Nociones básicas para escribir una buena historia de terror

Son historias de terror aquellas cuya función es asustar, si es que eso es posible, a las lectoras. Pero para cumplir ese objetivo, que yo redefiniría como inquietar o perturbar, debemos saber qué es exactamente el terror. No como emoción, eso lo sabemos todos, sino como género literario .

Debemos aprender en qué consiste la creación del terror. Necesitamos comprender en qué momento de la historia nace el terror como género y de qué manera evoluciona. Para terminar cuestionándonos si tiene sentido hablar de creación de nuevas historias de terror en el siglo XXI.

Aunque ya os digo yo que sí tiene sentido. Y afirmo también que se puede escribir un terror nuevo, fresco y diferente. Y, si no sabes cómo, date un paseo por esta entrada.

1.- En qué consiste el terror

Lo primero que nos tiene que quedar claro es que existe una diferencia abismal entre asustar y causar una cierta perturbación del ánimo.

Cualquiera puede asustarte.

Ejemplos de películas en las que la banda sonora te pone en tensión y esa tensión se resuelve con:

  • Un portazo
  • Una aparición monstruosa
  • Un efecto anticlimático que se quiebra al darte el susto un poco después

Hay mil.

Pero nosotros no vamos a hablar de sustos, sino de terror.

El susto provoca una reacción física intensa. En el caso de los seres humanos, esa reacción incluye una contracción de los músculos de los brazos y piernas y a menudo un parpadeo. También se dan cambios en la presión sanguínea y en la respiración. Las reacciones musculares son cosa de unos pocos segundos, pero las demás reacciones requieren de más tiempo para desaparecer. Quizá unos pocos segundos más. Como mucho unos minutos.

Nosotros queremos, con nuestras historias, provocar reacciones menos intensas pero más perturbadoras y, desde luego, que se prolonguen más tiempo. Y para eso tenemos que hacer que la lectora se cuestione lo que, a fin de cuentas, es más importante para ella: la realidad.

1.1.- ¿Cómo causamos un tipo de amenaza que quite el sueño, que deje un cierto picor bajo la piel?

Todo lo que necesitas saber para escribir una buena historia de terror

Pensemos en algunos ejemplos de cine de terror que funciona o ha funcionado:

  • El Exorcista
  • Pesadilla en Elm Street
  • La semilla del Diablo
  • La profecía
  • Al final de la escalera
  • Déjame entrar
  • Quién puede matar a un niño

¿Qué tienen en común todas estas películas? ¿Por qué todas ellas te dejan, como poco, mal cuerpo?

Todas tienen un elemento sobrenatural.

En ¿Quién puede matar a un niño?, del genialérrimo Narciso Ibáñez Serrador, los niños y las niñas se han convertido en asesinos despiadados que persiguen a las personas adultas. TODOS los niños y niñas de una preciosa isla mediterránea.

El elemento sobrenatural en las demás es:

  • El demonio en La Semilla del Diablo y La Profecía
  • Un demonio hasta cierto punto menor en El Exorcista
  • Un maníaco homicida que aparece en sueños y te mata en Pesadilla en Elm Street
  • Un vampiro angelical en Déjame entrar
  • Un fantasma en Al final de la escalera.

A priori podríamos decir que lo sobrenatural es lo que define el género de terror, pero no hay nada sobrenatural en las historias más conocidas de terror sicológico, como Psicosis o Misery.

Salvo si ampliamos la definición de lo sobrenatural a todo aquello que es imposible o que se percibe como imposible porque transgrede las leyes del mundo en el que ocurre.

En todas estas películas y en muchas otras, el terror se crea porque las historias que cuentan suceden en un espacio y un tiempo similares a los de la espectadora. En todas ellas pasa algo o aparece algo que amenaza la realidad de ese mundo y, por asimilación, la realidad de la espectadora.

La clave, como veis, es crear amenaza, que vuestra espectadora o vuestra lectora no se sienta a salvo. Y esto no lo consigue una puerta que se cierra de golpe. O por lo menos no lo consigue durante mucho tiempo.

Esto se logra haciendo que la pobre espectadora se cuestione la realidad.

2.- El cuestionamiento de la realidad

Todo lo que necesitas saber para escribir una buena historia de terror

¿Por qué nos inquieta el fantasma de Al final de la escalera?

Porque según nuestra concepción de la realidad, según lo que sabemos porque nos lo han enseñado, tal como demuestran las leyes físicas y naturales, lo que está muerto, está muerto, no puede vivir.

Pero un fantasma es un ser que regresa del más allá y no se le aplican las reglas del tiempo (tiene una existencia peculiar y eterna) ni del espacio (es capaz de atravesar paredes, entre otras cosas). Los vampiros, otros monstruos clásicos, tampoco se ven afectados por el tiempo siempre y cuando maten humanos y se alimenten de su sangre.

Cuando uno de estos elementos sobrenaturales aparece en pantalla o en las páginas de una novela, si está bien trabajado, bien presentado (en el momento adecuado, con los recursos adecuados), se crea en la espectadora cierta incertidumbre en la percepción del yo.

Entendámonos. Cuando salga el fantasma, la espectadora no va a pensar de manera consciente: “¡Oh, Dios mío!, ¿existiré o no existiré?” De hecho, si somos lo bastante buenos, la lectora no debería pensar nada, debería estar flipando con nuestra historia, embebida en ella, temiendo por nuestros personajes.

Pero a un nivel subconsciente, la secuencia sicológica ante la aparición del fantasma debería ser algo así:

  1. Dudar de la realidad del fantasma
  2. Empezar a pensar que el fantasma es real (está en nuestras manos conseguir esto. Tenemos que hacer que, debido al desarrollo de nuestra historia, el elemento sobrenatural se haga cada vez más probable)
  3. Creer que el fantasma es real
  4. Preguntarse si ella, como lectora, es real. Porque, según nuestro sistema de creencias, donde puede existir un fantasma no podemos existir nosotros. Así que ¿existimos en realidad? Los otros, que es una película que juega con el extrañamiento hasta darle la vuelta a la realidad absolutamente, muestra este proceso. Y me consta que a la salida del cine mucha gente se preguntó ¿te imaginas que nosotros también somos fantasmas? Spoiler: pues claro que me lo imagino.

En toda historia de terror aparece un elemento, sobrenatural en sentido amplio, que altera el orden natural de las cosas tal y como lo percibe la lectora.

3.- La diferencia entre fantasía y terror

Todo lo que necesitas saber para escribir una buena historia de terror

Eso quiere decir que hay narraciones en las que aparecen elementos sobrenaturales pero que no son de terror. Se trata de la literatura y el cine de fantasía, que en puridad deberíamos llamar literatura y cine de lo maravilloso. En Maléfica, por ejemplo, las hadas forman parte del mundo de forma completamente natural. En la cabeza de una persona muy religiosa, la aparición de un ángel, de un santo o de Jesucristo, serían posibles porque creen en ellos.

Para que se de el hecho terrorífico, el elemento sobrenatural debe cuestionar nuestra idea de realidad, de lo que puede o no ser; es decir, de lo posible o lo imposible.

Cuando lo sobrenatural se convierte en natural, ya no lo cuestionamos.

Eso es lo que pasa con los vampiros de True Blood o de Entrevista con el Vampiro. En el primer caso, la existencia de sangre en bote que se vende en supermercados hace que los vampiros sean solo una especie más. Peligrosa, sí, pero real. En el segundo caso, el efecto de realidad que elimina el terror se consigue trasladando la voz del narrador al vampiro. Presentado como un ser real desde el principio, el pacto de ficción excluye el terror.

Porque, no lo olvidemos, ante cualquier tipo de novela, lo primero que establecemos con la lectora es ese pacto de ficción: cuando abre un libro, sabe que lo que va a leer es una mentira presentada como real.

4.- Qué pasa en el terror sicológico

Todo lo que necesitas saber para escribir una buena historia de terror

En el terror sicológico no hay un elemento sobrenatural estricto. Así que no está de más ahondar un poco en el modo en que aparece la transgresión de la realidad en este tipo de historias.

4.1.- Si todo lo que pasa en El Silencio de los Corderos es perfectamente posible ¿por qué decimos que es terror?

Encontramos otro ejemplo en el que esto se ve muy bien en las dos versiones cinematográficas de la obra de Jack Ketchum La chica de al lado. Y en la novela, por supuesto.

La historia, basada en hechos reales, cuenta como una mujer, con la ayuda de los chicos del barrio, torturó hasta la muerte a una muchacha a la que tenía en acogida.

Nada es sobrenatural en sentido estricto. Nada es tampoco inverosímil, pero tampoco es precisamente normal. Porque los chavales de los barrios residenciales no se dedican a este tipo de menesteres.

Incluso cuando historias truculentas de este tipo aparecen en las noticias se suelen oír comentarios del tipo de “la realidad supera a la ficción”, “a dónde vamos a llegar”, “no puede ser” o “no me lo puedo creer”.

4.2.- Llevar a la lectora hasta su "no puede ser"

La película y la novela de la que os hablo crean muy bien la secuencia que hace llegar a la lectora/espectadora de lo que considera normal al no puede ser.

  • Los hechos se presentan en un entorno normal
  • Se introducen pequeñas transgresiones de esa normalidad
  • Se produce una escalada de “cosas raras violentas”
  • Hasta llegar a la muerte de la protagonista.

Nosotras, como testigos de lo que ocurre, sentimos que, en principio, hay algo que no funciona bien. Asistimos al deterioro progresivo de la situación y llega un momento en el que deseamos que las cosas no vayan por donde resulta evidente que van a ir. Porque eso no puede ser. Nadie es tan malvado.

¿Qué ocurre? Que en las obras de terror sicológico, el hecho es que sí: la gente puede ser y es tan malvada. Pero esa realidad va en contra de nuestro sistema de creencias. Por eso nos sentimos amenazadas por este tipo de historias.

Estamos educadas para pensar que los seres humanos normales son buenos y que los buenos ni hacen ni sufren acciones malas más que de manera excepcional. El terror sicológico nos confronta con esa excepcionalidad.

5.- La realidad como elemento de terror

Para que podamos considerar una historia como terrorífica necesitamos un marco de realidad con que compararla.

Un marco de realidad no es más que un elemento sociocultural o marco extraliterario. Un “lugar” en el que se enmarca nuestra historia. Son las reglas de ese lugar las que definen lo que puede ser real y lo que no.

Retomamos definición:

Para que haya una historia de terror, para que la lectora se sienta amenazada, lo sobrenatural o lo tenido como imposible deben irrumpir en la realidad y no se pueden explicar de forma razonable

Por tanto, la percepción del espectador es fundamental en el género de terror. Para saber si una obra forma parte de este género en concreto es necesario ponerla en contacto con la realidad exterior a la obra.

5.1.- Un ejemplo retorcido: Constantine, la película

Todo lo que necesitas saber para escribir una buena historia de terror

En el mundo real en el que se estrenó la película, Estados Unidos a finales de los años 90, se entiende que los demonios no existen.

En el mundo que presenta la película, en el marco de realidad de la historia concreta, estos entes sí existen. Hay seres humanos que conocen su existencia y que los combaten. Podría parecer por tanto que la película NO es de terror. Porque, al igual que en Maléfica, los elementos sobrenaturales se convierten en naturales.

Ahora bien, ese mundo que presenta Constantine tiene sus propias reglas. Unas reglas escritas en un libro, la Biblia, que existe tanto en la ficción cinematográfica como en nuestra realidad.

La Biblia establece ciertas reglas que se aplican a ambos mundos. A saber, que el anticristo no puede nacer si no se dan una serie de circunstancias muy poco probables o imposibles.

Pero ¡Oh, sorpresa! En la película, el peligro al que se enfrenta John Constantine es que, no sé cómo decirlo: el anticristo va a nacer. Y eso altera el orden natural del mundo de ficción y de paso también el nuestro.

¿Por qué el nuestro si nosotros no creemos en demonios? Porque el nacimiento del anticristo, que es algo que no puede ser en esta película, se vuelve posible. Y si hay una posibilidad de que eso suceda, teniendo en cuenta que las reglas que lo impiden están escritas en nuestra realidad también ¿por qué no iban a romperse a los dos lados de la pantalla? ¿Y si en realidad en la sala hay algún diablero escondido?

El marco de referencia extracinematográfico viene dado, en este caso, por lo que la espectadora sabe de su propia realidad (los demonios no existen) y también de la realidad pasada (hubo un tiempo en que se creyó que existían y, en fin, donde hubo fuego, cenizas quedan).

6.- Nacimiento y breve historia del terror

Quizá parezca extraño, pero sí, se puede dar una fecha de nacimiento al terror. Una muy concreta, de hecho: Mediados del siglo XVIII.

La culpa de que nuestro género favorito exista es de la ilustración y el método científico.

Por decirlo de una manera clara y concisa, antes de la ilustración el ser humano se lo creía todo. O al menos le concedía el beneficio de la duda a todo; desde la mitología hasta los duendes domésticos; desde el único Dios verdadero hasta los dioses menores. Y puesto que todo eso no se ponía en tela de juicio, no podía existir el terror como género literario, porque ningún ente monstruoso alteraba el orden natural de las cosas. Lo que hoy tratamos como sobrenatural entonces se consideraba natural.

Lo que sí había eran narraciones de carácter moralizante que pretendían meter el miedo en el cuerpo al mostrar las consecuencias negativas de que el ser humano se saltase las leyes impuestas por Dios. Pero eso es otra cosa.

Si buscáis un artículo que hable de los diferentes formatos del terror y de la evolución de los mismos, podéis leer este de Excentrya, muy completo.

6.1.- El terror gótico

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Lo que hace la ilustración es negar la superstición y la religión como métodos de conocimiento de la realidad. Convierte los elementos sobrenaturales en falsos, en “cosas que no existen” y, de esta manera, los hace también inofensivos. Y como son inocuos, las autoras pueden jugar con ellos en ficción.

El primero en hacerlo, dando así origen a la primera aproximación al terror, es Horace Walpole, al escribir El Castillo de Otranto. En el gótico aparecen los elementos más tópicos del terror original: ambientaciones tétricas, castillos, mazmorras, espíritus, sonidos tenebrosos, heroínas en aprietos, villanos malvados… Todo ello situado en lugares lejanos y exóticos como, qué sé yo, Italia. Al fin y al cabo esto comienza en la Pérfida Albion, que sigue considerando que Magaluf es un terreno sin ley donde puede pasar cualquier cosa.

Y esta es la clave del gótico, que fue llevado a su máximo esplendor por Ann Radcliffe: las historias terroríficas, imposibles de concebir en la Inglaterra de la época, suceden en países lejanos, incivilizados, donde la razón no ha llegado. Allí por tanto, estas historias pueden pasar “de verdad”.

En aquellos tiempos se empieza a estudiar la mente humana también. El resultado no podía ser mas terrorífico, la verdad. De hecho, la ciencia se las apañó muy bien para construir algunos arquetipos femeninos de terror.

6.2.- El romanticismo

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Los románticos, unos años después, a principios del XIX, no rechazan la ciencia, pero reclaman dos elementos que también sirven para comprender y explicar el mundo: la imaginación y la intuición.

La cuestión es que la ilustración describía el universo como una especie de máquina determinista donde a cada acción correspondían una causa y una consecuencia. Pero, claro, eso dejaba sin explicación elementos de la realidad que las personas experimentaban. Por ejemplo, todas las emociones. Los románticos vivían la explicación científica del mundo como algo demasiado limitador.

Porque lo era.

Así que, buscando más allá de las insuficientes explicaciones de la ciencia, los románticos acuden a lo sobrenatural que Goethe dio en llamar demoníaco.

Demoniaco entendido como desconocido. Que como es desconocido, o sea, que no lo conocemos, tampoco sabemos por qué leyes se rige.

Según esta concepción, existe lo desconocido tanto en el interior del ser humano (emociones) como fuera (el espacio, por ejemplo, o la enfermedad).

Así, el género de terror pasó de ser el canal de expresión de lo gótico exótico a convertirse en el método para expresar los miedos, hechos o deseos que no se pueden comunicar de otra forma; bien porque no encajan en la realidad tal como se entiende o porque no puede explicarlos la ciencia del momento.

7.- Realidad, realismo e historias de terror

Todo lo que necesitas saber para escribir una buena historia de terror

El terror es un género que se basa en el realismo. Ya hemos dicho, de hecho, que la clave es trastocar la realidad, luego primero hay que crearla. Es decir:

Para crear un efecto de terror, de amenaza, la autora necesita un contexto realista que pueda usarse como contraste de lo sobrenatural.

Más allá de la suspensión de incredulidad o del pacto de ficción, el texto debe ser lo más verosímil posible o no se creará ese efecto de amenaza,

De hecho, las narradoras de terror se empeñan el doble que las narradoras de drama o comedia en crear mundos, escenarios, realistas. Porque tienen que hacer creer que algo doblemente imposible es, de hecho, posible.

  • Imposible porque es ficción
  • Imposible porque es sobrenatural

Esto es lo que hay que conseguir de verdad:

La historia de terror se ambienta en una realidad cotidiana que el autor construye con elementos realistas y que a la vez destruye insertando una segunda realidad incomprensible para la primera.

Técnicas realistas:

  • Punto de vista
  • Lugares que existen en realidad
  • Descripción minuciosa de objetos o personajes

El terror emerge del código realista y lo transforma. De hecho, es la aparición del acontecimiento inexplicable lo que diferencia el terror del género realista. En la literatura o el cine realista, la realidad es tomada como real (y lo es) en el género de terror, lo imposible es lo que resulta ser real. Lo inverosímil se vuelve verdadero. Por ejemplo, que tu marido haya vendido a tu primogénito a un culto satánico y vayas a dar a luz al hijo del diablo.

De esta subversión de la realidad es de donde surge la inquietud.

Lo que pasa con esto es que, a la hora de plasmarlo, existen ciertas dificultades que, en literatura se derivan del propio lenguaje y en el cine se salvan con elementos técnicos. Las autoras de género de terror son muy precisas a la hora de plasmar los términos más realistas del terror, pero se vuelven imprecisas a la hora de mostrar lo sobrenatural, lo extraño.

Solucionar esos escollos depende en gran medida de la maestría de cada uno. El truco o la clave, en realidad, es sugerir.

8.- ¿Tiene sentido tratar de crear historias de terror hoy?

Todo lo que necesitas saber para escribir una buena historia de terror

En principio la pregunta no parece tener mucho sentido ¿no? Es decir, la ciencia y la tecnología han avanzado lo suficiente como para explicar mucho de lo que se refiere a la creación de las emociones. Incluso podemos tratarlas con química o entrenando al cerebro para que funcione de una determinada manera.

El universo es un desconocido, pero creemos que se rige por las mismas leyes físicas que funcionan en la Tierra.

Además, la lectora ha evolucionado. No solo porque ha consumido un montón de terror en todo tipo de formatos (cine, libros, videojuegos, música, parques de atracciones), sino porque en el contexto actual lo sobrenatural parece explicable casi en su totalidad.

La diferencia entre el terror del siglo XXI y el del siglo XIX no está pues en crear más allá de los márgenes de lo conocido, sino en el hecho de que ahora contamos con una nueva versión de la realidad: la realidad posmoderna. Un concepto que postula que de hecho la realidad no existe, es pura ficción, un artificio que nos mantiene razonablemente cuerdos.

Pero entonces, si la realidad no existe ¿cómo podemos transgredirla? No se puede subvertir algo que no está ahí.

La respuesta es sencilla y entronca con los mimbres con los que se crea, desde siempre, el terror sicológico: exista la realidad inamovible y cierta o no, nosotros, como seres humanos, sí tenemos y compartimos en muy gran medida, una concepción de lo que es normal. Tenemos un sistema de creencias y valores; vivimos según unas reglas y paradigmas que nos permiten diferenciar lo común de lo que no es común; es decir de lo extraño.

Así, el terror actual ha cambiado y debemos crearlo desde la conciencia de que este cambio se ha producido a nivela global. Ya no se trata de trastocar la realidad, sino de hacer que lo anormal irrumpa en el mundo real. Y no para demostrar la evidencia de lo sobrenatural. Esto ya no funcionaría. La idea ahora es impresionar a la lectora; hacerle descubrir que el mundo no funciona exactamente como creemos ni de una manera tan exacta como creemos.

Ahora, la amenaza se da la mano con la incertidumbre. Y esas son las dos emociones clave que debemos conseguir. Esas son las dos emociones de las que hablamos cuando hablamos de terror.

9.- resumen: si quieres escribir buenas historias de terror debes

Todo lo que necesitas saber para escribir una buena historia de terror
  1. Conocer lo que tus lectoras consideran real y/o posible
  2. Usar ese marco de realidad como escenario espaciotemporal para tu obra
  3. Romper las normas que definen la realidad
  4. Convencer de que la ruptura de las normas se ha producido realmente

Así, conseguirás asustarlas.

Recuerda que esto es algo que puedes hacer mediante el uso de elementos sobrenaturales o, por el contrario, atacando directamente al sistema de creencias.

Si quieres ahondar más en la esencia del terror, te recomiendo dos libros. Este artículo es un resumen dramatizado de ambos:

Todo lo que necesitas saber para escribir una buena historia de terror
Todo lo que necesitas saber para escribir una buena historia de terror

10.- Creencias que puedes atacar en una historia de terror

  • Las relaciones familiares
  • Los sacrificios que se hacen por amor
  • Las malas intenciones de los personajes entrañables
  • Quien obra bien está a salvo

¿Y tú? ¿Qué realidad trastocas cuando escribes terror? ¿Qué amenaza te conmueve más como lectora? ¡Contesta en comentarios!

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