Fotos de cementerios el día de Todos los Santos

Disculpad la profusión, pero estas fechas son muy jugosas para los aficionados al terror. Hoy (ayer, pero wordpress me la jugó de mala manera) es el día de Todos los Santos y quiero celebrarlo poniendo fotos de cementerios. Y ya está, no hay más. Ya os contaba ayer que Halloween lo celebramos en la península desde siglos, pero no por eso vamos a dejar las otras tradiciones de lado.

Me encantan los cementerios. Tengo fotos de cementerios desde la facultad y, hace algún tiempo, inicié un proyecto de fotografía en cementerios españoles. He viajado poco estos años (al menos he viajado poco por España) y está un poco en stand by. También por eso os dejo por aquí unas muestras.

Pero antes, un poco de contexto. No sé si sabéis que, aunque nacida en Valladolid, vengo de un pueblo muy pequeño: Amurrio. Es una localidad de Álava en la que viví buena parte de mi infancia, toda mi adolescencia y mi postadolescencia, hasta que 1998 me llevó más allá del Canal de La Mancha. No fueron tiempos fáciles. Aquí donde me leéis, soy una mujer frágil y con la piel muy fina. Nunca tuve miríadas de amigos y mi casa jamás fue un lugar tranquilo. Se estaba en silencio, sí, uno de esos silencios que preferías no quebrar, por lo que pudiera surgir del subsuelo.

Escribo diario desde los doce años y a eso de los dieciocho o diecinueve empecé a escribir ficción. Mi casa no era el mejor lugar para concentrarse, así que empecé a buscar lugares fuera. Podría haberme dado por las cafeterías. Lo que pasaba era que me daba vergüenza entrar en las que tenían buena pinta (pueblo pequeño donde todos sabían quién era) y además mi economía no podía permitirse un café diario. La buena suerte -y Anne Rice- quiso que me diera de bruces con el cementerio. Allí nunca había nadie. A la puerta sí. Extramuros se sentaban unas mujeres a hacer punto y a contarse sus cosas. Pero dentro estaba yo sola con los muertos y con mis cuadernos.

Entonces no escribía terror, sino obritas pretenciosas con mucho drama.

La muerte me fascina. No las maneras de morir, sino la muerte. Porque sin la muerte no se entiende la vida. Sin un final no se entienden los procesos. Siempre he dicho que en los cementerios no se llora a los muertos. En los cementerios nos lloramos a nosotros. La muerte nos da la medida de nuestro valor, que es ninguno. Y los cementerios son grandes escaparates de muerte. O al menos de lo que algunos vivos desean que otros crean de ellos. No hay más verdad en un cementerio que la que el visitante lleva consigo. A veces, si lo haces con honestidad, entrar en un cementerio es más doloroso que mirarse en un espejo.

Por lo mismo, en ocasiones es más satisfactorio.

Fotos de cementerios en Madrid: Cementerio de la Almudena

 

¿Halloween en España?¿Tradición?

 

Halloween en España

Los aficionados al terror somos así, un poco de dejarnos llevar por las tradiciones de todas partes. A mi me gusta particularmente la historia de las mariposas monarca, que transportan las almas de los muertos y a quienes se respeta en Mexico, sobre todo. Pero también me encanta Halloween. Me gustan los disfraces, así soy yo. Así que cuando puedo me maquillo de bicho terrorífico y me hago fotos. Antes esto era más o menos inofensivo, pero ahora… Ahora tenemos gente para todo. Gente de esa que te dice que por qué no lees el tenorio como Dios manda, que eso del Halloween es una cosa yanky muy fea y muy mala y muy poco española.

Pues, señoras, señores:

Halloween en España existe desde hace siglos

Toca mencionar la festividad del fin del verano, ya sabéis la mítica Samaine que nos ha llegado a través de leyendas artúricas, Las Nieblas de Ávalon y, a los más estudiosos, de estudiar un poco de historia de las religiones o un poco de folklore celta. La cuestión es que antes de Cristo los celtas celebraban el fin de verano, la plenitud de las cosechas etc en lo que se conocía como una especie de año nuevo druídico. Se creía, ya entonces, que los espíritus de los muertos regresaban esa noche. Los celtas tuvieron la idea de vestirse de muertos para evitar que esos espíritus se los llevaran con ellos. Hablamos de personas que  llegaban del norte de Francia, de Inglaterra e Irlanda y que extendieron estas costumbres hasta la zona norte de la península. Lo que vendría a ser Asturias y Galicia.

Vale, dirás que eso no es Halloween, pero yo insisto:

Halloween es español

Halloween en España

Allá por el siglo IV, en estas tierras nuestras se empezó a celebrar el día de todos los santos, lo que pasa es que un poco fuera de fecha: el 13 de mayo. Se celebraba el martirio sufrido por los primeros católicos. Aquellos a los que los malvados romanos echaban a los leones. Ojo, que para dar inicio a una celebración que ha terminado en disfraces de vampiros y momias, no es mal comienzo en absoluto. Tiene su sangre, sus personas devoradas por fieras y su componente religioso. Pero todavía no explica por qué digo que Halloween en España es anterior al que nos llega de USA.

Tenemos que irnos hasta el siglo VIII. Momentazo histórico en el que Gregorio III ya no puede con los celtas del norte y sus cosas de celtas del note y cambia la celebración del 13 de mayo al 1 de noviembre. Ahí lo tenemos: Halloween en España empieza en el siglo VIII con la sana intención de desterrar para siempre el Samaine. Lo que pasa es que en esto, como en casi todo lo demás, la Iglesia nunca ha sido excesivamente pulcra, ni excesivamente tonta. Así que, más que exterminar a los celtas o a sus costumbres, lo que hizo fue asimilarlas. Aunque, bien pensado, quizá la asimilación se debió más al arraigo de las costumbres que a otra cosa.

La evolución de Halloween

Halloween en España

Al final casi todas las tradiciones que molan se asientan y se expanden por el mundo. Nosotros tenemos la Castanyada, la Santa Compaña, la noche de finados en Canarias… Y en todo el mundo la gente se reúne a contar historias de muertos (de los suyos o de otros) y se disfraza para confundir a las ánimas malvadas. Es verdad que ahora compramos dulces y calabazas de plástico, pero no es menos cierto que la fiesta es bonita. No es una celebración de la muerte, como se empeñan muchos, sino una manera un poco retorcida de aferrarse a la vida.

Jack O Lantern

No lo he comentado más arriba, pero si Halloween es (y lo es) una derivación de All Hallows Eve; es decir, la víspera de los difuntos, la historia de las calabazas encendidas y el nombre que reciben no es menos prosaico. Jack O Lantern o Jacobo el de la linterna era, según unos, un señor que se dedicaba a alumbrar las calles. Según otros (y esta es mi versión favorita), un hombre que engaño al Diablo… con unas consecuencias poco favorecedoras.

Al parecer Jack era un ladrón, un avaro y un mala persona en general. Una noche, huyendo de sus vecinos, a los ha había robado, Jack se encontró con el Diablo, que llegaba para reclamarle la vida y el alma. Jack le tentó o bien lo cazó engañándolo para que se subiera a un manzano (muy bíblico todo). En cualquiera de las dos historias, el Diablo termina “desactivado” por quedar demasiado próximo a una cruz. Jack le dice que solo lo dejará ir si le promete que jamás se llevará su alma. El preso accede y Jack sigue con sus cosas de avaro ladrón.

… hasta que muere y no puede entrar en el cielo por motivos obvios. Pero tampoco tiene cabida en el infierno (porque todo sabemos que el diablo es muy de cumplir su palabra), así que se ve obligado a vagar en la oscuridad por toda la eternidad. No sin un sarcástico regalito del diablo, que le dio una brasa ardiendo, para iluminar el camino. A Jack le encantaban los nabos, así que vació uno y puso la brasa dentro… Y así hasta ahora.

En el siglo XIX, cuando el Halloween en España ya estaba más centrado en el Tenorio…

Halloween en España

Llega la hambruna a Irlanda, miles de irlandeses emigran a USA y se llevan con ellos sus mitos y sus dioses, como bien nos explica Neil Gaiman en American Gods. Así que Jack emigró. Pero en América no había ni nabos ni remolachas (la segunda opción de los amigos irlandeses a la hora de colocar brasas ardientes). En cambio sí había un gran excedente de calabazas.

Así que no os dejéis engañar: Halloween en España existió como 8 siglos antes que en América. Y que nadie os quite la ilusión de vuestros disfraces.

 

Anjikuni: el pueblo esquimal desaparecido en Canadá

Leyendas de terror, el misterio Anjikuni, El poblado desaparecido Anjikuni, El pueblo de los muertos de canadá

 

Cuando me propuse escribir una serie de artículos acerca de leyendas que dieran miedo, pensé en reducir la geografía a las leyendas españolas. Tenemos muchas y muy variadas. Pero mi cabeza suele ir por libre y no hacía más que pensar “Ranoke, Croatoan”. Así que, como todo lo que sabía acerca de esa colonia inglesa se podía resumir en “Ranoke, Croatoan”, me puse a buscar. Quiso la suerte que, mientras ahondaba en la lista de desapariciones conocidas en el mundo paranoramal (poblado por tripulantes de naves del misterio de varias nacionalidades, asociaciones de lo oculto de todos los colores y gentes que llevan blogs de un cortapega de los más florido), me encontrase con la ¿leyenda? del pueblo esquimal del lago Angikuni. Uno de esos casos en los que una aldea entera deja la comida puesta, se va a por tabaco y ya nadie vuelve…

Pongámonos en situación:¿Dónde estaba el pueblo esquimal desaparecido en Canadá?

Pueblo esquimal desaparecido en Canadá

Aquí tiene que hacer frío

El Lago Anjikuni se encuentra en el interior de Canadá, en la zona denominada “del río Kazan”, aunque el río, según los mapas, tiende a expandirse en forma de lago salpicado de formaciones rocosas de la era precámbrica (que no sé cuándo fue, pero que da genial decirlo porque esto es una leyenda para dar miedo y las cosas antiguas que suenan raro dan miedo).

 

El Precámbrico

 

El lugar donde se asentaba el poblado esquimal desaparecido era la orilla pedregosa (orilla pedregosa es la expresión que encontraréis en todos los blogs y hasta en libros sobre leyendas canadienses, así que no voy a ser yo menos) del lago Anjikuni. Se trata de un lugar rico en pesca. Aún hoy se encuentran allí especies como la trucha común, o el lucio. Aunque se sabía que todavía existían tribus inuits seminómadas, unas 30 personas habían construido en este paraje, frío pero idílico, un pequeño poblado de cabañas de troncos, con su almacén comunitario de pescado fresco, su cementerio y sus cosas de inuits. Aquí se dedicaban a pescar, cazar, coser ropas de pieles, alimentar a sus perros y seguramente a acumular mercancías para comerciar cuando la época lo permitiese.

¿Cómo era la vida en 1930?

Vida en 1930

Y hablamos de 1930 porque fue en este año cuando el poblado esquimal del lago Anjikuni desapareció.

  • Se descubre Plutón
  • Comienza la década infame en Argentina tras el primer golpe de estado de la era democrática
  • El mundo comienza a recuperarse lentamente del crack del 29 (la crisis, siempre hay una crisis)
  • En España dimite Primo de Rivera
  • Si estabas en Chicago y veías a alguien con una funda de violín en la mano, lo más probable era que no llevara un violín. Bingo: Ley seca, mafia…

Todo esto a los esquimales del lago Anjukuni les quedaba muy lejos, pero a nosotros nos sirve para ambientarnos. Y no solo para entender que no había móviles, sino para hacernos a la idea de que tampoco había teléfonos en todas las casas, el índice de analfabetismo era alto y los periódicos eran el único medio de información junto con la radio. De hecho, la primera demostración pública de televisión se hizo en 1931.

 

Así que… ¿Qué pasó con el pueblo esquimal desaparecido en Canadá?

 

 

La historia tiene nombre propio, el de Joe Labelle, un trampero que las fuentes se empeñan en identificar como de raza blanca, caminaba por la nieve. Tenía frío y buscaba el abrigo del poblado que ya conocía. Se acercó a las casas y, tal como él mismo dice en declaraciones posteriores a la prensa, sintió un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo. Se trataba de un día desapacible, sí, pero el pueblo destacaba por el bullicio propio de una pequeña localidad pesquera. De hecho, al saludo de Labelle solo siguió el silencio.

Aquí los relatos difieren ligeramente unos de otros. Mientras algunos aseguran que el trampero encontró hogueras humeantes a punto de apagarse sobre la que todavía se guisaba lo que debería haber servido como almuerzo, otros dicen que lo que encontró fueron calderos con guisos mohosos. En cualquier caso, consideraciones temporales a parte, Labelle afirmó que el poblado estaba completamente vacío, que en una de las casas incluso había una labor de costura a media terminar. Alguien remendaba una chaqueta de pieles con aguja de hueso y dejó ambas cosas sobre la cama, como si fuera a volver enseguida… Pero no volvió. Lo que indujo a Labelle a irse de allí más rápido que inmediatamente (porque un pueblo vacío no asusta a nadie, hombre, por favor) fue descubrir que los habitantes del poblado habían dejado en él sus armas de fuego y que el almacén de pescado contenía suministros. Con esa información y el susto en el cuerpo, huyó hacia la oficina de telégrafos más próxima y avisó a la Policía Montada.

Descubrimientos macabros en la zona

De nuevo encontramos incoherencias en el relato en este punto. Por una parte, la oficina de telégrafos estaba lejos; a varios km según las fuentes. Pero casi todos coinciden en que la policía llegó al lugar de los hechos (o de los no hechos) solo dos horas después. En cualquier caso, todos cuentan que los agentes se detuvieron a descansar y tomar un Cola Cao en la casa de un cazador que vivía con sus dos hijos. Preguntados por el motivo de su presencia en la zona, los montados dijeron que iban a “Anjikuni, por un problema”. Aquí los mejores contadores de historias dicen que Armand Laurent, el cazador, alertó a los avezados agentes de que algo sabía debido a su repentina cara de sorpresa. Otros mencionan un ligero interrogatorio:

-¿Ha visto algo raro últimamente?

-Pues, ahora que lo dice, señor policía montado, sí: unas luces raras sobre el poblado del lago (no diremos en qué piensan los que se tocan a la sola mención de extraterrestres).

La policía montada llegó al pueblo abandonado y encontró dos cosas, que son las que dan un halo de misterio a los hechos y, desde mi punto de vista, los convierten en una historia interesante de esas sobre las que a lo mejor escribo algún día. Uno de los disparadores de los que hablaba un par de artículos atrás.

La policía encontró, decía, dos cosas: en primer lugar, los inuit se marcharon sin sus perros. Se hallaron no menos de siete de ellos muertos de hambre y frío. Este es otro de esos extremos sobre los que no hay consenso. Algunas fuentes indican que se encontraban atados, otras que no. En todos los casos hay acuerdo acerca del hecho de que se encontraron cubiertos por tres metros de nieve. A mí se me parte el corazón con historias de animales que sufren; pero esta además escapa a toda lógica. Los perros son valiosísimos en lugares y épocas como esta de la que hablamos. Si los habitantes del pueblo se hubieran marchado, incluso asumiendo que dejaran la comida y las armas, se habrían llevado a sus perros.

En segundo lugar, en el cementerio se halló una tumba abierta y vaciada. Algunos blogs hablan de todas las tumbas. Teniendo en cuenta que los inuits no entierran, sino que cubren los cuerpos con piedra, la tarea de deshacer los túmulos parece desproporcionada, así que yo me quedo con la referencia a una sola tumba profanada… o abandonada por su morador. Esto un poquito de indefensión sí que crea ¿no?

La leyenda desmentida

Sí, la Policía Montada del Canadá dice que nunca jamás de los jamases se supo nada de eso, que es un invento del periodista que hizo circular la historia… ¡En 1959! Extraño, si consideramos que las primeras publicaciones del caso son de 1930. De hecho, la policía niega que se llevara a cabo ninguna investigación oficial, pero el Sargento J. Nelson escribió un informe en 1931 del que se conserva registro. Cierto es que se trata de un informe que establece que Joe Labelle era un trampero nuevo en la zona y que seguramente nunca estuvo tan al norte, pero existir existe.

Mitología Inuit que apoya la teoría del pueblo esquimal desaparecido en Canadá

En muchas de las páginas que he he leído se mencionan, sin ningún rigor “wendigos y espíritus de los bosques”. Por supuesto, nadie ha hecho hincapié en estos seres de la mitología inuit porque la mayor parte de investigadores del misterio y blogueros enfocan su atención hacia la posible abducción de los esquimales por una nave extraterrestre. Pero a mi los aliens me aburren soberanamente, así que he hecho una investigación mínima al respecto. Apenas una única búsqueda en google me ha llevado a esto:

Pueblo esquimal desaparecido en Candá

Los Taqriaqsuit o “gente sombra”, entes que viven en una dimensión paralela a la nuestra, a quienes no podemos oír pero sí ver. Serían ellos los que caminan en nuestras casas cuando estamos solos y oímos sus pasos donde debería haber silencio.

Al parecer, la gente sombra puede invitarte a pasar a su lado de la realidad. Nada impide que se estas personas invitasen a todo el pueblo a unírseles ¿no?

 

Aunque, para historias de gente que vive en la sombra, yo recomiendo Deabru, la historia de un pueblo vasco que desea desaparecer pero no puede porque… Bueno, no es inteligente aceptar todas las invitaciones que se le presentan a uno.

 

7 AUTORAS DIGNAS DE PODIUM PARA LA HORROR WEEK Y EL #LEOAUTORASOCT

 

Yo tengo programada una entrada semanal para el blog. De hecho me estoy convirtiendo en una persona disciplinada donde las haya y las escribo todas seguiditas a últimos de mes para que esto sea como una fábrica de galletas; pero la vida… ¡Ah! La vida pasa y sigue pasando y… Bueno, aquí estamos, abriendo Goodreads y encontrándonos con la foto que abre el post. No es una foto bonita, bonita, pero es una foto que me permite combinar las dos cosas que más me interesan: la literatura de terror y la literatura de terror escrita por mujeres.

Así que allá vamos, unas pildoritas de sabiduría terrorífica con nombre de mujer para la #Horrorweek y el #Leoautorasoct


1.- Chus Álvarez

 

 

La semana pasada leí su relato Plutón, incluido en la antología de CiFi y terror escrita por mujeres y esto es lo que dije de la historia en Goodreads (copio, pego, y me sale una ent

rada de lo más cumplido): Un relato gótico: casa con gato, ambiente opresivo, enfermo terminal, enfermera… Pero también hay terror. Entendido el terror como yo lo entiendo, como esa capacidad para crear inquietud y desasosiego. Yo nunca paso miedo cuando leo. Jamás.

Hace unas referencias a Poe que no son referencias, son claros homenajes tan bien integrados que te dan ganas de volver a leer al buen Edgar Allan. Las más sutiles, a El Cuervo o El Barril de amontillado, me han parecido elegantes y muy bien traídas. Forman parte de la historia, estas referencias, hasta el punto de no poder entenderla sin ellas.

El relato no es perfecto:  aunque tiene unos párrafos preciosos, no puedo evitar que el exceso de uso de los verbos ser y tener me sacara de la narración. Me costó mis tres buenas páginas prescindir de ese rasgo. De todos modos, hay pequeñas joyas en este relato corto. Joyas de construcción de ambientes y hasta de belleza del lenguaje. Lo mejor, la combinación del ambiente gótico con la rabiosa actualidad de la vida fuera de la casona. La descripción de su relación con el acompañante de pago y la vuelta de tuerca a los roles de género.


2.- Marta Junquera

 

Obra de la escritora de terror Marta Junquera

 

Ya os he dicho todo lo que necesitáis saber de Marta en esta entrada. Podéis volver a leerla, que nunca viene mal,  y también podéis comprar Vienen a por mí. 

Esta es mi opinión de un par de los relatos de su colección:

Empecemos por un relato muy corto: Amor al trabajo. Marta no necesita más de dos páginas (una y media, para ser exactísima), para describir los estragos de la globalización y el capitalismo salvaje. Por supuesto, no de deja las horribles consecuencias de los mismos. Un carnicero orgulloso de su profesión pierde su negocio y se ve obligado a trabajar en un aserradero. Y si creéis que ya sabéis cómo termina el cuento, ya os digo yo que no.

Dos páginas escasas más es lo que ocupa La Bufanda. Se trata de otro retrato, otra estampa madrileña (o del mundo) con un final abrupto e inquietente. Y así hasta 15 relatos que responden a la sinopsis de la contraportada de Vienen a por ti.

Dice Marta que está trabajando en su primera novela, así que habrá que estar alerta.


3.- Catherine Crowe

 

catherine Crowe, escritora de terror

 

Ser escritora de terror no significa escribir únicamente este género. Un buen ejemplo de ello es la inglesa Catherine Crowe, reconocida feminista nacida en 1800 que no tuvo que cambiar su nombre por el de un varón para publicar su obra. Sus relatos de Espectros cuenta, con un tono a medias entre el informe periodístico y el policial, relatos góticos de fantasmas en casas. La conocí de pura casualidad en la selección de relatos cortos de fantasmas de Carter Scott publicada por Zugarto Eidciones en 1999. Y, aunque sea un poco offtopic, no os perdáis este enlace: Tuu Librería es un proyecto ideal para lectores compulsivos donde tú pones el precio a los libros que te llevas. Yo he encontrado ahí muchos tesoros. También se hacen talleres y pequeños cursos de temáticas variadas.


4.- Jeanette Winterson

 

 

Puede que esta mujer te suene porque publicó La mujer de púrpura con Lúmen. Yo he leído algún relato corto de ambiente gótico y voz muy personal. Os transcribo el inicio de su cuento Newton:

Esta es la hitoria de Tom.

Esta es la historia de Tom y de sus vecinos

Esta es la historia de Tom, de sus vecinos y del jardín de sus vecinos.

Esta es la historia de tom

Se trata de un relato muy muy raro y perturbador que comienza con la descripción del jardín de los vecinos, donde hay un estanque con patos de goma amarillos de pico rojo junto al que descansa el cadáver plastificado del marido de la dueña. El relato termina con una cena estilo Buñuel y el protagonista lee a Albert Camus. Ahora tendría que decir que se trta de una metáfora del sin sentido de la vida (que lo es), pero casi prefiero leer el libro cuya imagen podéis ver a vuestra izquierda y que tiene un inicio tan prometedor como el de Newton:

jeanette Winterson, escritora de terror


5.-Charlotte Perkins Gilman

 

Escritora de terror

 

Americana siglo XIX, vida complicada. Su relato El papel de pared amarillo (The yellow wallpaper) es, sencillamente, una genialidad. Lo leí en clase de inglés el año pasado y todavía le estoy dando vueltas. Una pareja de casados se instala en su nueva casa. Duermen separados, ella en una habitación empapelada de amarillo. No tarda mucho en empezar a ver cosas que se mueven en la pared, personajes que reptan, patrones que se repiten. No lo he leíso en español, pero merece un buen traductor que capte la textura de las palabras. Al comienzo del relato se describe el estampado amarillo de la pared como bulboso, como si tuviera ojos que la observan. Al leerlo en el original la sensación de que alguien te toca con una mano húmeda y viscosa es palpable. Es un clásico que mantiene toda su vigencia. Uno de esos relatos góticos de absoluta vigencia que trata las obsesiones y las trampas que nos pone la propia mente.


6.- Joyce Carol Oates

 

Joyce Carol Oates, escritora de terror

 

Se incluye a Joyce Carol Oates en antologías de terror porque sus relatos son desasosegantes. En ocasiones hay que llegar al final para descubrir por qué producen incomodidad. Es esta una autora que maneja muy bien los Imprescindibles para dar miedo de los que os hablaba en esta entrada. Y lo hace con una prosa densa, cuidada, donde cada palabra tiene su peso y cada dato cuenta a la hora de descifrar el significado profundo de sus historias. No es una mujer para cobardes ni para ratos muertos. Hay que sentarse a leer a Oates con la cabeza clara y el corazón dispuesto o te perderás lo más sutil de su literatura.

La colección de la imagen, publicada por Alfaguara, recoge 13 relatos que quedan muy bien descritos por el título general: mágicos, sombrios y, a veces, impenetrables.


7.- Lisa Tuttle

De quien he hablado largo y tendido en Recuerdos del Cuerpo I y Recuerdos del cuerpo II.

Si hay una mujer de la que se pueda decir que es todo lo contrario a Carol Oates, esta es Tuttle. De prosa ligera, ritmo ágil pero gran profundidad, sus historias tienden a dejar un poso que permanece. Un poco como la sarna, que pica, y pica y sigue picando por mucho que te rasques.


Y para terminar, fuera de podio, os quiero recomendar un relato largo escrito por la que suscribe, o sea por mí: Las Voces 

Alicia Pérez Gil, autora de terror

 

La sinopsis no dice nada que no sea cierto. La historia presenta de Las Voces sucede en un piso minúsculo de Lavapies en el que se cuelan los olores y las discusiones de las casas vecinas. Pero se cuelan también los sueños, las pesadillas y los recuerdos turbios. La protagonista siente la necesidad de confesar un episodio oscuro de su pasado y lo hace utilizando una versión personalizada del Monopoly (sí, hay que introducir elementos muy domésticos en el horror). A partir del tablero y los dados, revelará datos acerca de los horrores sufridos por un niño en un orfanato inglés de la época de la revolución industrial.

Se trata de un relato de fantasmas clásico contado de forma diferente. Uno de mis favoritos y con una portada de lujo made in CalaveraDiablo, que por cierto ha puesto a la venta portadas prediseñadas. Podéis verlas aquí. 

Dicho lo cual, os avanzo que la edición Inquilinos 5º aniversario va a salir dentro de nada y que llevará portada suya. Hoy me han dejado una reseña increíble de Inquilinos. Ha sido en Alibrería.com y estoy emocionada.

5 elementos necesarios para crear terror

Hace nada, unas poquitas semanas, os daba, porque así soy yo, un alma generosa y amable, 20 ideas para escribir una hitoria de terror, con ejemplos y propuestas; l0 que no está mal, ni mucho menos. El artículo ha tenido más repercusión que aquel que se titulaba Alicia, Tetas y que también cuenta una historia de terror, mucho más real y sufrida por un montón de mujeres que no se llaman Alicia. (#Meetoo)

Hoy vamos a hablar de lo que tiene que tener, sí o sí, cualquiera de esas 20 historias de terror para que den miedo. Porque por mucho que cojas una coctelera, metas dentro tres vampiros, una casa encantada, zarzas parlantes, una señora con ojos rojos y lo agites todo al ritmo de bloody mary, si no sigues unas pocas normas no vas a tener éxito.

¿Qué es el éxito para una escritora de terror?

Esta es fácil: que sus historias de terror den miedo.

 

Personalmente encuentro muy difícil asustar a nadie con una historia. Una se pone delante de la tele y la banda sonora de una película, las apariciones sorpresivas y la atmósfera suelen apañárselas bastante bien para causar sobresaltos. Por desgracia, eso se pierde cuando la historia la estás leyendo. Vamos, que no es lo mismo que te aparezca un señor de la nada en medio de una habitación con cuerpos colgando de ganchos de carnicero, acompañado por un piano ominoso o unos violines que chillan a leerte esta frase.

Por mucho que pongas “de repente”. De hecho, poner “de repente” es un aviso de que algo va a pasar. Mejor no poner “de repente”. Hay unas cosas que se llaman puntos, comas, puntos y comas y.

Puntos y a parte.

Que solucionan con cierta eficacia lo del “de repente”. Pero eso es otra historia y… bueno, ya sabemos lo que hay que hacer con esas otras historias.

¿De dónde surge el terror? ¿Cómo se induce el miedo?

Esta es menos fácil, pero tenemos la suerte de que Juan Gonzélez Mesa lo explica estupendamente es su artículo El Terror, un juego de niños; publicado en el número 7 de la revista Supersonic, que podéis encontrar haciendo click (Y puesta a mencionar números molones de Supersonic, en el 8 hay un relato mío de terror new weird. Una no debe teorizar por teorizar).

Juan explica, en un texto muy fácil de leer de donde nace el terror. El miedo del lector, nace de un sentimiento de INDEFENSIÓN. Anotadlo bien: vuestras lectoras deben sentirse indefensas, vulnerables. Deben creer que algo malo, muy malo, les puede pasar.

Vuestras lectoras deben sentirse indefensas, vulnerables. Deben creer que algo malo, muy malo, les puede pasar.

El miedo es una reacción espontánea, racional, primitiva, que sirve para salvarnos de un peligro. Una buena escritora de terror debe saber qué situaciones, experiencias o personajes son capaces de crear por sí mismos una situación de alerta. Juan habla de lo que se siente cuando alguien tres veces más grande que tú se te acerca con la intención clara de darte la del pulpo. Pero lo dice mejor que yo, leed el artículo.

Una buena escritora de terror también debe saber cómo crear esa sensación poco a poco. En realidad se trata de que tus lectoras se encuentren con cosas que no saben muy bien cómo interpretar, que no cuadran, que no parecen del todo razonables. Introduciéndolas de manera sabia, en escalada, por ejemplo, la lectora se encontrará inquieta al principio y la tensión irá aumentando hasta que se resuelva la historia. Con suerte en un clímax apoteósico y bla bla bla.

Recuerda que no vas a hacer que quien te lee salte del asiento. Salvo que seas una genia, en cuyo caso te ruego que me envíes unas epiteliales para clonarte y explotar tu talento en mi propio beneficio. Gracias.

La tensión, la inquietud, ese picor que se instala allá por la zona del hipotálamo y que a lo mejor provoca un sueño intranquilo, o que las imágenes de tu historia regresen a la cabeza de quien las ha leído unas horas, unos días o unos meses más tarde son mis metas.

Cómo crear miedo, qué es el terror, indefensión

Si te digo que tengo pegadas las patas a la rama y que el agua sube te da miedo?

 

¿Cómo se consigue crear ese sentimiento de indefensión?

Vamos a lo que veníamos desde que hemos hecho click porque el título del artículo contenía un número y una promesa:

1.- Empatía

No vamos a inventar la rueda. Igual que en todas las historias de todos los géneros del mundo, para enganchar a tu lectora tienes que hacer que empatice con tu protagonista. O con todos los secundarios a los que vas a matar poco a poco de horribles formas. Si en una historia de terror no haces que lo que vaya a pasar traspase la frontera del papel, tu lectora habrá perdido el tiempo.

Yo leo terror para que se me quede mal cuerpo primero y para sentirme a salvo después ¿Por qué se me queda mal cuerpo? Porque durante un momento me creo que algo malo puede pasarme (me siento indefensa). Eso sucede porque empatizo con los personajes, la autora es capaz de hacer que yo me ponga en su pellejo. Luego, cuando termino de leer, es cuando me siento a salvo de nuevo. Porque salgo de la historia y regreso a mi cuerpo de Alicia Pérez Gil, escritora de terror, separada de lo paranormal gracias al anodino hechizo de la realidad. Creo que eso sucede en este relato de aquí.

Cómo crear terror, dar miedo

No me digas que no has cerrado la mano por puro reflejo y dentera.

Que tu lectora empatice no quiere decir que tus personajes deban caerle bien. Oh, no. Yo tengo una fama muy merecida de escribir personajes femeninos que caen mal a mis lectoras. Echa un vistazo a la lectura conjunta de Inquilinos que organizó la Nave Invisible en junio de 2017. No escribo sobre personas admirables o encantadoras, sino sobre gente mezquina y pequeña, débil o torpe. Pero es que ¿te cuento un secreto? Aunque todas queremos creer que somos buenas, generosas, fuertes y honestas, incorruptibles y todo lo demás, en nuestro fuero interno sabemos que somos humanas y por eso nos identificamos con personajes imperfectos.

Haz imperfecto a tu personaje para generar empatía.

2.- El tempo

Hablaba más arriba de crear una escalada de inquietud para llegar a un punto de tensión que se resolviera en el famoso clímax. Para encontrar el punto justo y que esto funcione hay que leer mucho relato de terror y ver alguna película buena del género. Como espectadora desengañada no me queda más remedio que soltar un clásico del celuloide: El Exorcista. Intenta quitarte de la cabeza las escenas de la segunda mitad de la película, que han perdido vigencia y que además no son las que dan miedo. Lo que da miedo es lo que pasa antes.

Cómo crear terror, dar miedo

La imagen es de Jesús Guzmán. Está en Instagram como @JESUS_GUZMAN_ILUSTRADOR y Twitter como @Pandoretas. También está en Facebook y es fan del género de Terror. Acepta encargos y vaís a querer hacerle uno 😉

  • El sonido de cosas que reptan por el ático limpio.
  • Las trampas para ratas vacías.
  • El frío inopinado
  • La ciencia incapaz de resolver el misterio de lo que le sucede a una NIÑA INOCENTE.
  • Las sombras intermitentes en un fotograma o dos.
  • La mentalidad obtusa de quienes deciden creer que no pasa nada porque no pueden explicarlo.

En el momento en que aparece el Padre Karras y Reagan habla raro ya estás más mosqueada que todas las cosas. Por cierto, el libro es mejor que la película. Y eso que la adaptación es estupenda, de las mejores de la historia del cine de terror.

Blatty te lleva de la mano por un montón de cosas que no cuadran, que te ponen en alerta, que te preparan para salir corriendo en el momento en que aparece el peligro.

Hace poco escribí un relato para mis mecenas de Patreon basado en esta técnica. Se llama Yo soy Aquel y tiene como leit motif la famosa canción de Raphael. Durante el paseo de una chica, Marina, suceden cosas extrañas. Si lo he hecho bien, cuando llegues a la página 12 (tiene 15) dudarás de si Marina está loca, si ha viajado en el tiempo o si hay una entidad maligna que por la noche la persigue. Porque hay detalles aparentemente contradictorios que construyen al menos dos discursos complementarios. Las historias de desdoblamiento de la personalidad usan mucho este recurso. Pista: la mía no es una historia de desdoblamiento de personalidad. Pero Deabru… Bueno, puedes echarle un vistazo si quieres. Y si no te gusta, pues nada. Me cuentas por qué J

3.- La atmósfera

Si hay un género en el que la atmósfera es importante, ese es el terror. A ver, que ya estamos con lo mismo de siempre: hospitales abandonados, orfanatos, quirófanos sucios, sótanos, casas abandonadas, bosques tenebrosos, montañas alejadas, castillos de Drácula… Todo eso estaba muy bien en los tiempos en los que estaba muy bien, que no son estos. Vivimos en la era de internet, momento histórico en el que a la gente le da más miedo un unfollow en Twitter que las sombras como garfios proyectadas por las ramas de los árboles.

Cómo crear terror, dar miedo

Esta es una buena novela de terror que incumple algunas de las cosas que os cuento en el post. Así es la vida del las autoras de terror…

La atmósfera no tiene por qué ser un personaje. La Casa Usher (además de ser el próximo relato de mi retelling de Poe) está muy vista y tienes que ser tan buena como Nieves Mories en la colina de los arándanos para que funcione. Ahora hay excursiones organizadas para grupos a lugares que quizá fueran escalofriantes pero que se han convertido en parques temáticos de cartón piedra. Hay que dar miedo en lugares domésticos. Hay que convertir la oficina, la cocina de tu casa, el salón, el parque donde juegan los niños del barrio, en lugares aterradores. Y sí, es un poco repetitivo, pero hay que hacerlo colocando en ellos elementos que no deberían estar allí. El ejemplo de autor ideal para tratar lo inapropiado como si fuera lo normal es Kafka. No me canso de citar la primera frase de La Metamorfosis: “Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto.” Y ya está. Kafka no carga más las tintas.

Unos ejemplos de cómo hacer algo parecido con los escenarios.

  • Armando llevó a los niños a su parque favorito, el del ahorcado.
  • Almudena se levantó con los ojos pegados de legañas y saludó al sumidero del lavabo. A veces el eco le respondía. Así se habían construido esos bloques.
  • Rita imaginó que cuchillas a lo Ben-Hur salían de los tapacubos de su Renault. ¿Cuánto le duraría el atasco si dispusiera de esas cuchillas?
  • Roberto abrió la puerta del cuarto de servidores. Siempre le parecía que respiraban. El frío tampoco ayudaba a convertir la habitación en un lugar agradable.

¿Os dais cuenta de en qué se diferencian las dos últimas frases de las dos primeras?

4.- El punto de vista

Sí, el Parque del Ahorcado y el sumidero que contesta se parecen más a Gregorio Samsa que las cuchillas de Ben Hur y el cuarto de servidores. Un narrador omnisciente en tercera persona, alejado de los hechos y de las emociones del texto requiere de una pericia mayor a la hora de generar descripciones extrañas. O a lo mejor es que yo me apaño mejor con los puntos de vista subjetivos que se pegan al personaje todo lo posible sin convertirse en una primera persona.

Cómo crear terror, dar miedo

Hola, soy tu punto de vista.

Si has logrado que tus lectoras empaticen con tus personajes, estos puntos de vista claustrofóbicos te darán una gran variedad de recursos para –una vez más- generar extrañeza y por tanto inquietud y por tanto tensión y por tanto un clímax cuya resolución resulte satisfactoria.

¿Qué puede hacer un punto de vista estrecho por ti?

  • Te deja manipular la realidad a gusto del personaje cuya perspectiva adoptes. Si tu narradora cuenta las cosas desde la óptica de alguien con cierto grado de paranoia, tu lectora va a contar con una realidad distorsionada. Ya verás tú, autora, cuando y cómo le cuentas la verdad.
  • Te deja entretejer la realidad del personaje con la realidad de la narración. A mí me encanta jugar con el decórum para estas cosas. Ya sabes, tu personaje tiene unas características y un modo de hablar determinado y tu narradora tiene otro. Alternar ambos de manera razonable da pistas, sí, pero también crea disonancias cognitivas. Y el cerebro reacciona poniéndose muy alerta cuando no es capaz de integrar todos los elementos que le presentas.
  • Te ayuda a crear esa empatía. Hay que tener cuidado con las emociones. Sobre todo hay que tener cuidado porque son todo lo contrario de Beetlejuice: cuando las nombras tres veces, desaparecen. Así que si te acercas lo bastante como para mostrar esas emociones sin mencionarlas, es posible que tu lectora las sienta también más cerca de ella que si se las cuentas. En “Rita imaginó que cuchillas a lo Ben-Hur salían de los tapacubos de su Renault. ¿Cuánto le duraría el atasco si dispusiera de esas cuchillas?”, la primera frase es muy lejana, pero la segunda te mete de un tirón en la cabeza de Rita. Te plantea una pregunta que quieres contestar. ¿O no?

5.- Spielberg tiene razón: es mejor no conocer al malo desde el principio

Nos dolerá más o menos, pero hay que ser muy bueno para presentar al villano como villano desde el principio y que la historia siga creando tensión. No es imposible, Ahí tenéis Agramonte, de Yolanda Camacho, que de todas formas juega con muchos de los tópicos del género de… del que trata en Agramonte, no desvelemos nada que no deba ser desvelado.

Cómo crear terror, dar miedo

Si el terror es nuevo para ti o si quieres ir a lo seguro, prueba a esconder el origen del mal. Esto está muy enlazado con lo que decíamos de que el cuerpo se pone en modo alerta para salvar el peligro. Puedes dar pistas, pistas que no sean definitivas. Porque reconocer el peligro no elimina la alerta, solo afina sus mecanismos. Pero si tu lectora sabe a dónde vas, cómo vas a llegar y lo que te espera allí ¿no es más fácil que cierre tu novela y busque nuevas emociones en otro sitio?

Debes llevarla de la mano por un laberinto de inquietud, por una caseta de feria de aquellas con suelos inclinados, perspectivas estrambóticas, luces intermitentes y muchos espejos. Que crea que el asesino es el mayordomo para que puedas matar al mayordomo en la escena siguiente.

Eso sí: recuerda siempre, siempre, siempre, que el terror, por mucho que beba de la confusión en ocasiones, si no es coherente no es terror: es trampa.

Si no es coherente no es terror: es trampa.

Y si quieres que siga escribiendo artículos así de chulos y útiles, recuerda apoyarme en mi Patreon. 

Si antes quieres saber qué tipo de relatos escribo, echa un vistazo a La esposa número trece.

 

Lo que no funciona en IT 2017

 

 

IT 2017 por CalaveraDiablo. Ilustraciones de terror.

Esta ilustración es del grandísimo CalaveraDiablo. Click para ver más obras suyas.

Esto no es un análisis

No quiero que este sea un post demasiado técnico, ni demasiado largo (aunque hay tantas cosas en esta película que no funcionan para mí, que no sé si podré conseguir esto último), así que os remito, desde este mismo momento, al podcast de Lo Que Eternia se Llevó que grabamos el jueves pasado. Los eternios me dejaron hacer la introducción acerca del libro. Unos pocos minutos sobre cómo nació la idea en el cerebro de King y unas notas mínimas sobre cómo está estructurada la novela.

Tampoco quiero que este sea un artículo centrado en la comparación de película y libro porque esas comparaciones no tienen sentido. El cine y la literatura comparten, a priori (y no en todos los casos), el ser vehículos para contar una historia. Pero difieren en cuanto a técnicas y lenguaje. Difieren en cuanto a ventajas y desventajas, en cuanto a extensión de la obra y en cuanto a actitud del receptor. Los lectores y los espectadores no se enfrentan a películas y libros de la misma manera.

Yo, que leo y veo cine, doy fe de que no espero lo mismo de una película que de una novela. Excepto en un sentido: en ambos casos exijo una historia bien contada, que no me deje con la sensación de que me han tomado por idiota. Si hablamos de terror, ni siquiera exijo que me asusten. me vale con que me causen alguna inquietud, desasosiego o angustia. No es mucho pedir. Teniendo en cuenta que a cambio doy, no solo mi dinero, sino mi tiempo: eso de lo que se compone mi vida.

Lo que no funciona en IT, parte 1: el prólogo

En cuanto empezó la película me sentí un poco manipulada; y es que las primeras imágenes muestran a Bill, el líder de la pandilla protagonista, construyendo un barco de papel de forma casi idéntica a como lo hace Kristen en los créditos de Pesadilla En Elm Street III, the dream warriors, una de mis películas de terror favoritas. De hecho, la primera referencia a la saga de Craven viene de la mano de la niña montada en el triciclo que tararea una cancioncilla infantil. No será, ni mucho menos, la última. De todos modos esto, que es poco original, no es necesariamente negativo. A todos nos gusta que se les hagan guiños a nuestros referentes. IT, además, le imprime a su intro un ritmo mucho más acorde a los tiempos que corren.

Cuando por fin se abre el plano y tras el diálogo de los dos hermanos (lo del doblaje en español es para cortarse mucho las venas y no hace más que empeorar a medida que aparecen nuevos personajes), nos adentramos en la primera escena supuestamente inquietante de la película:

La bajada al sótano

Es muy bueno el detalle de Geogie dibujando una carita sonriente con vaho en el cristal, carita sonriente que desaparece, igual que desaparecerá la alegría de esa casa (excuse my cursilería, hagan el favor). Te pone así, en situación de una manera simple y eficaz. Lo mal es cuando ya tienes al niño en mitad de la escalera, a oscuras, asustado; por si no te habías dado cuenta de que está asustado el niño se repite en voz alta que es valiente. A partir de este momento la tensión ni se crea, ni se destruye, ni ha llegado, ni se la espera (y eso que la música hace todo lo que puede al respecto, con uno de esos ¡chans! tan odiosos). Porque:

  • Bill habla por el walkie y ya sabes que el niño no está solo.
  • El crío corre a coger la parafina sin una duda.
  • Cuando salen los “ojos rojos” el niño sabe perfectamente donde está la linterna.

Así que esta primera secuencia, que tendría que incomodarnos, se queda en el primero de muchos bluffs.

Algunas cosas sí funcionan

Pero justo después de esto te cuelan un recurso genial. Cuando el barco de Georgie cae por la alcantarilla el niño dice: “Bill me mata”. La frase se repite a lo largo de la película como una especia de estribillo en varias ocasiones. Es una frase hecha, sí, pero si la oyes todas las veces que te la dicen, la sensación de que el pueblo mata se convierte en algo casi sólido. Más adelante la dirá Beverly, cuando van todos a limpiar el baño, refiriéndose a su padre. Eddie también lo menciona. Hay otro recurso que se repite y que sucede en el prólogo por primera vez: adultos que miran hacia otro lado. En toda película de niños de los 80 (y no me preguntéis por qué pero esto es una película de niños de los 80), los adultos o bien son el enemigo o bien forman parte del paisaje. En este caso, forman parte del paisaje. En tres ocasiones un adulto mira hacia otro lado en lugar de ayudar a un crío en apuros: la señora que sale al porche y ve a Georgie tirado en la alcantarilla, los señores que van en coche y no hacen nada cuando Henry Bowers está cortando a Ben Hascomb y el señor que no ayuda a Beverly más tarde.

La conversación con el payaso

Lo que no funciona en IT

No todo lo que flota son payasos

La película está ambientada en 1985. En 1984 se desata en USA una epidemia de crack, el SIDA campaba ya a sus anchas por el mundo, se estrena Thriller y ya llevábamos dos Pesadillas en Elm Street, la NASA lanza el Galaxy-C, se desvela la hambruna de Etiopía al mundo… vamos, que los niños habían perdido cierta inocencia que quizá conservaran en la década de los 50. Por eso toda la conversación con el payaso en la alcantarilla me parece imposible de comprar. Sé que siguen produciéndose secuestros infantiles, pero yo, personalmente, no me creo la escena.

Lo que no funciona en absoluto en los personajes de IT, la película

La mayor parte de los actores no son buenos, son mejores. Mi mención especial al hipocondriaco Stan Uris, tan gracioso e incontinente verbal como el gafotas Tozier, pero sin la brillantez de su guión. Vaya por delante que la relación entre estos personajes es la clave de la película y que no es que esté mal construida, es que no está construida en absoluto.

Mike Hanlon y la pistola de matar ganado

Si algo tiene de nuevo y hasta cierto punto innovador el libro de King es haber escogido un grupo de personajes más o menos diverso: un tartamudo, un gafoso, una chica, un chico negro, un chico judío, un chico gordo, un chico hipocondriaco. Con sus sesgos, con sus meteduras de pata, este grupo de personajes se reúne y lleva a cabo una misión. Cada uno cumple una función dentro del grupo. La de Mike en la película no es que se diluya, es que se la transfieren al personaje de Ben. Así, nos quedamos con un chaval negro al que no se puede llamar negro a pesar de que es el único habitante racializado de la ciudad (descontando a su familia). A cambio le llaman dos cosas: desescolarizado cuando los buenos se refieren a él pero no quieren ofenderle y maricón para insultarle. Creo que no hace falta mucho más para dejar en evidencia los sesgos homófobos y racistas de la película. Ideología a parte, el personaje queda completamente vacío, no tiene más razones para existir que hacerse perseguir por el matón del barrio para que empiece la pelea a pedradas. Esto podía haberlo hecho cualquiera de los otros seis.

Es curioso, además, que Mike sea el más acosado por Bowers. Me pregunto por qué será. Me pregunto si a todos os queda tan claro como a mí que lo persiguen y lo odian más que al resto porque es negro, aunque no se mencione ni una sola vez. De verdad, en una historia, lo que no se dice destaca tanto o más que lo que se repite hasta el infinito.

Beverly Marsh y la sexualización de lo femenino

Beverly Marsh y las compresas de terror

Hay dos cosas de beverly que no tienen sentido y que no aportan nada a la historia. En primer lugar su doble personalidad… En fin, la incoherencia del personaje. Se supone que es una chica dura, autosuficiente, que va de sobradísima; pero no se enfrenta a la rubia cursi en la primera escena y se pasa media película abrazada a Bill. Por supuesto, es el personaje al que hay que salvar. Sin embargo, a pesar de que nos indican que su padre abusa de ella, decide seducir al farmacéutico.

Pero lo peor es la sexualización de la chica. Que en cada escena que sale hay una alusión sexual: la chica que la odia sin que sepamos por qué insinúa que se lía con cualquiera (lo que, por supuesto, es malo), en la farmacia la vemos con un expositor de compresas que esconde de los chicos, seduce al farmacéutico, el padre depredador como colofón final… Sabemos que la película habla del paso de la infancia a la edad adulta, pero ¿no es un poco exagerado? La chica se corta el pelo ¡para parecer un chico! y entonces entra a formar parte del grupo de los chicos. Aparece en la cascada sin que nadie la invite o siquiera la informe de que estarán allí. Ella se empeña en ser uno más de la pandilla, pero los chicos, ocupados como están en desentrañar el misterio del asesino de niños, se quedan mirándola como a un extraterrestre…  Todo en este personaje está mal.

Richie Tozier y las bromas para adultos

A todos nos ha gustado el papel del maravilloso niño de Stranger Things, que además hace de atrezzo porque él en sí mismo es una película de los 80, pero ¿de verdad hacía falta darle unos chistes tan brillantes que quedan inverosímiles? Otro personaje, por otra parte, que pierde los papeles sin venir a cuento. Decide que seguirá a su líder o no, según le de. Se lo toma todo a broma, lo único que le da miedo en el mundo son los payasos pero pierde los papeles con una hoja de papel. Ahora, cuando toca enfrentarse al GRAN PAYASO, el colega coge un bate de beisbol y tan ricamente…

Ben Hascomb o cómo estigmatizar al gordo… una vez más

Gordos como dioses

¿Para cuándo un gordo poderoso como un Dios?

Igual que las chicas solo pueden ser reclamos sexuales; IT pone una piedra más en el muro de la vergüenza de los gordos: enamoradizos, blanditos que escuchan NKOTB, torpes y además frikis. Dado que la película ha decidido introducir en el guión toda la historia de Derry sin ton ni son y dado que le dan a Ben el papel de estudioso que la encuentra y la comparte con sus amigos ¿qué necesidad hay de hacerle parecer tonto? Este chico, capaz de patear al matón del colegio y huir de él, capaz de crear un collage de sicópata en su cuarto que ya querría el más experimentado teniente del FBI, ¿decide seguir un rastro de huevos que aparecen de la nada en la biblioteca? ¿de verdad? Estamos aquí, por cierto, ante otra referencia a Elm Street; en este caso a la primera pleícula de la saga, Ben sigue al niño quemado igual que Nancy sigue al cadáver de su amiga Tina. Y la figura del vigilante de pasillos se transforma en la bibliotecaria. Viva la originalidad, en serio.

Stan Uris, quizá lo mejor de la película

El actor es el menos brillante, pero su secuencia de terror con el cuadro inspirado en Modigliani es la más inquietante de toda la película. Quizá sea la más novedosa, aunque hay quien la relaciona con la secuencia del cuadro de la Monja en el Caso Enfield. Lo nombro solo porque este chaval hace otra referencia a Elm Street, de hecho bastante evidente. Dice que lo que han visto no puede suceder, son todo sueños; o peor, pesadillas.

La escalada de violencia en Henry Bowers tampoco funciona en IT

Lo que no funciona en IT

Henry Bowers, la mano armada de ESO en el mundo real, aquello de lo que se sirve para alcanzar a los chicos en lugares a los que no puede llegar por sí mismo, era una buena baza para unir a los chicos, crear el vínculo tan especial que los une y que los convierte en un arma perfecta para luchar contra eso. Pero no, tampoco estaban los guionistas para perser el tiempo construyendo esta parte de la historia y se limitan a hacerlo aparecer para que grite y los asuste. Estas son sus apariciones estrella:

  1. Amenaza  Bill en la puerta de la escuela. Se arruga porque está su padre, aunque ahí no sabemos que es su padre y creemos que se arruga porque está la policía. Vale, creíble.
  2. Le tira una colilla y le grita a Mike, el chico desescolarizado (sic.)
  3. Escena en la que le graba su inicial a cuchillo a Ben.
  4. Junto a otros dos o tres chicos intentan hacer que Mike coma carne cruda. En serio, un matón de mucho mucho miedo y dos tíos más. Un grupo que ha rajado a un chaval la última vez que los vimos, no es capaz de poner la mano encima a un chico asustado.
  5. Pelea a pedradas que pierden los malos. Buen antecedente de la batalla final que también pierden los malos. Esto pasa mucho en cine.
  6. Practica con la pistola del padre y se mea en los pantalones de miedo.
  7. Pierde la cabeza, se deja poseer por ESO y mata a su padre. Aquí ya asumimos que será capaz de hacer lo que sea necesario.

El problema es que es todo tan errático que no consigue crear tensión. Puede pasar una cosa o su contraria. La peli intenta mostrarte las dos caras del chico, la más vulnerable debido al maltrato y la de matón cruel; pero lo hace de una manera tan desordenada que todo parece aleatorio.

Y lo peor… El villano

El payaso de IT, de Stephen King, by CalaveraDiablo

IT en 1990 by CalaveraDiablo. Haz click y te llevarás una sorpresita…

No me extenderá mucho. Os dejo una lista de puntos que no me convencen y de plagios descarados homenajes que convierten lo que debería ser un villano aterrador en un MOÑECO PATETICO que consiguió que me riera (mal) y me aburriera (peor) a partes iguales.

  • El retoque por ordenador que lava los rasgos del actor y que da la sensación de estar viendo un dibujo animado de calidad extra todo el tiempo.
  • El baile de San Vito acelerado ¿en serio es necesario que haga esos movimientos espasmódicos’¿A alguien le asusta eso?
  • El abuso del plano de los ojos en plan Jack Torrance
  • Las bromas a lo (una vez más) Freddy. En serio, todos los malos de películas de los 80 no deben ser incontinentes verbales. Ya lo hemos visto y estamos cansados. En fin, al menos yo estoy cansada.
  • El quiero y no puedo: tío, eres un ente muy antiguo con poder casi ilimitado para transformarte en cosas y comerle el coco a la gente ¿por qué no te los cargas uno a uno cuando te dan la oportunidad? ¿Porque se acaba la peli? Pues que se lo trabajen un poco los guionistas. Porque si este bicho no te mata estando solo, el sentimiento de indefensión del espectador se va a freír monas y así ni miedo, ni nada.
  • ¿Por qué secuestras a Beverly en vez de matarla? ¡Ah! Porque el director quería enseñarnos el sitio donde todos flotaban. Vale, pues es una mierda de motivo, como sabrán ya todos los suscriptores de me newsletter
  • Payaso en modo Sadako en el frigorífico (sin comentarios)
  • Payaso no se carga a Edie 1, en la casa cuando está solo; 2, en la casa cuando se queda solo.
  • Payaso no se carga a Stan cuando ya lo tiene mordido (alguien entiende esto)
  • Payaso negocia con la vida del líder como si no pudiera retorcerle el cuello. Como si retorcerle el cuello no fuera a hacer que los otros se dispersaran.
  • Payaso Y ESTO ES MUY GORDO: suelta al líder para matar al bocazas que coge el bate de beisbol ¿es que no ha ido a la escuela de villanos?

Pero bueno, nada de todo esto sería de verdad lamentable, todo esto, la lista a partir del punto 5, podría justificarse si no fuera por el fallo más garrafal de la la película:

Lo que no funciona en IT: el vínculo entre los 7 es inexistente

El vínculo no funciona en it

Y no, no voy a recurrir al libro para justificar que ese vínculo es la clave de la historia. No, la razón me la da la propia peli. En el momento en que los siete tienen la gran discusión acerca de si entrar en la casa de Neibolt Street, Beverly dice que el único motivo por el que casi lo matan es que ESO les tiene miedo solo si están juntos. Eso busca separarlos. Pero ¿cuando han estado juntos? A este remedo de peli de los 80 le falta todo el bloque en el que la pandilla se hace pandilla. Está la pelea a pedradas, pero faltan todas las escenas de creación de complicidad. Unas escenas que, si existieran, servirían también como contraste a esas crisis del grupo.

it no funciona, en definitiva, porque ha querido ser una película de terror adolescente de los ochenta y no ha respetado ni una sola de las convenciones del género. Y no es que se las hasta saltado de manera innovadora, no es que nos haya hecho saltar la cabeza, ni es que se haya reído de sí misma (Scream, que te quiero, Scream). Es que es una película torpe que usa los clichés de manera absurda, amontonándolos sin ton ni son.

Si por casualidad sabéis de alguna película similar, por favor, avisadme… para no verla.

Mujeres Asesinas: Marta Junquera

El panorama del terror en Español da un poco de miedo. No mucho, el justo para mirarlo de frente, decirte que no pasa nada y seguir tirando. Ni más, ni menos. Somos pocas y, sobre todo, somos desconocidas. Me enfrento a la sección: Mujeres asesinas, autoras de terror con la misma humildad que ganas. La humildad nace de saber que no sé nada. Las ganas son de aprender, de conocer a esas otras mujeres a las que interesa lo oscuro, lo menos fácil.

COMPARTIENDO SIEMPRE

Eso dice el subtítulo de esta página. Y eso es lo que hago aquí: compartir mis descubrimientos o mis certezas, mis filias y mis deseos. Sobre todo literarios, claro. Voy a extraer mucha información de dos webs básicas, imprescindibles, en cuanto a visibilización de literatura escrita por mujeres. Haced click en los enlaces y guardadlos en vuestros navegadores. Se trata de La Nave Invisible y Adopta una Autora. Ambos proyectos me han servido para conocer una pequeña parte de la extensión de mi ignorancia y, por tanto, para despertar mi interés. Parece mentira lo que se encuentra una por esos mundos en cuanto deja de mirarse el ombligo.

Advierto desde ya que estos artículos no van a ofrecer grandes y sesudos análisis, sino pequeñas píldoras, cupcaques de sangre y vísceras para que se os abra el apetito y os acerquéis a las estanterías de vuestra librería de confianza a buscar sus obras. O a la web a hacer lo propio.

Adopta una autora

Hablé de Adopta una Autora en este post, pero pego aquí el extracto que define la filosofía del proyecto una vez más:

Autoras de terror y mujeres asesinas visibilizadas

“El objetivo del proyecto Adopta una autora es dar a conocer la vida y obra de autoras pertenecientes a todas las épocas, nacionalidades, lenguas, géneros literarios y formatos de lectura. Para ello, una persona adopta a la autora de su elección para hablar de ella todo lo que pueda y más. Este proyecto es de larga duración. Estamos hablando de meses, incluso años. Hay que dedicarle tiempo, esfuerzo y muchas ganas.

Como su nombre indica, «Adopta una autora» consiste en adoptar a una escritora durante un periodo indefinido de tiempo en el que hablarás, escribirás y compartirás información sobre su vida y obra. El objetivo es promover, difundir y dar a conocer a la escritora que adoptes.

La colaboración no tendrá ningún tipo de remuneración económica.”

Nieves Delgado es mi madre adoptiva y la que me puso en contacto con la web. En ella encontraréis escrioras de terror y de todos los demás géneros. Yo voy a centrarme en el horror, que es lo que me da la vida. Así soy yo y así me quiere mi madre literaria. O eso dice en un montón de artículos.

La nave Invisible

Por su parte, la Nave Invisible lleva a cabo una labor en el mismo sentido, aunque su modus operandi es diferente. Esto es lo que dicen de sí mismas:

Autoras de terror en La Nave Invisible

Un lugar increíble para encontrar autoras de terror. me tienen hasta a mí.

“Solo somos un grupo de personas aficionadas a la lectura y al género fantástico, pero nos cansa tanto este desequilibrio que ya no nos basta con compartir nuestra pasión por las historias. También queremos brindar todo el apoyo posible a esas escritoras más invisibles e intentar demostrar que ni la fantasía ni el terror ni, sobre todo, la ciencia ficción son géneros exclusivos de los hombres.

Para ello nos valdremos de diferentes recursos, como reseñas, artículos y entrevistas. Hablaremos de libros y autoras,sus temáticas y sus técnicas; debatiremos, investigaremos e indagaremos, porque queremos abrir nuevos horizontes para que podáis valorar a todas estas creadoras y las tengáis en cuenta a la hora de elaborar vuestra lista de lecturas.”

En julio me dedicaron su cuaderno invisible de lectura. Leímos (yo también, porque se me olvida lo que leo. Ya hablaré de eso en algún momento) una de mis primeras obras publicadas: Inquilinos. Y la comentamos en abierto en Goodreads. Todavía se pueden leer allí las opiniones y conclusiones. Para mí fue una experiencia enriquecedora como autora, claro; pero, sobre todo, como persona. Es lo que da la conversación.

Marta Junquera: autora de terror

Mujeres asesinas y escritoras de terror. Marta Junquera y Joyce Carol Oates

Esta es Marta. La foto la he robado de Google, así que si quiere escribir una historia de terror donde ladrones de fotos sufren grandes martirios, pues ya sabe donde estoy.

Marta Junquera vive en su página web y en Facebook. Imagino que tendrá también una casa propia que, como Virginia Wollf dijo, es algo muy necesario si una si va a dedicarse a escribir. No tengo la dirección y, de tenerla, tampoco os la daría. Dice en su página que

Nació en Madrid, en 1975, y aprendió a juntar letras sola a la tierna edad de tres años. Lo hizo al mirar los dibujos de las Cartillas Paláu. También preguntaba a sus progenitores qué ponía en todos los carteles que veía por la calle. Con esos mimbres no tardó en leer de corrido y, bueno, de ahí a escribir tampoco fue muy grande el salto.  En 2010 abre la puerta de su casa y gana varios concursos de microrelatos. Parece que la foto de arriba confirma que algo de verdad hay en todo eso.

El relato le ha dado muchas satisfacciones. Es coautora en la antología “Érase una veZ”, publicada en agosto de 2013 por Kelonia Editorial. Participa en “Bueno, bonito… ¡Maldito!”de La Pastilla Roja Ediciones (noviembre de 2013). Repite con Kelonia Editorial en “Historia se escribe con Z” (enero de 2014). También aparecen relatos suyos en “Dejen morir antes de entrar”, antología convocada por La Web del Terror, en “Santa Wiik”, de la mano de La Pastilla Roja Ediciones y disponible en descarga gratuita y en “Frankenstein – Diseccionando el mito” de Kelonia Editorial. Además, participó en el proyecto web interactivo Body Shots Xperience, comandado por el ilustrador Daniel Expósito.

Formó parte de Paraíso4 (www.paraiso4.com) desde febrero de 2012 hasta 2014, momento en que sus proyectos literarios le impedieron mantener el ritmo de publicaciones que acostumbraba. Desde 2013, también es socia de NOCTE.

En octubre de 2015 ganó el Premio Relato Corto de Cifi en la CIFICON, con “El cliente siempre tiene la razón”, incluido en su primer libro en solitario, “Vienen a por ti”, publicado por Cazador de Ratas Editorial en mayo de 2016, que acaba de estrenar su segunda edición y que yo tengo en mi estantería.

Vienen a por ti

Obra de la escritora de terror Marta Junquera

 

Empecemos por un relato muy corto: Amor al trabajo. Marta no necesita más de dos páginas (una y media, para ser exactísima), para describir los estragos de la globalización y el capitalismo salvaje. Por supuesto, no de deja las horribles consecuencias de los mismos. Un carnicero orgulloso de su profesión pierde su negocio y se ve obligado a trabajar en un aserradero. Y si creéis que ya sabéis cómo termina el cuento, ya os digo yo que no.

Dos páginas escasas más es lo que ocupa La Bufanda. Se trata de otro retrato, otra estampa madrileña (o del mundo) con un final abrupto e inquietente. Y así hasta 15 relatos que responden a la sinopsis de la contraportada de Vienen a por ti.

Dice Marta que está trabajando en su primera novela, así que habrá que estar alerta.

 

20 temas para una historia de terror (con ejemplos)

¿Pero es que todavía puedo escribir una historia de terror original?

Dicen que el terror es un género difícil, que la gente ha dejado de asustarse con la ficción porque, bueno, para provocar pesadillas ya tenemos el telediario. Pero tú, como yo, te has empeñado en escribir sobre cosas que dan miedo. Además, como a mí, te cansa la violencia gratuita, la sangre injustificada y te sabes de memoria las motivaciones de quienes matan por placer al estilo de Hannibal Lecter. Tú quieres crear una historia de terror como Dios (o el otro) mandan.

A lo mejor todo lo anterior te ha llevado a pensar que el terror está caduco, que se ha escrito todo lo que se puede escribir sobre fantasmas, maldiciones, vampiros, monstruos varios y todo eso que se nos viene a la cabeza cuando pensamos en una historia de terror. Y puede que algo de verdad haya en ello, pero es que el miedo surge de muchos más lugares y de muchas más formas. Y si no surge, nuestra es la responsabilidad de hacerlo nacer… Igual que hizo Mary Shelley.

Te propongo veinte modos de enfrentarte al terror y algunos ejemplos de cómo autoras a las que deberías leer los han empleado.

1.- La transformación.

20 temas para una historia de terror (con ejemplos)

Puede que haya muchos programas de telerealidad que hablen de cambiar el cuerpo de las personas como si fuera algo positivo, pero el hecho es que las transformaciones que se producen en nosotros sin que lo hayamos pedido no nos hacen mucha gracia.

¿Qué pasa cuando te levantas por la mañana con un lunar en la cara que no tenías al acostarte? ¿No te preguntas si será cosa de la edad o si se trata del primer indicio de un cáncer? El cuerpo es la primera frontera de la identidad y la identidad es frágil. Si no lo fuera, el fútbol no se convertiría en un campo de batalla, ni las redes se inflamarían como lo hacen cada vez que una persona emite una opinión. Creemos que somos lo que parecemos, lo que nos gusta, lo que comemos, las películas que vemos.

Ahora ¿cómo utilizar la identidad en una historia de terror? La propia Mary Shelly lo hizo en su relato Transformación y Kafka en su Metamorfosis, pero nosotros no escribimos terror gótico. A cambio somos personas con una gran capacidad de observación y sabemos a qué nos aferramos cuando nos miramos en un espejo. Solo tienes que identificar tu rasgo más distintivo y eliminarlo o cambiarlo por otro. Eso sí es una historia de terror de madre y muy señora mía.

Imagina que un buen día se te cae una uña, y al día siguiente otra, y el tercer día ya no tienes uñas, sino piedras preciosas. A.S. Byatt hace algo parecido en Una mujer de Piedra, un relato de su Libro oscuro de los cuentos. Pero no hace falta que nos pongamos trágicos. Imagina que una mañana te levantas y tu plato favorito te da arcadas ¿Por qué podría pasar algo así? ¿Y si lo siguiente es que te repugnen las ideas del partido al que votaste? ¿Qué consecuencias podría tener eso?

2.- La invasión.

20 temas para una historia de terror (con ejemplos)

Si la transformación pone en jaque la identidad, la invasión ataca al control. Tú sigues siendo tú y estás en tu cuerpo, sigues adorando la tarta de manzana, pero hay alguien que te obliga a a comer brócoli porque se ha instalado en tu interior y no te permite seguir con tu vida tal y como la conocías. Nadie te había dicho que comer brócoli era una historia de terror ¿verdad? Pues mira tú por dónde.

Por supuesto, libros como El Exorcista hablan de las típicas posesiones diabólicas, pero no es demonología todo lo que reluce. Daniel Pérez Navarro en un fragmento de MobyMelville usa la posesión para contar un drama dieciochesco. En nuestro caso queremos darle un nuevo aire a esto de perder el control sobre nuestro cuerpo o sobre nuestro cerebro: drogas, alcohol, sonambulismo, personalidad múltiple, personajes que no saben que tienen el poder de que algunos de sus pensamientos se hagan realidad, el mundo entero de los sueños…Yo en todo eso veo una historia de terror tras otra, una historia de terror tras otra…

3.- La mala conciencia.

Esta es mi historia de terror favorita. Lo que es capaz de hacer el ser humano para lavar su conciencia entra por la puerta grande en el mundo del terror literario. Como cometí un pequeño error que quiero solucionar me hundo cada vez más en un cenagal de maldad.

Ejemplo para tu uso y disfrute: alguien va a que le lean las cartas del tarot. La vidente predice un hecho determinado que no se produce. Y no se produce porque ese día ella no está para ejercer, pero en lugar de decir que no, hace la tirada porque necesita el dinero. Influenciada por la lectura, la clienta precipita el hecho que jamás debió producirse. Esto afecta profundamente a la vidente ¿Qué se te ocurre que puede pasar a partir de ahora? ¿Y si hay alguien o algo manipulando a esa vidente y en realidad la lectura sí era buena? Es un buen inicio y será la mala conciencia de la protagonista la que determinará cómo se desarrollen los acontecimientos.

No se te habrá escapado que en el ejemplo intervienen más de un elemento. En este caso, la invasión, la manipulación, se une a la mala conciencia. Combina y vencerás. Hazme caso.

4.- Lleva al límite sentimientos positivos

Otro de mis favoritos: coge a tu protagonista y averigua de qué es capaz por amor. El ejemplo más evidente nos lo dan los clásicos: Drácula se enfada con Dios porque su esposa ha muerto y a partir de ahí todo es muerte y destrucción. La historia de terror por antonomasia es ¡un romance!

Un niño que es capaz de las mayores barbaridades para hacer más fácil la vida de su madre puede convertirse en un filón. O una amiga que quiere salvar a otra.

Así, a priori podría no parecer gran cosa, pero ¿Y si el niño y su madre son Dioses primigenios? No, no me refiero a pulpos gigantes, sino a infiltrados con mucho poder. En realidad la historia de terror es de terror porque retuerce los elementos de una historia común: lo que es bueno pasa a no serlo o, al menos, a resultar sospechoso.

5.- Usa el arquetipo del Rey Midas.

20 temas para una historia de terror (con ejemplos)

La imagen es de https://www.flickr.com/people/centralasian/

Arquetipo, divino tesoro. El Rey Midas pidió el deseo de que todo lo que tocara se convirtiera en oro. El hombre, claro, se murió de hambre. A lo mejor estás pensando que si está escrito no se puede tocar… ¡Error! Imagina otros poderes malvados. Imagina que tu prota tiene que dejar de hablar porque todo lo que dice se materializa. O porque todo lo que piensa se hace realidad. A lo mejor no es el protagonista quien tiene el poder, sino un personaje secundario al que se busca para usarlo como arma.

Usa cualquier otro arquetipo y dale la vuelta. A lo mejor la princesa estaba encerrada por un buen motivo y cuando llega el caballero a salvarla desata las siete plagas sobre el reino. O a lo mejor lo que obtienes cuando besas a la rana no es un príncipe azul, sino otro tipo de ser.

6.- ¿Y qué pasa con los grandes monstruos clásicos?

20 temas para una historia de terror (con ejemplos)

Hablemos, por fin, de vampiros. Los vampiros han sido traídos, llevados, maltratados y hasta se los ha hecho brillar. En realidad son seres sanguinarios que se alimentan de sangre humana y que DEBEN vivir eternamente (si no los matas o se matan, siguen viviendo en plan conejito rosa de anuncio de pilas). Anne Rice ya hizo que nos enamorásemos de ellos, así que deja eso a un lado. Nada de seres oscuros que brillan. No me cansaré de repetirlo: brillitos vampíricos NO.

Se puede tratar a todos los clásicos de un modo diferente. Imaginemos a la familia Van Helsing.

  • han capturado al último vampir
  • lo torturan hasta casi matarlo cada noche
  • y lo exponen al sol naciente cada amanecer
  • pero permiten que se regenere para poder continuar con su tradición familiar
  • ¿Quién es el malvado en esta historia?

NOTA: Yo te dejo la idea para que la desarrolles, pero que conste que es la que más me gusta de todo el post, así que mencióname en los créditos. Gracias 😉

7.- Lugares cotidianos que se convierten en laberintos o mazmorras

Personalmente no me gustan las estaciones de tren ni los pasillos con muchas puertas. De hecho, una puerta cerrada es terreno abonado para que seres como Barbazul o la señora Agramonte hagan su agosto a costa de la curiosidad empedernida de otros personajes. El motivo por el que no me gustan las estaciones es que leo fatal los horarios de trenes y termino sintiéndome estúpida al subir y bajar siete veces el mismo tramo de escaleras. Se puede aprovechar este sentimiento de pequeñez y aderezarlo con ciertas gotas de sentirse observado o una ligera amenaza de muerte. En relatos que suceden en laberintos se combinan el miedo a perder el control, el miedo a la muerte y el miedo a quedar expuesto.

8.- La tecnología

El miedo a la exposición del que hablaba ahí arriba se puede explotar de muchos modos ¿Y si cada botón o tecla que pulsas a lo largo del día envía información a algún lugar. Pero no cualquier información, sino información concreta sobre ti. Yo ya me estoy preguntando quién puede querer esa información y para qué.

Piensa que cada huella dactilar podría servir para reproducir tu identidad y de que esa reproducción puede hacerse de muchos modos y tener muchas consecuencias ¿Y si te clonan y tratan de destruirte? ¿Y si usan tus datos para culparte de algo que no has hecho?

9.- El doble.

20 temas para una historia de terror (con ejemplos)

Este es un tema recurrente que comienza en las historias de gemelos y quizá termine en la clonación. Entronca con el problema de la identidad y puede llevarse por derroteros casi infinitos. Seguro que lo primero que se te ha ocurrido es que tu doble sea malvado, pero ¿Y si ha llegado para salvarte de tu propia maldad? ¿Y si el doble eres tú? La cantidad de conflictos éticos que pueden contemplarse en este tipo de historias es espectacular. Con qué tintes específicos de terror los cubras es cosa tuya.

10.- Sombras y espejos

Puede que lo que ocurra no sea real, que suceda en submundos, o en los reflejos de agua y cristales. Puede que allí el césped se vea más verde ¿Seguro que conoces lo que crees que conoces? Descubrir secretos propios o de otros siempre es un buen punto de inicio para un relato de terror. Que se lo digan a Mr. Hyde.

11.- Acude a la historia.

Llevamos 2.017 años de historia si contamos desde el nacimiento del hombre aquel que terminó tan mal.  Son muchos más de historia anterior a ese hecho, más la prehistoria. Casi todo lo malo que la especie humana podía hacer ya lo ha hecho, así que si te falta inspiración acude a las páginas más macabras de la historia.

Puede que se te haya ocurrido la inquisición o la Gran Guerra, pero eso no es más que la punta del iceberg. Leopoldo II en El Congo, Idi Amin, Pinochet, la Biblia. Date una vuelta por Google y se te pondrán los pelos de punta. De hecho, Margaret Atwood no inventó prácticamente nada en lo que se refiere a las torturas y humillaciones sufridas por las mujeres en El cuento de la criada. En el prólogo de la última edición explica que no quiso poner nada de su propia cosecha, sino usar lo que la historia ya había utilizado.

Y es que damos mucho miedo.

12.- La naturaleza.

20 temas para una historia de terror (con ejemplos)

En El Principito te sueltan lo de la boa constrictor que se ha comido un elefante y se quedan tan panchos. Pero el hecho es que una buena combinación de bichos como la boa y mala baba humana puede terminar contigo en el estómago de algo. Pero no es solo eso ¿Conocéis a ese bicho que es capaz de sobrevivir en el espacio? ¿Sabéis lo de las bacterias que viven en el intestino? ¿No os estáis muriendo de urticaria? Pues eso. Argh. Me voy a por el 13, que esto me pone malita.

Y eso que no ha hablado de parásitos ni de plantas, dos de mis terrores favoritos. En serio ¿Por qué creéis que las plantas crasas tienen las hojas gordas? Comen gente, os lo digo yo. Una hiedra con mala leche puede cargarse un edificio. Son lentas, sí, pero no les prestamos atención y eso no puede acabar bien.

13.- Quita algo de la sociedad

Funcionamos como lo hacemos porque tenemos todo lo que tenemos. Si nos quitas alguno de los elementos a los que estamos acostumbrados, se darán cambios sustanciales que podrían ser terroríficos. Echa un vistazo a este relato de Gaiman.

Por hablar de algo menos drástico ( o no) Imagina que desaparece el papel, todo el papel del mundo. O que todos perdemos el olfato. Todos, también los animales no humanos ¿Y si desaparece el dinero? ¿Y si un buen día todos los pobres se despiertan sin saber qué es el dinero o para qué sirve? Los ricos no, los ricos sí lo saben pero ¿cómo ejercerían su poder?

14.—Pon algo que antes no estuviera.

De nuevo, el truco consiste en alterar el equilibrio conocido. Una persona que de repente aparece de más en cada familia, un cadáver que regresa y que ni siquiera es consciente de haber muerto. O que todo el mundo engorde 100 gramos al día sin saber por qué o cómo evitarlo. O aparece una nueva raza.

¡¡¡Sí!!! Puedes usar cualquiera de estas ideas, pero déjame un enlace para que lea tu relato.

15.- Dios

No hay mucho que decir al respecto. Trae a Dios a la tierra, dótalo de sentimientos humanos y ya veremos qué pasa con todo ese omipoder…

16.- Instintos humanos

Explota los peores. Experimentos como el de la Prisión de Stanford  o el de Experimento de Milgram  ponen de manifiesto lo que las personas somos capaces de hacer en determinadas circunstancias. Echa un vistazo a los enlaces y seguro que se te ocurre alguna maldad que perpetrar. Literaria, alguna maldad literaria.

17.- La reducción al absurdo

Escoge un buen hábito, el que sea, y conviértelo en una obsesión. Hacer deporte, ayudar a los demás, comer sano…

Imagina a alguien tan empeñado en echarte una mano que te asusta, que te acosa ¿por qué podría estar comportándose así? ¿Qué sucederá si se lo impides? ¿Qué podría suceder si se lo permites?

18.- Tu amiga la literalidad

20 temas para una historia de terror (con ejemplos)

En “Pedazos”, Lisa Tuttle hace que los recuerdos de las relaciones terminadas de la protagonista aparezcan en su cama de forma física. Así, se encuentra con el pie de uno de sus amantes, el torso de otro…

Tú puedes escoger una frase hecha, una que te de mal rollo y hazla real. A quien madruga Dios le ayuda podría convertirse en la lucha sin cuartel de los habitantes de un pueblo por ser los primeros en levantarse cada mañana. Tampoco me hagas mucho caso, llevo 18 posibles ideas y la cosa flojea. Pero el refranero está lleno de frases que puedes convertir en realidad. Imagina el ojo por ojo diente por diente

19.- Los mejores deseos

Toma los deseos más comunes y dales una vuelta de tuerca ¿Qué podría tener de malo que de verdad hubiera paz en el mundo? ¿Y si no se pasara hambre en ningún lugar? ¿Y si todo el mundo tuviera sus necesidades básicas cubiertas? O, mucho mejor ¿Cómo se ha conseguido que eso suceda? Se trata de una macro utilización de la imagen del pueblo idílico donde algo huele a podrido bajo la crema del pastel.

Saramago escribe una historia de terror muy alucinante partiendo de la premisa de que la muerte se toma un descanso.

20.- Cuestiona las reglas.

Da significados diferentes a las señales que vemos a diario. Lo mismo para costumbres que parecen inofensivas ¿Por qué la gente se lanza a las terrazas durante el verano? ¿Qué les obliga a salir de casa? ¿Y si tu protagonista decide no salir? ¿Qué pasa durante la hora de la siesta? ¿Qué hacen las madres durante las horas de colegio y por qué cada vez hay más actividades extraescolares?

Verás que en la mayoría de los 20 puntos hay preguntas. En realidad el terror, como comentaba antes, se basa en dar respuestas diferentes a preguntas conocidas. Por supuesto, puedes contestar a todas ellas con las respuestas tipo, pero entonces te van a salir unos bonitos ensayos sociológicos, no una historia de terror.

A estas cosas que te propongo hay que darles una vuelta, ponerles sus trajes de gala gótica y darles una atmósfera adecuada. Pero ya hablaremos de esto en otra ocasión. De momento, espero que alguna idea haya brotado en tu cabeza mientras leías. Y deseo con todo mi ensangrentado corazón que me permitas leerla.

Oye, y si se te ocurren más ideas, cuéntamelas ¡que la vida es larga y hay mucho que escribir!

También puedes, no sé, leer una historia de terror sobre seres mitológicos y venganza aquí mismo… Sí, gratis. Vamos, lee, que da miedito y deja buen cuerpo 🙂

Oye, o pásate por Patreon y ayúdame a seguir escribiendo artículos útiles e historias de mucho miedo.

 

Lisa Tuttle: Recuerdos del cuerpo II

Trabajo finalizado con resultado agridulce

Ayer terminé los siete relatos de Lisa Tuttle que me quedaban y, tal y como prometí la semana pasada, vengo a daros mi personal y quizá transferible opinión. La verdad es que esta segunda mitad me ha impresionado menos que la primera, me ha dado menos miedo y me ha tocado desde mucho más lejos . Como siempre digo, esto no depende en exclusiva de los relatos, sino del momento lector. Reconozco que algunos los he leído un poco en diagonal por imposibilidad de contactar con ellos. Son los que menos estrellas tienen.

[bctt tweet=”Esta segunda mitad me ha impresionado menos que la primera, me ha dado menos miedo” username=”aliciaperezgil”]

Allá vamos:

Lujuria de lagarto (***)

Una bibliotecaria solitaria con problemas de solidaridad sigue a una mujer vagbunda debajo de un puente. Como estamos en un cuento de terror y el terror es un género fantástico, bajo el puente se produce un salto a un mundo paralelo en el que (ya con menos sorpresa que en relatos anteriores y puede que esto sea bueno) todos los habitantes son mujeres.

Es verdad que a estas alturas del libro la especulación acerca del género se hace un poco repetitiva. No creo que esto sea un problema de la recopilación tanto como un problema real, ajeno por completo al libro. . Esto debería dar la medida de hasta qué punto es necesario que las mujeres escriben y que se escriba sobre mujeres.

En cualquier caso, en este mundo femenino los seres humanos no se diferencian por motivos biológicos. Las mujeres pasan a llamarse hombres cuando consiguen un lagarto. No es necesario mencionar hasta qué punto el lagarto funciona como símbolo fálico ¿verdad?. Pues eso. Lo importante es que en el momento en el que se convierten en hombres, la actitud de las mujeres hacia las otras mujeres cambia. El terreno para la reflexión queda más que abonado.

El relato está contado en dos tiempos, el antes y el después de cruzar el puente, en una suerte de paralelismo que compara la situación de las mujeres en ambos mundos (el de los hombres y el de las mujeres/hombres). Y tiene un final abierto inquietante pero previsible. Tres estrellas porque mantiene la tensión.

[bctt tweet=”Ver tantos relatos centrados en nosotras se me hace forzado” username=”aliciaperezgil”]

A flor de piel (Skin deep en el original)(**)

Un guapetón norteamericano de vacaciones en Burdeos asiste alucinado al hecho de que su novia lo abandona y a partir de ese momento todas las muejres, a las que hasta entonces le era sencillo seducir, huyen de él. Todas excepto una oriental de ojos completamente negros.

Dos estrellas porque, de nuevo, mantiene la intriga. Aunque al final del relato me quedé con la sensación de haberlo leído cien veces antes de esta. No es original, ni novedoso, ni sorprendente. Se lee bien, pero he tenido que abrir el libro de nuevo para relacionar el contenido con el título.

Un cumpleaños (***)

Un hijo y una madre que no sienten mucho apego el uno por el otro deciden verse para tomar una copa el día del cumpleaños de la madre.

Este es un relato para Cristina Jurado, sin duda. Weird, inquietante, un poco desagradable. Tuttle vuelve a presentar a un protagonista débil, moralmente enclenque, inútil. Un tío bastante común y un poco despreciable que de deja llevar por los acontecimientos, que carece de criterio propio y que se ve desbordado por la realidad desde la primera página. Las mujeres lo traen y lo llevan (de aquella forma sutil en que las antiguas protagonistas femeninas de la literatura clásica viraban a favor de un viento u otro según soplase) hasta que arriba a un final que se prevé pero solo porque ya son muchos relatos de la misma autora seguidos.

Me quedo, ahora que lo pienso, con la idea de que quizá no sea bueno para una recopilación leerla seguida. A lo mejor las complicaciones de relatos son como el sushi y hay que leer un poco de jengibre entre cuento y cuento.

Tres estrellas por la originalidad y la construcción de personajes. Que yo los odie a todos no quiere decir que no sean buenos J

Un corazón de madre: un cuento de osos real (*)

Escrito con un cuidado mayor en el lenguaje, cierta musicalidad y un acercamiento al tono de una fábula o cuento de hadas, no voy a decir nada más que es que a mí me ha dejado fría. No he encontrado nada bueno en el relato a excepción de, como digo, una prosa diferente del resto.

La otra habitación (**)

El protagonista, padre de una hija enferma terminal, regresa a la casa de su infancia en busca de una habitación secreta donde cree que hallará la cura para la enfermedad de la niña.

Un segundo relato de fantasmas fallido. De nuevo una buena atmósfera, de nuevo una primera historia inquietante, pero la resolución no me satisfizo. Tuttle es proclive a dividir sus historias en dos partes, una de las cuales sostiene el desenlace de la otra. Es un buen método, pero cansa la repetición. Al menos a mí me cansa. Y conste que en Inquilinos hay al menos dos relatos míos que se rigen por el mismo principio. Quizá por haber descubierto eso, que considero una falta, en mí misma, ahora me cuesta perdonárselo a otros.

En cualquier caso, el giro del personaje es bueno y está justificado. La sorpresa deja de serlo cuando te das cuenta de que las pocas páginas en las que se desarrolla la historia han puesto el foco en una cosa, pero Tuttle te ha lanzado un par de anzuelos en otra dirección. Si eres un buen lector, de los que se deja conducir, disfrutarás más.

[bctt tweet=”Si eres un buen lector, de los que se deja conducir, disfrutarás más” username=”aliciaperezgil”].

La Televisión de los muertos (*)

Es original y un poco raro y ambas cosas son muy positivas, pero a mí la historia me ha dado tan igual que tampoco voy a decir mucho al respecto. No era para mí. Mucho más de ciencia ficción que de terror, carente de emoción y con un sentido del humor que tampoco ha resonado en mí, así que dejo la valoración a gusto del resto de lectores.

Pedazos (***)

Volvemos a un muy bien.

Este es relato del que Lisa habló en el Celsius y el que me llevó a la cola de firmas: una mujer con poca suerte en el amor se encuentra pedazos de sus amantes en su cama una vez que la han abandonado. Pedazos, por otra parte, que no pertenecen a los amantes reales, que siguen con su vida sin pies faltantes; vamos, completitos.

Se trata de una metáfora muy dura, muy carente de piedad, acerca de la manía humana de aferrarse a aquello que nos abandona. Hace tiempo escribí un post acerca de cómo las mujeres somos mejores creadoras de personajes y este relato contiene una reflexión muy retorcida y muy insidiosa acerca de ese concepto.

Si bien la historia comienza como La Metamorfosis, se va transformando en un pequeño y cuidado monstruo de Frankenstein con un final de cine gore muy refrescante. No llega a las cuatro estrellas de relatos como Cabalgando la pesadilla, pero es una lectura refrescante que agradecí mucho después de lo que para mí habían sido algunos blufes.

 

[bctt tweet=”La Metamorfosis, se va transformando en un  cuidado monstruo de Frankenstein con un final  gore muy refrescante” username=”aliciaperezgil”]

Recuerdos del cuerpo (**/*)

Entre dos y tres estrellas para el relato que da título al volumen y que de nuevo es una fusión perfecta entre el terror y la ciencia ficción. Una vez más la historia se estructura en dos líneas temporales que dependen de dos personajes diferentes. En esta ocasión comienza con una mujer asesinando a su ex pareja a petición de su pareja actual, un hombre rico y celoso. Tras el asesinato el hombre rico propone matrimonio a la protagonista, que no se ve con fuerzas para aceptar. La segunda historia, que es en realidad la principal, comienza cuando ella ve la cinta de vídeo de su actual pareja matando a su ex mujer.

Es un relato reflexivo, como la mayoría de los que me han gustado, que presenta un personaje inseguro que se cuestiona todo el tiempo y que en este caso termina cuestionándolo todo a su alrededor. Un buen ejercicio de ciencia ficción de pareja con tintes inquietantes, un pequeño estudio sobre la identidad.

[bctt tweet=”Ciencia ficción de pareja, un pequeño estudio sobre la identidad.” username=”aliciaperezgil”]

No he sabido si colocarle dos estrellas o tres porque hay una tercera parte de la historia que me ha dejado muy muy fría. Pero es que yo ya había leído 36, de Nieves Delgado, y se me ha quedado corta.

Y esta es mi opinión acerca de Recuerdos del Cuerpo, de Lisa Tuttle. La semana que viene elegiré dops relatos, uno de los que considero mejores y otro de los que considero peores, y hablaré de cómo funcionan y cómo no funcionan.

Disfrutad!

 

 

 

 

Lisa Tuttle: Recuerdos del cuerpo I

Novelas de terror

Lisa Tuttle y lo femenino

Hasta el momento he leído siete de los 15 relatos de terror que componen esta recopilación de historias de terror de Lisa Tuttle. Los estoy leyendo en inglés porque, aunque compré la versión en español en el Celsius y de hecho esperé hasta que la señora Tuttle me la firmó, la verdad es que la traducción es tan mala que no pude terminar siquiera el primer relato.

Dicho esto, me pasó con ese primer cuento, Deseo del corazón, (**) lo que a Felicidad Martínez con el relato que abre Inquilinos: no me convenció en absoluto. Me dejó fría, no terminé de comprender lo que había sucedido y además la prosa me pareció en exceso simple. De todas formas, continué leyendo porque, bueno, había comprado TAMBIÉN la versión en inglés y no me apetecía admitir ante el mundo que me había equivocado dos veces.

 

La Herida (***)

La historia trata sobre un hombre que conoce a otro y se niega a sí mismo la posibilidad de enamorarse de él. Incluso trata de volver con su exmujer cuando se da cuenta de lo que ha sucedido; a saber, que  sus sentimientos han podido más que su razón y se ha enamorado de un compañero de trabajo más joven que él. No quiere ceder ante las emociones porque teme lo que pueda suceder. Pero el amor todo lo conquista y entonces llega el giro final y te quedas con cara de panoli.

En este segundo relato Lisa Tuttle presenta un protagonista con el que soy incapaz de empatizar, me cae mal, me parece cobarde, estúpido y gris. La prosa sigue siendo de lectura sencilla, muy fluída, casi como si no importara. Las palabras de Tuttle tienen la función de llevarte de la mano por las historias y la funcionalidad pesa más que la belleza. Como es una buena narradora,  esto no disminuye la calidad de la experiencia lectora, al contrario, la aumenta. De hecho, Lisa Tuttle es una buen ejemplo de narración sin florituras que consigue emocionar. Donde la emoción es la que la autora busca, no siempre la que desea el lector.

Lo mejor de la historia es el mundo que queda reflejado sólo al final de la misma. Hasta entonces, Tuttle juega con nuestros sesgos con total soltura y nos convence de cosas que no son. Solo por este relato el libro ya merece la pena; pero no se vayan todavía, aún hay más.

Husbands (***)

Hace algunos años, no muchos, todos los hombres desaparecieron de la Tierra. Todos los hombres. Y sí, hace muchos años, los suficientes para que las nuevas generaciones crean que en realidad nunca existieron, pero no bastantes para que las mujeres más mayores los hayan olvidado. Sin embargo, algo está sucediendo, hay pistas que parecen augurar un retorno de los hombres.

La protagonista de este segundo relato es una mujer confusa. Con este personaje la Lisa Tuttle  aprovecha para presentar el problema de la fiabilidad de la memoria: ¿será verdad que los hombres existieron? Ella recuerda haber tenido maridos, hay imágenes que muestran seres humanos que no son mujeres, pero ¿estarán manipuladas? La primera mitad del relato habla de esto y la segunda cambia de tercio y se centra en esas cosas tan raras que están ocurriendo y que parecen mostrar el retorno de la masculinidad. A través de las niñas. El giro final no es tan sorprendente, pero las reflexiones que salpican la narración me han convencido.

Cabalgando la pesadilla (*****)

La protagonista y su mejor amiga tienen una relación con el mismo hombre. Los tres están de acuerdo en ello. Las cosas se complican cuando la mejor amiga se queda embarazada y sufre un aborto espontáneo del que culpa a la protagonista. Ella, a su vez, aunque no ha tenido nada que ver, se siente culpable. A raiz del suceso la amistad entre ambas se pierde y también se corta la relación entre la mejor amiga y el hombre. Los dos que quedan deciden iniciar una nueva etapa de su vida juntos y la protagonista se queda embarazada…

Hasta el momento este es mi favorito. Un relato de maternidad, dependencia y crisis sicológica que funciona porque está contado en primera persona a través de una narradora sincera. Todo el tiempo conoces el doblez de la protagonista, siempre sabes hasta qué punto  les dice a la verdad al resto de personajes, eres consciente de su sentimiento de culpa y de sus contradicciones. Así Lisa Tuttle crea un personaje redondo, con múltiples facetas. Porque además la propia protagonista transmite la opinión que sabe que otros tienen de ella (y que luego esos otros confirman en una inteligente línea de diálogo). El giro final es sorprendente pero tan lógico, con una lógica tan convencional, que no sabes si reír o llorar. Sí, sin duda es mi favorito.

La tumba de Jamie (****)

Aunque no me ha impactado tanto como el anterior, este es un buen relato de terror, de madres y de amor maternofilial en el que cambian las tornas de un modo poco usual.

La protagonista es una madre divorciada que se ha volcado en su hijo como único foco y fuente de amor. Pero el niño no está en su mejor momento, ha empezado a mostrar cierto desapego que hace que su madre se desespere. De hecho, ha desarrollado la manía de cavar tumbas en el jardín. En una de ellas encuentra una extraña criatura a la que debe alimentar. Y ahí es donde se tuercen las cosas para esta pequeña familia.

Cuatro estrellas  como cuatro soles porque Lisa nos muestra a la perfección las inquietudes y las emociones de una madre sin hacer que nos identifiquemos. De hecho esta es otra de esas protagonistas que a mí me caen fatal. Hay un cambio en el carácter de uno de los personajes. Un cambio brusco que te hace pensar en un error de base, pero ¡no!

Lisa Tuttle

El armario de los fantasmas (**)

Este no me ha dicho nada. Parece más un capricho de la autora, como si le apeteciera mucho hablar del tema del espiritismo en la época victoriana. Es un relato con sorpresa pero superficial, sin mucho que pensar. Para nada lo que me gusta leer.

La colonización de Edwin Beal (***)

No sé si mi compañera de editorial Sofía Rhei, había leído este relato antes de escribir Domori, pero la colonización me ha recordado muchísimo a ese bolsilibro de Cerbero. Y a los viajes de Gulliver, si debo ser honesta al 100%

Aquí, Edwin, un hombre que desea que una hecatombe acabe con la mayor parte de la raza humana (pero no con él) sin destrozar la posibilidad de vida en el planeta, encuentra algo extraño en su jardín, una especie de esfera que parece transformarse en una especie de tortuga mutante que le muerde la nariz. Tras la infección, Edwin no vuelve a pertenecerse.

Otro protagonista fácilmente odiable en una historia que, en esta ocasión, me ha divertido y provocado alguna que otra náusea .

En breve seguiré contando. Y con un poco más de tiempo analizaré someramente los mecanismos del éxito de los cuentos que me parecen mejores y puede que los mecanismos del fracaso de los que me parecen peores.

Podeis leer la segunda parte aquí. Lisa Tuttle en estado puro.