Halloween en España

Los aficionados al terror somos así, un poco de dejarnos llevar por las tradiciones de todas partes. A mi me gusta particularmente la historia de las mariposas monarca, que transportan las almas de los muertos y a quienes se respeta en Mexico, sobre todo. Pero también me encanta Halloween. Me gustan los disfraces, así soy yo. Así que cuando puedo me maquillo de bicho terrorífico y me hago fotos. Antes esto era más o menos inofensivo, pero ahora… Ahora tenemos gente para todo. Gente de esa que te dice que por qué no lees el Tenorio como Dios manda, que eso del Halloween es una cosa yanky muy fea y muy mala y muy poco española.

Pues, señoras, señores:

Halloween en España existe desde hace siglos

Toca mencionar la festividad del fin del verano, ya sabéis la mítica Samain que nos ha llegado a través de leyendas artúricas, de Las Nieblas de Ávalon y, a los más estudiosos, de estudiar un poco de historia de las religiones o un poco de folklore celta. La cuestión es que antes de Cristo los celtas celebraban el fin de verano, la plenitud de las cosechas etc. en lo que se conocía como una especie de año nuevo druídico. Se creía, ya entonces, que los espíritus de los muertos regresaban esa noche. Los celtas tuvieron la idea de vestirse de muertos para evitar que esos espíritus se los llevaran con ellos. Hablamos de personas que  llegaban del norte de Francia, de Inglaterra e Irlanda y que extendieron estas costumbres hasta la zona norte de la península. Lo que vendría a ser Asturias y Galicia.

Vale, dirás que eso no es Halloween, pero yo insisto:

Halloween es español

Halloween en España

Allá por el siglo IV, en estas tierras nuestras se empezó a celebrar el día de todos los santos, lo que pasa es que un poco fuera de fecha: el 13 de mayo. Y el motivo de celebración era un tanto truculento: se conmemoraba el martirio sufrido por los primeros católicos. Aquellos a los que los malvados romanos echaban a los leones. Ojo, que para dar inicio a una celebración que ha terminado en disfraces de vampiros y momias, no es mal comienzo en absoluto. Tiene su sangre, sus personas devoradas por fieras y su componente religioso. Pero todavía no explica por qué digo que Halloween en España es anterior al que nos llega de USA.

Tenemos que irnos hasta el siglo VIII. Momentazo histórico en el que Gregorio III ya no puede con los celtas del norte y sus cosas de celtas del norte y cambia la celebración del 13 de mayo al 1 de noviembre. Ahí lo tenemos: Halloween en España empieza en el siglo VIII con la sana intención de desterrar para siempre el Samain. Lo que pasa es que en esto, como en casi todo lo demás, la Iglesia nunca ha sido excesivamente pulcra, ni excesivamente tonta. Así que, más que exterminar a los celtas o a sus costumbres, lo que hizo fue asimilarlas.

Algunas manifestaciones de Halloween en España

La Santa Compaña

La evolución de Halloween

Halloween en España

Al final, casi todas las tradiciones que molan se asientan y se expanden por el mundo. Nosotros tenemos la Castanyada, la Santa Compaña, la noche de finados en Canarias… Y en todo el mundo la gente se reúne a contar historias de muertos (de los suyos o de otros) y se disfraza para confundir a las ánimas malvadas. Es verdad que ahora compramos dulces y calabazas de plástico, pero no es menos cierto que la fiesta es bonita. No es una celebración de la muerte, como se empeñan muchos, sino una manera un poco retorcida de aferrarse a la vida. Y, en la mayor parte de los casos, una reunión con los que se fueron y a quienes echamos de menos.

Jack O Lantern

Jack O Lantern o Jacobo el de la linterna era, según unos, un señor que se dedicaba a alumbrar las calles. Según otros (y esta es mi versión favorita), un hombre que engañó al Diablo… con unas consecuencias poco favorecedoras.

Al parecer Jack era un ladrón, un avaro y un mala persona en general. Una noche, huyendo de sus vecinos, a los que había robado, Jack se encontró con el Diablo, que llegaba para reclamarle la vida y el alma. Jack le tentó o bien lo cazó engañándolo para que se subiera a un manzano (muy bíblico todo). En cualquiera de las dos historias, el Diablo termina «desactivado» por quedar demasiado próximo a una cruz. Jack le dice que solo lo dejará ir si le promete que jamás se llevará su alma. El preso accede y Jack sigue con sus cosas de avaro ladrón.

Hasta que muere y no puede entrar en el cielo por motivos obvios. Pero tampoco tiene cabida en el infierno (porque todos sabemos que el diablo es muy de cumplir su palabra), así que se ve obligado a vagar en la oscuridad por toda la eternidad. No sin un sarcástico regalito del diablo, que le dio una brasa ardiendo, para iluminar el camino. A Jack le encantaban los nabos, así que vació uno y puso la brasa dentro… Y así hasta ahora.

En el siglo XIX, cuando el Halloween en España ya estaba más centrado en el Tenorio…

Halloween en España

Llega la hambruna a Irlanda, miles de irlandeses emigran a USA y se llevan con ellos sus mitos y sus dioses, como bien nos explica Neil Gaiman en American Gods. Así que Jack emigró. Pero en América no había ni nabos ni remolachas (la segunda opción de los amigos irlandeses a la hora de colocar brasas ardientes). En cambio sí había un gran excedente de calabazas.

Así que no os dejéis engañar: Halloween en España existió como 8 siglos antes que en América. Y que nadie os quite la ilusión de vuestros disfraces.

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