¿Sabes cuántos concursos literarios he ganado en mi vida? No pasan de 15. ¿En cuántas convocatorias he entrado? No más de diez. ¿Y a cuántos me he presentado? Pues posiblemente al doble. No me gustan los concursos. De todos modos, de vez en cuando, sigo pensando en presentarme a un concurso literario.

Cuando una es escritora son muchos los momentos en los que se pregunta si lo que hace merece la pena. A veces parece que esos momentos son todos. Entonces, en nuestras horas más bajas, nos decimos: «¿Y si me diera la ventolera y me decidiera a presentarme a un concurso literario?». También puede surgir esta pregunta cuando nos encontramos en uno de esos momentos de plenitud en los que miramos a Cervantes por encima del hombro, no nos vamos a engañar.

La cuestión es ¿Es buena idea presentarse a cualquier concurso? ¿Hay alguna manera de asegurarse de que lo ganarás? ¿Qué pasa cuando no solo no quedas el primero sino que ni siquiera obtienes una mención especial?

Para qué sirven los concursos literarios

Ganar un concurso literario es genial. Para la autoestima y para la acumulación de palmadas en el hombro va de maravilla, os lo digo yo. Cada vez que he ganado alguno me he sentido bien, más segura de mis capacidades como autora, con más ganas de seguir.

Sobre los jurados

Cómo presentarme a un concurso literario
Imprescindible llevar sombrero para ser jurado literario

Pero no es buena idea, a largo plazo, confiar en los frutos de los concursos. Porque hay algo que es cierto nos guste o no nos guste: por muy objetivos que pretendan ser, los miembros de un jurado literario son personas y las personas conectan mejor con unas lecturas que con otras. Ya os lo decía en este artículo de aquí.

Eso quiere decir que a lo mejor tu relato no conecta con ese jurado. Aunque sea bueno. Si el jurado se toma su tarea de manera profesional, el peso emocional no será lo único que juzgue, pero tampoco es algo que se pueda obviar. Así que, ante dos obras de calidad similar, seguramente se decante por la que más le ha tocado la patatuela.

Como siempre digo, caerle en gracia a un jurado es una especie de magia negra. Yo lo he conseguido muy pocas veces y me ha llevado algunos años aprender que no ganar un concurso literario depende tanto de la calidad del texto como de otras cuestiones.

Casi nunca de la mala fe de los jurados.

Si es que solo hay que ver las opiniones de tus obras favoritas en Goodreads: la misma novela, el mismo relato, tiene opiniones de constelaciones enteras junto a otras de agujeros negros. Y en ocasiones ambos tipos de valoraciones están bien argumentadas.

¿Qué utilidad puede tener presentarme a un concurso literario?

Pero estamos aquí para hablar de para qué sirven estos concursos, así que basta de advertencias.

Los concursos literarios sirven para obligarse a escribir cuando vamos cortas de motivación. Hay a quien le funcionan estupendamente las fechas límite para forzarse a darle a la tecla. Si es tu caso, tampoco te recomiendo que escojas concursos muy cercanos al momento de la decisión. La frustración nunca es buena compañera.

Sirven para salir de la zona de confort. Sobre todo si escoges temáticas que no te sean familiares. Explorar siempre es bueno, expande tus límites sin drogas, te permite leer obras a las que jamás te habrías acercado y enriquece tu bagaje personal.

En la era de Twitter, sirven también para hacer pandi. Me encantan las conversaciones alrededor de convocatorias, cómo las autoras se dan ánimos, cómo van anunciando sus progresos y sus nervios. Me parece sano y humano. Lo que no me parece es obligatorio, también te lo digo. Hay gente por ahí que es como la infantería de la literatura. Gente que se pasa los días a pico y pala y no lo publica. Tan válida es una cosa como la otra.

No ganar un concurso literario sirve, sobre todo, para forjarse el carácter. Los rechazos duelen. Hasta cuando te acostumbras a que te rechacen, duele. Incluso las negativas más amables sientan mal. Y sería un poco raro que no dolieran, la verdad. ¿A quién le da lo mismo que su obra guste o no guste? La cuestión es que hay que pasar del berrinche inicial a una etapa posterior en la que analizamos, aprendemos y mejoramos. Esto no sucede si no mostramos nunca lo que escribimos. Presentarme a un concurso literario o enviar manuscritos a editoriales (que es otro tipo de concursos), sirve como entrenamiento para la futura crítica.

Presentarse a concursos literarios como parte tu estrategia de autora

Cómo presentarme a un concurso literario

Dicho todo lo anterior, especialmente aquello de la zona de confort, vamos a algo importante que casi nadie se plantea cuando se le ocurre la brillante idea de presentarse a un concurso literario: ¿Para qué sirve a largo plazo ese concurso que has elegido en particular?

No os voy a engañar, el concepto largo plazo en mi vida es, como el concepto de ahorro, un ente con la fragilidad existencial del unicornio. Mi largo plazo durante casi toda la vida han sido cinco minutos. Y me cuesta mundo y medio plantearme las consecuencias que mis decisiones tendrán dentro de un año, dos, cinco o ¿diez? ¡Venga ya! Dentro de diez años no sé ni quién seré.

Pero eso no importa. Por mucho que me moleste tener que pensar a largo plazo, es necesario hacerlo. Así que me fastidio. Y tú también. Fastidiémonos juntas.

No vale con ganar un concurso literario cualquiera

Hay que preguntarse algunas cosas antes de salir corriendo tras la brillante luz del concurso a ganar. Prueba a hacerte estas preguntas:

¿Tengo tiempo para presentarme a un concurso literario en concreto?

Porque a lo mejor resulta que lees una convocatoria, te parece el tema de tu vida y se te ocurre una idea de manera instantánea, pero resulta que tienes que interrumpir un proyecto en curso.

A veces boicoteamos nuestras metas a largo plazo introduciendo obstáculos a corto plazo. Lo que vienen a ser distracciones. Y aunque esto está muy bien cuando lo hacemos dentro de nuestras historias, es poco conveniente para nuestras vidas. Si tu objetivo es terminar esa novela que te apasiona, a lo mejor no es buena idea invertir tiempo y esfuerzo en una meta menor.

Otras veces lo que necesitas es distraerte porque ya no ves lo que estás escribiendo. Eso solo lo sabes tú. Pero pregúntate si de verdad tienes tiempo y contesta con sinceridad.

¿En qué me beneficia presentarme a un concurso literario en particular?

Ya hemos dicho que sanear la autoestima mola, pero nuestro amigo el largo plazo ataca de nuevo: ¿Es prestigioso el concurso al que te presentas? ¿Da dinero? ¿Ofrece la posibilidad de publicación en una editorial que te interese? ¿Te dará mucha visibilidad?

Si la respuesta a todas esas preguntas es que no ¿para qué narices te quieres enfangar en una convocatoria que va a quitarte horas de sueño, o de ver Netflix o de hurgarte la nariz?

Ojo, que siempre está la madre de todas las respuestas: es que me apetece mucho. Es que de verdad que quiero. Yo ahí no me meto porque tú sabrás si todo lo que quieres te conviene. Para personalidades compulsivas, la mía. Pero que conste que no hemos venido aquí a darte palmaditas en la espalda, sino a optimizar tus esfuerzos a la hora de ganar concursos.

Supongamos que has contestado que sí a las preguntas tres y/o cuatro: editorial molona y/o visibilidad.

¿Quién convoca el concurso al que vas a presentarte?

Cómo presentarme a un certamen literario
Busca con lupa, busca con garbo

Es ESA EDITORIAL que te flipa. Esa que hace las mejores portadas porque todas llevan gatitos temáticos y la sigues desde el primer libro que publicó, y sueñas con ellos. Has hecho un póster collage con todas sus publicaciones y varios conjuros de magia blanca para que se lean tu manuscrito (aunque todavía no se lo has mandado porque no dejas de presentarte a concursos literarios).

Bien, esto podría parecer motivo más que suficiente para liarte la manta a la cabeza y escribir, con sangre si hace falta, las 5.000 palabras que te piden. Pero ¿y si no?

Yo te recomiendo que en caso de loco amor editorial, antes de comprometer tu tiempo y tu esfuerzo con esto de ganar un concurso literario, hagas un ejercicio de alta traición a tu corazón. Pregunta a personas ajenas a tu círculo qué les parece la editorial. Busca opiniones que no compartan tu sesgo. A ver si resulta que el amor es ciego o, como decía Mónica Naranjo «El amor coloca y transforma lo que toca». A veces es mejor darte contra la pared antes de invertir que después. Todas las veces. Y, oye, es probable que la editorial sea de fiar y te convenga. La mayoría lo son. Pero quien tiene que cuidar de su reputación eres tú.

Esa visibilidad ¿es cierta?

Te recomiendo que hagas un pequeño sondeo. A ver si esa editorial o esa convocatoria (algunas no salen de editoriales) te van a dar lo que crees que te darán. No sea que te metas en el jardín del concurso en busca de fama imperecedera y solo te lea tu madre tras un viaje de meses hasta el monte del destino, donde se encuentra, envuelto en llamas el único manuscrito disponible de la prueba de tu triunfo.

Recuerda que ganar un concurso literario debe ser bueno para ti

Cómo presentarme a un concurso literario
Concurso saludable vale por dos

Puede que quieras colaborar con una buena causa. En internet cada vez hay más convocatorias para visibilizar temas concretos y para donar beneficios a ONGs. Y eso es genial. No me refiero a esas convocatorias, que valoro y respeto.

Cuando los concursos parten de editoriales o blogs, los primeros beneficiados por el éxito de participación son las editoriales y los blogs. Dado que ganar un concurso literario no es sencillo y conlleva un desgaste intelectual y emocional, no vayas por ahí validando a troche y moche a entidades y sitios web que no lo merezcan.

Para que presentarme a un concurso literario sea parte de una estrategia, debo tener en cuenta esas preguntas, contestarlas honestamente y valorar si las respuestas se alinean con mis objetivos. Sean estos objetivos los que sean, tú sabrás qué quieres conseguir cuando escribes.

Si tu objetivo es ganar concursos porque es lo que te mola (lo cual está muy bien) ¿qué haces? ¿Por qué has leído hasta aquí? ¡Cierra el blog ya!

Elegir los concursos que se adaptan a ti es más fácil que adaptarte tú a todos los concursos

Dentro de tu estrategia de concursos esto debería ser la segunda máxima a seguir. La primera es lo de preguntar-responder-valorar. Ya sabes, eso de lo que hablábamos un par de párrafos más arriba.

Salir de tu zona de confort es genial para experimentar. Y si tu objetivo al presentarte a una convocatoria es escribir cosas distintas, pues tanto mejor. Pero si tu objetivo es ganar un concurso literario porque quieres publicar un relato en una editorial que mola o porque te van a pagar, entonces no te lo pongas difícil.

Busca concursos que se adapten a tus características. A mí me gusta mucho esta página, que es una hebra de hilo bien gorda de la que tirar. Se trata de una base de datos muy maja donde encontrarás cantidad de concursos. No siempre está actualizada, eso sí. Así que si encuentras una convocatoria que te guste, ponte en contacto con la entidad convocante y asegúrate de que sigue vigente y de que tienes la última versión de las bases.

Y ahora, a lo que vamos ¿para qué vas a romperte la cabeza escribiendo un relato de 5.000 palabras cuando en lo que de verdad eres buena es en historias de 3.000? Busca convocatorias de 3.000 palabras. Te costará menos escribir y tendrás más posibilidades de hacer algo que merezca la pena.

Optimizar esfuerzos es una de las lecciones más valiosas que he aprendido.

Tipos de concursos literarios a los que presentarte dentro de tu estrategia

Existen diferentes tipos de concursos literarios.

Los convocados por grandes editoriales. Podría meterme en el jardín de si son premios dados de antemano o no, pero ya hay mucha gente paseando entre esos arbustos. Yo tengo mi opinión y seguramente tú tienes la tuya.

Convocados por ayuntamientos y entidades culturales. Estos concursos me gustan. Tienen mejor reputación que los anteriores y dan dinerito. La mayoría no secuestran los derechos durante demasiado tiempo porque el fin del ayuntamiento no suele ser ganar dinero con la edición de los libros y además suelen quedar bien en los CVs. El problema es que la temática suele ser muy local o muy trillada y a mí me aburren mortalmente. Pero son un buen modo de vivir de escribir y ganar concursos.

Convocados por editoriales pequeñas. Yo cuento las convocatorias específicas y también la recepción de manuscritos como concurso, francamente. Al final, en ambos casos tienes a personas decidiendo si tu obra va a ser publicada. Y además creo que es sano tomárselo así. Con sus dosis de autocrítica ante el rechazo, claro. Pero de eso hablaremos más adelante. Las editoriales pequeñas con mucha presencia en redes nos parecen más asequibles y eso nos infunde más valor, así que les enviamos más cosas. Siento ser una pesada, pero me remito al apartado de preguntar si de verdad merece la pena. Muchas veces es que sí, pero no hagas las cosas a ciegas. Pensar antes de actuar es esencialmente bueno. Menos si vas en bici cuesta abajo y descubres que no tienes frenos y ante ti se abre el mar Caribe, pero antes del agua hay unas rocas afiladas. Si ahí no haces algo pronto acabarás fatal a no ser que te intercepte un fornido empleado del hotel all inclusive al que terminarás debiéndole la vida. Sí, hablo desde la experiencia. En ambos casos.

Convocados por blogs. Examina el blog. Con lupa. Sobre todo si no lo conoces. Hay docenas de blogs que convocan concursos fraudulentos que solo sirven para inflar el ego de los participantes. Estas cosas suelen terminar con la oferta de que compres el libro en el que aparece tu obra ganadora. Se le queda a una cara de imbécil y se le enfría el corazón. Sí, esto es como lo de la bici. También he estado ahí. Y no, no compré el libro.

Convocadas por particulares con una causa que defender o una temática que visibilizar. A mí estas me gustan mucho porque me dan la oportunidad de leer sobre temáticas que no había explorado y de conocer a autoras a las que no conocía. Hay personas que trabajan mucho sus convocatorias y que obtienen resultados increíbles. Pienso en Empotradoras o en Érase otra vez, por ejemplo. Pero hay mil más. Esas dos me han impresionado especialmente. Echa un vistazo en este artículo, creo que incluí algunas muy chulas.

Define tu estrategia a largo plazo (ya sabes, aquello de saber cuál es tu objetivo como escritora) y decide cuáles de esos concursos te interesa ganar.

Algunos trucos básicos para presentarme a un concurso literario, o dos, o tres, o muchos

ganar concursos literarios es posible
Por si no ha quedado claro, en esto no hay letra pequeña: LEE LAS BASES

Vamos con los básicos. Lo primero que necesitas para ganar un concurso literario es que no te descalifiquen ¿verdad? Pues ten esto muy en cuenta:

LEE LAS BASES

LEE LAS BASES OTRA VEZ

HAZ QUE TU OBRA LAS CUMPLA

SI TIENES DUDAS, PREGUNTA

Esto no es un truco, es de primero de concursos y de primero de convocatorias. Si te piden un máximo de 5000 palabras, es mejor que entregues 4980 que 5020. Eres escritora, sintetiza. A lo mejor salir de tu zona de confort es tan simple como sintetizar. Al principio cuesta porque les cogemos cariño a nuestras palabras, pero la verdad es que, una vez aprendido, el arte de podar es tu mejor aliado. ¿Qué como podas?

Con solo repasar esas tres cosas seguro que te quitas cien palabras de casi cualquier texto. Y si no tienes claro cómo, siempre te puedes hacer mecenas en Patreon y apuntarte a nuestro taller literario. Allí te echamos un cable.

Examinar ganadores anteriores (y al jurado)

Lo básico son las bases y por eso se llaman bases, pero saber con quién te juegas los garbanzos nunca está de más. El consejo que más se da es que hagas un poco de investigación y veas qué tipo de obras han ganado las convocatorias anteriores del concurso al que te presentas. Eso te da una idea del tipo de política general del certamen.

Yo aconsejo hacer otro tipo de investigación siempre que sea posible: averigua quien va a decidir sobre tu obra. Investiga cuáles son sus filias y sus fobias. Es cierto que lo mejor para ganar un concurso literario es buscar uno que se adapte a ti, pero afinar la puntería es una herramienta que no debes desperdiciar.

La mayoría de los concursos anuncian quién será el jurado en las bases, así que usa internet en tu propio beneficio. Además, saber quién te juzga también puede ayudarte a decidir si quieres participar o no.

Gestionar el rechazo (y el éxito)

Has encontrado el concurso de tu vida. Es perfecto. Piden tu extensión predilecta, dominas el tema desde los tres años de edad. De hecho es autobiográfico. ¡Claro que sabes lo que siente un dragón hembra al poner un huevo! Escribes un relato que se adapta a las bases como un guante de látex de la talla perfecta y además la convocatoria la lanza tu mejor amiga y el jurado son tus padres, que te adoran.

¿Qué puede salir mal?

Bueno, pues lo gana otra persona.

Sí.

Así es la vida.

TU CONCURSO lo ha ganado OTRA PERSONA.

¿Y ahora qué?

La mayor parte de las convocatorias establecen que no van a mantener comunicaciones de ningún tipo con los lloricas no seleccionados. Algo perfectamente comprensible. Tampoco es que ser jurado de un concurso esté pagado en todos los casos.

Motivos de rechazo

Lo primero que hay que tener en cuenta es que no existe un motivo único por el que se rechazan los textos presentados a concurso.

  • ¿De verdad se ajustaba el texto a las bases?
  • Quizá se parecía a otros relatos. La originalidad se valora mucho en los concursos y no es fácil ejecutar una idea que no se haya explorado antes. A lo mejor tu cuento era bueno, pero pecaba de común.
  • Tu cuento era bueno y único, pero había otro similar un poco mejor.
  • Tu cuento se adecuaba a las bases, era bueno, único, el mejor en su especie, pero no encajaba con la línea editorial de la entidad convocante. O con su ideología. (Esto me ha pasado con uno de los mejores relatos que he escrito y que está en este libro)
  • Sorpresa: tu relato no es de los mejores. Esto es muy probable. Hay escritoras muy buenas ahí fuera. Y no debemos sufrir por ello. Al contrario, la mejor política es buscarlas y aprender de ellas. Leer a quienes son mejores que tú y analizar por qué lo son es un método estupendo para mejorar.
  • Más sorpresa todavía: tu relato no es bueno.

Cómo saber por qué te han rechazado

Lo que ocurre es que, como no tienes posibilidad de comunicarte con el jurado, no sabes cuál es el motivo del rechazo.

En el caso de un manuscrito enviado a editorial, a veces recibes alguna indicación, pero son las menos. Así que ¿cómo sabes por qué te han rechazado? ¿Cómo sabes qué es lo que debes mejorar?

Bueno, pues la cruda realidad es que no lo sabes.

Así que lo único con lo que puedes trabajar es con el rechazo y con la interpretación del rechazo.

Ya he dicho más arriba que lo normal es sentirse mal cuando a una le rechazan una obra. Y que lo más sano es pasar a la etapa posterior: aceptar el rechazo y pasar a lo siguiente.

Interpretar el rechazo es la clave

Lo más importante es que no interpretes el haber perdido el concurso como que eres mala escritora. Incluso si decides pensar que no has ganado porque tu relato era una basura. Porque, para el caso de que eso sea cierto, lo que es malo es el relato, no tú.

Tú eres una escritora y como tal habrá obras que te salgan redondas, otras más bien mediocres y otras malas. Siempre.

Imagina que un día ganas un premio internacional de literatura (estando viva) que premie la calidad indiscutible. Pues eso no te garantiza que lo siguiente que perpetres no sea un asco.

Así que escribir un mal relato no significa que todo lo que vayas a escribir sea malo.

Un rechazo solo es un rechazo.

El fin del mundo viene con complementos: humo, explosiones, inundaciones y, en mi versión, monstruos que han hibernado durante siglos y nos devorarán. Nada de eso pasa cuando es otra persona la que gana tu concurso.

Sigue adelante y, como dice Neil: Make good art.

No me canso de poner este vídeo. Lo veo todas las semanas porque, mira, presentarse a concursos estará bien o no, pero escribir es lo que importa.

Por qué no es buena idea publicar tu relato inmediatamente después de ser rechazado

A mí me da igual que lo hagas.

Es probable que no lo lea porque la carta de presentación: «rechazado por el jurado de esta convocatoria» no me atrae mucho. Salvo si los convocantes me parecen un chiste, en cuyo caso quizá lea tu relato para confirmar que no tienen criterio. Pero esas son las cosas retorcidas que hago yo cuando tengo tiempo, que no es muy a menudo.

Hay una razón que de verdad deberías valorar antes de hacer o pagar una bonita portada para ese relato que rechazaron en aquella convocatoria:

Si lo publicas, no lo puedes volver a usar.

¿Qué decíamos más arriba sobre optimizar esfuerzos? ¿Quién te dice que no va a haber una convocatoria similar en prados más verdes? O, lo que sería más grave, ¿quién te dice que no te sucederá lo que nos ha pasado a la mayoría de quienes escribimos? La historia va más o menos así:

  • Escribes el relato de tu vida para el concurso de tu vida.
  • Pierdes el concurso.
  • Haces todo el drama.
  • Asumes que es lo que hay.
  • Sigues leyendo y escribiendo.
  • Sigues leyendo y escribiendo.
  • Sigues leyendo y escribiendo.
  • Así quince bullet points más.
  • Aprendes algo nuevo y descubres que el relato de tu vida tenía un defecto que no habías visto porque cuando lo escribiste ni siquiera sabías que se podía fallar en eso.
  • Le das una vuelta al relato.
  • Lo arreglas y te queda bien bonito.
  • Ya lo puedes presentar a otro concurso porque además has aprovechado para pulir otro par de docenas de cosas que has visto que se podían mejorar.

Si publicas ese relato rechazado, no solo te impides a ti mismo volver a utilizarlo, sino que te niegas toda esta evolución.

A ver si te crees que ya lo sabes todo y has llegado a la cumbre de tu literatura, muchacha. Ya te digo yo que no. Y, una vez más, te lo digo desde la experiencia.

Y esto es todo

Resulta que este mes termina la convocatoria Érase Otra vez Villanos, de la que soy jurado. Y la AECFFT ha anunciado que también coseleccionaré la antología Visiones 2020. Así que no te hablo solo como escritora que ha ganado y perdido concursos literarios, sino también como jurado.

Preséntate a los que quieras, pero hazlo sabiendo lo que haces.

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2 pensamientos en “Cómo presentarme a un concurso literario (y tener alguna posibilidad de ganarlo)

  1. Hola, Alicia. Tengo muy pocos amores en internet, pero hace poco encontré tu blog (ni idea si esto tuyo es un blog o es otra cosa, pero da lo mismo) y fue flechazo al primer vistazo. Hasta me suscribí y me llegó este inaugural enlace. He copiado algunas de tus entradas para poder imprimirlas y leerlas con comodidad en lo más oscuro de la noche campirana.

    Te felicito (también imagino que todos los gamberros te decimos lo mismo), me encanta tu sentido del humor y fina ironía. Tus textos son muy agradables al leerlos y en no pocas ocasiones me tiro al piso de la risa con tus ocurrencias.

    Ahora vienen las escamas.
    1. En algún punto anotas que envías o envían PDFs con los artículos. ¿Cómo se hace para entrar a ese Shan Gri La exclusivo?
    2. Sin ánimo de cuestionarte, es tu blog y por supuesto haces lo que quieres, solo es por preguntar (que decía mi abuela que el que no pregunta se queda “endejo e irnorante”). He notado que solo escribes como si tus lectores fueran en femenino o es que ¿no te interesan lectores masculinos?

    Sea lo que fuere, seguiré leyéndote, gozando y aprendiendo contigo o de ti… Cosa interesante este mundo tecnológico, lleno de sorpresas agradables y didácticas…

    A pesar de estos tiempos de coronavirus, como es tecnológico y a distancia, te envío un abrazo gigantesco desde la cumbre indómita del inmarcesible volcán Barú en la egregia República de Chiriquí.

    Saludos, Manuel.

    1. Hola, Manuel.

      Me alegra mucho que te guste el blog y spero que te sea útil.

      Para recibir los artículos en PDF basta con suscribirse a mi lista de correo. Es aquí: https://mailchi.mp/840695cc7b97/seleccionada-para-seleccionar-sirve-de-algo-presentarse-a-concursos-literarios

      En cuanto al femenino en mi blog, es una decisión que entiendo que puede traer algunos problemas. Decido usar el femenino genérico para referirme tanto a hombres como a mujeres.

      un saludo cordial y espero verte por aquí a menudo!

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