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Crear personajes inolvidables es posible y más fácil de lo que crees

Cómo crear personajes maravillosos e inolvidables

Quieres crear personajes inolvidables, pero lo primero que tienes que saber es que los personajes son el motor de nuestras historias. Aquellos elementos del relato con los que las lectoras se identificarán o a quienes odiarán. Si hay algo que no puede dejar indiferente a tu lectora, es tu protagonista.

Al final, la lectora tiene que ser capaz de decir, sin mentir, que conoce al personaje como si hubieran sido amigas desde siempre.

Idealmente, si has conseguido crear un personaje sólido,  la lectora podrá predecir lo que hará en situaciones que tú no planteas en el relato. Para esto tienes que crear personajes tridimensionales y sin huecos. 

Tu relato avanzará, retrocederá o quedará en pausa dependiendo de tus personajes; sobre todo, de lo que tu protagonista:

  • hace
  • no hace
  • siente
  • teme
  • dice
  • oculta
  • quiere
  • está dispuesta a hacer para conseguir su objetivo

Ten en cuenta que, incluso si pones mucho cuidado en cumplir con todas estas directrices, habrá lectoras que no sientan por tu protagonista lo que tú quieres que sientan. Eso no quiere decir que lo hayas hecho mal, al menos no necesariamente. Y tampoco significa que ellas no hayan entendido nada.

Cuando escribimos, lo hacemos con una intención determinada, pero cada lectora es un mundo. Literalmente. Cada una tenemos nuestras experiencias y reaccionamos de un modo diferente ante estímulos similares.

Así que los consejos que siguen te ayudarán a crear personajes inolvidables para muchas lectoras, pero no para todas.

Provoca curiosidad que derive en interés

Un personaje no es interesante porque sí. El interés no aparece de la nada.

Para que la lectora se interese por tus protagonistas, lo primero que debes hacer es despertar su curiosidad. 

Esto puedes conseguirlo usando varios métodos:

John Wick es tan reconocible que se lo puede parodiar mediante un pepinillo y la cosa funciona. Ved Rick y Morty.

  • La creación, para el personaje, de vivencias cercanas a la lectora que le resulten familiares.. Piensa en tu género literario favorito, ve a tu estantería y coge tus libros predilectos. ¿Qué tienen en común sus protagonistas? Quizá sean heroínas atormentadas, o mantengan una mala relación con sus madres, o hayan perdido algo que amaban. Todas esas experiencias resuenan con las lectoras porque todo el mundo ha discutido con sus padres alguna vez o ha tenido un desengaño amoroso o se ha visto feo ante el espejo.
  • Posibilitando a la lectora que se imagine la vida previa del personaje sin explicársela. Por ejemplo, la primera película de John Wick comienza cuando él ya está retirado, pero las reacciones de los demás personajes cuando se enteran de lo sucedido con su perro y su coche nos dan una idea muy clara de cómo es él, de qué habilidades tiene y de cómo era su vida antes del momento en que lo conocemos.
  • Haciendo que la lectora comprenda al personaje, incluso que lo compadezca. La lectora, a fin de cuentas, es un mal bicho. De verdad. Queremos a los personajes en función de lo mucho que sufren. Harry Potter soporta los siete libros por su papel de sufridor; por lo demás, es absolutamente insoportable.

Trabaja la curva emotiva del personaje

Es bueno crear persoanjes con una curva emotiva marcada, pero tampoco es imprescindible.

Puede que un personaje no te caiga bien desde el principio. O que no te caiga mal desde el principio. Sobre todo si es una protagonista que evoluciona a lo largo de la novela. A esta evolución emocional se le llama curva emotiva del personaje. Y tienes que trabajarla muy bien porque te ayudará a crear personajes inolvidables.

Para que la curva emotiva exista, el personaje debe ser capaz de transmitir sus emociones y dentro de esas emociones debe haber siempre espacio para algún tipo de incertidumbre.

Pensemos en uno de mis personajes favoritos de El Señor de los Anillos, Sméagol/Gollum. Por lo general no cae bien. Al fin y al cabo es un bicho de aspecto desagradable que se pasa media novela haciendo el mismo ruido que un gato que vomita bolas de pelo, ha matado a su primo para quedarse con el Anillo, ha delatado a Bilbo ante Sauron… En fin, un dechado de virtudes. Pero Tolkien se las apaña para que, a medida que lo conoces, seas capaz de comprender sus emociones y acciones. Incluso de desear que cambie su modo de actuar y se convierta en otro tipo de persona.

Juega con sus decisiones para modelar su carácter.

Para crear personajes inolvidables no hay nada mejor que darles la posibilidad de que elijan entre el bien y el mal.

Tu protagonista puede convertirse en una persona mejor o en una auténtica villana dependiendo de cómo reaccione ante los obstáculos que le lanzas.

Que esto sea lo ideal no quiere decir que los personajes planos sean siempre malos o que no funcionen. Al contrario. Jessica Jones tiene un recorrido emocional más bien corto. Sufre mucho, sí, pero sus características primarias no varían. Es leal, solitaria, desconfiada, etc. Su vida cambia a lo largo de la serie, pero ella no lo hace demasiado. Y eso está bien porque Jessica nos gusta y no necesitamos que cambie. Su función no es esa.

Haz que la protagonista y la temática de la novela estén conectadas

De esta manera, los motivos de la protagonista serán sólidos y a tus lectoras les resultará más fácil identificarse con ellos o, por lo menos, entenderlos. Te recuerdo que hablamos de los motivos justo aquí.

También es verdad, si lo piensas, que no tiene mucho sentido escribir una obra en la que a tu personaje central no le interese lo más mínimo lo que está pasando.

Características del personaje

Para que sean inolvidables, es mejor que diseñes a tus personajes con un rasgo especial desde el principio

Recuerda que el personaje protagonista debe ser atractivo e interesante para la lectora. 

Para ello, conviene que lo dotes de alguna de las características siguientes:

Puede ser una persona normal, pero debe tener algo especial. Algo que la diferencie de todas las demás. Aunque ese algo solo lo conozca la lectora.

Bien por su naturaleza o bien por lo que tienen. Ese “algo” especial puede ser:

  • Una circunstancia
  • Un rasgo
  • Un hecho vivido
  • Una actitud
  • Un miedo

Cuando comienza la historia de Harry Potter, la lectora sabe que Harry es mago, pero el propio Harry no. De hecho, no lo descubre hasta varios capítulos después. Harry es un niño maltratado por sus tíos, huérfano, más bien insignificante. Pero es un mago. Y eso lo hace especial. 

La perfección es enemiga de tus personajes

Mejor crear personajes imperfectos

Los personajes creíbles siempre tienen algún defecto. Que no sepan algo, que sus emociones no les permitan actuar de una manera racional…

  • Superman tiene la kriptonita. 
  • Jessica Jones es muy fuerte y poderosa, pero también es una loba solitaria y una alcohólica con problemas de confianza.
  • Eve, de Killing Eve, se aburre tanto que se pone en una situación de vulnerabilidad.

Es la imperfección de la protagonista la que hace aparentemente invulnerable a la villana. A medida que la protagonista crece (o acumula armas o amigas, o herramientas), la villana se hace más asequible y la lectora comienza a creer que es posible derrotarla. 

Es por tanto la imperfección de la protagonista lo que debe llevar a la lectora a preguntarse cómo será capaz de vencer a su oponente. 

¿Cómo trabajo yo para crear personajes increíbles?

Me los llevo de paseo. Por lo general me los llevo de paseo dentro de la propia novela. Eso quiere decir que escribo escenas y a veces hasta capítulos enteros que luego no usaré. Pero mientras escribo me voy dando cuenta de cómo es ese personaje. 

En muchas ocasiones mis protagonistas actúan de maneras poco adecuadas a la personalidad que les he imaginado. Entonces reescribo esas escenas revisando las decisiones que el personaje debe tomar. Esto sucede porque los personajes no existen; entonces, al escribir sin control, se comportan de la manera que tenemos programada en nuestros cerebros por defecto. Cuando leemos lo que hemos escrito y nos damos cuenta de que no es propio de nuestra tía súper dura esconderse para sonarse los mocos, podemos cambiar la escena y hacer que se los suene en público. 

Se trata de una técnica que te obliga a reescribir, pero es un modelo válido y, sobre todo, que funciona.

¿Y tú? ¿Cómo creas a tus súper personajes?

minicurso de novela

Para que no te vuelvas loca, te enlazo aquí los capítulos anteriores de este minicurso para escribir una novela y el post con recursos para escritoras. Y si ya sabes todo lo que necesitas para escribir una historia, te dejo un post con 20 ideas para relatos de terror.
Espero que los disfrutes mucho ambos.

  1. Los elementos fundamentales del relato
  2. Cómo escribir una historia que se convierta en una novela increíble
  3. El argumento y los motivos.
  4. Como aprender a escribir una novela
  5. Ideas para escribir una historia de terror

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