Alicia Pérez Gil

19 pensamientos en “Reto literario abril 2021: por alusiones

  1. Hoy no
    ==========
    Daniel despertó en medio del humo, tosiendo. Miró a su alrededor. El vagón del tren estaba destrozado, convertido en un caos de hierros retorcidos y cristales rotos. Un agudo pitido llenaba su cabeza, impidiéndole escuchar nada más.
    ¿Qué…?
    El costado del vagón había desaparecido. Desde su asiento, Daniel pudo ver parte de los otros cinco vagones, goteando cuerpos humeantes que se extendían por el andén. Algunos se movían. Otros, se arrastraban. Otros ni siquiera se movían.
    El pitido que llenaba su cabeza remitió. Empezó a escuchar los gritos, los llantos, las peticiones de auxilio de los supervivientes.
    Se volvió, reprimiendo un gesto de dolor, palpando el asiento. Buscando la mano de su hija. Siempre estaba a su lado, no se despegaba de él cuando iban en el tren… Pero ya no había asientos, ahora eran tan solo trozos de plástico ennegrecidos. Encontró en el suelo su mochila roja.
    —¿La… Laura?
    Todos sus sentidos se despejaron. Intentó levantarse, apretando los dientes. Lo consiguió al tercer intento.
    —¡Hija mía! ¿Dónde estás?
    Encontró el león de peluche de su niña, con la cabeza y una pierna arrancadas. Vomitando espuma, como los cuerpos que llenaban el andén y los vagones reventados.
    Daniel empezó a correr, tragándose el dolor que atravesaba su cuerpo a cada paso. Intentando entender lo que estaba sucediendo. Apenas llevaba unos minutos en la estación, como hacía cada mañana. Todo era normal. Los trenes del metro se llenaban de trabajadores y universitarios, como siempre. Y un segundo después, todo había estallado.
    ¿Qué acababa de suceder?
    Siguió voceando su nombre, esquivando los cuerpos ensangrentados que se empezaban a amontonar en el suelo del andén. Horrorizado por lo que estaba viendo, aterrorizado por la ausencia de su niña.
    —¡Laura, hija mía! ¡Laura!
    Sintió un suave tirón en la mano y un mareo enorme. Y todo se desdibujó súbitamente, para volverse a dibujar de nuevo. Parpadeó, contemplando sus zapatos. Le sorprendió que estuvieran tan limpios. Luego miró la pequeña silueta, a su lado.
    —¡Laura!
    Abrazó su cuerpecito con fuerza. La niña parpadeó, extrañada.
    —¿Qué haces, papá? ¿Qué pasa?
    Daniel se limitó a acariciar su mejilla. Miró a ambos lados del andén. La estación de Santa Eugenia estaba abarrotada, como cada mañana. El tren llegó, arrastrando sus seis vagones. Las puertas se abrieron, y todos empezaron a amontonarse en el interior.
    Laura avanzó hacia el tren, como el resto de la gente, pero su padre no se movió.
    —¿Papá? ¡Vamos, que el tren se va!
    Daniel se limitó a cogerla en brazos y caminar a paso rápido hacia la salida, en dirección contraria a la de la marea que entraba en los vagones.
    —¿Sabes qué, Laura? Hoy vamos a ir al cole en autobús, ¿qué te parece?
    —Pero si tú siempre dices que se tarda más…
    —Por un día no pasará nada.
    La niña frunció el ceño, extrañada.
    —¿Y por qué?
    —Porque… —Los cuerpos, la sangre, el león vomitando espuma—. Porque…
    A su espalda, el tren explotó.

    1. Hola, Andrés:

      Un mes más sois solo dos los participantes, así que te toca intercambiar comentarios con Silvia.

      Yo os dejaré un segundo comentario a cada uno 🙂

      ¡Gracias por participar!

    2. Hola, Andrés.
      El relato me ha gustado mucho, es sencillo y emotivo. Se lee muy fácil y es entretenido. Tiene un punto de fantasía, o eso me pareció. Creo que cumple bien todos los requisitos del reto. Es curioso que hayamos elegido el mismo hecho histórico.Es algo que nos marcó mucho a todos. Una familiar mía ese día decidió coger el coche para llevar a sus hijos al colegio, sin saber bien el porqué. Un poco como tu protagonista.
      Volviendo al relato, lo único que te apuntaría es que revises un poco alguna palabra que se repite. Pero has hecho un gran trabajo.
      ¡Enhorabuena!

      1. Hola, Silvia.
        Muchas gracias por tu comentario, me alegro de que te haya gustado. Y sí, siempre meto un poco de fantasía en todo lo que escribo, no puedo evitarlo 🙂
        Me apunto lo de las repeticiones. No es la primera (ni la última) vez que me pasa, pero espero ir corrigiéndolo poco a poco.
        ¡Saludos!

      1. Hola, Sergio.
        ¡Mil gracias por ese fantástico comentario, ten por seguro que tendré muy en cuenta tus consejos, me parecen que todos ayudan a que el texto mejore.
        Da gusto tener un lector tan exhaustivo como tú 🙂
        ¡Un saludo!

  2. ¿Quién tiene miedo de la parca?
    《Te espero en Atocha, a las 7.30. Ven sola y trae tu Libro de las Muertas》.
    Aquella mañana de marzo quedamos en la estación. Llegaría tarde o eso me temía. Me pasé la noche en vela y al amanecer, mientras me tomaba el primer café del día, un búho real se estrelló contra mi ventana. Era un mal presagio. Aunque, como todas las criaturas mágicas, yo era muy sensible a esas señales y desde principios de mes, sabía que algo malo se estaba fraguando.
    Traté de avisar a Sara, pero el móvil estaba apagado o fuera de cobertura. Me imaginé que ya estaría en el mismo tren que yo debería haber cogido. Mientras curaba al animalito, repasaba mentalmente lo que le diría. Por una vez, quería ser valiente. No escapar de sus brazos como había hecho con todas las amantes que se cruzaron en mi camino.
    Aquel invierno habíamos pasado mucho tiempo juntas, preparándolo todo. Había sido agotador, porque además habíamos tenido casos graves en el hospital donde yo era anestesista y ella cirujano. No es fácil ser una bruja en el Madrid de los dos miles. Todas las hechiceras del aquelarre estábamos agotadas, pero cada año, antes del equinoccio de marzo, hay que tener todo listo para conjurar a Ceres y hacer brotar la primavera. Unos días más y todo habría acabado.
    Me sorprendió un poco el mensaje de texto de Sara, citándome con urgencia. Sobre todo, porque habíamos quedado en ir al cine el sábado y yo esperaba poder tener 《la conversación》 con ella. O al menos averiguar si solo éramos un rollo de una noche o algo más.
    No me extrañó lo del libro, nunca había conocido a alguien tan obsesionada con la muerte. Pensé que solo querría ojearlo, no despertar su poder. El libro era una rareza. Pero,¿por qué me pidió que fuera sola?
    Sara creía en espíritus y aparecidos, la asustaban. Solía decir que estamos vivas de milagro, que la parca nos persigue para ajusticiarnos con su guadaña. Yo le dije que los fantasmas me daban más miedo vivos que muertos. Entonces se rió y me besó.
    Mientras caminaba, tratando de nuevo de comunicarme con ella porque aún tardaría bastante en llegar, comencé a sentirme inquieta y pronto la ansiedad me devoró. Paré un momento y me apoyé en un semáforo, con el móvil todavía en la mano y el libro apretado contra mi pecho taquicárdico. El suelo vibró, sentí una fuerte explosión y al levantar la vista las vi a lo lejos. Almas que huían de nuestro mundo, traslúcidas en el instante en que permanecen al filo de ambas realidades. Eran muchas y parecían atormentadas.
    Nunca llegué a Atocha. Nunca cogí ese tren. No volví a ver a Sara con vida. Tan solo usé la magia del libro para guiarlas. Espero que estén todas en paz. Aquel día la parca, o más bien la maldad humana, segó 193 almas.

    1. Hola, Silvia:

      Un mes más sois solo dos los participantes, así que te toca intercambiar comentarios con Andrés.

      Yo os dejaré un segundo comentario a cada uno 🙂

      ¡Gracias por participar!

    2. Hola, Silvia.
      Mira que hay hechos que podríamos haber usado en la historia… es curioso que hayamos llegado al mismo. Supongo que será porque es algo que fue relativamente cercano para casi todos los que vivíamos en Madrid cuando sucedió.
      El relato, creo yo, cumple con todo lo pedido. El hecho histórico se entiende a la perfección, y el contexto de esa bruja contemporánea le da un punto diferente que se agradece. Pinta un Madrid escondido del que se puede sacar mucho jugo, con esos aquelarres encubiertos.
      Me ha gustado tu relato, buen trabajo.

      1. Andrés. Hay un relato de Sergio que ha llegado fuera de plazo. Se lo comentas también, porfi? Sergio os comentará a Silvia ya ti 🙂

  3. Vale, llego tardísimo, lo he escrito casi en la caja de comentarios y me paso por unas 60 palabras… ¡pero no quería dejar de participar! Disculpad por el desastre y ¡ahí va lo mío!
    ————————-

    Ni la más mínima perturbación

    Phillip tenía la espalda y los sobacos de su camisa de 500 dólares empapadas por el esfuerzo de concentración. Repasaba cada curva del diagrama con más cuidado del que había puesto en ninguna otra cosa en su vida. La tiza, humedecida por la sangre que le corría desde un corte en la palma, iba dibujando un entramado rosáseo de círculos dentro de círculos quebrados por diagramas.
    —¿Crees que funcionará? —preguntó Frank, su compañero en la oficina y en el culto, mientras se afanaba en rellenar los diagramas con las runas rituales que se habían aprendido al milímetro.
    —¿Qué mierda de pregunta es esa? —Phillip acabó el trazo que estaba dibujando, se levantó con una mueca de dolor, comprobó el trabajo realizado y se volvió hacia su compañero con el ceño fruncido.— ¿Ahora me vienes con esas? —El otro no levantó la vista del trabajo, pero se encogió de hombros.—Tú me metiste en esta mierda de la Plutomancia, me convenciste para que fuera a ver al viejo y ahora …
    —Relájate, hombre, era una pregunta retórica. Joder. —Terminó el último signo y se incorporó también.— Que llevamos aquí no sé ni las horas y casi no has dicho nada.
    —Ya, perdona, es que esto me saca de quicio.
    —No hay problema —Frank salió con cuidado de la zona donde había estado trabajando y se colocó junto a su compañero para comprobar el trabajo conjunto.— Parece que esta bien.
    —Son casi las 8, así que espero que lo esté, porque no tenemos tiempo de comprobarlo.
    —¿Cerraste arriba?
    —Sí, estamos encerrados dentro de la cámara de seguridad de un banco abandonado, no debería haber ni la más mínima perturbación. —Las últimas palabras las pronunciaron a coro y luego asintieron.
    —Trae los anillos, tenemos que ir ligeros.
    Phillip abrió el maletín de cuero que habían dejado en una esquina, juntos a sus americanas, y depositó su contenido en el centro del diagrama.
    —Menos de diez minutos, tenemos que empezar.
    Los dos hombres se arrodillaron en los lugares designados y empezaron un canturreo bajo y monótono. Unos minutos después empezó a sonar un tintineo metálico en el centro del diseño y los ambos convirtieron la salmodia en una formula repetida en perfecta sincronía.
    —En el lugar y la hora designados, te invocamos, Guardián del Horizonte de Plata. Acepta esta ofrenda en platino y diamantes. ¡Ven y comparte tu conocimiento! ¡Te lo ordenamos y te atamos con nuestra voluntad!
    En el aire, sobre los anillos, apareció una chispa escarlata, que en unos segundos se extendió en vertical hasta formar una cicatriz en la realidad. La herida se abrió con un espasmo para dejar pasar a una forma oscura y esquelética con los falanges de los dedos afiladas y llenas de muescas, como si fueran llaves. Los hombres aguantaron el aliento mientras la criatura se agachaba sobre su ofrenda y empezaba a ajustarse los anillos en diferentes partes del cuerpo. Phillip consiguió reunir suficiente valor como para hablar.
    —Eres nuestro… estás atrapado, Guardián. Tienes que obedecer.
    —¿Haaabéis sido obedientes, chicos? —La criatura giró hacia ellos sus cuencas rebosantes de humo y chispas rojas— ¿Es hoy 11 de Septiembre?
    —El ritual se ha efectuado tal y cómo el maestro indicó. Eres nuestro.
    —Claaaro, ese viejo aaastuto tendrááá su recompensaaa.
    —Tienes que obedecer.
    —Sí, por supuesto, mientraaas esté aaatraaapado aaaquí dentro, mientraaas el sello seaaa perfecto y no haaayaaa ni laaa mááás mínimaaa perturbaaación.
    El último anillo se lo encajó en uno de sus afiladísimos incisivos negros y entonces impactó el primer avión.

    1. Venga, señor que llega tarde.

      Gracias por participar.

      Te toca comentar los otros dos relatos: Andrés y Silvia 🙂

    2. Hola, Sergio.
      Primero, sobre el relato en sí: Es una distopía interesante, la escena que describe es interesante y da pie a una historia que podría ser mucho más grande, con muchos de los hechos de la historia provocados por estos “pactos”. A modo de club Bilderberg interdimensional.
      Segundo, sobre el reto: En este caso considero que no termina de ajustarse al reto, en vez de describir el hecho desde un punto de vista diferente, lo que has planteado es un origen alternativo. Si no hubieras mencionado ese “11 de septiembre” al final, ni siquiera el avión impactando habría hecho referencia al hecho histórico en sí.
      De todas formas, es un relato interesante. ¡Buen trabajo! ¡Un saludo!

      1. Buenas, chicos!
        Os voy a responder a los dos con el mismo mensaje porque soy un vago y porque más o menos me habéis dicho lo mismo, lo cual viene a dejar claro que los errores son evidentes xP

        Me alegra a los dos os haya parecido ágil, es algo en lo que suelo esmerarme y me gusta conseguirlo.

        El problema de mi relato es que lo escribí demasiado rápido y no se entiende bien. Y no es poco problema ese. Para la próxima procuraré que no vuelva a pasar… aunque creo que llevo prometiendo lo mismo desde que escribo para este taller, así que no me lo tengas muy en cuenta si al final el siguiente es otro desastre. je.

        La cosa es que a esos dos pobres pringados les enseñan (y mandan) a invocar al “Guardián del Horizonte de Plata” justo en ese lugar y esa hora para que el atentado arruine el ritual y la criatura quede libre. Las pistas que dejé para entender todo esto están muy difusas, tanto como que los dos habéis valorado que es el ritual el que provoca el atentado… bueno, lo dicho, para la próxima procuraré afinar.

        Abrazotes!
        Sergio

    3. Hola, Sergio.
      Muchas gracias por tus anotaciones y comentarios en mi relato, los revisaré bien y los tendré en cuenta.
      En cuanto al tuyo, plantea una realidad alternativa interesante. Dos hombres invocando a un demonio, si no me equivoco. ¿O tal vez a un genio? El pentagrama y la sangre me sugieren un demonio, pero un genio malvado también podría encajar. Creo que este relato da para desarrollar algo más extenso. Otro punto positivo es que se desarolla a través de diálogos y eso lo hace muy fluido.
      Lo no sé es si se ajusta a lo que pide el reto. Cuesta ver a qué evento te refieres hasta que nombras el 11 de septiembre. Tampoco tengo claro si los personajes que invocan al ser sobrenatural pretenden que provoque el atentado, si sus intenciones eran otras y se les fastidió el plan… Lo de los anillos me parece novedoso, he visto unos cuantos rituales de estes tipo descritos tanto en novelas como en televisión y ese toque diferente me ha encantado.
      En general muy bien, me ha gustado y creo que tienes un estilo muy dinámico.
      ¡Saludos!

      1. Buenas, chicos!
        Os voy a responder a los dos con el mismo mensaje porque soy un vago y porque más o menos me habéis dicho lo mismo, lo cual viene a dejar claro que los errores son evidentes xP

        Me alegra a los dos os haya parecido ágil, es algo en lo que suelo esmerarme y me gusta conseguirlo.

        El problema de mi relato es que lo escribí demasiado rápido y no se entiende bien. Y no es poco problema ese. Para la próxima procuraré que no vuelva a pasar… aunque creo que llevo prometiendo lo mismo desde que escribo para este taller, así que no me lo tengas muy en cuenta si al final el siguiente es otro desastre. je.

        La cosa es que a esos dos pobres pringados les enseñan (y mandan) a invocar al “Guardián del Horizonte de Plata” justo en ese lugar y esa hora para que el atentado arruine el ritual y la criatura quede libre. Las pistas que dejé para entender todo esto están muy difusas, tanto como que los dos habéis valorado que es el ritual el que provoca el atentado… bueno, lo dicho, para la próxima procuraré afinar.

        Abrazotes!
        Sergio

        pd. Silvia, el bicho en cuestión es más bien un “espíritu maligno”, un psicopompo en concreto. Ya lo he usado en algún otro cuento. Se llama Ugoth y, en realidad, es un tipo bastante simpático xD

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