Vivir de escribir, sí se puede aunque no como tú quieres

Sin introducción y sin anestesia. Sí, se puede vivir de escribir. No, no es fácil y, con toda probabilidad, el contenido de este artículo no es lo que esperas. Pero es lo que es: el último año y medio de mi vida. La quinta parte de mi plan a cinco años. Más o menos.

Marzo de 2017: prólogo

No hace mucho de esto que os voy a contar. Lo fecho en marzo porque en marzo me enteré de que el 27 de febrero Felicidad Martínez había escrito sobre mí en su blog, La Mirada Extraña. Publicó un artículo elogioso que yo no esperaba y que tuvo una repercusión que tampoco esperaba. Este fue el primer acontecimiento de los cuatro o cinco que terminaron por conjurar mi cambio de vida.

Nieves Delgado, por su parte, me incluyó en la iniciativa Adopta una Autora. Se ofreció como madre adoptiva. Adopta una Autora fue un bonito proyecto que espero que algún día resucite. A mí me dio mucho. Sobre todo visibilidad. Pero también me puso en contacto con La Nave Invisible y con su trabajo. Algo que me ha hecho mejor persona. Pero eso es otra historia y merece ser contada en otra ocasión.

Israel Alonso fue la tercera persona que terminó de ponerme en la recta de salida. Cerbero había dado el primer ladrido allá por noviembre del 96 y la editorial no recibía mucha fantasía. Barro fue la consecuencia directa de una conversación a la puerta de una librería.

Cristina Jurado me pidió un relato para el número 8 de Supersónic… ¡Y me pagó por él! Un hito en mi carrera profesional, que hasta entonces se componía de varias obras autopublicadas y participaciones a título no oneroso en antologías y publicaciones varias.

En el plano personal pasaron un par de cosas entre marzo y julio que también jugaron un papel importante en esta historia.

  • Terminé una relación de amistad insatisfactoria y accidentada con la impresión de que, una vez más, me habían tomado el pelo. Me ha pasado esto alguna que otra vez, pero afortunadamente sigo aquí. Hoy puedo decir que rodeada de amigas en las que confío.
  • Recuperé una relación de amistad (las gallinas entran por las que salen, supongo) que me puso en contacto con quién soy yo de verdad.
  • En junio pedí una baja por depresión. Para entonces ya llevaba unos 16 años trabajando como secretaria de dirección. Un trabajo drenante en el que dependes constantemente de las necesidades y los caprichos de personas a las que no suele importar mucho nada que no sean esas necesidades o caprichos. Esta es una historia muy larga que cuento en este artículo del blog de Editorial Cerbero.

 

Julio de 2017: llamada a la aventura

En julio, ya de baja, me di de alta en autónomos con la intención de comprobar, con el colchón correspondiente, si podía mantenerme escribiendo. Yo cobraba cada mes un porcentaje de mi sueldo y también mis trabajos como autónoma.

Debo aclarar que ya había trabajado escribiendo contenido web de manera esporádica durante unos cuatro años. Mientras trabajaba como secretaria, también escribía artículos de vez en cuando. La mayoría de mis ingresos de este tipo provenían de Greatcontent.com.

Encontré varias plataformas más donde se buscaba todo tipo de escritor y creador de contenidos, copy o redactor. Sucedió por casualidad. Estaba escribiendo un tutorial sobre cómo ser copy para un curso que me habían pedido. Me puse en contacto con Contenidosclick.com y me registré en Upwork.

Cerré julio y agosto con beneficios.

Cerbero publicó Barro

Seleccionaron relatos míos para las antologías Kalpa III y Visiones 2017.

Ya había escrito Carne, que saldría a principios de 2018 y una primera versión de Sombra, que verá la luz en una semana.

Quedaba, pues, claro, que podía vivir de escribir. Así que a finales de agosto pedí el alta. No porque me hubiera curado, sino porque no me parecía correcto seguir cobrando de una empresa en la que no prestaba servicios cuando podía mantenerme haciendo lo que más me gusta y mejor se me da.

Septiembre de 2017: La heroína empieza su camino

Septiembre de 2017 fue el comienzo de un año que ha terminado hace dos meses y en los que he escrito mucho. Pero cuantifiquemos mucho:

  • 1 237 000 palabras en artículos para webs y blogs. Aproximadamente.
  • 200 000 palabras en novelas fantasma
  • 100 000 palabras en relatos, novelas cortas, etc
  • 20 000 palabras en artículos de mi propio blog y para un amigo. Trabajo que no se cobra, por supuesto.

Eso hace un total de más de un millón y medio de palabras desde Septiembre de 2017 hasta ahora. Repito que son cantidades aproximadas. Seguro que he escrito más. Desde luego, Facebook, Twitter, Telegram, Whatsap, correos electrónicos… Todo eso no está contabilizado. Tampoco contabilizo el curso de novela corta que escribí, ni los tutoriales personales que he preparado.

Además de escribir he leído mucho. Para mí y para otros. Por dinero y gratis. Es decir, que el año no ha transcurrido entre mi pantalla y yo.

Diré que también les he conseguido trabajos a algunas amigas. Y he contestado a quien me ha preguntado y he procurado echar un cable cuando me lo han pedido. A veces con éxito, otras sin él. En todos los casos he hecho lo que estaba en mi mano.

Tengo familia, gatos, amigos, presentaciones, viajes, imprevistos, enfermedades.

Pero se puede vivir de escribir. Claro que se puede.

Ahora, espero que se pueda vivir de escribir un poquito mejor que este año.

Septiembre de 2018: Elixir conseguido. Es posible vivir de escribir

Bien, hemos llegado a finales de septiembre y ya sabemos que sí, que se puede vivir de escribir. Y me veo las quejas:

  • Cero premios literarios remunerados ganados
  • Poca repercusión y visibilidad
  • No me han sacao en la tele, majes
  • No he pegado un pelotazo
  • Eso de escribir artículos a destajo no es escribir

Todo eso es cierto (la última no, pero ya hablaremos de ello cuando nos apetezca. O cuando me apetezca a mí). Ya advertí al principio del artículo que no ibas a encontrar aquí la fórmula para el best seller. De hecho, y a estas alturas, más nos vale ponernos realistas: esto ni siquiera es una experiencia extrapolable a todo el mundo. Esta es mi experiencia personal.

A medida que esta experiencia ha ido construyéndose, me he planteado muchas cosas. La mayor parte de ellas relativas a lo que pensaba yo que era vivir de escribir antes de, efectivamente, vivir de escribir. Y lo que pienso ahora.

¿Qué es, pues vivir de escribir?

Creo que con esto tenemos todos un problema de base, de concepción. Porque lo que queremos (yo la que más) es vivir de escribir la ficción que nos gusta a nosotros. En serio, queremos (yo la que más, repito), escribir nuestras cosas, nuestras mierdas y que mucha gente nos pague por ello un buen dinero.

Ningún problema. Hay gente que lo hace, así que es posible. De hecho, mi plan a cinco años apunta en esa dirección, porque escribir un millón de palabras sobre las sartenes antiadherentes tiene algunas ventajas, pero ninguna de ellas es la diversión.

Bien, si establecemos que vivir de escribir es equivalente a vivir de escribir nuestras neuras y hacernos ricos con ello, estamos restringiendo un poco nuestras propias posibilidades de éxito. Primero porque limitamos nuestra actividad. Segundo porque limitamos el éxito al precio que el mercado quiera poner a nuestro producto (que por lo que veo últimamente es un tuit borrado. Una cosa bastante triste, esto del pago antisocial cuando se compran libros gratuitos en Lektu).

He mencionado ya el segundo problema: un problema de ambición. No vale con un sueldo de pobreza como los demás sueldos de pobreza del resto de profesionales. Les escritores debemos ser superestrellas del bestsellerismo y cobrar muchillones por nuestro primer relato.

Vale, eso es una reducción al absurdo, pero sabéis que es cierto. Que habéis pensado en vivir de escribir no como vivir, sino como hacerse rico.

Hacerse rico es difícil en cualquier profesión. Las enfermeras no se hacen ricas. Ni las neurofisiólogas como mi hermana, ni las profesoras de física, ni las conductoras de autobús. Todas ellas viven de sus profesiones. A nadie se le ocurriría decirle a una enferma que es más enfermera si ayuda en quirófano que si lo hace en una consulta de familia.

Pero una es menos escritora si es copy.

A mí me da igual. Yo soy escritora y haré el copy que sea necesario mientras consigo vender mis mierdas a buen precio. Y puede que después. Hay encargos de copy bien chulos.

Qué creo yo que hay tras el desprecio a algunas profesiones relacionadas con la escritura y no tanto con la literatura

Creo que hay pereza.

Igual que creo que hay pereza en aquellos que dicen que su estilo descuidado es una cuestión de gusto.

Hay mucha pereza porque las palabras son gratis. Están ahí, en el hiperespacio, y puedes tomarlas, poner unas detrás de otras en un papel y esperar que te reporten beneficios. Pero eso, que también es escribir, no es suficiente para ser escritore.

Vivir de escribir supone tomar la escritura y/o la literatura como un oficio. Un oficio que se puede desarrollar mejor o peor. Un oficio cuyos trucos se pueden aprender. Con trabajo.

Me consta que yo he trabajado de más por no conocer algunos trucos que ahora sí conozco. Pero es que, para llegar a conocerlos, el trabajo es necesario. Y cada vez que alguien me dice que si me dedico a escribir contenido web no soy escritora de verdad, lo que oigo es que escribir no es trabajar. Y por una parte me da mucha pena y por otra la risa boba.

Pero bueno, lo dejo, que me lío. Vamos a por el penúltimo capítulo del resumen anual.

Diciembre de 2018: vuelta a casa, a tomar fuerzas y emprender un nuevo camino

En diciembre dejo el copy de manera temporal. Para hacer algo que debí haber hecho antes: planear una estrategia editorial.

Escribo hoy MUCHO mejor que hace un año y medio.

Tengo una visión mucho más amplia y creo que acertada de lo que puedo esperar de la literatura.

Y sí, sigo pensando que puedo vivir de escribir mis mierdas.

Sigo animándoos a que vosotres hagáis lo mismo, por cierto.

Ahora bien, en esto, como en vuestras historias, no recurráis al deux ex machina, que tiende a no funcionar. Aquí no vale el “lo hizo un mago”. Aquí el mago eres tú. Así que haz tu magia. Siempre que puedas.

12 pensamientos en “Vivir de escribir, sí se puede aunque no como tú quieres

  1. ¡Un artículo muy motivador y realista, Alicia!
    Yo también creo que se puede llegar a vivir de la escritura, de esas mierdas que tenemos en la cabeza y queremos mostrar al resto del mundo. Por eso me gusta tu artículo: porque deja ver el enorme sacrificio que hay detrás para llegar a conseguir esa meta. Es verdad que a veces no encontramos la recompensa que buscamos a corto plazo, pero el trabajo duro siempre acaba dando sus frutos. Quizá no lleguemos al punto que queremos (todavía, puede tardar más en llegar), pero seguro que a medida que pasa el tiempo somos mejores escritores, escribimos más y publicamos más.
    ¡Mucho ánimo con tu proyecto! Estoy seguro de que lo conseguirás; solo hay que ver todo lo que has progresado en un año 😉

    ¡¡Un saludo y nos leemoos!!

    • Muchas gracias, Daniel.

      Espero que sea motivadora de verdad. Y un poco también que levante alguna ampolla. Una pequeña de las que se curan con más trabajo 🙂

  2. Gran entrada, Alicia. Desde que lo explicaste en redes hace unos meses estoy pendiente de mirarlo bien y al final creo que me echaré la manta a la cabeza. Aunque no sea el método que la mayoría imagina, es lo que se me da bien. Gracias por un texto tan inspirador 🙂

  3. He llegado al artículo gracias a Rocío Vega y qué maravilla. Estoy en un punto en mi vida en el que no sé qué quiero hacer con ella, solo sé que quiero escribir. De momento, no estoy sacando beneficio de ello, pero tu artículo me ha dado algunas ideas y, quién sabe, quizás ánimos para probar. Gracias, Alicia.

    • Yo sigo sin estar segura de lo que quiero hacer con mi vida. De hecho, no sé si con la vida hay que hacer algo. Pero esa también es otra historia que debe ser contada en otra ocasión.

      Escribe, Andrea. Si eso es lo que quieres, hazlo.

  4. Yo también soy secretaria en un despacho de abogados. Sé cómo te sientes, 13 años llevo así. Y ahora con reducción de jornada.
    No estoy de acuerdo contigo en que se puede vivir de escribir, OJO, hablo de mi caso. Un bebé, una hipoteca, reducción de jornada y apenas tiempo para escribir… no da los frutos que yo quisiera. Sí, cierto es que publico cosas con asiduidad (novelas, antologías, etc), pero no veo que todo eso “llene mis bolsillos”, ni siquiera un poco. Me encantaría aprender, hacer más cursos, talleres, etc, pero me es imposible, pues la mayoría son pagando y no me llega el presupuesto para ello. Ojalá pudiera, al menos, dedicar más horas. Ojalá cobrara mensualmente lo que cobro por la reducción (algo de risa después de 13 años en el mismo puesto) y tal vez pudiera vivir de ello (o con ello).
    Por lo demás, solo te diré una cosa: haz como yo, jamás tires la toalla, lucha por tus sueños.
    Sí, ¿por qué no me lo aplico? Porque tal vez en mi caso tardarán más en llegar

    • Hola, Laura:

      Cuánto tiempo sin leerte.

      Entiendo que no te sientas con fuerzas para cambiar de vida. O para cambiar de vida por segunda vez: tener un hijo ya es un gran cambio.

      Pero no creo que esta sea una cuestión de estar de acuerdo o no. Llevo un año escribiendo y pagando mi hipoteca con eso. No es algo que puedas discutir, sino algo que lleva un año pasando. Y que seguirá pasando.

      Como digo en el artículo, hablo de mi experiencia. Las experiencias no son extrapolables en la mayoría de los casos. También lo digo en el artículo. Espero que sigas escribiendo y que hacerlo te de muchas satisfacciones ¡Y dinero también!

  5. ¡Hola Alicia! Hoy tenía un día un poco más tristón así que he venido a releer el artículo. Ver tus progresos me motiva mucho, sobre todo porque te mereces to lo bueno. No sé qué más decir, mucho ánimo con tu estrategia editorial y un abrazo muy grande. Espero que podamos vernos pronto ^^

  6. ¡Qué bueno escuchar historias como estas! La mayoría de la gente no lo cree posible. Yo trabajo todos los días para lograrlo y tampoco me parece un imposible. Creo que este es un oficio en donde hay que tener paciencia y construir un camino de a poco. No es para cualquiera porque requiere trabajar en un escenario de incertidumbre que es difícil de gestionar. Muchas veces tienes que trabajar sin saber si vas a cobrar. Siempre hay que reinventar la rueda. Aunque tengas mucha experiencia, cada nuevo proyecto es volver a empezar y nada garantiza que sea mejor que el anterior. Justamente, quería preguntarte sobre Patreon pero no encuentro ninguna manera de enviarte mail o mensaje directo por redes sociales. Necesito escuchar experiencias en el ámbito hispano. Un saludo y gracias por el post.

    • Hola Silvia!
      Gracias por tus palabras. Una de las cosas que tengo que hacer, precisamente, es mejorar esta página web.
      Puedes escribirme por Tuiter @Aliciaperezgil o a través de Facebook.

      Un abrazo!

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