Skip links

Juicio al HopePunk: ni utopía ni distopía

Hace ya una semana que hablábamos con Maileis González, Café de Tinta, Nieves Delgado y Laura Morán Iglesias de utopías y distopías. Lo hicimos en este larguísimo artículo en el que también se explica de manera muy somera en qué consisten una y otra.

Hoy desvelamos el resto de las preguntas que les hice, un poco a traición. Y también hablaremos de HopePunk. Un género que no es nuevo, pero al que no se había bautizado.

HopePunk: ni utopía ni distopía

Es cierto que, la pregunta es un poco estúpida, pero existen motivos para hacerla. Y es que, como en todo, en esto también se polarizan las opiniones. Puedes ser de vampiros o de licántropos. Puedes ser del Madrid o del Barsa. Y al parecer también puedes ser de utopías o de distopías.

La cuestión es que, leas lo que leas, tienes que elegir y esa elección ayudará a los demás a definir qué tipo de persona eres.

Lo sé, sé hasta qué punto esa última frase es un marco perfecto para comenzar una distopía.

Lo que no sabía, y por eso pregunté, fue qué opinaban las lectoras y escritoras al respecto ¿querían más a papá o a mamá? Y eso fue lo que pregunté:

Pregunta número 2 Se acusa a los escritores y lectores de distopías de escribirlas y leerlas para, una vez regresan a la realidad, sentir que las cosas no están tan mal ¿estás de acuerdo con esta afirmación?

Nieves Delgado

No. En mi caso, si la distopía es buena, la sensación que me queda es de vértigo, de peligro, pero nunca de alivio. Sería como darse un martillazo en la mano para olvidar que a una le duele la cabeza; un completa tontería.

Café de Tinta

La lectura para mí, cuando se trata de novela, es una forma de desconectar del mundo real. Sí que es cierto que han habido obras que me han dado esa sensación, pero hay tantas atrocidades de las que no conocemos ni la superficie del iceberg, que creo que es difícil “sentirse mejor” al cerrar el libro.

Cómo ven escritoras y lectoras las utopías y las distopías

Laura Morán Iglesias

No he leído suficientes distopías como para ser capaz de opinar, pero si fuera así ¿qué más daría?

(Reconozco que esta es mi respuesta favorita)

Maielis González

(¿Preparadas para la parrafada? Ánimo, coged aliento, que allá vamos?)

Supongo que hay tantas lecturas como lectores, sin embargo, la impresión general que tenía de las distopías no era que funcionaran como un paliativo de nuestra ya distópica realidad.

La ciencia ficción, en general, funciona como una metáfora; pero no una metáfora de lo que va a ser o de lo que pudiera haber sido.

El futuro, si no nos va a afectar directamente, poco nos importa (o cómo se explica, si no, que nos estemos cargando el planeta con esta total tranquilidad).

La ciencia ficción es una metáfora de nuestro presente y cuando Bradbury hablaba de atiborrar a la gente de información para confundirlos, embrutecerlos y mejor dominarlos estaba hablando de una realidad palpable en su tiempo y exacerbada en el nuestro.

Cuando la Atwood hablaba de incubadoras humanas en El cuento de la criada no se refería a un mundo improbable y exagerado del futuro, sino de nuestro presente de vientres de alquiler, de leyes que prohíben a las mujeres, a las personas con útero, decidir sobre sus propios cuerpos.

Ycuando Huxley hablaba de SOMA lo hacía a sabiendas de que siempre existirá, en su tiempo o en el nuestro, un mecanismo, farmacéutico o de otro tipo, para enajenarnos en nuestras burbujas y convencernos de nuestra propia dicha y felicidad.

Y al que vea Black Mirror y regrese a su realidad pensando que esa pesadilla no es la que vive cotidianamente… no sé, la verdad, si compadecerlo o envidiarlo.

Tercera pregunta: También se acusa a quienes prefieren las utopías, de no tener los pies en la tierra, de necesitar evasión. De nuevo te pregunto ¿estás de acuerdo con esta afirmación?

HopePunk: ni utopía ni distopía

Maielis González

Como ya he dicho, vengo de un lugar donde a los que escribieron ciencia ficción y literatura fantástica, en general, en una época, se les acusó de evasivos y pocos comprometidos con su realidad. Se entiende que en una sociedad donde el arte y la literatura deben estar al servicio de la Revolución ese es un delito grande y grave. Sin embargo, este mismo género evasivo y fantasioso ha servido para levantar muchas ronchas, ha provocado censuras por parte de las autoridades e incluso ha condenado a autores a vivir en el ostracismo y el olvido. No puedo yo, escritora cubana de ciencia ficción, estar de acuerdo con esa afirmación de ninguna manera.

Laura Morán Iglesias

Considero que hay una diferencia muy grande entre necesitar evasión y no tener los pies en la tierra. Todas las personas necesitamos evadirnos de nuestra realidad, sea cual sea, de vez en cuando. En parte, para eso existe la ficción.

Y la persona más realista, más consciente de cuál es el mundo que le rodea y qué situación social vive, también necesita desconectar de vez en cuando. Como ves, estoy bastante en contra de estas palabras.

Café de Tinta

¡Para nada! Además creo que las utopías, según el momento histórico en el que se sitúan, pueden acabar convirtiéndose en distopías. O al menos para mí es interesante pensar en cómo será de sostenible en el tiempo el escenario planteado en las mismas.

Nieves Delgado

De nuevo, no. Para mí una utopía es una cosa muy seria y no tiene nada que ver con la evasión, sino con la búsqueda. Evasión es emporrarse y perder el contacto con la realidad, leer o escribir utopía es buscar un faro que te guíe y te muestre de una vez por todas que otro mundo es posible. Es aceptar con un cierto grado de madurez que una no vive en el mejor de los mundos posibles y que tal vez haya alguna manera de cambiar eso. Una utopía es justo lo contrario a la evasión, en mi opinión.

Ustedes perdonen, pero tengo algo que decir

Alicia Pérez Gil Historias de Terror, fantasía no convencional y CIencia Ficción social

Espero que no os moleste que meta un poco la nariz y opine.

Hasta hace literalmente tres días yo era de vampiros, del Madrid y de distopías. A muerte. 

El motivo era que, en fin, como decía Maielis en el artículo anterior ¿qué gracia tiene escribir una utopía, un marco donde no existe el conflicto porque es perfecto?

Yo siempre escribo distopías. Distopías que encajan en el terror, en la fantasía y en la ciencia ficción. Me siento cómoda escribiéndolas. Sé identificar los puntos de dolor, la presión a la que hay que someter a los personajes para que exploten.

Lo que ocurre es que, como pasa con la humana, la gata y la ratona, lo que es utopía para unas, es distopía para otras. Para la humana, la gata es una mascota adorable. Para la ratona, la misma gata es una súpervillana peligrosa.

Además, justo hace tres días leí El país de las mujeres, una obra maravillosa en la que la descripción de un mundo utópico dibuja a la vez el mundo distópico que era Estados Unidos en 1915.

Así que estoy de acuerdo con estas cuatro mujeres: la distopía en ninguna ocasión me ha provocado alivio y la utopía muy pocas veces me ha llevado lejos de la realidad. Al menos no a un nivel profundo.

HopePunk ¿Distopía, utopía o todo lo contrario?

En cuanto me planteé escribir un artículo sobre utopías y distopías se me vino a la cabeza el tan traído y llevado HopePunk. En Fantaciencia hablan de esta etiqueta y además te dan un montón de recursos por si quieres leer obras que encajan en ella. En su blog, Alister Mairon hace lo propio y propone la teoría de que grimdark y HopePunk son enfoques diferentes que buscan un mismo objetivo.

Confieso que soy una de esas personas alérgicas a las etiquetas. Por lo general, encuentro que etiquetar constriñe. Además, suelo ver elementos de diferentes géneros en una misma obra y eso me vuelve loca.

No obstante, como no vivo debajo de una roca (no de una lo bastante grande, al menos), me enteré de lo sucedido cuando Laura Morán Iglesias publicó un artículo que hablaba de esta no tan nueva tendencia. Esto fue en 2017.

Por tanto, no podía dejar de preguntarle por ello. Y así llegó la

Cuarta pregunta: ¿Hasta qué punto crees que el HopePunk se diferencia de la utopía? Podría pensarse que se trata solo de una nueva terminología para nombrar algo que ya existía. ¿Es una nueva aproximación al modo de imaginar la realidad, relacionada con el cambio generacional o una reformulación de lo existente?

Laura Morán Iglesias

Voy a contestar a la primera pregunta: el HopePunk y la utopía no se parecen para nada. La raíz del HopePunk es que este debe darse, necesariamente, en una situación de crudeza y desesperanza. 

Una historia solo puede ser HopePunk cuando a pesar de la dureza del mundo en el que se mueven los personajes estos deciden ser buenos, deciden hacer el bien de manera consciente enfrentándose a todas las fuerzas del mal que les dicen que intentarlo es perder el tiempo.

Por eso el HopePunk es una revolución: es una revolución basada en la bondad, en realizar actos altruistas porque es lo correcto, a pesar de que la sociedad y todo a tu alrededor te diga que es inútil. Es no perder la esperanza de que puedes cambiar las cosas para ti y para los demás. Esto es algo que no puede darse en una utopía, donde todo está bien, porque ¿qué clase de esperanza y lucha necesitamos ahí?

En cuanto a tu segunda pregunta, esto es algo que ya se ha dicho desde que se acuñó el término: el HopePunk solo es una forma de denominar historias que ya existían. Es una corriente literaria que lleva generaciones con nosotros pero que carecía de nombre y que, por tanto, no podía ser reivindicada como tal.

El HopePunk es un enfoque y está al nivel del grimdark, que también es un tono, y no es ni equivalente ni excluyente con otras cosas como el solarpunk, la distopía o la utopía. Obras como El Señor de los Anillos son claros ejemplos de HopePunk. Se dijo entonces y lo repito ahora: son historias que han estado siempre ahí. Nos hemos limitado a darle un nombre y, por lo tanto, a darle un altavoz.

HopePunk: ni utopía ni distopía

Nieves Delgado

De entrada, he de decir que no conocía el término Hopepunk hasta hace bien poco… y no, no me parece que sea lo mismo que la utopía.

Tal y como yo lo entiendo, el Hopepunk intenta resaltar la parte amable del ser humano, ver el vaso medio lleno, mostrar una versión zen con la que observar las desgracias. Y es por ello que se puede escribir Hopepunk en contextos muy oscuros, e incluso en distopías como paisaje de fondo, porque en ellas será donde más resalte esa manera de contemplar el mundo.

Una utopía, sin embargo, para serlo necesita una organización social o política (o ambas) que sostengan una visión optimista del futuro, es decir, que la estructura misma de la historia, su esqueleto, debe resultar deseable al ser humano como posibilidad en sí misma.

Resumiendo; el Hopepunk necesita de la distopía o, al menos, de una cierta oscuridad en la narrativa, para hacerse visible, mientras que la utopía es autoconsistente.

Café de Tinta

Soy de esas personas que cree que no es necesario etiquetar tanto los géneros, pues encontrar distintos elementos dentro de una obra la hace más rica sin necesidad de catalogarla en una estantería concreta de una librería. De todos modos, responden a una necesidad del género y convivo con ellas como si fueran una actualización de software del sistema.

(Carla es de las mías)

HopePunk: ni utopía ni distopía

A Maielis no le pregunté por el Hope Punk porque me la guardo para el siguiente artículo, que hablará sobre el panorama actual de la CiFi y del futuro de la misma ¿estará poblado por utopías?¿Abundarán las distopías?

Lo dejamos hoy aquí.

Recordad que no solo de comentarios vive la mujer, pero que espero los vuestros:

  • ¿HopePunk sí?
  • ¿HopePunk no?
  • ¿Obras favoritas?

Uniros a Patreon es la mejor manera de ayudarme a que siga escribiendo artículos como este y mejores.

Envía un comentario

Name*

Website

Comentario

  1. Hola Alicia, ¿cómo estás?

    Un artículo muy interesante. Supongo que no hay respuestas certeras de algo que se está/estamos construyendo ahora mismo 🙂 Por cierto, muy valiente al adminitr que eras del MADRID jajajaja.

    Muchas gracias por citar a Fantaciencia en tu post.

    Un abrazo.

    1. Solo aceptando quién eres puede llegar a ser algo mejor… Aunque, bueno, el Madrid ya es lo mejor ;P

      Me alegro de que te haya gustado. En cuanto a la cita… Las fuentes importan. Que no conozco yo bloguera o escritora que no tire de aquí y de allá 🙂

      ¡Nos leemos!