Enheduanna, la primera mujer escritora conocida, y el primer autor, de hecho

Empezamos el calendario de adviento de autoras de género con Enheduanna. Aunque no es una escritora de género. Existe un motivo importante para hacer esto. De hecho es un solo motivo con dos caras semejantes a las de Jeckyll y Hyde. Por una parte, este hilo acertado y sereno:


Y por otra parte todos aquellos tuits un poco sesgados y mezquinos que establecen que antes de leer autoras modernas van a leer a importantes clásicos. Bien, tengo la sospecha de que ha habido mujeres desde, más o menos, día arriba, día abajo, el mismo momento en que comenzaron a existir los hombres. La historia de la literatura, el canon, nos ha llegado de la mano de hombres blancos que han canonizado (es decir, convertido en clásicos) a otros hombres blancos que hablaban de ¿Lo adivinas? hombres blancos.

Bien, yo no soy académica ni pretendo escribir artículos académicos. Desde luego, no voy a leer 30 libros en un mes. Mucho menos en castellano antiguo (o inglés antiguo, o ruso antiguo, o árabe, o chino, o… me hago entender ¿verdad?). Sin embargo puedo emprender una pequeña búsqueda diaria a la caza de autorAs que hayan escrito en cada una de esas épocas en las que se divide la historia de la literatura.

El nacimiento de la literatura

Dice Clara Janés en su Guardar la casa y cerrar la boca, de lectura obligatoria para cualquiera que quiera discutir en Tuiter o revisrase a uno mismo que:

 

Enheduanna, Sacerdotisa de Inanna

Enheduanna es el primer escritor conocido de la historia de la literatura. Su figura, reciente mente descubierta, resulta también controvertida.

Biografía:

(Copyright del original 1998 Roberta Binkley – La traducción es mía)

Enheduanna es una figura tanto mística como heroica. Puede que el destino de du imagen sea dominar la imaginación popular en una época de feminismo emergente que reclama figuras femeninas de la antigüedad. Es la autora conocida más antigua del mundo, cuyas obras se plasmaron en escritura cuneiforme hace unos 4.300 años. Dos de esas obras son himnos a la diosa Inanna. Sus títulos: La Exaltación de Inanna e In-nin sa-gur-ra. Existe una tercera obra identificada: Los Himnos del Templo, que se refiere a los templos sagrados y a sus habitantes, la diosa o dios a quienes fueron consagrados. En cada uno de esos textos la autora alcanza la primera persona desde un inicio en tercera. (Y no lo pongo en negrita solo porque yo también lo haga. Se tarta de un elemento poco común en la literatura posterior).

Orígenes como princesa

Aunque Enheduanna vivió entre los años 2285 y 2250 antes de Cristo, su existencia como personaje histórico real está bien documentada. El disco que encabeza este artículo se recuperó en Ur y lleva tanto su imagen como sus datos. Establece que Enheduanna fue hija de Sargon de Akkad, el primer gobernante capaz de reunir bajo un único poder el norte y el sur de Mesopotamia. Su madre fue una mujer del sur de Sumeria, quizá sacerdotisa. Se dice del propio Sargon que también pudo haber sido hijo de una sacerdotisa. Al parecer hizo que escribieran lo siguiente en una tablilla cuneiforme: Mi religiosa madre me concibió; me dio a luz en secreto; me colocó en un arca de espadaña, me consagró al río, que no me engulló, sino que me trajo hasta el granjero Akki, que me crió como hijo propio. Durante mi infancia la diosa Ishtar me dio su amor y durante cincuenta y cinco años el reino fue mío.

Esta leyenda sobre su nacimiento puede considerarse precursora de la historia sobre Moisés. En la fotografía del disco de Enheduanna ella es la segunda de la hilera. La precede un sacerdote desnudo y la siguen dos asistentes masculinos. Su atuendo revela que era la Suma Sacerdotisa de Inanna, la diosa de la luna.

Fue el propio Sargon el que nombra a su hija Enheduanna Suma Sacerdotisa. Ella por su parte le ayudó a llevar a acbo sus fines políticos. El nombraminto no sentó bien a los sacerdotes. parece ser que fueron ellos quienes rompieron el disco que preside este post. También trataron de borrar sus huellas destrozando escritos en los que aparecía su nombre.

Temas de la obra de Enheduanna

La Exaltación de Inanna

Se trata de un poema de 153 versos traducido de la escritura cuneiforme en 1968 por el danés Hallo and van Dijk. Es la obra más conocida de Enheduanna, quizá precisamente debido a lo completo de su traducción, que conserva un formato que se hace eco del original, en estrofas de dos columnas que pueden leerse, en gran parte, tanto en vertical como en horizontal.

El poema comienza con un exhorto de 65 versos en los que Enheduanna describe a la diosa Inanna. En ellos la equipara a An, el dios más antiguo del panteón sumerio. (A mí, Alicia, esta Suma Sacerdotisa ya me cae bien solo por esto).

A continuación, Enheduanna habla de Inanna como diosa que disciplina a la humanidad desde su papel de diosa de la guerra. Así, la autora auna los poderes bélicos del dios acadio Ishtar, con los más suaves de la diosa sumeria, el amor y la fertilidad.

El cambio a primera persona

Tras hablar de cómo Inanna se lanza sobre los dioses menos importantes como un gran pájaro que los hace huir igual que a murciélagos nerviosos, la propia Enheduana da un paso al frente y habla de sus propias hazañas. Y no solo eso, sino que relata el primer caso de acoso sexual documentado: el rebelde Lugalanne, que se ha alzado contra el rey Sargon la ha echado del templo, no sin antes solicitar sus favores. A pesar de que ambos eran cuñados.

“Yo, la que alguna vez se sentó triunfante 
fui arrojada del santuario, 
como una golondrina (Lugalanne) me hizo volar por las ventanas, 
y mi vida se fue consumiendo. 
El me hizo caminar sobre las breñas al borde del desierto 
Me arrancó la corona 
y me dio daga y espada: “esto es para tí” -me dijo.

Esta presencia autoral en el texto no vuelve a darse hasta la aparición de Safo. Enheduanna está conscientemente presente en todo el proceso creativo y en el propio poema. Llega un momento en el que el pronombre “yo” se refiere tanto a la autora como a la diosa y es el centro del poema. El texto se convierte en una creación retórica de gran complejidad que habla de nacimiento, de muerte, de destrucción y de creación; de todo aquello que ocupa las zonas más profundas de la mente (a mí esto cada vez me recuerda más a Barro, me vais a perdonar).

La importancia de Enheduanna

Original de Roberta Binkley

La persona, el ethos

Los escritores saben que la voz emerge de una persona con fuerza. Sin confianza, sin algún tipo de identificación de uno mismo, de conocimiento de uno mismo, el autor no puede crear un personaje ni el ethos que anime su discurso. Los personajes, las personas escritas por Enheduanna y por Safo hablan de sus pensamientos y de sus sentimientos así como de su proceso creativo. Sus voces son autoritarias, poderosas y personales. Voces que las mujeres necesitan oír.

En La Exaltación de Inanna, una obra que se conserva más completa que la de Safo, se observa un cuadro emergente de enseñanza y aprendizaje, de individualidad y comunidad que ofrece un modelo de escritura y pedagogía de los más antiguos que se conocen. Enheduanna vivió, trabajo y enseño unos 2.000 años antes que Aristóteles. Y 1.700 antes que Safo. Cuenta su propia historia, cómo la desterraron y como su diosa, Inanna, la devolvió a su estatus de Suma Sacerdotisa. El himno se convirtió en parte de la mitología sumeria. Durante los mil años que siguieron a su composición formó parte de la sabiduría tradicional de dicha civilización y de las culturas que la siguieron.

Una mujer fuerte

El trabajo de Enheduanna como sacerdotisa y como creadora y profesora ofrece la visión de un ethos poderoso y fuerte. El de una mujer fuerte y una sacerdotisa poderosa. Para Enheduanna el poder de Inanna se equipara al poder de los dioses masculinos. Por tanto lo femenino se articula, en el ethos de Enheduanna como tan poderoso, valorable, igual y necesario que lo masculino. (hace 4.300 años, no hablamos de una feminista de las de ahora, ni de las de antes, sino de las de mucho antes, ojito).

En uno de los fragmentos literarios más impactantes de la literatura antigua, Enheduanna da un paso al frente, habla en primera persona de su propio proceso creativo. Refleja cómo ha compuesto el himno en colaboración con la diosa. Cómo la diosa y ella se han hecho una para escribir. Esto unos 1000 años antes que los autores del Antiguo Testamento, que dejaron por escrito su comunión creativa con Jehová.

Más info acerca de Enheduanna aquí

¿Ethos?

 

1 comentario en “Enheduanna, la primera mujer escritora conocida, y el primer autor, de hecho

  1. Por supuesto, no conocía a esta autora (y lo peor es que no me sorprende).

    Me han encantado dos frases que pones en la entrada: tengo la sospecha de que ha habido mujeres desde, más o menos, día arriba, día abajo, el mismo momento en que comenzaron a existir los hombres (xDD) y En cada uno de esos textos la autora alcanza la primera persona desde un inicio en tercera. (Y no lo pongo en negrita solo porque yo también lo haga. Se tarta de un elemento poco común en la literatura posterior). porque me han arrancado una sonrisa.

    Estoy enamorada de estas entradas y voy a leerlas todas. Muchísimo ánimo y ¡traenos más autoras!

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