Cómo leer “El país de las mujeres” para usarlo en legítima defensa

¿Se puede leer en legítima defensa? Te preguntarás. De hecho, te respondo, no sé si hay otro modo de enfrentarse a la lectura. Incluso las lectoras que la practican por lo que tiene de evasión, leen para defenderse. De la vida cuando se pone tonta o de ellas mismas. Lo sé porque lo he hecho.

El país de las mujeres 1
Published: Marzo 2019
Format: Rústica
Esta novela narra las peripecias de tres jóvenes exploradores estadounidenses, Van, Terry y Jeff. Atraídos por las leyendas que les transmiten los salvajes sobre un país remoto y desconocido, habitado tan solo por mujeres, deciden investigar por sí mismos. En sus divagaciones previas al descubrimiento sueñan con un festín sexual permanente, con multitud de mujeres, jóvenes y atractivas, deseosas de ser sometidas a la superioridad del ingenio masculino. Sin embargo, cuando por fin alcanzan El…

Pero hablo aquí de leer El país de las mujeres como legítima defensa ante los ataques de personas antifeministas. Ese ejército no es cada vez más grande, pero sus ataques si aumentan en encono y agresividad. Para defenderse de ellos, nada mejor que una buena dosis de teoría feminista, claro. Salvo que no te guste leer teoría feminista.

Como no todas estamos preparadas para estudiar, pero a la mayoría de las que pasamos tiempo en este blog sí nos gusta leer ficción, bueno es que podamos usarla también para este fin.

He leído este libro, además, para incluirlo como ejemplo de utopía escrita por mujeres.

Porque utopías hay muchas. Al parecer, entre 1886 y 1896 se publicaron solo en Estados Unidos más de cien novelas utópicas[1]. Pero utopías escritas por mujeres no nos han llegado tantas. Y como este mes me ha dado por entrevistar a autoras y lectoras para hablar de ficción utópica y distópica, he pensado que vendría bien algún ejemplo.

Nota previa a la reseña

Yo he leído la traducción de Jonathan Marques, con introducción de Eulalia Piñero Gil y editada por Escolar y Mayo Editores, S.L. Y lo he hecho por pura casualidad.

Pero hay al menos dos traducciones más de Herland, la novela original de Chatlotte Perkins Gilman:

  • Matriarcadia, publicada por AKAL en 2018 , traducida por Celia Merino Redondo
  • Dellas, publicada por Abraxas en 2000, traducida por Jorge Antonio Sänchez Rottner

Así que, si habéis leído alguno de estos dos títulos, sabed que corresponden a la misma obra.

Autora y Contexto

El país de las mujeres - Charlotte Perkins GilmanCharlotte Perkins Gilman fue una mujer excepcional. En La Nave Invisible encontraréis una ficha con una breve biografía en la que apenas se apunta todo lo que hizo en vida. También hallaréis una cumplida bibliografía.

La cuestión es que no resulta fácil resumir en una sola página, ni siquiera web, todos sus intereses y su rango de actividad. Baste decir, para ubicarnos, que fue una gran activista por los derechos de la mujer y una intelectual de amplio espectro. Yo la conocí con El empapelado amarillo y me quedé, obviamente, con ganas de mucho más.

Primera publicación de la obra

El país de las mujeres  o  Herland  se publicó por entregas en 1915, en la revista The forerunner (La precursora), que editaba ella misma en la Gilman Publishing Company, la editorial que montó junto con su segundo marido porque Perkins Gilman buscaba, ante todo, la independencia. La propia y la de todas las mujeres. No en vano una de sus tesis fundamentales, que comparto, era que el sometimiento de la mujer al hombre se debía (se debe) a su dependencia económica del mismo; ya sea en su faceta de marido (entonces) o de empleador (hoy).

Quedaos con la fecha, no obstante. 1915.

El país de las mujeres  se publica en 1915 y más tarde se pierde.

Tiene gracia que el término que se emplea para referirse a la desaparición del canon literario de las obras escritas por mujeres sea que “se pierden”. Es decir, gracia no tiene, claro que no. Pero no cabe más que sonreírse un poco ante el eufemismo. Lo que pasó en realidad, lo que sigue pasando, es que se eliminan de ese canon las obras escritas por mujeres.

1979 nos devolvió Herland gracias a la labor de mujeres tan activistas como la Perkins Gilman, que no se resignaban a carecer de referencias.

Para entender este movimiento es imprescindible leer el ensayo de Joanna Russ Como acabar con la escritura de las mujeres. Os dejo aquí una reseña de Miriam Beizana Vigo para la web de crítica literaria A Librería.

¿Por qué es importante esta fecha: 1915?

En pocas palabras, porque

la mayor parte de los temas y reivindicaciones que se hacen en El país de las mujeres siguen vigentes algo más de un siglo después.

Ciento cuatro años han pasado desde la primera publicación de Herland y las mujeres seguimos recibiendo ataques cuando no respondemos a la idea de mujer que, lamentablemente, sigue vigente.

Algunos datos históricos

  • En 1915 Alemania comienza la guerra química. Virginia Woolf hablaría de sus efectos en La señora Dalloway años después, en 1925.
  • 000 muertos son el saldo de la Batalla de Verdún, en febrero de 1915
  • El 12 de enero, la Cámara de representantes norteamericana niega a las mujeres el derecho al voto
  • También en enero, se presenta al público el tubo de neón, para su uso publicitario. Tampoco es algo que hayamos superado, como sociedad
  • En España se crea el primer censo de enfermos de lepra. La lepra, al contrario que la misoginia, sí está prácticamente erradicada.
  • El 1 de marzo Inglaterra asiste a la formación de un batallón de mujeres. No fueron las primeras guerreras europeas.
  • Se fotografía Plutón por primera vez
  • Einstein presenta la teoría de la relatividad
  • Una plaga de langostas en Palestina inspira una ley que obliga a todos los hombres de entre 15 y 60 años a recoger 20 kgs de huevos de este insecto. Si no lo hacían, debían pagar una multa de 4,4 libras
  • Se publican por primera vez La Metamorfosis y El Golem. Esto es importante. El elemento fantástico de ambos no ha impedido al primero formar parte de todos los cánones. Me mata la necesidad de usar el sarcasmo para explicar por qué un hombre convertido en insecto sí puede pasar a la historia reconvertido en metáfora, pero un país de mujeres no. En cualquier caso, este es uno de esos datos que podéis emplear en legítima defensa.

Estilo

El país de las mujeres - Charlotte Perkins Gilman
Esto no es actual, el estilo de El país de las mujeres, sí.

Hace unas semanas comencé a leer Entrebrumas de Hope Mirrlees y no lo he terminado todavía. Se trata de una novela de fantasía publicada en 1924 que se me ha atragantado con la insidia de la miga de pan atrasado.

El caso de El país de las mujeres es el contrario.

Está escrita en un estilo sencillo, sin florituras, directo e incluso actual.

Claro, que leeréis muchas veces esa palabra “actual” en este artículo. Imagino que la fluidez depende en gran medida de la traducción (o si no en gran medida, sí en alguna medida). Y también del hecho de que la novela finge estar basada en las notas del narrador. Uno de los tres hombres que visita el país de las mujeres y que escribe todo lo que aprende de él, pero que pierde todo lo escrito y debe recordarlo de nuevo muchos años después.

Bueno, antes de caer la noche estábamos de vuelta, a salvo en nuestra gran habitación. […] Lo único que hicieron esas mujeres fue iluminar los jardines por la noche, además de montar una guardia extra.

Nada de frases enrevesadas ni adjetivos que no conduzcan a ninguna parte. El mensaje está claro.

La novela está escrita como un libro de aventuras, pero la necesidad de Perkins Gilman de enseñarnos cómo es esa sociedad femenina de la que habla hace que la mayor parte del libro tenga un carácter marcadamente expositivo.

Vamos, que no esperes grandes dosis de acción.

Aunque haberla la hay, tampoco vayas a creer que esto es un erial.

Trama

Como decía hace un momento, la intención de la autora es mostrarnos cómo podría ser la vida si las mujeres tuvieran la posibilidad de vivir en libertad.

El país de las mujeres - Charlotte Perkins Gilman
Ya os contaré lo de la maternidad y el truma luego, para que no os asustéis

Para ello emplea un marco utópico. Como decía en este artículo de aquí, las utopías tienen varias funciones.

  • Una de ellas es hacer una crítica a la sociedad real vigente.
  • Otra, la de presentar soluciones a los problemas existentes.

El país de las mujeres cumple ambas funciones y lo hace articulando la trama en doce capítulos a través de los cuales se nos muestra el funcionamiento del país de las mujeres y también la relación de los tres visitantes con el país en general y con tres mujeres en particular.

No negaré las grandes dosis de infodump. Pero sí diré en descargo de la autora que la acción detrás de la exposición es lo bastante intrigante para haber leído el libro en dos sesiones.

Hay amor, aventura, persecuciones, trampas, viajes y, sobre todo, un fino sentido de la ironía y una grandísima inteligencia. Todo ello puesto al servicio de la idea de que las mujeres son tan capaces de modelar una sociedad eficiente como los hombres… o más.

Personajes

Los tres protagonistas de la historia son los tres hombres que visitan el país de las mujeres con la intención primera de ser sus reyes. Cada uno de los tres presenta un arco evolutivo diferente.

Las mujeres, por otra parte, conforman un único personaje coral. Existen algunos individuos mujeres con nombres diferenciados, pero no son personajes reales, sino excusas para que la lectora sea testigo de la reacción de la mujer libre e independiente que la autora presenta ante diferentes acciones masculinas.

El país de las mujeres - Charlotte Perkins Gilman
No es culpa mía. Yo no los he dibujado así

Vandyck Jennings

Es el narrador de la novela y el personaje masculino más equilibrado de los tres. A través de sus palabras e impresiones conocemos las reacciones de sus dos compañeros y de las mujeres.

De profesión sociólogo, observa, aprende, se enamora y pasa de un cierto escepticismo con complejo de superioridad a la aceptación de que las mujeres que ha conocido han creado una sociedad más eficiente y mejor que la americana de la época. Y que la nuestra, añado.

Terry O. Nicholson

Ricachón, seductor, incapaz de asumir que el suyo no es el papel protagonista. De su mano llega el conflicto más marcado y, de hecho, las mujeres lo expulsan de su país por intento de violación. Una escena descrita en tres fragmentos diferentes de la novela con total eficiencia.

Perkins Gilman muestra los puntos de vista al respecto de varios personajes, lo sucedido queda meridianamente claro y no hay sangre, gritos, ni pechos bamboleantes.

La tensión existe, por supuesto, y se deriva del significado real de lo que sucede, no de la crudeza con que se narra.

Jeff Margrave

Un médico idealista enamorado de “la mujer” que no tarda en caer en el embrujo del país de las mujeres y que adopta todos los postulados de sus habitantes sin crítica ni cuestionamiento. Se enamora, se casa y se queda a vivir allí cuando los otros dos marchan.

Las mujeres

El país de las mujeres - Charlotte Perkins Gilman
No es fácil encontrar fotos de grupos de mujeres felices...

Las mujeres, todas ellas, su sociedad, sus relaciones y su manera de conducirse son el centro mismo de la utopía. La sociedad que han creado no es más que el resultado lógico de su desarrollo como personas libres que buscan perdurar.

Estas mujeres articulan su supervivencia a través de un concepto, la maternidad, que la autora no explica hasta bien pasada la mitad de la novela.

Comprenderéis pues la urticaria que me dio el libro hasta ese momento. O no, no lo comprenderéis si no habéis leído mis relatos acerca de las madres y su nefasta influencia sobre las hijas y sobre el mundo en general. No es por crear hype, pero pronto antología al respecto.

En todo caso, lo primero que llama la atención de estas mujeres no es la maternidad, sino su aspecto y su forma de relacionarse.

Aspecto

El país de las mujeres - Charlotte Perkins Gilman

En todo momento, Perkins Gilman nos dice que son mujeres bellas fuertes, atléticas y seguras de sí mismas.

Eran muchachas, por supuesto, ningún chico podría haber mostrado esa belleza deslumbrante, y aun así ninguno de nosotros estaba seguro al principio.

Vimos pelo corto, descubierto, suelto y reluciente […] se balanceaban frente a nosotros, en plena calma, mirándonos fijamente como nosotros las mirábamos[…].

Habla en esta primera aproximación, la autora, de muchachas jóvenes y bellas. Y ya en este momento comienza con la deconstrucción o al menos el cuestionamiento de lo que es una mujer de qué es femenino y qué es masculino. Un asunto que se desarrolla a lo largo de toda la novela.

Perkins Gilman emplea el método socrático para cuestionarlo todo. Desde las bases de la sociedad americana hasta la inteligencia masculina. Los hombres preguntan, las mujeres preguntan y la lectora recibe las respuestas.

La lógica aplicada es impecable.

La descripción de las mujeres no varía cuando se refiere a mujeres más mayores. Lo que sí cambia es la interpretación que de esa descripción hacen los hombres. O al menos el personaje masculino menos dispuesto a deconstruirse, Terry.

Nos detuvimos un momento y miramos atrás. La calle de detrás estaba bloqueada por otra banda de mujeres, que marchaba a ritmo constante, hombro con hombro[…]. Mujeres todas ellas, pero…

No eran jóvenes, no eran mayores. No eran, en el sentido de las muchachas, bellas[…]

Cada una se encontraba en la plena flor de la salud, erecta, serena, segura y ligera como cualquier boxeador.

A estas mujeres de cuarenta años de las que se dice que son viejas, que están en edad de ser abuelas, las llama Terry, el violador “Coroneles”.

El país de las mujeres - Charlotte Perkins Gilman
Lozanas cuarentañeras

Un coronel es un alto rango militar, pero el uso de la palabra es despectivo. Porque las mujeres no deben estar provistas de autoridad ni de ninguno de los otros atributos considerados masculinos. Como la fortaleza física, la robustez o la flexibilidad “de un boxeador”.

Al leer estas descripciones yo, como mujer, imagino mujeres atractivas cuyo atractivo deriva, directamente, de su fortaleza. Los personajes que se las encuentran, en cambio, las perciben como seres extraños:

“Mujer” en abstracto es joven y, suponemos, encantadora. A medida que envejecen salen de ese escenario, de alguna manera, para convertirse en propiedad privada en su mayoría, o salen por completo de la escena. Pero estas buenas damas estaban muy en escena, y aun así alguna de ellas podría haber sido abuela.

De las jóvenes, los hombres no sabían decir si eran muchachas o muchachos porque eran vitales, llevaban el pelo corto y vestían ropas sensatas y cómodas. De las viejas no podían decir que eran mujeres porque las mujeres viejas ni siquiera son mujeres, para empezar. Pero estas sí tenían aspecto de serlo a pesar de ser viejas…

La ruptura del esquema de lo masculino y lo femenino en 1915 debió de ser brutal. De hecho, hoy mismo todavía lo es. No hay en el imaginario colectivo muchas imágenes de mujeres pasados los cuarenta años, o los cincuenta, a las que se considere “en plena forma”. Pensemos en los cánones de belleza del cine y la televisión.

El país de las mujeres - Charlotte Perkins Gilman
Real Life jovenzuela

Los actores son galanes hasta la senectud. Las mujeres, a partir de la cuarentena pasan a convertirse en madres. Este es el papel que hemos interpretado en la vida real durante siglos. Un rol contra el que Perkins Gilman se revelaba ya a principios del XX.

Podéis usar este dato en legítima defensa cuando os digan que el feminismo es una cosa de la semana pasada y que os lo estáis inventando todo ahora porque no sabéis más que quejaros.

Hacia la mitad de la novela, cuando el narrador ya ha evolucionado al menos hasta cierto punto, la descripción del aspecto de las mujeres cambia de tono. La autora emplea frases muy simples, pero de significado profundamente bello y liberador:

Y en todas partes, en campo abierto, aldea o ciudad, solo mujeres. Mujeres mayores y jóvenes y una gran mayoría que no parecía ni joven ni mayor, sino solo mujeres.

Creo que en esas dos líneas se puede concentrar el sentido real de la utopía dibujada en El país de las mujeres.

Mujeres libres, mujeres individuales, mujeres que no deben responder a una idea preconcebida.

Una pura fantasía incluso en el siglo XXI. Lamentablemente en el siglo XXI.

El género como constructo social

De esto también habla Perkins Gilman en El país de las mujeres. No le pone ese nombre al tema, pero lo trata abiertamente en varios momentos de la obra.

Cuando describe los sombreros para hombre y para mujer, por ejemplo. Los hombres intentan explicar que los sombreros para mujer llevan plumas. Las mujeres del país de las mujeres no terminan de entender la diferencia y preguntan

-¿Y los de los hombres no llevan plumas?

La autora no se molesta en explicar lo absurdo de la diferenciación. La sola pregunta lleva al cuestionamiento y a la deducción lógica de que tratar a dos individuos de manera diferente lleva a una configuración diferente del carácter. Extrapolarlo no resulta difícil.

Pero la cosa no queda ahí. Un poco más adelante encontramos el siguiente párrafo:

[…]lo que tardamos en entender fue cómo estas ultramujeres, heredando solo de las mujeres, no solo habían eliminado ciertas características masculinas, las cuales por supuesto no buscábamos, sino gran parte de lo que siempre habíamos considerado esencialmente femenino.

Y más adelante aún:

Estas mujeres, cuya dedicación esencial a la maternidad era la nota dominante de toda su cultura, eran pasmosamente deficientes en lo que llamamos “feminidad”. Esto me llevó muy pronto a la convicción de que aquellos “encantos femeninos” que tanto nos gustan no son femeninos en absoluto, sino una mera masculinidad reflejada, rasgos desarrollados para agradarnos, y de ninguna manera esenciales[…].

Ten en cuenta que la autora es una mujer inteligente y que pone todas estas palabras en boca de hombres.

Las mujeres del país de las mujeres no se cuestionan lo que son. Son los hombres quienes no saben cómo calificarlas y es de sus bocas de las que salen estas descripciones.

El país de las mujeres - Charlotte Perkins Gilman
Male tears

Solo hacia el final del arco evolutivo del personaje de Terry, el violador, obtenemos una perspectiva clara y concisa de lo que las mujeres no son ni pueden ser:

-¡Chicos! Nada más que chicos la mayoría de ellas. Una panda distante, desagradable. Jóvenes críticos, impertinentes. Para nada muchachas.

-No tienen modestia […]. Ni paciencia, ni sumisión, nada de ese sometimiento natural que es el mayor encanto de la mujer.

Que levante la mano aquella de vosotras a la que no hayan reconvenido en alguna ocasión por no ser cariñosa, por no sonreír, por criticar, por cuestionar.

El motivo es que ninguna de esas actitudes corresponde a una mujer. En ese pequeño párrafo se explica qué no son las mujeres y que no deben ser. No deben ser hombres.

Desolador.

Perkins Gilman establece un espacio para la esperanza, no obstante, al construir un lugar en el que

No era ningún patrón aceptado de lo que era “masculino” y lo que era “femenino”.

Y si no lo había era porque, al existir únicamente un tipo de personas en ese país, se las trataba a todas del mismo modo.

En El país de las mujeres no había mujeres de primera y mujeres de segunda. Es decir, no había personas de primera ni personas de segunda.

Algo que sí ocurría en la sociedad americana de 1915 y a nivel global hoy en día.

Forma de relacionarse de las mujeres

El país de las mujeres - Charlotte Perkins Gilman
Amigas, chicas. Las mujeres somos amigas, hermanas.

Esta es la segunda característica que define al personaje principal de la obra. Las mujeres de El país de las mujeres han sobrevivido a la erupción de un volcán que, hace algunos miles de años, mató a muchas de ellas y a todos los hombres.

Al principio no sabían si sobrevivirían como especie, como sociedad, hasta que la primera mujer capaz de ello dio a luz, mediante partenogénesis, a cinco hijas.

El siguiente obstáculo para su desarrollo fue la superpoblación, que dio origen al control de la natalidad. Algo que se lleva a cabo de manera lógica y que los hombres que las encuentran interpretan como una atrocidad: se separa de las madres incompetentes a las hijas para que crezcan sanas.

Se considera que son madres incompetentes las delincuentes.

Son delincuentes las que no colaboran con las demás.

Resultado: se elimina la delincuencia porque ser madre se considera una bendición.

Nueva Madre, de Eugene Fischer

El país de las mujeres - Charlotte Perkins GilmanNueva Madre la novela corta de Eugene Fischer traducida por Arrate Hidalgo para Editorial Cerbero se plantea sobre la premisa que apunta Perkins Gilman en El país de las mujeres: un buen día, las mujeres desarrollan la capacidad de concebir sin la intervención de un varón.

Las consecuencias en ambas novelas son radicalmente diferentes.

En la novela corta de Fischer, las mujeres no tienen la capacidad de decidir sobre su maternidad. Diferentes grupos de presión y de opinión discuten qué hacer con ellas.

Se valora también el papel al que quedaría el hombre relegado en este escenario. De hecho, esta valoración es lo que subyace a lo largo de todo el texto.

Fischer sitúa los hechos de su novela corta en el momento actual y la narración toma cierto aire de distopía. En Nueva Madre los efectos del patriarcado son evidentes: exterminar lo nuevo femenino porque amenaza el orden establecido masculino.

Perkins Gilman tiene la precaución de eliminar al hombre de la ecuación desde el principio. Así, cuando la partenogénesis hace su aparición, las mujeres la viven como una bendición puesto que asegura su supervivencia.

A partir de este momento, tendrán que gestionar el control de la natalidad porque el espacio del que disponen es limitado.

La maternidad

La motivación única de estas mujeres es la supervivencia, que la autora denomina maternidad. Como madres; es decir, como proveedoras de un futuro que desean cómodo para sus hijas, las mujeres de El país de las mujeres se rigen por principios lógicos y de eficiencia.

  • Colaboran en el trabajo
  • Comparten el conocimiento
  • Solo trabajan en aquello que resulta útil
  • Desarrollan mejoras a largo plazo que sirvan a la evolución de la especie y no a la gloria del individuo
  • Comparten
  • Crían a sus hijas en común
  • Solo las mujeres mejor dotadas crían a sus propias hijas
  • Las hijas no llevan el nombre de las madres porque no son de su propiedad, sino individuos independientes

Explicar este comunismo racional, lógico y eficiente llevaría muchísimas páginas. Charlotte Perkins Gilman ya ha llenado las suficientes, así que no haré yo lo propio. Aunque solo sea por lo que respecta a su teoría de la maternidad y la familia, merece la pena leer El país de las mujeres.

Qué hacen las mujeres

El país de las mujeres - Charlotte Perkins Gilman
Cabeza explotando porque las mujeres hacen cosas y piensan pensamientos y así

Una parte muy importante de la forma de relacionarse de estas mujeres tiene que ver con el trabajo que realizan y a través del que se realizan.

Como en el resto de la novela, la autora contrapone hombre y mujer en los dos mundos que maneja, Estados Unidos en 1915 y su país de las mujeres. Así, dice el hombre narrador:

Hablamos de “deberes sociales”, contando ingenuamente con que interpretaran las palabras como nosotros; hablamos de hospitalidad, entretenimiento y numerosos “intereses”. Todo el rato sabíamos que, para estas mujeres de mente colosal, cuya perspectiva mental era tan colectiva, las limitaciones de una vida únicamente individual eran inconcebibles.

Como mujer del siglo XXI con un montón de tareas en mi lista de pendientes, casi ninguna de ellas relacionada con deberes sociales e “intereses”, incluso a mí se me hace difícil comprender qué hacían esas mujeres en realidad.

Perkins Gilman me aclara que no soy la única en sentirme así solo una página después, cuando escribe la reacción de Terry ante su encierro:

[…]A mí me gusta Hacer Algo. Aquí está todo hecho.

[…]A Terry no le gustaba porque no encontraba nada a lo que oponerse, con lo que luchar, que conquistar.

Diversidad en los personajes

Si hay algo que se le pueda echar en cara a Perkins Gilman es que todos sus personajes son blancos. Las pocas veces que se refiere a otras razas habla de ellas desde el privilegio y la superioridad como de salvajes o caníbales.

Cuando llega el momento de hablar de las relaciones de pareja, las mujeres deciden no mantener relaciones sexuales más que para alcanzar la fecundación masculina.

Se sabe que la autora tuvo relaciones afectivas y apasionadas tanto con hombres (dos maridos), como con al menos una mujer. Pero la novela no contempla las relaciones sexuales. Desconozco si esto se debe al decoro (sic) o a la intención de representar la asexualidad.

World Building

El país de las mujeres no es otra cosa que ciencia ficción utópica en la que se presenta un mundo perfecto habitado y autogestionado por mujeres.

Por tanto, la autora ha tenido que emplearse a fondo en la creación, desarrollo y descripción de ese mundo.

De hecho, la trama de la novela no deja de ser una excusa para presentar ese mundo perfecto.

¿Consigue crear un mundo verosímil y coherente?

La respuesta es que sí.

Hay que firmar un único pacto: creer que la partenogénesis es posible. Una vez que te tomas esa píldora, todo lo demás rueda solo. Y lo hace porque el desarrollo de esta sociedad utópica se basa en conceptos muy simples:

  • Supervivencia
  • Eficiacia
  • Utilidad
  • Lógica

Por supuesto, es más fácil de aceptar que un mundo así puede darse si eres capaz de asumir que las mujeres son seres capaces de colaborar en pos de una causa común.

Existe una larga tradición que establece que, dado un grupo formado por dos o más mujeres, las mismas procederán a sacarse los ojos con cucharillas de postre a la menor oportunidad.

Mi experiencia, y la experiencia de las mujeres que me rodean es otra y por tanto me inclino a conceder cierto crédito a la posibilidad de que mujeres capaces de engendrar lo fueran también de crear una sociedad funcional.

Educación para la ciudadanía y otros monstruos

A la hora de crear este mundo de mujeres, la autora hace hincapié en algunos aspectos que parecen aleatorios pero que no lo son en absoluto:

  • Ingeniería
  • Agricultura (se llega a la conclusión de que solo el veganismo es sostenible puesto que la explotación agraria necesita demasiados recursos)
  • Educación para la ciudadanía
  • Gamificación
  • Desglorificación de la tradición
  • Reinvención de la religión para que sirva a la nueva sociedad
  • No propiedad de las hijas
  • No existe la deuda con las madres
  • Responsabilidad social
  • Colaboración vs competición
  • Arte

Explicar cada uno de estos temas, el tratamiento que de ellos hace la autora, me llevaría muchas más palabras de las que nadie lee en internet

El país de las mujeres - Charlotte Perkins Gilman
¡Me lees! ¡Viva!¡Viva!

(¿En serio has llegado hasta aquí? ¡Felicidades por aguantarme!)

Todas ellos aparecen en El país de las mujeres y conforman así una economía sostenible, una sociedad utópica, sí, y por tanto deseable. Y a la vez, su presencia en la obra deja claro que escribir utopías y leerlas no es una manera de evadirse de la realidad, sino de enfrentar aquello que puede mejorarse.

En próximos artículos hablarán de ello Laura Morán Iglesias, Maielis González, Café de Tinta y Nieves Delgado.

Si quieres saber por qué narices me he metido yo en la cosa de la ficción utópica y distópica, empieza por aquí.

¡Ay, Alicia! ¡Que te lo has creído!

Bueno, no exactamente 😊

Esta es la sección de las reseñas que uso para hablar de la emoción.

Como siempre digo, los libros que no me emocionan tienden a puntuar más bajo en mi escala de valoración literaria. Como habréis comprobado por la incontinencia digital esta que me ha llevado a las 4.500 palabras (y sumando), emocionada estoy.

No se trata en cambio de que crea que las mujeres somos seres de luz incapaces de la más nimia villanía. La verdad es que Perkins Gilman tampoco lo creía.

Sin embargo, es emocionante leer una idea tan bien desarrollada. Es maravilloso leer que existieron, igual que existen, mujeres capaces de imaginar países que funcionan en armonía sin necesidad de un control masculino.

El tipo de sororidad lógica y práctica que propone esta autora es magnífica. Y dado que la realidad supera a la ficción… ¿Por qué no ponernos en lo mejor?

Conozco algunas mujeres que se levantan por las mañanas con la idea de “establecer sinergias entre autoras”. Cristina Jurado lo hace. Seguro que no es la única.

¿Merece la pena leer El país de las mujeres?

El país de las mujeres - Charlotte Perkins Gilman
Mujer lanzando mensajes contradictorios

Más de lo que la merece leer este artículo y aquí estás.

Léelo aunque no seas feminista. Solo por el esfuerzo mental de salir de tus parámetros. Ya sabes, la zona de confort, esa.

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Por cierto, no te lo he preguntado ¿Tú eres de utopía o de distopía? ¿Algún título que quieras recomendarnos? ¡Déjalo en los comentarios!

[1]Showalter, E., A Jury of Her Peers. American Women Writers from Anne Bradstreet to Annie Prolux, Londres, Virago Press, 2009

4.0Overall Score

El país de las mujeres

Y en todas partes, en campo abierto, aldea o ciudad, solo mujeres. Mujeres mayores y jóvenes y una gran mayoría que no parecía ni joven ni mayor, sino solo mujeres.

  • Trama
    3
  • Personajes
    3
  • Ritmo
    5
  • Worbu
    5
  • Emoción
    4

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