Lisa Tuttle Recuerdos del cuerpo

Lisa Tuttle cosechó premios muy joven, pero yo la he conocido de mayor y gracias a Recuerdos del cuerpo. Mayor ella, con sus canas, sus arrugas, sus kilos arremolinados en la cintura, y mayor yo, con mis canas, mis kilos arremolinados por todas partes y 45 años de anonimato literario.

Lisa Tuttle y el secreto de mi éxito

Como sucede cuando no sabes algo y de repente te enteras de que está ahí, conocer a Lisa Tuttle fue dotarla de existencia. Aunque antes de eso, antes de decidir que sí, que existía, me sorprendí. Me dije a mí misma «¿Cómo? ¿Que hay ancianitas que parecen sacadas de una novela de Agatha Christie y escriben terror?» Y vaya si las había.

Una vez superada la sorpresa procedí a comprar sus libros Recuerdos del cuerpo y Nido de pesadillas. Y resultó que no solo existía, sino que escribía muy bien sobre una temática que a mí me fascina.

Me sentí muy validada. Como si de repente alguien me hubiera dado permiso para disfrutar de las locuras de los libros de terror a pesar de ser una mujer y a pesar de estar en proceso de convertirme en anciana.

Lisa Tuttle es una mujer entrañable, una escritora inteligente con un sentido del humor poco visto por en el territorio de quienes se dedican a dar miedo. Y el tiempo, con su inexorable paso, hace que yo vaya camino de convertirme en ella. No es un mal destino, la verdad .

Como dicen en este artículo de Zenda Libros, Tuttle es una escritora que se maneja mejor en la fantasía oscura, muy oscura, casi negra, que en la ciencia ficción. Sin embargo, es ahí donde se la suele encontrar. Quizá porque en sus relatos juega con mundos paralelos, realidades alternativas y sociedades cercanas pero distintas. Un poco en la línea de la ciencia ficción social terrorífica.
Personalmente opino que es una gran autora de terror. Y vengo a demostrarlo con este pequeño artículo que habla de sus Recuerdos del Cuerpo.

Recuerdos del Cuerpo

La Herida (***)

Lisa Tuttle, autora de Recuerdos del cuerpo

La historia trata sobre un hombre que conoce a otro y se niega a sí mismo la posibilidad de enamorarse de él. Incluso trata de volver con su exmujer cuando se da cuenta de lo que ha sucedido; a saber, que  al final se ha enamorado de un compañero de trabajo más joven que él. No quiere ceder ante las emociones porque teme lo que pueda suceder. Pero el amor todo lo conquista y entonces llega el giro final y te quedas con cara de panoli

Aquí Lisa Tuttle presenta un protagonista con el que soy incapaz de empatizar, me cae mal, me parece cobarde, estúpido y gris. La prosa es de lectura sencilla, muy fluida, como si no importara. Las palabras de Tuttle tienen la función de llevarte de la mano por las historias y la funcionalidad pesa más que la belleza. Como es una buena narradora,  esto no disminuye la calidad de la experiencia lectora, al contrario, la aumenta. De hecho, Lisa Tuttle es una buen ejemplo de narración sin florituras que consigue emocionar. Donde la emoción es la que la autora busca, no siempre la que desea el lector.

Lo mejor de la historia es el mundo que queda reflejado sólo al final de la misma. Hasta entonces, Tuttle juega con nuestros sesgos con total soltura y nos convence de cosas que no son. Solo por este relato el libro ya merece la pena; pero no se vayan todavía, aún hay más.

Husbands (***)

Lisa Tuttle, autora de Recuerdos del cuerpo

Hace algunos años, no muchos, todos los hombres desaparecieron de la Tierra. Todos los hombres. Y sí, hace muchos años, los suficientes para que las nuevas generaciones crean que en realidad nunca existieron, pero no bastantes para que las mujeres más mayores los hayan olvidado. Sin embargo, algo está sucediendo, hay pistas que parecen augurar un retorno de los hombres.

La protagonista de este segundo relato es una mujer confusa. Con este personaje la Lisa Tuttle  aprovecha para presentar el problema de la fiabilidad de la memoria: ¿será verdad que los hombres existieron? Ella recuerda haber tenido maridos, hay imágenes que muestran seres humanos que no son mujeres, pero ¿estarán manipuladas? La primera mitad del relato habla de esto y la segunda cambia de tercio y se centra en esas cosas tan raras que están ocurriendo y que parecen mostrar el retorno de la masculinidad. A través de las niñas. El giro final no es tan sorprendente, pero las reflexiones que salpican la narración hacen que el relato alcance otro nivel.

Cabalgando la pesadilla (*****)

Portada de Recuerdos del cuerpo, de Lisa Tuttle

La protagonista y su mejor amiga tienen una relación con el mismo hombre. Los tres están de acuerdo en ello. Las cosas se complican cuando la mejor amiga se queda embarazada y sufre un aborto espontáneo del que culpa a la protagonista. Ella, a su vez, aunque no ha tenido nada que ver, se siente culpable. A raiz del suceso la amistad entre ambas se pierde y también se corta la relación entre la mejor amiga y el hombre. Los dos que quedan deciden iniciar una nueva etapa de su vida juntos y la protagonista se queda embarazada…

Hasta el momento este es mi favorito. Un relato de maternidad, dependencia y crisis sicológica que funciona porque está contado en primera persona a través de una narradora sincera.

Todo el tiempo conoces el doblez de la protagonista, siempre sabes hasta qué punto  les dice la verdad al resto de personajes, eres consciente de su sentimiento de culpa y de sus contradicciones. Así, Lisa Tuttle crea un personaje redondo con múltiples facetas. Porque además la propia protagonista transmite la opinión que sabe que otros tienen de ella (y que luego esos otros confirman en una inteligente línea de diálogo). El giro final es sorprendente pero tan lógico, con una lógica tan convencional, que no sabes si reír o llorar. Sí, sin duda es mi favorito.

La tumba de Jamie (****)

Aunque no me ha impactado tanto como el anterior, este es un buen relato de terror, de madres y de amor maternofilial en el que cambian las tornas de un modo poco usual.

La protagonista es una madre divorciada que se ha volcado en su hijo como único foco y fuente de amor. Pero el niño no está en su mejor momento, ha empezado a mostrar cierto desapego que hace que su madre se desespere. De hecho, ha desarrollado la manía de cavar tumbas en el jardín. En una de ellas encuentra una extraña criatura a la que debe alimentar. Y ahí es donde se tuercen las cosas para esta pequeña familia.

Cuatro estrellas  como cuatro soles porque Tuttle nos muestra a la perfección las inquietudes y las emociones de una madre sin hacer que nos identifiquemos. De hecho esta es otra de esas protagonistas que a mí me caen fatal. Hay un cambio en el carácter de uno de los personajes; un cambio brusco que te hace pensar en un error de base, pero ¡no!

Otra portada de Recuerdos del cuerpo.

El armario de los fantasmas (**)

Este no me ha dicho nada. Parece más un capricho de la autora, como si le apeteciera mucho hablar del tema del espiritismo en la época victoriana. Es un relato con sorpresa pero superficial, sin mucho que pensar. Para nada lo que me gusta leer.

Pero si a ti sí te gusta el terror gótico más clásico a lo mejor quieres echar un vistazo a este artículo sobre las mujeres que originaron el género de terror.

La colonización de Edwin Beal (***)

Aquí, Edwin, un hombre que desea que una hecatombe acabe con la mayor parte de la especie humana (pero no con él) sin descartar la posibilidad de vida futura en el planeta, encuentra algo extraño en su jardín, una especie de esfera que parece transformarse en alguna clase de tortuga mutante que le muerde la nariz. Tras la infección, Edwin no vuelve a pertenecerse. En este artículo sobre temas que puedes usar para tu historia de terror hablaba del cuerpo como primera frontera. Pues bien, este relato es un buen ejemplo.

Otro protagonista fácilmente odiable en una historia que, en esta ocasión, me ha divertido y provocado alguna que otra náusea .

Lujuria de lagarto (***)

Una bibliotecaria solitaria con problemas de solidaridad sigue a una mujer vagbunda debajo de un puente. Como estamos en un cuento de terror y el terror es un género fantástico, bajo el puente se produce un salto a un mundo paralelo en el que (ya con menos sorpresa que en relatos anteriores y puede que esto sea bueno) todos los habitantes son mujeres.

En este mundo femenino los seres humanos no se diferencian por motivos biológicos. Las mujeres pasan a llamarse hombres cuando consiguen un lagarto y en el momento en el que se convierten en hombres, la actitud de las mujeres hacia las otras mujeres cambia. El terreno para la reflexión queda más que abonado.

El relato está contado en dos tiempos, el antes y el después de cruzar el puente, en una suerte de paralelismo que compara la situación de las mujeres en ambos mundos (el de los hombres y el de las mujeres/hombres). Y tiene un final abierto inquietante pero previsible. Tres estrellas porque mantiene la tensión.

A flor de piel (Skin deep en el original)(**)

Un guapetón norteamericano de vacaciones en Burdeos asiste alucinado al hecho de que su novia lo abandona y a partir de ese momento todas las mujeres, a las que hasta entonces le era sencillo seducir, huyen de él. Todas excepto una oriental de ojos completamente negros.

Dos estrellas porque, de nuevo, mantiene la intriga. Aunque al final del relato me quedé con la sensación de haberlo leído cien veces antes de esta. No es original, ni novedoso, ni sorprendente. Se lee bien, pero he tenido que abrir el libro de nuevo para relacionar el contenido con el título.

Un cumpleaños (***)

Un hijo y una madre que no sienten mucho apego el uno por el otro deciden verse para tomar una copa el día del cumpleaños de la madre.

Este es un relato para Cristina Jurado, sin duda. Weird, inquietante, un poco desagradable. Tuttle vuelve a presentar a un protagonista débil, moralmente enclenque, inútil. Un tío bastante común y un poco despreciable que se deja llevar por los acontecimientos, que carece de criterio propio y que se ve desbordado por la realidad desde la primera página. Las mujeres lo traen y lo llevan (de aquella forma sutil en que las antiguas protagonistas femeninas de la literatura clásica viraban a favor de un viento u otro según soplase) hasta que arriba a un final que se prevé pero solo porque ya son muchos relatos de la misma autora seguidos.

Tres estrellas por la originalidad y la construcción de personajes. Que yo los odie a todos no quiere decir que no sean buenos.

Un corazón de madre: un cuento de osos real (*)

Escrito con un cuidado mayor en el lenguaje, cierta musicalidad y un acercamiento al tono de una fábula o cuento de hadas, a mí me ha dejado fría. No he encontrado nada bueno en el relato a excepción de, como digo, una prosa diferente del resto.

El vídeo es de la Eurocon de 2016en realidad y la traductora una Blanca Rodríguez preciosa, como siempre 🙂

La otra habitación (**)

El protagonista, padre de una hija enferma terminal, regresa a la casa de su infancia en busca de una habitación secreta donde cree que hallará la cura para la enfermedad de la niña.

Un segundo relato de fantasmas fallido. De nuevo una buena atmósfera, de nuevo una primera historia inquietante, pero la resolución no me satisfizo. Tuttle es proclive a dividir sus historias en dos partes, una de las cuales sostiene el desenlace de la otra. Es un buen método, pero la repetición cansa.

En cualquier caso, el giro del personaje es bueno y está justificado. La sorpresa deja de serlo cuando te das cuenta de que las pocas páginas en las que se desarrolla la historia han puesto el foco en una cosa, pero Tuttle te ha lanzado un par de anzuelos en otra dirección. Si eres una buena lectora, de las que se deja conducir, disfrutarás más.

La Televisión de los muertos (*)

Es original y un poco raro y ambas cosas son muy positivas, pero a mí la historia me ha dado tan igual que tampoco voy a decir mucho al respecto. No era para mí. Mucho más de ciencia ficción que de terror, carente de emoción y con un sentido del humor que tampoco ha resonado en mí.

Pedazos (***)

Volvemos a un muy bien.

Este es relato del que Tuttle habló en el Celsius y el que me llevó a la cola de firmas: una mujer con poca suerte en el amor se encuentra pedazos de sus amantes en su cama una vez que la han abandonado. Pedazos, por otra parte, que no pertenecen a los amantes reales, que siguen con su vida como si nada, con sus dos manos y sus dos pies.

Se trata de una metáfora muy dura, muy carente de piedad, acerca de la manía humana de aferrarse a aquello que nos abandona.

Si bien la historia comienza como La Metamorfosis, se va transformando en un pequeño y cuidado monstruo de Frankenstein con un final de cine gore muy refrescante. No llega a las cuatro estrellas de relatos como Cabalgando la pesadilla, pero es una lectura refrescante que agradecí mucho después de lo que para mí habían sido algunos blufs.

Recuerdos del cuerpo (**/*)

Entre dos y tres estrellas para el relato que da título al volumen y que de nuevo es una fusión perfecta entre el terror y la ciencia ficción. Una vez más la historia se estructura en dos líneas temporales que dependen de dos personajes diferentes. En esta ocasión comienza con una mujer asesinando a su ex pareja a petición de su pareja actual, un hombre rico y celoso. Tras el asesinato, el hombre rico propone matrimonio a la protagonista, que no se ve con fuerzas para aceptar. La segunda historia, que es en realidad la principal, comienza cuando ella ve la cinta de vídeo de su actual pareja matando a su ex mujer.

Es un relato reflexivo, como la mayoría de los que me han gustado, que presenta un personaje inseguro que se cuestiona todo el tiempo y que en este caso termina cuestionándolo todo a su alrededor. Un buen ejercicio de ciencia ficción de pareja con tintes inquietantes, un pequeño estudio sobre la identidad.

¿Queréis escribir relatos de terror que lo tengan todo para dar miedo? Pues atentas:

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