El método 15/33, de Shannon Kirk

El método 15/33, de Shannon Kirk

Comienza la temporada de reseñas para escritoras. Recordad que en esta entrada os contaba cuáles son los seis elementos básicos de la novela y os decía que comenzaría a hacer reseñas estupendas y pedagógicas en las que mostraros como otras autoras los ponen en práctica.

Comenzamos con El método 15/33, una novela de suspense, ligerita y muy adecuada para el verano, las navidades y San Valentín; es decir, todas esas situaciones en las que el mundo está a punto de colapsar a tu alrededor, la cabeza no te da para más y necesitas un refugio rapidito.

La novela se lee en dos o tres sesiones, no ofrece dificultad alguna, no contiene grandes dosis de filosofía y tampoco dejará un gran poso en ti. Yo la encontré en la biblioteca y allí ha vuelto. No la compraré para tenerla y estudiarla. Aunque sí que contiene algunos detalles de los que merece la pena hablar.

Esta fue mi opinión de tres estrellas en Good Reads y a partir de ella escribiré esta reseña más larga.

El método 15/33: historia

El método 15/33: historia

El primero de loes elementos básicos de un relato o novela es la historia, que, como decíamos, es lo que sucede en una novela, los acontecimientos, lo que pasa.

En El método 15/33 lo que pasa es que alguien secuestra a una adolescente embarazada de casi ocho meses, la encierra en una habitación y, desde el primer momento, ella se entretiene en planear como escapará y cómo se vengará de sus secuestradores.

En paralelo, se cuenta cómo dos agentes del FBI llevan a cabo una investigación que nosotras, como lectoras asumimos que se refiere a la protagonista. Hacia el final del libro descubriremos que no.

En el libro de técnica narrativa que escribo para mis mecenas de Patreon explico que los hechos de una historia deben ser interesantes, importantes, entretenidos… para las lectoras. Cabría preguntarse si los de El Método 15/33 lo son, porque, bueno, historias de secuestros hay docenas. Sin ir más lejos, El Coleccionista, de John Fowles, también trata este tema y también lo hace en dos partes. Por cierto, una novela no tiene nada que ver con la otra.

La respuesta es que sí. Es una historia interesante desde el momento en que se cuenta en primera persona y en pasado. El libro abre así:

El cuarto día maquinaba su muerte tumbada allí. Mientras elaboraba mentalmente un listado de recursos, la planificación me proporcionaba consuelo.

La novela comienza con una declaración de principios y con un retrato a grandes rasgos de la protagonista en el que Kirk profundiza página a página. Pero ya llegaremos a los personajes.

Hay que ser muy de piedra para no querer saber cómo sale de una situación aparentemente insalvable una muchacha de 16 años embarazadísima, algo que sabemos porque nos hemos leído la sinopsis. ¿Cómo, una embarazada que planta cara? Amigas, a esto hay que darle una oportunidad. Esa al menos fue mi actitud ante el libro, no lo voy a negar. Si no, no estaríamos aquí.

Trama, o de cómo venderte una historia mediocre engalanada con brillantes oropeles

Este es el recurso número 15 de Lisa, no confundir con un oropel. Es un sacapuntas.

De hecho, una historia que podría ser anodina gana mucho por el modo en el que está tramada, por el modo en el que se presentan los hechos:

  • La protagonista habla en primera persona y nos da los datos que conciernen a su caso de secuestro. Menciona de una manera muy ligera que ha habido más secuestros, pero nosotras, las incautas lectoras, pasamos de ese dato porque estamos centradas en lo que importa: la historia de Lisa.
  • El detective del FBI que lidera la narración de la otra parte de la novela nos habla de su caso también en primera persona y repite datos que se corresponden con el caso de Lisa. Esto es lógico porque los villanos siguen un mismo patrón. Pero en ningún caso se dice que el FBI investigue el secuestro de Lisa. De hecho, aparece el nombre de otra víctima: Dorothy.
  • Son las asunciones de las lectoras las que hacen funcionar el engaño (junto con una buena elección de los narradores). Asumimos que la novela trata un único caso. No sólo por cómo se plantea, sino también con la inestimable ayuda de los paratextos: sinopsis, portada y todo el embalaje del libro.

La trama en realidad es una explicación de los hechos nada compleja en apariencia. Los fragmentos que se corresponden con la narración de la protagonista detallan los hechos que se suceden en su entorno, que describe con profusión mientras habla de su pasado y de lo lista que es.  Los fragmentos del FBI hablan de una investigación plagada de casualidades… que el propio narrador, el agente asignado, identifica como prácticamente increíbles.

El método 15/33: argumento

Si en ese artículo que enlazaba más arriba (vale, te lo pongo aquí para que no busques locamente) decía que el argumento de una historia puede identificarse con los motivos que animan todo lo que sucede en ella, está claro que a esta novela en concreto no le faltan motivos.

Todo está justificado. De hecho, las acciones más peregrinas, que terminan cometiendo los secuestradores, llaman tanto la atención de la protagonista que incluso se pregunta en voz alta cómo es posible que se pueda ser tan torpe.

Es cierto que algunas de esas justificaciones son más bien débiles, que están cogidas con pinzas y que rozan el cliché más bochornoso, pero existir existen. Y ya he dicho más arriba que esto no es una obra maestra, sino una novela ligerita para leer sin atragantarse.

Se le puede pedir más a un villano que un padre maltratador que justifique sus traumas, pero el padre maltratador es suficiente. No es bien, ni notable, ni sobresaliente. Es suficiente.

El método 15/33: personajes

Aquí llega el plato fuerte. Porque se nos enseña a lo largo de la vida y del estudio de la construcción del personaje, que nuestros protagonistas deben ser de una manera y que nuestros villanos deben ser de otra. Pero ¿Qué pasa cuando la protagonista presenta todos los rasgos de un villano de libro? Ya sabéis, como Dexter. ¿No gana la cosa en interés?

El método 15/33: historia

Decimos a menudo, también, que una buena protagonista debe estar compuesta por una buena batería de fortalezas y debilidades. Un poco como, si en vez de diseñar un personaje, tuviésemos que hacer un informe DAFO… ¡Oops! Sí, eso es lo que tenemos que hacer.

DAFO para personajes: fortalezas y debilidades

Pues bien, el informe DAFO de Lisa Yyland es, para mi gusto, perfecto.

Para empezar, su apellido Yylan la marca con el supuesto cromosoma del crimen, que en realidad no es YY, sino XYY. La X la lleva de serie, porque es mujer. La doble Y se la colocan en el apellido. Sí, esta es una prueba más de que los nombres son importantes.

Además, cuando Kirk acude a su infancia, esto es lo que nos dice: Tras someterme a una batería de pruebas, el sicólogo infantil les dijo a mis padres que era muy capaz de sentir emociones, pero también tenía una capacidad excepcional para suprimir distracciones y pensamientos no productivos […]. No es una sociópata.

Yo he sido criada en la tierra del excusatio non petita, acusatio manifesta. Si esta es la explicación del sicólogo después de que una cría maneje un ataque terrorista en la guardería, para mí que el sicólogo o la niña ocultan algo.

Esto, por cierto, cuenta como fortaleza, porque le permite tener la mente fría en situaciones que para otras personas serían de estrés.

En cualquier caso, esta característica de Lisa revolotea por la novela durante toda su extensión. De hecho, la chica habla muy a menudo de sus emociones, de como las enciende y apaga a voluntad. Al menos la mayoría de ellas. Aunque hay algunas que no puede controlar y esas se convierten en sus debilidades:   

  • El amor es controlable
  • La ansiedad es controlable
  • El miedo es en algunos casos incontrolable. De hecho, el miedo es una de sus mayores debilidades.

Lisa habla a menudo de un interruptor que le permite conectar y desconectar sus emociones y que, junto con su capacidad de observación y su adiestramiento militar (sí, a los 16 años y sí, someramente justificado) nosotras tomamos como una fortaleza. Sin embargo también se convierte en una debilidad. No necesariamente una debilidad para la situación clave en la que se encuentra, pero sí para su vida en general.

El interruptor en cuestión es el instrumento del que se vale Kirk para mostrarnos como Lisa se relaciona con su entorno más cercano. Si colocamos tres fragmentos de la novela que hablan de su relación con su madre, esto es lo que obtenemos:

  • Por ejemplo, mi madre, una mujer que había tenido una hija, se negó a admitir que su propia hija estaba embarazada al menos de siete meses hasta que el tocólogo la obligó a hacer frente a la verdad.
  • Mi madre nunca se equivoca cuando afirma algo.
  • Es evidente que mi madre se habría dado cuenta del avance de mi estado mucho antes, de no haber pasado fuera la mayor parte de los tres meses anteriores […]
  • Que nadie me malinterprete: mi madre nos quiere.

Las emociones reales de la protagonista no se revelan hasta el final del libro y lo hacen en un clímax emocional muy diferente al de la historia de suspense. Pero ya hablaremos de eso en el clímax.

En cualquier caso, la capacidad de la protagonista de no dejarse cegar por sus emociones juega a su favor en la trama de suspense, pero no en su vida.

¿Sabéis quién más podía apagar sus emociones o al menos retorcerlas de manera siniestra? El protagonista de You, esa serie de Netflx que “retrata el acoso”. Recuerdo lo mucho que me molestó que construyeran un personaje tan enfermo de manera tan laudatoria. Al final, este es un tipo razonablemente encantador que termina asesinando a las mujeres con las que se obsesiona. Es un tipo enfermo, un sociópata de libro, y comparte con la protagonista de El Método 15/33 una gran cantidad de características. Ambos son:

  • Observadoras
  • Cuidadosas
  • Disciplinadas
  • Inteligentes
  • Capaces
  • Y cometen algunos, muy pocos, errores.

Con la diferencia de que el acosador de You utiliza sus fortalezas para el mal, donde el mal es el femicidio, mientras que Lisa Yyland usa las mismas fortalezas para la venganza.

No nos engañemos. Lisa lleva a cabo acciones muy cuestionables, pero nuestra brújula moral tiende a alinearse con ella. Por eso, en lugar de identificarla con el villano perfecto, es una protagonista ideal

¿Sabéis quién es otro villano perfecto que se convierte en héroe porque nosotras, lectoras y espectadoras, nos identificamos con sus motivaciones? John Wick.

Estas son algunas semejanzas entre John Wick y Lisa Yyland

El método 15/33: historia
Chinchetas asesinas. En serio. Chinchetas. Asesinas.
  1. Son resolutivas
  2. Se conocen a sí mismas en profundidad
  3. Son capaces de actuar con frialdad
  4. Las anima la venganza
  5. Despiertan NUESTRA sed de justicia (perro mediante, uno y embarazo mediante la otra)
  6. Se acercan mucho al arquetipo de superhéroe invencible. Todas querríamos disponer de sus recursos aparentemente inacabables para enfrentarnos a nuestras vidas.
  7. Aparecen en obras en las que encontramos cierto humor y por tanto no tenemos que tomárnoslos en serio.
  8. Son falibles (pero poco, lo justo para que los consideremos más humanos)
  9. Tienen aliados determinantes pero no omnipresentes.
  10. Sus enemigos son más bien patéticos (reconozcamos que Theon Greyjoy no es rival para Keanu; aunque luego las cosas se vayan de madre).
  11. No pierden el tiempo con ridículos parlamentos.

La maternidad como debilidad

Las maternidades en conflicto que presenta Kirk son típicas: madre ausente vs hija dolida. Y por otra parte madre preocupada.

Lo innovador de esta novelita de suspense es el tratamiento de la gestación. Todo el secuestro de Lisa se desarrolla entre su séptimo y su octavo mes de embarazo.  Ella sabe que su avanzado estado de gestación le impide diseñar un plan de fuga que requiere determinada forma física. De hecho, ella misma dice que todo habría sido más fácil si hubiera podido recurrir a la violencia (recordad, entrenamiento militar someramente justificado).

Pero esta novela establece que una mujer embarazada no es una mujer inútil porque la fuerza física no es el único recurso disponible.

La inteligencia y la capacidad de ser cerebral valen tanto como la forma física.

El método 15/33: Obstáculos ¿Evoluciona Lisa Yyland?

Otras de las cosas que estudiamos cuando aprendemos a escribir es que, cuando diseñamos una trama y hay un personaje principal que transita por ella, este personaje tiene dos funciones: hacer avanzar esa trama y sufrir un proceso propio de transformación que suele venir determinado por la superación de determinadas pruebas.

Lisa, en El Método 15/33 evoluciona tanto como un saco de patatas. De hecho, es esta inmutabilidad lo que la pone en aprietos y hace que su entorno cambie. Ella no varía en nada, pero sí sabe aprovechar los cambios que se producen a su alrededor y usarlos en su propio beneficio. Cambios, por cierto, que no dependen exclusivamente de ella:

  • El cabreo de su captor
  • La torpeza de ese mismo captor
  • La aparición de personas en su paisaje personal
  • La complicación de que aparezca una nueva adolescente secuestrada a la altura del clímax.

Todos estos obstáculos afectan sobre todo a la trama de suspense, que sabemos como avaba porque el libro está narrado en primera persona y en pasado y la frase de apertura de la novela da bastantes pistas.

En realidad, la trama es un poco como un capítulo de McGyver: sabemos que Ricahrd Dean Anderson salvará un avión de estrellarse y que lo hará con un clip igual que sabemos que John Wick es capaz de matar a dos hombres con un boli, pero ¿cómo lo hará?

Aunque Lisa no evoluciona de manera evidente como persona, la experiencia del secuestro y la edad (hay un epílogo que pasa como catorce años después) hacen que sí evolucione en sus relaciones personales. Sobre todo con su madre. Curiosamente, ese cambio no se refleja en la relación con su hijo, de quien habla con cariño, pero también en el tono de quien explica un experimento.

El método 15/33: conflicto

A estas alturas igual es un poco innecesario decirlo, pero hay dos conflictos en El método 15/33:

  • Lisa quiere recuperar su libertad mientras que los secuestradores buscan mantenerla bajo custodia
  • Lisa desea que sus relaciones personales, en especial la que mantiene con su madre, mejoren.

Clímax

El método 15/33: historia
Tambien tiene relación con la trama. De hecho, es básico este vaso de agua para la trama. VI-TAL

El clímax que resuelve la historia de suspense es normalito, muy al uso. Durante la novela, Kirk nos ha ido dando pistas verdaderas, pero también nos ha distraído, así que consigue sorprendernos con una serie de escenas llenas de acción, adrenalina y elementos inesperados pero explicables. Todos los detalles con los que ha ido sembrando la novela encajan en un tapiz general que por fin vemos. Es todo muy satisfactorio.

Hay persecución, experiencias cercanas a la muerte y todo lo que se puede esperar.

Sin embargo, el clímax mejor tratado es el emocional. Recordemos que Lisa Yyland se mueve a los dos lados de un interruptor con el que enciende y apaga sus emociones. Y que, durante la mayor parte de la novela, ha estado con las emociones apagadas porque lo que primaba era mantenerse con vida.

El clímax emocional

Pues bien, al final de la novela, con todo resuelto, Lisa se enfrenta a sus miedos. Reconozcamos que uno de los motivos para no dejar afluir las emociones es el miedo, es el hecho de que asociamos emoción con debilidad. Bien, pues este es el resumen del clímax, que alivia una tensión construida a base de flashbacks y pensamientos racionales. De hecho, toda la novela es una sucesión de racionalizaciones que acaban en esto:

Encendí el interruptor del amor para mi madre, y al hacerlo recordé que ya lo había intentado antes. Y en su día el experimento no salió bien, como tampoco creía que fuera a acabar bien esta vez.

La emoción que sentía por ella era demasiado dolorosa. Se me formó un sudor lento en el cuello, y las náuseas me atenazaron el estómago. Era como si una mano me atenazara el corazón.

Seguí intentándolo […]. Mi nerviosismo se manifestó en forma de respiración profunda y acto seguido me eché a llorar. En su despacho. Delante de ella. Y mi amor se vio acompañado de vergüenza.

[…]Dejé que el amor revistiera sus palabras de una cubierta de titanio, encerré también allí dentro su abrazo, almacené el momento en […]mi banco […]. Y, cuando se apartó […] apague el amor, pero mantuve la gratitud bien encendida.

Lisa es capaz de lo que es capaz, que no es una conexión total con sus emociones, pero tampoco sale mal parada.

SI tuviera que destacar algo de El método 15/33

Quedo que ha quedado claro que hay dos cosas que me han impresionado de este libro y cuyo estudio recomiendo:  el tratamiento de la villana principal, también llamada protagonista.

Lo inteligencia a la hora de sembrar pistas falsas pero no tramposas. En una obra de suspense esto es lo más importante y Kirk sale muy bien parada de la prueba.

Lo que menos me ha gustado ha sido una mitad completa del libro. Toda la narración dela gente del FBI no me interesaba en absoluto y algunos fragmentos me los alté. Incluído el que te explicaba por qué estaba tan quemado de la vida. A lo mejor eso quiere decir que no tengo corazón o a lo mejor significa que es un rollo manido en exceso. Vete tú a saber.

El método 15/33 te gustará si te gusta McGyver, Killing Eve y el suspense ligero con tintes feministas (he dicho tintes, no selvas amazónicas de feminismo salvaje).

RECUERDA:

Si te interesa aprender a escribir leyendo y no estás suscrito a mi lista de correo, hazlo. Tienes el formulario en la barra lateral del blog. La suscripción te asegura que recibirás la versión en PDF de todos los artículos que publique en un solo correo al mes.

Y si te ha encantado esta reseña y quieres ayudarme a seguir escribiendo aquí y en general, hazte mecenas en Patreon. En el enlace encontrarás:

  • Una novela por entregas (adelantando a Disney una vez mal, la protagonista es una sirena negra. Y empezamos a escribir en enero)
  • Los artículos de blog ampliados
  • Un curso de técnica narrativa que lo está petando
  • Un grupo de Facebook para que preguntes todo lo que necesites saber.

NOTAS:

La imagen de las chinchetas pertenece a Positive_Images en Pixabay 

La imagen del sacapuntas pertenece a Antonio Jose Cespedes en Pixabay 

La imagen del vaso de agua pertenece a cocoparisienne en Pixabay 

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *