Un libro es un objeto pesado, cuadrado, hecho de pasta de papel. Muchos de ellos, las novelas, por ejemplo, no tienen más imágenes que las de las portadas. Nos quejamos, las escritoras y se quejan las editoras y las libreras de que se lee poco, pero ¿es tan raro que la lectura no sea un entretenimiento de masas con tanto éxito como la televisión? ¿Por qué leemos si para leer hay que sostener un montón de páginas llenas de letras pequeñas?¿Por qué nos gusta leer si eso acaba con la salud de nuestros ojos, si nos provoca dolores de espalda y nos impide ver a nuestros amigos?

¿Cómo que por qué nos gusta leer? ¿Por qué no iba a gustarnos, si somos relatos?

Si nos dan un bofetón nos duele. Si ha sido antológico, el bofetón, se nos hincha la cara, se nos pone colorada y nos sentimos humilladas. O a lo mejor nos excita. Puede que nos cabree ¿Quién ese ser humano que se ha permitido abofetearnos?¿Cómo se le ocurre ponernos la mano encima? ¿Dejarías que te pegaran? ¿no? ¿En ninguna circunstancia?

Las reacciones a la bofeteda dependen del contexto, claro, pero también del relato que seamos, del que nos contemos. ¿Sabías que hablamos con nosotras mismas todo el tiempo? Diálogo interno, se llama, y darnos herramientas para manejarlo es una de las funciones principales de nuestras psicólogas. Porque se sabe, se ha estudiado, que cambiar el diálogo interno cambia la percepción de una misma, mejora la autoestima y aumenta la felicidad.

Leemos porque nos relacionamos con el mundo y con nosotras mismas a través de historias.
Vivimos contándonos constantemente una historia. Eso es nuestro diálogo interno.

Cada vez que nos hablamos nos contamos una historia, un relato; la historia de quiénes somos, de por qué nos comportamos como lo hacemos. Cada vez que tenemos un pensamiento sobre nosotras ponemos un ladrillo más en esa historia. Y, dependiendo de qué tipo de ladrillos usemos, creeremos que:

  • Nos merecemos la bofetada. Porque nos hemos portado mal, por ejemplo. Toda historia necesita un argumento, una argamasa de motivos con los que juntar los ladrillos de los hechos.
  • Esa bofetada es injusta, no la merecemos, ni siquiera la provocamos. Porque la persona que nos la dio ha malinterpretado los hechos. Malinterpretar los hechos es, por cierto, contarse un relato erróneo sobre algo que ha sucedido.
  • El golpe nos excita, lo identificamos con una sesión de sexo duro o con una pelea incipiente en la que descargar nuestras frustraciones. 

Somos relatos desde el mismo momento de nuestra concepción: las niñas deseadas, las consecuencias de un accidente, las concebidas en una violación, las que se buscan para complacer a alguien más. El relato de casi todas las mujeres tiene que ver con la maternidad. Aunque no nos guste. Pero ese relato no siempre nace en el diálogo interno, sino el constructo social.

Somos relatos cuando nacemos y se nos asignan las características de nuestras familias, que no son sino relatos más antiguos.

Cuando alcanzamos el famoso uso de razón ya no sabemos de nosotras mismas más que el relato que llevamos toda la vida oyendo. Entonces llega la adolescencia y ese relato no nos gusta. Es una historia limitada y limitante. Porque queremos ser más que el producto de un accidente, de una violación o de un deseo. Somos personas, queremos escribir nuestra propia historia. Queremos vivir.

Por qué nos gusta leer por qué leemos. Cita de Ángela CArter

Leer desde pequeñas es conocer más relatos

Algunas tenemos suerte. Nos colocaban cuentos troquelados entre las manos cuando éramos muy pequeñas. Así, conocimos muchos relatos diferentes. El nuestro, el que dice que somos impacientes, o de ingenio rápido, siguió siendo el principal, claro. Pero lo acompañaron relatos de otras niñas, de patos feos que se convertían en cisnes, de criaturas que  se convertían en doctoras, de hermosas princesas que despertaban de sus sueños, de grupos de amigas que resolvían misterios, de primas y primos que corrían aventuras lejos de sus padres y de sus madres.

¿Por qué nos gusta leer? ¿Por qué leemos? Porque conocer más relatos nos permite imaginarnos en otros lugares, haciendo otras cosas, viviendo otras vidas.

Por qué nos gusta leer por qué leemos

El poder transformador del relato, el poder transformador de la lectura

En muchas ocasiones la respuesta a por qué nos gusta leer está en la frase anterior: leemos porque podemos colocarnos a nostras mismas en relatos con los que nos gusta identificarnos. Por eso es importante que existan relatos protagonizados por personas de todo tipo y condición. Para que todas podamos imaginarnos en todo tipo de situaciones. 

El relato leído, el libro, la novela, nos ayuda a transformar el relato que somos. Nos ayuda a imaginarnos nuevos capítulos para la historia de nuestras vidas.

Úrsula K. Leguin, como siempre, escribe una frase magnífica en Las niñas salvajes:

Nata se había comprometido a enseñarles a las niñas salvajes cómo vivir en la Ciudad, y lo hizo con honesto cuidado y atención. Les enseñó las normas. Les enseñó lo que creía la gente. Las normas no incluían la justicia, así que eso no se lo enseñó. Quizás ella no creyese en lo que creía la gente, pero de igual modo les enseñó cómo vivir con quienes sí. Modh era terca y atrevida cuando llegó, y a Nata no le habría supuesto ningún esfuerzo dejar que creyese que tenía derechos, animarla a rebelarse y luego ver como la azotaban o la mutilaban o la mandaban a los campos donde la pondrían a trabajar hasta morir. Algunas esclavas lo habrían hecho. Nata, a quien habían tratado con amabilidad durante casi toda su vida, era amable con los demás.

Nata, este personaje de Leguin, sabe que contar un relato diferente, el relato de esclavas que alcanzan la libertad, el relato de que las mujeres tienen derechos, habría transformado a las niñas a su cuidado. Por eso las educa en el relato más eficiente para el tipo de sociedad en la que vive.

A nosotras, hoy, nos choca ese párrafo. Porque ¿Por qué leemos? En buena medida para salir de los límites que nos dicen quiénes somos y cómo debemos vivir. 

Pero no hay mejor manera de aprender algo que hacerlo mediante una historia. Así que Leguin nos cuenta la historia del pensamiento único para que aprendamos que leer nos abre la puerta del pensamiento diverso y que la respuesta más importante a las preguntas ¨por qué leemos y por qué nos gusta leer, es que somos seres complejos y necesitamos la libertad de crearnos a nosotras mismas.  

por qué leemos según Anne Rice cita

Las demás también son relatos

Todas somos relatos, los relatos que nos cuentan y, sobre todo, los relatos que aprendemos a repetirnos de manera casi automática. 

Las demás también son relatos.  

El relato que más a menudo cuento cuando escribo, o que contaba hasta hace poco, es un relato muy simple y muy plano sobre la persona que yo veía en mi madre. El relato de una mujer malvada. Esa era la única historia de mi madre que el dolor me permitía contarme a mí misma. Y no es que ese relato sea falso, es que el que me cuento ahora es más completo porque incorpora su dolor. Ahora las madres que cuento son más complejas, menos unidimensionales. Las madres que leo también lo son. Porque los relatos que nos contamos funcionan como sesgos a la hora de leer los relatos de los demás.

Los personajes de ficción nos abren sus vidas en canal; y a veces también sus mentes, sus corazones. Pero no pueden darnos más de lo que sus creadoras saben de ellos. Por eso es importante que haya escritoras de todo tipo y condición. 

Por qué nos gusta leer

¿Por qué leemos? Porque leyendo transformamos también a las demás

Si echo un vistazo a mi lista de lecturas de 2019 me encuentro un millón de libros sobre madres. Libros que me anudaron el estómago, que me retorcieron la tripa. En ellos hay madres asesinas, madres comprometidas con sus hijas, madres que sufren. En la mayor parte las madres son, sobre todo, personas. Hasta que no leí el último de esos libros no supe que mi madre era, sobre todo, una persona. Entonces pude contarme otro relato sobre ella. Ya no era solo la artífice de mi dolor, sino la portadora del suyo, entre otras cosas.

¿Por qué nos gusta leer? Porque la ficción nos ayuda a comprender la realidad. ¿Por qué leemos? Porque entender a las demás nos ayuda a juzgar menos. 

Sé que todo el mundo no tiene los mismas problemas que yo, pero todas tenemos problemas. Con unas personas o con otras. O con nosotras. Leer libros que hablen de esas personas es un alivio. Siempre que estemos dispuestas a sentir esos nudos en las tripas y a deshacerlos, lo que no es sencillo ni rápido ni placentero. Pero merece la pena, te lo aseguro.

Motivos para leer cita de Libba Bray

¿Por qué nos gusta leer? Para olvidarnos de nosotras

La mayor parte de los artículos de internet que contestan a por qué leemos o a por qué nos gusta leer dicen que lo hacemos porque la lectura nos abre puertas, nos permite vivir más vidas.

A veces disfrutamos de la lectura porque, mientras leemos, dejarnos de repetirnos constante, insidiosamente, el relato de nosotras mismas que aprendimos de pequeñas, el relato mediante el que nos condenamos. El cerebro humano no puede hacer dos cosas a la vez. Puede hacer una cosa y después otra. A veces, si es lo suficientemente rápido, parece que sí, que hace dos, pero no es verdad.

Así que cuando leemos y nos concentramos en lo que leemos, olvidamos que no nos llega el dinero para pagar la hipoteca, o que el espejo nos devuelve una montaña de kilos que no nos gusta, o que hay un troll en Twitter que la ha tomado con nosotras, o que ayer murió aquella persona que tanto queríamos. O que no nos gustamos, que no nos caemos bien, que preferiríamos ser otra persona.

Hay quien dice que es es evasión y que la evasión no es buena, pero yo creo que todas debemos descansar de vez en cuando. Sobre todo de nosotras mismas.

Algunos motivos para leer

Un ejemplo de evasión necesaria

Una compañera de letras que tiene otro trabajo trata mucho con personas en situaciones delicadas. Hace ya más de un año que me contó que había tenido que acompañar a una mujer angustiada. Muy angustiada. Una mujer angustiada que no leía. No le gustaba leer, no tenía tiempo, qué sé yo. Nunca le había dado por ahí. Pero esa mañana mi compañera llevaba una novela mía en el bolsillo: Carne.

Carne cuenta la historia sencilla de una mujer sencilla y lo hace de una forma compleja. La mujer angustiada se la leyó entera. De una sentada. Mientras esperaba en lugares oscuros amueblados con sillas de plástico baratas. Y le dio las gracias a quien se la había prestado.

Se sintió comprendida por la novela.

por qué disfrutamos leyendo

A veces pasan esas cosas. En ocasiones la respuesta a por qué nos gusta leer es que una historia resuena con la nuestra y mientras la leemos no pensamos en nosotras, sino en alguien que se nos parece.

A veces alguien lleva en el bolsillo la historia que resuena con una mujer angustiada. Y puede que la hayas escrito tú.

Mi cuñado, antes de morir, solo permitía que mi madre le leyera Inquilinos. Todavía no sé por qué. Había sufrido un ictus y no recordaba las historias después, pero las pedía.

Nos gustan los libros con los que resonamos, o que resuenan con nosotros porque nos sentimos menos solos cuando los leemos. 

Esto lo sabe Nieves Mories, cuyas novelas resuenan con todas las personas enfadadas, necesitadas, tristes y que se sienten impotentes. En Mi madre, un relato estupendo de esta autora que analizo aquí, la protagonista hace una referencia a Stephen King y a los monstruos de IT que confirma esto que digo. 

Nos gusta leer porque nos apaga, pero también leemos porque nos enciende

¿Te has parado a pensar cuántos relatos te cuentas al día? El de la taxista que da un rodeo para cobrarte más, el de la chica que lleva la falda corta para llamar la atención, el del político que solo busca su propio beneficio.

Los relatos que más nos contamos se convierten en verdad. No porque lo sean, sino porque actuamos como si lo fueran. 

El diálogo interno negativo es el relato dañino que nos contamos a nosotros mismos. Las etiquetas y los clichés que aplicamos a otros son relatos baratos, vagos, gastados de tanto usarlos. 

Por eso no nos gusta leerlos en las novelas y los cuentos que escogemos. Porque nos gusta leer la verdad; o al menos el fragmento de verdad que nos reconforta, o que nos reta, o que nos proporciona lo que sea que necesitamos y que a veces sabemos lo que es y a veces no. 

Algunas autoras dicen que su única misión es entretener a las lectoras. Yo creo que esto es cierto solo para un tipo de lectura, y digo de lectura, no de lectora porque dentro de cada lectora hay diferentes modos de lectura. Entretener como finalidad y objetivo único está bien si lo haces para apagar a las lectoras. Para que apaguen los relatos de sus vidas.

En todos los demás casos las autoras tenemos otro trabajo: escribir relatos verdaderos que sirvan de refugio, o de puerta, o de espejo, o de saco de boxeo, o de trepanador, o de catalizador, o de grifo.

Bebemos agua porque somos agua. 

Más autoras te cuentan por qué leemos: citas sobre la lectura


No hay disfrute como la lectura

― Jane Austen


Siempre he creído, y sigo creyendo, que la imaginación y la fantasía son muy importantes, puesto que forman parte indisoluble de la realidad de nuestras vidas. 

― Ana María Matute.


A mí me gusta aquel príncipe que estaba leyendo un libro cuando el verdugo fue a buscarle, le tocó el hombro y le dijo que ya era la hora. Él, al levantarse, antes de cerrar el libro, puso un abrecartas para señalar la página.

― Djuma Barnes


Lo que imaginamos también forma parte de la realidad.

― Rosa Montero


El mundo hay que fabricárselo uno mismo, hay que crear peldaños que te suban, que te saquen del pozo. Hay que inventar la vida porque acaba siendo verdad – 

― Ana María Matute


Leemos libros para descubrir quiénes somos, lo que otras personas, reales o de ficción, hacen y piensan. [leer] es una guía esencial para entender qué somos y en qué nos convertiremos.

― Ursula K. LeGuin


Solo las mentes más débiles se niegan la influencia de la literatura y la poesía. 

― Cassandra Clare


Algunas personas, incluida yo, se sienten mejor ante la mera visión de un libro.

― Jane Smiley


Leer es escapar, y lo opuesto a escapar; es una forma de entrar en contacto con la realidad después de un día inventando cosas, y también una forma entrar en contacto con la imaginación de otra persona después de un día quizá demasiado real.

―Nora Ephron


La lectura es el único medio mediante el que podemos deslizarnos, involuntariamente, a menudo impotentes, dentro de otra piel, de otra voz, de otra alma.

― Joyce Carol Oates


Así que la mente joven y fuerte de matilda continuó creciendo, nutrida por las voces de todos esos autores que habían enviado sus libros al mundo como barcos al mar. Esos libros dieron a Matilda un mensaje reconfortante y lleno de esperanza: no estás sola. 

― Roald Dahl


El mundo era un lugar terrible, cruel, despiadado, oscuro como un mal sueño. No era un buen lugar para vivir. Solo en los libros se podía encontrar piedad, consuelo, felicidad y amor. Los libros amaban a cualquiera que los abriera, te ofrecían seguridad y amistad y no pedían nada a cambio; nunca se fueron, nunca, ni siquiera cuando los trataste mal.

― Cornelia Funke


Leo por placer y ese es el momento en el que más aprendo.

― Margaret Atwood


Cuando miro hacia atrás vuelve a impresionarme el poder generador de vida de la literatura. Si volviera a ser joven, si tuviera que volver a intentar averiguar cuál es mi lugar en el mundo, volvería a buscarlo mediante la lectura, como hice en mi juventud.

― Maya Angelou


Puedo sentirme muy vivo enroscado en el sofá y leyendo un libro.

― Benedict Cumberbatch


Nos contamos historias para vivir.

― Joan Didion


Los libros pueden ser peligrosos. Los mejores deberían llevar la etiqueta «esto podría cambiar tu vida».

― Helen Exley


Todos somos extraños conectados por lo que revelamos, lo que compartimos, lo que tomamos, nuestras historias. Supongo que eso es lo que me encanta de los libros: son delgados hilos de humanidad que nos atan unos a otros durante un corto intervalo de tiempo, que nos hacen sentir menos solos o incluso más cómodos con nuestra soledad, si es necesario.

– Libba Bray


En la biblioteca me sentía mejor, Se podía confiar en las palabras, podía mirarlas hasta que las entendiera, no cambiarían en mitad de una frase, como las personas, por lo que era más fácil detectar una mentira

― Jeanette Winterson


Bajo ninguna circunstancia menosprecies una obra de ficción tratando de convertirla en una copia al carbón de la vida real; lo que buscamos en la ficción no es tanto la realidad como una epifanía de la verdad.

― Azar Nafisi


No se lee El gran Gatsby para saber si el adulterio es bueno o malo, sino para aprender cuán complejos son asuntos como el adulterio, la fidelidad y el matrimonio. Una gran novela agudiza tus sentidos y tu sensibilidad hacia la complejidad de la vida y de los individuos, y te aparta de la rigidez moral que cree en la inflexibilidad de la moral, del bien y del mal. 

― Azar Nafisi


Los libros son… como caparazones de langosta. Nos rodeamos con ellos y luego crecemos y los abandonamos, convirtiéndolos en pruebas de estadios previos de nuestro desarrollo. 

― Dorothy L. Sayers


Sé que hay gente que no lee ficción en absoluto, y me pregunto cómo pueden soportar vivir dentro de la misma cabeza todo el tiemppo. 

― Diane Setterfield


La ficción es como una tela de araña sujeta a la vida , quizá muy levemente, pero por los cuatro costados.

― Virginia Woolf


Necesitamos los libros que nos afectan como desastres, que nos apenan profundamente, como la muerte de alguien a quien amamos más que a nosotros mismos, como ser desterrados a los bosques lejos de cualquiera, como el suicidio. Un libro debe ser el hacha que quiebre el mar helado que albergamos en nuestro interior.

― Franz Kafka


Solo porque sea ficción no quiere decir que no sea verdad.― Jodi Picoult

Leemos porque somos relatos.

¿Y tú? ¿Por qué lees?

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