Etiqueta: coherencia

Crear personajes sólidos con Better Call Saul

Crear personajes sólidos con Better Call Saul

¿Cómo crear personajes sólidos como en Better Call Saul?

Antes de descubrir cómo crear personajes sólidos, centremos el tema de este post: ¿Qué es un personaje sólido? Ni más ni menos que un personaje que NO parece una persona.  Los personajes no son personas y no deben comportarse como tales. Vaya por delante que esto,  COMO TODO, está sujeto a excepciones. Además,  los escritores experimentados pueden saltarse todas las normas si, y solo si, las conocen de verdad. Los principiantes quizá quieran probar a usar las reglas antes de hacerlas trizas.

Un personaje sólido no es una persona, sobre  todo, porque debe ser coherente. Las personas cambiamos de opinión, hacemos cosas que no vienen a cuento, nos comportamos de manera aleatoria y a veces somos imprevisibles. Los personajes no se lo pueden permitir y hay un motivo: la mayoría de los lectores no disfrutan tratando de entender comportamientos imprevisibles. Muchos tienen profesores, jefes o padres que les vuelven locos y cuando abren un libro quieren saber a qué atenerse. Por supuesto, puedes crear un personaje sólido que sea caótico e imprevisible, pero entonces deberá serlo siempre. Así mantendrá la coherencia.

¿Cómo se consigue la coherencia a la hora de crear un personaje sólido?

MOTIVOS. MOTIVACIÓN. RAZONES.

Llamadlo como os apetezca. Teo Palacios, cuyo blog podéis seguir aquí, dice en sus clases, hasta quedarse afónico, que LOS MOTIVOS SON IMPORTANTES. Yo diré más: los motivos son IMPRESCINDIBLES. Un personaje sin motivación tenderá a comportarse como un pollo sin cabeza. Un personaje sólido debe tener una motivación sólida. Debe saber por qué se levanta por las mañanas o por qué es necesario que mate a su mejor amigo. Pongamos un ejemplo de personaje con los motivos trastocados (ATENCIÓN POSIBLE SPOILER DE GoT): Arya Stark, tiene una lista de gente a la que matar. A mitad de temporada decide dejar lo de la venganza e ir a reunirse con su familia. Una vez reunida con su familia, decide que mejor le hace bullying a su hermana. No hay por donde cogerla.

Esto no pasa con los personajes de Better Call Saul, porque están bien definidos y su motivación es sólida. Veamos esos cuatro ejemplos:

1.- Mike Ehrmantraut.

Sus motivos

Mike es un ex policía corrupto  que tiene un trasfondo muy simple: cree que corrompió a su hijo y que el chico murió por su culpa. Ahora hace todo lo que hace para asegurar el bienestar de su nieta. También tras su propia muerte.

Su personalidad

Destaca por su seriedad, por su estoicismo, incluso, que lo convierten en el contrapunto perfecto para Jimmy McGill, un histriónica vendehumos. Se le conoce por su silencio, por su efectividad y porque solo hay una persona a la que nunca dice que no: su nuera. Porque su nieta es lo primero. Su motivación es el remordimiento por la muerte se su hijo en conjunción con el amor por su nieta. No trabaja por dinero, no comete crímenes por dinero. Hace todo eso para compensar su metedura de pata del pasado y de purgar en su nieta el pecado que cometió en el hijo.

Sus principios

Tiene principios y no los cambia. Además son unos principios con los que el espectador se siente identificado: es un hombre leal, que mantiene su palabra, un hombre en quien se puede confiar. SIEMPRE. Incluso cuando el montaje de la serie pretende sorprendernos, cuando sucede lo que deba suceder, encaja con la motivación, los principios, la personalidad y el carácter de Mike.

Esta es su entrada de la Wiki de Breaking Bad.

2.- Héctor Salamanca

Sus motivos

También Hector tiene motivos para hacer lo que hace: necesita poder. Hace todo lo que hace para mantener su poder y, cuando lo pierde, se comporta como se comporta para mostrar que el poder sigue siendo suyo o para recuperarlo. Es uno de esos miserables matones que, cuando llega un pez más listo y por tanto más grande,  pretende matarlo a cañonazos. Héctor Salamanca no está interesado en el dinero, de hecho ni siquiera lo toca. Otros lo ganan para él, lo cuentan por él y él lo entrega a terceros sin ponerle a la pasta ni una mano encima.

Sus principios

En cuanto a sus principios, también son claros: cree firmemente que todo el que no le obedece debe pagarlo. Y su personalidad también se hace evidente en cada ocasión: es un tipo vulgar que no entiende de respeto, un matón de barrio bajo con mal gusto al que sabes que le van a salir mal las cosas porque no es lo suficientemente listo. Su reino se basa en el terror y cae debido a su falta de miras. Cómo los guionistas reflejan esa vulgaridad es algo que trataremos cuando hablemos de caracterización. Estos tipos son unos genios.

3.- Gus Fring

Sus motivos

Gus Fring es el ejemplo perfecto que demuestra que no hay discusión posible acerca de si la trama pide o no pide orientaciones sexuales  distintas de la heterosexualidad. La respuesta es que las tramas no piden nada. De hecho, la trama de Gus Fring la hemos leído y visto miles de veces. Es la trama de El Cuervo. Brandon Lee se enfada mucho porque los malos han matado a su novia y ¡Venganza! Pues a Gus le pasa lo mismo. Es un hombre chileno, con barriga, de piel muy oscura y su pareja muerta era su socio mejicano. Misma motivación: fría venganza por causas pasionales llevada a cabo con inteligencia, paciencia y cierta clase.

Sus principios

Los principios de Fring vienen determinados por su historia personal y por sus motivaciones: como se mueve en un campo de minas constante, debe rodearse únicamente de personas frías y racionales de las que pueda fiarse. Por eso el tándem con Mike funciona a la perfección. Cree en los vínculos familiares reales y desconfía de todos aquellos cuyas acciones no puede prever.  Sólo se fía de lo que puede controlar. En cuanto a su personalidad, la ha desarrollado a travás de una vida  azarosa que ha requerido sigilo, nervios de acero y paciencia. Tiene dos caras, sí, pero no son diametralmente puestas. Por eso le funcionan durante tanto tiempo. Gus nos gusta mucho.

4.- Jimmy McGill / Saul Goodman

Un personaje especial

El pillo que trata de redimirse cuando toca fondo pero que no puede por culpa de su hermano mayor (su padre, los dioses, el destino, una enfermedad mental, el arquetipo es antiguo). Los motivos de Jimmy van en contra de su carácter y eso le convierte en el mejor personaje de la serie. Jimmy comienza la serie animado por un único deseo: que su hermano le perdone, le acepte, se sienta orgulloso de él y le quiera. Vale, son cuatro motivos. Para conseguirlo va constantemente contra su propia naturaleza. Su otro deseo es estar a la altura de la mujer a la que ama, Kim Wexler. Pero Jimmy no puede actuar para que sus deseos se cumplan, no puede satisfacer sus motivos porque su hermano y su naturaleza no se lo permiten.

Sus principios

A Jimmy no le importa mentir, es un seguidor acérrimo del dicho de que el fin justifica los medios. No le importa estirar un poco el significado de las leyes para obtener un beneficio determinado para sí mismo o para aquellos a los que ama. Es un hombre brillante, tan listo que te dan ganas de odiarle. Debe de ser superdotado, pero también es un pringado y un cobarde.Además de encantador. Eso le redime. Por eso seduce y enerva a partes iguales.

 

Cosas de Harry Potter V: Diagon Alley

Cosas de Harry Potter V: Diagon Alley

HARRY-POTER-FEATCapítulo V: DIagon Alley: Donde Harry Potter reafirma su relación con Hagrid, conoce al personaje cambiante más desperdiciado de la historia de la literatura, se desvela su nexo de unión con Voldemort. Donde, además, la trama del primer libro asoma las orejitas y afloran imprecisiones innecesarias que debilitan la verosimilitud de la saga.

Harry despierta en el suelo de la cabaña creyendo que todo lo sucedido había sido un sueño, pero no. Hagrid sigue ahí mientras que no sabemos que ha sido de los Dursley. En poco menos de dos párrafos recibimos cierta información que resulta ser un tanto elástica:

  • Hagrid no puede hacer magia ahora que ha encontrado a Harry.
  • Pero incumple esa norma
  • Y Harry se hace cómplice de la infracción, estrechando así los lazos con el guardián de las llaves. En el futuro hará lo posible por salvarle de determinados rumores y peligros cuando Dumbledore parezca ajeno a todo ello. Dumbledore de quien, repito, poco bueno tengo que decir.

Llegamos al Caldero Chorreante, un pub inglés frecuentado por viejecitas que toman el té, brujos y profesores de Howarts. Aquí se revela la presencia de Harry Potter y conocemos al Profesor Quirrell, un pobre hombre tartamudo con pinta apocada y asustado de los vampiros. Una se pregunta desde el primer momento por qué demonios pasó la entrevista de selección un tío de quien se dice que era una lumbrera hasta que tuvo el encontronazo con el chupasangre. Una se pregunta si Defensa Contra las Artes Oscuras no es una materia lo suficientemente importante. Una se pregunta.

La cuestión es que no se da ninguna pista que haga pensar que Quirrell no es exactamente lo que parece. Además pasa desapercibido en el tumulto de saludos. Bien. Correcto.

Harry Potter, que nunca había estado en Londres pero conoce el funcionamiento del metro, entra entonces en Diagon Alley. He leído y releído el pasaje y debo decir que la descripción es muy escueta. Como también he ESTADO en Diagon Alley, diré también que los señores de decorados de Warner Bross hicieron un trabajo magnífico con las pocas palabras que la Rowling le dedica a esta calle. Es difícil imaginar de manera diferente algo que has visto, pero creo que una parte importante del éxito del Diagon Alley se deriva del uso de lugares comunes: el empedrado de la calle, los edificios de dos pisos, los atuendos mágicos. Nada de todo eso es original y, al mismo tiempo, todo el mundo tiene una imagen propia de ese tipo de paisaje urbano a medias medieval, a medias contemporáneo. Y este es el motivo del éxito de la serie: haber traído a la actualidad elementos de historias fantásticas que suelen suceder en un pasado remoto. Y hacerlo de modo razonablemente verosímil.

A continuación conocemos Gringotts, el banco de los nomos. Un sitio seguro y peligroso a prueba de ladrones. Oh, well… De todas maneras la visita al banco sirve para dos cosas: que sepamos que Harry es rico y que sospechemos de Dumbledore. Porque ¿no le ha dado instrucciones a Hagrid de que lo de recuperar el contenido de la cámara era secreto y confidencial y asuntos de Howarts? ¿No lo ha hecho? Parece que debería haberlo hecho ¿no? Al fin y al cabo Hagrid se pasará el resto de la primera novela aludiendo a  que todo es secreto y que no debe hablar de ello. No debe hablar de ello pero puede meter a Harry en la cámara y dejar que vea cómo coge el paquetito y se lo lleva… Un poco torpe. Y se podía haber solucionado dejando a Harry fuera de la cámara. No se habría perdido misterio ni habría que haber renunciado a la descripción de la puerta.  Sería algo así:

—Lo siento, Harry, pero debes quedarte aquí un momento. No te muevas si no quieres caer en el abismo.

—Nadie ha vuelto nunca de las profundidades —dijo Griphook con aire risueño y malvado.

—Enseguida volvemos.

Y así fue. En menos de lo que Harry tardó en parpadeara el gigante y el nomo estaban de nuevo a su lado subiéndose en la vagoneta.

Así Harry no sabría si Hagrid recoge o deja algo, para empezar. Y no resultaría tan dolorosamente obvio que Dumbledore se olía la maniobra de Quirrell o que es tonto. Dumbledore… De quien… Bueno, eso.

En este punto conocemos a Draco Malfoy; como decía más arriba, el personaje cambiante más desperdiciado de la historia de la literatura, un pobre diablo con aspiraciones que jamás se pone a la altura de lo que se espera de él. La descripción del chico es, como poco, histriónica. No solo es caprichoso, sino que a Harry le recuerda a su primo de manera explícita, habla con desprecio de Hagrid y se posiciona con los racistas antimuggles. Mala cosa para Draco, del que ya podemos asumir que no tendrá salvación. Aunque, si hay algo que alabarle a la autora, es la consistencia con la que trata a sus personajes.

Se menciona por primera vez el Quidditch, el juego aparentemente inofensivo sobre el que se establecerá la competencia de Harry y Draco. Al menos la competencia principal. En realidad, toda la relación de los dos cuenta con un subtexto casi más importante que la relación en sí: compiten en lo superficial, pero no tanto en lo que realmente importa. En eso, ambos son arrastrados por las circunstancias. El encuentro con Draco es, por otra parte, el primer contacto de Harry con lo más negativo del mundo mágico, un episodio que hace prever que no todo serán dulces y sonrisas.

Llegamos entonces a la tienda de Olivander, donde se revela que Harry y Voldemort están unidos por mucho más que lo que sucedió en casa de los Potter hace 11 años. Ambos usan varitas gemelas, ambos están destinados a hacer grandes cosas. Ambos, qué narices, son huérfanos y viven una vida triste. Como un reflejo distorsionado el uno del otro en un libro en que los espejos tienen cierta relevancia.

Es Olivander, al mencionar la varita de Hagrid, quien introduce de nuevo el problema del guardabosques y la magia. Aquí la Rowling tiene un pequeño lapsus: Hagrid fue expulsado de Howarts y su varita rota en dos mitades. Él la conserva y hace magia a escondidas. Pero al principio del capítulo, al decir que no podía hacer más magia una vez encontrado Harry, parece que implica que podía hacerla antes de dar con él. Y además no entiende cómo los muggles viven sin magia, de donde se deduce que él la practica. Este tipo de nimiedades resultan molestas y son innecesarias. Ojo, pequeños autores, con estas cosas J.

Como eso de que Harry no podrá realizar los hechizos de su libro hasta que no los haya estudiado a fondo pero en el capítulo siguiente Hermione Granger se presente con un Oculus reparo… No parece justo. No señor. Aunque sea una empollona que estudie por su cuenta.

EL capítulo siguiente… Que nos presenta otra incongruencia molesta…

Cosas de Harry Potter V: Diagon Alley

Cosas de Harry Potter V: Diagon Alley

HARRY-POTER-FEATCapítulo V: DIagon Alley: Donde Harry Potter reafirma su relación con Hagrid, conoce al personaje cambiante más desperdiciado de la historia de la literatura, se desvela su nexo de unión con Voldemort. Donde, además, la trama del primer libro asoma las orejitas y afloran imprecisiones innecesarias que debilitan la verosimilitud de la saga.

Harry despierta en el suelo de la cabaña creyendo que todo lo sucedido había sido un sueño, pero no. Hagrid sigue ahí mientras que no sabemos que ha sido de los Dursley. En poco menos de dos párrafos recibimos cierta información que resulta ser un tanto elástica:

  • Hagrid no puede hacer magia ahora que ha encontrado a Harry.
  • Pero incumple esa norma
  • Y Harry se hace cómplice de la infracción, estrechando así los lazos con el guardián de las llaves. En el futuro hará lo posible por salvarle de determinados rumores y peligros cuando Dumbledore parezca ajeno a todo ello. Dumbledore de quien, repito, poco bueno tengo que decir.

Llegamos al Caldero Chorreante, un pub inglés frecuentado por viejecitas que toman el té, brujos y profesores de Howarts. Aquí se revela la presencia de Harry Potter y conocemos al Profesor Quirrell, un pobre hombre tartamudo con pinta apocada y asustado de los vampiros. Una se pregunta desde el primer momento por qué demonios pasó la entrevista de selección un tío de quien se dice que era una lumbrera hasta que tuvo el encontronazo con el chupasangre. Una se pregunta si Defensa Contra las Artes Oscuras no es una materia lo suficientemente importante. Una se pregunta.

La cuestión es que no se da ninguna pista que haga pensar que Quirrell no es exactamente lo que parece. Además pasa desapercibido en el tumulto de saludos. Bien. Correcto.

Harry Potter, que nunca había estado en Londres pero conoce el funcionamiento del metro, entra entonces en Diagon Alley. He leído y releído el pasaje y debo decir que la descripción es muy escueta. Como también he ESTADO en Diagon Alley, diré también que los señores de decorados de Warner Bross hicieron un trabajo magnífico con las pocas palabras que la Rowling le dedica a esta calle. Es difícil imaginar de manera diferente algo que has visto, pero creo que una parte importante del éxito del Diagon Alley se deriva del uso de lugares comunes: el empedrado de la calle, los edificios de dos pisos, los atuendos mágicos. Nada de todo eso es original y, al mismo tiempo, todo el mundo tiene una imagen propia de ese tipo de paisaje urbano a medias medieval, a medias contemporáneo. Y este es el motivo del éxito de la serie: haber traído a la actualidad elementos de historias fantásticas que suelen suceder en un pasado remoto. Y hacerlo de modo razonablemente verosímil.

A continuación conocemos Gringotts, el banco de los nomos. Un sitio seguro y peligroso a prueba de ladrones. Oh, well… De todas maneras la visita al banco sirve para dos cosas: que sepamos que Harry es rico y que sospechemos de Dumbledore. Porque ¿no le ha dado instrucciones a Hagrid de que lo de recuperar el contenido de la cámara era secreto y confidencial y asuntos de Howarts? ¿No lo ha hecho? Parece que debería haberlo hecho ¿no? Al fin y al cabo Hagrid se pasará el resto de la primera novela aludiendo a  que todo es secreto y que no debe hablar de ello. No debe hablar de ello pero puede meter a Harry en la cámara y dejar que vea cómo coge el paquetito y se lo lleva… Un poco torpe. Y se podía haber solucionado dejando a Harry fuera de la cámara. No se habría perdido misterio ni habría que haber renunciado a la descripción de la puerta.  Sería algo así:

—Lo siento, Harry, pero debes quedarte aquí un momento. No te muevas si no quieres caer en el abismo.

—Nadie ha vuelto nunca de las profundidades —dijo Griphook con aire risueño y malvado.

—Enseguida volvemos.

Y así fue. En menos de lo que Harry tardó en parpadeara el gigante y el nomo estaban de nuevo a su lado subiéndose en la vagoneta.

Así Harry no sabría si Hagrid recoge o deja algo, para empezar. Y no resultaría tan dolorosamente obvio que Dumbledore se olía la maniobra de Quirrell o que es tonto. Dumbledore… De quien… Bueno, eso.

En este punto conocemos a Draco Malfoy; como decía más arriba, el personaje cambiante más desperdiciado de la historia de la literatura, un pobre diablo con aspiraciones que jamás se pone a la altura de lo que se espera de él. La descripción del chico es, como poco, histriónica. No solo es caprichoso, sino que a Harry le recuerda a su primo de manera explícita, habla con desprecio de Hagrid y se posiciona con los racistas antimuggles. Mala cosa para Draco, del que ya podemos asumir que no tendrá salvación. Aunque, si hay algo que alabarle a la autora, es la consistencia con la que trata a sus personajes.

Se menciona por primera vez el Quidditch, el juego aparentemente inofensivo sobre el que se establecerá la competencia de Harry y Draco. Al menos la competencia principal. En realidad, toda la relación de los dos cuenta con un subtexto casi más importante que la relación en sí: compiten en lo superficial, pero no tanto en lo que realmente importa. En eso, ambos son arrastrados por las circunstancias. El encuentro con Draco es, por otra parte, el primer contacto de Harry con lo más negativo del mundo mágico, un episodio que hace prever que no todo serán dulces y sonrisas.

Llegamos entonces a la tienda de Olivander, donde se revela que Harry y Voldemort están unidos por mucho más que lo que sucedió en casa de los Potter hace 11 años. Ambos usan varitas gemelas, ambos están destinados a hacer grandes cosas. Ambos, qué narices, son huérfanos y viven una vida triste. Como un reflejo distorsionado el uno del otro en un libro en que los espejos tienen cierta relevancia.

Es Olivander, al mencionar la varita de Hagrid, quien introduce de nuevo el problema del guardabosques y la magia. Aquí la Rowling tiene un pequeño lapsus: Hagrid fue expulsado de Howarts y su varita rota en dos mitades. Él la conserva y hace magia a escondidas. Pero al principio del capítulo, al decir que no podía hacer más magia una vez encontrado Harry, parece que implica que podía hacerla antes de dar con él. Y además no entiende cómo los muggles viven sin magia, de donde se deduce que él la practica. Este tipo de nimiedades resultan molestas y son innecesarias. Ojo, pequeños autores, con estas cosas J.

Como eso de que Harry no podrá realizar los hechizos de su libro hasta que no los haya estudiado a fondo pero en el capítulo siguiente Hermione Granger se presente con un Oculus reparo… No parece justo. No señor. Aunque sea una empollona que estudie por su cuenta.

EL capítulo siguiente… Que nos presenta otra incongruencia molesta…

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