Hay varios lugares relacionados con el terror que me gustaría visitar: el estado de Maine, donde suceden la mayoría de los libros de Stephen King, y el Museo Warren, mucho más pequeño pero también mucho más malvado. Lamentablemente, este último está cerrado y, desde la muerte de Lorrain Warren, no se sabe a ciencia cierta si se volverá a abrir.

A veces me da la sensación de que pierdo el tiempo soñando con cosas que ni han existido ni existirán, pero en eso consiste leer y en eso consiste escribir. ¿No te pasa lo mismo a veces?

Pues entonces vamos a hacer una pequeña visita a este museo de los horrores. Porque guarda objetos que nos ayudarán a encontrar temas, personajes y trasfondos increíbles para nuestras historias de terror. Este museo del ocultismo es una enorme madeja con un montón de hilos de los que tirar. Diviértete con el espectáculo y aprovecha todos los datos, historias y personajes que encierran esas vitrinas.



¿Qué es el museo Warren?


El matrimonio Warren abrió este museo del ocultismo en 1952, cuando fundaron la Sociedad de Nueva Inglaterra para la Investigación Paranormal. En él guardaban toda una serie de artefactos y extraños objetos encantados, malditos o poseídos. El museo se encontraba en el sótano de su casa. 

Puesto que el matrimonio Warren estaba formado por dos expertos demonólogos, entenderemos que su sótano era el mejor lugar para guardar esos peligrosísimos objetos que encontraban mientras ayudaban a familias a librarse de las maldiciones, posesiones y encantamientos. Familias en su mayoría católicas, como ellos mismos. Quédate con este dato.

Algunos de sus casos más famosos han llegado al cine de la mano de la saga The conjuring, en la que se habla de la bruja Batsheba, que acosaba a la familia Perron. 

Portala del libro de Andrea perron sobre el caso de la Bruja Batsheba.
Museo Warren

¿Sabías que Andrea, una de las hijas, de la familia Perron escribió sobre los acontecimientos? Pues lo hizo, y hay una auténtica saga literaria al respecto.

Los Warren fueron tan famosos que daban conferencias, los invitaban a programas de televisión, salían en prensa e incluso viajaron fuera de los Estados Unidos cuando se los necesitaba. De Inglaterra sale el segundo caso llevado a la gran pantalla y protagonizado por los Warren: El expediente Enfield. Aunque, al parecer, en esta ocasión su aportación se dramatizó excesivamente para la película y los Warren no estuvieron en Londres más que un día, sin aportar demasiado a la solución del problema.



El hecho es que la actividad de los Warren estuvo rodeada de controversia, como no podía ser de otra manera. Se los acusó de engañar, estafar, de hacer montajes y de todo tipo de imprecisiones. Este artículo, en inglés, describe muchas de ellas.

Así pues ¿Qué es o qué fue el Museo Warren? Una colección personal de objetos malditos creada por Lorraine y Ed Warren con los artefactos que confiscaban en las casas y a las familias a las que exorcizaban.  

Qué objetos formaban el Museo Warren?

La verdad es que este museo del ocultismo guardaba todo tipo de cosas, desde el ataúd de un vampiro moderno, hasta una caja de música, ídolos satánicos, un traje de novia maldito y, por supuesto, la malvadísima muñeca Annabelle, que tiene su propia serie de películas.




Annabelle, la joya de la corona en el Museo Warren


El museo Warren guarda una como estas
La foto es mía y el sitio donde la saqué no está ni cerca del Museo Warren, pero aún así daba miedito.

La muñeca real que Ed y Lorraine Warren mantenían encerrada en una vitrina y protegida con una carta de tarot y el famoso letrero que decía: «absolutamente prohibido abrir» era un ejemplar de las famosas muñecas Raggedy Ann. Unas muñecas de trapo con el pelo de lana roja y nariz triangular. 

Las creó el escritor e ilustrador Johnny Gruelle en Estados Unidos para una serie de libros para niños en 1915 y salieron a la venta en 1918. 

Me consta que se vendieron mucho. De hecho, durante un recorrido por la Ruta 66, visité la reproducción de un antiguo pueblo y en una de las habitaciones vi una. Te puedo asegurar que, aunque la imagen de la muñeca en la película es completamente diferente al juguete real, no pude dejar de sentir cierto escalofrío. 

Por cierto, existen películas infantiles protagonizadas por estas muñecas y filmadas en 1978 y 1979:



¿Cuál es la historia de Annabelle?



En 1970, una mujer le regaló a su hija, estudiante que vivía fuera de casa con otras amigas, una muñeca Raggedy Ann. Al poco tiempo de recibirla, en la casa comenzaron a suceder cosas extrañas. 

Como corrían los años 70, los videntes, buscadores de lo oculto, etc, campaban a sus anchas por esos mundos, así que las chicas llamaron a una médium, que les dijo que la muñeca estaba poseída por el espíritu de una mujer fallecida, Annabelle Higgins.

¿No os recuerda esto a la smpática mdium de Poltergeist, Tangina? Porque a mí sí.


Poltergeist toma elementos del Museo Warren y sus historias asociadas.

A las chicas les cayó bien la señora y le dieron permiso para habitar el cuerpo de la muñeca. Lo malo fue que, una vez permitida la entrada, la muñeca dejó de comportarse de manera inofensiva. Entonces entraron en escena los Warren, que no hicieron gran cosa, por lo visto. Declararon que la muñeca era un demonio y se la llevaron a su museo del ocultismo, donde permaneció encerrada.

Otra pequeña nota: ¿A quién no hay que dejar entrar en casa porque pierden su poder? ¡Bingo! A los vampiros.

Según este artículo, que analiza la relación entre lo paranormal y la cultura pop (también en inglés, lo siento), por esas mismas fechas salió a la luz la historia del muñeco Robert. Al parecer, una mujer caribeña, ducha en las artes de la magia negra, le dio a Robert Eugene Otto, en 1906, en Florida, un muñeco que terminó moviéndose solo y asustando mucho a la familia a la que pertenecía. 


¿Por qué 1970 fue el escenario en el que se hicieron públicos estos sucesos con muñecos? 


La respuesta está en la archiconocida serie de televisión dedicada a lo extraño: The Twilight Zone (La dimensión desconocida). En 1963, se emitió el episodio titulado Living Doll (Muñeca viviente), en el que una mujer, curiosamente llamada a Annabelle, le regala una muñeca a su hija. Yo también quiero vídeos en español, pero esto es lo que tenemos.



Vale, también tenemos esta versión de Los Simpson.



La cuestión es que los Warren, y la psicosis generalizada que vino después, se inspiraron en la serie de Rod Serling (al que en casa no podemos evitar llamar Sterling), como gran parte de las novelas de terror del siglo XX.

Y no es esta la única referencia que une a los Warren con el cine


La Muñeca Sombra



La historia de esta muñeca es similar a la de algunas historias muy conocidas del cine. Su aspecto no es especialmente agradable ¿verdad? Pues su función menos todavía. Al parecer, se fabricó con piel y huesos humanos para que cualquiera que recibiera una fotografía suya muriese. Las fotografías se las hacían sus creadores, por supuesto.

La relación con la superstición de que hacerse una foto es poner en peligro tu alma es evidente ¿verdad? 


¿Y cómo llega la muñeca sombra al museo del ocultismo?


Según la historia más extendida, un coleccionista de muñecas antiguas se hizo con este ejemplar único sin saber lo que estaba comprando. Mientras escribo este artículo voy a suponer que el hombre era ciego o que tenía una visión un poco distorsionada de la realidad. Porque si el aspecto de esa muñeca no te pone sobre aviso, es que algún problema tienes.

A esto me refiero cuando digo que lo que escribas tiene que estar bien pensado. Si publicas una historia en la que alguien se lleva algo horrible a casa, que haya un buen motivo, por favor.

Bueno, pues este coleccionista sin sentido del peligro se lleva la muñeca a casa y tanto él como su esposa tienen unas horribles pesadillas. Pero no solo eso, sino que se levantan llenos de rasguños y magulladuras. Y ¿a quién llaman?

¡A los cazafantasmas! Que en este caso son el matrimonio Warren. Ellos, ni cortos ni perezosos, se hacen cargo de la muñeca, que pasa a formar parte de la Colección Warren de Objetos Diabólicos. 


El órgano que toca solo


El Museo Warren

Reconozco que este es uno de los objetos del Museo Warren que menos me impresiona. Al fin y al cabo se trata de un instrumento musical que toca. No es para tanto. Vale, lo hace solo, pero tampoco es que mate o que te convenza de hacer cosas que no quieres, que es lo que de verdad da miedo ¿no?


El ídolo satánico del bosque


Ídolo satánico de El Museo Warren

Cuando los Warren decidieron dar cobijo a este ídolo, Lorraine no tardó en arrepentirse. Al parecer, a su llegada empezó a sufrir episodios paranormales debilitantes, como levitación involuntaria. También caía en estados de catatonia que se prolongaban durante varios días.

El objeto llegó a manos del matrimonio procedente del hombre que lo encontró durante una excursión por el bosque. Al verlo, allí, entre los árboles, no pudo evitar correr hacia él y sentir que la fuerza sobrehumana de esta especie de Groot venido a menos le sorbía la fuerza vital.

El Museo Warren
Mis asociaciones y yo. Lo siento, este es un artículo serio, pero a mí me recuerda al Sr. Burns que, por otra parte, también era muy de absorber la energía vital

Otros objetos que se veían en el Museo Warren

El mono que toca el acordeón, decenas de espejos, cajas de música, muñecas como para poner una juguetería, máscaras. 

Muchos de estos objetos que los Warren mantenían bajo llave para proteger al mundo de sus efectos malignos eran juguetes u objetos domésticos. 

¿Qué nos enseña el museo del ocultismo que podemos usar en nuestra escritura?

No hace mucho hablábamos de retellings. El retelling es el arte de contar una historia ya conocida pero dándole un aire nuevo.

Los Warren son, con toda probabilidad, los maestros del storytelling y el retelling más inteligentes de la historia. Porque, además de usar hechos escritos por otras personas o supersticiones muy extendidas, añadieron varios elementos que deben estar presentes en cualquier buena historia de terror:

Suprimen la distancia emocional

Los objetos del Museo Warren cayeron en manos del matrimonio y de nadie más. Si están en ese sótano, encerrados bajo quince bendiciones, es porque Lorraine y Ed fueron buenas personas que querían hacer del mundo un lugar más seguro. 

Para suprimir esa distancia emocional, los Warren cuentan una historia en primera persona. Ellos son los narradores y nosotras, como público, las lectoras. Lorraine y Ed se ocuparon de establecer en tantos medios como pudieron su calidad de médiums. Sobre todo ella, que cuenta una historia, siempre la misma, acerca de cómo, de muy pequeña, empezó a ver el aura de la gente.


El Museo Warren. referencias, calcos y clichés.
¡Lorrane Warren, no vayas hacia la luz!

¿Sabes quién más veía cosas de pequeña? Caroline, la protagonista de Poltergeist. Este es uno de los clichés que mejor funcionan cuando se trata de médiums y personas altamente sensibles: niñas inocentes que no tienen control sobre sus percepciones.

¿Quién más sufre por entrar en contacto con las cosas del más allá sin maldad? Reagan McNeil, la protagonista de El Exorcista.

La diferencia es que Lorraine Warren no solo es una niña inocente con poderes o al menos con percepción paranormal. Además, sobrevive a esos poderes y los usa para el bien. 

Caroline y Reagan son posteriores a Lorraine, pero eso no quiere decir que  el personaje de la niña inocente con percepción extrasensorial fuera nuevo cuando los Warren abrieron su museo.

Fueron unas niñas las que inventaron el espiritismo moderno. Luis Alfonso Gámez habla de ellas en El peligro de creer. Se trata de las hermanas Fox, que se adelantaron a su tiempo allá por 1848. En su web, Magonia, Gámez las menciona también.

Hacen partícipe al público


El Museo Warren. referencias y clichés.
Estos sí que supieron hacer que su público se involucrara, no me digas que no.

Si hay algo que tú debes hacer como escritora de terror es conseguir que tu público se involucre con tus historias.

Lorraine y Ed llenaron su museo con objetos domésticos de todo tipo y los colocaron en el escenario correcto y, sobre todo, junto a objetos menos corrientes y de apariencia menos inofensiva.

El miedo puede surgir de cualquier sitio. Y es muy frecuente encontrar personas que temen que su vida se vuelva del revés. Nos gusta que nuestro entorno sea el que es, que los ceniceros, las tijeras, los martillos, las muñecas, los juegos de ajedrez y nuestras casas sean solo eso. Y la sola idea de que puedan convertirse en otra cosa, nos provoca escalofríos.

El matrimonio Warren conocía a su público y le daba lo que quería. La mayor parte de las personas a quienes los Warren ayudaron eran católicas, creyentes y practicantes. Por tanto, estaban familiarizadas con con conceptos como el pecado, el demonio, la culpa y el perdón

En todos los expedientes Warren el ciclo es similar: el demonio aparece y hay que expulsarlo. A veces acosa a personas inocentes y lo hace porque para eso es el demonio: por maldad. A veces acosa a culpables y entonces la cosa se vuelve más compleja.

En cualquier caso, los Warren conocían las reglas del juego y las usaron en su favor.

Fake News; darle verosimilitud a los bulos


Ed y Lorraine, los dueños del Museo Warren.
Somos Ed y Lorraine Warren, los dueños del Museo Warren, y somos súper fiables, por eso salimos en prensa, cosa que se sabe por el grano de esta foto. Tenemos leones y cruces y caballeros de metal para hacer nuestros exorcismos. Si hubiésemos conocido a Caroline, le habríamos dicho que no se acercara a la luz, que luego todo se sabe.

Las noticias falsas funcionan porque tienen apariencia de realidad. Igual que las historias detrás de cada objeto guardado por el matrimonio en el Museo Warren.

Las leyendas urbanas siguen el mismo patrón. Todas conocemos a alguien que conoce a alguien que ha visto a la chica de la curva, por ejemplo.

Contar con una fuente fiable es básico para dar esa apariencia de realidad.

En el artículo que menciono más arriba sobre lo paranormal y la cultura pop, comentan que Ed  Warren dijo lo siguiente a uno de los redactores: «si toca algún objeto, dígamelo y yo lo purificaré imaginándomelo bañado en la luz de Cristo».

Ni siquiera hacía falta una cruz para llevar a cabo el ritual de purificación. La parafernalia religiosa vive dentro de nosotros y le atribuimos todo tipo de poderes y connotaciones. 

Cuando usamos este tipo de detalles en nuestras historias, contribuímos a hacerlas más verosímiles.

Y cuando algo que da mucho miedo parece real, da más miedo todavía.


Crea tu propio Museo Warren


Lorraine Warren en el Museo Warren

Los espejos, las máscaras y los muñecos diabólicos están muy bien y van a seguir funcionando para siempre jamás. Pero, como autora, no quieres seguir dándole vueltas a lo mismo de siempre. Ya lo decíamos aquí.

¿Cómo puedes crear tu almacén de objetos malditos? Yo soy muy fan de las listas. Solo tienes que tener en cuenta qué cosas son populares en el momento presente y hacer lo mismo que Ed y Lorrain: ponlas en un sitio donde no deban estar y acompañalas del atrezzo adecuado.

  • Juegos de mesa que te ponen en peligro (a lo Jumanji pero sin la comedia)
  • Puzles que revelan maldiciones ocultas (como esa otra leyenda urbana, la de la anciana que hace un puzle y cuando pone la última pieza ve que la imagen la muestra a ella misma y a un asesino a su espalda)
  • Juegos infantiles con normas que llevadas al extremo se vuelven peligrosas. 

Y cualquier otra cosa que conlleve cierta inocencia pero puedas pervertir.

¿Necesitas ayuda para crear tu Museo del Ocultismo? Déjame un comentario.

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Entradas creadas 75

2 pensamientos en “El Museo Warren y sus secretos para escribir terror

  1. Alicia, me ha parecido una entrada muy interesante y completa. Puede dar muchas ideas para escritores de terror, a los que no recomiendo crear su propio museo Warren, por si acaso algún objeto cobra vida. Hay unos podcast muy interesantes de “Espacio en blanco” sobre este matrimonio.

    1. Hola, Silvia:
      Muchas gracias por la recomendación. Me la apunto.

      Ima´ginate que creas tu propio museo y los objetos se despiertan… ¡Eso sí que da para historia de terror!

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