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4 Cosas que busco como lectora de terror

4 Cosas que busco como lectora de terror

 

lectora de terror

Algunas veces me han preguntado qué busco como escritora de terror. La respuesta a eso es sencilla: crear mal rollo. Lo he dicho en muchos sitios. Que no me asusto escribiendo y que me asusto poco leyendo. Claro, con esos mimbres (los de no asustarse), cuando esta tarde me ha asaltado la pregunta, me he quedado un poco patidifusa porque no tenía respuesta. Pero me he parado a pensarlo y sí. Sí que hay algunas cosas que busco como lectora de terror. Ya me contaréis si coincidimos.

1.- Cuéntame algo que me sorprenda, por favor

Creo que esto es lo que más valoro de cualquier tipo de lectura. El factor sorpresa es importante. No es lo que busco siempre, pero es uno de los efectos que más valoro en una obra de terror. Por eso me ponen muy de los nervios las novelas que veo venir desde lejos. O aquellas que se limitan a usar mosntruos para contar historias humanas corrientes. Os contaré un secreto. Entrevista con el Vampiro me gustó mucho porque me enamioré del vampiro flojeras (el que luego hizo Brad Pitt), pero nunca leí ese libro como si fuera terror. No me asusté, no me dejó poso de mal rollo… Nada. Para mi fue un romance devastador, pero no me dio miedo. Aunque conservo la novela y ha sobrevivido a todas mis donaciones masivas, no es por el terror. Y mira que tiene de todo:

  • Vampiros
  • Nueva Orleans
  • Cementerios
  • Peste
  • Muerte
  • Asesinatos
  • Traiciones
  • Niñas repelentes con malas pulgas

Lei Entrevista con el Vampiro a una edad en la que era yo muy impresionable y la sorpresa de ver por primera vez vampiros que hablaban de lo que más me interesaba entonces, me fascinó. Y es que, chorreras y mansiones de lujo a parte, la reflexión acerca del valor de la vida de esta novelita rosa venida a más, me tocaron. Pero no, no me dio lo que buscaba como lectora de terror.

2.- Emocióname siempre

Esto es trampa, porque una no siempre está, como lectora ni como persona, con el cuerpo emocionable. A veces te acercas al libro equivocado en el momento equivocado y no se disfruta. No es culpa de la novela, no es culpa de la lectora. Pero estas cosas pasan. Si termino un libro y cuando lo cierro estoy igual que antes de abrirlo, para mí ese libro es un fiasco. reconozco que me ha pasado con la gran mayoría de los relatos de Poe. Ahora los leo como estudiante. pero, como lectora de terror, me parecieron una colección de fobias personales totalmente ajenas. Lógico si lo piensas. Eran los terrores de Poe, no los míos.

En cambio, he disfrutado mucho de Experimental Film, tal como digo en esta entrada. Una novela larga, espesa, pero que atacó directamente a todas las zonas menos protegidas de mi cabecita de lectora de terror. Qué se yo. A veces estas cosas te pillan con la guardia baja y es lo que pasa. Sin ánimo de nada, me atreveré -porque soy una inconsciente- a decir que el primer relato de mi colección, Inquilinos, produce un poco ese efecto de desasosiego, aunque solo al final. También se trata la maternidad, aunque de una forma mucho más descarnada. También hay una protagonista fuerte y también hay un ambiente que parece una cosa pero es otra.

Entendedme, Experimental Film no se parece en nada a Visita de Cortesía, pero tienen un algo común. Si alguno habéis leído ambas, ya me contaréis.

3.- Déjame mal cuerpo. Esta lectora de terror quiere pensar

Quizá este gusto mío por las historias que me revuelvan meninge y tripas de manera simultánea sea lo que hace que las historias que escribo también se pasen de reflexivas. No lo sé. El hecho, es que me pasa la cabeza lo mismo que con el corazón: si no me lo sacude bien, no creo que un texto merezca relectura o que invierta en él más tiempo del debido. He hablado muchas veces de lo que somos los lectores. Los lectores deberíamos ser aquello que un autor más respete. Porque, bueno, cuando leo un texto escrito por otro, estoy invirtiendo en esa actividad algo que nunca regresará: mi tiempo. Envejezco cuando leo. me queda menos vida cuando he terminado un libro que antes de empezarlo. Así que espero que esa inversión tenga un retorno, que sea para algo.  Si no es así, si no me enriquece, pues no me interesa seguir leyendo.

He pensado con algunos libros muy inteligentes de terror. Amatka, que se vende como CiFi porque es una distopía, es un magnífico libro de terror que habla de la capacidad de destrucción y de creación de la especia humana. También habla del arma más despiadada y más peligrosa que poseemos: el lenguaje, en cuanto que conforma el pensamiento y por tanto la realidad. De vez en cuando todavía le doy vueltas a esta novela. Y me dejó mal. Mal, pero con ganas de escribir. Eso siempre es bueno.

4.- Hazme pasar un buen mal rato

A fin de cuentas la literatura es entretenimiento. Muchas cosas más, pero siempre entretenimiento. Si no me lo paso bien cuando leo, procuro cerrar el libro. Soy muy fan de Stephen King a pesar de los pesares. Sí, tiende a perder el norte hacia el final. Sí, tiende a repetirse. PERO, siempre me vuelan sus novelas entre las manos. IT y Apocalipsis son dos de mis favoritas. La primera porque soy público objetivo de todo lo que tenga adolescentes margindos. La segunda fue mi primera distopía, chispas. No pude separarme de ellas desde el principio hasta el final. Conservo a algunos de sus personajes vivos en la memoria. Y no estamos hablando de alta literatura, ni de las mejores novelas de Terror que yo haya leído. Solo hablo de mis favoritas, de las que de verdad me han divertido.

Como extra os diré que también busco una novela con sentido y bien escrita. Nada de ex machinas, por favor. No me gusta que me tomen por idiota aunque algunas veces me lo haga. Como lectora de terror y de cualquier género que caiga entre mis manos, me gusta disfrutar. Y me pesan muchísimo los finales que salen de las mangas como hechizos.

¿Y vosotras, lectoras mías? ¿Qué buscáis? ¿Qué encontráis? ¿Qué os decepciona?

Un Año de Autoras: Experimental Film – Gemma Files

Un Año de Autoras: Experimental Film – Gemma Files

Un Año de Autoras

Estamos  febrero y sigo en el proyecto Un Año de Autoras. Mi idea inicial era continuar con la influencia de Ann Radclife en el terror contemporáneo. Quizá con algo un poco más teórico o sesudo, o lo que fuera. Claro que, a estas alturas, ya deberíamos todes saber a qué atenernos con esto de mis ideas iniciales. La cuestión es que me encontré en mi pila con Experimental Film y ha resultado que va, más o menos, en la línea de esa idea mía que se fue al traste… O no tanto. De hecho, Gemma Files nombra a Ann Radcliffe en la novela, de modo…

Sinopsis

La sinopsis de Experimental Film es lo que viene a ser una chufa. Pero una chufa, chufa, una cosa marrón y arrugada que esconde dentro algo muy jugoso y sabrosón. Corto y pego:

Experimental film es una historia de fantasmas contemporánea en la que Lois Carnes, una exprofesora de cine, desempleada y al borde de la depresión, descubre la existencia y los trabajos perdidos de la que se cree que es la primera directora de cine de Canadá. Al investigar su trabajo, Lois descubre que dicha directora se veía acosada por unas fuerzas sobrenaturales que ahora amenazan con perseguirla a ella también”.

¿Por qué incluirla en Un Año de Autoras?

Por su personaje principal

A pesar de lo que dice su sinopsis, Experimental Film va mucho más allá del relato de fantasmas. Aunque, por supuesto, es literatura gótica, salen fantasmas y hasta su loca… aunque fuera del desván. Si me hubieran encargado esa sinopsis a mí habría dicho algo así:

Lois se sabe imperfecta y no se engaña al respecto. Está en paro, se ve sobrepasada por el autismo de su hijo, no se entiende con su madre y cree que se le escapa la vida sin haber hecho nada de valor. En esas circunstancias se obsesiona con las películas de una mujer muerta. Escribir sobre ellas, rescatarlas, podría catapultarla a la fama dentro del mundo del cine canadiense. Sin embargo, lo que se oculta tras el celuloide, es mucho más (y mucho peor) de lo que ella espera.”

Que no dice nada, pero toca los dos puntos más importantes de la novela:

  • El conocimiento de uno mismo
  • El sentimiento de culpa

Estas son las dos características del personaje que lo hacen muy interesante. Que conozca sus traumas, sus defectos, que sepa hasta qué punto puede evitarlos o no, la convierte casi en una persona. Lois es honesta con una brutalidad cruda, sin excusas. Una tía que sigue adelante, que hace lo que cree que tiene que hacer… Y que se siente culpable por ello. Por no ser mejor madre, por no estar dispuesta a ser mejor madre. Ni mejos hija. Ni mejor esposa. El tipo de honestidad difícil de plasmar.

Experimental Film: el puzzle

Este es el verdadero motivo de que Experimental Film merezca encontrarse en Un Año de Autoras. Me pondré mi toca de lana, mis gafas en la punta de la nariz y extenderé un dedo para deciros lo siguiente: ya no se construyen novelas así, niñes.

Para empezar, está compuesta por seis partes:

  • Intertítulos
  • Primer Acto
  • Segundo Acto
  • Tercer Acto
  • Créditos
  • Fin

Primer acto

Solos los tres actos están divididos en capítulos. Diecinueve, para ser exactos. El primer acto, la presentación, es el más largo de todos ellos. 150 páginas que te explican, de verdad, no solo la historia del cine canadiense, sino su estaado actual. Una exposición larga, ácida y en la que, lo confieso, me costó entrar. En parte porque he estado leyendo relatos y novela corta últimamente. Pero también porque son capítulos llenos de detalles hilados con laboriosidad de hormiga. Aquí la protagonista recurre a lo que sabe. Se establece como una autoridad.

El segundo acto se corresponde con el nudo

Como la novela está tratada igual que una película de terror y de hecho hay tanta metaficción en ella misma que a veces da la sensación de que la narradora está en realidad explicando una película, seguiré yo también esa tónica. Si fuera una novela de casas encantadas, el segundo acto empezaría con el momento en que la casa va dejando ver hasta qué punto es un lugar siniestro. Hasta entonces hemos visto cosas extrañas. En este momento asistimos a acontecimientos peligrosos.

En esta segunda parte Files sigue con su espíritu investigador y nos muestra cartas, antiguos documentos, extractos de grabaciones y hasta la típica escena de la fotocopiadora. Ya sabéis, en todas las películas de terror hay ese momento documental. Pues Experimental Film también lo tiene. Y cada pieza encaja con las demás a la perfección, sin interrumpir el ritmo de la lectura y, lo que es mejor, haciendo avanzar la historia. Aquí la protagonista nos muestra cómo se convirtió en una experta. Y encaja estupendamente con el arco del personaje.

En el terce acto, el desenlace

La cantidad de recursos que Files emplea es, sencillamente, fascinante. Fragmentos de diarios, correspondencia, películas antiguas, tecnología de los ochenta, mediums, videntes y hasta la referencia a Radcliffe. Podría haberse perdido, podría haber compuesto un pastiche, una amalgama, pero no. Nos da un cuadro de taracea perfecto. nada sobre, no falta nada.

El tiempo, ese gran incomprendido

El manejo del tiempo de la historia es una de las grandes bazas de esta novela. O debería decir otra de las grandes bazas de esta novela. Los que seguís Un Año de Autoras sabréis que el tiempo es importante. Por ejemplo, este proyecto dura un año. Experimental Film transcurre en tres periodos temporales independientes pero que se entretejen a la perfección:

  • Toda la historia de la humanidad
  • El final del siglo XIX y el principio del XX
  • La actualidad

El eje alrededor del que se mueve la historia ha existido desde siempre y desea seguir existiendo para siempre.

Lois, la protagonista, vive el el siglo XXI, tienen preocupaciones de nuestros tiempos, habla como lo haríamos cualquiera de nosotros y se relaciona con el mundo de una manera completamente normal. Salvo por el hecho de que es honesta.

La Sra. Whitcomb es una mujer de principios de siglo, con sus propias preocupaciones, muy de su epoca. Y es un personaje tan creíble como la protagonista. Una mujer oscura, amargada, triste pero valerosa.

No es sencillo hacer que estas dos mujeres se relacionen con la tercera sin perder su verosimilitud, pero Files se las apaña muy bien para conseguirlo.

Presencia femenina

Todos los personajes importantes son mujeres. La trama avanza en función de mujeres. No hay subtrama amorosa. En este sentido es perfecta. Sororidad a tope, personajes femeninos distinguibles con motivaciones diferentes pero verosímiles… Una cosa loca.

Diversidad

Mucha. Hay personajes racializades, peronajes LGTBI, diversidad intelectual no estigmatizada (ni idealizada)… Nada que objetar a este respecto tampoco.

Estilo

Pues muy adecuado al tipo de novela que Files ha compuesto. Mi impresión sigue siendo que esto es una constelación y el estilo también lo refleja. Cada personaje habla con sus propias palabras. El estilo de las cartas y los diarios es diferente en cada caso y también distinto de la narración, que corre de la mano de Lois. Estoy acostumbrada a textos más ágiles, quizá por eso se me ha hecho un poco cansado.

Así que vamos a explicar mis estrellas de Goodreads:

Emocionales: 3 porque lo he leído desde lejos. 

A pesar de leer en palabras de Lois reflexiones que podrían haber sido mías, no he conseguido meterme en su cabeza o que ella se metiera en la mía. Está todo tan bien construido que los árboles no me han dejado perderme en el bosuqe.

Objetivas: 4 porque es una novela muy bien construida. De hecho, es casi como una catedral. La trama revolotea a tu alrededor y tñu esperas a que pase algo que no termina de suceder, pero, cuando te quieres dar cuenta, ya estás inmerse en ella.

La belleza del Uróboros: el secreto del universo

La belleza del Uróboros: el secreto del universo

He estado en un buen puñado de presentaciones de esta novela corta de Javier Castañera de la Torre y en todas ellas se habla del secreto del universo.  En casi ninguna, en cambio, se menciona  lo que a mí me ha parecido lo más importante: las reivindicaciones que esconde. No son grandes, pero sí importantes. Y revelan mucho del autor (creo) pero sobre todo del lector. Desde mi perspectiva, cuando un libro habla más del lector que de otra cosa, es que ese libro es bueno. Y por eso estamos aquí hoy hablando de Javier, de la belleza de la serpiente que se muerde la cola y del secreto del universo.

Así empieza La belleza del Uróboros

La belleza del Uróboros: el secreto del universo

Hasta ese momento yo era uno de tantos. Ignoraba mi destino cuando Nadia me dijo que nos encontra´riamos en un centro comercial. No era habitual, así que pensé que quería darme alguna sorpresa, como que tenía entradas para el estreno de la última película de Spiderman o que había un maratón de la trilogía de Sam Reimi.

No está mal para un comienzo de novela. Sobre todo porque dice mucho más de lo que parece y parece mucho menos de lo que es. Habla de un hombre anodino cuyas alegrías vienen dadas por películas de superhéroes. Un hombre que, en el momento en que empieza la historia, era uno de tantos. Uno de tantos lectores de cómics.

No estoy del todo segura de acertar, pero creo que la figura del friki lector de comics y consumidor de films del universo Marvel y DC se ha convertido ya en un arquetipo. Así que, con esa presentación del personaje, en mi cabeza se dibujó un Leonard Hofstadter, con sus cosas de friki comiquero. De inmediato esperé a un personaje inteligente pero apocado, un ppoco tontorrón… Ya sabéis a qué me refiero: un Leonard Hofstadter. En ese sentido decía más arriba que el libro habla del lector, de los prejuicios del lector. Volveremos sobre esto más adelante.

Sin embargo esto no es así. Eloy es un tipo con cierta tendencia a la obsesión, sí, pero no hay nada de raro en él. Es policía, lleva un trauma a la espalda y durante la novela lo resuelve… Más o menos.

El secreto del universo está en los nombres

Cuando javier presenta el Uróboros en público se hacen muchas bromas acerca de comprar el secreto del universo por cinco euros, que es lo que cuesta este bolsilibro de Cerbero. Pero no se habla de los muchos secretos que puebla este universo de 231 páginas que ha escrito javier. Fijaos tan solo en los nombres de los personajes más importantes y en sus posibles significadaos, ya literales, ya figurados:

  • El padre del protagonista se llama Asier Real. Asier es un nombre vasco que significa principio.
  • La mujer del protagonista se llama Nadia. Se supone que es la persona más importante, viva, de la vida del lector de comics, pero solo una letra separa su nombre de lo que para mí es ella en realidad. Y a trave´s de ella todos los demás personajes: Nadie. Nadia es la madre del hijo del protagonista y de todos modos no es nadie. Como nadie somos todos. Como nadie son todos dentro de la novela de Javier.
  • El protagonista al fin se llama Eloy. Eloy Real. Como con Nadia, Eloy se acrca mucho, gráfica y fonéticamente a Elohim. Elohim es Dios. Así que el Padre fue el principio pero el protagonista es Dios.

No está mal para tratarse de tres palabras. El principio real, el dios real y nadie. 

Metaficción

Creo que por aquí pueden ir los tiros cuando Javier habla de metaficción, que es otro de esos secretos del universo urobórico. Os enlazo la Wikipedia, que se explica muy bien en lo que a metaficción se refiere.

Tenemos pues una novela corta, una obra de ficción que se trata a sí misma como una obra de ficción. En muchas de las reseñas y comentarios que he leído, se habla de la compljidad de las paradojas que incorpora La belleza del Uróboros. EN cambio, en casi ninguna he leído acerca de la belleza formal que supone crear un puzle que pretende que creamos que pretende explicar el universo y que propone, desde el sarcasmo más absoluto, que la explicación del universo inexplicable es dios. Descomppono la frase, que me he venido arriba:

  1. El libro pretende que el lector crea que el objetivo del libro es explicar el secreto del universo.
  2. El propio libro propone que la explicación del secreto del universo es la existencia de Dios.
  3. A poco que conozcáis a Javier sabréis cuánto sarcasmo, mofa y befa hay en el punto dos.
  4. Diré más: la solución al enigma que plantea la novela está en un libro que se titula Paradojas Interminables (hombre ya)

Pero lo más importante de la novela para mí no es nada de todo eso, sino sto otro

Las referencias a superhéroes

El secreto del universo

Sí, ya en la primera página aparece Spiderman, que es la ficción a la que hace referencia el protagonista de manera habitual para referirse a sí mismo y a su historia. Me llemó mucho la atención el uso del comic en esta novela, porque se utiliza exactamente igual que en otras obras se cita a los clásicos. Eloy lee a su hijo nonato fragmentos de comic que narran su propia historia personal. En la página 15 encontramos este fragmento, de un tebeo que lamadre de Eloy le compra con toda la intención.

[…]Y entonces Spiderman intentó convencer a su amigo Harry de que recuperase la cordura mientras le soltaba un ganco de izquierda: “Sé que el shock por la muerte de tu padre fue muy duro para ti, Harry. Pero debes afrontar la verdad.[…] (paro la cita aquí por no revelar demasiado).

Los clásicos y los comics

De donde se deducen cosas como que la madre del protagonista conocía el contenido del número uno de Spiderman. No me digas que eso no es raro. Pues sí, parece raro. Pero no es, en realidad, más raro que las docenas de estibadores de los muelles de Brooklin que regalan a sus hijos novelas de, qué se yo, Faulkner. Recurrir a los clásicos como referencias de ficción que enmarcan la propia ficción (o sea, como ejercicio de metaficción), está aceptado. Los comics en cambio están por debajo de la literatura de género en cuanto a consideración. Y eso es estar muy muy bajo en la cadena trófica de la ficción. Pero aquí está Javier para reivindicarlos.

Y lo hace bien, tan bien, que todas las citas y referencias encajan a la perfección. Mejor incluso, desde mi punto de vista, que las paradojas. De hecho, las referencias a superhéroes son imprescindibles para comprender los sentimientos de Eloy y las paradojas no. Javier no se permite grandes derroches emocionales. Ni siquiera en un momento en que el protagonista se encuentra en medio de una tempestad y se hiere la pierna. La emoción, el significado real de lo que le sucede  viene dado por los comics.

Hay una cita preciosa que se repite dos veces en la novela. La primera en la página 41:

[…]los superhéroes fueron mi refugio. Volaba con ellos sintiendo el viento romper contra mi cara, padecía cada golpe como si fuera yo el que los recibía y con cada situación de peligro se me encogía el corazón como si estuviese en su piel. En sus páginas encontraba la justicia que la realidad me negaba.

La cita se repite en la página 198, cerca ya de la conclusión de la novela de Javier, y va seguida de una segunda referencia al hombre araña y de la revelación que lleva a Eloy-Elohim hasta s destino, ese que no conociía en la primera página mientras esperaba a Nadia-nadie, ya embarazada del segudo Eloy-Elohim que a su vez…

[…]no eran superhéroes porque tuvieran superpoderes, sino porque las decisions que debían tomar, fuera del alcance de cualquier humano, suponían u esfuerzo que rondaba lo titánico.[…]

No es Spiderman, de todos modos, quien cierra el capítulo del comic en La belleza del Uróboros, sino el superhéroe adolescente por excelencia: Lobezno. Pero no citaré aquí ese fragmento porque una vez que aparece, la historia llega aun punto sin retorno.

Terminaré dándole las gracias a Javier por dejar al descubierto el secreto del universo. Y recomendándoos a vosotros que leáis al Uróboros. Además hoy, 23 de enero, es su cupleaños. He aquí otro secreto universal. Y lo será el años que viene, y el siguiente, y el siguiente…

 

Anjikuni: el pueblo esquimal desaparecido en Canadá

Anjikuni: el pueblo esquimal desaparecido en Canadá

Leyendas de terror, el misterio Anjikuni, El poblado desaparecido Anjikuni, El pueblo de los muertos de canadá

 

Cuando me propuse escribir una serie de artículos acerca de leyendas que dieran miedo, pensé en reducir la geografía a las leyendas españolas. Tenemos muchas y muy variadas. Pero mi cabeza suele ir por libre y no hacía más que pensar “Ranoke, Croatoan”. Así que, como todo lo que sabía acerca de esa colonia inglesa se podía resumir en “Ranoke, Croatoan”, me puse a buscar. Quiso la suerte que, mientras ahondaba en la lista de desapariciones conocidas en el mundo paranoramal (poblado por tripulantes de naves del misterio de varias nacionalidades, asociaciones de lo oculto de todos los colores y gentes que llevan blogs de un cortapega de los más florido), me encontrase con la ¿leyenda? del pueblo esquimal del lago Angikuni. Uno de esos casos en los que una aldea entera deja la comida puesta, se va a por tabaco y ya nadie vuelve…

Pongámonos en situación:¿Dónde estaba el pueblo esquimal desaparecido en Canadá?

Pueblo esquimal desaparecido en Canadá
Aquí tiene que hacer frío

El Lago Anjikuni se encuentra en el interior de Canadá, en la zona denominada “del río Kazan”, aunque el río, según los mapas, tiende a expandirse en forma de lago salpicado de formaciones rocosas de la era precámbrica (que no sé cuándo fue, pero que da genial decirlo porque esto es una leyenda para dar miedo y las cosas antiguas que suenan raro dan miedo).

 

El Precámbrico

 

El lugar donde se asentaba el poblado esquimal desaparecido era la orilla pedregosa (orilla pedregosa es la expresión que encontraréis en todos los blogs y hasta en libros sobre leyendas canadienses, así que no voy a ser yo menos) del lago Anjikuni. Se trata de un lugar rico en pesca. Aún hoy se encuentran allí especies como la trucha común, o el lucio. Aunque se sabía que todavía existían tribus inuits seminómadas, unas 30 personas habían construido en este paraje, frío pero idílico, un pequeño poblado de cabañas de troncos, con su almacén comunitario de pescado fresco, su cementerio y sus cosas de inuits. Aquí se dedicaban a pescar, cazar, coser ropas de pieles, alimentar a sus perros y seguramente a acumular mercancías para comerciar cuando la época lo permitiese.

¿Cómo era la vida en 1930?

Vida en 1930

Y hablamos de 1930 porque fue en este año cuando el poblado esquimal del lago Anjikuni desapareció.

  • Se descubre Plutón
  • Comienza la década infame en Argentina tras el primer golpe de estado de la era democrática
  • El mundo comienza a recuperarse lentamente del crack del 29 (la crisis, siempre hay una crisis)
  • En España dimite Primo de Rivera
  • Si estabas en Chicago y veías a alguien con una funda de violín en la mano, lo más probable era que no llevara un violín. Bingo: Ley seca, mafia…

Todo esto a los esquimales del lago Anjukuni les quedaba muy lejos, pero a nosotros nos sirve para ambientarnos. Y no solo para entender que no había móviles, sino para hacernos a la idea de que tampoco había teléfonos en todas las casas, el índice de analfabetismo era alto y los periódicos eran el único medio de información junto con la radio. De hecho, la primera demostración pública de televisión se hizo en 1931.

 

Así que… ¿Qué pasó con el pueblo esquimal desaparecido en Canadá?

 

 

La historia tiene nombre propio, el de Joe Labelle, un trampero que las fuentes se empeñan en identificar como de raza blanca, caminaba por la nieve. Tenía frío y buscaba el abrigo del poblado que ya conocía. Se acercó a las casas y, tal como él mismo dice en declaraciones posteriores a la prensa, sintió un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo. Se trataba de un día desapacible, sí, pero el pueblo destacaba por el bullicio propio de una pequeña localidad pesquera. De hecho, al saludo de Labelle solo siguió el silencio.

Aquí los relatos difieren ligeramente unos de otros. Mientras algunos aseguran que el trampero encontró hogueras humeantes a punto de apagarse sobre la que todavía se guisaba lo que debería haber servido como almuerzo, otros dicen que lo que encontró fueron calderos con guisos mohosos. En cualquier caso, consideraciones temporales a parte, Labelle afirmó que el poblado estaba completamente vacío, que en una de las casas incluso había una labor de costura a media terminar. Alguien remendaba una chaqueta de pieles con aguja de hueso y dejó ambas cosas sobre la cama, como si fuera a volver enseguida… Pero no volvió. Lo que indujo a Labelle a irse de allí más rápido que inmediatamente (porque un pueblo vacío no asusta a nadie, hombre, por favor) fue descubrir que los habitantes del poblado habían dejado en él sus armas de fuego y que el almacén de pescado contenía suministros. Con esa información y el susto en el cuerpo, huyó hacia la oficina de telégrafos más próxima y avisó a la Policía Montada.

Descubrimientos macabros en la zona

De nuevo encontramos incoherencias en el relato en este punto. Por una parte, la oficina de telégrafos estaba lejos; a varios km según las fuentes. Pero casi todos coinciden en que la policía llegó al lugar de los hechos (o de los no hechos) solo dos horas después. En cualquier caso, todos cuentan que los agentes se detuvieron a descansar y tomar un Cola Cao en la casa de un cazador que vivía con sus dos hijos. Preguntados por el motivo de su presencia en la zona, los montados dijeron que iban a “Anjikuni, por un problema”. Aquí los mejores contadores de historias dicen que Armand Laurent, el cazador, alertó a los avezados agentes de que algo sabía debido a su repentina cara de sorpresa. Otros mencionan un ligero interrogatorio:

-¿Ha visto algo raro últimamente?

-Pues, ahora que lo dice, señor policía montado, sí: unas luces raras sobre el poblado del lago (no diremos en qué piensan los que se tocan a la sola mención de extraterrestres).

La policía montada llegó al pueblo abandonado y encontró dos cosas, que son las que dan un halo de misterio a los hechos y, desde mi punto de vista, los convierten en una historia interesante de esas sobre las que a lo mejor escribo algún día. Uno de los disparadores de los que hablaba un par de artículos atrás.

La policía encontró, decía, dos cosas: en primer lugar, los inuit se marcharon sin sus perros. Se hallaron no menos de siete de ellos muertos de hambre y frío. Este es otro de esos extremos sobre los que no hay consenso. Algunas fuentes indican que se encontraban atados, otras que no. En todos los casos hay acuerdo acerca del hecho de que se encontraron cubiertos por tres metros de nieve. A mí se me parte el corazón con historias de animales que sufren; pero esta además escapa a toda lógica. Los perros son valiosísimos en lugares y épocas como esta de la que hablamos. Si los habitantes del pueblo se hubieran marchado, incluso asumiendo que dejaran la comida y las armas, se habrían llevado a sus perros.

En segundo lugar, en el cementerio se halló una tumba abierta y vaciada. Algunos blogs hablan de todas las tumbas. Teniendo en cuenta que los inuits no entierran, sino que cubren los cuerpos con piedra, la tarea de deshacer los túmulos parece desproporcionada, así que yo me quedo con la referencia a una sola tumba profanada… o abandonada por su morador. Esto un poquito de indefensión sí que crea ¿no?

La leyenda desmentida

Sí, la Policía Montada del Canadá dice que nunca jamás de los jamases se supo nada de eso, que es un invento del periodista que hizo circular la historia… ¡En 1959! Extraño, si consideramos que las primeras publicaciones del caso son de 1930. De hecho, la policía niega que se llevara a cabo ninguna investigación oficial, pero el Sargento J. Nelson escribió un informe en 1931 del que se conserva registro. Cierto es que se trata de un informe que establece que Joe Labelle era un trampero nuevo en la zona y que seguramente nunca estuvo tan al norte, pero existir existe.

Mitología Inuit que apoya la teoría del pueblo esquimal desaparecido en Canadá

En muchas de las páginas que he he leído se mencionan, sin ningún rigor “wendigos y espíritus de los bosques”. Por supuesto, nadie ha hecho hincapié en estos seres de la mitología inuit porque la mayor parte de investigadores del misterio y blogueros enfocan su atención hacia la posible abducción de los esquimales por una nave extraterrestre. Pero a mi los aliens me aburren soberanamente, así que he hecho una investigación mínima al respecto. Apenas una única búsqueda en google me ha llevado a esto:

Pueblo esquimal desaparecido en Candá

Los Taqriaqsuit o “gente sombra”, entes que viven en una dimensión paralela a la nuestra, a quienes no podemos oír pero sí ver. Serían ellos los que caminan en nuestras casas cuando estamos solos y oímos sus pasos donde debería haber silencio.

Al parecer, la gente sombra puede invitarte a pasar a su lado de la realidad. Nada impide que se estas personas invitasen a todo el pueblo a unírseles ¿no?

 

Aunque, para historias de gente que vive en la sombra, yo recomiendo Deabru, la historia de un pueblo vasco que desea desaparecer pero no puede porque… Bueno, no es inteligente aceptar todas las invitaciones que se le presentan a uno.

 

7 AUTORAS DIGNAS DE PODIUM PARA LA HORROR WEEK Y EL #LEOAUTORASOCT

7 AUTORAS DIGNAS DE PODIUM PARA LA HORROR WEEK Y EL #LEOAUTORASOCT

 

Yo tengo programada una entrada semanal para el blog. De hecho me estoy convirtiendo en una persona disciplinada donde las haya y las escribo todas seguiditas a últimos de mes para que esto sea como una fábrica de galletas; pero la vida… ¡Ah! La vida pasa y sigue pasando y… Bueno, aquí estamos, abriendo Goodreads y encontrándonos con la foto que abre el post. No es una foto bonita, bonita, pero es una foto que me permite combinar las dos cosas que más me interesan: la literatura de terror y la literatura de terror escrita por mujeres.

Así que allá vamos, unas pildoritas de sabiduría terrorífica con nombre de mujer para la #Horrorweek y el #Leoautorasoct


1.- Chus Álvarez

 

 

La semana pasada leí su relato Plutón, incluido en la antología de CiFi y terror escrita por mujeres y esto es lo que dije de la historia en Goodreads (copio, pego, y me sale una ent

rada de lo más cumplido): Un relato gótico: casa con gato, ambiente opresivo, enfermo terminal, enfermera… Pero también hay terror. Entendido el terror como yo lo entiendo, como esa capacidad para crear inquietud y desasosiego. Yo nunca paso miedo cuando leo. Jamás.

Hace unas referencias a Poe que no son referencias, son claros homenajes tan bien integrados que te dan ganas de volver a leer al buen Edgar Allan. Las más sutiles, a El Cuervo o El Barril de amontillado, me han parecido elegantes y muy bien traídas. Forman parte de la historia, estas referencias, hasta el punto de no poder entenderla sin ellas.

El relato no es perfecto:  aunque tiene unos párrafos preciosos, no puedo evitar que el exceso de uso de los verbos ser y tener me sacara de la narración. Me costó mis tres buenas páginas prescindir de ese rasgo. De todos modos, hay pequeñas joyas en este relato corto. Joyas de construcción de ambientes y hasta de belleza del lenguaje. Lo mejor, la combinación del ambiente gótico con la rabiosa actualidad de la vida fuera de la casona. La descripción de su relación con el acompañante de pago y la vuelta de tuerca a los roles de género.


2.- Marta Junquera

 

Obra de la escritora de terror Marta Junquera

 

Ya os he dicho todo lo que necesitáis saber de Marta en esta entrada. Podéis volver a leerla, que nunca viene mal,  y también podéis comprar Vienen a por mí. 

Esta es mi opinión de un par de los relatos de su colección:

Empecemos por un relato muy corto: Amor al trabajo. Marta no necesita más de dos páginas (una y media, para ser exactísima), para describir los estragos de la globalización y el capitalismo salvaje. Por supuesto, no de deja las horribles consecuencias de los mismos. Un carnicero orgulloso de su profesión pierde su negocio y se ve obligado a trabajar en un aserradero. Y si creéis que ya sabéis cómo termina el cuento, ya os digo yo que no.

Dos páginas escasas más es lo que ocupa La Bufanda. Se trata de otro retrato, otra estampa madrileña (o del mundo) con un final abrupto e inquietente. Y así hasta 15 relatos que responden a la sinopsis de la contraportada de Vienen a por ti.

Dice Marta que está trabajando en su primera novela, así que habrá que estar alerta.


3.- Catherine Crowe

 

catherine Crowe, escritora de terror

 

Ser escritora de terror no significa escribir únicamente este género. Un buen ejemplo de ello es la inglesa Catherine Crowe, reconocida feminista nacida en 1800 que no tuvo que cambiar su nombre por el de un varón para publicar su obra. Sus relatos de Espectros cuenta, con un tono a medias entre el informe periodístico y el policial, relatos góticos de fantasmas en casas. La conocí de pura casualidad en la selección de relatos cortos de fantasmas de Carter Scott publicada por Zugarto Eidciones en 1999. Y, aunque sea un poco offtopic, no os perdáis este enlace: Tuu Librería es un proyecto ideal para lectores compulsivos donde tú pones el precio a los libros que te llevas. Yo he encontrado ahí muchos tesoros. También se hacen talleres y pequeños cursos de temáticas variadas.


4.- Jeanette Winterson

 

 

Puede que esta mujer te suene porque publicó La mujer de púrpura con Lúmen. Yo he leído algún relato corto de ambiente gótico y voz muy personal. Os transcribo el inicio de su cuento Newton:

Esta es la hitoria de Tom.

Esta es la historia de Tom y de sus vecinos

Esta es la historia de Tom, de sus vecinos y del jardín de sus vecinos.

Esta es la historia de tom

Se trata de un relato muy muy raro y perturbador que comienza con la descripción del jardín de los vecinos, donde hay un estanque con patos de goma amarillos de pico rojo junto al que descansa el cadáver plastificado del marido de la dueña. El relato termina con una cena estilo Buñuel y el protagonista lee a Albert Camus. Ahora tendría que decir que se trta de una metáfora del sin sentido de la vida (que lo es), pero casi prefiero leer el libro cuya imagen podéis ver a vuestra izquierda y que tiene un inicio tan prometedor como el de Newton:

jeanette Winterson, escritora de terror


5.-Charlotte Perkins Gilman

 

Escritora de terror

 

Americana siglo XIX, vida complicada. Su relato El papel de pared amarillo (The yellow wallpaper) es, sencillamente, una genialidad. Lo leí en clase de inglés el año pasado y todavía le estoy dando vueltas. Una pareja de casados se instala en su nueva casa. Duermen separados, ella en una habitación empapelada de amarillo. No tarda mucho en empezar a ver cosas que se mueven en la pared, personajes que reptan, patrones que se repiten. No lo he leíso en español, pero merece un buen traductor que capte la textura de las palabras. Al comienzo del relato se describe el estampado amarillo de la pared como bulboso, como si tuviera ojos que la observan. Al leerlo en el original la sensación de que alguien te toca con una mano húmeda y viscosa es palpable. Es un clásico que mantiene toda su vigencia. Uno de esos relatos góticos de absoluta vigencia que trata las obsesiones y las trampas que nos pone la propia mente.


6.- Joyce Carol Oates

 

Joyce Carol Oates, escritora de terror

 

Se incluye a Joyce Carol Oates en antologías de terror porque sus relatos son desasosegantes. En ocasiones hay que llegar al final para descubrir por qué producen incomodidad. Es esta una autora que maneja muy bien los Imprescindibles para dar miedo de los que os hablaba en esta entrada. Y lo hace con una prosa densa, cuidada, donde cada palabra tiene su peso y cada dato cuenta a la hora de descifrar el significado profundo de sus historias. No es una mujer para cobardes ni para ratos muertos. Hay que sentarse a leer a Oates con la cabeza clara y el corazón dispuesto o te perderás lo más sutil de su literatura.

La colección de la imagen, publicada por Alfaguara, recoge 13 relatos que quedan muy bien descritos por el título general: mágicos, sombrios y, a veces, impenetrables.


7.- Lisa Tuttle

De quien he hablado largo y tendido en Recuerdos del Cuerpo I y Recuerdos del cuerpo II.

Si hay una mujer de la que se pueda decir que es todo lo contrario a Carol Oates, esta es Tuttle. De prosa ligera, ritmo ágil pero gran profundidad, sus historias tienden a dejar un poso que permanece. Un poco como la sarna, que pica, y pica y sigue picando por mucho que te rasques.


Y para terminar, fuera de podio, os quiero recomendar un relato largo escrito por la que suscribe, o sea por mí: Las Voces 

Alicia Pérez Gil, autora de terror

 

La sinopsis no dice nada que no sea cierto. La historia presenta de Las Voces sucede en un piso minúsculo de Lavapies en el que se cuelan los olores y las discusiones de las casas vecinas. Pero se cuelan también los sueños, las pesadillas y los recuerdos turbios. La protagonista siente la necesidad de confesar un episodio oscuro de su pasado y lo hace utilizando una versión personalizada del Monopoly (sí, hay que introducir elementos muy domésticos en el horror). A partir del tablero y los dados, revelará datos acerca de los horrores sufridos por un niño en un orfanato inglés de la época de la revolución industrial.

Se trata de un relato de fantasmas clásico contado de forma diferente. Uno de mis favoritos y con una portada de lujo made in CalaveraDiablo, que por cierto ha puesto a la venta portadas prediseñadas. Podéis verlas aquí. 

Dicho lo cual, os avanzo que la edición Inquilinos 5º aniversario va a salir dentro de nada y que llevará portada suya. Hoy me han dejado una reseña increíble de Inquilinos. Ha sido en Alibrería.com y estoy emocionada.

Mujeres Asesinas: Marta Junquera

Mujeres Asesinas: Marta Junquera

El panorama del terror en Español da un poco de miedo. No mucho, el justo para mirarlo de frente, decirte que no pasa nada y seguir tirando. Ni más, ni menos. Somos pocas y, sobre todo, somos desconocidas. Me enfrento a la sección: Mujeres asesinas, autoras de terror con la misma humildad que ganas. La humildad nace de saber que no sé nada. Las ganas son de aprender, de conocer a esas otras mujeres a las que interesa lo oscuro, lo menos fácil.

COMPARTIENDO SIEMPRE

Eso dice el subtítulo de esta página. Y eso es lo que hago aquí: compartir mis descubrimientos o mis certezas, mis filias y mis deseos. Sobre todo literarios, claro. Voy a extraer mucha información de dos webs básicas, imprescindibles, en cuanto a visibilización de literatura escrita por mujeres. Haced click en los enlaces y guardadlos en vuestros navegadores. Se trata de La Nave Invisible y Adopta una Autora. Ambos proyectos me han servido para conocer una pequeña parte de la extensión de mi ignorancia y, por tanto, para despertar mi interés. Parece mentira lo que se encuentra una por esos mundos en cuanto deja de mirarse el ombligo.

Advierto desde ya que estos artículos no van a ofrecer grandes y sesudos análisis, sino pequeñas píldoras, cupcaques de sangre y vísceras para que se os abra el apetito y os acerquéis a las estanterías de vuestra librería de confianza a buscar sus obras. O a la web a hacer lo propio.

Adopta una autora

Hablé de Adopta una Autora en este post, pero pego aquí el extracto que define la filosofía del proyecto una vez más:

Autoras de terror y mujeres asesinas visibilizadas

“El objetivo del proyecto Adopta una autora es dar a conocer la vida y obra de autoras pertenecientes a todas las épocas, nacionalidades, lenguas, géneros literarios y formatos de lectura. Para ello, una persona adopta a la autora de su elección para hablar de ella todo lo que pueda y más. Este proyecto es de larga duración. Estamos hablando de meses, incluso años. Hay que dedicarle tiempo, esfuerzo y muchas ganas.

Como su nombre indica, «Adopta una autora» consiste en adoptar a una escritora durante un periodo indefinido de tiempo en el que hablarás, escribirás y compartirás información sobre su vida y obra. El objetivo es promover, difundir y dar a conocer a la escritora que adoptes.

La colaboración no tendrá ningún tipo de remuneración económica.”

Nieves Delgado es mi madre adoptiva y la que me puso en contacto con la web. En ella encontraréis escrioras de terror y de todos los demás géneros. Yo voy a centrarme en el horror, que es lo que me da la vida. Así soy yo y así me quiere mi madre literaria. O eso dice en un montón de artículos.

La nave Invisible

Por su parte, la Nave Invisible lleva a cabo una labor en el mismo sentido, aunque su modus operandi es diferente. Esto es lo que dicen de sí mismas:

Autoras de terror en La Nave Invisible
Un lugar increíble para encontrar autoras de terror. me tienen hasta a mí.

“Solo somos un grupo de personas aficionadas a la lectura y al género fantástico, pero nos cansa tanto este desequilibrio que ya no nos basta con compartir nuestra pasión por las historias. También queremos brindar todo el apoyo posible a esas escritoras más invisibles e intentar demostrar que ni la fantasía ni el terror ni, sobre todo, la ciencia ficción son géneros exclusivos de los hombres.

Para ello nos valdremos de diferentes recursos, como reseñas, artículos y entrevistas. Hablaremos de libros y autoras,sus temáticas y sus técnicas; debatiremos, investigaremos e indagaremos, porque queremos abrir nuevos horizontes para que podáis valorar a todas estas creadoras y las tengáis en cuenta a la hora de elaborar vuestra lista de lecturas.”

En julio me dedicaron su cuaderno invisible de lectura. Leímos (yo también, porque se me olvida lo que leo. Ya hablaré de eso en algún momento) una de mis primeras obras publicadas: Inquilinos. Y la comentamos en abierto en Goodreads. Todavía se pueden leer allí las opiniones y conclusiones. Para mí fue una experiencia enriquecedora como autora, claro; pero, sobre todo, como persona. Es lo que da la conversación.

Marta Junquera: autora de terror

Mujeres asesinas y escritoras de terror. Marta Junquera y Joyce Carol Oates
Esta es Marta. La foto la he robado de Google, así que si quiere escribir una historia de terror donde ladrones de fotos sufren grandes martirios, pues ya sabe donde estoy.

Marta Junquera vive en su página web y en Facebook. Imagino que tendrá también una casa propia que, como Virginia Wollf dijo, es algo muy necesario si una si va a dedicarse a escribir. No tengo la dirección y, de tenerla, tampoco os la daría. Dice en su página que

Nació en Madrid, en 1975, y aprendió a juntar letras sola a la tierna edad de tres años. Lo hizo al mirar los dibujos de las Cartillas Paláu. También preguntaba a sus progenitores qué ponía en todos los carteles que veía por la calle. Con esos mimbres no tardó en leer de corrido y, bueno, de ahí a escribir tampoco fue muy grande el salto.  En 2010 abre la puerta de su casa y gana varios concursos de microrelatos. Parece que la foto de arriba confirma que algo de verdad hay en todo eso.

El relato le ha dado muchas satisfacciones. Es coautora en la antología “Érase una veZ”, publicada en agosto de 2013 por Kelonia Editorial. Participa en “Bueno, bonito… ¡Maldito!”de La Pastilla Roja Ediciones (noviembre de 2013). Repite con Kelonia Editorial en “Historia se escribe con Z” (enero de 2014). También aparecen relatos suyos en “Dejen morir antes de entrar”, antología convocada por La Web del Terror, en “Santa Wiik”, de la mano de La Pastilla Roja Ediciones y disponible en descarga gratuita y en “Frankenstein – Diseccionando el mito” de Kelonia Editorial. Además, participó en el proyecto web interactivo Body Shots Xperience, comandado por el ilustrador Daniel Expósito.

Formó parte de Paraíso4 (www.paraiso4.com) desde febrero de 2012 hasta 2014, momento en que sus proyectos literarios le impedieron mantener el ritmo de publicaciones que acostumbraba. Desde 2013, también es socia de NOCTE.

En octubre de 2015 ganó el Premio Relato Corto de Cifi en la CIFICON, con “El cliente siempre tiene la razón”, incluido en su primer libro en solitario, “Vienen a por ti”, publicado por Cazador de Ratas Editorial en mayo de 2016, que acaba de estrenar su segunda edición y que yo tengo en mi estantería.

Vienen a por ti

Obra de la escritora de terror Marta Junquera

 

Empecemos por un relato muy corto: Amor al trabajo. Marta no necesita más de dos páginas (una y media, para ser exactísima), para describir los estragos de la globalización y el capitalismo salvaje. Por supuesto, no de deja las horribles consecuencias de los mismos. Un carnicero orgulloso de su profesión pierde su negocio y se ve obligado a trabajar en un aserradero. Y si creéis que ya sabéis cómo termina el cuento, ya os digo yo que no.

Dos páginas escasas más es lo que ocupa La Bufanda. Se trata de otro retrato, otra estampa madrileña (o del mundo) con un final abrupto e inquietente. Y así hasta 15 relatos que responden a la sinopsis de la contraportada de Vienen a por ti.

Dice Marta que está trabajando en su primera novela, así que habrá que estar alerta.

 

Lisa Tuttle: Recuerdos del cuerpo II

Lisa Tuttle: Recuerdos del cuerpo II

Trabajo finalizado con resultado agridulce

Ayer terminé los siete relatos de Lisa Tuttle que me quedaban y, tal y como prometí la semana pasada, vengo a daros mi personal y quizá transferible opinión. La verdad es que esta segunda mitad me ha impresionado menos que la primera, me ha dado menos miedo y me ha tocado desde mucho más lejos . Como siempre digo, esto no depende en exclusiva de los relatos, sino del momento lector. Reconozco que algunos los he leído un poco en diagonal por imposibilidad de contactar con ellos. Son los que menos estrellas tienen.

[bctt tweet=”Esta segunda mitad me ha impresionado menos que la primera, me ha dado menos miedo” username=”aliciaperezgil”]

Allá vamos:

Lujuria de lagarto (***)

Una bibliotecaria solitaria con problemas de solidaridad sigue a una mujer vagbunda debajo de un puente. Como estamos en un cuento de terror y el terror es un género fantástico, bajo el puente se produce un salto a un mundo paralelo en el que (ya con menos sorpresa que en relatos anteriores y puede que esto sea bueno) todos los habitantes son mujeres.

Es verdad que a estas alturas del libro la especulación acerca del género se hace un poco repetitiva. No creo que esto sea un problema de la recopilación tanto como un problema real, ajeno por completo al libro. . Esto debería dar la medida de hasta qué punto es necesario que las mujeres escriben y que se escriba sobre mujeres.

En cualquier caso, en este mundo femenino los seres humanos no se diferencian por motivos biológicos. Las mujeres pasan a llamarse hombres cuando consiguen un lagarto. No es necesario mencionar hasta qué punto el lagarto funciona como símbolo fálico ¿verdad?. Pues eso. Lo importante es que en el momento en el que se convierten en hombres, la actitud de las mujeres hacia las otras mujeres cambia. El terreno para la reflexión queda más que abonado.

El relato está contado en dos tiempos, el antes y el después de cruzar el puente, en una suerte de paralelismo que compara la situación de las mujeres en ambos mundos (el de los hombres y el de las mujeres/hombres). Y tiene un final abierto inquietante pero previsible. Tres estrellas porque mantiene la tensión.

[bctt tweet=”Ver tantos relatos centrados en nosotras se me hace forzado” username=”aliciaperezgil”]

A flor de piel (Skin deep en el original)(**)

Un guapetón norteamericano de vacaciones en Burdeos asiste alucinado al hecho de que su novia lo abandona y a partir de ese momento todas las muejres, a las que hasta entonces le era sencillo seducir, huyen de él. Todas excepto una oriental de ojos completamente negros.

Dos estrellas porque, de nuevo, mantiene la intriga. Aunque al final del relato me quedé con la sensación de haberlo leído cien veces antes de esta. No es original, ni novedoso, ni sorprendente. Se lee bien, pero he tenido que abrir el libro de nuevo para relacionar el contenido con el título.

Un cumpleaños (***)

Un hijo y una madre que no sienten mucho apego el uno por el otro deciden verse para tomar una copa el día del cumpleaños de la madre.

Este es un relato para Cristina Jurado, sin duda. Weird, inquietante, un poco desagradable. Tuttle vuelve a presentar a un protagonista débil, moralmente enclenque, inútil. Un tío bastante común y un poco despreciable que de deja llevar por los acontecimientos, que carece de criterio propio y que se ve desbordado por la realidad desde la primera página. Las mujeres lo traen y lo llevan (de aquella forma sutil en que las antiguas protagonistas femeninas de la literatura clásica viraban a favor de un viento u otro según soplase) hasta que arriba a un final que se prevé pero solo porque ya son muchos relatos de la misma autora seguidos.

Me quedo, ahora que lo pienso, con la idea de que quizá no sea bueno para una recopilación leerla seguida. A lo mejor las complicaciones de relatos son como el sushi y hay que leer un poco de jengibre entre cuento y cuento.

Tres estrellas por la originalidad y la construcción de personajes. Que yo los odie a todos no quiere decir que no sean buenos J

Un corazón de madre: un cuento de osos real (*)

Escrito con un cuidado mayor en el lenguaje, cierta musicalidad y un acercamiento al tono de una fábula o cuento de hadas, no voy a decir nada más que es que a mí me ha dejado fría. No he encontrado nada bueno en el relato a excepción de, como digo, una prosa diferente del resto.

La otra habitación (**)

El protagonista, padre de una hija enferma terminal, regresa a la casa de su infancia en busca de una habitación secreta donde cree que hallará la cura para la enfermedad de la niña.

Un segundo relato de fantasmas fallido. De nuevo una buena atmósfera, de nuevo una primera historia inquietante, pero la resolución no me satisfizo. Tuttle es proclive a dividir sus historias en dos partes, una de las cuales sostiene el desenlace de la otra. Es un buen método, pero cansa la repetición. Al menos a mí me cansa. Y conste que en Inquilinos hay al menos dos relatos míos que se rigen por el mismo principio. Quizá por haber descubierto eso, que considero una falta, en mí misma, ahora me cuesta perdonárselo a otros.

En cualquier caso, el giro del personaje es bueno y está justificado. La sorpresa deja de serlo cuando te das cuenta de que las pocas páginas en las que se desarrolla la historia han puesto el foco en una cosa, pero Tuttle te ha lanzado un par de anzuelos en otra dirección. Si eres un buen lector, de los que se deja conducir, disfrutarás más.

[bctt tweet=”Si eres un buen lector, de los que se deja conducir, disfrutarás más” username=”aliciaperezgil”].

La Televisión de los muertos (*)

Es original y un poco raro y ambas cosas son muy positivas, pero a mí la historia me ha dado tan igual que tampoco voy a decir mucho al respecto. No era para mí. Mucho más de ciencia ficción que de terror, carente de emoción y con un sentido del humor que tampoco ha resonado en mí, así que dejo la valoración a gusto del resto de lectores.

Pedazos (***)

Volvemos a un muy bien.

Este es relato del que Lisa habló en el Celsius y el que me llevó a la cola de firmas: una mujer con poca suerte en el amor se encuentra pedazos de sus amantes en su cama una vez que la han abandonado. Pedazos, por otra parte, que no pertenecen a los amantes reales, que siguen con su vida sin pies faltantes; vamos, completitos.

Se trata de una metáfora muy dura, muy carente de piedad, acerca de la manía humana de aferrarse a aquello que nos abandona. Hace tiempo escribí un post acerca de cómo las mujeres somos mejores creadoras de personajes y este relato contiene una reflexión muy retorcida y muy insidiosa acerca de ese concepto.

Si bien la historia comienza como La Metamorfosis, se va transformando en un pequeño y cuidado monstruo de Frankenstein con un final de cine gore muy refrescante. No llega a las cuatro estrellas de relatos como Cabalgando la pesadilla, pero es una lectura refrescante que agradecí mucho después de lo que para mí habían sido algunos blufes.

 

[bctt tweet=”La Metamorfosis, se va transformando en un  cuidado monstruo de Frankenstein con un final  gore muy refrescante” username=”aliciaperezgil”]

Recuerdos del cuerpo (**/*)

Entre dos y tres estrellas para el relato que da título al volumen y que de nuevo es una fusión perfecta entre el terror y la ciencia ficción. Una vez más la historia se estructura en dos líneas temporales que dependen de dos personajes diferentes. En esta ocasión comienza con una mujer asesinando a su ex pareja a petición de su pareja actual, un hombre rico y celoso. Tras el asesinato el hombre rico propone matrimonio a la protagonista, que no se ve con fuerzas para aceptar. La segunda historia, que es en realidad la principal, comienza cuando ella ve la cinta de vídeo de su actual pareja matando a su ex mujer.

Es un relato reflexivo, como la mayoría de los que me han gustado, que presenta un personaje inseguro que se cuestiona todo el tiempo y que en este caso termina cuestionándolo todo a su alrededor. Un buen ejercicio de ciencia ficción de pareja con tintes inquietantes, un pequeño estudio sobre la identidad.

[bctt tweet=”Ciencia ficción de pareja, un pequeño estudio sobre la identidad.” username=”aliciaperezgil”]

No he sabido si colocarle dos estrellas o tres porque hay una tercera parte de la historia que me ha dejado muy muy fría. Pero es que yo ya había leído 36, de Nieves Delgado, y se me ha quedado corta.

Y esta es mi opinión acerca de Recuerdos del Cuerpo, de Lisa Tuttle. La semana que viene elegiré dops relatos, uno de los que considero mejores y otro de los que considero peores, y hablaré de cómo funcionan y cómo no funcionan.

Disfrutad!

 

 

 

 

Lisa Tuttle: Recuerdos del cuerpo I

Lisa Tuttle: Recuerdos del cuerpo I

Lisa Tuttle y lo femenino

Hasta el momento he leído siete de los 15 relatos de terror que componen esta recopilación. Los estoy leyendo en inglés porque, aunque compré la versión en español en el Celsius y de hecho esperé hasta que la señora Tuttle me la firmó, la verdad es que la traducción es tan mala que no pude terminar siquiera el primer relato.

Dicho esto, me pasó con ese primer cuento, Deseo del corazón, (**) lo que a Felicidad Martínez con el relato que abre Inquilinos: no me convenció en absoluto. Me dejó fría, no terminé de comprender lo que había sucedido y además la prosa me pareció en exceso simple. De todas formas, continué leyendo porque, bueno, había comprado TAMBIÉN la versión en inglés y no me apetecía admitir ante el mundo que me había equivocado dos veces. Así que leí más…

La Herida (***)

La imagen lleva a un artículo (en inglés) acerca de “Nido de pesadillas”, también de Lisa Tuttle.

La historia trata sobre un hombre que conoce a otro y se niega a sí mismo la posibilidad de enamorarse de él. Incluso trata de volver con su exmujer cuando se da cuenta de lo que ha sucedido; a saber, que  sus sentimientos han podido más que su razón y se ha enamorado de un compañero de trabajo más joven que él. No quiere ceder ante las emociones porque teme lo que pueda suceder. Pero el amor todo lo conquista y entonces llega el giro final y te quedas con cara de panoli.

En este segundo relato Lisa Tuttle presenta un protagonista con el que soy incapaz de empatizar, me cae mal, me parece cobarde, estúpido y gris. La prosa sigue siendo de lectura sencilla, muy fluída, casi como si no importara. Las palabras de Tuttle tienen la función de llevarte de la mano por las historias y la funcionalidad pesa más que la belleza. Como es una buena narradora,  esto no disminuye la calidad de la experiencia lectora, al contrario, la aumenta. De hecho, Lisa Tuttle es una buen ejemplo de narración sin florituras que consigue emocionar. Donde la emoción es la que la autora busca, no siempre la que desea el lector.

Lo mejor de la historia es el mundo que queda reflejado sólo al final de la misma. Hasta entonces, Tuttle juega con nuestros sesgos con total soltura y nos convence de cosas que no son. Solo por este relato el libro ya merece la pena; pero no se vayan todavía, aún hay más.

Husbands (***)

Esta imagen os llevará a la ficha de la autora en La Nave Invisible. Un proyecto que debéis conocer (también yo tengo ficha allí :))

Hace algunos años, no muchos, todos los hombres desaparecieron de la Tierra. Todos los hombres. Y sí, hace muchos años, los suficientes para que las nuevas generaciones crean que en realidad nunca existieron, pero no bastantes para que las mujeres más mayores los hayan olvidado. Sin embargo, algo está sucediendo, hay pistas que parecen augurar un retorno de los hombres.

La protagonista de este segundo relato es una mujer confusa. Con este personaje la autora  aprovecha para presentar el problema de la fiabilidad de la memoria: ¿será verdad que los hombres existieron? Ella recuerda haber tenido maridos, hay imágenes que muestran seres humanos que no son mujeres, pero ¿estarán manipuladas? La primera mitad del relato habla de esto y la segunda cambia de tercio y se centra en esas cosas tan raras que están ocurriendo y que parecen mostrar el retorno de la masculinidad. A través de las niñas. El giro final no es tan sorprendente, pero las reflexiones que salpican la narración me han convencido.

Cabalgando la pesadilla (*****)

La protagonista y su mejor amiga tienen una relación con el mismo hombre. Los tres están de acuerdo en ello. Las cosas se complican cuando la mejor amiga se queda embarazada y sufre un aborto espontáneo del que culpa a la protagonista. Ella, a su vez, aunque no ha tenido nada que ver, se siente culpable. A raiz del suceso la amistad entre ambas se pierde y también se corta la relación entre la mejor amiga y el hombre. Los dos que quedan deciden iniciar una nueva etapa de su vida juntos y la protagonista se queda embarazada…

Hasta el momento este es mi favorito. Un relato de maternidad, dependencia y crisis sicológica que funciona porque está contado en primera persona a través de una narradora sincera. Todo el tiempo conoces el doblez de la protagonista, siempre sabes hasta qué punto  les dice a la verdad al resto de personajes, eres consciente de su sentimiento de culpa y de sus contradicciones. Así Tuttle crea un personaje redondo, con múltiples facetas. Porque además la propia protagonista transmite la opinión que sabe que otros tienen de ella (y que luego esos otros confirman en una inteligente línea de diálogo). El giro final es sorprendente pero tan lógico, con una lógica tan convencional, que no sabes si reir o llorar. Sí, sin duda es mi favorito.

La tumba de Jamie (****)

Aunque no me ha impactado tanto como el anterior, este es un buen relato de terror, de madres y de amor maternofilial en el que cambian las tornas de un modo poco usual.

La protagonista es una madre divorciada que se ha volcado en su hijo como único foco y fuente de amor. Pero el niño no está en su mejor momento, ha empezado a mostrar cierto desapego que hace que su madre se desespere. De hecho, ha desarrollado la manía de cavar tumbas en el jardín. En una de ellas encuentra una extraña criatura a la que debe alimentar. Y ahí es donde se tuercen las cosas para esta pequeña familia.

Cuatro estrellas  como cuatro soles porque Lisa nos muestra a la perfección las inquietudes y las emociones de una madre sin hacer que nos identifiquemos. De hecho esta es otra de esas protagonistas que a mí me caen fatal. Hay un cambio en el carácter de uno de los personajes. Un cambio brusco que te hace pensar en un error de base, pero ¡no!

El armario de los fantasmas (**)

Este no me ha dicho nada. Parece más un capricho de la autora, como si le apeteciera mucho hablar del tema del espiritismo en la época victoriana. Es un relato con sorpresa pero superficial, sin mucho que pensar. Para nada lo que me gusta leer.

La colonización de Edwin Beal (***)

No sé si mi compañera de editorial Sofía Rhei, había leído este relato antes de escribir Domori, pero la colonización me ha recordado muchísimo a ese bolsilibro de Cerbero. Y a los viajes de Gulliver, si debo ser honesta al 100%

Aquí, Edwin, un hombre que desea que una hecatombe acabe con la mayor parte de la raza humana (pero no con él) sin destrozar la posibilidad de vida en el planeta, encuentra algo extraño en su jardín, una especie de esfera que parece trnasformarse en una especie de tortuga mutante que le muerde la nariz. Tras la infección, Edwin no vuelve a pertenecerse.

Otro protagonista fácilmente odiable en una historia que, en esta ocasión, me ha divertido y provocado alguna que otra náusea .

 

 

 

 

En breve seguiré contando. Y con un poco más de tiempo analizaré someramente los mecanismos del éxito de los cuentos que me parecen mejores y puede que los mecanismos del fracaso de los que me parecen peores.

Stay in tune!

 

 

 

 

 

Dioseros, de Eduardo Vaquerizo

Dioseros, de Eduardo Vaquerizo

FEAT-LEERPrólogo a la reseña.

Y mirad que me da pereza, esto…

Sí, Vaquerizo y yo compartimos no solo editorial sino fecha de lanzamiento de nuestras primeras novelas con Cerbero. Vosotros no lo sabéis, pero tenemos un grupo de Messenger en el que estamos varios autores cerberiles del que también forma parte el editor. Por resumir nuestras conversaciones sin faltar a mi deber de confidencialidad, os diré que suele importar poco de lo que hablemos, el resultado siempre es que me deseditan. Vamos, que soy la voz de la discordia. Para lo que nos interesa, la concordia era: estaba bien que hicieras reseñas de novelas de Cebero antes de publicar con nosotros, peor ahora va aquedar endogámico y corporativista y feo. La discordia, que soy yo, estableció que me da igual. Soy lectora y como lectora tengo opinión. Como además tengo un blog, tengo un sitio donde verter esa opinión. Como además mi costumbre es no mentir en público y menos por escrito, puede el respetable opinar acerca de mi corporativismo lo que le apetezca. No seré yo quien se lo impida. Preferiría que confiara en mi honradez, pero…

Y ahora hablemos de Dioseros

Dioseros habla de cosas que suceden en el espacio. Eso quiere decir que la novela se divide en dos partes, aunque esas “partes” estén intercaladas y dependan tanto la una de la otra que casi sea imposible diferenciarlas.

Esta es la sinopsis:

La cultura de los Funcionarios se extiende por toda la Galaxia desde sus instalaciones en el Gran Anillo, ofreciendo servicios a otras civilizaciones. Sus ministerios proporcionan, entre otras cosas, ejércitos privados, grandes ofertas de ocio o dioses hechos a medida a quien pueda pagarlos.

Un pobre ciego que pide limosna en las calles de Calandanar, ajeno a aspiraciones morales o metafísicas, se cruza en el camino de Isaías y Elena, dos dioseros que viajan a través de los planetas haciendo milagros y sorteando peligros. Desde ese momento, su vida entera, su destino y su propia fe se verán alteradas para siempre. No puede ni imaginarse todo lo que le queda por ver.

La novela parte por tanto de un capítulo primero que promete aventuras sin fin, acción trepidante y grandes descubrimientos. El ciego, los dioseros, el milagro, el descubrimiento de un nuevo mundo… Este primer capítulo me encantó, me dejó con muchas ganas de ver cómo se desarrollaba la novela y, por supuesto, qué sucedía con las relaciones de los tres personajes principales. Porque yo soy una lectora de personajes.

Esa característica de mi modo de leer hace que Dioseros no sea una novela para mí; porque a partir del segundo capítulo la novela emplea un montón de páginas en describir el mundo –los mundos, en realidad- para que nos hagamos los lectores una composición de lugar y una idea del tamaño y la importancia de las cosas. Como todo eso a mí no me interesa en absoluto, pues la novela me ha aburrido mucho.

Está muy bien escrita, mucho. No le quito ni tanto así de valor literario; pero el tema no es el mío. Los dos o tres momentos que sirven para que la trama avance me han sabido a poco; el desarrollo de los personajes me ha sabido a poco ¿Quiere esto decir que están cojos o mal construidos? No, ni mucho menos. Quiere decir que este tipo de novela no es para el tipo de lectora que soy yo.

¿Dejaré de leer las próximas entregas del anillo? Ni loca. Cuando algo está tan bien escrito, hay que aprovechar. Aunque no sea la literatura preferida de una.

A Virginia le gustaba Vita, de Pilar Bellver. El terror es saber que que yo no escribo así.

A Virginia le gustaba Vita, de Pilar Bellver. El terror es saber que que yo no escribo así.

FEAT-LEERA veces voy caminando hasta casa. Cuando el día ha sido largo porque en la oficina se me ha llenado la cabeza de mantícoras o de ladrillos (dependiendo del día ambas cosas pueden ser la misma), cuando hace bueno, cuando llevo calzado cómodo, cuando no sé bien qué hacer o cuando todas las anteriores. De camino paso por delante de Traficantes de Sueños, una librería del barrio de La Latina, aquí, en Madrid.

Los que no me conocéis debéis saber que las puertas que nunca he cruzado se me atragantan. Uno de mis miedos primigenios, el de hacer el ridículo o que me encuentren donde no debo estar, me lleva a perderme algunas cosas (cada vez menos). De modo que no me había atrevido a entrar en esta librería hasta el lunes. Lo hice porque me paré ante su escaparate y vi unos libros de esos que te llaman a hojearlos: La Sra. Le Guin, China Mieville, ambos en la misma antología…  me quité los cascos, guardé el móvil y entré.

Olía bien. Me encantan las librerías que huelen a librerías. En la primera sala las estanterías estaban rotuladas con palabras tan chulas como: literatura africana o feminismos. De la puerta que lleva a la sala trasera, donde no dejaba de sonar el teléfono y además había unas preciosas vistas al almacén (que es como tener vistas a la cocina de un hotel y por eso da hambre), colgaba un cartel que decía que “Aquí hablamos poesía”. A mí, que ando muy centrada en observar poetas últimamente, me sentó como una invitación; una de esas sorpresas agradables, un mensaje cifrado solo para iniciados.  No se me escapa que estoy hablando de un folio en blanco impreso en una multifunción barata. Pero es que cada uno lee lo que se le antoja.

Siempre me desoriento en las librerías que visito por primera vez. Cada una tiene su manera de ordenarse y hasta que no identifico la localización de lo que busco no me siento cómoda. A cambio encuentro cosas y por tanto leo cosas que de otra manera no encontraría (las zonas de confort son oscuras y solo albergan horrores domésticos). Mientras me orientaba en Traficantes de Sueños dos hombres cruzaron la tienda, desde la calle al patio interior, llevando sendas bicicletas. Yo, que últimamente veo muchas cosas raras en muchos sitios normales, saludé a ambos. Como me devolvieron el saludo deduje que eran de verdad. Una nunca sabe.

Volví a la sala delantera y examiné la mesa de novedades o destacados o lo que sea y allí me encontré esto:

virginia vita

Leí las dos primeras frases: “Acabamos de estar juntas y me pongo a escribirte con la cabeza llena de mis ruidos habituales (ya te dije que oigo voces y que estoy loca) y ahora, además, de mariposas tuyas, nacidas en mí de tus gusanos, metidas en mí a través de tu boca. Tanto aleteo me aturde, tanto deseo gritando me ensordece la razón.”

No tendría que explicar más, pero la fascinación, el reconocimiento, un sentimiento de familiaridad, de identidad, de lo que sea, me obligan a explicar más. Como si al añadir algunas palabras propias me hiciera un poco partícipe de la novela.

El título lo dice todo: A Virginia le gustaba Vita. Y ya está. En serio, no dicen nada más las páginas interiores que eso: me gustas, te amo, te quiero, te deseo. Y las respuestas: te deseo, te quiero, te amo, me gustas. Sin embargo lo dicen bonito, lo dicen bien, con una elegancia, una delicadeza, una pasión, un exponerse, un escudarse en la honestidad, que yo recuerdo haber practicado solo una vez.

Y eso es lo que me fascina y en eso me reconozco: en el uso de las palabras (no del lenguaje, sino de las palabras; no de las fórmulas, ni de los recursos, ni de las imágenes, ni de las metáforas; sino de las palabras). Palabras de verdad que sirven para mantener lejos el daño, el dolor. Palabras que dejan los corazones abiertos en dos para que no pueda venir nadie más a seccionarlos. Porque ¿qué interés tiene mutilar a un mutilado?

En esta correspondencia novelada se ve (se ve, con los ojos y con la piel y con la mente y con todo lo que sirve para ver) a dos mujeres que compiten para ver quién ama más, quien desea más, quién es más débil y por tanto más fuerte. Dos mujeres que hablan de amor y de fragilidad y de fortaleza con una belleza heladora, con elegancia y con fuerza.

A la que no se ve es a la autora, a Pilar Bellver, que así se hace grande y a quien a partir de ahora seguiré, por si me encuentro más joyas.

Estas semanas estoy leyendo mucho. Estoy leyendo a autores esforzados cuyo dominio de la herramienta básica, el lenguaje, no termina de encajar. Leo novelas y relatos que dan un nuevo significado al término alambicado. Estos no me molestan porque, mejor o peor, se toman su tiempo en tratar de hacer las cosas bien. Existe una intención estética en su trabajo. Respetan su trabajo. Tampoco me subo por las paredes cuando me encuentro errores tipográficos, erratas o alguna falta de ortografía. Todos somos humanos. Los que me enfadan son los otros, los que escriben sin el menor respeto a las palabras. Los que colocan una detrás de otra sin ton ni son al servicio de una historia sin peso, sin atractivo alguno.

Las palabras no son sagradas, líbreme yo misma de decir algo así. Sin embargo tienen significado y un peso, una entidad diferente dependiendo de qué otras palabras las rodeen. Las mismas palabras sirven para llamar feo o guapo a un hombre; inteligente o imbécil a una mujer. Una rosa es una rosa, sí; pero dependiendo de con qué palabras designes a esa rosa la convertirás en una cosa o en otra. Ese es el poder de las palabras. Un poder que no debería malbaratarse.

Vosotros, que escribís con el mismo mimo con el que sacáis la basura, leed esta novela de Pilar Bellver. La buena literatura, a veces, es contagiosa. Quién sabe si tendréis suerte.

 

Ten miedo
Literatura de terror para leer, escribir, ver y compartir