Alicia Pérez Gil

Aprender a escribir es posible, claro que sí, pero también una tarea que no termina nunca. Además, cada autora sigue su propio camino, lo que está muy bien porque la escritura contiene un componente importante de autodescubrimiento. Si no es la primera vez que pasas por este blog, sabrás que yo he aprendido por las malas, mediante libros de escritura, con talleres y que hasta he abierto una plataforma de cursos para ayudar a aprender a otros. Sin embargo, no esperaba que los libros de fantasía juvenil me enseñaran tanto acerca de las lectoras, del oficio de escribir y de mí misma. ¿Y qué he aprendido? Al menos una cosa por cada uno de estos diez libros.

(Todas las fotografías del artículo son las portadas de los libros bajo cuyo título se encuentran)

1. Libros de fantasía juvenil para entender conflictos familiares: Los dones, de Ursula K Le Guin

En Los dones, Ursula K Leguin nos presenta a un protagonista sin magia aparente. Lo que no sería un problema si en su mundo los jefes de clan no tuvieran la obligación de poseer algún tipo de poder mágico. Él está llamado a heredar la posición de su padre, pero su ausencia de magia hace que la sucesión peligre.

A partir de esta premisa, Le Guin plantea muchas cuestiones, como las expectativas en la familia o la necesidad de escoger el propio destino.

A nivel técnico, esta autora es una auténtica maestra de la emoción. Y de mucho más, pero sobre todo destaca por cómo emociona a sus lectoras sin utilizar ingentes montañas de adjetivos, ni trucos baratos.

Así que mi primera lección extraída de los libros de fantasía juvenil es esta: no hace falta llenar una escena de lágrimas para que sea triste, ni de oscuridad para que dé miedo. Lo principal es el significado.

2. Un mundo helado, de Naomi Novik, o un libro de fantasía juvenil feminista que respeta las convenciones históricas

En Un mundo helado, tres mujeres se enfrentan al fin del mundo tal y como lo conocen y a las desgracias típicas de ser mujer: matrimonios forzados, explotación familiar, pobreza, el juicio público de sus cuerpos o los prejuicios religiosos. Ninguna de las tres desobedece las normas sociales, pero todas ellas utilizan sus propios recursos para salir adelante y cambiar sus destinos. La comerciante judía, la campesina inculta pero decidida a sobrevivir y la hija del duque, que es vendida a un zar en el que habita un demonio.

En esta novela más bien larga, Novik nos enseña muchas cosas: desde el uso de cinco voces narrativas completamente diferentes que hacen avanzar la historia o que la detienen cuando corresponde, hasta las miles de maneras de describir sin caer en el uso excesivo de adjetivos. Pero sobre todo nos muestra cómo hacer nuestro un cuento de hadas tradicional y combinarlo con la mejor mitología griega.

Todo ello, sin renunciar a la creación de un mundo propio, el de los Staryk, seres de hielo codiciosos y letales que no dudarían en cubrir la tierra de nieves perpetuas para lograr sus objetivos. Una auténtica joya dentro del mar de libros de fantasía infantil que toda autora debería leer.

3. Libros de fantasía juvenil de misterio de la mano de Victoria Schwab: la saga de Cassidy Blake

Cass tiene unos padres estupendos, salvo por el hecho de que se dedican a algo muy parecido a lo que ya hacía el matrimonio Warren: visitan ciudades encantadas para un programa de televisión. Pero no pasa nada, porque Cass cuenta con el apoyo de su mejor amigo, Jacob, un chaval estupendo salvo porque... bueno, es un fantasma.

Con esta premisa, Schwab plantea novelas de misterio de fantasía urbana con tintes sobrenaturales. Muy blancas, pero con sus fragmentos de fantasía oscura. Desde mi punto de vista, perfectas para interesar a jóvenes a partir de 13 o 14 años por el género.

Pero ¿Qué he aprendido yo de esta saga de libros de fantasía juvenil? Pues algo que a veces se nos olvida como autoras: que las historias simples pueden ser emocionantes y efectivas. Y que no

hacen falta demasiados elementos para plantear un buen misterio y resolverlo de manera satisfactoria. Schwab es la maestra del pasapáginas y los libros de Cassidy Blake no son una excepción. Por cierto, cero romance en ellos. Un acierto, si quieres saber mi opinión.

4. Sombra y hueso, la fantasía juvenil por excelencia, de Leigh Bardugo

Puede que Sombra y Hueso no sea representante de la mejor literatura del mundo. Puede que los giros argumentales estén un poquito forzados. Hasta puede que se pase de romance (se pasa mucho de romance) y que abuse de los clichés que navegan en todas las páginas de best sellers del NY Times. PERO.

En realidad este artículo sobre lo mucho que he aprendido de los libros de fantasía juvenil lo escribo para poder hablar de este.

Imagino que, como han hecho una serie para Netflix inspirada en el libro, sabrás de qué va. Sombra y hueso cuenta la historia de Alina Starkov, una huérfana que no tiene nada en el mundo excepto a su amigo, Mal. Ambos, inseparables, forman parte del ejército de Ravka.

El país está inmerso en una guerra y un océano de sombra negra en el que viven unos horribles monstruos lo atraviesa de parte a parte. En este mundo, de inspiración tan rusa como el de Naomi Novik, existen unas personas especiales, los Grisha, que poseen ciertos poderes mágicos. En este contexto, Alina resulta ser una de esas Grishas, hay un supervillano al que podemos identificar desde su primera aparición, algunas intrigas palaciegas y una especie de mitología propia basada en el santoral.

No, no encontraremos grandes dosis de originalidad en Sombra y Hueso, pero yo he aprendido al menos tres cosas con su lectura (y la del resto de la saga, que me ventilé de un tirón. No así, Seis de cuervos, que me está costando más):

  • La importancia de escoger las fuentes de información de las que beben tus personajes. Vital para que el asuntillo del ciervo, del que no puedo decir más, se sostenga. El santoral, el corpus de leyendas y los rumores son la base sobre la que los protagonistas tienen que construir sus planes. Unas bases, poco fiables, cuanto menos. Algo que le da un extra de suspense a la trama.
  • Que es imprescindible sentar las bases de lo que las lectoras deben esperar de ti. He leído a personas muy enfadas porque el libro es predecible, o poco original, o porque rompe sus propias reglas. Para esto último, vuelve al párrafo anterior. Yo no creo que las rompa. En cuanto a la previsibilidad: ¡Claro que lo es! Y de todas manera engancha como los anzuelos bien cebados.
  • Que no importa lo bueno, malo o regular que sea un libro si lo descubres en el momento adecuado. Sombra y hueso ha sido el punto de giro que necesitaba como escritora. A veces no sabemos muy bien por qué camino transitamos y, gracias a Bardugo, yo me he reconciliado con la Alicia que quería escribir para jóvenes que se sintieran atrapadas. En resumidas cuentas: no hace falta ser Shakespeare para conmover e inspirar. Lo cual debería quitarnos un gran peso de encima a todas.

5. Libros de fantasía juvenil oscura: La canción del cuco, de Frances Hardinge

Hablé de La canción del cuco en Café Librería, el blog donde reseño mis mejores lecturas. Y eso ya debería darte una pista de lo mucho que valoro esta novela.

Frances Hardinge es una autora menos fácil de leer que Bardugo. Quizá porque pone el foco en los personajes, en su mundo interior y sus miedos más que en una trama ligera que te haga pasar páginas sin parar. No obstante, esta novela está llena de acción y fantasía.

Todo comienza cuando la hija pequeña de una familia burguesa, en el Londres de la industrialización, se da cuenta de que su hermana mayor no es en realidad su hermana mayor, sino un doble siniestro.

El tema del doble es muy habitual, pero Hardinge le da una interesante vuelta de tuerca al contar la historia desde el punto de vista de la intrusa, que vive en un perpetuo estado de confusión y de miedo, que tiene sentimientos humanos y que no quiere morir.

¿Qué he aprendido de este libro de fantasía juvenil? Que las lectora más jóvenes también se interesan por temas duros de tratar, como la pérdida o el sentimiento de no pertenencia. Y que la oscuridad también es un buen método para contar historias llenas de calor y valores humanos.

En cuanto a cuestiones técnicas, Hardinge maneja muy bien los mecanismos del misterio; pero, sobre todo, es capaz de dotar de significado profundo a la acción más aparentemente trivial. Y todo ello sin sacrificar lo más importante de un buen libro: la capacidad de entretener.

6. Libros de fantasía juvenil sin efectos especiales: El corazón de Deméter, de Pilar Martín Arias

Hay algunos mecanismos que funcionan siempre y creo que eso es lo más importante que podemos aprender de El corazón de Deméter.

Esta novela de lectura ágil y amena nos transporta a una Grecia en la que los dioses del Olimpo todavía ejercen su influencia sobre el pueblo llano. Un poco al estilo del Hércules de Diseny, pero sin números musicales. La narración transcurre durante el viaje del joven Acastos, a quien acompañan su perro fiel y un hada un tanto peculiar. El chico supera obstáculos, vive sus aventuras y descubre algunas verdades acerca de su padre muerto, que trastocan su manera de entender la vida y a sí mismo.

Escrita para un público a partir de once años, las escritoras adultas también podemos disfrutar y aprender de esta obra.

Por ejemplo, es buena idea tomar nota de cómo está constuído Acastos, un niño rebelde, pero nada repelente. Una figura infantil y heróica que sirve como modelo a los peques sin poner de los nervios a los adultos.

También acierta Martín Arias a la hora de crear un equipo de personajes con sus defectos. Personajes con sus propios retos, que deben apoyarse unos a otros para alcanzar sus objetivos. Incluso el suspense, diseñado para niños, está bien dibujado. Una vez más, la literatura juvenil nos enseña que, para dominar lo más complejo, hay que comenzar por lo básico. Supongo que eso explica por qué uno de mis libros más vendidos es Escribir desde los cimientos.

7. Libros de fantasía juvenil más allá del best seller: Harry Potter y la orden del fénix

La saga completa de Harry Potter es el caso más notorio de éxito global, así que es mucho lo que podemos aprender de ella como autoras. De hecho, no te negaré que llevo años estudiando cómo está tramada y por qué funciona tan bien. Los caminos del éxito literario son inescrutables, pero yo tengo mis propias teorías.

En cualquier caso, La orden del fénix es el libro que más me ha enseñado como autora. Es aquí cuando conocemos a Snape, gracias a las clases de oclumancia. Y en este volumen se abre la puerta a las confesiones que nos impactarán más tarde, antes de su muerte en el último libro.

JK Rowling no planeó la saga entera desde el principio y eso se deja sentir en algunas cuestiones poco convincentes, pero a mí me ha enseñado lo importante que es construir unos personajes de los que el público se enamore.

Y no solo eso. La saga se mantiene viva porque el vínculo entre esos personajes y los niños que los leyeron es lo suficientemente fuerte para acompañarlos hasta la edad adulta. Y porque la naturaleza de algunos de esos personajes es perfecta para abrir debate.

Así que ¿qué he aprendido de los libros de fantasía juvenil de JK Rowling? Que hay que pensar más allá de la propia obra si queremos que la nuestra perdure. Lo más importante son las lectoras.

8. Poison, de Sarah Pinborough, la autora de suspense y de literatura juvenil

Seguro que conoces a Sarah Pinborough por Detrás de sus ojos, la serie de Netflix basada en una de sus novelas. Pero esta mujer, que escribe estupendamente para adultos adictos al suspense, también maneja con destreza la creación de libros de fantasía juvenil.

Veneno es una revisión del cuento de Blancanieves en el que hijastra y madrastra bailan al son del conflicto sobre la belleza y la rivalidad, pero desde un punto de vista en el que las connotaciones sexuales son más que evidentes.

En este mismo sentido, Penélope Fernández ha publicado un relato de chuparse los dedos en Patreon: labios rojos como la sangre.

¿Por qué incluir este tipo de fantasía, quizá un poco más YA en un listado de libros de fantasía juvenil? En realidad esta es una de esas cuestiones que he aprendido a medida que leía. Muchas

veces, los adultos tratan de proteger a los jóvenes de realidades que les son mucho más cercanas de lo que creemos. La muerte, la pobreza, la pérdida, el sexo. Y, en ocasiones, exagerar en esa necesidad de protección es contraproducente. Soy partidaria de hablar de todo con naturalidad, sin sensacionalismos. Y Sarah Pinborough lo hace en Veneno, donde además añade grandes dosis de sentido del humor.

9, La hermandad de los dragones, de Mar Hernández, una saga de fantasía juvenil que combina acción y lirismo

Esta es la sinopsis del La hermandad de los dragones: Es la Noche del Silencio, la más larga y oscura del año, y el ejército de la Hermandad de los Dragones está preparado para cambiar el destino de Terra Regia. Mientras la Hermandad se dispone a caer sobre el castillo de Dracodomun, Kahli, entre sus filas, se esfuerza por esconder un secreto que podría arrebatarle el control sobre su vida y convertirla en algo peor que una esclava.

Theo ha sabido del peligro que acecha esa noche gracias a su Libro de las Profecías, pero es tan solo un adolescente al que aterra la oscuridad y no sabe cómo convencer a Ashton Graykon, amo y señor de Dracodomun, de que deben huir del castillo y de la Hermandad. Ash no está dispuesto a creer en sus advertencias. Nadie podría romper las defensas que un mago tan poderoso como él ha levantado a su alrededor… ¿O sí?

He leído a Mar Hernández menos de lo que me gustaría. Publiqué su relato, Namae, en Patreon, porque me emocionó. Y, después, al analizarlo, comprendí de dónde surgía esa emoción. ¿Qué he aprendido de su manera medida pero fresca de escribir libros de fantasía juvenil? Creo que la lección más importante que he extraído de sus libros es que hace falta llevar el conflicto interno al exterior de la acción. Y que la acción trepidante no sirve para nada si no está conectada con el conflicto de los protagonistas. Pero, sobre todo, he aprendido que tenemos muy buenas autoras de fantasía escondidas en los abismos de Amazon, de Lektu y de blogs que estoy dispuesta a descubrir y seguir recomendando.

10. Todas las hadas del reino, de Laura Gallego. El libro que recombina todos los cuentos clásicos

Me consta que Todas las hadas del reino no es el libro favorito de los fans de Laura Gallego. Quizá se deba a que es una novela juvenil pensada para gente más joven, más cercana a la preadolescencia que a la postadolescencia.

La historia está protagonizada por un hada madrina adicta al trabajo, un poco control freak, a la que las cosas se le van de las manos. Y se construye alrededor de los elementos clásicos de los cuentos de hadas, pero no es un retelling.

Y esto es lo que he estado tratando de aplicar a mis propias historias: cómo usar elementos reconocibles que me permitan aplicar elipsis sin perder a mis lectoras. Os recomiendo muchísimo este libro con este fin.

Vale, y también os lo recomiendo si queréis pasar un rato divertido, porque en estas páginas Gallego hace gala de cierta mala leche y sentido del humor.

Y eso es todo. Hasta aquí las diez enseñanzas y los diez libros de fantasía juvenil que me han hecho mejor escritora.

Si el artículo te ha parecido interesante, apúntate a mi newsletter, porque dentro de poco vamos a empezar a analizar obras como estas al detalle. Al fin y al cabo, todas queremos escribir mejor, ¿verdad?

¡Suscríbeme, Alicia!

* indicates required
Entradas creadas 176

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *