Aristóteles, Syd Field y Vogler, todos juntitos.

Érase una vez una araña. Podría haber escogido una niña rubia que se lanza por una madriguera de conejo, pero vamos a hablar de qué es la trama, no de flores parlantes ni de gatos sin cabeza. Ergo, había una vez una araña. Quédate con esto. Parece un inicio de explicación un poco raro, pero dentro de nada tendrá todo el sentido.

Trama versus estructura

Lo diré en pocas palabras: estructura solo hay una, tramas hay muchas. Ya lo adelantaba en este artículo sobre la historia, en el que explicaba cómo cada novela o relato empieza por el principio, sigue por el nudo y termina por el desenlace.

¡Pero Alicia! ¿Y los in media res? ¿Qué pasa con los in extrema res? ¿Dónde está la araña?

Pues los comienzos in media res son eso: comienzos. Y los in extrema res también son eso: comienzos. Es importante entender esto porque si no vamos a estar dando vueltas por el no tan proceloso mundo de la estructura cuando lo que queremos es averiguar cómo trabajar la trama para que sea atractiva y enganche a nuestras lectoras.

Os hago un pequeño resumen para que lo tengáis siempre en mente. De la araña hablaremos dentro de un ratito.

¿Qué es la historia?: la historia son los hechos.

¿Qué es la estructura?: la forma en que se cuentan esos hechos, que SIEMPRE responde a la secuencia comienzo-nudo desenlace. Puede que algunas autoras experimentales no se adecuen a esto, pero creedme: son una minoría muy minoritaria.

¿Qué es la trama?: La forma en la que ordenas los hechos de la historia. La trama tiene la costumbre de encajar en la estructura básica de comienzo-nudo-desenlace. Independientemente de por dónde comiences a ordenar los hechos. 

Crónica de una muerte anunciada: que no te engañen

Vayamos con Santiago Nasar y aquello de que lo primero que hace en la novela es morir. 

Sí, García Márquez, empieza su novela contándonos el último hecho de la historia. ¿Quiere esto decir que la estructura de Crónica de una muerte anunciada se escapa al marco aristotélico de principio-nudo desenlace? NO

Crónica de una muerte anunciada nos cuenta una historia: la de cómo Santiago Nasar se busca su propia muerte por culpa de una relación amorosa que le incumbe más bien poco. Esto es un poco simplificar, pero se ajusta a la realidad bastante bien. En rincón castellano hay un resumen muy majo, aunque la novela es más bien corta y no cuesta mucho leerla. De todas formas ¡hay película!

Su estructura es perfectamente aristotélica

  1. Comienzo impactante en el que se nos dice que el protagonista va a morir.
  2. Nudo lleno de idas y venidas de varios personajes con sus flashbacks.
  3. Final, donde se nos muestra por fin la muerte que se había anunciado en el primer capítulo. 

García Márquez no se estrujó mucho los sesos a la hora de titular la novela. Crónica de una muerte anunciada anuncia una muerte, hace una crónica de la misma y luego la muestra. Insisto: principio, nudo desenlace.

Su trama resulta un poco más compleja porque el autor ha alterado el orden de los acontecimientos. Al colocar el último hecho cronológico de la historia en el comienzo de la novela, el autor consigue que lo que esperamos de ella sea diferente de lo que habríamos esperado si la hubiera contado en el orden natural de los hechos.

¿Qué es la estructura? ¿Qué es la trama? ¿Cuáles son sus elementos?

Sí, lo voy a repetir, porque es importante entender la diferencia entre trama y estructura para poder escribir novelas que funcionen.

La estructura es el conjunto de principio, nudo y desenlace que son comunes a la inmensa mayoría de novelas del mundo. Y de los relatos. Oh, de las series también. Y de las películas, ¿he mencionado los cómics y los videojuegos?

Elementos de la estructura: el maldito comienzo, el fastidioso nudo y el tediosísimo desenlace

Qués la trama elementos de la estructura
Cada uno empieza como puede… Pero lo que lleva usándose desde hace años tiene un motivo para permanecer.

El comienzo:

Volvamos a la araña, que sé que la echas de menos.

La araña, llamémosla Encarna, se levantó con hambre y con pocas perspectivas de desayunar, al menos a corto plazo. Vivía en Cantabria, tierra del sobao y de los vientos huracanados, así que había perdido la tela durante la noche por culpa de un vendaval a destiempo. Se frotó el estómago con una de sus ocho patas y se dispuso a trabajar con ahínco. Iba a perderse el desayuno, pero el almuerzo no podría esquivar su tela.

Lo primero que hizo fue menear el bullarengue y segregar seda líquida suficiente para que el hilo sobre el que construiría su tela uniese dos puntos de su elección, concretamente, la farola en la que se encontraba y la hoja más verde y sana de un seto cercano. Tomada esta decisión inicial, expulsó un poco de seda, que se solidificó al contacto con el aire y se pegó al metal; dio un salto de trapecista experta y aterrizó en la hoja, donde pegó el otro extremo de ese hilo primigenio.

En otras palabras: Encarna la araña comenzó a tejer. 

Igual que he hecho yo al contarte su historia. 

Encarna y yo hemos colocado el primer pilar de la estructura de su tela ella y de mi historia yo: el comienzo. Encarna ya ha decidido que su tela se construirá sobre un mástil rígido e inflexible, pero también sobre un segundo punto de apoyo que se meza con el viento. Quizá así la tela no se le desmonte con el siguiente temporal. Yo he decidido presentarte a Encarna como un arácnido simpático y laborioso; además, te he mostrado dónde vive.

Los tres elementos principales de la estructura, el comienzo, el nudo y el desenlace, son importantes, pero el comienzo lo es de manera especial, porque es en este momento donde debes enganchar a tus lectoras. Hablaremos más delante de los mejores principios de novela y de los más espantosos. O, para ser más justa, de los que mejor funcionan (porque enganchan) y de los que no funcionan en absoluto (porque te animan a cerrar el libro más rápido que inmediatamente de puro aburrimiento, o sosez, que es peor).

También hablaremos con calma de todos los elementos de la estructura que forman el primer acto o comienzo. De momento, vamos a sentar las bases.

El nudo

El nudo como parte central de la trama
El pobre está construido a base de nudos. No le arriendo yo las digestiones.

Encarna es experta en mover las caderas, escupir seda y saltar con conciencia geométrica, así que lo hace unas cuantas veces. La parte más complicada en la construcción de una tela eficiente es esta primera. Hay que escoger los mejores puntos de anclaje. Su experiencia le ha enseñado que tres son suficientes, pero Encarna prefiere usar cinco. 

El cuarto salto la ha dejado al descubierto. Su cuerpo pardo destaca como una bola de discoteca sobre el envés de una hoja amarillenta. Y la mala suerte ha querido que la dueña de la casa en cuyo jardín vive haya salido a comprobar si el viento le ha provocado mucho destrozo. Además, tiene que tirar la basura y el contenedor descansa sobre la farola. Por supuesto, esta mujer ha visto a Encarna. Encarna por su parte no ha visto a la mujer.

¿Será el sentido arácnido de Encarna suficiente para salvarla de esta enemiga? ¿Podrá terminar su tela y comer en paz? ¿Morirá aplastada por una bolsa de plástico llena de residuos orgánicos?

Todas esas preguntas y muchas más se contestan en esta segunda parte, que es el nudo. El nudo es la parte central de la estructura de toda novela. El conflicto, que se planteó en el comienzo (Encarna no ha desayunado y quiere construir una tela para capturar el almuerzo), se desarrolla en esta segunda parte. Aparecen obstáculos, aliados, trampas, sorpresas. La acción avanza, la historia se desarrolla y se dirige con mayor o menor fluidez hacia la tercera parte: el desenlace. 

El desenlace

¿Será esta foto un spoiler? ¿Se comerá Encarna a esta libélula tan maja? Todas las respuestas más abajo.

Encarna ha sobrevivido al ataque del ama de casa, a la aparición de unas niñas armadas con una pelota de fútbol y al exterminador, que pasaba por allí y se quedó milagrosamente sin insecticida. Como araña curtida en mil batallas ha conseguido cerrar la red de seda y no tiene ni agujetas de tanto menear el culo. Encarna es una protagonista fuerte que no morirá de hambre.

Se coloca en el centro de la tela. El seto, mecido por la brisa, oculta la seda a los insectos despistados. Los colores del otoño ayudan a camuflar su presencia letal. Alrededor vuelan mosquitos y se deslizan diminutas crías de caracol. A estas alturas del año no deberían quedar libélulas, pero un ejemplar grande, de enormes alas irisadas, ha sobrevivido al fin del verano. Exhausto, el anisóptero vuela siempre hacia adelante. Las libélulas, pobrecillas, no pueden hacer otra cosa.

Por supuesto, Libe se choca con la tela de Encarna. Volaba rápido, con el viento de cola, así que no queda atrapado de inmediato. La tela cede, se abre un agujero. Encarna, debilitada por la mañana de trabajo, duda. ¿Debe acudir al lugar de la vibración? ¿Debe esperar a que su víctima deje de moverse? El estómago (a estas alturas de la no le he preguntado a Google si las arañas tienen estómago, así que vamos a quedarnos con que sí, al menos para la historia que nos ocupa) le recuerda que no ha desayunado. SI no come algo morirá de debilidad. 

Encarna es una araña prudente, pero el hambre acucia. Las sacudidas de Libe, que no ha sobrevivido al cambio de estación portándose como una libélula atolondrada en plena edad del pavo, cesan. 

Encarna avanza.

Libe espera.

Catorce patas y cuatro alas se debaten. La tela vibra, el viento arrecia, el cielo se oscurece, el fumigador regresa con un tanque relleno de insecticida polivalente.

En realidad esta parte de la historia, que forma parte del tercer acto en una estructura de tres actos, no pertenece al desenlace. Se trata de la preparación del clímax y del clímax mismo. Pero es el clímax lo que hace que el nudo de paso al desenlace.

El desenlace vendría a continuación:

Libe, liberada por el viento, continúa volando hacia adelante. Encarna, arrancada de su tela por el mismo viento, comienza a construir una nueva tela en otra parte. Y el ciclo se repite.

Si estás pensando que me contradigo a mí misma, espera antes de insultarme en los comentarios, por favor. 

Déjame que te diga antes que el desenlace es esa parte de la estructura de tu novela en la que les cuentas a tus lectoras cuáles son las consecuencias que se derivan del clímax. En ese momento, en el clímax,  resuelves el conflicto que habías planteado en el comienzo. Y la resolución debe tener algunas consecuencias. En nuestro caso, el clímax es la pelea, aderezada con un vendaval y con la reaparición del exterminador.

El desenlace es la parte final del relato, donde descubrimos que Encarna no ha conseguido su objetivo.

Pero, si mi empeño desde el comienzo del artículo es que todas las historias tienen un comienzo, un nudo y un desenlace ¿Por qué me lío ahora con los tres actos?

Trama, estructura, Aristóteles, Syd Field y los tres actos.

La estructura aristotélica clásica tiene tres partes: principio, nudo y desenlace.

La estructura en tres actos de Syd Field se basa en la aristotélica y le añade ciertas divisiones o puntos intermedios.

Si os fijáis en la imagen de más abajo, Syd Field no cambia nada de lo dicho por Aristóteles, sino que mantiene el orden de comienzo, nudo y desenlace. Lo que sí hace es dividir la historia en tres secciones y el nudo aristotélico forma parte de dos de ellas (el segundo y el tercer acto), mientras que el desenlace es solo una parte del tercer acto.

O, gráficamente, lo que sucede es esto:

Aristóteles, Syd Field y Vogler, todos juntitos.

No voy a explicar aquí el viaje del héroe, porque todas nos lo sabemos de memoria. Me limitaré a hacer un pequeño gráfico colocando sus doce etapas dentro de los tres actos de Syd Field y de la estructura clásica de Aristóteles. Justo así:

Como ves, las dos formas más conocidas y más usadas de contar una historia encajan perfectamente en la única estructura que existe: principio, nudo y desenlace. Veamos, pues, dónde podemos ejercitar nuestra creatividad.

¿Qué es la trama y cuáles son sus elementos?

Lo he dicho más arriba, pero no pienso cansarme de repetirlo:

La historia son los hechos que vas a contar en tu novela o en tu relato.

La estructura es el trío comienzo-nudo-desenlace

La trama es el orden en que decides presentar esos hechos.

Los puntos de giro, los puntos de inflexión, el clímax, las escenas de tensión, los saltos temporales… Todos ellos son elementos de la trama y de cómo los coloquemos dependerá la complejidad de nuestras obras. Y hablaremos de ellos largo y tendido en las próximas semanas.

Tipos de tramas de una novela

Los dos principales tipos de tramas de una novela dependen directamente de cómo decidas usar el tiempo dentro de la misma. Se trata de las tramas cronológicas o lineales y las tramas no lineales. 

Las tramas lineales colocan los hechos iniciales de una historia en el comienzo. La historia de Encarna tiene una trama lineal, aunque hace algunas referencias al pasado. 

Las tramas no lineales contienen saltos temporales hacia adelante o hacia atrás. Los famosos flashbacks y flashforwards del cine que en literatura se llaman analepsis y prolepsis.

Elementos de la trama

Lo que de verdad marca la diferencia y lo que hace que una trama sea simple o compleja es el uso del TIEMPO y las marcas temporales

¿Has visto West World? Pues se avecina spoiler

La serie de HBO cuenta una historia relativamente simple: un parque de atracciones del futuro ofrece experiencias inmersivas en diferentes ambientaciones. La principal es el lejano oeste americano. Los usuarios se convierten en vaqueros e interactúan entre ellos y con las IAs que pueblan el parque. Se supone que nada puede sucederles, que su integridad y su vida están a salvo. 

Los humanos someten a las IAs a todo tipo de aberraciones pero no pasa nada porque cada día se las resetea y pierden los recuerdos del trauma. 

En ese contexto asistimos a la evolución de varios personajes, tanto humanos como no humanos. Como espectadoras, las historias son fáciles de seguir y hasta cierto punto típicas. Hay giros argumentales, aparecen humanos que resultan ser androides y hay una trama económica y de poder por detrás.

Pero el punto de giro que desencadena el clímax final de la primera temporada, la sorpresa que hace que nos estalle la cabeza, es que de pronto descubrimos que la serie nos ha presentado dos momentos temporales distintos como si se tratase de una línea temporal única. 

Hay quien ha calificado a la serie de tramposa por esto. Personalmente me pareció un recurso maravilloso, disfruté mucho de la sorpresa y la recomiendo. 

Personalmente, también, lo he usado en mi relato El Ovillo, que aparece en la antología No son Molinos, de Editorial Cerbero y que mis mecenas podrán leer como complemento a este artículo en este artículo premium, que incluye seis consejos para que tus tramas resulten más interesantes y tus lectoras no puedan dejar de pasar páginas.

Tiempo y espacio son los principales elementos de la trama. 

Puntos de giro, de inflexión y clímax son elementos de la estructura. 

Te convoco, oh, lectora, para que nos reunamos de nuevo en el siguiente artículo sobre trama y estructura. Hablaremos allí del elemento más pequeño de la trama: la escena. 

¿Y ahora qué?

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3 pensamientos en “¿Qué es la trama? Historia, estructura y trama, ese jardín del que por fin podrás salir

  1. Buenas,

    Me ha gustado el artículo y me ha ayudado a entender los conceptos de trama y estructura.
    Solo un detalle, en el relato de la araña, Libe, no es un coleóptero, eso sería un escarabajo, la libélula es un odonato.

    Luego al lado de las estructuras, cuando pones el nombre de Syd Field hay un paréntesis que no se si tendría que estar allí.

    Saludos.

    1. Buenos días!

      Me alegra que te haya gustado el artículo y muchas gracias por las correcciones.

      Voy a cambiar coleóptero por anisóptero. En lugar de aludir a la clase aludo a la suborden y me quedo con la sonoridad. Así sigo pensando en helicópteros 🙂

      Un saludo!

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