Como profesional, uno de los retos más importantes a los que me enfrento es el bloqueo del escritor. Al mío y al de mis alumnas. Una de las preguntas más acuciantes que nos acosan, tanto a ellas como a mí, es cómo dejar de procrastinar. Y no es un problemita de nada.

De hecho, me he puesto a reescribir este artículo porque ¡Sorpresa! Ha llegado la hora que había bloqueado para escribir y el cuerpo me pide que no lo haga.


el bloqueo del escritor cómo dejar de procrastinar

La verdad es que la sensación de no estar haciendo lo suficiente tiende a convertirse en una losa. Y no me pasa solo a mi ni solo a las escritoras. Las profesionales creativas partimos desde un escalón más bajo que casi todas las demás: nuestro entorno, la sociedad actual y a veces nosotras mismas nos decimos que esto de la escritura no es un trabajo. Así que ¿por qué no dejar para mañana la escritura de hoy?

Hay un montón de razones para no escribir un día. Desde la imposibilidad física: estar enferma no ayuda a nada y dispara todos los bloqueos, incluido el bloqueo del escritor; hasta el desánimo. Todas ellas son válidas.

En principio no es malo darse un descanso. El problema aparece cuando nos castigamos por descansar. Cuando el grito ese de ¡Dios mío! ¡Dime cómo dejar de procrastinar! se vuelve angustioso. O cuando no estamos descansando, sino haciendo todo lo posible para evitar escribir.

como dejar de procrastinar

Yo sé y te garantizo que este tipo de bloqueos es transitorio y que se debe a problemas que nada tienen que ver con la escritura o con la lectura. Pero eso no evita que tú y yo nos sintamos culpables, vencidas, tristes, frustradas, inútiles o vagas, entre otras cosas, por culpa del maldito bloqueo del escritor.

Así que vamos a ver cómo nos enfrentamos a él y cómo hacemos hoy eso que no debemos dejar para mañana.

El bloqueo del escritor no afecta solo a las escritoras

Dejad que haga aquí una pausa para deciros que, aunque voy a hablar de los bloqueos que se producen a la hora de escribir, el artículo se aplica también a cualquier tipo de bloqueo creativo.

Valga también este espacio para advertir de que esto no sustituye ni pretende sustituir al consejo de una profesional de la psicología. En todo lo relacionado con cómo se ordena el pensamiento y cómo hacer que tu cerebro trabaje para hacerte feliz, lo mejor es acudir a una de ellas.

Yo estoy en terapia. Cada quince días hablo con una sicóloga estupenda que me da información y herramientas para que me sienta mejor y sea más dueña de mis procesos mentales, mis reacciones y mis emociones. Gracias a su ayuda y mi trabajo no soy la misma persona que hace un año. Algunas de las herramientas que ella ha puesto a mi alcance han servido para redactar este post.

En qué consiste el bloqueo del escritor según la neurociencia

Cómo enfrentarse al bloqueo escritor

Rosanne Bane en Around the Writer’s block, habla de un hecho muy conocido y probado por la neurociencia. A saber, que, cuando estamos sometidos a un alto grado de estrés o amenaza, se activa una parte de nuestro cerebro denominada SAR (Sistema de Activación Reticular). El SAR se hace cargo de la nave y le quita el mando al capitán córtex para cedérselo al sistema límbico.

Para que os hagáis una idea, en un estado normal, relajado, nuestro, digámoslo así, cerebro racional, está haciendo sus cosas de ente civilizado: es creativo, analítico, escribe poemas, va a clase, no insulta a tu jefe… Más o menos lo que se espera de él en el caso de una persona neurotípica.

Pero cuando algo nos estresa mucho o nos sentimos amenazados, ese cerebro racional pasa a un segundo plano y el sistema límbico, alertado por el SAR, le manda a retaguardia. El córtex oye el grito de alarma del SAR y llegan los refuerzos, la infantería, la caballería, un carro blindado que bloquea todo excepto los sistemas de supervivencia.

Esto es normal, nos pasa a todas y solía servir para que sobreviviéramos en un ambiente hostil dominado por la necesidad de comer cuando se podía y la de huir casi todo el tiempo. Puede que la humanidad no conviviera con los dinosaurios, pero los tigres dientes de sable y los mamuts cabreados tenían mucho peligro.

El bloqueo de escritor: vivir a las órdenes de un carro de combate llamado sistema límbico

Cómo enfrentarse al bloqueo escritor

Nuestro carro de combate es el sistema límbico. Esa parte de nuestro cerebro que quiere que sobrevivamos. Hay que quererle, pero trae consigo ciertas complicaciones.

Como el córtex es el que se encarga de hacer análisis sutiles de las situaciones, y también de desarrollar el pensamiento creativo, un cerebro con el sistema límbico activado no puede dedicarse a esos asuntos. Porque está en modo supervivencia y cuando hay que huir de un tigre dientes de sable, no es muy inteligente ponerse a retocar los cuernos del ciervo ese que te estaba quedando tan mono en la pared de la cueva. Por mucho que lo que tú quieras sea terminar tus pinturas rupestres (o tu novela).

Lo malo, de todas formas, no es que esto pase. Ese clic del cerebro nos ha venido muy bien, como especie, para sobrevivir. Lo malo es que, por lo general, no solemos ser conscientes de que el SAR ha gritado, de que el grito ha puesto en guardia al sistema límbico y que se nos ha abotargado el córtex.

Notamos que no somos tan creativos como de costumbre, que no tenemos tanta capacidad de concentración y que nos falta voluntad. Y nos sentimos fatal.

Pero no deberíamos, porque el bloqueo lector es producto de las vacaciones que se está tomando el córtex.

No es culpa tuya, es culpa de tus sistema de alarma.

Cuando el cerebro se pelea consigo mismo surge el bloqueo del escritor

Sin profundizar demasiado y sin faltar a la verdad, podemos decir que el sistema nervioso central está dividido en varias partes y que cada una cumple una función.

Todas ellas están conectadas unas a otras y se coordinan mediante una complejísima red neuronal y la actividad electroquímica correspondiente. Es como una empresa cuyas empleadas recibieran un buen sueldo y un trato adecuado, con vacaciones pagadas, conciliación familiar y respeto.

Pero a veces, las diferentes partes del sistema compiten. Cuando esas dos partes son el córtex y el sistema límbico, asuntillos insignificantes como la escritura, la pintura o la capacidad para resolver una ecuación, se resienten. Aparece entonces el síntoma más evidente del bloqueo escritor: la resistencia a escribir. Y a continuación llega la gran pregunta: ¿Cómo dejar de procrastinar? Pero de eso nos ocupamos un poco más abajo.

Las tres partes principales del cerebro

  1. Bulbo raquídeo o cerebro reptiliano: mantiene en perfecto estado de revista las funciones corporales (respiración, circulación, digestión, etc.).
  2. Sistema límbico o cerebro de leopardo: rodea al bulbo raquídeo, es el encargado de las emociones y responde a las amenazas o el estrés eligiendo una de dos soluciones: huir o luchar.
  3. Córtex cerebral: es el que nos ayuda a resolver problemas complejos, el encargado del aprendizaje y el que, en definitiva, se lleva la fama por el trabajo del grupo. Es el que escribe, el divo, el genio de las letras y las artes en general.

Se llama cerebro de leopardo al sistema límbico porque es muy parecido, fisiológicamente, al sistema límbico de estos mamíferos. Su labor es dotar de emoción a nuestras experiencias sensoriales.

El córtex se toma un café y percibe su sabor, la temperatura, etc. El sistema límbico interpreta tomar un café como algo agradable o desagradable.

SAR, la central de alarmas del cerebro que te obliga a dejar lo que estás haciendo para otro momento.

Cómo enfrentarse al bloqueo escritor

Cuando todo va bien, cuando estamos relajados y no percibimos ningún tipo de amenazas, el SAR deja que el córtex lleve la voz cantante. Es en esta situación cuando somos capaces de pensar de manera lógica, simbólica y creativa. La actividad que el córtex lleva a cabo cuando estamos relajados es lo que ha llevado a la especie humana a sus mayores cotas de progreso. Y a ti a juntar cincomil palabras para una novela estupenda sobre cómo la magia oscura será eliminada de la faz de la tierra.

Pero cuando percibimos una amenaza potencial (el equivalente a un tigre dientes de sable, que puede ser una jefa capulla o la obligación de hacer algo que nos pone nerviosas), el SAR pone en marcha el protocolo de emergencia y cede el control al sistema límbico. Nos pone en manos de nuestro instinto, que contempla dos opciones y solo dos opciones: huir o luchar.

Además, entra en juego una cuarta participante: la amígdala, que segrega adrenalina y cortisol, las hormonas del estrés. ¿Qué pasa en estas situaciones?

  • Se acelera el ritmo cardiaco
  • Nos sudan las palmas de las manos
  • Se nos eriza el pelo de la nuca
  • La sangre abandona la zona central del cuerpo y acude a las extremidades, para facilitar movimientos rápidos. Puede que identifiques que te has puesto nerviosa porque te hormiguean las piernas y los brazos. Es por esto. Yo, personalmente, lo noto muchísimo en los bíceps. No es que le haya dado un puñetazo a nadie en mi vida, pero parece que a mi cuerpo le gusta la posibilidad.
  • Y la creatividad disminuye… porque pintar la cueva es un poco menos importante que seguir vivo y a salvo.

Procrastinamos a traición

Cómo enfrentarse al bloqueo escritor

Todo esto sería mucho más fácil de gestionar si, cuando nos pusiéramos en modo leopardo perdiésemos la conciencia, al menos en parte. O si nos salieran unas manchitas de aviso. Pero esto no es así.

El SAR pone en marcha nuestro leopardo interior y no nos enteramos. Somos conscientes de lo que pasa a nuestro alrededor, podemos sumar y restar y podemos mantener una conversación normal. Vamos, que no hay manera de saber que se nos ha apagado el córtex porque el cerebro es muy listo y es perfectamente capaz de actuar como si nada durante una alarma nuclear. ¿Cómo? Tirando de las cosas que ya sabe. Vamos, por así decirlo, en automático.

¿Y qué pasa cuando vamos en automático? La respuesta es fácil: no podemos innovar. Nos convertimos en una especie de robots que usan su base de datos de una manera muy eficiente, pero que no pueden crear nada nuevo con el conocimiento allí acumulado.

Porque el córtex busca novedad, quiere crear de manera activa, pero el sistema límbico solo quiere que sigamos vivos. Por eso, a veces pasa que, con el leopardo activado, reaccionamos por instinto, sin pensar, y hacemos (o no hacemos, que es lo que nos preocupa) cosas que dejan a los demás alucinados.

La historia del dr Edouard Claparede, un ejemplo práctico

La misma Rosanne Bane pone un ejemplo que data ni más ni menos que de 1911. A ver si hay suerte y os deja tan ojipláticas como a mí.

El señor Edouard Claparede, doctor en medicina, francés para más señas, estaba tratando a una mujer que había perdido la capacidad de crear nuevos recuerdos. Durante sus estudios, Claperade descubrió que el ser humano tiene dos tipos de memoria (era 1911), la memoria capaz de almacenar recuerdos conscientes a los que acceder de manera voluntaria, y una especia de “memoria instintiva”.

La paciente con la que estaba trabajando no sabía qué había desayunado o si había desayunado. No sabía si había visto a alguien esa mañana o si era la primera vez que se encontraba con él. Su médico, un poquitín sádico, probó a esconderse una chincheta en la mano y saludarla. La mujer sintió el pinchazo y retiró la mano.

Un rato después, el médico se presentó de nuevo. La paciente no recordaba haberlo visto esa mañana. Él le ofreció la mano para saludarla y ella se negó a estrechársela.

—¿Por qué no me saluda, señora Sin Memoria?

—¿Es que no tengo derecho a elegir a quien le doy la mano? —contestó ella.

El médico insistió y la mujer, muy sagaz, preguntó, un poco al azar:

—¿Es que esconde usted una chincheta?

Pero no recordaba nada. Su sistema límbico percibió al doctor como una amenaza de pinchazo sin que ella recordase conscientemente que se había pinchado. Por tanto, cuando decidió no darle la mano, no sabía por qué lo hacía.

Igual que nosotros cuando no sabemos por qué hacemos algunas cosas raras… O cuando no hacemos algunas que deseamos hacer, como escribir o leer

La lógica de la resistencia o, lo que es lo mismo, la lógica del bloqueo del escritor

Cómo enfrentarse al bloqueo escritor

Lo que podemos deducir del caso de la señora pinchada en el dedo por su médico es que, cuando aparece el bloqueo lector o la resistencia a escribir, un ser humano no tiene por que saber de dónde viene esa resistencia.

¿Y qué pasa cuando no sabemos por qué hacemos o dejamos de ahcer las cosas? Pues que nos frustramos. Mucho.

Nuestra reacción suele ser racionalizar. Donde racionalizar significa que aplica a la resistencia toda la fuerza de su razón… pero mal.

Cuando el maldito bloqueo o la no menos maldita resistencia aparecen nos decimos lindezas del estilo: soy una vaga, no tengo disciplina, siempre me bloqueo sin motivo, me falta fuerza de voluntad y una serie de cosas similares que refuerzan nuestros sentimientos de estrés.

¿Y qué pasa cuando nos estresamos a nosotras mismas? ¡Bingo! Reforzamos la necesidad de que el sistema límbico permanezca al mando para salvarnos de esa amenaza.

Mi experiencia personal con el bloqueo de escritor

Cuando estoy delante de internet, con el Word abierto y Tuiter reluciendo en azul celeste y me meto en Tuiter (que es una forma de resistirme a escribir, pero no la única), mi cabeza empieza a lanzar mensajes:

  • Ya estás otra vez
  • Eres adicta a las rrss
  • Nunca saldrás de ahí
  • Eres una perezosa
  • Así no vas a llegar a ningún sitio

Cuanto más dejo que prospere esa ronda de insultos, menos ganas tengo de salir de Tuiter y de escribir.

Aquí mi diálogo interno tentándome para que no escriba.

Afortunadamente, mi psicóloga me ha ayudado a reconocer la voz del bicho verde que me habla (he decidido que mi diálogo interno es la voz de un bicho verde y malvado muy similar a un duende de San Patricio) y cuando lo pillo, le doy una patada mental y hago el esfuerzo de centrarme.

Esto no es fácil.

Para empezar, al principio me sentía muy imbécil cuando lo hacía. Pero lo hacía. Como tengo la suerte de pasar mucho tiempo sola, hasta he llegado a decirle que me dejara en paz y le he mandado a la mierda en voz alta. No os lo recomiendo si tenéis trabajos, vais a clase, etc. La gente os va a mirar raro, eso os va a estresar y no os desharéis de la atención del sistema límbico jamás en la vida.

Es complicado, pero es posible.

En cualquier caso, la conclusión que debemos sacar de todo lo anterior, es que no es culpa nuestra que nos ataque la resistencia a la escritura o, dicho de otro modo, que nos paralice el bloqueo del escritor.

Es imposible escribir cuando el sistema límbico le ha tomado la delantera al córtex. Así que dejad de flagelaros, dejad de sentiros culpables, dejad de castigaros. Por favor, no es culpa vuestra.

Deshagámonos del la culpa, que no ayuda a nadie y centrémonos en resolver el tema.

Para ello hay dos cosas que debemos entrenar: reconocer la resistencia y combatirla

Reconocer la resistencia a la escritura para acabar con el bloqueo creativo

Cómo enfrentarse al bloqueo escritor

La mujer que me ha abierto los ojos con esto de la resistencia y cuya página os he enlazado al principio del artículo, o sea Rosanne Bane, llevó a cabo un pequeño estudio al respecto. Hizo unas preguntinas de nada a 350 escritores.

  • El 94% expresión que había sentido algún tipo de resistencia a la escritura. Siento comunicarte que tu bloqueo no te hace única. A mí tampoco el mío. Somos legión.

Las formas de resistencia a la escritura que mencionaron fueron:

  • Distracciones: 94%
  • Procrastinación: 84%
  • Inercia inicial o lo que llamamos “es que me cuesta ponerme”: 84%
  • Ansiedad o miedo: 70%
  • Bloqueo del escritor: 67% (estos decidieron no comerse mucho el coco)

En la página de Facebook que comparto con mis mecenas, la mayoría de ellos mencionó alguna o todas estas formas de resistencia. En mis clases también. Y también se comentaron otras que Rosanne Bane tiene en cuenta aunque aparecen menos:

  • Estar demasiado ocupadas
  • Dudar del propio talento
  • Autocrítica feroz
  • Perfeccionismo
  • Sentirse abrumada
  • Cansancio repentino e inexplicable cuando nos sentamos a escribir
  • Todas las anteriores y más…

Sea cual sea tu forma de resistencia, entrará dentro de una de estas dos categorías: o te congelas y huyes, o te congelas y luchas. Eso es lo que hacen los leopardos y otros mamíferos cuando se sienten amenazados. Y recuerda que el sistema límbico es el cerebro leopardo.

Congelarse y huir

Cuando un conejo está cruzando la carretera y lo deslumbran los faros de un coche, se queda paralizado. Mala idea. No voy a decir cómo suele terminar el conejo porque soy muy de llorar con estas cosas. Leed La colina de Watership.

El momento de congelación suele ser breve, luego el conejo sale corriendo, por lo general.

Congelarse y luchar

Esto es más feo, porque cuando luchas en este caso no es que inicies una batalla contra el sistema límbico ¿cómo vas a hacerlo si no sabes lo que pasa? Lo que haces es luchar contra ti misma e insultarte. Te tratas fatal. Te dices todas esas cosas horribles que hemos visto antes. También puede que discutas con otra persona, como tu profesora o alguna amiga que intenta animarte.

Esta lucha puede llevar a altas cotas de ansiedad y frustración muy intensa. Tanto, que te lleve a criticar a otros, que nada tienen que ver en lo que te sucede y a cosas tan extrañas como negar que puedes mejorar en la escritura.

¿Qué se puede hacer para combatir el bloqueo del escritor o lector?

Descansar de la escritura es positivo

Lo más importante es reconocer la resistencia a escribir como lo que es: un problema que se puede solucionar y que viene de un pequeño clic en el cerebro.

No estamos hablando de un misterioso arcano que te impide hacer lo que deseas. Lo que pasa es que tu cerebro se ha puesto en modo alerta.

Siempre, por supuesto, que no hablemos de otro tipo de trastornos. Este artículo habla únicamente de este bloqueo.

El lenguaje importa

Haced el ejercicio de llamar al bloqueo lector resistencia a la escritura. Posiblemente se os haga, ya de entrada, más sencillo tratar con el asunto. Las resistencias se pueden vencer. Los bloqueos imponen más respeto.

Además, si tienes una resistencia, es tuya, puedes trabajar con ella. Pero si estás bloqueado, te sitúas en una posición de víctima que no te permite mucha capacidad de acción.

Lo sé, sé que suena a autoayuda barata. Pero el lenguaje conforma la mente. De verdad. Nos pegamos para que se normalice el lenguaje inclusivo y escribimos porque las palabras tienen poder. Es buena cosa usar ese poder a nuestro favor.

Como enfrentarse al bloqueo lector

Cómo hacer que tu córtex se reactive para dejar de procrastinar

Las buenas noticias son que, ahora que ya sabes esto, seguro que te puedes imaginar cómo hacer que tu córtex se reactive. Sé que me vas a odiar cuando lo diga porque precisamente decirlo es lo fácil. Hacerlo ya es otra cosa. Pero bueno, aquí va: lo que debes hacer es relajarte.

Hay personas que se niegan la capacidad de relajarse, pero yo os aseguro que todas la tenemos. Lo que hace falta es paciencia con una misma y darse tiempo para que las técnicas de relajación funcionen.

Si tu resistencia a escribir es muy aguda y te causa dolor emocional o mucho estrés, comienza tus sesiones de escritura con una práctica de relajación.

No puedo, porque no soy experta, recomendarte cuál es la mejor para ti.

Algunas de las que se habla con cierto entusiasmo y que quizá te ayuden son:

  • Ejercicios de relajación
  • Poner música relajante mientras escribes
  • Escoger un espacio que te ayude a sentirte segura y a salvo

Cambiar de actitud

También viene bien que hagas un pequeño ejercicio de cambio de actitud:

  • Deja de criticarte. Cuando te oigas a ti misma ponerte verde, para. Para y asegúrate, en voz alta si puedes o escribiéndolo en un papel o pensándolo de manera muy consciente, que no eres una persona horrible, que no eres un fraude ni una mala escritora.
  • Cuando escribas, no te flageles por los errores que cometas.
  • Mira la escritura, o la lectura, como algo divertido. Tú eliges escribir porque quieres. Diviértete. Quítale peso.
  • Hay un truco muy sencillo que a mí me sirve cuando me presiono para escribir una obra maestra. Y menos mal: coge un post it o una hoja de papel y escribe: Hoy me doy permiso para escribir basura. Parece una idiotez, pero relaja muchísimo (y casi nunca escribes basura bajo esa premisa. Pero, si sucede, no pasa nada porque te habías dado permiso).
  • Si no tienes ideas, lee este post. Está enfocado en el terror, pero puede ayudar. Y si no, al menos lo pasarás bien 🙂

Conclusiones

Ahora ya sabes que la resistencia a hacer precisamente eso que más te gusta hacer no te convierte en una mala persona, ni supone un fracaso.

Puedes dejar de maltratarte y tratar de conectar con tu actividad favorita. Sin presión.

Las cosas salen mejor cuando las dejas fluir.

Escribir un primer borrador puede ser una experiencia muy liberadora. Así que dile a tu editor interior que sus indicaciones y críticas te parecen genial, pero que ya hablarás con él más adelante.

Busca la manera de relajarte. El relax es la mejor manera de hacer que tu cerebro salga del estado de alerta y le devuelva el mando al córtex. Algo que no puedes hacer de manera consciente porque no tienes un botón. Así que cierra los ojos, respira y sonríe.

Solo es resistencia. Y nadie es tan capaz de vencerla como tú.

Ahora ya puedes decirlo: ¡Adiós, bloqueo del escritor!

Sobre este artículo

Escribir este artículo me ha llevado unas ocho horas de trabajo, puede que algo más.

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Entradas creadas 151

Un pensamiento en “Qué es el bloqueo del escritor y cómo vencerlo

  1. ¡Un artículo muy interesante! Y muy bien planteado 😀
    Me resulta curioso lo del cerebro leopardo, ¡jamás lo había oído! (siempre había oído lo del cerebro mamífero, pero nunca específicamente un leopardo, ¿de dónde sale esa expresión? Veo que en inglés es habitual pero en español no parece que se use). También había oído la historia del médico pero de forma distinta, como un experimento de hipnosis, aunque quizás sea un intento de replicar la experiencia de 1911…
    ¡Un gran artículo! Veo que también has cambiado tu patreon, así que le echaré un vistazo de nuevo ^^

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