74 pensamientos en “Relatos de Enero: Asesinato en el tren

  1. Hola 🙂
    soy Rafa, fui yo el que se apuntó y no Lupe. He escrito algo, pero no tengo muy claro si cumple. Aun así aquí está.
    Gracias.

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    El llanto

    Al principio solo era un sollozo, un murmullo que llegó a mis oídos y cuya procedencia no pude distinguir. Pronto empezó a ser más agudo, intenso, como puñaladas en mi pecho. ¿En qué momento se había soltado de mi mano? ¿Por qué no lo había notado?
    Intento acercarme, abrirme paso entre la multitud, pero el llanto es cada vez más lejano. El silbato del tren suena y me arrastra la marabunta de figuras negras que me rodea. Por mucho que forcejeo me bloquean el paso y empujan. De nada sirve, el llanto es cada vez más y más lejano.
    Haciendo acopio de fuerzas escapo, me escurro de la guillotina que bloquea el vagón a mi espalda. El tren se marcha y con ellos mis captores. Corro con desesperación hacia el origen del llanto, pero no consigo verle. El círculo de figuras que le rodea se me asemeja a un muro inexpugnable.
    Grito su nombre, el de mi criatura, carne de mi carne, sangre de mi sangre. Y ni aun así no me abren paso, al contrario, avanzan lentamente y se cierran a su alrededor. Empujo, lloro, grito, protesto y nada. No ceden y yo siento mi respiración cada vez más acelerada. Y cuanto más respiro más me ahogo.
    El cerco se cierra sobre mí a cada paso desesperado. Me abro camino entre el campo de pilares antropomorfos y me siento menguar, pero cada vez estoy más cerca. Suenan sirenas y siento como me arrastran nuevamente, me alejan. ¿Por qué son tan despiadados? Solo quiero ir en su auxilio, mi retoño me necesita, solo quiero abrazarle y consolarle. ¿Por qué no me escuchan? ¿Por qué no me dejan pasar? ¿Por qué me odian tanto? ¿Por qué quieren alejarme de él?
    Me quedo sin voz, sin lágrimas, sin fuerzas. Caigo al suelo tras rebotar entre el gentío. Me arrastro por él, me pisan como si fuera una alfombra, pero no me quejo. Ya no me importa nada más que arroparle, decirle que todo está bien, calmar su pesar.
    Me deslizo entre las piernas de la gente a duras penas. No me miran a mí sino al lugar de mis anhelos. Solo un poco más, un último esfuerzo y puedo observar el cúmulo de mocos y lágrimas que cubre su rostro. Quiero alargar mi brazo, tocarle, pero se lo llevan y no puedo impedirlo. ¿Por qué me ignoran? ¡Agentes, ayúdenme!
    El tren llega nuevamente a la vía de enfrente. La gente entra y sale de los vagones, pasan por mi lado y ni me miran. Ya nada me importa. Miro al andén, están alzando mi cuerpo, ya se lo llevan.

    1. Me ha gustado mucho. La sensación de angustia, la tensión, va in crescendo hasta el desenlace final, que te pilla con el paso cambiado. Me ha parecido un relato muy bueno.

    2. Me ha gustado la atmósfera angustiosa del relato. Creo que se siente la angustia del personaje principal. Tiene buen ritmo y lo lees de corrido. El problema principal es que las bases del relato hablaban de que veías un asesinato, y aquí sabemos que está el cuerpo en el aldén y no sabemos si lo han asesinado. Me gusta cómo usas el recurso del llanto para que el protagonista ni se plantee qué está ocurriendo, pero a su vez parece que no se sorprende al ver cómo se llevan su propio cuerpo. Por último, me choca que por un lado lo ignoren por completo (lógico, ya que al final entendemos que es un espíritu o algo similar), pero a su vez interactúan de alguna manera sin que les extrañe (lo pisan, lo empuja,…). Pero por encima de todo me quedo con esa sensación muy lograda de angustia y desesperación en busca del punto del origen de ese llanto.

    3. ¡Hola!
      Creo que el relato consigue trasmitir mucha angustia, en especial acumulada al final. Hay frases que me encantan, me gustan mucho los contrapuestos: Y cuanto más respiro más me ahogo. En algunas partes, sobre todo la central del relato me dio la sensación de atascarse un poco, quizá por utilizar bastantes preguntas y algunas repeticiones, pero también refuerza la angustia. También me gustó como trabajaste la impotencia, el que nadie le escuchara. En cuanto a lo que pedía Alicia creo que esta todo conseguido. El final es cerrado y explica el relato, hay obstáculos y conflictos.
      ¡Un saludo!

    4. Hay un montón de cosas que me gustan: el arranque, algunas frases duras y certeras como tiros (“No me miran a mí sino al lugar de mis anhelos”, por ejemplo), el ambiente angustioso… Y creo que en cuanto a los elementos del relato que pedía Alicia también está todo en orden, pero estoy de acuerdo con Aritz en que el valor de “asesinato en tren” no está. Hay un valor de “asesinato en el tren”, pero no es exactamente lo mismo. También tengo un problema el vocabulario, en algunos momentos ayuda a crear angustia, pero me encontré demasiadas palabras “artificales”. Por ejemplo, en dos momentos concretos el protagonista se refiere a “mi criatura” y “mi retoño”, en lugar de un simple y directo “mi hijo”.

      Un saludo!

      pd. Por supuesto, esta es sólo mi opinión y vale tanto como eso 😉

      pd 2 (off topic y muy friki): Tu relato me a recordado muchísimo a un juego de rol que me gustaba mucho: Wraith: The Oblivion. y gracias a ti acabo de descubrir que están apunto de sacar una reedición conmemorativa. Muchas gracias! ^^

    5. Hola!
      La idea me gusta mucho. Podemos asumir que cumple todos los requisitos. Él ha muerto, cierto, pero como sabe que su hijo está muerto, podemos asumir que ha visto lo que le sucedía y que no se ha dado cuenta de que lo mataban a él. Cosas del shock. Yo lo compro.

      Es verdad que la corporeidad es un problema. La gente lo pisa, lo empuja y él lo siente pero ellos ¿no? Es un poco raro.

      No entiendo qué es una guillotina en este contexto y la RAE no me lo aclara 🙂

      439 palabras está muy bien.

      Yo le daría una vuelta a las trazas de lenguaje artificial. Uno no va por ahí diciendo carne de mi carne salvo que sea Khal Drogo. Mi hijo, mi niño, mi pequeño, etc.

      Y revisa los verbos débiles: ser, tener, etc.

  2. Una entre un millón

    En el tren transdimensional con destino a Roanoke, un hombre se retorció en aullidos mientras sus ojos despedían luz verdiazulada. El grito duró menos de un minuto, tras lo cual el vagón quedó en silencio.
    De los pasajeros, sólo una mujer se había acercado a observar de cerca. Con un gesto rápido y practicado, pasó el pulgar por debajo de la pulsera que llevaba en la muñeca derecha y orientando la palma de la mano al cadáver musitó una serie de palabras entre dientes. Seguidamente le buscó el pulso. Al acabar, se giró hacia los otros dos pasajeros. Uno era joven y fuerte, trabajador de una fábrica, mientras que el otro era un señor de avanzada edad, un académico de la universidad local. La mujer tomó aire y dijo:
    ―Caballeros, un demonio ha matado a este señor. Le ha quemado las entrañas desde dentro y aprovechando los últimos impulsos vitales de la víctima, ha saltado del cuerpo. Nos quedan ―echó un vistazo a su reloj― menos de dos minutos para la transustanciación y llegada a la estación. Si para entonces no nos hemos encargado de él… Me temo que el demonio escapará impune.
    ―¿Y quién es usted para ponerse al mando? ―señaló el hombre de más edad.
    ―No importa quien soy, sino a quien represento. Soy una Inquisidora, la primera y última línea de defensa contra los demonios que nos acechan entre dimensiones ―alegó mientras orientaba su pulsera hacia ellos―. Y uno de ustedes se alegrará de haber coincidido conmigo en este viaje. Por si no lo saben, la posesión sólo es posible en el viaje entre mundos, cuando nuestra materialidad es más incierta. Cada segundo cuenta.
    Rápidamente, sacó una tiza del bolsillo y dibujó en el suelo un círculo rodeado de símbolos arcanos.
    ―Vayan entrando en el círculo, impedirá que el demonio les posea.
    Los pasajeros dudaron un momento, que aprovechó la Inquisidora para ponerse detrás del académico.
    ―¡Pulsus! ―exclamó la Inquisidora con el brazo extendido, proyectando un haz de energía que mandó al académico volando hacia el círculo.
    Al traspasar el borde, los ojos le empezaron a brillar como a la anterior víctima, los gritos aumentaron en potencia y finalmente todo acabó. El cuerpo del académico cayó al suelo sin vida, dejando al demonio golpeando furiosamente las paredes de su prisión.
    “Bienvenidos a Roanoke, capital de Alfa Centauri”, anunció el interfono.
    ―¡Justo a tiempo! ―dijo ella. El Consejo se encargará de su contención.
    ―¿Cómo ha hecho eso?
    ―Con esto ―dijo señalando la pulsera―. Es mi detector arcano, mi reservorio de energía, mi catalista… Es mi magnus opus y el motivo de mi visita a Roanoke. Voy a presentarla al Consejo Inquisitorial y me va a asegurar un puesto fijo en la capital. Mi maravilla es una entre un millón.
    ―Impresionante. Qué casualidad que en el vagón donde ha habido una posesión demoníaca también viajara una Inquisidora. ¿Qué posibilidades había?
    ―Pocas ―dijo con una mirada gélida y amenazante―. Podríamos decir que una entre un millón.

    1. Hola, me toca comentar tu relato. Tengo que decirte que tu relato me resulta un tanto confuso de leer por el comienzo tan precipitado. Me cuesta distinguir a la protagonista como protagonista y tampoco entiendo que se da a entender con el final. ¿La protagonista liberó al demonio en el tren? ¿Pero con qué motivo?

      Me da la sensación de que realizaste este relato como algo más largo e intentaste acortarlo para el reto. Probablemente se hubiera beneficiado de tener una estructura más larga que te dejara más espacio para mostrar el mundo y sus reglas y poder dar más fuerza a los personajes.

    2. Hola.
      Este es mi comentario al relato de Víctor:

      Elementos del relato.

      Considero que el relato contiene todos los elementos que se indican en el articulo de Alicia.

      Historia: Una inquisidora descubre un demonio en un tren interdimensional y lo atrapa con una pulsera de su invención.

      Argumento: Como en los limites de la realidad se alojan monstruos y de como, a veces, los propios vigilantes pueden ser igual de peligrosos que los propios monstruos.

      Conflicto: Hay varios conflictos en el relato, Los pasajeros siendo reticentes a hacer lo que les dice la inquisidora. La lucha contra el demonio…
      Obstáculos: La inquisidora teniendo que convencer a los pasajeros para que hagan lo que ella les dice antes de que se acabe el tiempo.

      Clímax: Para mi es claramente cuando obliga al pasajero a entrar en el circulo, con el giro que se da cuando nos damos cuenta de que el demonio estaba en el pasajero.
      Estilo: Desde mi punto de vista es muy directo, aunque creo que es imposible hacerlo de otra manera si quieres contar una historia en solo 500 palabras.

      Conclusión personal: Creo que el relato no se ajusta completamente a lo que pide Alicia, “la historia debe transcurrir en una estación de tren en la que te encuentres. Allí ves cómo se comete un crimen.” Aunque para ser sincero el mio tampoco lo ha cumplido… Me gusta el giro del guion y ese sabor de boca que te deja la duda de si la inquisidora ha sido la que ha provocado el altercado para su propio beneficio. Pero sobretodo me ha gustado la mezcla de ciencia-ficción con fantasía. Un relato muy interesante.

    3. Para mi la premisa de Alicia está cumplida. Veo todos los elementos del relato que menciona en los apuntes y veo cómo interactuan. Y aunque, como dice Juan, no cumpla al pie de la letra la propuesta inicial, a mi me vale: hay un tren y un asesinato, chapó.
      En cuanto a mi opinión, pues a mi me resultado demasiado “expositivo”. Me parece que hay demasiada información en esas quinientas palabras. Y no me refiero sólo al infodump, si no que hasta las acciones me resultaron demasiado secuenciadas. De hecho, la parte que más me gustado son las líneas finales, en las que se insinúan más cosas de las que se señalan.
      Y por otro lado, me ha gustado mucho el trasfondo de la historia. Estoy de acuerdo con Jorge en que con más espacio podría salir algo muy chulo de aquí. ¡Espero leer más cosas tuyas!
      Un abrazote!

      pd. Ni que decir tiene que esto no es más que mi opinión personal, y que no vale más que eso 😉

    4. Me gusta el tono ligero de la narración y el aire de historia de misterio. Pero la historia tiene un par de problemas:

      1.- INFODUMP: Esta señora, tan tajante como Lobezno, ¿por qué da tantas explicaciones a gente que ni le va ni le viene?
      2.- El uso de nomenclatura de género parece un poco al tuntún. Roanoke y Alfa Centauri nos dan la idea de que el relato no va a ser realista sino fantástico, pero ¿sirven para algo más? Nombres inventados con sonoridad parecido habrían hecho el mismo servicio sin cantar tanto 🙂

      3.- No se ve nada. Personalmente me lo he imaginado todo muy rollo steampunk, pero no tengo dónde apuntalar esa decisión mía (que creo que parte del hecho de que están en un tren).

      Por cierto, el escenario era una estación, así que tirón de orejas ahí 🙂

  3. Hola.
    Soy Amyra’s Rafa y este es mi relato. Espero que os guste.

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    Asesinato en la estación.
    “¡Joder, al final le digo algo!” –pensó para sí Laura mientras se clavaba en las palmas de las manos las uñas de tanto apretar los puños por la impotencia.
    Aunque sabía que se estaba engañando. Nunca se acercaría al adolescente que estaba en su mismo andén para indicarle que apagara el puñetero altavoz en el que estaba escuchando trap a toda pastilla.
    Se quitó la mochila de la espalda para buscar los cascos mientras se sentía como una mierda por no ser capaz de enfrentarse a otras personas y evitar, como siempre, las confrontaciones.
    En ese momento se paró a su lado una mujer de mediana edad. Vestía una gabardina marrón que le llegaba por debajo de las rodillas y pantalones oscuros que terminaban en unas botas militares. La rodeaba un aura de poder, como si el suelo fuera a hundirse bajo sus suelas y el aire se espesara a su alrededor. Laura se sintió repentinamente incómoda por los escasos cinco centímetros que las separaban. ¡Pero si el andén estaba vacío, a excepción del adolescente y de ella misma! Hizo un gesto para apartarse de ella cuando la mujer empezó a hablar.
    –¿Has visto? El tren está a punto de entrar en la estación. Mira a tu alrededor: no hay nadie a la vista, ni cámaras que apunten hacia aquí. ¡Sería tan fácil acercarse por detrás y darle un empujón! Prácticamente lo está pidiendo a gritos. ¡O a rebuznos! –dijo mientras se reía a carcajadas de su propia ocurrencia.
    Laura estaba paralizada. Se abrazó a su mochila como a un ancla que la atara a la realidad. Los extraños no se te acercaban de la nada y te proponían cometer un asesinato. Quería moverse, separarse de la mujer, pero los pies no le respondían, como si el cemento gris del suelo se hubiera espesado alrededor de sus zapatillas impidiéndole cualquier movimiento.
    En ese momento la intrusa se movió hacia el adolescente y comenzó a rodearlo. Éste la miró con desprecio y siguió el movimiento de la mujer hasta que quedó de espaldas a las vías por las que estaba entrando en esos momentos la cabina del cercanías. Ella apoyó una mano firme en el pecho del adolescente mientras giraba la cabeza para mirar a Laura.
    –Solo es necesario un pequeño empujón–la indicó en un volumen de voz que a duras penas se oía por culpa de la música que salía de los altavoces mientras guiñaba un ojo.
    Al no obtener respuesta de Laura la mujer empezó a retirar la mano del pecho del adolescente.
    Laura se dio cuenta, con horror, de su desilusión al verlo. Pensó en cómo le gustaría ver borrarse la cara de superioridad que, en ese momento, el adolescente estaba dirigiendo a la mujer.
    –Deseo concedido–susurró la mujer mientras volvía a apoyar la mano en el pecho del adolescente. Le empujó, hasta que este perdió el equilibrio y cayó a la vía del tren, justo un segundo antes de que el tren se lo llevara por delante.
    El chirrido de los frenos se elevó por encima del sonido de los altavoces que habían quedado en el suelo del andén.
    La mujer se agacho, los recogió y giró en sus manos hasta que encontró el botón de apagado.
    –Por cierto: soy Harja, tu hada madrina. Llámame siempre que quieras y acudiré para cumplir tus deseos… Por muy oscuros que estos sean.
    FIN

    1. Buenas, espero que mi opinión sea útil y se entienda como algo constructivo. La voy a dividir en tres partes (adecuación a las bases, una visión general del relato y observaciones puntuales).

      Adecuación a la bases:
      Creo que tiene un inicio muy bien marcado, que son los tres primeros párrafos hasta que aparece el Hada Madrina. Luego viene un nudo que es el gran eje del relato, para finalizar en un clímax de muerte y el desenlace en el que se desvela que la mujer es Harja, su hada madrina. En este aspecto lo veo impecable. Los tres personajes también están bien definidos aunque poco caracterizados. El adolescente es prácticamente un observador que hace las veces de antagonista. El conflicto está claro (decirle que baje el volumen), y los obstáculos son más bien morales. Aunque al final se los pasa por el forro y termina con lo que quiere: la música apagada y un muerto.
      En el tema de las 500 palabras, se pasa de 65, por lo que denota falta de esfuerzo en sintetizar o falta de planificación.
      Sobre el final… es cerrado a medias. Es cerrado porque la protagonista consigue su objetivo y el conflicto culmina. Pero está medio abierta porque el hada madrina deja en el horizonte que Laura puede seguir cumpliendo sus deseos… incluso los peores…
      Y claramente el relato sucede en una estación de tren, así que perfecto.
      Una visión general:
      El relato en sí es interesante y emocionante. Empieza con un toque sutilmente macarra y divertido, con unas dosis de lenguaje coloquial. Eso creo que es un punto a favor, le da un matiz divertido a un relato que coquetea con el asesinato sin mucho dilema moral.
      No obstante, veo que después de este inicio que promete un lenguaje casi cachondo, esto no pasa y el lenguaje más coloquial se disipa para no volver a aparecer. Eso ha sido como un “bajón”. Me gustaría haber leído en el relato expresiones burlescas y un poco de ironía, ya que el relato en sí, es bastante irónico.
      Creo que el mejor momento del relato es cuando el hada madrina termina por matar al chico. Es lo que creo que deseamos los lectores. Aunque, como decía, se echa en falta más ironía y más lenguaje coloquial que insinúe este final.
      Por otro lado, creo que hay dos protagonistas: Laura y el hada madrina. La segunda es más atractiva y tiene más peso. La primera tiene sus ansias como el tema central de la narración. Los deseos del hada madrina se quedan en una incógnita. Y los deseos o la oposición del antagonista, el chaval con aires de superioridad, se notan muy débiles.
      Ahora cosas más puntuales:
      En la primera frase, que dice “de tanto apretar los puños por la impotencia”, no creo que “impotencia” sea la palabra adecuada. Más bien sería “impaciencia”. Ya que Laura no se siente impotente, se siente impaciente y ansiosa de decirle algo al chico. Luego sigue una oración adversativa diciendo que se estaba engañando, que nunca se acercaría a decirle nada. Por eso, si al principio dice que se siente “impotente”, la frase adversativa siguiente no tiene sentido.
      Luego sigue otra frase que dice “para indicarle que apagara el puñetero altavoz”. La palabra indicarle me suena mal, ya que el relato tiene un matiz algo gamberro, un poco coloquial, salpicado con palabras y expresiones como puñetero, joder, a toda pastilla, se sentía como una mierda… Por tanto, un relato escrito así no dice que una chica le indica (indica suena muy formal) que apague el puñetero altavoz. Dice: “Para soltarle que apagara el puñetero altavoz”.
      Esta frase también me suena rara: “como si el cemento gris del suelo se hubiera espesado alrededor de sus zapatillas impidiéndole cualquier movimiento.” Antes ya se usa la expresión espesarse (“y el aire se espesara a su alrededor.”) y se siente un poco mal leer la misma expresión en poco espacio. Además, el cemento no se espesa. El cemento es duro como una roca. Se espesa el aire, el ambiente, la niebla… Pero el cemento… yo pondría, por ejemplo: “como si el cemento gris del suelo se hubiese pegado con fuerza en sus zapatillas, impidiéndole cualquier movimiento”.
      En esta frase “–Solo es necesario un pequeño empujón–la indicó”, creo que se escribe “le indicó”. Además la frase se me hace un poco ortopédica, por así decirlo. Creo, que por ejemplo, quedaría mejor desarrollándola más: “-Sólo es necesario un pequeño empujón-, dijo la mujer mientras guiñaba un ojo. Pero Laura casi no llegó a entender qué decía por culpa de la puñetera música de chaval, y no supo qué decir. Entonces la mujer empezó a retirar la mano del pecho del adolescente.”
      En este momento, en pocas frases, se repite la palabra “adolescente” tres veces.
      En general creo que le falta un poco más de variedad en la forma de expresarse. El relato es divertido pero se lee un poco a trompicones. Espero no molestarte con mi opinión. Un saludo!

    2. Elementos del relato:
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      – Principio: La protagonista, Laura, es una persona introvertida que evita las confrontaciones. Se expone cómo esto le amarga. De repente aparece una extraña de la nada, que es el incidente desencadenante.
      – Nudo: Conocemos más a la extraña que juguetea con el asesinato del joven. Mientras la protagonista se intenta resistir a creerlo, antes que confrontar con la realidad de lo que tiene delante. La extraña está a punto de empujar al joven a las vías mientras el tren llega. Esto es el climax.
      – Desenlace: La extraña está a punto de echarse atrás pero finalmente lo empuja siguiendo los deseos de Laura. Se revela que es su hada madrina.
      – Personajes: Tenemos a la protagonista , la víctima y el hada madrina.
      – Conflicto: Creo que aquí se habla de los problemas al evitar confrontaciones, que en un principio puede parecer pacífico, pero que puede resultar en resentimientos y peores situaciones (sobre todo si tu resentimiento se personifica en un hada madrina personal). Se habla de la reticencia de la protagonista a imponer sus deseos (literal y figuradamente).
      Obstáculos: Los obstáculos son los miedos de la protagonista a hacerse valer.

      Longitud:
      ————–
      El relato son 565 palabras. 65 palabras de más. Nos pasamos por poquito.

      Estilo:
      ———–
      Siento no ser de más ayuda aquí pero no le he encontrado problemas al texto.

      Valoración:
      —————–

      Lo veo bastante redondo, me gusta que el tema de que la protagonista evite las confrontaciones sea consistente en el relato. Y lo mismo cuando se maneja literal y figuradamente los problemas que tiene la protagonista al imponer sus deseos. ¡Me ha gustado bastante!

    3. Bueno, después de los comentarios de Azel y de Victor yo ya poco puedo aportar. Estoy de acuerdo con el primero en que hay partes del relato que piden más desenfado, pero tampoco es un asunto que me chirríe. Pero no estoy de acuerdo con él en cuanto a algunas puntualizaciones: para mi, la protagonista está claramente “impotente” al principio, no impaciente, por ejemplo. ç

      Por sacarle algo más de punta a lo ya comentado, diría que si yo hubiera escrito este relato lo hubiera hecho en primera persona, no en tercera. El narrador está en todo momento “sobre el hombro” de la chica, casi como un monólogo interior. Si se hubiera desplazado un poco a un lado, hasta quedar dentro de su cabeza, me parece que podría haber añadido más miga al asunto y de una forma más natural. Pero eso es sólo mi opinión, je.

      En cualquier caso, el relato me ha gustado mucho. Que quede claro 😉

      Un abrazote!

    4. 569 palabras, Rafa! Muy mal XD.

      El relato me gusta mucho mucho, pero necesita una vuelta de estilo. El comienzo es lo que más pesa. Está lleno de frases enrevesadas.
      Mira, este es tu párrafo:
      ______________________
      “¡Joder, al final le digo algo!” –pensó para sí Laura mientras se clavaba en las palmas de las manos las uñas de tanto apretar los puños por la impotencia.
      Aunque sabía que se estaba engañando. Nunca se acercaría al adolescente que estaba en su mismo andén para indicarle que apagara el puñetero altavoz en el que estaba escuchando trap a toda pastilla.
      Se quitó la mochila de la espalda para buscar los cascos mientras se sentía como una mierda por no ser capaz de enfrentarse a otras personas y evitar, como siempre, las confrontaciones.
      __________________
      Y esto una versión sin repeticiones ni circunloquios:

      «¡Ojalá me atreviera a decirle algo!» Se recriminó Laura. Pero no se engañaba. Sabía que nunca se acercaría a llamarle la atención al chaval, por mucho que la disgustara el trap que sonaba en su altavoz a toda pastilla. Se quitó la mochila de la espalda para buscar los cascos. No evitarían que se sintiese como una mierda por su incapacidad de afrontar las confrontaciones, pero apagarían el sonido de la música hasta que llegara el tren.

      Tengo la sospecha de que escribirte esto muy rápido y por eso hay construcciones extrañas. El final, con la presentación del hada madrina, es un poco brusco. Pero la idea de desear la muerte ajena y conseguirlo sin tener que pagar por ello me gusta mucho.

      Dale una vuelta a todos esos gerundios y a las perífrasis, corazón.

  4. Hola a todo el mundo.

    Yo soy Amyra’s Amaya. Tengo que pediros disculpas porque he sido incapaz de reducir más el relato. Me he puesto muy tarde a escribir y estoy un poco saturada. Es la tercera versión de esta idea. 😔

    Espero que os guste. Comentad y criticad con pasión y sin cortaros nada. ¡Ah! Y la frase final entre paréntesis es porque Amyra’s Rafa no quiere que lo escriba, pero no tengo claro que si no lo hago se entienda el final.

    Gracias y hasta pronto.
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    Asesinato en la estación

    Estoy tan cansada que apenas puedo arrastrar el cuerpo hasta el banco del anden. Ojalá el tren llegue a su hora. Temo caer redonda al suelo.
    He sobrellevado la semana gracias a Manuel y su cóctel químico para urgencias graves. Intuyo el despido. No pueden comprender lo dura que está siendo mi vida últimamente. Tan siquiera se atreven a preguntarme cómo estoy. Mejor. Solo tengo días malos en los que acabo llorando con amargura, o peores en los que los echo de mi despacho entre gritos coléricos. Aunque estoy progresando. Ya soy capaz de medioaguantar la rutina diaria.

    Cierro los ojos. Bostezo con enfado: no quiero perder energía en hacer algo tan inútil. Todavía no los he abierto, pero me lloran. Las lágrimas me provocan sollozos y aquí no puedo hundirme. Inspiro hondo. Expiro lentamente. Sosegando el ataque de ansiedad… ¡Vaya! Las técnicas de relajación eran mejores de lo que yo creía. Empiezo a notar calma a mi alrededor. Vuelvo a inspirar y…

    Oigo un grito. Raro. Juraría que lo he oído en mi cabeza. Abro los ojos y la quietud es excesiva. El pequeño mundo en el que me encuentro parece adormecido, difuminado tras una fina niebla que se extiende por el túnel.

    Alguien vuelve a gritar. Fuera de mí. En el anden contrario. Por el hueco que hace de puerta de uno de los laterales aparece una joven corriendo. Renquea un poco. Parece magullada. Ropa desgarrada. Manchada de barro y ¿sangre? Pero está lejos. Tal vez me haya inventado su aspecto.
    Ha parado y mira enajenada detrás de ella. Se agacha y se toca el tobillo. No me he imaginado la cojera. Tiene que haber oído algo, fuera de mi alcance, porque se pone en pie rauda y mira angustiada el anden. Se fija en el banco y sale disparada hacia él. No es muy buen escondite, aunque no sé de qué huye.

    Aparecen. Cinco figuras que llamaría personas si no fuera por el escalofrío que me provocan. Humanos deformados vestidos con tizne negro que se escurren creando sombras. Caras de enloquecidas máscaras Hannyas con capacidad para gesticular. Tonos rojos, dorados, negros. Desde aquí saboreo su peste.
    Se deslizan juntas. Olfatean el aire. Noto que la joven ha dejado de respirar. No querrá que la escuchen. Se acercan.

    La joven sale de su escondrijo y se acerca a una papelera. Trata de arrancarla, perdiendo un tiempo precioso con un esfuerzo que no le sirve de nada.
    Las figuras tratan de rodearla. La joven saca lo que encuentra en la papelera y se lo va lanzando con furia al engendro que tiene más cerca. No les hace nada.

    Consigue escabullirse entre dos de ellas. Se lanza a las vías del tren. Las pasa arrastrando el pie que ya tenía dañado. Escala como puede. Por desgracia, las figuras no tienen la misma dificultad para cruzar las vías.

    Se me aproxima. Le ofrezco los brazos. Es el primer movimiento que he sido capaz de hacer. Es una locura. ¿Qué podría hacer yo contra semejantes monstruos? Pero tal vez las dos logremos algo.
    Ya está cerca. Voy a cogerle la mano y…

    ¡Me traspasa! Mierda. Me traspasa.

    Cierro los ojos. Ya no necesito ver más.

    Siento como un nueva aberración aparece en la salida por la que la joven quería huir. Ésta, aturdida, queda congelada. El siniestro la estampa contra la pared cogiéndola del cuello. Una voluta de tufo negro aparece en la otra mano, convirtiéndose en un extraño cuchillo caliginoso. Espera a sus secuaces. Todos portan cuchillos de humo. La rodean, entonan un cántico y cuando ella empieza a chillar, alzan los puñales y se los clavan a la vez. La joven agoniza. Al final, todo se convierte en un espeso vaho oscuro.

    Abro los ojos. Esta vez de verdad. El tren está llegando. Todo vuelve a estar revuelto, lleno de movimiento, colores y ruido estridentes. Con el cansancio y las drogas se me olvidó que no debo usar esta estación. No necesito, no puedo, no quiero volver a ver el asesinato de Iris.

    (Odio tanto mis genes de médium.)

    1. Buenos días, me toca hacerte una pequeña corrección del relato. Vamos por partes:

      Mis felicitaciones porque el relato tiene una estructura correcta y es muy coherente. Te sienta en contexto de forma suficiente y te introduce los obstáculos de manera correcta. Además me sorprende porque creas un clímax que no es realmente una acción épica sino una revelación.

      Para mí, y esto ya es a título personal, lo que falla es la revelación que haces del asesinato. ¿Sabes que a veces es mejor no explicar tanto las cosas? Para mí es preferible no mencionar que la protagonista ya conoce el asesinato y sí que es medium.

      1. Hola, Jorge.

        Antes de nada, gracias por tu comentario y por tu apunte.

        Si te soy sincera, no sé muy bien a qué te refieres con lo de “la revelación que haces del asesinato”. ¿A la descripción en sí? ¿Te ha parecido demasiado larga? ¿”Explicar tanto las cosas” en el sentido que tú hubieras preferido que no contara el asesinato o que no me enrollara tanto? Te agradecería que me lo explicaras un poco más a fondo porque no te he entendido bien. Tal vez en estos casos es preferible explicarlo detalladamente 😉
        En realidad, mi relato es así por la interpretación que le di a las instrucciones para este ejercicio. Que acabo de leerlas y me he dado cuenta de que dicha interpretación fue muy libre (Como la de todas las que hemos escrito, la verdad).

        Lo que comentas de no mencionar que la protagonista conoce el asesinato… Puff. Creo que es precisamente el clímax y lo que forma el desenlace de la historia. Podría escribirla de otra manera, hacer que la narradora fuera distinta, pero aquí creo que tiene que ser así.
        Si alguna vez rehago la historia (aunque no me gusta tanto para hacerlo, la verdad), lo tendré en cuenta.

        Lo dicho: gracias por el comentario y te agradecería mucho que me explicaras las dudas que me has dejado. Saludos cordiales y hasta otra:

        Amaya

    2. ¡Hola Amaya!

      No me toca hacerte comentario pero quería decirte que me ha gustado mucho tu estilo y tu historia.

      En cuanto a la frase entre paréntesis, yo creo que sin ella lo que se entiende es que está recordando algo, o sea, que si quieres que se sepa expresamente que es médium, sí es posible que tengas que ponerlo en alguna parte, aunque no sé si esa frase exactamente es la mejor (me gusta como final la anterior).

      1. Hola, Ana.

        Jo, muchísimas gracias por tu comentario. Me ha animado mucho. No mandé el relato con demasiadas ganas: las ideas que tenía se me habían ido al traste porque no seguían las instrucciones; las dos primeras versiones de esta idea eran demasiado largas, demasiado elaboradas y cojeaban demasiado; estaba bastante frustrada cuando empecé con esta versión, y aunque creí que no estaba del todo mal, tampoco estaba contenta.

        Tendré en cuenta lo que me dices de explicar que es medium pero no ponerlo en la última frase.

        De nuevo, muchas gracias, de verdad. Saludos cordiales y espero con ganas tu próximo relato (que el tuyo de este mes me ha gustado mucho ☺):

        Amaya

    3. Elementos del relato:
      ———————————
      Principio: Se nos presenta a la protagonista (narradora en primera persona) exponiendo sus problemas personales y cómo le afecta en el trabajo. Diría que el comienzo acaba cuando oye el primer grito, que es el incidente desencadenante.

      Nudo: La protagonista vuelve a escuchar un grito, ve de lejos a la víctima y a las cinco figuras. La víctima intenta esconderse, plantarles cara y por último huir. El nudo acaba cuando está a punto de cogerle la mano a la protagonista, que es el climax.

      Desenlace: La protagonista no puede cogerle la mano porque es un fantasma. Las aberraciones la atrapan y acaban con ella. Todo formaba parte de algo que ya había visto anteriormente, la estación está embrujada.

      Personajes: Tenemos a la protagonista (narradora en primera persona), la víctima (Iris) y a las aberraciones

      Conflicto: Aquí lo que se enfrenta es las ganas de vivir de Iris con las ganas de atraparla de sus captores.

      Obstáculos: Las aberraciones persiguen a Iris que intenta evitarlas, primero escondiéndose, luego tirándoles cualquier cosa y al final huyendo.

      Longitud:
      ————–
      El relato, incluyendo la frase del final, son 679 palabras. ¡Nos pasamos casi doscientas palabras!

      Estilo:
      ———–
      Algunas cosas me han confundido un poco, como cuando dices “Oigo un grito. Raro. Juraría que lo he oído en mi cabeza”. No me queda claro por donde quieres ir aquí, porque dices que te parece raro, pero que al mismo tiempo lo has escuchado en tu cabeza. Hay como una mezcla de certeza de donde viene (su cabeza) pero al mismo tiempo no se sabe si ha pasado o no. Me descuadra un poco.

      Cuando dices “Tal vez me haya inventado su aspecto” das pie a que el lector incluso pueda creer que el estás diciendo que te lo estás inventando. Optaría por expresar de otra forma el no estar segura de lo que está viendo.

      La otra cosa es que la protagonista ya había visto esto (como indicas al final) pero el relato está lleno de dudas (“Tal vez me haya inventado su aspecto”, “no sé de qué huye”) que hace que la revelación no cuadre tanto. Si ya lo ha visto antes, al ser narrado en primera persona eliminaría todas estas dudas ya que no es la primera vez que lo ve.

      De faltas no he encontrado nada excepto “andén”, que va con tilde.

      Valoración:
      —————–
      ¡Me ha gustado bastante! Me gusta como mientras vas leyendo se hace inevitable preguntarte por qué la protagonista no hace nada por socorrerla y va creciendo la tensión hasta que se termina y te explica el porqué de la inacción (era una visión). Y sobre la última frase estoy de acuerdo, no creo que sea necesaria para entender el relato.

      1. Hola, Victor.

        Antes de nada, muchísimas gracias por tu extenso y currado comentario.

        Sobre los detalles que comentas dentro del estilo, tienes razón en todas ellas:

        – Lo de que oye el grito en la cabeza… 🤦🏻‍ No te voy a mentir. Viene de la primera versión que hice de este relato. Y lo que pasa cuando no puedes dedicarle demasiado tiempo: como sonaba bien, inicialmente lo dejé, y de tanto leerlo no me di cuenta que aquí ya no tiene sentido. Muchas gracias por darte cuenta, y sobre todo por decírmelo.
        Tengo que enfocar a la narradora y dejarla con tan solo las características de esta versión.

        – Lo de las dudas… Pues creo que eso fue por correr demasiado para terminar el relato. En mi cabeza tenía una idea estupenda, pero según avanzaba al escribir, se iba modificando. Y aunque repasé algunas cosas para que todo cuadrara, me dejé demasiadas. Como bien comentas.

        – Lo de la tilde en andén… Para darme de cabezazos contra la pared, de verdad.

        Esto me lleva a plantearme que solo puedo hacer este taller si consigo más tiempo: necesito dejar un día entre medias desde que termino de escribir hasta que publico, aunque eso no quiere decir que me hubiera dado cuenta de lo que me han señalado.

        Me alegro de que a pesas de todo te haya gustado, y si le hago (o cuando le haga) una revisión, tendré en cuenta todo lo que me has dicho. Me has ayudado un montón.

        Saludos cordiales y hasta pronto:

        Amaya

    4. Hola, Amaya!

      El relato me ha gustado mucho. Después de los análisis que ya te han hecho sólo me queda apuntar una par de cosillas.

      Como a Ana, a mi me parece que la última frase no es la forma más adecuada de meter en la historia un dato tan importante como que la protagonista es médium. Ya en la introducción dejas claro que tiene una profesión y unas costumbres poco habituales, podría ser un buen sitio en el que dejar alguna semilla que hacer crecer en la parte central, hasta que puedas dejar claras su capacidades extrasensoriales cuando las manos de la víctima atraviesan las suyas.

      Al contrario que a Víctor, a mi no me parece mal ese “Oigo un grito. Raro. Juraría que lo he oído en mi cabeza”. El texto es un monólogo interior, esa sucesión de ideas me parece adecuada. Puede que como en ese punto la acción narrada es un poco “difusa” esa frase en concreto despiste, pero como construcción me parece bien.

      Yo con la parte que he tenido problemas es con lo de: “no quiero volver a ver el asesinato de Iris.” No me parece que le haga ninguna falta a la narración un dato tan concreto como que la protagonista conoce a esa chica y ha visto su asesinato más veces antes… en ese punto uno ya está lo suficiente WTF!!! como para añadir otra guinda a la pila, sobre el pastel. Cuando lo leí me pareció un recurso fácil y de última hora para añadir explícitamente el valor de “asesinato” que pedía la convocatoria.

      Como detalle a destacar me gustó el uso de “calígine”. Suelo ser muy contrario al lenguaje rebuscado, pero usar ese adjetivo para un cuchillo de humo en manos de un fantasma asesino yakuza me pareció perfecto. ^^

      Y si tienes que hacer un hueco para seguir participando en taller, busca la forma, por favor. ¡Quiero leer más cosas tuyas!

      Un abrazote!

      pd (off topic). Que curioso que ya sea el segundo relato que me recuerda fuerte al juego de rol Wraith: The Oblivion…

      1. “Y si tienes que hacer un hueco para seguir participando en taller, busca la forma, por favor. ¡Quiero leer más cosas tuyas!”

        😍 Oooooh 💖 Me has emocionado. Gracias, gracias, gracias.

        Luego contesto a tu comentario con calma. Muchísimas gracias, de verdad 😍

        1. Hola de nuevo, Sergio.

          Jo, he tardado mucho en contestarte. Perdona la tardanza.

          Apunto todo lo que me has comentado, que me parecen muy buenas observaciones y que seguro que dejarán mejor el relato.

          Tienes razón en que parece… es un recurso “fácil” el de usar el nombre de Iris. Tenía varias ideas incordiándome mientras escribía, aparte de los dos relatos terminados que dejé de lado y que seguían molestando, así que supongo que me pareció un buen chiflanger (😂😂😂. Yo y mis “traducciones”) y una buen forma de explicar que la narradora es medium. Pero no lo trabajé, ni bien ni suficiente. Me doy cuenta de que por eso me hacía falta la última frase explicándose.
          Si quiero mantener a Iris, tiene que salir antes. Y para poder hacerlo, no solo necesito más palabras, si no que tengo que currarlo mucho más. De hecho, creo que tendría que modificar bastante todo el relato.
          Guay. Gracias al tiempo que ha pasado desde que lo escribí y a todos los apuntes que me habéis dado, veo esos fallos y creo que puedo mejorar el relato. Gracias.

          Me alegro que te gustara “calígine”. Necesitaba un sinónimo de humo o niebla, y cuando me encontré con esta palabra, me sonó como necesitaba: espeso, grasiento, pegadizo. A veces acierto y todo. Jeje.

          Lo del grito en la cabeza… Pues creo que tanto Victor como tú tenéis razón. Tal vez si consigo que de más sensación de que todo está ocurriendo en su cabeza… aunque no era la intención del relato. No sé. Le daré una vuelta.

          De nuevo, muchísimas gracias por tus palabras. Me animaron un montón un día que estaba siendo muy gris 😊

          Nos vemos en el siguiente relato. A ser muy feliz:

          Amaya

    5. Hola!

      Este es uno de mis favoritos de esta primera ronda.
      Creo que te has pasado de palabras porque te ha faltado un poco de poda, nada más. Si quitas datos que no aportan mucho y esa referencia a Iris y ser medium que ya te han señalado, puede quedar una cosa muy chula.

      Te dejo mi versión y, si tus compañeras están de acuerdo, propongo tu relato para formar parte del libro que espero que podamos publicar a final de año.

      Echa un vistazo a los cambios y pregunta cuanto quieras, ya sabes.
      _____________________________

      Asesinato en la estación
      Estoy tan cansada que apenas puedo arrastrar el cuerpo hasta el banco del anden. Ojalá el tren llegue a su hora. He sobrellevado la semana gracias a Manuel y su cóctel químico para urgencias graves. Intuyo el despido.
      Cierro los ojos. Bostezo. Todavía no los he abierto, pero me lloran. Las lágrimas me provocan sollozos y aquí no puedo hundirme. Inspiro hondo. Expiro lentamente. Empiezo a notar calma a mi alrededor. Vuelvo a inspirar y…
      Oigo un grito dentro de mi cabeza. Abro los ojos y el pequeño mundo en el que me encuentro parece adormecido, difuminado tras una fina niebla que se extiende por el túnel.
      Alguien vuelve a gritar. Fuera de mí esta vez. En el anden contrario aparece una joven que corre. Renquea un poco y parece magullada. Lleva ropa desgarrada manchada de barro y ¿sangre? Pero está lejos. Tal vez me haya inventado su aspecto.
      Ha parado y mira enajenada detrás de ella. Se agacha y se toca el tobillo. No me he imaginado la cojera. Ha debido de oir algo, porque se pone en pie y mira angustiada el anden. De repente, sale disparada en mi dirección.
      En su persecución aparecen cinco humanos deformados vestidos con tizne negro que se escurren creando sombras. Caras de enloquecidas máscaras Hannyas con capacidad para gesticular. Desde aquí saboreo su peste.
      Se deslizan juntas. Olfatean el aire. Noto que la joven ha dejado de respirar. No querrá que la oigan. Se acercan.
      La joven sale de su escondrijo y se acerca a una papelera. Trata de arrancarla y pierde un tiempo precioso en un esfuerzo que no le sirve de nada.
      Las figuras tratan de rodearla, consigue escabullirse entre dos de ellas. Se lanza a las vías del tren y las cruza arrastrando el pie que ya tenía dañado. Escala como puede hasta mi andén. Por desgracia, las figuras no sufren su misma dificultad.
      Se me aproxima. Le ofrezco los brazos. Es el primer movimiento que he sido capaz de realizar, maldito cansancio. Es una locura. ¿Qué podría hacer yo contra semejantes monstruos? Pero tal vez las dos juntas logremos algo. Ya está cerca. Voy a cogerle la mano y…
      ¡Me traspasa! Mierda. Me traspasa.
      Cierro los ojos. Ya no necesito ver más.
      El final se desarrolla dentro de mi cabeza. A veces me cuesta distinguir interior y exterior.
      Siento como una nueva aberración le corta el paso a la joven. Ésta, aturdida, se paraliza. El siniestro la estampa contra la pared sin esfuerzo. Una voluta de tufo negro aparece en su otra mano y se convierte en un extraño cuchillo caliginoso. Espera a sus secuaces. Todos portan filos de humo. La rodean, entonan un cántico, alzan los puñales y se los clavan a la vez. Al final, todo se convierte en un espeso vaho oscuro.
      Abro los ojos y el pequeño mundo en el que me encuentro ha despertado. Mi tren se acerca, puntual.

      1. Hola holita.

        Ooooooh 😍 💕 💖

        Jo, no sé qué decir. Me has emocionado muchísimo. ¡Yo, sin palabras! Jajajaja.

        Me gusta mucho tu versión. Tú sí que sabes lo que haces. Pero cuando lo leo ya no siento el relato como mío. Le faltan todos mis errores, y creo que lo que me pasa es que como no se los he quitado yo, los echo demasiado en falta. ¡Esas frases tan bien colocadas, esas ideas tan claras en mi cabeza cuyo reflejo en la pantalla del ordenador las hacia florecer de nuevo…! Jajaja. Perifraseando y eso.

        No sé para cuándo lo necesitas, pero ¿te parece que le de yo una vuelta a ver si logro una versión que me sepa más a mí? Tengo los comentarios de toda esta gente maravillosa que me ha ayudado un montón, y tu versión para comparar o para seguir si me atasco.

        Muchísimas gracias por todo, Alicia. He sufrido bastante escribiendo, pero qué bien me ha venido. Besotes:

        Amaya

  5. ¡Hola!

    Este es mi relato, me ha costado bastante encajarlo en 500 palabras. A mí, que siempre tengo que rellenar 😀 Espero que no me haya quedado demasiado churro.

    ————————————————————————————————————

    Asesinato en el tren

    El andén 8 de la estación de Alcalá estaba encantado, contaban los viejos. Era cierto que, por encantamiento o por algo más mundano, había sido clausurado y no volvió a abrirse hasta muchos años después. Y ese día yo, que aunque me crié con esas habladurías nunca las creí, fui la primera en querer coger el cercanías en aquel andén maldito. Esperaba que la superstición redujera el número de pasajeros con los que pelear por mi porción de oxígeno e hiciese el camino al trabajo algo menos angustioso.
    Admitiré que, pese a mi escepticismo, subí las escaleras con la respiración contenida; pero, aparte de la corriente de aire que me despeinó al salir del pasadizo, el andén no se diferenciaba en nada de los otros siete. Frío. Anodino. Gris en la penumbra previa a la salida del sol. Rutinario.
    Estaba felizmente sola, pero la felicidad duró poco. Pronto llegaron otros pasajeros, que, ilusos también, creían que una maldición sería suficiente para que la clase madrugadora rechazase la posibilidad de ir a trabajar sentada. A nosotros nos iban a hablar de almas en pena.
    En unos minutos, el pasadizo de acceso al andén ya vomitaba un flujo continuo de gente y el silencio inicial se llenó de conversaciones indiscretas e intempestivas. Cuando me quise dar cuenta estaba rodeada, con las puntas de los pies rozando el borde del andén. Como todos los putos días. Como todos los putos días, tuve que respirar hondo y apretar los puños para no gritar.
    «Venga, ya viene el tren», intenté consolarme, aun a sabiendas de que dentro la situación no iba a mejorar.
    Y el tren llegó, y se detuvo, y me encontré delante de una ventana. Me dieron un empujón. Mierda, me había quedado lejos de la puerta. Yo, que estaba allí la primera. Mierda. Otro empujón. «Devolvedme mi aire». Sin dejar de apretar los puños, miré a través de la ventana para calcular mis posibilidades de encontrar un hueco para sentarme. Entonces, el andén entero se oscureció y enmudeció; y vi a un pasajero tendido en el suelo, ensangrentado, bajo un ser de aspecto humanoide y el color verde del río, que lo apuñalaba con saña.
    Quise correr, pero mis piernas estaban ancladas al andén. Quise levantar los brazos, pero mi cuerpo no me obedeció. Quise gritar, pero el grito que había estado conteniendo tanto rato no encontraba el camino hacia mi garganta. Luché para arrancarlo de mí, y cuando salió desgarró el aire y casi me desgarró a mí.
    El asesino sobrenatural paró, giró la cabeza y me clavó sus ojos opacos. Sonrió. Una corriente de aire me heló hasta el alma, y entonces el ser se desvaneció, y en su lugar solo quedó mi propia imagen. Despeinada. Desencajada. El andén era ahora todo gritos, tumulto y brazos que me sujetaban e inmovilizaban. Los miré. Me miré. Miré el tren. Y solo entonces comprendí que aquella ventana era en realidad un espejo, y las manos que sujetaban aquel cuchillo ensangrentado, las mías.

      1. ¡Hola Juan!

        ¡Muchísimas gracias por comentar el relato con tanto detalle! La verdad es que creo que no se me da muy bien escribir terror, y en realidad mi idea era más bien que fuese fantasía, pero al final me quedó una cosa a medias y posiblemente no muy buena en ninguno de los dos géneros 🙁

        Me parecen muy acertados todos los consejos que me das sobre que es precipitado y le falta desarrollo, yo también lo creo. Me costó mucho encajar la historia en 500 palabras y quizá tendría que haber pensado en otra que entrase mejor en la limitación.

        También siento que no se haya entendido que no era brote psicótico sino que efectivamente el andén estaba encantado y el bicho ese que ve es real y en cierto modo la posee para hacer lo que hace. Este era el momento fantasía, y decir desde el principio que el andén está encantado lo hice con la intención de no llamar a engaño sobre esto, pero está claro que no lo he hecho bien XD Entre la limitación de palabras y que a veces me paso de sutil está visto que no consigo que se me entienda.

        Lo dicho, muchas gracias por todo y me apunto las sugerencias para la próxima (o, quién sabe, para meterle mano e intentar mejorarlo con todas las palabras que pueda ;))

    1. Antes de nada, encantada de conocerte, Ana. Soy Amaya, una de las partes de Amyra, y tu relato es uno de los dos que tengo que comentar.

      Como no sé muy bien cómo realizar un (a ser posible) buen comentario de texto, voy a seguir las indicaciones que nos dejó Alicia. Me temo que me voy a enrollar porque quiero hacerlo bien y sé que voy a decirte todo lo que se me ocurra; espero que no te importe.

      Empiezo con los elementos del relato. Creo haberlos identificado todos, aunque alguno se me ha atravesado un poco: el principio, con una buena frase de inicio que me llamó la atención e hizo que empezara a imaginar cosas, y la explicación del objetivo de la protagonista; el conflicto, con ese deseo de llegar a gusto al trabajo y que no va a lograr porque los obstáculos (Llegada desmesurada de gente, empujones, sensación de asfixia…) provocados por el resto de personajes secundarios (Los demás pasajeros) lo están complicando; el nudo donde empecé a agobiarme, a sentir que me faltaba el aire, donde me sentí como muchas veces en el metro, superada por la falta de espacio vital, y lo que veo como la crisis previa al clímax, con la aparición del muerto y el monstruo, su intento de huida, su grito… y el clímax (aunque no lo tengo nada claro).
      Le he dado mogollón de vueltas al clímax porque uno por todos lados, pero con lo que nos explica Alicia de que “El clímax es el momento en el que se resuelve todo lo planteado”, y tras haber leído lo que he encontrado sobre el tema, creo que en tu relato el clímax sea cuando ella se ver en el espejo. Ahí se explica, haces un pequeño desenlace y cierras la historia. Repito: puedo estar equivocada. (Ya le he pedido a Alicia una sesión o un curso de comentarios de texto. Oigh).
      Creo que has seguido las instrucciones para llevar a cabo el relato, aunque tal vez has empleado más historia en contarme el escenario que en describirme el asesinato, que sucede muy rápido y podría verse un pelín forzado. No me malinterpretes: me gusta como hilvanas todo, pero puede que eche un poco de menos que el asesinato tenga más importancia que los motivos que llevan a él. Pero bueno: el límite de palabras no ayuda nada.

      En general me gusta la forma en la que has usado y trabajo todos los elementos.
      En cuanto al estilo… Me gusta la manera en la que lo has escrito. Esos párrafos con personalidad propia donde usas ciertas técnicas, como frases con solo adjetivos, o frases con la misma composición (“Quise… pero”), o repitiendo algunas palabras para dar contundencia, o usar el mismo verbo en distintas personas para crear un movimiento físico con las palabras… Buenos “trucos”. Alguno muy chulo.
      Pero…
      Tal vez, siendo un relato tan corto, usar tantas cosas diferentes como las que te he comentado antes puede despistar un poco. Creo que le da mucho movimiento, pero no tengo claro que sea bueno emplear tantas para tan poco espacio. Vamos, que me gusta, pero no sé si podría hacerse mejor.
      La descripción del monstruo tampoco me ha convencido. Es muy cortita, pero como no has descrito a nadie más, a mí me sobra un poco. Además, cuando hablas del color, lo haces de una forma un poco extraña que a mí me ha sacado un pelín de la historia. De hecho, he tenido que leer varias veces la frase porque me sonaba bastante rara.

      También me parece que repites alguna expresión, algún adjetivo y algún verbo con demasiada cercanía entre ellos. Como “apretar los puños”, “encantamiento” y “encantar”…

      Y las frases que empiezan por “Y”. Que conste que esto lo hago yo también, porque me encantan y creo que dan la fuerza que quiero a dichas frases, pero es cierto que leyendo a alguien que no soy yo, me da la sensación de que tal vez sería bueno intentar reducirlas un poco. Sobre todo para que no pierdan esa fuerza. Aunque la segunda oración de “Todos los putos días” yo le hubiera metido un “Y” inicial con todas las de la ley.

      Me resulta un poco raro cuando “el anden se oscurece”. Parece que después va a suceder algo más gordo de tamaño, más extenso, que iba a ocupar todo el anden. Me estoy explicando fatal. Como yo lo he entendido, puede que quedara ¿mejor? si indicaras que es ella la que nota que el anden se oscurece y enmudece. O a lo peor yo no lo he entendido bien.

      Un último detalle: cuando dices que hay brazos que la sujetan y la inmovilizan. Me gusta mucho la frase, tiene mucha fuerza, pero a la vez me parece muy poco realista. No veo a nadie cogiendo a una loca con un cuchillo ensangrentado en las manos, ni tan siquiera a los guardias de seguridad. Les veo corriendo, gritando, llamando a seguridad y tal vez lanzándole cosas o dándole porrazos. Pero puede que sea mi falta de fe en las personas. Jeje.

      El relato me ha gustado mucho. En parte, porque me ha recordado un poco a cómo escribo yo. O más bien, a cómo imagino las historias en mi cabeza. La idea me ha encantado (Perfecta para un relato de tan poquitas palabras), dejando esos detalles que te hacen dudar de la protagonista o del escenario, y me ha hecho recordar las ocasiones en las que tengo que coger el metro (Ya empezabas a torturarme desde el principio. Jajaja). Has demostrado que no hace falta mucho para provocar mogollón de sensaciones.

      Muchas gracias, estoy deseando leer tu próximo relato, espero que no te haya molestado nada de lo que te he comentado (Si es así, dímelo, porfa, que así aprendo) y hasta prontito:

      Amaya

      1. ¡Hola Amaya!

        Jolín, muchas gracias por tomarte la molestia de comentar tantas cosas, ayuda muchísimo ver todas esas pegas desde fuera, porque hay muchas cosas que en mi cabeza suenan bien o las entiendo yo porque me las he imaginado pero para alguien que lo lee de buenas a primeras pueden chocar. De hecho me pasa bastante y por eso les paso todo lo que escribo a lectores cero 😀

        También tengo que reconocer que cuando me pongo a escribir relatos cortos suelo tener un estilo más rebuscado. Es paradójico, teniendo en cuenta que tengo poco espacio, dedicarme a meter más palabras, pero me cuesta no hacerlo, es como si, sin darme cuenta, quisiera hacer el texto más poético XD Y al final esto acaba haciendo más mal que bien.

        Ah, y muchas gracias también por poner las cosas que te han gustado. Aunque el texto tenga muchas pegas, ver alguna cosilla que pueda ser salvable anima mucho.

        ¡Gracias de nuevo!

        1. Hola, Ana.

          Jo, creo que no lo dejé claro. Tu relato me ha gustado mucho. Lo que te he puesto en el comentario son cosas que desde mi punto de vista podrían ayudar a que fuera más estupendo, pero eso no quita el que me haya gustado mucho. De verdad.
          No necesita salvación: está guay tal como está, pero siempre habrá cositas que se pueden cambiar, desde otro punto de vista.

          Me alegro que no te haya molestado el comentario. Fue el primero que escribí y lo hice a conciencia 😅 Espero no haberme pasado.

          Y you’re welcome por tu “gracias” (Siempre me ha gustado esta contestación en inglés). Deseando leer tu próximo relato (También me gusta mucho tu estilo 😍).

          Amaya

    2. ¡Hola, Ana!

      Parece que voy llegando tarde a todos los relatos, porque veo que los compañeros se están esmerando en los comentarios y no me queda mucho margen de mejora respecto a sus apuntes.

      A mi me ha pasado un poco como a Juan, aunque yo si soy de relatos de terror ^^, hay partes como ese “Todos los putos días”, que me resultan incoherentes o poco desarrolladas. Yo ahí entendí que se refería a tener que ir a trabajar todos los días, no a que tuviera que pasar por ese andén todos los días, pero aún así me chocó. Y efectivamente, yo también pensé que era un brote psicótico, lo de la criatura del andén se me escapó por completo.

      Con todo, creo que los requerimientos de la propuesta del taller están, aunque un poco atropellados. Así que todo bien. Y por si no queda claro, conste que el relato me gusta, en especial esa pincelada de crítica social mezclada con el caos y la sangre.

      ¡Nos leemos el mes que viene!

      Un abrazote!

      1. Muchas gracias por comentar, Sergio!

        Supongo que al final todos los géneros tienen sus códigos y posiblemente sea lógico que alguien que no suele leer fantasía haya pensado más en el brote psicótico. Lo cual no quita que sea fallo de que la que escribe no lo haya dejado más claro.

        Otra cosa de la que me estoy dando cuenta con vuestros comentarios es que quizá yo haya asumido demasiado que todo el mundo está acostumbrado a ir a trabajar en cercanías, y nada más lejos de la realidad, claro. Quizá por eso sois dos ya a los que no os he sabido transmitir que la protagonista coge el tren todos los días en esa estación, solo que en uno de los otros 7 andenes, que va ese día al que está supuestamente encantado creyendo que a los demás eso les va a echar para atrás y, como los demás han debido de pensar lo mismo, acaba estando tan lleno como todos, y que el “como todos los putos días” se refiere a los empujones 🙂

        Lo dicho, muchas gracias y tendré en cuenta estas cosas para relatos posteriores. Cuánto demuestran la necesidad de lectores cero!!

        Un saludo,
        Ana

    3. También me ha gustado mucho. Yo soy muy fan de los tacos, así que cero problemas con eso. Lo único que me ha parecido confuso ha sido el momento en que se detiene el tren y ella se encuentra frente a una ventana. Mi experiencia de 20 años en Madrid me dice que nadie se queda quieto, así que he asumido que se había subido al vagón. Yo añadiría una frase que lo aclarara.

      En cuanto a encajar el texto en 500, creo que el mayor problema puede ser el inicio, como en la mayoría de relatos que he leído hasta ahora. Empleas muchas palabras para decir una sola cosa. Mira:

      El andén 8 de la estación de Alcalá estaba encantado, contaban los viejos. Era cierto que, por encantamiento o por algo más mundano, había sido clausurado y no volvió a abrirse hasta muchos años después. Y ese día yo, que aunque me crié con esas habladurías nunca las creí, fui la primera en querer coger el cercanías en aquel andén maldito. Esperaba que la superstición redujera el número de pasajeros con los que pelear por mi porción de oxígeno e hiciese el camino al trabajo algo menos angustioso.

      Podría quedar mucho más corto y efectivo así:

      Decían que el andén 8 de la estación de Alcalá estaba encantado, por eso lo inauguraban ese día después de tanto tiempo. Me pareció bien. Quizá la superstición apartara de él a la multitud de viajeros que hacían insoportables todas las mañanas de mi vida.

      Es casi la mitad.

      El resto del texto se pude pulir en lo que respecta al estilo, pero me parece que está muy bien. Quienes hemos viajado a menudo en transporte público en ciudades grandes sabemos que eso podría pasar.

      También es uno de mis favoritos.

      1. Muchas gracias Alicia!

        Estoy por quedarme con la primera y última frase, pero hay que leerlo todo 😀

        La verdad es que tuve bastantes problemas para encajar todo en 500 palabras (y es posible que eso sea lo que ha llevado a los demás a confusión). Y sí, tengo que reconocer que los principios me cuestan muchísimo siempre, siempre noto como que me cuesta arrancar, y es algo que necesito pulir.

        Otro problema que creo que tengo es no saber describir todo lo que tengo en la cabeza cuando visualizo la escena. Yo sí me he visto en un andén tan petado que al llegar el tren me he encontrado delante de una ventana sin poder moverme hasta que se ha movido la oleada de gente. Pero claro, que me haya pasado a mí no quiere decir que la lectora tenga ese contexto cuando llega a esa frase y no tiene por qué imaginárselo todo. Así que este punto creo que también tengo que trabajarlo.

        Gracias de nuevo!

    4. Debo decir que he leído el relato de Ana atraído por los comentarios que le han hecho. Y, al leerlo, no podía estar más en desacuerdo con estos comentarios.

      Primero he leído el relato: me ha gustado, sobre todo el final, creo que al inicio le cuesta arrancar. Luego he leído los comentarios de nuevo, y me he quedado bastante a cuadros con algunos. Yo no soy un experto en el terror ni en el misterio/intriga/suspense, pero entiendo que cuando sucede un caso paranormal imprevisible, no se puede dar pistas que va a suceder. Si fuese un trastorno psicótico, entonces ahí sí que se deben dar pistas, según el carácter o comportamiento de la protagonista, insinuando un pasado entre psiquiatras, por así decirlo. Por eso, esos comentarios que el hacen sobre el final, me parecen un poco débiles. A mí el final me parece bueno, sin ser perfecto. Simple y directo.

      Empezando el relato pensé que a la autora le cuesta desatarse, coger el ritmo (a mí muchas veces me pasa). Dice que, paradójicamente, a diferencia de algo más extenso, cuando escribe un relato corto lo recarga más, con más descripciones, más adjetivación, más potencia visual… (Me pasa lo mismo) Y creo que hace bien, ya que creo que con menos espacio se debe poder expresar tanto como con un relato el doble o el triple de largo, por eso tendemos a recargarlo más. Quizá es una opinión subjetiva y quizá es un error y está mal hecho, pero creo que debe ser así.

      Creo que este relato “falla” en que da por sentado que todo lector sabe leer entre líneas, y no es así. Hay lectores que quieren que todo esté bien ordenado, desgranado y explicado al 95%. No lo digo para mal. Este relato no creo que sea para este tipo de lector. Este relato es muy insinuador que deja espacio para la imaginación de quien lo leo.

      Por un lado me chocan comentarios dicen que no entienden como el narrador conoce las creencias de los demás: pueden estar en lo cierto, no es usual ver un narrador en primera persona desde su propio foco que sepa qué piensan los demás, pero es una licencia creativa. Del mismo modo que un narrador en primera persona puede contar su historia cuando lo han asesinado (¡¿Cómo coño puede contar su historia si está muerto?!) otro narrador en primera persona puede contar cómo son los personajes a su alrededor, incluso sus cosas íntimas, pues la historia, aparte de que la cuente el narrador, se cuenta por sí misma, se cuenta desde dentro. Además, el narrador, mediante la observación y el saber cosas que no se expresan en el relato (en el relato el narrador no cuenta cómo es el mundo que habita, eso no significa que no lo conozca. Y, al conocer su mundo ordinario, también puede conocer la gente que está dentro de él). Todo esto también es aplicable a que comentan que al relato le falta desarrollo. Dicen que es el primer día en que el personaje entra en el andén, y no es así. El personaje es obvio que ha cogido el tren otras veces, que no cuente su vida pasada no significa que no tenga. Es decir, están diciendo que a esta historia le falta que les cuentes la historia de su pasado. Ahí es cuando un lector debería saber leer entre líneas, creo.

      Ahora, centrándome en mis propios comentarios: te diría que los dos primeros párrafos me parecen muy rígidos, como muy encorsetados. Noto que te cuesta soltarte. Luego el relato se deja ir, mejora en agilidad. El final me gusta mucho.

      Por ejemplo, estos dos primeros párrafos creo que quedarían muy bien así, es sólo una sugerencia:

      “Años atrás el tren era un transporte cómodo, agradable. Lo había cogido toda mi vida para ir al trabajo, y nunca había tenido ningún problema. Pero, durante los últimos años el servicio había ido a peor. Era casi imposible encontrar un asiento vacío en las horas punta. El tren se abarrotaba hasta decir basta. Y, habiendo cogido el tren durante tantos años, no fue hasta ayer cuando escuché decir que el andén 8 de la estación de Alcalá estaba encantado.

      Parecía un cuento de viejos.

      Es cierto que el andén había permanecido clausurado durante muchos años, y seguramente por eso nunca había escuchado estas habladurías, pero, ¿cerrado por cosas de fantasmas? La sola idea me hizo reír.

      No obstante, pensé que eso podría suponer una alegría para mí: quizá la gente trataría de evitar ese andén, por sus estúpidas supersticiones, y coger el tren ahí sería mucho más fácil y seguramente encontraría asientos libres.

      Así que al día siguiente decidí coger el tren en ese andén encantado.

      Riéndome de ello, crucé el paso subterráneo hacia el andén. Y, para mi satisfacción, vi que casi nadie más lo hacía. Sin embargo, debo admitir que, al subir las escaleras, contuve un poco mi respiración, pese a mi escepticismo.

      Lo que vi no se diferenciaba en nada de los otros siete andenes: frío, anodino y apagado en la penumbra previa a la salida del sol. Rutinario.”

      Esto es sólo una sugerencia e incluso puede estar mal, pero creo que es la idea para subsanar la carencias de las que hablan (el pasado el personaje, introducir que ya ha viajado en tren muchas veces… Creo que, con lo escrito al principio, ya se resuelve ese problema.)
      A partir de este párrafo: “En unos minutos, el pasadizo de acceso al andén ya vomitaba un flujo continuo de gente…” el relato se vuelve mucho más ágil, coge un buen ritmo.
      Aquí: “Entonces, el andén entero se oscureció y enmudeció;” yo le añadiría… “Entonces, el andén entero se oscureció y enmudeció. Los pasajeros desaparecieron como una neblina que se funde. Salvo uno, que se encontraba tendido en el suelo, ensangrentado…”
      Por lo demás, me parece todo perfecto. Es decir: es ágil, va directo al grano, sin grandes explicaciones que sobren. El suceso clave, el paranormal, el momento más álgido con la máxima tensión debe pasar de golpe, como un puñetazo que deje ko al lector. Lo que te comentan de que deberías explicarlo mejor y más… me parece absurdo. Un momento, digamos, traumático, debe pasar sin previo aviso. Si lo vas avisando es otro tipo de relato. No relatas una aparición repentina que te deja ko, relatas una tensión in crescendo en un escenario de terror, y no es tu caso.
      Por tanto, creo que todo está muy bien salvo lo de las manos que la agarran. Creo que realmente la gente huiría despavorida y ella se encontraría allí sola, con un grupito de gente asustada a una distancia prudencial, pero dudo que nadie la inmovilizara.
      Y lo que te dicen que no tiene espacio para apuñalar a alguien, tampoco tiene sentido. Aunque el tren esté abarrotado no se necesita hacer un movimiento peliculero para apuñalar a alguien, desde la cintura, con un margen de un palmo sacas el cuchillo y lo hundes en el estómago del que tienes delante. Y, pese al inicio un poco “torpe”, el resto del relato me parece muy bueno y bien expresado. Es evidentemente una posesión, un suceso paranormal.

      1. Muchas gracias por extenderte tanto en tus comentarios, Azel.

        Además me confirman que el relato está muy ceñido al género paranormal y que lectores de otros géneros pueden no aceptarlo igual (creo que es lógico, a mí por ejemplo en la erótica o la novela negra me chocan cosas que para lectores de esos géneros seguro que son imprescindibles).

        He aprovechado para releer el relato porque no terminaba de entender lo del narrador que mencionas que a otros compañeros les choca, y creo que os referís a la frase “Pronto llegaron otros pasajeros, que, ilusos también, creían que una maldición sería suficiente para que la clase madrugadora rechazase la posibilidad de ir a trabajar sentada. A nosotros nos iban a hablar de almas en pena.”

        Aquí mi idea no era un cambio de narrador. Como es un narrador en primera persona, es un pensamiento suyo, una suposición que ella hace. Igual (quizá por la falta de espacio), me faltó poner expresamente que supone lo que han pensado los demás, no que lo sepa a ciencia cierta.

        Creo que yo soy mucho de suponer que otros hacen las cosas por la misma motivación que yo. Por ejemplo, soy muy de ir pronto a los sitios esperando que no haya nadie y encontrar un montón de gente y decir “Estos han pensado lo mismo que nosotros”. Evidentemente yo no sé lo que pasa por las cabezas de esa gente, pero en esas circunstancias se me ocurren pocas más motivaciones para que los demás hagan exactamente lo mismo que he hecho yo. A lo mejor hice a la protagonista demasiado parecida a mí en eso, y no es algo que los demás suelan hacer 😀

        En fin, un punto más a mejorar 😉 Muchas gracias de nuevo por los ánimos y por los comentarios tan enriquecedores.

  6. Entre las sombras

    Te veo al fondo de la estación de tren. Estás nerviosa y hambrienta, cómo yo, pero noto en tu manera de actuar que no eres del todo consciente de donde estás. Miras hacia las vías, siguiendo la eterna doble linea que se pierde en el horizonte, pensando en si te dará tiempo de bajar a comer de aquella bolsa que algún viajero anterior ha tirado entre los raíles.
    Yo trato de mantenerme en la oscuridad, oculta, entre los arbustos. Es noche cerrada y la luz de las pocas farolas que permanecen en pie no llega hasta mí. Aquí solo hay una manera de mantenerse con vida: conseguir que el estómago no venza al cerebro. Si el hambre te ciega, estás perdida. Pero tú eres joven, demasiado joven para saberlo. Y eso va a acabar con tu vida.
    Llegué a esta zona cuando tenía más o menos tu edad, y las cicatrices que cruzan mi cara son una lección que nunca he olvidado. Aquella primera noche aprendí que cuando caía el sol siempre tenía que permanecer oculta. Dos sombras me atacaron. Ni siquiera pude ver quienes eran. Siempre lo hacen por la espalda. Malditos cobardes. Por suerte pude escapar, pero entre sus dientes y garras dejé mi oreja derecha.
    Un movimiento a tu espalda me saca de mis recuerdos. Tú sigues quieta mirando a la bolsa mientras piensas en las opciones para bajar a por ella, y no notas una sombra que avanza muy despacio, sin hacer ningún ruido. Es posible que no la vieras ni aunque miraras hacia ella. Pero mis ojos están acostumbrados a la oscuridad y sé detectarlos enseguida.
    El cuerpo me pide avisarte, gritarte que escapes lo más rápido que puedas. Pero el instinto cierra mi boca. Si lo hago sabrán donde me escondo, y yo ya no soy tan rápida como antaño.
    Un brillo solitario y amarillento surge en la silueta oscura que te acecha en silencio. Sonrío con pesar. Dentro de la desgracia que se te avecina has tenido suerte. El tuerto acaba rápido con sus víctimas. No es un sádico como alguno de sus compañeros. Puede que incluso no llegues a sentir dolor.
    La sombra salta sobre ti, y antes de que te des cuenta te está mordiendo el cuello. Sientes cómo la presión se va incrementando sobre tu cuello. Quieres gritar, pedir ayuda, pero la pinza que ejerce no deja que sueltes más que un gemido lastimero. Y en ese momento me ves por primera vez, oculta entre los arbustos. Veo el odio en tu mirada por no haberte avisado, mientras tus pulmones se llenar de aire y sangre por última vez.
    Lo siento compañera. Eras tú o yo. La vida aquí es dura para unas ratas como nosotras. Nunca estamos a salvo en la estación de los gatos callejeros.

    1. Me ha parecido muy original utilizar protagonistas no humanos. Igual le ha faltado un poquito de tensión en el medio. Siendo tiquismiquis, ojo con la repetición de “cuello” en el último párrafo, y una coma de vocativo que te has zampado 🙂

    2. Antes de nada, encantada de conocerte, Aritz. Soy Amaya, parte de la pareja “Amyra”, y tu relato es uno de los tengo como tarea.
      Como no sé muy bien cómo realizar un (ojalá) buen comentario de tu relato, voy a seguir las instrucciones que nos dio Alicia. Seguro que me enrollo en exceso(Soy como una persiana); espero que no te moleste.

      Los elementos del relato, que es lo que teníamos que trabajar en esta ocasión, creo haberlos identificado todos: el principio, con el objetivo de la protagonista (Tiene hambre y quiere ir a por la bolsa de patatas que hay en la vía) y su presentación, así como la presentación de la narradora, que también es un personaje; el conflicto, sugerido por la narradora (Cuando el hambre te ciega, están perdidas); los obstáculos, muchos se intuyen (miedo, peligro) a través de las vivencias de la narradora dentro del nudo que nos va poniendo en alerta, la llegada del asesino de la protagonista; el clímax con el asesino lanzándose y matando a la protagonista…
      Uy. ¿Ves? Acabo de darme cuenta de que en realidad esa parte sería la crisis, el obstáculo final (Tendrá que corregirme Alicia). El clímax llega cuando la protagonista ve a la narradora y ésta explica que son ratas y los asesinos, gatos.
      Un final cerrado con un desenlace incluido en el propio clímax.

      Un relato corto (Felicidades. No sobrepasar el límite de palabras me parece impresionante) muy interesante, con una idea original dentro de las que se han presentado en esta sesión: el uso de personajes no fantásticos y no humanos. Un uso controlado de adjetivos (En esta ocasión te comparo conmigo, que nunca tengo suficientes adjetivos para describir algo). Un estilo claro, directo al grano, que para este tipo de tareas me parece casi esencial.
      Pero aunque lo veo muy positivo, también hace que tal vez quede un poquito frío. Me cuesta sentir empatía con la narradora, aunque es posible que fuera tu intención.
      Tal vez algunas frases dejan un sabor extraño, como la de las farolas que permanecen en pie (¿Se trata de una estación abandonada?), o el brillo solitario y amarillento (¿Qué brilla? ¿El pelaje? ¿El pelo? No me queda claro).

      Lo que me ha fallado un poco es la forma en la que habla la narradora. Para mí la narradora es la rata que nos cuenta qué es lo que pasa unido a la descripción de sus vivencias. Se trata de un narrador ¿testigo?, como el doctor Watson. Pero en todo momento parece saber lo que piensa y siente la protagonista (la rata que al final es cazada), con lo que tiene un papel de narrador omnisciente, que todo lo sabe. Puede que esa fuera tu intención, pero en ese caso me faltaría que me explicaras cómo pueden saber lo que piensa o siente otro congénere. De todas formas, esto no lo hemos visto todavía, así que perdona si te lo comento y está fuera de lugar. Es que es el punto flaco del relato desde mi punto de vista.
      Otra cosilla: algunas de las cosas que dices o insinúas sobre las ratas no son reales. Yo no sé mucho, pero sí he tenido que estudiar un poco sobre ratas, y detalles como que parece que la rata narradora ha vivido años y años (Tienen una esperanza de vida de unos tres años en cautividad, y unos doce meses en libertad) y la impresión de que son animales solitarios (Son extremadamente sociales. Incluso en libertad trabajan juntas para conseguir objetivos) me ha “molestado” un poco. Sí, es ya un poco pijería por mi parte, pero al menos con lo de la edad podría quedar más realista que se viera que no hablas de ratas ancianas en la medida de los humanos, y no humanizarlas a ellas. Está claro que no toda la que vaya a leer tu relato sabe algo de ratas (que por cierto, son unos animales superinteligentes).

      El relato me ha gustado mucho por todo lo que te he ido diciendo. Además, esa sensación que deja de peligro, de tener que estar siempre pendiente y no dejar que el hambre se apodere de tu cabeza (Me han gustado mucho esas dos frases), el intuir lo que va a pasar y que finalmente pase, la amargura del final y el sentimiento de … Muy bien logrado.
      Me ha gustado mucho que hayas puesto como víctimas al animal salvaje de ciudad repudiado y odiado por defecto, y como villano al animal que domesticado tiene más fotos colgadas en toda Internet. Genial vuelta de tuerca. Me mola mucho cuando estas cosas se hacen con animales (o con personas, aunque sean muy pocas) que lo merecen.

      Muchas gracias, estoy deseando leer tu próximo relato, espero que no te haya molestado nada de lo que te he comentado (Si es que sí, dímelo, porfa, que así aprendo) y hasta prontito:

      Amaya

    3. Muy bueno, Aritz.

      Como en el resto, necesita pulir algunas cosas de estilo, pero lo propondría para el libro también.

      Al contrario que tus compañeros, yo compro que la narradora conozca los pensamientos de la otra rata. Creo que lo que hace es proyectar en la rata joven su experiencia de rata con tablas. Quizá lo aligeraría en el último párrafo. Por lo demás, lo he disfrutado mucho y además es muy diferente del resto.

      🙂

    4. Hola, Aritz!

      Llego un poco tarde, lo sé. Pero quería dejar constancia de que tu relato me ha gustado mucho. No puedo añadir mucho más a lo que ya te han dicho las compañeras, sólo comentar que aunque me gusta el punto de vista y voz de la narradora si que estoy un poco de acuerdo con Juan sobre el lenguaje “humanizado” que usa la rata. Me parece que le podrías sacar un poco más de partido siendo menos tramposo y adaptando su lenguaje a la percepción de un animal.

      Un abrazote! Nos leemos el mes que viene!

  7. Hola a todos!! Soy Mª Jesús.
    Tuve algunos problemas para cumplir el límite de palabras, pero espero que os guste =)
    —————————————————————————————————-
    Contemplaba el tren huir cuando ella llegó con su traje gris, los hombros firmes y su cuerpo incorpóreo. Le sonrió con desdén.
    —¿Ha cambiado algo la ciudad desde que me fui?
    Ni siquiera intento ignorarla, nunca funcionaba.
    —Sigue como siempre.
    —¿Siguen ahí los cuadros del pasillo que siempre quisiste destrozar?
    Estuvo a punto de llorar.
    —Los limpio cada día. Mamá no quiere que cojan polvo.
    —Te hubiera gustado Edimburgo. Habrías sido feliz.
    —No podía dejarla sola.
    —¿Te lo agradeció alguna vez? Me fue bien, ascendí, gané un buen sueldo, viví la vida que quería y no la vida que otros quisieron para mí.
    Dolió, aquello dolió, más que otras veces, punzante.
    —Sangras —comentó con indiferencia.
    Miró el corte de su muñeca. Ignoraba que aún pudiera sangrar.
    El silencio no duró mucho. Llegó otra mujer, vestida con ropa colorida, con palabras en inglés que no entendió. Ojalá hubiera seguido en las clases.
    Evitó mirarla. Tenía miedo de la marcada raya de ojos que no había vuelto a hacerse. Tampoco quería ver ese tercer aro en la oreja que nunca llegó a tener.
    No miró, pero tuvo que escuchar el tierno llanto de un bebé que pedía atención.
    —Siempre quisiste uno —dijo la mujer— o varios. Querías dedicarles tu vida entera.
    —Rodrigo nunca quiso.
    —Era imbécil.
    —No lo era —trató de excusar. Costaba defender lo indefendible.
    —¿No se metió a desviar fondos de su empresa y le metieron en la cárcel?
    —Hm.
    —¿Y le apoyaste esos años y te abandonó por una cría que conoció en las visitas?
    —Nunca quiso hijos—insistió con lo único que le quedaba, tozudez.
    —Pero tu sí. ¿Por qué tus sentimientos valían menos que los suyos?
    Dolió, aquello dolió, como un corte.
    —Sangras— señaló.
    La ignoró. Quedaba la peor visita. La sintió llegar, con su vestido de flores y su apariencia etérea.
    —Echo de menos tus cuentos—susurró con voz infantil.
    —No tengo tiempo. Hay que cuidar de mamá y ganar dinero para vivir.
    —Tus hermanos no te ayudan —señaló la niña. —Así tendrías tiempo para escribir.
    —Viven lejos, no tienen tiempo.
    —¿Tú si lo tienes? — cuestionó— ¿Ahora que mamá ha muerto volverás a escribir?
    —Ahora que mamá ha muerto no tengo nada que escribir porque no tengo nada por lo que vivir.
    Asintió.
    Entendía.
    —Era lo único que hacías. Tenías razones y no tiempo, ahora tienes tiempo pero te faltan motivos para vivir.
    Dolió, ardió, quiso que tuviera fin. Dejar de sentirse pequeña.
    —Ya no sangras.
    Y en vez de ver la herida vio su cuerpo en el banco tan pálido y las heridas horribles con las que la habían matado. La miraron, su mismo rostro, pero cambiado. Lo que pudo haber sido y nunca llegó a ser.

    1. Buenas, espero que mi opinión sea útil y se entienda como algo constructivo. La voy a dividir en tres partes (adecuación a las bases, una visión general del relato y observaciones puntuales).
      Adecuación a las bases:
      Lo que más caracteriza este relato es que es un enteramente un diálogo. Sí que hay una historia que se cuenta desde dentro, pero, en realidad, el relato en sí mismo creo que no tiene una estructura tradicional de inicio, nudo y desenlace. Hay un final cerrado, la protagonista muere asesinada, todo ha sido una última alucinación antes de morir. Pero este final no viene de un camino, de una lucha y de unos actos que la conduzcan hasta él. Es decir, creo que no hay relato, más bien podría ser un diálogo dentro de una novela.
      La protagonista es claramente la chica que muere. Lo primero que veo que le afecta negativamente es que en ningún momento se dice el nombre de la protagonista. Seguramente es a propósito. La autora del relato quería darle un toque de misterio. Pero que no se mencione su nombre puede causar confusión a los lectores a la hora de leer los diálogos. A veces he tenido que releerlos para saber quién habla. Lo ideal es llevar al lector de la mano y enseñárselo absolutamente todo, que no se pierda, y con este diálogo, sin que la protagonista tenga nombre ni esté caracterizada, se puede volver confuso.
      La antagonista es ella misma, o su discusión con sus otras “yo”. Imagino que la primera es la anciana del futuro, con una vida que pudo decidir vivir pero que no vivió. La segunda es otra mayor que tuvo un hijo, pero ella, en realidad no lo tuvo por culpa de su marido. Y la tercera es ella de niña, mostrándole sus propósitos y sus objetivos incumplidos.
      No hay obstáculos, el conflicto se diluye y el clímax es más bien un giro de guión o la revelación de que está muerta o en ese momento se está muriendo y alucina, repasa su vida, se imagina hacía dónde podía ir, etc.
      El problema de escribir el relato en forma de diálogo es este, creo yo: que se pierde toda la narrativa y no se puede conseguir una tensión o un relato en sí mismo.
      Una visión general:
      Estas observaciones tienen mucho que ver con todo lo anterior. El gran problema de este relato es que no es un relato o, al menos, no uno tradicional del que un lector, después de leerlo, pueda decir qué ha pasado o pueda resumir la historia de la protagonista. La protagonista no se mueve, no hay acciones, no pasa nada, todo está sugerido dentro del mismo diálogo. Que no es malo por sí mismo, pero para un relato de 500 palabras creo que no puede funcionar. El diálogo ocupa todo el relato, y la gracia hubiese sido que hubiera un equilibro entre diálogo y narración. Mitad y mitad, por ejemplo. Que pasara algo, que hubiera unas acciones, una “aventura”, y unas consecuencias que llevaran a la protagonista a su muerte.
      Comentarios puntuales:
      Entiendo que la historia cuenta que la protagonista, una chica de mediana edad, está alucinando o viendo sus posibles vidas a través de ella misma en otros tiempos. La protagonista, en el presente y la realidad, es una mujer que cuida de su madre, que toda la vida se ha ocupado de ella, por eso no tiene tiempo de escribir, algo que le “recrimina” ella como niña. Entonces, en este momento se dice esto, y me rompe los esquemas, no lo entiendo:
      “—No tengo tiempo. Hay que cuidar de mamá y ganar dinero para vivir.
      —Tus hermanos no te ayudan —señaló la niña. —Así tendrías tiempo para escribir.
      —Viven lejos, no tienen tiempo.
      —¿Tú si lo tienes? — cuestionó— ¿Ahora que mamá ha muerto volverás a escribir?
      —Ahora que mamá ha muerto no tengo nada que escribir porque no tengo nada por lo que vivir.”
      Es decir, durante todo el relato se entiende que la chica cuida de su madre, que está vida, pero, de pronto, la madre está muerta. Si la madre está muerta, ¿Por qué durante todo el diálogo ella habla con sus “yos” del futuro dando a entender que la madre está viva y tiene que cuidar de ella? Que sus hermanos no la ayudan, que su marido es un imbécil… que limpia cada día unos cuadros aunque ella los odia, los quiere destrozar, que no fue a Edimburgo ni vivió una vida que ella misma decidiera porque estaba su madre, y tuvo que vivir la vida que le tocó… Quizá soy yo que lo he entendido mal o no lo he entendido. Pero creo que en este aspecto hay un problema de confusión. No se llega a entender qué pasa.
      Entiendo que este giro de que su madre realmente ha muerto, va hacia una moraleja:
      “—Ahora que mamá ha muerto no tengo nada que escribir porque no tengo nada por lo que vivir.”
      Para luego:
      “—Era lo único que hacías. Tenías razones y no tiempo, ahora tienes tiempo pero te faltan motivos para vivir.”
      Es una moraleja que seguro que todo lector entenderá y la verá muy próximo, pero, para llegar hasta ella ha pasado algo raro, no ve se natural.
      Más cosas puntuales:
      Al principio del relato se dice esto: “los hombros firmes y su cuerpo incorpóreo.” “Cuerpo incorpóreo” me suena muy raro. No es realmente una cacofonía, pero se acerca. Igualmente, el problema que le veo no es ese, sino la extraña sensación que da la expresión. Se entiende lo que se quiere decir, pero creo que quedaría mejor “cuerpo etéreo”, “un cuerpo inmaterial” o “y su cuerpo que no se puede tocar”, etc.
      Aquí se repite el verbo meter y suena mal: “—¿No se metió a desviar fondos de su empresa y le metieron en la cárcel?”
      Por ejemplo, sólo cambiando “metió” por “puso” quedaría mejor: —¿No se puso a desviar fondos de su empresa y le metieron en la cárcel?”
      Siguiendo este diálogo luego viene un “—Hm.” No sé qué opinarán los demás, pero a mí nunca me han gustado este tipo de ¿onomatopeyas? Creo que los diálogos escritos deben mostrar este tipo de sonidos, gestos, muecas… de una forma más narrativa, es decir, con acotaciones.
      Por ejemplo:
      “—¿No se puso a desviar fondos de su empresa y le metieron en la cárcel?
      No respondió, dejó escapar un suspiro entre una sonrisa torcida con desdén.”
      Quizá como lo escribo no te gusta, o te parece demasiado largo, enrevesado… no digo que así sea correcto, ni mucho menos, es simplemente como yo lo escribiría, con mi propio estilo, y es sólo una opinión.
      Espero que te sirvan mis opiniones. Es un relato muy difícil de comentar, creo yo, por el tema de ser todo un diálogo. Mucha gente te diría que está bien, que le ha gustado. Pero si queremos ahondar en el aspecto técnico, en cómo está compuesto el relato para mejorarlo, para pulir errores, etc; es muy delicado ya que creo que los diálogos y la voz de los personajes, es lo más complejo y delicado que hay en la escritura creativa. Hay muchos matices, muchos detalles… y que todo un relato entero sea un diálogo… o bien puedes conseguir que sea algo brillante, impactante y con un nivel de proximidad que sólo da la voz narrativa de los personajes, o bien todo lo contrario: conseguir algo abstracto, difuso… algo que no pueda conseguir que al terminar la historia el lector o la lectora se digan “Wow, qué historia, pobre chica lo que le ha pasado, ha sido sorprendente y trepidante”. Ya que, realmente, no hay historia.

    2. Elementos del relato.

      Historia: Creo que es la historia de un fantasma que recuerda su vida en la estación de tren donde la asesinaron.

      Argumento: Creo que el relato trata de una mirada introspectiva acerca de la vida de la protagonista con todas sus victorias, sus fracasos, sus errores…

      Conflicto: Creo que hay dos personajes en conflicto en el relato, pero no tengo claro si ambos personajes son reales o son el mismo personaje con diferentes edades o en distinto punto de la vida/muerte.

      Obstáculos: No he encontrado obstáculos en el relato.

      Climax: No he encontrado el climax del relato.

      Estilo: Parece mas un poema que un relato en prosa, no se si esa era la intención de la autora.

      Conclusión personal: Me ha costado mucho comprender el relato. Solo tenéis que ver los “creo” en mis comentarios. Por ejemplo. La primera frase esta en pasado “ella llegó con su traje gris”, justo después hace una mezcla de presente y pasado “Ni siquiera intento ignorarla, nunca funcionaba.” Eso me descoloca, no se si falta la tilde en “intento” o la autora intenta descolocarnos con los tiempos verbales y espera que estemos tan incómodos como los personajes parecen estar en el relato. También me ha costado seguir saber quienes eran los personajes o quien estaba hablando en cada momento. Puede ser problema mio, Quizás soy demasiado cuadriculado a la hora de leer historias y me cuesta leer ese tipo de historias en las cuales la propia forma de contarlas es parte de lo que te quieren hacer sentir al leerlas.

      1. ¡Hola! Gracias por los comentarios, me los apunto para la próxima hacerlo de una manera distinta. Totalmente de acuerdo con lo que señalas, me costó bastante meterlo en 500 palabras y no funciona demasiado.
        ¡Un saludo!

        1. ¡Hola! Gracias por los comentarios, en la próxima intentaré hacerlo de una manera distinta. Toda la razón en que es bastante confuso, me costó meterlo en 500 palabras y no está bien pensado. En el caso del tiempo presente-pasado, es un error de tildes.
          ¡Un saludo!

    3. Hola, María:

      Personalmente me encantan los relatos escritos en forma de diálogo. Claro que se pueden contar historias así. El problema es que en este caso la narración es confusa. No se acierta a comprender lo que sucede ni quién está involucrado. Quizá hayas escogido una historia demasiado compleja para encajarla en 500 palabras.

      Uno de los retos de ejercicios tan cortos es precisamente escoger bien la anécdota que vas a contar. En tu caso, al centrarte en explicar, por lo que he deducido, los efectos de una relación maternofilial tóxica a lo largo de una vida, te quedas un poco sin herramientas.

      Mi consejo principal es que trates de escoger algo un poco más simple para el siguiente reto 🙂

  8. Hola, Soy Johan, adjunto mi relato.

    Llego tarde
    —————

    Había quedado con Amanda en el café de la estación, pero me he retrasado más de diez minutos y ahora no la veo. ¿Dónde se habrá metido? Desde lo de Stalingrado ninguno de nosotros debería andar sólo por esta zona de la ciudad. Es demasiado peligroso y ella lo sabe. La busco con la mirada al tiempo que intento no parecer ansioso, fuera de lugar. Cualquiera de estas personas podría ser un enemigo, nunca puedes estar seguro. Amanda dice que puede distinguirlos con sólo verlos, pero no lo creo. Es una mentirosa a la que le encanta hacerse de más. ¿Dónde estará?

    Entonces veo la mirilla láser. Pasa justo a mi lado, un punto rojo intenso que recorre el suelo sin que nadie se dé cuenta. Es un franco y no es de los nuestros. Nuestros francos usan un láser azul, así que debe ser alguien de la Congregación. Malditos congregados. Se me acelera el corazón. No puedo evitar mirar hacia donde creo que estaría el tirador. Es una galería superior . Nunca he estado allí, ni siquiera sé si es posible llegar. ¿Dónde está Amanda? Tal vez se haya escondido. ¿La estará rastreando? ¿Me habrá visto a mí?

    Mis instintos me gritan que salga corriendo, que cruce la explanada de la estación y desaparezca por la puerta principal; pero eso sería como gritarle al tirador que estoy aquí. Invitarle a que mate. Intento tranquilizarme mientras pienso en cómo es posible alcanzar la galería superior. Tiene que haber una puerta, una puerta forzada, porque los congregados ya no son aliados de la policía, van por libre, como nosotros.

    Hay un kiosko repleto de revistas y periódicos. Me acerco y hago como que me intereso por una de juegos retro, la dueña del kiosko me observa con desconfianza. Tal vez debí haber escogido el otro conjunto, este se ve chulo, pero hace que los civiles desconfíen. Entonces me doy cuenta de que conozco a la chica que está sentada justo delante: es Andrea y es una jodida congregada. Me sonríe. Mierda. Andrea se levanta muy tranquila. Tienen al franco cubriéndola. Normal su tranquilidad. La veo preparar una de sus dagas envenenadas.

    Las conozco demasiado bien, un corte y estás frito. No sé qué hacer. Si me lanzo a correr el franco me reventará la cabeza antes de que dé dos pasos, y combatir con Andrea es demasiado peligroso. Intento escabullirme tras el kiosko, pero Andrea se interpone.

    — Hola guapo —me dice sonriendo mientras extrae una de sus cuchillos—, ¿listo para regresar al redil?

    La empujo. Amanda sale corriendo desde los servicios. Estaba oculta. Se escucha un disparo y veo como su sangre riega el suelo de la estación. Intento llegar hasta ella pero Andrea me clava su daga antes de que dé un paso.

    Desconecto.

    En el chat Amanda se queja de que los congregados siempre parecen saber cuándo vamos a intentar la misión de la estación. Le doy la razón y quedamos para reintentarlo al día siguiente.

    1. Me ha gustado mucho el relato. Tiene mucho ritmo. Se respira el ambiente de las historias clásicas de espías. Esa escena del tirador, la angustia de no encontrar a la amiga, una enemiga que te reconoce,… Impresionante el giro final. Creo que todos aquellos que alguna vez hemos jugados a juegos así nos hemos sentido muy identificados. Por poner un pero, la frase de Andrea me ha resultado un tanto forzada, primero por tratarse de un momento así (lo mismo que suele ocurrir en las películas), y segundo por eso de volver al redil. Si te clavan una daga envenenada no creo que puedas entrar en ningún redil. Y un detalle que me ha pasado, pero son cosas mías. Los nombres Andrea y Amanda son parecidos a la vista, y en una primera lectura los he mezclado en algún momento. En su momento me recomendaron que, si tengo pocos personajes mejor que empiecen por letras distintas para evitar equívocos. Pero quitando ese mínimo detalle, enhorabuena por el relato, me ha gustado mucho.

    2. ¡Hola!
      Me ha gustado muchísimo el relato. Me pareció original, coherente y bien escrito. El último párrafo me mató jaja. Estaba bien metida en el tema, con una idea concreta de cómo era el relato y de qué iba y le diste la vuelta a la tortilla. Me cogió por sorpresa el final, le da todo el sentido y uno que no me esperaba, lo mejora todo. Además deja con ganas de saber más o conocer otros intentos de los personajes, otros niveles o maneras de superarlos. Otra cosa que me gustó mucho es el tono, es directo y claro, las expresiones están bien metidas y quedan naturales… vamos, que me ha encantado. En cuanto a las condiciones de Alicia, las cumples todas. Tiene principio, nudo, personajes etc y lo encajaste todo genial.
      ¡Un saludo!

        1. ¡Hola! Añado algún apunte por si sirve =)
          “Cualquiera de estas personas podría ser un enemigo, nunca puedes estar seguro.” Es una frase que de primeras me suena rara y buscaría reformularla.
          “es Andrea y es una jodida congregada. Me sonríe. Mierda. Andrea se levanta muy tranquila”. Aquí prescindiría del segundo Andrea. Se entiende que te refieres a ella.
          “Combatir con Andrea es demasiado peligroso. Intento escabullirme tras el kiosko, pero Andrea se interpone.” Aquí lo mismo que en la anterior, quitaría el segundo Andrea para evitar repeticiones.
          “¿listo para regresar al redil?” En este comentario de Andrea me quedo con algunas dudas. No sé si quieres meter más información, o a qué te refieres exactamente.
          ¡Un saludo!

    3. Oh!
      Me ha gustado mucho.

      Echa un vistazo a las informaciones redundantes, que no se perdonan en relatos tan cortos. Por ejemplo, este es tu primer párrafo:

      Había quedado con Amanda en el café de la estación, pero me he retrasado más de diez minutos y ahora no la veo. ¿Dónde se habrá metido? Desde lo de Stalingrado ninguno de nosotros debería andar sólo por esta zona de la ciudad. Es demasiado peligroso y ella lo sabe. La busco con la mirada al tiempo que intento no parecer ansioso, fuera de lugar. Cualquiera de estas personas podría ser un enemigo, nunca puedes estar seguro. Amanda dice que puede distinguirlos con sólo verlos, pero no lo creo. Es una mentirosa a la que le encanta hacerse de más. ¿Dónde estará?

      Mira como queda si quitas algunas frases que no añaden información ni tensión.

      Había quedado con Amanda en el café de la estación, pero me he retrasado más de diez minutos y ahora no la veo. Desde lo de Stalingrado ninguno de nosotros debería andar sólo por esta zona de la ciudad. Es demasiado peligroso y ella lo sabe. Intento no parecer ansioso. Cualquiera de estas personas podría ser un enemigo. Amanda dice que puede distinguirlos con sólo verlos, pero no lo creo. Es una mentirosa a la que le encanta hacerse de más. ¿Dónde estará?

      No entiendo la expresión hacerse de más, por otra parte.

      Me ha sorprendido mucho el giro final y me ha sacado una sonrisa de satisfacción, así que felicidades!

    4. Hola, Juan!

      Llego un poco tarde, lo sé pero no quería dejar de decirte lo mucho que me ha gustado el relato. Es de mis favoritos de la convocatoria de este mes. No puedo añadir mucho más que lo comentado por las compañeras, salvo suscribir la opinión de cambiar el nombre de una de los dos personajes femeninos, se parecen demasiado.

      Un abrazote! Nos leemos el mes que viene!

  9. Buenos días, parece que llego justo a tiempo pero es que buscar piso me ha dejado sin energías…
    _________________________________________________________________________________________
    Los gritos perturbaron la quietud del lugar y me devolvieron a la realidad de la que me había separado. Un grupo de personas se agolpaba en las escaleras del andén con miradas nerviosas y gestos exaltados. Me acerqué a la conmoción para entender el revuelo. Un muchacho en el suelo, el brazo retorcido de forma antinatural, una pegajosa mata de pelo castaña cubierta de rastros rojizos. El rostro descompuesto de dolor y una cara conocida. Era yo, había caído por las escaleras y estaba muerto.Me sentía desolado al verme a mí mismo en semejante postura, expiré mi último aliento sin poder despedirme ni cumplir los 21, ni un cuarto de siglo vivido. Muchas dudas llenaban mi mente, esto no parecía el limbo.
    Miré a las escaleras y me pregunté como había ocurrido. Tenía una sensación extraña porque no era capaz de recordar la caída pero intuía que algo raro ocurrió. La revelación atravesó mi mente como un relámpago. Quedaba un tema por resolver, por eso no desaparecí. No caí, me empujaron, me habían asesinado.
    Una figura me miraba desde el otro lado del andén. Su silueta era humana pero sin rasgos, solo una masa de oscuridad. Me asustó, tenía claro que había venido a llevarme y no podía permitirlo. No iría sin descubrir quien era mi asesino. Corrí escaleras arriba a toda velocidad.
    En la estación me crucé de frente con la policía. Acordonaban la zona y apartaban a los curiosos. A mí me ignoraron. Había mucha gente por allí, pero nadie familiar. No me extrañaba, no tenía enemigos ni me llevaba tan mal con alguien como para querer matarme. No conocía al culpable, pero nadie parecía sospechoso. Normal, ninguna persona tenía tatuada en la frente la palabra «asesino». Debía recordar lo que ocurrió sin quedarme quieto.
    Un grupo de adolescentes cuchicheaba a un lado. Me acerqué a ellos porque los vi al entrar, estaba seguro. Pero también me encontré con esa mujer mayor, a ese hombre, a esa pareja… ¿Con cuántos me había cruzado allí?
    La policía preguntaba a la gente sin mucho éxito. Nadie vio nada. De repente me fijé en una muchacha que les veía y daba media vuelta, parecía asustada. Tenía que ser ella, no dejaría que huyera.
    Corrí e intenté detenerla pero atravesé su brazo sin que lo notara. Arrojé una papelera en su camino y ella se detuvo sobresaltada. Miró a ambos lados pero no dejo de andar. Yo caí de rodillas y grité desesperado. Jamás la atraparían.
    —No atormentes más a la pobre chica—dijo la sombra a mi lado de repente.
    —Me ha asesinado.
    —Siempre igual. No hay ningún conspiración. Te has caído por las escaleras.
    —No puede ser.
    —Tú has caído. Hace una hora una mujer se ha asfixiado, un hombre ha sufrido un infarto. Accidentes, conductas estúpidas y enfermedades suelen ser la causa de muerte. Hemos de irnos.
    Al volver al andén nos esperaba un tren de color blanco inmaculado. Los curiosos se habían ido, la policía recogía mi cuerpo.
    —¿Ahora qué?
    —Paciencia.
    Las puertas se cerraron y el tren se perdió por el túnel.

    1. Hola, me toca comentarte. Te recuerdo que es solo mi opinión.
      El final no me acaba de parecer definitivo. Quizás sea por el hecho de que el relato me ha parecido que tiene algunos detalles que se pueden pulir. Como, por ejemplo, que tu personaje da por hecho cosas que no debería saber.
      Creo que deberías plantearte las siguientes preguntas:
      ¿Como puede saber si es o no el Limbo?
      ¿Que relación tiene el movimiento con los recuerdos? «Debía recordar lo que ocurrió sin quedarme quieto»
      ¿La muchacha les veía y daba media vuelta? Vale, esto creo que con una pequeña corrección se arregla😆

      Espero que te sea de ayuda. 😉

    2. ¡Hola Jorge!

      Aquí van mis comentarios sobre tu relato. En general me ha gustado la idea, que hayas planteado que en lugar de presenciar un asesinato el asesinado sea el protagonista, y el fondo de intentar buscar un culpable a algo tan grave que no podemos asumir que nos haya pasado porque sí.

      En cuanto a los elementos del relato, creo que están todos presentes: historia, argumento, personajes, conflicto, obstáculos y clímax. El final es cerrado, aunque por supuesto me quedan ganas de saber a dónde va el tren y qué pasa cuando llegue 😉

      Sobre el estilo, me da la impresión de ser todo un poco apresurado, pero imagino que era difícil condensar esta historia en solo 500 palabras (por cierto, te has pasado 16 :P) Por ejemplo, en la primera parte, da la impresión de que asume demasiado rápido que quien está muerto es él y lo que le ha pasado. Como digo creo que es por las restricciones de longitud, pero quizá si pusieses más puntos donde has puesto las comas, el ritmo podría parecer un poco más pausado.

      Te pongo ahora algunas cosas que me resultan un poco raras, aunque esto como todo es opinión personal y totalmente prescindible 😉

      “Corrí e intenté detenerla pero atravesé su brazo sin que lo notara. Arrojé una papelera en su camino y ella se detuvo sobresaltada.”: Me choca un poco que atraviese el brazo de ella pero sin embargo sea capaz de arrojar una papelera.

      “Las puertas se cerraron y el tren se perdió por el túnel.”: Aunque me gusta el final en global, se me hace un poco rara esta imagen teniendo en cuenta que está contado en primera persona, es como si de repente el narrador fuese una tercera persona que ve el tren irse por el túnel. Pero puede ser por cómo interpreto yo la frase.

      Para acabar, le daría un repaso a las tildes (faltan algunas, por ejemplo el cómo de “me pregunté como había ocurrido”), y a los tiempos verbales, ya que a veces parecen un poco confusos (por ejemplo, en esta frase: “La policía preguntaba a la gente sin mucho éxito. Nadie vio nada.”, yo habría puesto “Nadie había visto nada”, ya que es un momento anterior al momento en que la policía está preguntando)

      En fin, como te digo la historia me ha gustado, y te animo a profundizar y desarrollarla más sin las constricciones de espacio 😉

    3. Hola Jorge!

      Me alegra mucho poder decir que el relato está razonablemente bien. Mucho mejor que lo último que trabajamos juntos. Así que felicidades.

      Creo que sería buena idea darle más espacio al hombre que viene a buscar al fantasma, para que su aparición al final no resulte tan brusca. Si fuera, por ejemplo, en grupo con los muertos de la mañana y cuando el prota se acerca a los diferentes grupos de personas buscando pistas estos muertos hicieran un gesto de negación, parecería que le están indicando si su investigación va mal o bien. Y así, al final, descubriríamos que lo que indicaban era que no había habido asesinato. Y la línea de diálogo de la muerte tendrá mayor peso específico porque se referiría a personajes que ya habrían aparecido.

      Ya sabes que tienes algunas cosillas de estilo que pulir, pero las iremos viendo poco a poco.

      Ah, y una cosa: caerse por las escaleras no es un crimen, que conste!!!!

  10. La noche no había empezado bien para Sofía, quien se encontraba suplicando por su trabajo a un tipo que escribía pedidos de fast food repletos de errores ortográficos. Y, a sus cuarenta y pico, preguntándose para qué coño le había servido ir a la universidad, se vio de patas en la calle y con los bolsillos vacíos.

    Con el desánimo agarrado al cogote, empezó a andar por la silenciosa ciudad sin rumbo fijo. Por su cabeza sólo circulaban ideas que la hacían sentir estúpida, y así, perdida en sus cavilaciones, acabó tropezando con la pata de un banco de la estación de tren y se dejó caer sobre él.

    Con la espinilla palpitando y el culo helado, la pobre muchacha empezó a llorar. Pero sus sollozos no duraron mucho: entre ellos ascendió repentinamente un fogonazo. Ella se quedó muda, se hizo el silencio unos instantes. Luego más fogonazos con destellos rojizos que se encendían al unísono entre la oscuridad. Sombras perversas que se adivinaban en forma de gánster. Olor a pólvora y a tabaco negro.

    Entonces, Sofía Morgan, quien pensaba que su noche no podía ir peor, se giró hacia un vagón que la luz caprichosa de la luna revelaba de pronto con un halo fantasmagórico.

    Y ahí había un hombre ensangrentado, tirado al suelo como un títere en una postura que sólo imaginaría un artista de lo abstracto. Su mirada hueca mostraba la sorpresa, y la boca, desencajada, provocó un escalofrío en Sofía.

    Sobre el cadáver el arma estaba humeante, como el cigarrillo en los labios del asesino, quien giró la cabeza con una mueca de fastidio. Un maletín lanzaba un destello en sus manos, y el arma ahora apuntaba a la cabeza de la pobre chica.

    Ella no pudo ni gritar, todo su cuerpo temblaba. Le invadía la sensación de estar apresada por cien manos gélidas que la pellizcaban con sus dedos afilados. Contempló al asesino acercarse con los labios torcidos. El cigarrillo cayó, y las pavesas flotaron en el aire hasta morir en cenizas a su espalda.

    Escuchó palabras, pero no las entendía. Y a un palmo de su sien, el calor del cañón la arrancó de sus pensamientos. Se dio cuenta que no quería terminar así: despedida por un analfabeto y asesinada por un tipo que fumaba tabaco barato.

    Se levantó de un impulso, cogiendo con las dos manos el brazo del asesino y apartando ese maldito cañón de su cara. Forcejearon unos instantes y, casi a punto de caer, Sofía le dio un rodillazo en la entrepierna.

    Entonces huyó a trompicones, con un sentimiento de satisfacción en sus entrañas, pensando que su acto había sido heroico. Pero la pobre Sofía no era una heroína, ni tampoco estaba hecha a prueba de balas. El disparo en la espalda le heló la sangre, y un ardor siniestro empezó a invadirle el cuerpo, provocándole temblores. Y mientras moría tirada en el suelo se decía a sí misma que eso no podía estar pasándole a ella.

    1. La idea no es mala, pero veo algunas incongruencias y detalles que harían que como lector no leyera nada más extenso. Quiero que quede claro que es solo mi opinión y no es cátedra.

      Considero que exageras en exceso con los detalles. En especial me choca que la sombra tenga forma de gánster o que realmente lo que le fastidie es que su asesino huela a tabaco barato. Ya sabemos que fuma tabaco negro y un inspector con sombrero apuntando un arma tendría la misma sombra. Quizás este tipo de descripciones en una narración en primera persona quedaría mejor.

      ¿Fogonazos al unísono? No le veo el sentido.

      Si en ningún momento se levanta del Banco de la estación… ¿Como gira hacia un vagón y ve al asesino y al asesinado? Y si la distancia que necesita el asesino es tan corta, ¿como no se han visto antes?

      El detalle de cómo llega al banco y lo que sucede al sentarse me ha gustado. Aporta una información necesaria para humanizar al personaje.

      Espero que estos comentarios te ayuden a mejorar. 😉

      1. Hola, Lupe, muchas gracias por tus comentarios. Voy a responderte en orden:

        1-. Sí, a menudo me dicen que exagero y/o describo demasiado. Entiendo que te choque que por una mera sombra se pueda interpretar que es un gánster, cuando podría ser cualquier persona. Lo que he hecho en este relato es darle un aire constante a serie “b” muy irónica. Seguramente he exagerado pero creo que habrá ciertos lectores y lectoras que entenderán el tono o la clave en que escribo el relato.

        2-. Sobre lo de fogonazos al unísono: “Luego más fogonazos con destellos rojizos que se encendían al unísono entre la oscuridad.” Al unísono (o unánimemente), es decir, entendiéndose, sincronizados (ya sé que se refiero a personas, que no se puede aplicar a un objeto o suceso…), pero diría que simplemente personifico los sucesos “fogonazos” y “destellos rojizos”. Es decir, los fogonazos suenan al unísono con el encenderse de los “destellos rojizos”.

        3-. Si en ningún momento se levanta del Banco de la estación… ¿Como gira hacia un vagón y ve al asesino y al asesinado? Y si la distancia que necesita el asesino es tan corta, ¿como no se han visto antes? Seguramente está explicado bastante mal o muy vagamente, pero entiendo que Sofía, estando sentada en el vagón de la estación, puede ver gran parte de la estación sólo girando la cabeza. Si no se han visto antes es porque Sofía va distraída con sus cavilaciones (“Con el desánimo agarrado al cogote, empezó a andar por la silenciosa ciudad sin rumbo fijo. Por su cabeza sólo circulaban ideas que la hacían sentir estúpida, y así, perdida en sus cavilaciones, acabó tropezando con la pata de un banco de la estación de tren y se dejó caer sobre él.”) Entonces Sofía se sienta en el banco mientra a unos metros de ahí, dentro de un vagón, el asesino y la víctima deben de estar enfrascados en una discusión, sin percatarse que llega Sofía. El asesino dispara, Sofía se asusta y llama la atención del asesino. Seguramente me ha faltado mencionar que Sofía hace algo, un movimiento abrupto o un gritito, para llamar la atención del asesino.

        Muchas gracias por tus comentarios, trataré de mejorar el relato 🙂

    2. ¡Hola Azel!

      Lo que me ha gustado mucho de tu historia es que le hayas dado la vuelta para que el asesinato que presencia la protagonista acabe siendo el suyo propio, es un clímax con sorpresa cuando ya parecía que se iba a librar.

      Me gusta también cómo en pocas palabras podemos hacernos una idea de cómo es la protagonista, la forma de ponerla en situación está muy bien. Me parece que tienes un estilo muy descriptivo y me gusta, es fácil representar las imágenes en la cabeza.

      En cuanto a los elementos del relato, creo que he encontrado todos, incluido el final cerrado (muy cerrado :D)

      Y ahora vamos con los peros, que como le he dicho a Jorge son cosas muy personales y subjetivas y posiblemente de no leerlas yo bien.

      Dentro de lo descriptivo que es tu estilo, y precisamente al poder visualizar muy bien las escenas, hay algunas imágenes que me han chocado un poco:

      “perdida en sus cavilaciones, acabó tropezando con la pata de un banco de la estación de tren y se dejó caer sobre él.”: creo que es el único momento en que mencionas que está en la estación, y aparece así como de casualidad. Supongo que será la influencia peliculera, pero, no sé por qué, después me da la impresión de que ocurre todo en un callejón oscuro 😀 Vale, esto probablemente es problema mío, porque como dijo Alicia, el título ya ayuda a saber dónde está, pero bueno 😉

      “Pero sus sollozos no duraron mucho: entre ellos ascendió repentinamente un fogonazo.”: me da la impresión de que el fogonazo sale de su cuerpo, por eso de que asciende entre los sollozos ^_^

      “Sobre el cadáver el arma estaba humeante, como el cigarrillo en los labios del asesino, quien giró la cabeza con una mueca de fastidio.”: El principio de la frase me da la impresión de que el arma está apoyada sobre el cadáver, aunque después entiendo que no, que la sigue teniendo el asesino en la mano.

      Y ya para acabar, otro par de cosas de estilo:

      “Se levantó de un impulso, cogiendo con las dos manos el brazo del asesino y apartando ese maldito cañón de su cara.”: estos gerundios creo que son de los que a Alicia le rechinarían, aunque con los gerundios siempre tengo mis dudas 😉

      Te refieres varias veces a Sofía como “la pobre chica”. Esto de nuevo es muy subjetivo, pero como el narrador es tan cercano como para estar dentro de Sofía, me choca un poco esa valoración de “pobre”, que no creo que ninguno hiciésemos sobre nosotros mismos.

      Quitando esas cosillas, el relato me ha gustado, me ha enganchado, y me parece muy bueno que hayas podido condensar en tan pocas palabras toda esa acción, y con tan buenas descripciones.

      1. Hola, Ana! Muchas gracias por tus comentarios. Sobre lo que dices que te ha gustado, me alegro mucho pues es lo que suelen decirme, supongo que este estilo tan descriptivo y los finales con un giro sorprendente son mi toque mas característico y mi punto fuerte, a la vez que el débil, pues si no acierto con el adjetivo adecuado o fallo en alguna palabra… puede causar al lector o a la lectora una sensación muy diferente a la pretendida.

        Sobre tus peros estoy muy de acuerdo en todos, muchas gracias.

        1-. Efectivamente el banco aparece como por arte de magia, porque sí. Ya digo antes que “empezó a andar por la silenciosa ciudad sin rumbo fijo.” y, de repente, pues choca contra un banco de la estación. Parece muy azaroso, supongo que con un relato más largo y desarrollado no quedaría así.

        2-. “Pero sus sollozos no duraron mucho: entre ellos ascendió repentinamente un fogonazo.” Ahora que lo leo en fresco, sí, suena bastante mal. Quizá se podría arreglar escribiendo ““Pero sus sollozos no duraron mucho: un fogonazo se encendió de pronto no demasiado lejos de allí.”

        3-. “Sobre el cadáver el arma estaba humeante”, sí, puede dar la sensación de que el arma está en contacto con el cadáver. Para arreglarlo, quizá: “Por encima del cadáver, una figura oscura empuñaba un arma aún humeante, como el cigarrillo que colgaba en sus labios. Entonces el asesinó se acercó hacia Sofía…”

        Sobre lo de los gerundios también tengo mis dudas. Aquí se podría escribir “Se levantó de un impulso, cogió con las dos manos el brazo del asesino y apartó ese maldito cañón de su cara.” Pero no me gusta, porque es un pretérito perfecto que da inmediatez y una acción acabada. Apartó el cañón, cogió con las manos. Mi idea es que el forcejeo dura, que está “apartando el cañón” poco a poco con el esfuerzo…

        Sobre lo de “pobre” creo que sólo me refiero una vez “y el arma ahora apuntaba a la cabeza de la pobre chica.” Sí que es cierto que se puede decir que es muy subjetivo, que no es adecuado… pero me hizo gracia, quería darle un toque irónico al relato constantemente.

        Muchas gracias por todos tus comentarios 🙂

    3. Hola Azel,

      El relato es conciso y simple y quizá por eso me ha sorprendido el exceso de adjetivos que lo convierten una estampa un poco vacua.

      Si no me equivoco, la historia es tan simple como que la protagonista, tras ser despedida, termina en uan estación presencia un crímen y es asesinada. Hasta ahí todo correcto.

      El problema es que introducies un buen puñado de detalles y adjetivos que parece que van a tener mucha importancia pero luego resultan ser atrezzo.
      _______________________________________

      Con el desánimo agarrado al cogote, empezó a andar por la silenciosa ciudad sin rumbo fijo. Por su cabeza sólo circulaban ideas que la hacían sentir estúpida, y así, perdida en sus cavilaciones, acabó tropezando con la pata de un banco de la estación de tren y se dejó caer sobre él.

      Con la espinilla palpitando y el culo helado, la pobre muchacha empezó a llorar. Pero sus sollozos no duraron mucho: entre ellos ascendió repentinamente un fogonazo. Ella se quedó muda, se hizo el silencio unos instantes. Luego más fogonazos con destellos rojizos que se encendían al unísono entre la oscuridad. Sombras perversas que se adivinaban en forma de gánster. Olor a pólvora y a tabaco negro.
      ______________________________-
      Según el orden de la información lo que parece importar es cómo se siente Sofía. Su diálogo interno la hace sentir estúpida. Pero luego no sabemos más de eso. La descripción y el resto del relato corren por derroteros mucho más físicos. Claro, que eso tampoco tiene unas consecuencias de peso a posteriori.

      El efecto vaivén hace que parezca que no estás seguro de en qué parte de la historia quieres poner el foco: en lo emocional o en los hechos?

      -Se siente fracasada
      -Se siente tonta (pero no nos dices por qué)
      -Se da en la espinilla
      -Tienen frío
      -Llora
      -La distraen los dispareos
      -etc.

      Por supuesto, el equilibrio entre emoción, pensamiento y acción es básico para definir a un personaje. Pero para para que se de ese equilibrio, los tres aspectos deben estar relacionados.

      El otro problema que le veo al relato es que empleas, como decía, muchos adjetivos que parece que tienen la intención de crear atmósfera, pero que no son muy válidos.

      Un calor siniestro no dice mucho. Si cambias siniestro por engañoso, ya traes a la mente de la lectora la idea de la muerte.

      Otro ejemplo:

      Escuchó palabras, pero no las entendía. Y a un palmo de su sien, el calor del cañón la arrancó de sus pensamientos.

      En realidad no está pensando ¿verdad? Está ahí, llorando, asustada, confusa.

      Me gusta mucho el ritmo del relato y me gusta que Sofía empiece en un estado de indefensión total, que parezca que lo supera y que no sirva de nada. Pero creo que al texto le hace falta estar más apegado a un foco único y emplear un lenguaje más preciso.

      Es el problema de los microrelatos!

      1. Muchas gracias, Alicia, por todas las observaciones, la verdad es que he fallado en muchas cosas sin darme cuenta cuando creía que era algo que ya había aprendido. Sobre todo cosas como el equilibrio de unidades de información. Tienes mucha razón, además, con el exceso de adjetivación. Seguramente mi mayor error fue pensar en esto como en un relato corto, y no como en un microrrelato, algo que no estoy muy acostumbrado a leer. Espero mejorar para la próxima 🙂

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