a dividir sus historias en dos partes, una de las cuales sostiene el desenlace de la otra. Es un buen método, pero cansa la repetición. Al menos a mí me cansa. Y conste que en Inquilinos hay al menos dos relatos míos que se rigen por el mismo principio. Quizá por haber descubierto eso, que considero una falta, en mí misma, ahora me cuesta perdonárselo a otros.

En cualquier caso, el giro del personaje es bueno y está justificado. La sorpresa deja de serlo cuando te das cuenta de que las pocas páginas en las que se desarrolla la historia han puesto el foco en una cosa, pero Tuttle te ha lanzado un par de anzuelos en otra dirección. Si eres un buen lector, de los que se deja conducir, disfrutarás más.

[bctt tweet=”Si eres un buen lector, de los que se deja conducir, disfrutarás más” username=”aliciaperezgil”].

La Televisión de los muertos (*)

Es original y un poco raro y ambas cosas son muy positivas, pero a mí la historia me ha dado tan igual que tampoco voy a decir mucho al respecto. No era para mí. Mucho más de ciencia ficción que de terror, carente de emoción y con un sentido del humor que tampoco ha resonado en mí, así que dejo la valoración a gusto del resto de lectores.

Pedazos (***)

Volvemos a un muy bien.

Este es relato del que Lisa habló en el Celsius y el que me llevó a la cola de firmas: una mujer con poca suerte en el amor se encuentra pedazos de sus amantes en su cama una vez que la han abandonado. Pedazos, por otra parte, que no pertenecen a los amantes reales, que siguen con su vida sin pies faltantes; vamos, completitos.

Se trata de una metáfora muy dura, muy carente de piedad, acerca de la manía humana de aferrarse a aquello que nos abandona. Hace tiempo escribí un post acerca de cómo las mujeres somos mejores creadoras de personajes y este relato contiene una reflexión muy retorcida y muy insidiosa acerca de ese concepto.

Si bien la historia comienza como La Metamorfosis, se va transformando en un pequeño y cuidado monstruo de Frankenstein con un final de cine gore muy refrescante. No llega a las cuatro estrellas de relatos como Cabalgando la pesadilla, pero es una lectura refrescante que agradecí mucho después de lo que para mí habían sido algunos blufes.

 

[bctt tweet=”La Metamorfosis, se va transformando en un  cuidado monstruo de Frankenstein con un final  gore muy refrescante” username=”aliciaperezgil”]

Recuerdos del cuerpo (**/*)

Entre dos y tres estrellas para el relato que da título al volumen y que de nuevo es una fusión perfecta entre el terror y la ciencia ficción. Una vez más la historia se estructura en dos líneas temporales que dependen de dos personajes diferentes. En esta ocasión comienza con una mujer asesinando a su ex pareja a petición de su pareja actual, un hombre rico y celoso. Tras el asesinato el hombre rico propone matrimonio a la protagonista, que no se ve con fuerzas para aceptar. La segunda historia, que es en realidad la principal, comienza cuando ella ve la cinta de vídeo de su actual pareja matando a su ex mujer.

Es un relato reflexivo, como la mayoría de los que me han gustado, que presenta un personaje inseguro que se cuestiona todo el tiempo y que en este caso termina cuestionándolo todo a su alrededor. Un buen ejercicio de ciencia ficción de pareja con tintes inquietantes, un pequeño estudio sobre la identidad.

[bctt tweet=”Ciencia ficción de pareja, un pequeño estudio sobre la identidad.” username=”aliciaperezgil”]

No he sabido si colocarle dos estrellas o tres porque hay una tercera parte de la historia que me ha dejado muy muy fría. Pero es que yo ya había leído 36, de Nieves Delgado, y se me ha quedado corta.

Y esta es mi opinión acerca de Recuerdos del Cuerpo, de Lisa Tuttle. La semana que viene elegiré dops relatos, uno de los que considero mejores y otro de los que considero peores, y hablaré de cómo funcionan y cómo no funcionan.

Disfrutad!

 

 

 

 

Lisa Tuttle: Recuerdos del cuerpo I

Novelas de terror

Lisa Tuttle y lo femenino

Hasta el momento he leído siete de los 15 relatos de terror que componen esta recopilación de historias de terror de Lisa Tuttle. Los estoy leyendo en inglés porque, aunque compré la versión en español en el Celsius y de hecho esperé hasta que la señora Tuttle me la firmó, la verdad es que la traducción es tan mala que no pude terminar siquiera el primer relato.

Dicho esto, me pasó con ese primer cuento, Deseo del corazón, (**) lo que a Felicidad Martínez con el relato que abre Inquilinos: no me convenció en absoluto. Me dejó fría, no terminé de comprender lo que había sucedido y además la prosa me pareció en exceso simple. De todas formas, continué leyendo porque, bueno, había comprado TAMBIÉN la versión en inglés y no me apetecía admitir ante el mundo que me había equivocado dos veces.

 

La Herida (***)

La historia trata sobre un hombre que conoce a otro y se niega a sí mismo la posibilidad de enamorarse de él. Incluso trata de volver con su exmujer cuando se da cuenta de lo que ha sucedido; a saber, que  sus sentimientos han podido más que su razón y se ha enamorado de un compañero de trabajo más joven que él. No quiere ceder ante las emociones porque teme lo que pueda suceder. Pero el amor todo lo conquista y entonces llega el giro final y te quedas con cara de panoli.

En este segundo relato Lisa Tuttle presenta un protagonista con el que soy incapaz de empatizar, me cae mal, me parece cobarde, estúpido y gris. La prosa sigue siendo de lectura sencilla, muy fluída, casi como si no importara. Las palabras de Tuttle tienen la función de llevarte de la mano por las historias y la funcionalidad pesa más que la belleza. Como es una buena narradora,  esto no disminuye la calidad de la experiencia lectora, al contrario, la aumenta. De hecho, Lisa Tuttle es una buen ejemplo de narración sin florituras que consigue emocionar. Donde la emoción es la que la autora busca, no siempre la que desea el lector.

Lo mejor de la historia es el mundo que queda reflejado sólo al final de la misma. Hasta entonces, Tuttle juega con nuestros sesgos con total soltura y nos convence de cosas que no son. Solo por este relato el libro ya merece la pena; pero no se vayan todavía, aún hay más.

Husbands (***)

Hace algunos años, no muchos, todos los hombres desaparecieron de la Tierra. Todos los hombres. Y sí, hace muchos años, los suficientes para que las nuevas generaciones crean que en realidad nunca existieron, pero no bastantes para que las mujeres más mayores los hayan olvidado. Sin embargo, algo está sucediendo, hay pistas que parecen augurar un retorno de los hombres.

La protagonista de este segundo relato es una mujer confusa. Con este personaje la Lisa Tuttle  aprovecha para presentar el problema de la fiabilidad de la memoria: ¿será verdad que los hombres existieron? Ella recuerda haber tenido maridos, hay imágenes que muestran seres humanos que no son mujeres, pero ¿estarán manipuladas? La primera mitad del relato habla de esto y la segunda cambia de tercio y se centra en esas cosas tan raras que están ocurriendo y que parecen mostrar el retorno de la masculinidad. A través de las niñas. El giro final no es tan sorprendente, pero las reflexiones que salpican la narración me han convencido.

Cabalgando la pesadilla (*****)

La protagonista y su mejor amiga tienen una relación con el mismo hombre. Los tres están de acuerdo en ello. Las cosas se complican cuando la mejor amiga se queda embarazada y sufre un aborto espontáneo del que culpa a la protagonista. Ella, a su vez, aunque no ha tenido nada que ver, se siente culpable. A raiz del suceso la amistad entre ambas se pierde y también se corta la relación entre la mejor amiga y el hombre. Los dos que quedan deciden iniciar una nueva etapa de su vida juntos y la protagonista se queda embarazada…

Hasta el momento este es mi favorito. Un relato de maternidad, dependencia y crisis sicológica que funciona porque está contado en primera persona a través de una narradora sincera. Todo el tiempo conoces el doblez de la protagonista, siempre sabes hasta qué punto  les dice a la verdad al resto de personajes, eres consciente de su sentimiento de culpa y de sus contradicciones. Así Lisa Tuttle crea un personaje redondo, con múltiples facetas. Porque además la propia protagonista transmite la opinión que sabe que otros tienen de ella (y que luego esos otros confirman en una inteligente línea de diálogo). El giro final es sorprendente pero tan lógico, con una lógica tan convencional, que no sabes si reír o llorar. Sí, sin duda es mi favorito.

La tumba de Jamie (****)

Aunque no me ha impactado tanto como el anterior, este es un buen relato de terror, de madres y de amor maternofilial en el que cambian las tornas de un modo poco usual.

La protagonista es una madre divorciada que se ha volcado en su hijo como único foco y fuente de amor. Pero el niño no está en su mejor momento, ha empezado a mostrar cierto desapego que hace que su madre se desespere. De hecho, ha desarrollado la manía de cavar tumbas en el jardín. En una de ellas encuentra una extraña criatura a la que debe alimentar. Y ahí es donde se tuercen las cosas para esta pequeña familia.

Cuatro estrellas  como cuatro soles porque Lisa nos muestra a la perfección las inquietudes y las emociones de una madre sin hacer que nos identifiquemos. De hecho esta es otra de esas protagonistas que a mí me caen fatal. Hay un cambio en el carácter de uno de los personajes. Un cambio brusco que te hace pensar en un error de base, pero ¡no!

Lisa Tuttle

El armario de los fantasmas (**)

Este no me ha dicho nada. Parece más un capricho de la autora, como si le apeteciera mucho hablar del tema del espiritismo en la época victoriana. Es un relato con sorpresa pero superficial, sin mucho que pensar. Para nada lo que me gusta leer.

La colonización de Edwin Beal (***)

No sé si mi compañera de editorial Sofía Rhei, había leído este relato antes de escribir Domori, pero la colonización me ha recordado muchísimo a ese bolsilibro de Cerbero. Y a los viajes de Gulliver, si debo ser honesta al 100%

Aquí, Edwin, un hombre que desea que una hecatombe acabe con la mayor parte de la raza humana (pero no con él) sin destrozar la posibilidad de vida en el planeta, encuentra algo extraño en su jardín, una especie de esfera que parece transformarse en una especie de tortuga mutante que le muerde la nariz. Tras la infección, Edwin no vuelve a pertenecerse.

Otro protagonista fácilmente odiable en una historia que, en esta ocasión, me ha divertido y provocado alguna que otra náusea .

En breve seguiré contando. Y con un poco más de tiempo analizaré someramente los mecanismos del éxito de los cuentos que me parecen mejores y puede que los mecanismos del fracaso de los que me parecen peores.

Podeis leer la segunda parte aquí. Lisa Tuttle en estado puro.

 

 

 

 

 

A Virginia le gustaba Vita, de Pilar Bellver

A veces voy caminando hasta casa. Cuando el día ha sido largo porque en la oficina se me ha llenado la cabeza de mantícoras o de ladrillos (dependiendo del día ambas cosas pueden ser la misma), cuando hace bueno, cuando llevo calzado cómodo, cuando no sé bien qué hacer o cuando todas las anteriores. De camino paso por delante de Traficantes de Sueños, una librería del barrio de La Latina, aquí, en Madrid.

Los que no me conocéis debéis saber que las puertas que nunca he cruzado se me atragantan. Uno de mis miedos primigenios, el de hacer el ridículo o que me encuentren donde no debo estar, me lleva a perderme algunas cosas (cada vez menos). De modo que no me había atrevido a entrar en esta librería hasta el lunes. Lo hice porque me paré ante su escaparate y vi unos libros de esos que te llaman a hojearlos: La Sra. Le Guin, China Mieville, ambos en la misma antología…  me quité los cascos, guardé el móvil y entré.

Olía bien. Me encantan las librerías que huelen a librerías. En la primera sala las estanterías estaban rotuladas con palabras tan chulas como: literatura africana o feminismos. De la puerta que lleva a la sala trasera, donde no dejaba de sonar el teléfono y además había unas preciosas vistas al almacén (que es como tener vistas a la cocina de un hotel y por eso da hambre), colgaba un cartel que decía que “Aquí hablamos poesía”. A mí, que ando muy centrada en observar poetas últimamente, me sentó como una invitación; una de esas sorpresas agradables, un mensaje cifrado solo para iniciados.  No se me escapa que estoy hablando de un folio en blanco impreso en una multifunción barata. Pero es que cada uno lee lo que se le antoja.

Siempre me desoriento en las librerías que visito por primera vez. Cada una tiene su manera de ordenarse y hasta que no identifico la localización de lo que busco no me siento cómoda. A cambio encuentro cosas y por tanto leo cosas que de otra manera no encontraría (las zonas de confort son oscuras y solo albergan horrores domésticos). Mientras me orientaba en Traficantes de Sueños dos hombres cruzaron la tienda, desde la calle al patio interior, llevando sendas bicicletas. Yo, que últimamente veo muchas cosas raras en muchos sitios normales, saludé a ambos. Como me devolvieron el saludo deduje que eran de verdad. Una nunca sabe.

Volví a la sala delantera y examiné la mesa de novedades o destacados o lo que sea y allí me encontré esto:

virginia vita

Leí las dos primeras frases:

“Acabamos de estar juntas y me pongo a escribirte con la cabeza llena de mis ruidos habituales (ya te dije que oigo voces y que estoy loca) y ahora, además, de mariposas tuyas, nacidas en mí de tus gusanos, metidas en mí a través de tu boca. Tanto aleteo me aturde, tanto deseo gritando me ensordece la razón.”

No tendría que explicar más, pero la fascinación, el reconocimiento, un sentimiento de familiaridad, de identidad, de lo que sea, me obligan a explicar más. Como si al añadir algunas palabras propias me hiciera un poco partícipe de la novela.

El título lo dice todo: A Virginia le gustaba Vita. Y ya está. En serio, no dicen nada más las páginas interiores que eso: me gustas, te amo, te quiero, te deseo. Y las respuestas: te deseo, te quiero, te amo, me gustas. Sin embargo lo dicen bonito, lo dicen bien, con una elegancia, una delicadeza, una pasión, un exponerse, un escudarse en la honestidad, que yo recuerdo haber practicado solo una vez.

Y eso es lo que me fascina y en eso me reconozco: en el uso de las palabras (no del lenguaje, sino de las palabras; no de las fórmulas, ni de los recursos, ni de las imágenes, ni de las metáforas; sino de las palabras).

Palabras de verdad que sirven para mantener lejos el daño, el dolor. Palabras que dejan los corazones abiertos en dos para que no pueda venir nadie más a seccionarlos. Porque ¿qué interés tiene mutilar a un mutilado?

En esta correspondencia novelada se ve (se ve, con los ojos y con la piel y con la mente y con todo lo que sirve para ver) a dos mujeres que compiten para comprobar quién ama más, quien desea más, quién es más débil y por tanto más fuerte. Dos mujeres que hablan de amor y de fragilidad y de fortaleza con una belleza heladora, con elegancia y con fuerza.

A la que no se ve es a la autora, a Pilar Bellver, que así se hace grande y a quien a partir de ahora seguiré, por si me encuentro más joyas.

Estas semanas estoy leyendo mucho. Estoy leyendo a autores esforzados cuyo dominio de la herramienta básica, el lenguaje, no termina de encajar. Leo novelas y relatos que dan un nuevo significado al término alambicado. Estos no me molestan porque, mejor o peor, se toman su tiempo en tratar de hacer las cosas bien. Existe una intención estética en su trabajo. Respetan su trabajo. Tampoco me subo por las paredes cuando me encuentro errores tipográficos, erratas o alguna falta de ortografía. Todos somos humanos. Los que me enfadan son los otros, los que escriben sin el menor respeto a las palabras. Los que colocan una detrás de otra sin ton ni son al servicio de una historia sin peso, sin atractivo alguno.

Las palabras no son sagradas, líbreme yo misma de decir algo así. Sin embargo tienen significado y un peso, una entidad diferente dependiendo de qué otras palabras las rodeen.

Las mismas palabras sirven para llamar feo o guapo a un hombre; inteligente o imbécil a una mujer. Una rosa es una rosa, sí; pero dependiendo de con qué palabras designes a esa rosa la convertirás en una cosa o en otra. Ese es el poder de las palabras. Un poder que no debería malbaratarse.

Vosotros, que escribís con el mismo mimo con el que sacáis la basura, leed esta novela de Pilar Bellver. La buena literatura, a veces, es contagiosa. Quién sabe si tendréis suerte.