Libros de terror para niños (y adultos miedosos)

No hace mucho escribí una entrada sobre cómo empezar a leer terror si este género te quita de verdad el sueño. Lo hice por varios motivos. El principal es que las historias de miedo son tan bellas, complejas y profundas como las de cualquier otro género. Yo las escribo y las consumo en todos los formatos que puedo. Leo libros de terror, veo películas de miedo, juego a videojuegos inquietantes e incluso a juegos de mesa como Zombicide cuando se tercia. Este artículo sobre libros de terror para niños nace como complemento a aquel.

¿Pero qué es el terror?

El género de terror se ocupa de crear en la lectora dos emociones que van de la mano: un sentimiento de amenaza y cierto grado de inquietud. Emociones que provienen de que los libros del terror juegan con elementos, sobrenaturales o no, que cuestionan la naturaleza de la realidad.

Pongamos un ejemplo sencillo: cuando aparece un fantasma en una historia de miedo, ese fantasma es

  • Sobrenatural en cuanto que su existencia no es posible. Que el fantasma exista alteraría la realidad de nuestro mundo tal y como lo conocemos. Porque, que nosotras sepamos, los muertos siguen muertos, no pueden regresar de ninguna manera ni pasearse entre nosotros.
  • No le afectan el tiempo ni el espacio (atraviesan paredes y viven, de aquella manera, eternamente)
Libros de terror para niños y adultos miedosos 1

Doy yo más miedo que esos fantasmas, no fastidies.

Pues bien, los libros de miedo en los que aparecen fantasmas los presentan como seres reales. Y si el fantasma es real ¿qué pasa con nosotros? ¿somos nosotros reales?

Al unir en una sola historia dos elementos que no pueden coexistir, se trastoca la naturaleza de las cosas. Por eso los libros de miedo nos amenazan e inquietan.

 

Si el terror trata de crear emociones negativas ¿por qué acercar los libros de terror a los niños?

El terror para adultos consiste en alterar la realidad existente para crear emociones determinadas, pero los libros de terror para niños son muy diferentes. Si no soportas la tensión del terror tradicional diseñado para adultos, puedes acercarte a cualquiera de las obras de las que hablaremos en un rato.

Porque en el miedo que se escribe para los más peques no se busca tanto asustarlos como familiarizarlos con los monstruos, la oscuridad, las brujas y los fantasmas.

De hecho, los cuentos de terror para niños juegan a subvertir el género de terror. En ese sentido entroncan directamente con la fantasía.

Terror y fantasía juntos por el bien de los niños

En los libros de fantasía también aparecen elementos extraños y sobrenaturales. La diferencia con el terror es que aquí lo fantástico no trastoca el orden natural de las cosas. Si pensamos en los cuentos de hadas, por ejemplo, estos seres alados con poderes mágicos no son excepcionales en los mundos que habitan. Al contrario. Hadas, elfos, duendes, enanos, etc, son los habitantes naturales de los mundos de fantasía por los que dejamos que los niños transiten sin problemas.

Pues bien, los llamados libros de terror para niños convierten a vampiros, fantasmas, brujas y bichos peludos en habitantes igualmente naturales de esos mundos.

Hace cierta cantidad de años no se escribían relatos de miedo para niños.

Caperucita, la Bella Durmiente o La Casita de Chocolate son ejemplos de relatos que dan mucho miedo (anoto ahora mismo escribir la entrada que desgrane sus redacciones originales, porque no tienen desperdicio). Pero su intención no era crear amenaza e inquietud, sino advertir a los niños de lo que sucedería si se saltaban las normas. Las fábulas ejemplarizantes y los relatos moralizantes no son historias de terror.

Libros de terror para niños y adultos miedosos 1

Verdes las han segao, lobete. Lo-vete.

El desarrollo de la ciencia y de la tecnología  ha permitido que la humanidad destierre de su imaginario una gran cantidad de supersticiones. Ahora todas sabemos que los vampiros y los hombres lobo no existen. Libros maravillosos como El peligro de creer, de Luis Alfonso Gámez, desmantelan toda una serie de fenómenos tenidos como paranormales o sobrenaturales. Los estudios históricos y antropológicos también avanzan y nos muestran como las creencias del ser humano han evolucionado. Ya no veneramos estatuillas de piedra (la mayoría de nosotras no lo hacemos). Y esto hace posible crear mundos mágicos inofensivos donde los niños puedan leer las aventuras de todo tipo de seres, de ultratumba o no.

Los personajes asociados al terror adulto se emplean para ampliar el campo de visión de los más pequeños y de los jóvenes. Así adecuamos construcciones de las que, como sociedad, nos da pena desprendernos, como la vida después de la muerte, pero las convertimos en algo nuevo e inofensivo.

Nada tiene que ver El pequeño Vampiro con el terrible Conde Drácula, por ejemplo. Al llevar el terror al terreno de lo infantil, lo vestimos con ropajes más amables.

Dejamos así el terror adulto, el que de verdad amenaza, inquieta, desestabiliza y produce cierta picazón bajo la piel, para etapas posteriores de la vida.

¿Se puede pasar de leer terror para niños a leer terror para adultos?

De hecho, creo que este es uno de los motivos por los que leer libros de terror infantiles y juveniles es un acierto tenga una la edad que tenga. Dejar que los niños se familiaricen con todo tipo de figuras del mundo fantástico, del mundo mágico o del mundo maravilloso contribuye -sobre esto no hay estudios que yo conozca, más allá del realizado por la Universidad Española de Pérez Gil- a despertar su curiosidad. Una niña que haya crecido con El pequeño Vampiro o El libro del Cementerio, tendrá una maleta de referencias más amplia que una que no los haya leído.

Ojo, no hay que obligar a nadie a leer nada. La lectura debe ser un placer, no una obligación. Dicho lo cual, si la niña en cuestión tiene curiosidad por los monstruos ¿cuál es el problema? Dejemos que tire de ese hilo de Ariadna. Porque Ariadna, que tenía un hilo, fue quien salvó la vida al héroe que debía enfrentarse al monstruo ¿no?

Si te dan miedo los libros de miedo, pero no quieres que eso siga siendo así, hay modos de entrar. Uno de ellos es leer terror diseñado para otras edades. Justo aquí abajo os dejo una lista de lecturas recomendadas por tramos de edad. Hay muchas más, claro que sí. Anotadlas en los comentarios y así las disfrutamos todas.

Pero, sobre todo, permitid que vuestras pequeñas se inicien en todas las facetas de la vida: las que os resultan más amables y las que os gustan menos. Es mucho más divertido vivir con un criterio propio. Y cuanto antes empiece a formarse ¡mejor!

Libros de terror para niños y adultos miedosos 1

Libros de terror para niños de +3 años

¡Vaya susto!

A veces, Dani, el prota de este cuento, no pude dormir porque tiene pesadillas. Pero su madre le explica que los malos sueños son solo eso: sueños.

A lo mejor si tu hija lee esto, cuando le llegue el momento de enfrentarse a Freddy Krueger ya conoce el arma secreta para librarse de él. Yo lo dejo ahí.

¡Buenas noches, monstruos! (Lucía Serrano)

¿Qué pasa cuando son los monstruos los que tienen miedo? Pues pasa que los peques aprenden que el miedo es solo una emoción más, que es normal y que no pasa nada por sentirla.

El gran monstruo espantoso (Thomas Docherty)

Se puede decir de muchas maneras, pero la frase “siempre hay un pez más grande” es la que mejor define este cuento de miedo para niños muy pequeños que les cuenta por qué no está bien abusar de los demás y lo mal que sienta que abusen de uno mismo.

Libros de miedo para niños de +5 años

Cuando me convertí en lobo (Roberto Aliaga y M.Ángel Díez))

Un padre le cuenta a su hija, cada noche, la historia del día en que se convirtió en hombre lobo y también el secreto para no tener miedo. Quizá esta historia te ayude a librarte de la angustia a ti también y puedas empezar con lecturas de terror más adultas (es broma, es broma).

Yo mataré monstruos por ti (Santi Balmes y Lyona)

Uno de mis libros de miedo para niños favoritos. Si has leído Alicia en le País de las Maravillas o Barro, sabrás que me encantan las puertas y las fronteras. Pues bien, en este librito con un título tan impactante hay una frontera: el suelo de la habitación de la protagonista. Ella cree que debajo de él hay un mundo de monstruos que  caminan cabeza abajo ¿y si la frontera desapareciese?

Libros de terror para niños de + 6 años

A partir de aquí, yo, a mis casi 45, reconozco que me lo paso fenomenal leyendo estas historias que, vale, no son de terror adulto, pero que ya comienzan a contener elementos raritos.

Mortimer: Hay fantasmas sueltos (Tim Healey y Chris Mould)

¿Qué el colegio está encantado? ¿Qué lo han invadido los fantasmas? ¡No pasa nada! Un alumno ingenioso, inteligente, simpático y divertido resolverá el problema. Otra de enfrentarse a lo sobrenatural y vencer gracias a nuestras propias habilidades.

Aventuras graciosas en el país de los vampiros (Aline de Petigny, Veerle Derave)

Romeo y Julieta con vampiros. De verdad, tan loco como suena. Pero es que un pequeño vampiro se ha enamorado de la hija de la vendedora de ajos ¿cómo solucionar tamaña desgracia? Montescos chupasangre, Capulettos van Helsing…

Libros de miedo para niños de +7 años

Huéspedes horripilantes (Diana Wynne Jones y Marion Lindsay)

¿Qué a tu peque no le gustan las visitas? Desde mi punto de vista no hay nada de malo en la misantropía, pero regálale este libro de miedo y se dará cuenta que tus invitados no son, ni mucho menos, lo peor que le puede pasar.

Esqueleto ladrón (Pablo Albo, Lucía Serrano)

Los monstruos no siempre lo tienen fácil. Y desarrollar la empatía es algo que a todo pequeñajo le va bien, así que echa un vistazo a esta historia de terror en la que los esqueletos siempre tienen frío. Claro, sin músculo ni piel, uno se queda helado ¿no?

Libros de miedo para niños de +10 años

El pequeño vampiro( Angela Sommer-Bodenburg)

Las aventuras del pequeño vampiro ya se han convertido en un clásico. Hablan de amistad, de magia, de sueños cumplidos… Sencillas, efectivas y cautivadoras. Olvídate de los niños por un momento. Si no has leído el pequeño vampiro, ya estás tardando.

El vampiro del torreón (Josep Lorman, Javier Vázquez)

Detectives, caserones, primos que se alían para resolver un misterio. Esto lo tiene todo. Como las buenas obras adultas, las escritas para niños también pueden combinar más de una temática.

La piel del miedo (Sebastián Pedrozo)

Una historia en la que el miedo tiene un protagonismo más marcado que en las anteriores. La aventura crea más y más tensión y al final los protagonistas se enfrentan a su miedo y ganan en sabiduría y valor.

Colección Pesadillas

La versión de los clásicos de Elige tu propia aventura, pero centrados en historias de miedo para niños de 10 a 12 años. Una maravilla que todavía se encuentra en librerías de segunda mano y que podrás o podrán leer una y otra vez.

Mis joyas de la corona en literatura de terror para niños y jóvenes

Neil Gaiman: El libro del cementerio y Coraline

libros de miedo para niños

Este es Gaiman hace unos añitos.
No se conserva así, pero sigue escribiendo, que es lo que hace falta: MAKE GOOD ART.

Gaiman tiende a sacarme de quicio cuando escribe para adultos. Me da la sensación, lo he dicho más veces, de que no termina de sumergirse de verdad en su trabajo. No me gusta cuando trata de ser gracioso como método para liberar tensión. En ese sentido, Hijos de Anansi me defraudó muchísimo y American Gods me pareció un fraude directamente. Excepto por algunos fragmentos, los correspondientes al desembarco de los dioses antiguos.

Esos defectos desaparecen sin embargo tanto en Coraline como en El libro del cementerio.

  • Coraline es una niña a la que sus padres no hacen mucho caso. Hay que entenderles: ambos son autónomos y eso no deja mucho tiempo a la vida familiar (si lo sabré yo). Ella no desea exactamente una nueva familia, pero quiere la vida que se encuentre con una. Claro, que la madre de esa nueva familia no es exactamente “buena”. De nuevo el tema de las fronteras, los mundos mágicos, las puertas… Si te gusta Alicia en el país de las maravillas y tienes un alma un poco más actual y oscura, Coraline es para ti y para los jóvenes a los que quieras corromper recomendar un buen libro.
  • El libro del cementerio es una delicia. Un niño tiene la mala suerte de que asesinan a sus padres. ÉL escapa y va a parar a un cementerio. Allí los muertos y otras criaturas lo crían como si fuera de la familia. Hasta que llega el momento de que deje el nido. También hay un mundo tenebroso, al que se accede a través de una de las tumbas, y su poquito de misterio.

Y hasta aquí esta pequeña incursión en el terror para niños y no tan niños. Recuerda: en todas estas obras terror y fantasía se dan la mano. Quizá alguna de ellas te sirva para iniciarte en el terrorífico y placentero mundo de la amenaza y la inquietud.

Por cierto, el artículo sobre terror para miedosos está justo aquí.

Este artículo se ha escrito gracias a las generosas aportaciones de @dorwinrin, @marafarinha, @apberra y @OttaviaAllgood entre otras grandes personas.

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9 curiosidades sobre El Exorcista en su 45 cumpleaños

No estaría aquí, dispuesta a hablar de curiosidades sobre El Exorcista, si la película no me encantara, si no me diera miedo de verdad. Las que leísteis mi artículo anterior, no veáis esta peli. No leáis la novela. Para todas las demás, pasad y poneos cómodas. Empieza la sesión.

Curiosidades sobre el Exorcista 2

El Exorcista: la novela. Inicio.

Aproximadamente a las 12.25 de la noche, Chris apartó la mirada del guión, y frunció el ceño con perplejidad. Oyó ruidos extraños. Eran raros. Apagados. Agrupados rítmicamente. Un código insólito de golpecitos producidos por un muerto.

“Curioso”.

Escuchó durante un momento y luego dejó de prestar atención; pero como los ruidos proseguían, no se podía concentrar. Arrojó violentamente el manuscrito sobre la cama.

“¡Dios mío! ¡Qué fastidio!”

Salió al pasillo y miró a su alrededor. Parecían provenir del dormitorio de Regan.

“Pero, ¿qué estará haciendo?”

Caminó lentamente por el corredor, y de pronto los golpes se oyeron más fuertes, más rápidos. Al empujar la puerta y entrar en la habitación, cesaron de pronto.

“¿Qué diablos pasa?”

La niña de once años dormía, firmemente abrazada a un gran oso de felpa de ojos redondos. Arruinado. Descolorido después de muchos años de asfixiarlo, de cubrirlo de tiernos besos húmedos.

El Exorcista, la novela de William Peter Blatty en la que se basa la película del mismo nombre, estrenada un 26 de diciembre de 1973, hace hoy 45 años, no empieza así. En realidad, lo hace con una ficción de realidad y una descripción de las que ya no están de moda. Son estos pocos párrafos, hacia la mitad de la primera página, la pista inicial de lo que encontrarás a lo largo del libro (y de la película).

El mal, el mal verdadero, el auténtico mal, el mal sin paliativos, el diablo, juega al escondite con la madre de Reagan. Luego toma una muñeca y, como las preadolescentes de aquella época, la viste a su imagen y semejanza; hace de ella una marioneta.

Reagan se convierte en la Barbie del demonio y nosotras, lectoras aterradas, espectadoras a una vuelta de tuerca del pánico, observamos la tortura a la que es sometida desde el punto de vista de los adultos incrédulos, desesperados, rotos.

El Exorcista es una buena novela de terror, escrita de manera chapucera (o al menos traducida sin demasiado cuidado) que, sin embargo, conviene leer. Motivos hay unos cuantos:

  • Maneja un concepto de miedo poco frecuente en literatura
  • Pone a la lectora en ese punto en el que Velázquez pone a la espectadora de Las Meninas: dentro del cuadro; es decir, la pone en peligro
  • Es la única novela que ha producido una película capaz de asustarme. Lo digo cada vez que tengo oportunidad: El Exorcista me da miedo, pavor.

¿Cuál es ese miedo que maneja la novela de El Exorcista?

Curiosidades sobre el Exorcista sombra 3

Muchas autoras y autores de terror escriben desde el alivio. Esa sensación que llega al final de una obra de terror. Como Explica Juan González Mesa en su artículo para SuperSonic 7 que cité en esta entrada sobre cómo conseguir que las lectoras pasen miedo, el terror se basa en la capacidad de la autora de crear en la lectora una sensación de indefensión. Sensación que se disipa al final, cuando las cosas se resuelven y el miedo queda sustituido por el alivio.

Peter Blatty dijo sobre su novela, El Exorcista, que había escrito una obra “de fe” en la que el conflicto era una lucha entre el bien el mal católicos. Lo cierto sin embargo es que escribió una obra de terror en la que una niña es torturada desde el principio hasta el final.

Una obra que funciona porque lo que sucede es horrible, sí. Pero también, y sobre todo, porque la solución final no es la que cabría esperar.

No hay un final feliz. El diablo, el mal, gana la partida. Para que la cría quede liberada, un hombre debe sacrificarse. Los dos sacerdotes mueren, la niña sobrevive. Satanás 2, Dios 1 y eso que jugaba fuera de casa. Para encontrar un final similar, solo similar, hay que mirar hacia el horizonte de Jack Ketchum y su La chica de al lado.

Me apasiona esta novela por lo que tiene de valiente. Tortura infantil, blasfemia, sexo implícito y en ocasiones actitudes sexuales explícitas, impotencia, incapacidad de los buenos.

La mayor parte de las veces el bien vence al mal. Ese es el orden natural de las cosas ¿no? William Peter Blatty lo subvierte y te deja con la angustia prendida en el bulbo raquídeo para siempre.

Pero hoy es el aniversario de la película, no de la novela. Así que hablemos de la película… Más o menos.

Curiosidades sobre El Exorcista, la novela.

Curiosidades sobre el Exorcista 5

Portada de libro basada en uno de los fotogramas más reconocibles de la peli. Porque hay que vender, señoritas.

Corre 1950 y un autor sin prestigio ni reconocimiento acude al concurso de la NBC Your bet your life. El presentador del programa es Groucho Marx, el escritor es William Peter Blatty, que está en plena gira de promoción de un libro de reportajes del corazón.  El programa es una especia de concurso tan surrealista como el humor de los Marx y Blatty gana. Con el premio, anuncia, se retirará a escribir su propia novela. Sí, esa novela: El Exorcista.

Vemos que en los 50 vivir de escribir tampoco era sencillo. Seguro que Blatty se habría hecho un Patreon (fin de la cuña publicitaria).

Pero no acaban aquí las curiosidades sobre El Exorcista.

Si internet está en lo cierto, y no hay motivo para pensar que no (internet es sabia, internet no se equivoca jamás), Blatty tardó unos 20 años en escribir El Exorcista. La novela se publicó en 1971 y tuvo un éxito más bien discreto. Inexistente, incluso. Hasta que su autor volvió a la tele, un poco (mucho) de carambola. En el Show de Dick Cavett, uno de los programas de más éxito del momento, se quedaron sin invitado y llamaron a nuestro amigo William. Quiso el destino que, además, otro invitado tuviera que largarse sin preaviso. Curiosidades sobre el exorcista

Eso nos deja con un autor prácticamente novel que lleva su novelita de terror a la tele y se encuentra con 45 minutos en prime time para cantar las alabanzas. Un poco lo que me pasó a mí en el Podcast de Café de Tinta… Sí. Además, viene a cuento porque en El Exorcista hay posesiones y en Sombra, más. En Sombra el diablo posee a Dios, chicas. Alicia siempre da más por menos.

Total, que por las cosas del destino, El Exorcista se convierte en uno de los libros más vendidos del año. Si, en España también. El puesto número 8 de las listas, alcanzó.

Y como W.P. Blatty era listo como el hambre, se puso manos a la obra para escribir el guion de la famosa película: El Exorcista, sí. Esa que justo hoy cumple 45 años. Uno más que yo.

Y ahora sí:

Curisidades sobre El Exorcista, la película

  1. Stanley Kubrick dijo sí. Pero quería hacer lo suyo. Ya sabéis, un sucedáneo de libro en lugar de una adaptación. Al contrario que Stephen King, Blatty le contesto que verdes las habían segado y siguió buscando. Al final el director escogido fue William Friedkin, a quien conocerán por French Connection, oscarizada el mismo año de publicación de la novela. El pobre no salió muy bien parado del rodaje de El Exorcista.
  2. Cuatro horas diarias se pasaba Max Von Sydow en maquillaje para aparentar la edad del padre Merrin. Un buen trabajo, sin duda. Aunque no hacía mucha falta. El respetable se pasa toda la película con los ojos en la cría posíada. Podrían haber puesto a los fruitis en su lugar (disculpad el humor desesperado. Es que estoy escribiendo sobre algo que me da miedo, en serio. Esto es el equivalente a una risa histérica).
  3. Debby Reinolds, preguntada acerca de si le apetecía interpretar el papel de la madre, quiso imponer a su hija para el de Reagan… Lo que nos habría dado una princesa Leia con un pasado regular. Aunque yo la veo, conste: Carry Fisher vomitando pastel de carne de Yoda…
  4. Linda Blair consiguió el papel gracias a una conversación un tanto peculiar. La muchacha se había leído el libro, así que cuando Friedkin, encantado con su aspecto angelical le preguntó si sabía lo que tendría que hacer durante la película, la niña contestó:
  • Masturbarme con un crucifijo.
  • Pero ¿Tú sabes de lo que estás hablando, pequeño ser angelical de doce años?
  • Pues claro, señoro, de hacerme una paja.
  • ¿Pero haces esas cosa, tú?
  • Yo sí, ¿y usted?
  • ¡Editada! (Bueno, vosotras me entendéis).
  1. Hubo un asesino en el set de rodaje. Uno de los radiólogos, al parecer. Había asesinado a un crítico de cine y se sospechaba que a seis personas más. Todo bien.
  2. El director sí que era el mismo diablo. Si el rodaje de French Connection había sido el mismo horror, una de las curiosidades sobre El Exorcista es que el colega se tiraba al suelo, se retorcía y soltaba espumarajos de rabia por la boca cuando las cosas no salían a su gusto. También tendía a aparecer en plató disparando una pistola al aire, y amenizaba los ratos libres poniendo a todo volumen la BSO de Psicosis. Para mantener la tensión.
  3. Ya he avisado de que dentro de poco hablaré de lo raro y lo espeluznante. Para crear este tipo de ambientes, Friedkin contrató a Gonzalo Gaviria, que se dedicó a meter en medio de la película imágenes que aparecían y desaparecían. Como la máscara del demonio. No, si puedes verlas no son subliminales. Así que no, no intentaban vendernos coca cola diabólica, solo asustarnos.
  4. Mike Oldfield escribió Tubullar Bells en sus ratos libres. Nada más que decir al respecto. Excepto que la BSO de la película es una maravilla y está en Spotify. Puedes oírla aquí.
  5. Las secuelas de esta película no existen. FIN

Razones por las que novela y película se han ganado un puesto en los rankings del terror

Curiosidades sobre el Exorcista 5

Pazuzu aproves

Ya he hablado más arriba del motivo principal por el que El Exorcista es una obra que merece la pena ver. Veamos por qué el miedo que provoca esta película ha sobrevivido durante cuatro décadas y media.

Personajes

El padre Merrin, arqueólogo y exorcista es un ser humano de fe inquebrantable que ya ha vencido al demonio. De hecho, es el mismo Pazuzu quien lo llama desde el lecho de Reagan. Sin embargo, a pesar de su fortaleza espiritual, su cuerpo le falla. Nos encontramos con un héroe cuya fuerza es muy relativa. Un anciano que podría representar el esplendoroso pasado de la iglesia.

El Padre Karras es la antítesis de Merrin. Ex-boxeador, cuenta con una forma física espléndida, pero atraviesa una crisis de fe que lo convierte en víctima fácil para todo tipo de demonios. En especial los suyos propios. Seguro que conoces las escenas de la niña y su cabeza giratoria, pero una de las más aterradoras es la de la madre de Karras hablando con la voz del diablo. Se trata de una secuencia que resuena con otra anterior. En ella se unen miedos arquetípicos (manicomios, residencias ¿recuerdas este artículo sobre locura femenina y terror?) y el miedo a fallar a las personas que nos aman y a quienes amamos. Karras es esa iglesia rica cuyos cimientos están podridos.

Cabría esperar que la combinación de Karras y Merrin lograse acabar con el demonio, pero no es así. En las obras donde un grupo de héroes se junta para derrotar al villano, las debilidades de unos se compensan con las fortalezas de los otros y eso suele bastar. Una de las muchas curiosidades sobre El Exorcista, es que esa regla se rompe.

De hecho, el final trágico de Merrin y Karras podría leerse como un exhorto a la Iglesia para que cambie o se disuelva. Si es que de verdad le importan algo sus fieles.

Chris MacNeil, la madre de Reagan, es una actriz famosa, atractiva, inteligente, económicamente independiente. Una mujer que agota todas las posibilidades antes de acudir a la iglesia. Esto e importante, porque nos da un contexto que suma puntos de tensión en la escalera del miedo. Una de las curiosidades sobre El Exorcista, es que no hay dudas acerca de la naturaleza de lo que ocurre. La ciencia ya ha eliminado todas las explicaciones racionales, así que al espectador solo le queda lidiar con lo irracional.

Reagan, la marioneta, El campo de juego. Se trata de una buena niña, la imagen de la pureza y la bondad. No sueña, no miente, no tiene alucinaciones. Su carácter cambia porque alguien está usurpando su cuerpo. Si el tema del doble en terror es uno de los más socorridos, la posesión supone una vuelta de tuerca a ese tema. En los casos de posesión el doble se lleva al extremo. El demonio más malvado toma posesión del cuerpo más puro. La perversión entre las perversiones.

Curiosidades sobre el Exorcista sombra

Una de esas curiosidades sobre El Exorcista es que Pazuzu es el narrador de mi última novela…

Escenario

Una casa alquilada completamente normal, moderna, con servicio. La dueña, como decía un poco más arriba es una mujer de clase media alta. George Town es una ciudad próspera y además el campus universitario queda cerca. Nada de cementerio indios bajo el garaje, nada de mansiones góticas, nada de parajes extraños.

De hecho, esta es la descripción de la casa en cuestión (y las dos frases previas que sirven para advertir a la lectora de que el mal acecha en cada esquina sin ser visto).

Curiosidades sobre El Exorcista

Así comienza el capítulo primero de El Exorcista. Antes de esto está el prólogo en Irak, como en la película.

Más curiosidades sobre el Exorcista:  Pazuzu y yo

Solo una nota, pequeñita, para que veas hasta qué punto me da miedo esta historia, tanto en su versión cinematográfica como en su versión literaria.

Esta es la primera cita que Peter Blatty coloca al inicio de su novela:

Y bajando Él a tierra, le salió al encuentro un hombre de la ciudad poseído de los demonios… Muchas veces se apoderaba de él [el espíritu], y le ataban con cadenas y le sujetaban con grillos, pero rompía las ligaduras… Preguntóle Jesús: ¿Cuál es tu nombre? Contestó él: Legión. Lucas VIII, 27-30

Esto es parte de Sombra, mi novela corta de terror religioso que encontrarás en la Editorial Cerbero:

—Hijo de Dios el Altísimo, ten compasión de nosotros— dirían los espíritus impíos.

—¿Cuál es tu nombre?—preguntaría entonces Jesús.

—Legión, porque somos muchos. Nos asusta tu poder, Oh, Mesías. No nos obligues a dejar esta tierra a la que nos hemos acostumbrado, no nos envíes de vuelta al infierno.

¿Quién sino el demonio perdonaría a una legión de ángeles caídos y la obligaría a entrar en una piara de cerdos? El Hijo de Dios, el Mesías verdadero los habría enviado de vuelta a la casa de Lucifer, pero no Belcebú.

Y hasta aquí las curiosidades sobre El Exorcista de hoy. Si quieres oírme hablar de cine, te recomiendo un podcast sin muchas pretensiones: Lo que Eternia se Llevó. Tiene Twitter, Facebook y muchas opiniones nada académicas.

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¿Gracias por leer!

 

 

 

 

 

 

Empezar a leer terror me da miedo ¿Qué hago?

Quien dice empezar a leer terror, dice empezar a ver películas o series de miedo…

Tengo amigas que me han dicho, con el gesto compungido y dolor en el corazón que les encantaría leer Sombra, la última novela corta de terror que he publicado con Editorial Cerbero, pero que es que ellas con las historias de miedo no pueden.

No pasa nada, todo saldrá bien

Yo siempre contesto lo mismo: no pasa nada. Las novelas de terror no son para todo el mundo. Igual que no es para todo el mundo el romance o la ciencia ficción más dura. O la blanda, si vamos a eso. Yo, por ejemplo, leo poca novela histórica. Pero, claro, cuando me apetece echarle un vistazo a una de romanos, no hay nada que me impida hacerlo. No temo lo que vaya a encontrarme entre sus páginas.

No es lo mismo no querer leer historias de terror que no poder porque te da miedo.

Si tú eres una de esas personas que se sienten intimidadas por las historias de terror y estás hasta el moño de no poder hablar con tus amigas de La maldición de Hill House, o de la última novela de Pilar Pedraza o Alicia Sánchez, no te preocupes. Con un poco de suerte encontrarás aquí algún truco para romper esa barrera.

Puede que estés pensando que sí, que muy bonito todo, que lo tú digas, Alicia, guapa, pero yo ahí no me meto, que muerde. Te conoces y sabes que tienes una imaginación traicionera. Tu cabeza la carga el diablo y, cuando lees un párrafo un poco truculento, se te disparan las neuronas, ves monstruos en el armario, bajo la cama, tras la cortina de la ducha y hasta delante de la tele tomándose una cerveza. Vamos, que esa noche no duermes ni la siguiente tampoco. Y que maldita la necesidad que tienes tú de empezar a leer terror.

empezar a leer terror

Monstruo tomando cerveza. Probablemente sea un descendiente más adaptado de Gregorio Samsa. Me lean a Kafka, señoritas, por favor. En un rato libre que tengan. No, no da miedo. Es casi terror para miedosos.

Confía en mí. Hay maneras de enfrentarse a las novelas de miedo sin arriesgar por ello la salud mental ni criar unas bonitas ojeras.

Una pregunta básica antes de empezar a leer historias de terror

¿Lees fantasía? No importa que sea fantasía juvenil o fantasía escrita para un público adulto.

Si lees novelas de fantasía es más que probable que te hayan colado escenas de terror y que las hayas leído sin sentir más que un pequeño escalofrío.

Sin entrar en mucho detalle, vayamos a lo más evidente: Harry Potter.

¿Es Harry Potter una novela de miedo?

Pues no, claro que no. Pero en el primer tomo ¡En el primer tomo! aparece una especie de vampiro matando un unicornio. Y ¿qué me dices de la escena final, con Voldemort viviendo en la nuca del profesor Quirrell? ¿Y los dementores? Los dementores son entes sin cuerpo, oscuros, que absorven la felicidad. Toda la saga de Harry Potter está salpicada de elementos de terror más que evidentes. Así que respira tranquila: ya has tenido tu primer contacto con el terror en literatura.

¿Sabes quién escribió también varias historias de terror en la obra cumbre de la fantasía occidental y bla bla bla? Pues sí, fue Tolkien en El Señor de los Anillos. Si no me equivoco, hace un tiempo que escribí un artículo al respecto: 9 hechos que permiten leer El Señor de los anillos como novela de terror. 

(Claro que no me equivoco, es mi blog)

Esto puede querer decir varias cosas:

  • A lo mejor la literatura de terror no es tan horripilante como crees
  • Puede que tu no seas tan asustadiza como piensas
  • Quizá haya más de un tipo de terror

Repite conmigo: no todas las novelas de terror son iguales

Vale, puedes empezar por Agnus Dei, de Nieves Mories (sí, la cito mucho, es que me gusta. Si escribiera más la citaría más. Nieves, si estás leyendo esto: ESCRIBE MÁS). De verdad, puedes. Puedes empezar por esta novela y tirarte por la ventana. Porque es una obra de terror que trata temas muy delicados de una manera muy explícita.

Si eres de las miedosas y este se convierte en tu primer contacto con la literatura de terror, lo más probable es que no te acerques jamás a algo de lo que te digan que da un poco de miedo.

como empezar a leer terror

Lectoras que huyen de Nieves Mories tras leer Agnus Dei.
Recuerda, no quieres que te pase esto. Ve con cuidado.

No es eso lo que queremos.

Las historias de miedo no son todas iguales y por eso es posible acercarse a este género de manera segura. Existe el terror para miedosas, palabra. Y es que existen niveles en el terror, y también diferentes maneras de acercarse a él.

No es lo mismo una autora que te presente escenas llenas de vísceras y sangre que otras que hable de sentimientos o recuerdos a los que llame demonios o fantasmas. Y ambas trabajan la literatura de terror.

En la primera edición del Premio Ripley, María Jesús Álvarez Martínez, la autora de Plutón, presenta una atmósfera gótica llena de elementos clásicos del género pero que no te matará del miedo. Provocará en ti cierta inquietud, tensión, pero nada más. Te lo prometo. Puedes leer este relato aunque te asustes hasta de tu sombra. Te preparará para emociones más fuertes.

Empezar a leer terror 3

En La Resucitada, un relato de Emilia pardo Bazán que puedes leer gratis porque ha entrado en dominio público, la protagonista es una mujer muerta que regresa de la tumba. Nos encontramos, pues, ante una de fantasmas. Te prometo que, cuando lo leas, te sentirás incómoda, pero no pasarás miedo… O sí, pero no el miedo que esperas. Este cuento de terror encierra un feminismo que, como mujer, te conviene conocer. Pardo Bazán no podría haber escrito un relato feminista de estas características sin acudir a las herramientas de la literatura gótica. Léelo y luego cuéntame en comentario, si quieres, si le ves sentido a utilizar el terror para hablar de la realidad con la que está trabajando. Desde mi punto de vista, esta historia y el efecto que causa no se podrían haber conseguido de otra manera.

Un tercer ejemplo de autora española que escribe un terror asequible y apto para empezar a leer terror es Esther Rodríguez Bernal. Esther es una de esas amigas que, allá por el 2012, me dijo que ella lo del miedo lo llevaba regular. Sin embargo, en su blog puedes encontrar un cuento de la semana pasada que experimenta con algunos de los elementos del género. Se titula Una cabaña en la Cerdanya y cuenta la historia de unos palos de golf malditos. En el final hay sangre y una imagen un tanto rocambolesca. De los tres relatos que menciono, este es el menos inofensivo. Aunque creo que sí puede emplearse para empezar a leer terror. Sí, saldrás ilesa de él.

Pero ¿Si no da miedo por qué dices que son historias de terror?

empezar a leer terror

Verás, uno de los motivos por los que no todas las historias de terror son iguales es que la temática que se puede tratar dentro de este género es muy variada.

  • Entrevista con el vampiro habla de vampiros, claro, pero también de soledad, de relaciones tóxicas, de lo que el ser humano es capaz de hacer por amor o por desesperación… Hay algunas escenas un poco desagradables, como cuando Lestat reaparece después de que Louis y Claudia lo dieran por muerto. Pero, a pesar de la atmósfera opresiva, de que los protagonistas son vampiros o de que hay muchas muertes, la verdad es que el libro no asusta. Trata temas que dan miedo, pero no, no asusta. Esta es una buena novela para empezar a leer terror. Aunque yo prescindiría del resto de la saga.
  • Sombra, la novela que mencionaba al principio de este artículo con el que espero que te replantees lo de leer novelas de terror, cuenta una versión propia del Nuevo Testamento en la que Jesús le vende su alma al diablo. La narradora de la historia es la amante de Jesús y está contada como una historia de amor y venganza. Sus elementos de terror se toman directamente de la Biblia y la emoción que provoca, incómoda, se parece más a una comezón que a un miedo paralizante.
  • Cumbres Borrascosas se trata por la crítica como una novela realista, pero tanto Heathcliff, el protagonista masculino, como los escenarios donde transcurre la acción, son materia pura de literatura gótica de terror.

Conocerse: la gran ventaja que tienes frente a la literatura de terror

empezar a leer terror

Espejito, espejito, ¿si no sabes torear pa qué te metes?

No hace falta que te enfrentes a tus peores miedos la primera vez que leas una novela de terror.

O un relato. A mí me llevo más de dos décadas abrir El Exorcista. Con frecuencia digo que es la única obra literaria de miedo que me da miedo de verdad. Para mi vergüenza confesaré que mi madre lo tenía y conseguí que se “perdiera” misteriosamente en una mudanza. Aterrorizada viví por la película durante años.

Tú lo que quieres es disfrutar, no sufrir.

Y seguro que ya sabes qué es lo que más miedo te da en el mundo. Si no es así, párate a pensarlo y haz una pequeña lista.

Siguiente paso: busca novelas de terror que no traten ese tema. Si no sabes por dónde empezar, déjame una pregunta en comentarios y haré todo lo que pueda por echarte una mano. O pregunta en Twiter. Twiter siempre tiene soluciones para estas cosas.

Alicia, cielo, ¿qué empeño tienes tú en que yo lea terror? ¿Por qué no me dejas tranquila en mi zona de confort?

Yo soy una mujer sincera de donde crece la palma (o de Valladolid) y no te voy a engañar. Quiero que empieces a leer terror porque escribo terror y quiero que me leas. Esa es la parte menos generosa de este artículo.

Luego están todas las demás razones, menos personales y mucho más importantes. Por ejemplo, que el terror sirve para decir cosas que de otra manera no podrían decirse. Piensa en La Resucitada, el relato de Pardo Bazán que te comentaba más arriba.

Si das con una autora de terror que te guste, con la que te entiendas, habrás tenido la mejor de las suertes. Ella te ayudará a matar a tus propios monstruos. Y lo hará de corazón, porque, seguramente, también estará dando caza a los suyos.

No digo que las novelas de fantasía o las de ciencia ficción no tengan también un altísimo poder catártico. Lo tienen, claro que sí, pero el terror… ¡Ah, el terror! Nada se parece más que subir en una noria que una buena historia de miedo.

Empezar a leer terror bien planteado y bien resuelto te pondrá en contacto con todo eso que te hace sentir frágil, vulnerable, pequeña ¡Y hará que salgas de ello más fuerte!

Hazme caso: empieza a leer terror. Poco a poco, por ejemplo, con estas pocas páginas de este mismo blog: La esposa número 13.

Se hace camino al andar, aunque sea en tinieblas y con ruido de cadenas de fondo… ¡Lee terror!

 

 

Locura femenina y terror: Enajenadas, de Julia Montilla

¿Te has preguntado alguna vez de dónde salen todas esas mujeres despeinadas con ojeras y aspecto de ir a matar o a morir? Esta es la imagen que conjura la idea de locura femenina y terror. Algo que se explica en Enajenadas, Ilustraciones de la locura femenina en el siglo XIX. Un pequeño ensayo de Julia Montilla. Pequeño por extensión: apenas 170 páginas en un tamaño de 18 x 12 cm, muy parecido al de las fotografías aquellas que se imprimían en papel.

Pero que esas pocas páginas no te engañen. De ellas salen las explicaciones a la existencia de la loca suicida del ático en Jane Eyre, la protagonista de El papel Amarillo, de Charlotte Perkins y por eso en occidente los fantasmas femeninos japoneses han sido tan excepcionalmente bien aceptados. Aunque su origen nada que tenga que ver con la historia de la siquiatría.Enajenadas locura femenina en el siglo XIX

Y es que de eso trata este libro. La locura femenina en el siglo XIX se pintó, se grabó y se fotografió. En principio con la intención de estudiarla. El resultado final fue que esas pinturas, grabados y fotografías dibujaron el arquetipo todavía vigente de la locura femenina y terror. Los profesionales que se dedicaron a ello pasaron de ser considerados poco menos que hechiceros, a entrar en los anales de la medicina psiquiátrica. Cómo lo lograron es una historia de terror que afectó entonces a una cantidad escalofriante de mujeres. Torturas, humillaciones, manipulación, privación de libertad…

¿No se estudiaba la locura masculina?

Claro que sí. Y los métodos utilizados para ello por esos nuevos siquiatras, que se ayudaban de artistas y que cambiaron para siempre el imaginario popular, no fueron más benignos. Sin embargo, el libro de Julia Montilla habla de mujeres. Y no se trata de una decisión caprichosa. Las mujeres locas en el siglo XIX se convirtieron en un arquetipo tan poderoso que se estudia en la carrera de filología inglesa. También existe un libro titulado La loca del desván, de marcada ideología feminista. Sus autoras son Sandra M. Gilbert y Susan Gubar. Esta obra, imprescindible, de verdad, si os interesan el feminismo, la literatura -gótica o no, de terror o no- escrita por mujeres o, en fin, la literatura, sin más, habla de las escritoras y la imaginación literaria del siglo XIX.

La imaginación se excita con palabras, pero también con imágenes. Si yo te digo que describas a una loca ¿qué palabras emplearás? ¿Qué imágenes vendrían a tu cabeza? Pues la mayor parte de esas imágenes nacieron entre 1800 y 1900. Muchas de ellas debido a la manipulación del cuerpo de supuestas pacientes en sanatorios y universidades. Y esto es lo que explica Julia Montilla en Enajenadas, Ilustraciones de la locura femenina en el siglo XIX.

Para que nos quede claro cómo está organizado el contenido de este ensayo, la autora lo divide en cuatro grandes capítulos al que suma un prefacio y un epílogo.

El siglo XVIII: locura como dominación de las bajas pasiones

En este primer capítulo no se habla todavía de la locura femenina en el siglo XIX. Pero ya se aprecia esa relación entre locura femenina y terror. En aquel entonces, la sinrazón se entendía como una consecuencia de la incapacidad del ser humano para controlar sus impulsos. Lo que se llamaban pasiones. Así, existe una secuencia de grabados que narran, de manera gráfica, la decadencia de un rico heredero que despilfarra su fortuna en todo tipo de vicios. Al final de su vida de derroche, juego y prostitución, ingresa en Bedlam.

Enajenadas locura femenina en el siglo XIX

Si no sabéis lo que era esta institución, investigad un poco. Hay películas y literatura para llenar bibliotecas enteras. Para que os hagáis una idea, se trata de un lugar donde se encarcelaba a las personas que suponían una amenaza para la autoridad.

En el siglo XVIII una de las aficiones de los ciudadanos de Londres consistía en visitar a los locos encerrados en Bedlam. Como veis, 1700 no era una buena época para caer presa de la ambición, la vanidad, el alcoholismo, etc.

Si bien las imágenes sobre locura femenina y terror llegaron después, el ecosistema donde se desarrollarían las historias protagonizadas por mujeres locas sí tiene aquí su raigambre. Ese asilo que no era más que un edificio con largos pasillos, celdas minúsculas, gritos, discursos enfebrecidos y pésimas condiciones higiénicas.

La locura femenina en el siglo XIX: los seis arquetipos de Julia Montilla

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En el siglo XIX nace lo que se conocía como alienismo moral, una especie protosiquiatría, y el encarcelamiento de los locos deja de ser preventivo. Ya no se los encierra para mantener la paz social, sino como medida terapéutica. Comienza a considerarse la locura una enfermedad, lo que trae consigo algunas consecuencias incluso jurídicas.

Las nuevas formas de terapia que nacen junto al alienismo, son la moralidad y la reclusión. En teoría ya no se sujeta a los locos con grilletes, sino con conceptos como la culpa y la responsabilidad moral.

Las escritoras de terror tenemos, por lo general, muy presente este tipo de fantasmas. Y no pasa desapercibido que en el imaginario colectivo las cadenas del pecado todavía resuenan en los corredores de las mansiones góticas. Aunque ahora se han convertido en muchos casos en historias de terror basadas en el remordimiento o la angustia. Emociones que provienen, sí, del siglo XIX y la construcción de la terminología de la locura. De hecho, Barro contiene un personaje sacado directamente de esta iconografía. Un personaje que auna las características de locura y terror de al menos uno de los arquetipos de Montilla.

Aunque Julia Montilla también habla de que estas imágenes asociadas a los dementes parten de un poco más atrás, los gabinetes de curiosidades que hoy conocemos como freakshows y que se pusieron de moda en los siglos XVII y XVIII. Precursores inmediatos de aquella moda de visitar manicomios los domingos y fiestas de guardar.

¿Por qué la representación gráfica de la locura de las mujeres es tan importante a partir del XIX?

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Por otro concepto muy, muy, muy extendido. La idea de que la forma de la cara y, por extensión del cuerpo, es reflejo de la mente.

Efectivamente, el famoso dicho según el cual la cara es el reflejo del alma se traspasó al alienismo (recuerda: la primera siquiatría), así, sin anestesia. Este de hecho es el principio que Oscar Wilde se permite dar la vuelta en el fabuloso Retrato de Dorian Grey. Esa historia de miedo en la que un bello protagonista consigue que las consecuencias de sus malas acciones, alimentadas por sus bajas pasiones, no se vean reflejadas en su rostro, sino en un cuadro ciertamente sobrenatural. Os dejo el enlace al libro, que ya es de dominio público.

Esto funcionaba más o menos así: emociones normales producen contracciones de los músculos faciales normales y demuestran que la persona con la que estamos hablando es normal. Emociones anormales provocan contracciones musculares anormales y nos muestran que hablamos con locos.

El siglo XIX marcó una diferencia al establecer las emociones enfermas de hombres y mujeres. Mientras que se atribuyó a los hombres locuras combativas y agresivas, los tipos de locura femenina en el siglo XIX se centraban en la pérdida de la razón debido al sexo. Se sexualiza a la loca. Esto lo explica la autora estupendamente cuando dice que

“Por un lado, el enajenado violento evoca en el espectador masculino la autoridad física y el control; por el otro, la loca sexualizada desafía el deseo de autoridad y dominación carnal del público masculino”.

No fue hasta después de la revolución francesa que se consideró la vertiente agresiva de la locura femenina. Pero ya en 1850 había más mujeres que hombres ingresadas en asilos. El desorden mental ya se había convertido en desorden de género.

Locura femenina y terror: la evolución a partir de los seis arquetipos de la locura femenina en el siglo XIX

Si te gustan las historias de terror, si lees novelas de miedo o relatos para asustarte, estos seis arquetipos te sonarán mucho:

  • La revolucionaria
  • La envidiosa
  • La suicida: representada hasta la saciedad como Ofelia. Pero ya hablaremos de Hamlet como “novela” de terror.
  • La furibunda homicida, que puedes reconocer en Lady Macbeth porque Shakespeare lo escribió todo.
  • La liberada
  • La histérica
  • La endemoniada
  • La autómata

De todos ellos habla Julia Montilla en su libro.

La revolucionaria: representada por Théroigne de Méricourt

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Este nombre, Théoigne de Méricourt, se vincula a la lucha de las mujeres y también a la revolución de 1789. La prensa de la época la retrataba como una amazona cubierta de sangre. La apalearon brutalmente en 1793, la dejaron desnuda en la calle y esto sería, por lo visto, lo que la llevó a la locura.

Las locas decimonónicas no solo cargaban con sus traumas, cuando los tenían, sino que se les atribuían atrocidades varias. En este caso, el asesinato de maridos y amantes.

Se suponía que los retratos y grabados de estas mujeres mostrarían de manera objetiva los rasgos físicos de la locura… Lo malo era que la objetividad dependía en gran medida del talento y la intención del retratista. No os sorprenderá que os diga que todos ellos eran hombres. Así, la locura femenina y el terror nacen de la necesidad de médicos hombres de atesorar pruebas que avalasen sus conclusiones pretendidamente médicas.

La envidiosa

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La envidia se consideró en el periodo post revolucionario una enfermedad mental solo de mujeres. Esta monomanía era un problema femenino de las mujeres que se dedicaron a tareas de reclamación de la igualdad. El afán de medrar de las mujeres era, ni más ni menos, un vicio moral propio de la burguesía.

¡Viciosa! ¡Envidiosa! ¿Qué es eso de querer que te tratemos como una igual? ¿Os suena? Mary Wolstoncraft, la madre de Mary Shelley, fue tachada de loca y finamente, se suicido. Locura femenina y terror de dos tipos deferentes en una sola mujer.

La suicida

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Cuando la fotografía hizo su aparición, los alienistas se las prometieron muy felices. Se habían acabado las dudas. Una imagen tomada de la realidad no podía manipularse ¿verdad? Los casos de locura femenina en el siglo XIX quedarían documentados con imágenes de las que nadie podría dudar.

Es a partir del nacimiento de la fotografía cuando los alienistas empiezan a ser considerados profesionales serios de la medicina. Hoy sabemos que, en fin, la fotografía es tan manipulable como la palabra escrita.

Por no hablar de las manipulaciones a las que estos protosiquiatras sometían a sus modelos: las obligaban a retorcer los músculos, a posar en posturas determinadas etc.

Así nace el arquetipo de la mujer loca suicida. La foto que ves aquí, con una mujer disfrazada corresponde a una mujer ingresada en un asilo.

Pero es que además, el personaje de Shakespeare había trascendido tanto, que los médicos, para ilustrar la angustia sicológica, obligaban a sus pacientes a adoptar esa mirada lánguida y hasta las disfrazaban con tocados de flores y toda la parafernalia.

Así que, si buscáis retratos de mujeres melancólicas internadas en el siglo XIX, sospechad de la espontaneidad de la fotografía. La mayor parte de ellas eran pura escenografía. Locura femenina y terror para la contemplación que todavía nos persigue en las pantallas de los cines y en las páginas de los libros.

La furibunda homicida de Lady Macbeth

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Lady Macbeth es una historia de locura femenina y terror en ella misma gracias a su protagonista ambiciosa, malvada, sin escrúpulos… Pero nos asusta, no por su ambición, su maldad o su carecía de escrúpulos, sino porque es una mujer. Todas esas características se admiraban y se siguen admirando en los hombres. Sobre todo en el campo de los negocios.

Para crear imágenes de mujeres furiosas y capaces de matar, los médicos (sic) decidieron aplicar métodos más propios del horror en la literatura.

¿Recordáis que las emociones normales producen caras normales y la locura produce caras locas? Pues no había mejor manera para retratar la furia que aplicar a estas mujeres corrientes eléctricas que recrearan esas emociones locas. Locura femenina y terror que se veía, claro que sí, en los gestos de dolor más elocuentes.

La liberada

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A medida que la siquiatría se institucionalizó, determinadas actitudes femeninas se convirtieron, un poco por arte de magia, un poco porque sí, en patologías. Ahora, a la pareja locura femenina y terror se añade la tercera columna: ciencia para justificar las mayores aberraciones.

Lo que hacen los siquiatras es, mediante un discurso propio, formular un orden natural preestablecido. Que no existía, ojo, lo crearon ellos. Las enfermedades mentales de las mujeres del siglo XIX nacían cuando se transgredía ese orden “natural”. Por ejemplo:

  • ¿Que quieres ser médico? ¡Tú estás loca!
  • ¿Que no quieres tener hijos? ¡Loca!
  • ¿Que preferirías no casarte? ¡Loca!
  • ¿Que replicas a tu marido? ¡Loca y más que loca!

Esto fue posible, y no nos hemos librado todavía de ello, porque se otorgó un poder eterno e infinito a los valores de la burguesía, que establecía unas diferencias claras entre lo que debía ser y se esperaba de un hombre o de una mujer. Las personas no binarias no existían ni se las esperaba.

En resumen, cualquier mujer que no se plegara al marco de comportamiento de una dama burguesa estaba loca. Locura y terror, locura y desobediencia, locura y patriarcado…

Liberadas eran las femme fatale, las prostitutas. El temperamento ardiente de las mujeres las hacía débiles y proclives a caer en los peligros del intelecto… Es mucho más interesante leerlo en palabras de Montilla, de verdad. Y con un montón de bibliografía que acompaña cada postulado.

La histérica y la endemoniada[1]

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Las histéricas se convierten en locas del XIX debido a la autosugestión. Y esa autosugestión nace debido a un trauma. El no tan reputado Jean-Martin Charcot, en un alarde de enorme visión del espectáculo, replica los brotes histéricos de sus pacientes mujeres mediante la hipnosis. Locura y terror inducido a mayor gloria del médico.

Sí, sin el menor reparo, hipnotiza a sus locas decimonónicas y les induce un estado de histeria. No por nada, sino para probar sus teorías.

Es cierto que estos métodos ya levantaron ampollas en su tiempo, pero la semilla del mal estaba plantada en el fértil campo de la literatura. Gracias a Charcot, las novelas se llenaron de mujeres histéricas. Locas, muchas de ellas, que las familias mantenían encerradas en el ático de sus casas. Sí, locas del desván. Ejemplitos clásicos escritos por señores que practicaron locura femenina y terror. Aunque este último de manera más bien tangencial. Agradeceré ejemplitos escritos por señoras en los comentarios J.

  • La conquista de Plassans, de Zola
  • La Regenta de Clarín
  • La fontana de oro de Galdós.

Veremos en estas tres obras convulsiones, pasión, misticismo… una suerte de recombinación de las emociones llevadas a la enésima potencia. Algo que no se daba en hombres, solo faltaba. Hablamos de locura femenina y terror, no de locura a secas, mucho más inofensiva. La histeria es cosa de chicas y sigue siéndolo. Os recuerdo mi encuentro con un señor el otro día y cómo decidió que es que yo era demasiado sensible.

La autómata

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El apartado de la autómata es un análisis de cómo la fotografía se utilizó para torturar a las enfermas mentales recluidas en diferentes asilos. En muchas ocasiones las obligaban a posar durante horas con el fin de recabar imágenes que reprodujeran procesos. La documentación gráfica casi industrializada de locura femenina y terror.

Una teatralización del cuerpo y de la dolencia que no servía a más propósito que la confirmación de las teorías expuestas por el médico del que se tratase.

Enajenadas, Ilustraciones de la locura femenina en el siglo XIX : Conclusión

Enajenadas, Ilustraciones de la locura femenina en el siglo XIX esboza el proceso mediante el cual las mujeres nos hemos hechos las dueñas de un tipo determinado de trastornos mentales. Menciona, pero no expone de manera sensacionalista, los métodos empleados, contiene un buen montón de documentos gráficos y, sobre todo, muchísima bibliografía.

Es un libro de lectura densa que da por sabidos algunos términos y quizá habría venido bien un glosario.

La autora describe a la perfección como los inicios de la siquiatría se documentaron de tal forma que el médico y el artista bien colaboraban o bien eran la misma persona. La influencia de las imágenes de locura femenina y terror llegan hasta nuestros días. Se ven en obras literarias de terror como La chica descalza en la colina de los arándanos, por ejemplo. Aunque Nieves Mories ejerce como nadie la subversión. Se ve en algunos personajes de La maldición de Hill House, aunque pueden pasar desapercibidos. Y toda la serie American Horror Story está llena de referencias. Por poner apenas unos ejemplos posiblemente menos terroríficos que la realidad.

Cómo crear terror, dar miedo

Esta es una buena novela de terror que incumple algunas de las cosas que os cuento en el post. Así es la vida del las autoras de terror…

De hecho, aunque el terror no sea lo tuyo, estoy segura de que, como lectora, habrás encontrado estos tipos de mujer en un montón de libros. Locura femenina y terror se dan la mano en gran cantidad de obras literarias de todos los géneros. Y en muchos de ellos las mujeres que los representan no estarán tratadas como mujeres sanas, sino como locas a las que, como poco, se les va ligeramente la pinza ¿me equivoco? Si estoy en lo cierto, déjame el título y el tipo de mujer en los comentarios. A ver cuántos conseguimos juntar.

De momento, os dejo mi propia versión de locura femenina y terror: La esposa número 13, un relato antiguo, pero matón 😉

¡Buenas noticias! ¡La autora ha publicado el PDF en su web y se puede consultar públicamente!


[1] Aunque Montilla les da apartados separados, y bien que hace porque ambos son muy interesantes, yo coloco estos dos tipos juntos. En realidad el apartado de la endemoniada lo usa la autora para explicar el proceso por el que la posesión diabólica pasó a considerarse histeria.

 

La noche de Halloween: slasher upside down

¿Qué es el slasher? Me preguntas mientras deslizas tu cuchillo jamonero por mi cuello adolescente

Pues es precisamente eso. El slasher es un subgénero del cine de terror. Uno de los menos refinados. Un subgénero nacido para el consumo adolescente y que nunca ha tenido grandes pretensiones. Al carecer de eso, de pretensiones, tampoco ha contado, históricamente, con grandes presupuestos.

En la mayoría de las ocasiones la acción de un slasher se articula alrededor de un hombre que asesina a adolescentes con un cuchillo u otro objeto cortante. La gloriosa excepción a esta regla es la villana de la primera entrega de Viernes 13: Pamela Voorhees, que cede el papel a su hijo a partir de la secuela. Desde entonces, Viernes 13 se convierte en el cortijo sangriento del conocido Jason, el asesino del machete y la máscara de hockey.

Pero para cuando la familia Voorhees hizo su aparición en el idílico campamento de verano Crystal Lake, los cimientos del slasher ya estaban plantados y bien plantados. Dejando de lado a las auténticas precursoras, como Psicosis, de Alfred Hitchcock, Peeping Tom de Michael Powell, Blood Feast, de Herschell Gordon Lewis o Dementia de Francis Ford Coppola (todas ellas anteriores a 1965), los años 70 nos dieron la bienvenida de la mano del primer icono mata jóvenes de la historia: Leatherface se convierte en el primer monstruo pop del cine slasher en La Matanza de Texas. A estas alturas los elementos del género ya pueden identificarse sin problema:

  • Asesino sicópata enmascarado, desfigurado o difícilmente reconocible
  • Grupo de adolescentes en un entorno aislado.
  • Sexo
  • Drogas
  • Grandes dosis de violencia
  • Al malo no lo matas ni aunque se quede quieto, vestido de amarillo fluor en un escenario de teatro negro y a ti te den una granada de mano con dispositivo personalizado de seguimiento
  • Los adultos no aparecen o lo hacen para poner de manifiesto su soberana estulticia e incompetencia
  • Chica que sobrevive al final y que, al menos en apariencia, vence al villano

La chica final, o el debate sobre la misoginia en el slasher

El tropo de la chica final o superviviente final es inherente al slasher. Esta chica final es el único personaje que llega vivo al final de la película y se enfrenta al asesino. Fue la escritora Carol J. Clover quien identificó el arquetipo en su libro Men, Women and Chain Saws: Gender in the Modern Horror Film (Hombres, mujeres y motosierras: género en el cine de terror moderno. Según observó la autora, la chica final es:

  • Virgen o virginal
  • No se droga o no bebe. En cualquier caso no comparte los vicios de sus amigos, que sí acaban muertos; es decir, castigados
  • En algunas ocasiones tiene un pasado en común con el asesino
  • Suele convertirse en el motor de la historia y por tanto muestra valores como inteligencia, cierta astucia y curiosidad
  • Muchas de ellas tienen nombres válidos para todos los géneros (Sidney, Billie, Teddy)

La premisa básica sobre la que trabaja Clover es que el fenómeno de identificación del público con los personajes no permanece estable durante toda la película. En principio, el público masculino, que es a quien se dirige este tipo de cine en un primer momento, se identifica con el asesino.

Pero el ser humano –o la mayoría de los miembros de la especie- quiere que ganen los buenos. Para que esto suceda, deben ganar las víctimas. Eso obliga a guionistas y directores a masculinizar a la chica final para que el espectador hombre se identifique con ella. Algo que se consigue mediante el freudiano método de privar al villano de su arma fálica y matarlo con ella.

¿Por qué no es esto mucho más sencillo? ¿Por qué la chica final no puede ser un chico final?

Según Clover, para que la película cumpla con su propósito, el superviviente final tiene que pasar por una auténtica crisis de horror extremo. Y no, los hombres no estaban (no creo que lo estén hoy, todavía) dispuestos a identificarse con un hombre en plena crisis de grito en falsete. Salvo si son estrellas del metal.

Clover apunta también a que algunos de los villanos del slasher tienen una masculinidad y virilidad un tanto dudosas, como Norman Bates en Psicosis o los torpérrimos Stu y Billy en Scream (una auténtica joya, por cierto).

De hecho, ved Scream, que explica mucho mejor que yo todo lo que está escrito en este artículo… Y además te ríes.

¿Misoginia, pues?

Llamadme loca, pero tenemos un género cinematográfico completo que cuenta las andaduras de un sicópata que se dedica a matar adolescentes en castigo por su promiscuidad y sus vicios malsanos. La única que se salva es una chica que lo pasa fatal y cuyas virtudes son que no practica sexo ni se droga. A lo mejor algo de misoginia hay en el género.

Sobre todo si damos un pequeño saltito hacia lo simbólico ¿Y si el psicópata representa a la sociedad? No de manera literal, claro. ¿O sí? Una sociedad adulta, dirigida por hombres blancos heterosexuales que pretende erradicar el vicio y la corrupción de los adolescentes pero que los practican ellos mismos.

¿Y si Michael Myers fuera el heteropatriarcado?

En todas estas películas los jóvenes desobedecen a sus padres en lugares aislados y son castigados por ello. Los adultos no aparecen en la historia.

Pensémoslo ¿quién quebranta las normas sociales impuestas por los adultos? Los adolescentes. Y ¿quién hace que las aguas vuelvan a su cauce en la cabeza del espectador? El villano, que solo sucumbe ante la mujer que se porta bien. Un poco como las madrastras en los cuentos de hadas, que venían a sustituir a las amantes madres desaparecidas porque los niños aprenden las moralejas de manera más efectiva si el carácter bondadoso de la madre no se ve comprometido.

Si el villano es la madrastra que viene a restablecer el equilibrio social, el villano representa a la sociedad. La sociedad representada por ese villano quiere mujeres obedientes, vírgenes, puras, perfectas. Y el slasher adolescente es el género que perpetua esas reglas entre los adolescentes a cambio de violencia y sexo gratuitos… por los que en realidad sí que hay que pagar un precio.

¿Y qué pinta Halloween en todo esto?

Halloween llega a las pantallas para inaugurar el género y darle el aspecto preciso que ya no perderá.

En 1978 John Carpenter coescribe con Debra Hill, que lo producirá, el guión de esta película independiente que dirigirá él mismo y que ha dado al mundo siete secuelas y lo que Wikipedia llama dos reinicios. Un total de diez películas, la mayoría francamente malas.

Argumento

En 1963 un niño de seis años coge la máscara de Haloween del novio de su hermana adolescente y la asesina con un cuchillo de cocina (a la hrmana, no a la máscara).

Quince años después se escapa del siquiátrico donde lo habían encerrado y vuelve a su ciudad natal. Se refugia en su antigua casa, ahora abandonada y medio en ruinas. Su siquiatra le sigue la pista para devolverle al sanatorio. Lo describe como “el mal en estado puro”.

Mientras tanto, Laurie Strode (Jamie Lee Curtis) se niega a ir a una fiesta de Halloween porque tiene que cuidar a un niño. Sus amigas intentan convencerla, pero ella es firme como una roca y bla bla bla. Firme como una roca, pero adolescente. Hay una escena en la que le preguntan por qué no tiene novio y, en fin, ella contesta que los chicos la ven demasiado inteligente. Sin comentarios.

Las canguros ven a Michael conduciendo un coche y una de ellas le dice algo que él interpresa como una grosería. Comienza a acecharlas.

Michael Myers va matando muy eficientemente a todas las chicas malas y a sus parejas.

El enfrentamiento entre Laurie y Michael Myers es antológico. Él parece sobrevivir a todo. In extremis, el doctor Loomis, el siquiatra de Myers, le dispara seis tiros y salva a Laurie. Sin embargo, al final de la película sabemos que el villano ha huido.

Influencia de Halloween en el cine slasher de los 80

Mi pasión por el horror nace en las horribles quemaduras del rostro de Robert Englund y en el guante de cuatro cuchillas que blande a lo largo de 8 películas, entre 1984 y 2010. Además de una serie de televisión, Las Pesadillas de Freddy, de la que sale una undécima película a partir del montaje de dos episodios dirigida por Tob Hopper, el padre de Leatherface; ya sabéis, el alegre muchacho de la motosierra. Vamos, que yo soy hija de Pesadilla en Elm Street.

Pero el hecho es que no habría Freddy si no hubiera habido Michael Myers. Como tampoco habría habido Viernes 13. Michael Myers es el hermano mayor de los dos sicópatas más conocidos del universo cinematográfico. Un hermano mayor que les lleva ventaja en eso de no justificar su comportamiento. Myers es malvado y punto.

  • Carpenter nos da un mundo adulto ausente que Craven convierte en directamente culpable (los padres de los adolescentes de Elm Street condenan a sus hijos por ejecutarsumariamente a un violadore de niños).
  • Carpenter nos da una chica final que Craven repite hasta la saciedad en todas sus películas (También en Scream, una sátira autorreferencial de una genialidad deliciosa. Sí, insisto en que la veáis).
  • Carpenter pone en manos de su villano un cuchillo de cocina que Freddy actualiza y multiplica por cuatro
  • Carpenter nos da a un villano que mata sin más motivo que matar. Un villano silencioso que emplea el silencio como Freddy las mentiras y los chistes obscenos, para sacar de quicio al espectador y a sus víctimas.
  • Carpenter institucionaliza y da vigor al castigador de vicios que conmuta la pena a las vírgenes puras.

Con Michael Myers el cine de terror comenzó una época dorada que continuó hasta bien entrados los años 90 y que todavía da coletazos.

Sagas slasher deudoras de Halloween

Sin ser demasiado exhaustivos, podemos sacar una lista cumplidita de películas y sagas slasher más o menos fieles al género y a sus premisas originales:

  1. Viernes 13
  2. Pesadilla en Elm Street
  3. Scream
  4. Cabin Fever
  5. Sé lo que hicisteis el último verano
  6. Destino final
  7. Jeepers Creepers
  8. Posesión Infernal
  9. Death Proof
  10. Muñeco diabólico

Y entonces llega 2018 y, cuando ya nadie daba un duro por un género que ya no genera más que alguna película suelta de vez en cuando, aparece:

La noche de Halloween 2018– A partir de aquí, si no has visto la película, quizá quieras dejar de leer

Seamos sinceros, el slasher no es tragedia shakesperiana. No se le exige a una película de truculentos asesinatos en serie que plantee tremendas reflexiones filosóficas. Siendo justos, ni siquiera se le exige una gran inversión en recursos técnicos. Los apasionados del género pedimos una ejecución correcta, cierta tensión e imaginación en las muertes. Dame, sangre, sí, pero dámela con creatividad.

Así que cuando ayer entré en el cine no pedía más que eso. Sobre todo porque, además, yo no soy #teamMyers, sino #teamKrueger.

La noche de Halloween 2018 es deudora de la película original y del remake de Rob Zombie, que emplea una buena cantidad de metraje en contarnos la vida de Michael Myers una vez ingresado en una institución siquiátrica. Lo es en lo que respecta al personaje del siquiatra (uno de los puntos más flojos de esta entrega, en realidad) y en cuanto al carácter del villano.

Pero empecemos por el principio:

Resumen de la trama

La noche de Halloween empieza con un par de periodistas de investigación que quieren comprender la mente de Myers y que lo visitan en el centro siquiátrico en el que está recluido. Allí conocen al doctor que lo ha tratado todos estos años y que lamenta profundamente que vayan a trasladarlo a un centro mucho peor.

Los reporteros enseñan a Michael su máscara para hacerle reaccionar, pero no reacciona.

Más tarde visitan a Laurie, que vive en una casa reconvertida en fortaleza. Aquí se pronuncia una de las frases más importantes de la película. La cuestión es que los periodistas le dicen que quieren contar la historia desde otra perspectiva porque, bueno, Laurie no es una mujer buena ¿sabéis? Se ha divorciado dos veces y servicios sociales la declaró no apta para ser madre. Entonces ella les dice que Myers mató a un montón de adolescentes pero a la que hay que revisar es a ella porque se ha divorciado. Quedaos con esta frase.

Laurie y su hija Karen se llevan mal porque Laurie se ha pasado la vida entrenándola para cuando Myers saliera y fuera a buscarlas, pero la hija cree que todo es fruto de un trauma y que eso no va a pasar nunca. Por eso no la llama para celebrar los éxitos académicos de la nieta. Drama familiar y tensión generacional como contexto.

Baile de instituto como homenaje y excusa.

Myers se escapa durante el traslado, se hace con su equipo de matar, mata. Llega a la casa fortificada y allí muere a manos de Laurie y de su hija. La película termina con una foto fija de la nieta sujetando el cuchillo ensangrentado del asesino. Quedaos con esto también.

Michael Myers

Michael Myers es una maquina de matar. No se hace ninguna concesión a su pasado como miembro jovencísimo de una familia desestructurada. Myers mata y no sabemos por qué. Esa es la constante más perturbadora del personaje en sí y, desde mi punto de vista, un gran acierto.

El mal existe. Las personas que escriben historias de terror tienen que aprender de una buena vez que el mal existe. Y eso es lo que deben darle al público. Porque si no, no hay miedo. Puede que el bien gane, pero para eso debe existir el mal. Explicar los motivos para que el mal exista, como si su existencia se derivara de una perversión corregible del bien es, desde mi punto de vista, un error.

Aislado o no, sicópata o no, Michael ha evolucionado durante los últimos cuarenta años, desde que lo encerraron. Es consciente de su propio envejecimiento y de cómo las cosas han cambiado. Además, sabemos que aunque todo lo que no es él carece de importancia, el malvado asesino no es ajeno a ello. Por eso cuando los reporteros lo visitan en el siquiátrico toma buena nota de quienes son y de lo que llevan consigo.

Es verdad que en la película todo sucede por casualidad. Las personas están donde están por avatares del destino. No hay muchas posibilidades de que Myers supiera dónde iban a repostar los reporteros, ni de que los persiguiera para matarlos. Gente, esto es el slasher. Y yo, amiga como soy de todo lo que tiene consistencia, no se la pido a este género porque creo que precisamente esa inconsistencia es una de sus características. Así que no criticaré esas casualidades. Aunque podrían salvarse, claro que si. Y si los guionistas las hubieran salvado, la película sería mucho mejor. Pero de todos modos, estamos hablando de cómo La noche de Halloween le da la vuelta a un género mediocre. Tengamos eso en cuenta.

 

¿Por qué digo que Myers ha evolucionado?: Los asesinatos de La noche de Halloween

Sí, Michael Myers ya no mata solo a adolescentes. Se separa de las convenciones del género y asesina:

  1. A los reporteros de investigación que tienen su máscara. Ambos han aparecido en el siquiátrico, se la han enseñado y se han presentado ante el espectador como personajes con un interés genuino en el asesino. Quedaos con esto, porque es importante para luego. La prensa le devuelve su personalidad.
  2. A una mujer con rulos, un ama de casa que está en la cocina, en bata, con las puertas abiertas. La mata para conseguir el cuchillo de cocina por el que le conocemos. Habrá quien diga que un ama de casa le devuelve esa masculinidad fálica que le sirve para asesinar.
  3. A una mujer aleatoria, una madre, creemos, que espera que su hijo regrese a casa de una fiesta. La aleatoriedad es importante para que veamos que este hombre es, sencillamente, malvado.
  4. A una canguro y su pareja. Ambos se están enrollando en el sofá y además hay marihuana implicada. Precioso homenaje a la primera parte. No olvidemos que Michael Myers sale con 21 años del siquiátrico la primera vez y mata a las canguros amigas de Laurie. No mata en cambio al niño que están cuidando. Y que es, con toda probabilidad, el niño más listo y menos repelente de la historia del cine (con permiso de grandes personajes, como Knut, de Aliens).
  5. Al amigo gracioso de la nieta de Laurie. Un amigo gracioso que se ha emborrachado y que trata de besarla aprovechando una situación de fragilidad emocional. Un amigo gracioso y baboso que se excusa como un ¿amigo baboso y nada gracioso? Pues eso.

A partir de ese momento, la película se centra en lo que importa, con unos minutos centrales dominados por personajes masculinos que…

¿Qué pasa con los hombres en esta película?

¿Recordáis lo que decía más arriba de los adultos y el slasher? Sí, lo de que están ahí para demostrar su absoluta incompetencia. Pues bien, ese es el papel de la mayoría, sino todos, los hombres de esta película.

  • El sheriff que sobrevive pero es asesinado por el siquiatra loco
  • El siquiatra loco que tras 40 años de tratamiento todavía cree que hay algo que prender de Myers
  • El jefe del sheriff, que hace el mismo papel que el alcalde de Tiburón pero mucho más corto; a saber, solo sale para decir que no se va a cancelar Halloween.
  • El padre de la nieta de Laurie, que sabe no sé qué arte marcial y que muere como un pelele
  • Los policías que están vigilando la entrada a la supuesta fortaleza de Laurie
  • El novio de la nieta, un imbécil con problemas de fidelidad y de agresividad y que se queda compuesto y sin novia
  • El amigo gracioso ya comentado.
  • Y me olvidaba al padre cazador que no deja que su hijo vaya a danza.

El único personaje masculino nteligente y razonablemente sensato pertenece a una nueva generación. No tiene más allá de nueve o diez años.

Hay un punto medio en la cinta en el que solo salen hombres. Todos ellos se portan como auténticos imbéciles y, básicamente, mueren. En esas escenas, la nieta de Laurie grita, miente, corre y no sabe muy bien lo qué está pasando excepto que no puede fiarse de nadie salvo de su abuela.

Esto nos deja con una cinta en la que hay tres personajes femeninos enfrentándose a un asesino masculino que, recordemos, representa a la sociedad y a sus normas.

Las tres generaciones de mujeres y la chica final

Myers llega a la casa de la abuela Laurie, donde la policía ha llevado a la hija y a su marido. El marido ha muerto.

Myers consigue llegar a Laurie, consigue estrangularla y casi matarla. Hay una secuencia completa de Laurie caminando por la casa y accionando partes de una trampa que lleva cuarenta años construyendo. A nivel metafórico esta casa es maravillosa.

Porque las casas representan, incluso en los test de sicología, a la propia persona. Así que tenemos a Laurie que ha enseñado a su hija, cuya custodia obtuvo aunque luego se la quitaran, a defenderse del villano-patriarcado. De hecho, el propio patriarcado disfrazado de servicios sociales le ha quitado a su hija por enseñarla a defenderse contra él. Y la hija se ha puesto de parte de la sociedad. La hija creía que su madre estaba loca. Pero, amigos, a pesar de eso, aprendió lo que su madre tenía que enseñarle.

Laurie Strode

Laurie ha pasado cuarenta años construyéndose como mujer, haciéndose fuerte, recogiendo y usando recursos nuevos que no estaban a su alcance antes. Parte de ellos puramente físicos: ahora sabe disparar, como los hombres. Pero también ha cambiado a nivel interno. Tiene miedo porque sería ridículo no tenerlo, pero sabe afrontarlo. Ha puesto barreras reales en las habitaciones para acorralar al villano que viene a matarla porque no la destruyó cuarenta años antes. O, mejor, porque ella no aceptó los términos de su salvación. No ha seguido siendo una chica obediente. Se ha convertido en una mujer poderos, independiente.

Además es una mujer responsable y consciente de su obligación como madre: Si he educado a mi hija de tal manera que me odie pero he conseguido que sea capaz de defenderse, entonces me doy por satisfecha, le dice a su nieta. No es una cita, pero la frase es bastante aproximada.

Es también una auténtica maravilla como cambian las tornas entre Myers y Laurie.

Si en la primera película de la saga Michael es más difícil de matar que una plaga de pulgones y sobrevive a que le vacien un cargador completo, eso cambia en esta última cinta. Ahora es Laurie quien se ha vuelto prácticamente inmortal.

  • La estrangulan
  • Están a punto de romperle el cuello
  • Le golpean la cabeza contra una superficie dura y no le sale ni sangre
  • La tiran por el balcón

Pero sobrevive. Y no solo sobrevive, sino que gana la partida.

No nos engañemos, Myers también sobrevive a balazos varios, un atropello y algunos golpes. Es un villano de slasher nacido en los años ochenta y el que tuvo, retuvo ¿no?

Quizá sea ese el problema: el villano, el patriarcado, no cambia.

¿Qué ocurre pues, con las mujeres?

A nivel literal, las tres generaciones de mujeres, la abuela, la hija y la nieta (como en caperucita), matan al lobo.

A nivel simbólico es donde esta película es fantástica.

  • La abuela, una Jamie Lee Curtis que es la auténtica protagonista de la historia tal y como resulta evidente por el cartel, ha conseguido convertirse en una mujer fuerte que toma sus propias decisiones. Eso le ha costado sus relaciones sociales y de hecho vive tan aislada como el asesino.
  • La hija, que se ha separado de su madre porque no entendía su manera de pensar ni su radicalidad, no puede evitar saber lo que sabe. Así que colabora con su madre para atraparlo y matarlo.
  • La nieta, caperucita, una chica final de libro, inteligente y virginal como mandan los cánones, ni siquiera se enfrenta al villano pero se convierte en su heredera.

Hay una escena en la que Myers está con la nieta en un coche y no le hace ningún caso. En cambio, mata al siquiatra loco. Es genial. Myers, el villano-patriarcado, está tan roto por dentro, tan enfermo, que mata a sus adalides. Pasa de la chica final. Pasa tanto de ella que no la persigue. En cambio va a por su víctima primigenia: la mujer fuerte. Porque si Laurie se salva en la primera película gracias a su pureza, en esta se condena por su fortaleza adquirida.

Pero la mujer fuerte en 2018 no está sola. Su hija, la siguiente generación, no la comprende pero ha aprendido de ella. Y su nieta ha crecido en un entorno protegido, pero es lista y también colabora. Porque auqnue ella se haya librado, sabe que el villano no es bueno. No en vano Myers ha matado a su amigo y al único hombre que trataba de ayudarlo.

Las tres mujeres trabajan juntas para acorralar y matar a Myers en una trampa que coronan con fuego, el elemento purificador por excelencia. Después se marchan. Un camión las recoge y ellas viajan en la parte trasera. La nieta lleva el cuchillo en la mano. La cámara se detiene en el cuchillo. La música subraya el significado de esa imagen.

Y es que, en esta película, el patriarcado ha caído. Y es una mujer muy joven la que porta sus armas.

Pero esto es cine, no es la vida

No se me escapa que estamos hablando de una película entre un millón. Que esto se haya rodado de tal manera que permita esta interpretación no quiere decir que las mujeres hayamos ganado ninguna guerra. Solo apunta que se está produciendo un cambio en la visión de quienes cuentan las historias.

Eso es, precisamente, lo bueno del asunto. Las historias ayudan a conformar la sociedad, a transformarla. Y esta historia en concreto, tenga la repercusión que tenga, forma parte del corpus de nuevas visiones sobre el mundo.

Los hombres han dejado de ser, aunque parcialmente, aunque de forma marginal, los dueños todopoderosos de los destinos de todas las mujeres. Hoy, en 2018, se puede hacer una película en la que Jamie Lee Curtis sea una mujer con personalidad que trabaje mano a mano con otras mujeres para derrotar a un villano.

Incluso sin la carga simbólica que yo veo detrás, este hecho es digno de tenerse en cuenta. Sobre todo porque no se ha pervertido ninguna regla del género. Las víctimas son adultas, el villano muere a manos de la chica final, hay sangre. Todo está ahí, como siempre. Y sin embargo es diferente.

4 Cosas que busco como lectora de terror

 

lectora de terror

Algunas veces me han preguntado qué busco como escritora de terror. La respuesta a eso es sencilla: crear mal rollo. Lo he dicho en muchos sitios. Que no me asusto escribiendo y que me asusto poco leyendo. Claro, con esos mimbres (los de no asustarse), cuando esta tarde me ha asaltado la pregunta, me he quedado un poco patidifusa porque no tenía respuesta. Pero me he parado a pensarlo y sí. Sí que hay algunas cosas que busco como lectora de terror. Ya me contaréis si coincidimos.

1.- Cuéntame algo que me sorprenda, por favor

Creo que esto es lo que más valoro de cualquier tipo de lectura. El factor sorpresa es importante. No es lo que busco siempre, pero es uno de los efectos que más valoro en una obra de terror. Por eso me ponen muy de los nervios las novelas que veo venir desde lejos. O aquellas que se limitan a usar mosntruos para contar historias humanas corrientes. Os contaré un secreto. Entrevista con el Vampiro me gustó mucho porque me enamioré del vampiro flojeras (el que luego hizo Brad Pitt), pero nunca leí ese libro como si fuera terror. No me asusté, no me dejó poso de mal rollo… Nada. Para mi fue un romance devastador, pero no me dio miedo. Aunque conservo la novela y ha sobrevivido a todas mis donaciones masivas, no es por el terror. Y mira que tiene de todo:

  • Vampiros
  • Nueva Orleans
  • Cementerios
  • Peste
  • Muerte
  • Asesinatos
  • Traiciones
  • Niñas repelentes con malas pulgas

Lei Entrevista con el Vampiro a una edad en la que era yo muy impresionable y la sorpresa de ver por primera vez vampiros que hablaban de lo que más me interesaba entonces, me fascinó. Y es que, chorreras y mansiones de lujo a parte, la reflexión acerca del valor de la vida de esta novelita rosa venida a más, me tocaron. Pero no, no me dio lo que buscaba como lectora de terror.

2.- Emocióname siempre

Esto es trampa, porque una no siempre está, como lectora ni como persona, con el cuerpo emocionable. A veces te acercas al libro equivocado en el momento equivocado y no se disfruta. No es culpa de la novela, no es culpa de la lectora. Pero estas cosas pasan. Si termino un libro y cuando lo cierro estoy igual que antes de abrirlo, para mí ese libro es un fiasco. reconozco que me ha pasado con la gran mayoría de los relatos de Poe. Ahora los leo como estudiante. pero, como lectora de terror, me parecieron una colección de fobias personales totalmente ajenas. Lógico si lo piensas. Eran los terrores de Poe, no los míos.

En cambio, he disfrutado mucho de Experimental Film, tal como digo en esta entrada. Una novela larga, espesa, pero que atacó directamente a todas las zonas menos protegidas de mi cabecita de lectora de terror. Qué se yo. A veces estas cosas te pillan con la guardia baja y es lo que pasa. Sin ánimo de nada, me atreveré -porque soy una inconsciente- a decir que el primer relato de mi colección, Inquilinos, produce un poco ese efecto de desasosiego, aunque solo al final. También se trata la maternidad, aunque de una forma mucho más descarnada. También hay una protagonista fuerte y también hay un ambiente que parece una cosa pero es otra.

Entendedme, Experimental Film no se parece en nada a Visita de Cortesía, pero tienen un algo común. Si alguno habéis leído ambas, ya me contaréis.

3.- Déjame mal cuerpo. Esta lectora de terror quiere pensar

Quizá este gusto mío por las historias que me revuelvan meninge y tripas de manera simultánea sea lo que hace que las historias que escribo también se pasen de reflexivas. No lo sé. El hecho, es que me pasa la cabeza lo mismo que con el corazón: si no me lo sacude bien, no creo que un texto merezca relectura o que invierta en él más tiempo del debido. He hablado muchas veces de lo que somos los lectores. Los lectores deberíamos ser aquello que un autor más respete. Porque, bueno, cuando leo un texto escrito por otro, estoy invirtiendo en esa actividad algo que nunca regresará: mi tiempo. Envejezco cuando leo. me queda menos vida cuando he terminado un libro que antes de empezarlo. Así que espero que esa inversión tenga un retorno, que sea para algo.  Si no es así, si no me enriquece, pues no me interesa seguir leyendo.

He pensado con algunos libros muy inteligentes de terror. Amatka, que se vende como CiFi porque es una distopía, es un magnífico libro de terror que habla de la capacidad de destrucción y de creación de la especia humana. También habla del arma más despiadada y más peligrosa que poseemos: el lenguaje, en cuanto que conforma el pensamiento y por tanto la realidad. De vez en cuando todavía le doy vueltas a esta novela. Y me dejó mal. Mal, pero con ganas de escribir. Eso siempre es bueno.

4.- Hazme pasar un buen mal rato

A fin de cuentas la literatura es entretenimiento. Muchas cosas más, pero siempre entretenimiento. Si no me lo paso bien cuando leo, procuro cerrar el libro. Soy muy fan de Stephen King a pesar de los pesares. Sí, tiende a perder el norte hacia el final. Sí, tiende a repetirse. PERO, siempre me vuelan sus novelas entre las manos. IT y Apocalipsis son dos de mis favoritas. La primera porque soy público objetivo de todo lo que tenga adolescentes margindos. La segunda fue mi primera distopía, chispas. No pude separarme de ellas desde el principio hasta el final. Conservo a algunos de sus personajes vivos en la memoria. Y no estamos hablando de alta literatura, ni de las mejores novelas de Terror que yo haya leído. Solo hablo de mis favoritas, de las que de verdad me han divertido.

Como extra os diré que también busco una novela con sentido y bien escrita. Nada de ex machinas, por favor. No me gusta que me tomen por idiota aunque algunas veces me lo haga. Como lectora de terror y de cualquier género que caiga entre mis manos, me gusta disfrutar. Y me pesan muchísimo los finales que salen de las mangas como hechizos.

¿Y vosotras, lectoras mías? ¿Qué buscáis? ¿Qué encontráis? ¿Qué os decepciona?

Un Año de Autoras: Experimental Film – Gemma Files

Un Año de Autoras

Estamos  febrero y sigo en el proyecto Un Año de Autoras. Mi idea inicial era continuar con la influencia de Ann Radclife en el terror contemporáneo. Quizá con algo un poco más teórico o sesudo, o lo que fuera. Claro que, a estas alturas, ya deberíamos todes saber a qué atenernos con esto de mis ideas iniciales. La cuestión es que me encontré en mi pila con Experimental Film y ha resultado que va, más o menos, en la línea de esa idea mía que se fue al traste… O no tanto. De hecho, Gemma Files nombra a Ann Radcliffe en la novela, de modo…

Sinopsis

La sinopsis de Experimental Film es lo que viene a ser una chufa. Pero una chufa, chufa, una cosa marrón y arrugada que esconde dentro algo muy jugoso y sabrosón. Corto y pego:

Experimental film es una historia de fantasmas contemporánea en la que Lois Carnes, una exprofesora de cine, desempleada y al borde de la depresión, descubre la existencia y los trabajos perdidos de la que se cree que es la primera directora de cine de Canadá. Al investigar su trabajo, Lois descubre que dicha directora se veía acosada por unas fuerzas sobrenaturales que ahora amenazan con perseguirla a ella también”.

¿Por qué incluirla en Un Año de Autoras?

Por su personaje principal

A pesar de lo que dice su sinopsis, Experimental Film va mucho más allá del relato de fantasmas. Aunque, por supuesto, es literatura gótica, salen fantasmas y hasta su loca… aunque fuera del desván. Si me hubieran encargado esa sinopsis a mí habría dicho algo así:

Lois se sabe imperfecta y no se engaña al respecto. Está en paro, se ve sobrepasada por el autismo de su hijo, no se entiende con su madre y cree que se le escapa la vida sin haber hecho nada de valor. En esas circunstancias se obsesiona con las películas de una mujer muerta. Escribir sobre ellas, rescatarlas, podría catapultarla a la fama dentro del mundo del cine canadiense. Sin embargo, lo que se oculta tras el celuloide, es mucho más (y mucho peor) de lo que ella espera.”

Que no dice nada, pero toca los dos puntos más importantes de la novela:

  • El conocimiento de uno mismo
  • El sentimiento de culpa

Estas son las dos características del personaje que lo hacen muy interesante. Que conozca sus traumas, sus defectos, que sepa hasta qué punto puede evitarlos o no, la convierte casi en una persona. Lois es honesta con una brutalidad cruda, sin excusas. Una tía que sigue adelante, que hace lo que cree que tiene que hacer… Y que se siente culpable por ello. Por no ser mejor madre, por no estar dispuesta a ser mejor madre. Ni mejos hija. Ni mejor esposa. El tipo de honestidad difícil de plasmar.

Experimental Film: el puzzle

Este es el verdadero motivo de que Experimental Film merezca encontrarse en Un Año de Autoras. Me pondré mi toca de lana, mis gafas en la punta de la nariz y extenderé un dedo para deciros lo siguiente: ya no se construyen novelas así, niñes.

Para empezar, está compuesta por seis partes:

  • Intertítulos
  • Primer Acto
  • Segundo Acto
  • Tercer Acto
  • Créditos
  • Fin

Primer acto

Solos los tres actos están divididos en capítulos. Diecinueve, para ser exactos. El primer acto, la presentación, es el más largo de todos ellos. 150 páginas que te explican, de verdad, no solo la historia del cine canadiense, sino su estaado actual. Una exposición larga, ácida y en la que, lo confieso, me costó entrar. En parte porque he estado leyendo relatos y novela corta últimamente. Pero también porque son capítulos llenos de detalles hilados con laboriosidad de hormiga. Aquí la protagonista recurre a lo que sabe. Se establece como una autoridad.

El segundo acto se corresponde con el nudo

Como la novela está tratada igual que una película de terror y de hecho hay tanta metaficción en ella misma que a veces da la sensación de que la narradora está en realidad explicando una película, seguiré yo también esa tónica. Si fuera una novela de casas encantadas, el segundo acto empezaría con el momento en que la casa va dejando ver hasta qué punto es un lugar siniestro. Hasta entonces hemos visto cosas extrañas. En este momento asistimos a acontecimientos peligrosos.

En esta segunda parte Files sigue con su espíritu investigador y nos muestra cartas, antiguos documentos, extractos de grabaciones y hasta la típica escena de la fotocopiadora. Ya sabéis, en todas las películas de terror hay ese momento documental. Pues Experimental Film también lo tiene. Y cada pieza encaja con las demás a la perfección, sin interrumpir el ritmo de la lectura y, lo que es mejor, haciendo avanzar la historia. Aquí la protagonista nos muestra cómo se convirtió en una experta. Y encaja estupendamente con el arco del personaje.

En el terce acto, el desenlace

La cantidad de recursos que Files emplea es, sencillamente, fascinante. Fragmentos de diarios, correspondencia, películas antiguas, tecnología de los ochenta, mediums, videntes y hasta la referencia a Radcliffe. Podría haberse perdido, podría haber compuesto un pastiche, una amalgama, pero no. Nos da un cuadro de taracea perfecto. nada sobre, no falta nada.

El tiempo, ese gran incomprendido

El manejo del tiempo de la historia es una de las grandes bazas de esta novela. O debería decir otra de las grandes bazas de esta novela. Los que seguís Un Año de Autoras sabréis que el tiempo es importante. Por ejemplo, este proyecto dura un año. Experimental Film transcurre en tres periodos temporales independientes pero que se entretejen a la perfección:

  • Toda la historia de la humanidad
  • El final del siglo XIX y el principio del XX
  • La actualidad

El eje alrededor del que se mueve la historia ha existido desde siempre y desea seguir existiendo para siempre.

Lois, la protagonista, vive el el siglo XXI, tienen preocupaciones de nuestros tiempos, habla como lo haríamos cualquiera de nosotros y se relaciona con el mundo de una manera completamente normal. Salvo por el hecho de que es honesta.

La Sra. Whitcomb es una mujer de principios de siglo, con sus propias preocupaciones, muy de su epoca. Y es un personaje tan creíble como la protagonista. Una mujer oscura, amargada, triste pero valerosa.

No es sencillo hacer que estas dos mujeres se relacionen con la tercera sin perder su verosimilitud, pero Files se las apaña muy bien para conseguirlo.

Presencia femenina

Todos los personajes importantes son mujeres. La trama avanza en función de mujeres. No hay subtrama amorosa. En este sentido es perfecta. Sororidad a tope, personajes femeninos distinguibles con motivaciones diferentes pero verosímiles… Una cosa loca.

Diversidad

Mucha. Hay personajes racializades, peronajes LGTBI, diversidad intelectual no estigmatizada (ni idealizada)… Nada que objetar a este respecto tampoco.

Estilo

Pues muy adecuado al tipo de novela que Files ha compuesto. Mi impresión sigue siendo que esto es una constelación y el estilo también lo refleja. Cada personaje habla con sus propias palabras. El estilo de las cartas y los diarios es diferente en cada caso y también distinto de la narración, que corre de la mano de Lois. Estoy acostumbrada a textos más ágiles, quizá por eso se me ha hecho un poco cansado.

Así que vamos a explicar mis estrellas de Goodreads:

Emocionales: 3 porque lo he leído desde lejos. 

A pesar de leer en palabras de Lois reflexiones que podrían haber sido mías, no he conseguido meterme en su cabeza o que ella se metiera en la mía. Está todo tan bien construido que los árboles no me han dejado perderme en el bosuqe.

Objetivas: 4 porque es una novela muy bien construida. De hecho, es casi como una catedral. La trama revolotea a tu alrededor y tñu esperas a que pase algo que no termina de suceder, pero, cuando te quieres dar cuenta, ya estás inmerse en ella.

Un año de autoras: Ann Radcliffe

un año de autoras, Ann Radcliffe
Sí, el calendario de adviento de autoras se me quedó colgado antes de llegar a la mitad y he decidido meterme en un proyecto más ambicioso y a plazo más largo. Porque no aprendo. Un año de autoras es una iniciativa para dar vsibilidad a mujeres que escribieron, escriben y/o escribirán. De nuevo lo afronto más con ganas de aprender que de enseñar. Este año quiero llenarme de voces femeninas que maticen todas las enseñanzas masculinas que he absorbido durante los últimos 43 años. Yo más que nadie soy ejemplo de una educación diseñada para adorar al hombre. Mi objetivo es rebajarle a la categoría de humano. También es el de elevar a la mujer y a las persones no binaries a la categoria de humanes. Ni elles ni yo somos subproductes de la especie.

Ann Radcliffe: época y costumbres

De manera muy somera apuntaré que Ann Radcliffe nace en 1764 en Holborn, Inglaterra. Muere en 1823.

En 1764 pasan estas cosas:

  • Se funda San Luis, en Missouri. En aquel entonces no era más que una aldea.
  • Se pone la primera piedra del Palacio real de Madrid.
  • Mozart, a los 8 años, escribe su primera sinfonía.

Hablamos de la época gregoriana (1714-1830). El British Museum tiene solo 11 años cuando nace Ann Radcliffe.

Jane Austen nace cuando Ann Radcliffe ha cumplido ya 9 años de edad. Muere cuando la mujer, cuyo oficio literario admira, cuenta 53 años. Sin embargo se estudia más a Jane Austen. Gracias a ello no hace falta buscar mucho para averiguar que no había acuerdo acerca de la educación de las mujeres. La tendencia era enseñarles su poquito de francés, de música y a leer y escribir. Lo justo para entretener sin resultar peligrosas o incómodas.

¿Por qué se estudia comparativamente poco a Ann Radcliffe?

Pues porque no escribía alta literatura. Ann Radcliffe es la mayor exponente de la novela gótica. La novela, como género, surge debido al florecimiento de la clase media. Una clase social sin estudios. A finales del siglo XVIII la NOVELA, TODA LA NOVELA era considerada basurilla para incultos. Quizá atemos algún hilo al saber que más de la mitad de los autores de novela de la época eran mujeres. Escribir novelas les daba a las mujeres cierta independencia económica. Dice la Wikipedia que la mayor parte de estas mujeres eran autoras de segunda clase cuyas obras estaban plagadas de clichés. La mayoría provenían de la novela gotica, cuya ambientanción incluye:
  • paisajes sombríos
  • bosques tenebrosos
  • ruinas, castillos, criptas, pasadizos
  • ruidos nocturnos, cadenas, fantasmas
  • grandes peligros
  • personajes insólitos
  • damiselas inocentes
  • elementos sobrenaturales (presentes o sugeridos)

El gótico como lacra

El gótico se origina en el mundo anglosajón como reacción al racionalismo. A los góticos no les gustan las ideas de la ilustración. No les hace ilusión que la humandidad pueda obtener el conocimiento verdadero y la felicidad (ni más ni menos) mediante el slo uso de la razón. Los románticos (los góticos eran románticos) acusaban a los racionalistas de ignorar lo sublime contenido en el miedo y el terror.

Nacimiento del Gótico

Es Horace Walpole el que sienta las bases del género en su novela El Castillo de Otranto. Sin embargo, es Ann Radcliffe quien hace grande el género, quien lo desarrolla y consigue que perdure hasta nuestros días. De hecho, es prácticamente la única autora que Google devuelve cuando tecleas: autoras góticas jusnto Harriet lee, Elisabeth Helme y un puñado más.

Los Misterios de Udolfo, obra maestra de Ann Radcliffe

No nos vamos a engañar, la sinopsis está sacada de la Wikipedia. Estoy leyendo el libro, pero no me ha dado para tanto, just yet 🙂

En la novela destacan las profusas descripciones de paisajes y la adeucación de los mismos al estado de ánimo de los personajes. Presenta terror sicológico y también escenas de terror físico en escenarios góticos, como castillos o montañas agrestes. H.P. Lovecraft lee a Radcliffe y opina de ella que bien, todo bien, pero que es una pena que de explicaciones racionalistas a los sucesos sobrenaturales. Yo me imagino a HP escribiendo en Goodreads:

Le doy cuatro estrellas porque no salen pulpos ni bichos. Por lo demás, bien.

Sinopsis

Emily St. Aubert, joven francesa se queda huérfana después de la muerte de su padre. Es encerrada en el castillo Udolfo en las manos del Signor Montoni, un bandolero italiano que se ha casado con su tía, Madame Cheron. El romance de Emily con Valancourt, el hermano menor del conde Duvarney, queda frustrado por Montoni y otros. Emily quiere descubrir también una explicación de la misteriosa relación entre su padre y la marquesa de Villeroi, un misterio que parece tener algo que ver con el castillo Udolfo.

Al principio del relato se presenta a Emily, que comparte con su padre un lazo especialmente estrecho, debido a su amor por la naturaleza. Tras la muerte de su madre por una grave enfermedad, la relación entre Emily y su padre se estrecha aún más. Ambos viajan a Suiza, donde conocen a Valancourt, un guapo hombre que también siente un parentesco casi místico con el mundo natural. Emily y Valancourt pronto se enamoran.

El padre de Emily muere y la envían a vivir con su tía, Madame Cheron (más tarde conocida como Madame Montoni), quien no tiene nada en común con ella y le muestra poco afecto. Madame Cheron se casa con Montoni, el villano de la historia. Montoni lleva a Madame Montoni y Emily a Udolfo, separando así a Emily de su pretendiente (Valancourt), en el que Montoni amenaza a Madame con violencia para forzarle a entregarle sus propiedades en Toulouse, que si ella muere irían en principio a Emily. Se suceden acontecimientos estremecedores dentro del castillo, y al final, Emily recupera el control de su herencia y se une a Valancourt.

Opiniones

Así leído, no parece una gran cosa. Se inclina más hacia el melodrama que hacia el terror. Sin emabrgo, en su época y aún hoy en día se habla de la capacidad de Ann Radcliffe para la truculencia, loe elementos espantosos y las aberraciones. Sin duda, leer a Ann Radcliffe ahora no proporcionará el mismo shock que en el siglo XVIII, pero bien merece la pena asomarse a su obra del mismo modo que leemos a Poe o al mismo Lovecraft.

Influencia de Ann Radcliffe y algunas conclusiones aventuradas

No quiero una entrada kilométrica, pero sí me gustaria apuntar la medida en que Ann Radcliffe ha influido en autoras y autores de renombre y prestigio.

  • Víctor Hugo la menciona en Los Miserables
  • Jane Austén declaró públicamente su admiración por Radcliffe
  • Ya hemos visto que Lovecraft admite las bondades de su obra
  • El Resplandor, de Kubric, comienza cn una oda al paisaje: toda esa secuencia del coche que sube hacia el Overlook, un trasunto del Castillo de Udolfo.
  • Sir Walter Scott y el Marqués de Sade también se vieron influenciados por Radcliffe
  • Henry James cita Los Misterios de Udolfo en Una vuelta de Tuerca
  • ¿No es Manderley un castillo con sus nieblas, sus marañas mentales?

Es imposible adentrarse en la literatura de terror más sicológico sin darse de bruces con la influencia de Radcliffe.

Me pregunto qué hubiera pasado si la autora hubiese cultivado la poesía de terror. Porque no hay que olvidar que escogió escribir novela, un género devaluado. Y novela gótica, un subgénero todavía más devaluado. El ser humano tiende a divinizar unas emociones y satanizar otras. Por supuesto, no antes de divinizar el intelecto y denostar la emoción.

Los autores de terror apelan a las emociones, a las entrañas. Y Ann Radcliffe lo hizo en una época en la que su deber consistía en tocar dulces melodías al piano y tener hijos varones.

Leed a Ann Radcliffe. Leed terror. Reconciliaos con vuetras emociones.

 

Calendario de adviento de autoras. Ada Coretti y el terror pulp de Bruguera

Es verdad que este artículo no concuerda en absoluto con lo que he estado haciendo estos días pasados, pero la vida se impone…


Bruguera, esa gran editorial.

Bruguera, la que nos dio grandes hombres y grandes nombres, como el de Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz).

Bruguera, que publicó 40.000 bolsilibros entrte 1976 y 1985, nos trajo dos colecciones de terror: 649 títulos: Selección Terror y Selección Terror Extra. Lo explica estupéndamente el Blog Bolsilibros de Terror, que para eso se llama así. Estas dos colecciones forman lo que yo quiero llamar terror pulp de Bruguera.

21 auores, 23 sudónimos y solo dos mujeres. Una de ellas, María Victoria Rodoreda Sayol, escribe tres bolsilibros de terror  bajo el seudónimo de Vic Logan. (¿Víctor o Victoria?) Pero Ada Coretti, la dama del terror pulp de Bruguera escribe 67 títulos. De hecho es su obra La muerte tiene ojos, en septiembre de 1980, la que inaugura el precio de 40 pesetas de la colección. Curiosamente Coretti no aparece en la colección Selección Extra, en la que las novelas alcanzaban las 190 páginas. Allí publicaron 5 señores. Dice el blog de referencia que las firmas habituales de la casa, pero Coretti había sido la cuarta autora más prolífica. No trato de poner nada en tela de juicio. Solo manejo los hechos que se me presentan.

Bibliografía de la pitufina del terror pulp de Bruguera

Ada Coretti, seudónimo bajo el cual se oculta para escribir exclusivamente obras de terror y libros “masculinos” la autora Isabel Irigaray Echevarri, utilizando su propio nombre y primer apellido para sus novelas “femeninas”, que fueron editadas en su mayor parte por la Editorial Bruguera.

Podéis encontrar un listado completo de sus bolsilibros aquí.

¿Cómo que la pitufina?

Sí, ya sabéis: la dama del terror bla bla bla es la “dama de” porque no hay más mujeres. Es la única chica de la colección Selección Terror con permiso de María Victoria. Y seguro que no lo es por cubrir cuotas. Yo no pasé ni cerca de Bruguera. 1982 me pilló con 8 años y viviendo en el País Vasco. Con toda probabilidad el editor no tenía prejuicio alguno. Por él, como si escribían aliens; siempre que lo hicieran con nombre anglosajón masculino. Allí podía ir cualquier mujer capaz de tramar una historieta trerrorífica. Pero que nadie (y en esto era muy democrático) reclamara que su nombre apareciera en portada.

¿Y cómo escribía Ada Coretti?

Pues al parecer la opinión popular dice que no muy bien. Al parecer tiende a introducir escenas gore, escenarios inquietantes y resoluciones alambicadas. Habrá que ver lo que hacía que, francamente, sería tan bueno o tan malo como el resto del terror pulp de Bruguera. El hecho es que nadie publica 67 novelas si no se venden…

Os dejo un extracto de La muerte tenía 8 brazos.

Según otros, la condesa vio que su marido sospechaba algo y de forma precipitada decidió huir, llevándose la joya puesta. Anduvo a lo largo del acantilado, rocoso, indómito, bravío, descendiendo finalmente a ese trozo de la costa que, desprovisto de rocas, formaba una pequeña y arenosa cala. Estaba dispuesta a impedir que su marido la detuviera. A tal fin, había cogido un afilado cuchillo. Y fue entonces, según esta segunda versión de los hechos, cuando surgió, de una gruta incrustada en el acantilado, un horrible y gigantesco pulpo. Con los pies entre la espuma de las olas, la condesa gritó espantada, despavorida, sintiendo que le flaqueaban las piernas. Temiendo caer desvanecida. El pulpo se fue acercando a ella. Ella quiso correr. No pudo. En absoluto. Se había quedado como paralizada. Los tentáculos del monstruo la apresaron. Ella reaccionó entonces, debatiéndose. Pero no le era dado oponer más fuerza que la de un pobre gusano. No obstante, en un momento dado empuñó con fuerza el cuchillo y rasgó la piel del pulpo, entre ojo y ojo, con todas sus fuerzas, dejando allí un profundo surco. Pero fue como si nada hubiera hecho. El monstruo no acusó la herida. Y siguió apretando sus ocho tentáculos, despiadadamente, hasta descoyuntarla, hasta romperle todos los huesos, hasta dejarla hecha cisco. Luego, dicen? que el pulpo se llevó el collar. Menos ocho brillantes que se soltaron y quedaron sobre la fina arena de la cala.

A mí me recuerda un poco a una de estas obras de aquí… Pero poco.

9 hechos que permiten leer El Señor de los Anillos en clave de terror

Este libro trata principalmente de los Hobbits, y el lector descubrirá en sus páginas mucho del carácter y algo de la historia de este pueblo. 

Eso dice Tolkien en su primera página, pero la verdad es que no hay que esforzarse mucho para leer El Señor de los Anillos en clave de terror. Sobre todo porque salen tumbas, muertos, fantasmas, arañas gigantes, demonios y toda una serie de escenas de mucho miedo. Y no, no se trata de decir que ESDLA no es fantasía, claro que lo es. Se trata de convencer a los lectores que dicen que no leen terror porque les da miedo, de que seguro que han leído terror sin saber lo que estabn leyendo. Y no fue tan grave ¿no?

A modo de introducción: ¿Qué elementos eran imprescindibles para crear una atmósfera de terror?

No me extenderé mucho porque ya os lo conté en este artículo tan chulo y que tiene tantas visitas (gracias).

  1. Sentimiento de indefensión
  2. Empatía
  3. Tempo
  4. Atmósfera
  5. No conocer al malo

Desde mi puto de vista, ESDLA cumple con todos ellos en varios pasajes clave del libro. Y además P.J. Jackson los retoma sin mucho sonrojo y con artificios un poco infantiles en las películas. De hecho, puede que creas que el 5, no conocer al malo, no se cumple. Pero ¿estás segura? ¿Seguro que conoces al malvado desde el principio? Para mí la clave está en Eru y su relación con el libre albedrío. Pero ya hablaremos de ello…

Una nota de advertencia: este es un artículo largo y contendrá muchas citas. Todas ellas extraídas de mi eidción de Minotauro. En concreto de la reimpresión número 43 de 2001.

Empecemos pues.

¡Señoras y señores! Presentamos… ¡El anillo único!

 

El Señor de los Anillos en clave de Terror - Aliciaperezgil.com

 

-En muchos sentidos -respondió el mago-. Es mucho más poderoso de lo que me atreví a pensar en un comienzo, tan poderoso que al fin puede llegar a dominar a cualquier mortal que lo posea. El Anillo lo poseería a él.

 -¡Qué aterrador! -dijo Frodo

Esto así, nada más empezar. Claro, que a Gandalf no le importa mucho que a Frodo el cuento le parezca aterrador. De hecho, sigue a lo suyo (esto es muy de Gandalf, seguir a lo suyo como si nada importase)

Espera… fue el año en que el Concilio Blanco expulsó al Poder Oscuro del Bosque Negro, poco antes de la batalla de los Cinco Ejércitos, cuando Bilbo encontró el Anillo. El corazón se me ensombreció entonces, aunque sin saber todavía cuáles eran mis verdaderos temores. Me preguntaba a menudo cómo Gollum había obtenido un Gran Anillo, de un modo tan simple… Esto fue claro desde el principio. Después oí la extraña historia de Bilbo acerca de cómo lo había “ganado”, y no pude creerlo. Cuando al fin le saqué la verdad, entendí en seguida que había estado defendiendo sus derechos al Anillo. Algo parecido a la explicación de Gollum: “un regalo de cumpleaños”. Las mentiras eran demasiado semejantes, a mi juicio, y al fin entendí: el Anillo tenía un poder nocivo que actuaba inmediatamente sobre su dueño. Fue para mí el primer aviso de que las cosas no andaban bien. A menudo le dije a Bilbo que era mejor no usar esos Anillos. Pero se ofendió y no tardó en enojarse. No había muchas otras cosas que yo pudiera hacer. Era imposible quitárselo sin causarle un daño mayor y yo tampoco tenía derecho a hacerlo, de todos modos. Sólo me restaba esperar y observar.

la conversación continúa y llegamos a uno de los poemas más reproducidos de la historia de la literatura (fantástica al menos)

Tres Anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo

Siete para los Señores Enanos en palacios de piedra.

Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir.

Uno para el Señor Oscuro, sobre el trono oscuro

en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.

Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos,

un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas

en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.

Un anillo para atarlos en en las tinieblas, en la Tierra de Mordor, donde se extienden las sombras.

Se trata sin duda de un anillo fascinante de cuya destrucción depende que el mundo no se convierta en el reverso tenebroso que nos muestran en Strange Things.

Pero hablemos de él como elemento de una novela de terror. Se lo merece, ya que desata él solito el elemento de indefensión. Al fin y al cabo no se diferencia mucho de otros trozos de metal con una oración satánica inscrita. Un objeto maldito que anulará la vilutad de quien lo posea antes o después.

De hecho en la novela se habla mucho de la voluntad propia del anillo. Esto en sí mismo es un detalle que habilita la lectura de El Señor de los Anillos como novela de terror. De hecho, un objeto inanimado con voluntad resulta bastante aterrador. Un objeto maldito que ni siquiera es que vaya a convencerte de que hagas algo que no quieras, no. Solo va a anular lo bueno que hay en ti para que brille lo malo.

A esto me refería cuando preguntaba si Tolkien nos enseña o no a su villano desde el principio. Solemos creer que sí, que Sauron es el malo. Sauron, discípulo de Melkor. Melkor, creación de Eru, a quien el propio Eru humilla tanto que se rebela. Pero Eru no persigue esa rebelión. Al contrario, deja vivo a Melkor para que, con el paso de las eras, cree el arma definitiva capaz de hacer nacer la maldad de cualquier ser mortal.

Aquí el profe lo que nos dice es eso que voy yo proclamando a voz en grito en cuanto me dan un micro: que el mal está en nosotros. El Villano de Tolkien no es en relaidad el Señor OScuro, sino el ser humano. Y, mediante un genial juego de espejos, el propio lector.

El bosque viejo

 

El Señor de los Anillos en clave de terror

-¡Ya está! -exclamó Merry-. Hemos dejado la Comarca y estamos fuera en los linderos del Bosque Viejo.

-¿Son ciertas las historias que se cuentan? -preguntó Pippin.

-No sé a qué historias te refieres -respondió Merry-. Si es a esas historias de miedo, que las nodrizas le contaban a Gordo sobre duendes y lobos y cosas así, te diré que no. En todo caso yo no las creo. Pero el Bosque es raro. Todo ahí está más vivo y es más atento a todo lo que ocurre, por así decir, que las cosas de la Comarca. A los árboles no les gustan los extraños te vigilan. Por lo general se contentan con esto, mientras hay luz, y no te molestan demasiado. A veces los más hostiles dejan caer una rama, o levantan una raíz, o te atrapan con una liana. Pero de noche las cosas pueden ser muy alarmantes, según me han dicho. No he estado aquí después de oscurecer sino una o dos veces y sin alejarme del cercado. Me pareció entonces que todos los árboles murmuraban entre sí, contándose noticias y conspirando en un lenguaje ininteligible; y las ramas se balanceaban y rozaban sin ningún viento. Dicen que los árboles se mueven realmente y pueden rodear y envolver a los extravíos. En verdad, hace tiempo atacaron la cerca; vinieron y se plantaron al lado, inclinándose hasta cubrirla. Pero los hobbits acudieron y cortaron cientos de árboles e hicieron una gran hoguera en el bosque y quemaron el suelo en una larga franja al este de la cerca. Los árboles dejaron de atacar, pero se volvieron muy hostiles. Hay aún un ancho espacio despejado, no muy adentro, donde hicieron la hoguera.

-¿Sólo los árboles son peligrosos? -dijo Pippin.

-Hay criaturas extrañas que viven en lo profundo del bosque y al otro lado – dijo Merry-, o así me han dicho al menos; yo nunca las vi. Sea como sea, hay senderos entre los árboles. Cuando uno entra en el bosque encuentra sendas abiertas, pero que parecen moverse y cambiar de tanto en tanto de una manera extraña. No lejos de este túnel hay o hubo hace tiempo un camino que llega al Claro de la Hoguera y que continúa aproximadamente en nuestra dirección, hacia el oeste y un poco hacia el norte. Ese es el camino que trataré de encontrar.

[…]Merry y Pippin se arrastraron hacia adelante y se tendieron apoyándose de espaldas contra el tronco del sauce. Detrás de ellos las grandes hendiduras se abrieron para recibirlos y el árbol se balanceó y crujió. Miraron hacia arriba y vieron las hojas grises y amarillas que se movían apenas contra la luz y cantaban. Cerraron los ojos y les pareció que casi oían palabras, palabras frescas que hablaban del agua y del sueño. Se abandonaron a aquel sortilegio y cayeron en un sueño profundo al pie del enorme sauce gris. Frodo luchó un rato contra el sueño que lo aplastaba[…].

[…]-¿Sabes tú, Sam -dijo al fin-, que ese árbol maldito me arrojó al agua? Lo sentí. ¡La raíz me envolvió el cuerpo y me hizo perder el equilibrio!

-Estaba usted soñando sin duda, señor Frodo -dijo Sam-. No debiera haberse sentado en un lugar semejante, si tenía ganas de dormir.

-¿Y los demás? -inquirió Frodo-. Me pregunto qué clase de sueños tendrán…

Fueron al otro lado del árbol y Sam entendió entonces por qué había creído oír el sonido de una cerradura. Pippin había desaparecido. La abertura junto a la cual se había acostado se había cerrado del todo y no se veía ni siquiera una grieta. Merry estaba atrapado; otra de las hendiduras del árbol se le había cerrado alrededor del cuerpo; tenía las piernas fuera, pero el resto estaba dentro de la abertura negra y los bordes lo apretaban como tenazas. Frodo y Sam comenzaron por golpear el tronco en el lugar donde había estado Pippin. Luego lucharon frenéticamente tratando de separar las mandíbulas de la grieta que sujetaba al pobre Merry. Todo fue inútil.

-¡Qué cosa espantosa! – gritó Frodo -.

Apenas salimos de La Comarca y ya nos encontramos con un bosque hostil poblado por árboles que fagocitan hombres. Y esto sucede, literalmente, a la puerta de casa. No es mal momento para empezar a justificar la lectura de El Señor de los Anillos en clave de terror. Este episodio, además, coincide con la aparición del primer ayudante mágico tal y como establecen los estudios de Porpp para los cuentos infantiles.

Hay un montón de lectores que huyen del terror porque dicen que las escenas espeluznantes les provocan pesadillas, ya lo decía más arriba. Pero es que Tolkien introduce muchísimo terror en su obra cumbre y a nadie parece asustarle. Yo de esto deduzco cierto prejuicio y no sé si cierta desgana a la hora de enfrentarse a ese viajecito fuera de la zona de confort. Tolkien sin embargo habla de algunas cosas que también se tratan en el terror:

  • Habla de que la vida es cruel
  • De que todos guardamos oscuridad en nuestro interior
  • De que las cosas casi nunca siguen el camino trazado por nosotros. O el de la justicia, si vamos a eso.

Quizá por eso el Bosque Viejo con su hombre sauce estén tan cerca del lugar en que los obbits se sienten a salvo. Quizá una de las funciones de este paraje de pesadilla sea hacer que nosotros, como lectores, nos cuestonemos si nuestro hogas es seguro.

Niebla en la quebrada de los túmulos

El Señor de los Anillos en clave de Terror

Con la ingenuidad de la época que las grandes mujeres del gótico convierten en maestría, Tolkien diseña unas criaturas de ultratumba que la propia TolkienPedia define como “no muertos, que animaban los huesos y las armaduras de los antiguos reyes de los hombres que habían vivido en aquella tierra” . No parece descabellado acudir a este artículo como fuente que permite leer El Señor de los Anillos en clave de terror.

De pronto comenzó un canto: un murmullo frío, que subía y bajaba. La voz parecía distante e inconmensurablemente triste; a veces era tenue y flotaba en el aire; a veces venía del suelo como un gemido sordo. En la corriente informe de lastimosos pero horribles sonidos, de cuando en cuando tomaban forma algunas ristras de palabras: penosas, duras, frías, crueles, desdichadas palabras. La noche se quejaba de la mañana que le habían quitado y el frío maldecía el deseado calor. Frodo estaba helado hasta la médula. Al cabo de un rato el canto se hizo más claro y con espanto en el corazón Frodo advirtió que era ahora un encantamiento:

Que se te enfríen las manos, el corazón y los huesos,

que se te enfríe el sueño bajo la piedra:

que no despiertes nunca en el lecho de piedra,

hasta que el Sol se apague y la Luna muera.

En el oscuro viento morirán las estrellas,

y que en el oro todavía descanses hasta que el señor oscuro alce la mano

sobre el océano muerto y la tierra reseca.

Frodo oyó detrás de su cabeza un rasguño y un crujido. Incorporándose sobre un brazo se volvió y vio a la luz pálida que estaban en una especie de pasaje, que detrás de ellos se doblaba en un codo. Allí un brazo largo caminaba a tientas apoyándose en los dedos y venía hacia Sam, que estaba más cerca, y hacia la empuñadura de la espada puesta sobre él.

No hablamos ya de un bosque hostil, sino de criaturas de pesadilla cuyo único único objetivo es hacerse con cuerpos vivos para ocuparlos con sus almas demoniacas. Este fue siempre uno de mis capítulos favoritos de la novela. Fijaos que llevamos un horrible objeto encantado, un árbol comehombres y un zombi ¡Y a la gente le aburre La Compañía del Anillo!

Además, no hay que olvidar que todo esto se replicará mucho más adelante, cuando los hobiits hayan llegado a la Tierra de Mordor, donde se extienden las sombras.

El anillo va hacia el sur

El Señor de los Anillos en clave de terror

Una vez la Compañía deja Rivendell y hasta el segundo punto de giro importante (la muerte de Gandalf a manos del Balrog), no es que se pueda leer El Señor de los Anillos en clave de terror, es que no hay otro modo de leerlo. Trataré de ser breve:

  1. Todo va mal, se ven unos cuervos negros de mal aguero.
  2. Los 9 toman el paso del Caradrhas que también resulta horrendo y eso que era el mal menor para no pasar por Moria.
  3. Se habla de malos augurios
  4. El propio nombre de Moria evoca recuerdos siniestros
  5. En medio de la noche sufren el ataque de un lobo cuyo cadáver ha desaparecido por la mañana
  6. Las aguas hierven como un ejército de serpientes y aparece el kraken
  7. El propio kraken los encierra en la oscuridad de las minas.
  8. Ecos de sonidos lejanos salen del pozo.

Pero nada de todo esto es comparable a las páginas del diario inconcluso de Balin, que no tiene nada que envidiar a muchas obras de la literatura gótica. De hecho cuenta una masacre. Una masacre, sí, con su buen puñado de muertos y sus grandes dosis de desesperación.

-Es una lectura siniestra -continuó-. Temo que el fin de esta gente haya sido cruel. ¡Escuchad! No podemos salir. No podemos salir. Han tomado el puente y la segunda sala. Frár y Lóni y Náli murieron allí. Luego hay cuatro líneas muy manchadas y sólo puedo leer hace cinco días. Las últimas líneas dicen la laguna llega a los muros de la Puerta del Oeste. El Guardián del Agua se llevó a Oin. No podemos salir. El fin se acerca, y luego tambores, tambores en los abismos. Me pregunto qué será esto. Las últimas palabras son un garabateo arrastrado en letras élficas: están acercándose. No hay nada más.

Y, de repente, la Compañía se encuentra rodeada por un montón de monstruos, tras los cuales aparece el plato fuerte. El Balrog.

-Es una lectura siniestra -continuó-. Temo que el fin de esta gente haya sido cruel. ¡Escuchad! No podemos salir. No podemos salir. Han tomado el puente y la segunda sala. Frár y Lóni y Náli murieron allí. Luego hay cuatro líneas muy manchadas y sólo puedo leer hace cinco días. Las últimas líneas dicen la laguna llega a los muros de la Puerta del Oeste. El Guardián del Agua se llevó a Oin. No podemos salir. El fin se acerca, y luego tambores, tambores en los abismos. Me pregunto qué será esto. Las últimas palabras son un garabateo arrastrado en letras élficas: están acercándose. No hay nada más.

Y que nadie me diga que el balrog no es exactamente un demonio:

Algo asomaba detrás de los orcos. No se alcanzaba a ver lo que era; parecía una gran sombra y en medio de esa sombra había una forma oscura, quizás una forma de hombre, pero más grande, y en esa sombra había un poder y un terror que iban delante de ella.

Llegó al borde del fuego y la luz se apagó como detrás de una nube. Luego y con un salto, la sombra pasó por encima de la grieta. Las llamas subieron rugiendo a darle la bienvenida y se retorcieron alrededor; y un humo negro giró en el aire. Las crines flotantes de la sombra se encendieron y ardieron detrás. En la mano derecha llevaba una hoja como una penetrante lengua de fuego y en la mano izquierda empuñaba un látigo de muchas colas.

Habrá más, porque esto es solo La Compañía del Anillo y de hecho me he deajdo un par de episodios terroríficos pero ¿Qué decís? ¿Os convence la lectura de El Señor de los Anillos en clave de terror? ¿Pasásteis miedo con él?