Historias de ciencia ficción: La belleza del Uróboros

He estado en un buen puñado de presentaciones de esta novela corta de Javier Castañeda de la Torre y en todas ellas se habla del secreto del universo.  En muy pocas se menciona su importante papel dentro del corpus de historias de ciencia ficción corta más innovadoras. En ninguna se menciona  lo que a mí me ha parecido lo más importante: las reivindicaciones que esconde. No son grandes, pero sí importantes. Y revelan mucho del autor (creo) pero sobre todo del lector. Desde mi perspectiva, cuando un libro habla más del lector que de otra cosa, es que ese libro es bueno. Y por eso estamos aquí hoy hablando de Javier, de la belleza de la serpiente que se muerde la cola y del secreto del universo.

Así empieza La belleza del Uróboros

Historias de ciencia ficción: La belleza del Uróboros

Hasta ese momento yo era uno de tantos. Ignoraba mi destino cuando Nadia me dijo que nos encontraríamos en un centro comercial. No era habitual, así que pensé que quería darme alguna sorpresa, como que tenía entradas para el estreno de la última película de Spiderman o que había un maratón de la trilogía de Sam Reimi.

No está mal para un comienzo de novela. Sobre todo porque dice mucho más de lo que parece y parece mucho menos de lo que es. Algo más propio de lo que la crítica considera “alta literatura” que de las historias de ciencia ficción. Este comienzo habla de un hombre anodino cuyas alegrías vienen dadas por películas de superhéroes. Un hombre que, en el momento en que empieza la historia, era uno de tantos. Uno de tantos lectores de cómics.

La figura del friki lector de cómics y consumidor de films del universo Marvel y DC se ha convertido ya en un arquetipo. Así que, con esa presentación del personaje, en mi cabeza se dibujó un Leonard Hofstadter, con sus cosas de friki comiquero. De inmediato esperé a un personaje inteligente pero apocado y un poco tontorrón. Ya sabéis a qué me refiero. En ese sentido decía más arriba que el libro habla del lector, de los prejuicios del lector. Volveremos sobre esto más adelante.

Sin embargo esto no es así. Eloy es un tipo con cierta tendencia a la obsesión, sí, pero no hay nada de raro en él. Es policía, lleva un trauma a la espalda y durante la novela lo resuelve. Más o menos.

El secreto del universo está en los nombres

Cuando Javier presenta el Uróboros en público se hacen muchas bromas acerca de comprar el secreto del universo por cinco euros, que es lo que cuesta este bolsilibro de Cerbero. Pero no se habla de los muchos secretos que pueblan este universo de 231 páginas que ha escrito Castañeda de la Torre. Fijaos tan solo en los nombres de los personajes más importantes y en sus posibles significados, ya literales, ya figurados:

  • El padre del protagonista se llama Asier Real. Asier es un nombre vasco que significa principio.
  • La mujer del protagonista se llama Nadia. Se supone que es la persona más importante, viva, de la vida del lector de cómics; es decir, del protagonista, pero solo una letra separa su nombre de lo que para mí es ella en realidad. Y a través de ella todos los demás personajes: Nadie. Nadia es la madre del hijo del protagonista y de todos modos no es nadie. Como nadie somos todos. Como nadie son todos dentro de la novela de Castañeda de la Torre.
  • El protagonista al fin se llama Eloy. Eloy Real. Como con Nadia, Eloy se acerca mucho, gráfica y fonéticamente a Elohim. Elohim es Dios. Así que el Padre fue el principio pero el protagonista es Dios.

No está mal para tratarse de tres palabras. El principio real, el dios real y nadie. 

Metaficción, cómics e historias de ciencia ficción

Creo que por aquí pueden ir los tiros cuando Castañeda de la Torre habla de metaficción, que es otro de esos secretos del universo urobórico. Os enlazo la Wikipedia, que se explica muy bien en este sentido y así me ahorro un tocho teórico infame. Yo sigo con lo de las historias de ciencia ficción y sus dobleces aparentemente inexplicables.

Tenemos pues una novela corta, una obra de ficción que se trata a sí misma como una obra de ficción. En muchas de las reseñas y comentarios que he leído, se habla de la complejidad de las paradojas que incorpora La belleza del Uróboros. En cambio, en casi ninguna he leído acerca de la belleza formal que supone construir un púzle que pretende que creamos que busca explicar el universo y que propone, desde el sarcasmo más absoluto, que la explicación del universo inexplicable es dios. Descompongo la frase, que me he venido arriba:

  1. El libro pretende que el lector crea que el objetivo del libro es explicar el secreto del universo.
  2. El propio libro propone que la explicación del secreto del universo es la existencia de Dios.
  3. A poco que conozcáis a Castañeda de la Torre sabréis cuánto sarcasmo, mofa y befa hay en el punto dos.
  4. Diré más: la solución al enigma que plantea la novela está en un libro que se titula Paradojas Interminables (hombre ya).

Pero lo más importante de la novela para mí no es nada de todo eso, sino esto otro

Las referencias a superhéroes: la literatura de ciencia ficción como reivindicación de la cultura popular

Historias de ciencia ficción: La belleza del Uróboros

Sí, ya en la primera página aparece Spiderman, que es la historia de ficción a la que hace referencia el protagonista de manera habitual para referirse a sí mismo y a su historia ( a su biografía, a lo que le sucede en la vida, quiero decir). Me llamó mucho la atención el uso del cómic en esta novela, porque se utiliza exactamente igual que en otras obras se cita a los clásicos. Eloy lee a su hijo nonato fragmentos de cómic que narran su propia historia personal. En la página 15 encontramos este fragmento, de un tebeo que la madre de Eloy le compra con toda la intención.

[…]Y entonces Spiderman intentó convencer a su amigo Harry de que recuperase la cordura mientras le soltaba un gancho de izquierda: “Sé que el shock por la muerte de tu padre fue muy duro para ti, Harry. Pero debes afrontar la verdad.[…] (paro la cita aquí por no revelar demasiado).

Los clásicos VS los comics

De donde se deducen cosas como que la madre del protagonista conocía el contenido del número uno de Spiderman. No me digas que eso no es raro. Pues sí, parece raro. Pero no es, en realidad, más raro que las docenas de estibadores de los muelles de Brooklin que regalan a sus hijos novelas de, qué se yo, Faulkner. Recurrir a los clásicos como referencias de ficción que enmarcan la propia ficción (o sea, como ejercicio de metaficción), está aceptado. Los cómics en cambio se encuentran por debajo de las historias de ciencia ficción más “literarias” en cuanto a consideración social. Y eso es vivir en un escalón muy muy bajo de la cadena trófica de la ficción. Pero aquí estáCastañeda de la Torre para reivindicarlos. A partir de La Belleza del Uróboros, cómics y novelas de ciencia ficción ya caminan juntos por la senda del problemático imaginario popular.

Y lo hace bien; tan bien, que todas las citas y referencias encajan a la perfección. Mejor incluso, desde mi punto de vista, que las paradojas. De hecho, las referencias a superhéroes son imprescindibles para comprender los sentimientos de Eloy y las paradojas no. Castañeda de la Torre no se permite grandes derroches emocionales. Ni siquiera en un momento en que el protagonista se encuentra en medio de una tempestad y se hiere la pierna. La emoción, el significado real de lo que le sucede  viene dado por los cómics. Historias de ciencia ficción dentro de la historia que, junto a ella, componen una obra más grande… Sí, no hacemos más que dar vueltas y vueltas para mordernos la cola.

En esta novela corta de ciencia ficción poco habitual, otra de las paradojas planteadas es que lo que importa no se halla en la trama real, sino en las citas traídas de una clase de ficción tan denostada que el arquetipo que la representa es el que mencionaba más arriba en el artículo: Leonard Hofstadter. O cualquiera de sus amigos carentes de cualquier tipo de habilidad social.

Como carente de habilidades sociales es el propio Eloy, que por eso usa los cómics para explicarse. En, una vez más, una serpiente que se muerde la cola en un fantástico ejercicio de belleza literaria. Porque las historias de ciencia ficción también son literatura. En este caso, de la que merece la pena disfrutar a varios niveles.

El protagonista se llama Eloy, Dios, recordemos. Y el modo en cuenta sus vivencias es una manera sutil y efectiva de proclamar a los cuatro vientos Yo Soy el que Soy. Y al que no le guste, que no mire.

Hay una cita preciosa que se repite dos veces en la novela. La primera en la página 41:

[…]los superhéroes fueron mi refugio. Volaba con ellos sintiendo el viento romper contra mi cara, padecía cada golpe como si fuera yo el que los recibía y con cada situación de peligro se me encogía el corazón como si estuviese en su piel. En sus páginas encontraba la justicia que la realidad me negaba.

La cita se repite en la página 198, cerca ya de la conclusión de la novela; y va seguida de una segunda referencia al hombre araña y de la revelación que lleva a Eloy-Elohim hasta su destino, ese que no conocía en la primera página mientras esperaba a Nadia-nadie, ya embarazada del segundo Eloy-Elohim que a su vez…

[…]no eran superhéroes porque tuvieran superpoderes, sino porque las decisiones que debían tomar, fuera del alcance de cualquier humano, suponían un esfuerzo que rondaba lo titánico.[…]

No es Spiderman, de todos modos, quien cierra el capítulo del cómic en La belleza del Uróboros, sino el superhéroe adolescente por excelencia: Lobezno. Pero no citaré aquí ese fragmento porque una vez que aparece, la historia llega a un punto sin retorno.

Terminaré dándole las gracias a Javier por dejar al descubierto el secreto del universo. También le pediré que siga escribiendo historias de ciencia ficción. Y recomendándoos a vosotros que leáis al Uróboros.

Acercaos también a leer la discusión sobre La Belleza del Uróboros en Goodreads. Una delicia de conversación con el propio autor en la que encontraréis muchas más claves de las que yo doy aquí.

Y, si queréis seguir leyendo desde mis ojos, hacedlo por aquí: terror amarillo de la mano de Experimental Fiilm.

Ah, si no estáis de acuerdo con algo ¡Usad los comentarios! Solo hay una cosa que me gusta más que leer y escribir: ¡hablar! Y si es de historias de ciencia ficción, mejor.

 

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