Alicia Pérez Gil

19 pensamientos en “Reto literario de octubre

  1. UNA ÚLTIMA VISITA
    Abres la puerta y sonrío, han pasado varios minutos y empezaba dudar de si había hecho bien en venir. Me miras perplejamente, entrecierras los ojos escrutándome y dejas la puerta abierta mientras vuelves al salón. No me reconoces, no pareces saber nada de mí, aunque compartimos pupitre y regañinas de los mismos maestros por las mismas travesuras. Sonríes con confianza, pero sigues sin recordarme.
    Me vienen en mente anécdotas de cuando éramos adolescentes, momentos dolorosos en que todo se derrumbó y dejamos la inocencia atrás. De repente crecimos, muy rápido, demasiado rápido. Quizás por eso me has borrado de tu memoria.
    Pero sí recuerdas a María “la charcutera”, acabas de preguntar por ella. Te cuento que murió en Alemania hará 20 años. Me vuelves a mirar con sorpresa, sabes que María vive cerca de tu casa y Alemania está demasiado lejos.
    En ese momento tu hijo entra y me saluda brevemente. No le ves, aunque le miras, tu mirada sigue en otro sitio, en otro tiempo. Sonríes de nuevo, y pides el desayuno, pero son las 8 de la tarde, toca casi cenar y eso te enoja. Al final vuelve con tu vaso de leche y tostadas. Ese es el desayuno de tus últimos 4 años. Mordisqueas una y te olvidas del hambre que creías tener.
    Siento haber tardado tanto en venir a verte. Sabía que algo sucedía, tendría que haber venido antes y me caen las lágrimas, aunque disimulo. Tus ojos se humedecen, aunque no sabes por qué te sucede. Empiezas a hacer pucheros y te abrazo. Me empujas, me golpeas y viene tu hijo que cree que debe separarnos. Pero no le dejo. Te abrazo y susurro, hasta que te calmas.
    Te duermes mirando por la ventana. Llevamos unas dos horas en silencio con la televisión encendida. Se te pasó el ataque de rabia igual que vino. Volvió tu sonrisa. Ahora puedo hablar con tu hijo a solas. Te tapo un poco y voy a buscarle.
    Le encuentro en la cocina haciendo la cena.
    —No está bien, cada día está peor, pero se alegra de verte. Aunque hoy no sepa quién eres mañana volverá a preguntar por ti y no parará de hablar de todo lo que pasasteis, como lleva haciendo estos últimos meses. Papá te quería, te quiso siempre. Y ese amor prohibido no ha salido a la luz hasta que ha empezado a estar más grave. Tú también le quisiste y tenías derecho a verle al menos una última vez. Pero puedes volver mañana si quieres, puedes venir cuanto quieras. Sé que ha sido un largo viaje para una visita triste.
    Desde la cocina oímos a Alberto gritando entusiasmado.
    —¿Pedrito, sabes quien ha venido a vernos? Mi amigo Pedro. Habrá venido a visitar a su madre. ¡Qué alegría hijo mío! Y que pena que no le hayas conocido. Luego te pasas por la casa de la señora Encarna a ver si se ha quedado a dormir.

    1. ¡Hola Kimus!
      Me ha tocado comentar tu relato. Lo he leído varias veces, y me gustaría hacerlo todo lo mejor que pueda. El no tener mucha práctica en la materia, espero que no sea un obstáculo.
      En principio entiendo que la historia es la siguiente:
      Pedro, amigo de Alberto, que tiene una enfermedad mental, va a visitarle a su casa y no le reconoce.
      Es el hijo de Alberto quién cuenta y descubre el amor prohibido que ha existido entre los dos. Y que su padre siempre le quiso y nunca le olvidó.
      Me ha gustado como lo explicas y que éste en el maremágnum de su cabeza le tenga presente una y otra vez.
      Por otra parte, no me queda muy claro si Pedrito es el nombre del hijo o lo confunde con su amigo. Pudo ponérselo para tener más presente ese amor imposible.
      El tema que desarrollas, pelín complicado.
      Me ha gustado y te doy mi enhorabuena más sincera.

    2. Antes de nada, encantada de verte por aquí, Kimus. Me alegro mucho de que te hayas atrevido por fin, tanto con el reto como con ideas más largas. Muy bien hecho. También quiero avisarte de que hago comentarios muy largos, así que ánimo y no desesperes con tantas palabras. Jeje.

      Siempre empiezo viendo si has logrado los puntos que nos ha pedido Alicia para el reto, apartado por apartado.
      Así, sobre los elementos de una historia, creo que se ven claramente los personajes, aunque creo que, tal vez, le has dado demasiada importancia a personajes secundarios a los que incluso les das nombre, y aunque aportan la sensación de pérdida del presente y vivir en el pasado, que está guay, darle tanta fuerza a María la charcutera o a la señora Encarna, a mí me ha despistado un poco. Sobre todo María porque tampoco he entendido bien el por qué el protagonista miente sobre ella a un enfermo de alzheimer (Ahí me han dado ganas de patearle un ratito, la verdad) o la importancia real que tenía la mujer en la historia de los dos. Es como si me faltara historia en ese punto que tuviera que ver con el conflicto de ambos hombres. ¿Por qué el enfermo debe saber que vive cerca de él? Ahí me he perdido un poco por la sensación que el relato me ha dejado de que se trata de una persona con alzheimer, que tal vez era tu intención; el inicio, aunque es un pelín confuso con la manera en la que llega el protagonista; el conflicto, un poco a escondidas y bastante mezclado con el clímax; y el desenlace con la conversación con el hijo, del mismo nombre que el protagonista (Muy buen punto ese).
      Los obstáculos, aunque los insinúas, en realidad no se ven. Sí, se trató de un amor prohibido y cuentas un poco la historia de los dos hombres, pero creo no haber visto dichos obstáculos. Bueno, en realidad, como creo que hay dos líneas un poco diferenciadas dentro de tu historia, el pasado y el presente, sí es cierto que hay obstáculos y resoluciones. Vale, entonces se presentan todos los elementos, y me gusta la forma en la que juegas con ellos.
      Tal vez, la última parte, en la que el padre habla con el hijo sin aparecer en la escena, puede sobrar un poco, pero le da cierto aire tierno que, como además no te sobran palabras, queda muy bonito… y triste.
      Pero vamos, que el primer punto está conseguido de sobra.

      Lo del final cerrado… sí, yo creo que sí porque la historia es sobre la aparición del amigo y se cierra muy bien con esa sensación de “Mierda. Odio el alzheimer y todo el dolor que supone”. Es lo que yo pensé al leerlo por primera vez. Guay por ahí.

      Vale. La pregunta del reto: ¿Quién soy? Y lo de no escribir con marcas de género. Lo que me está pasando últimamente con los retos de Alicia es que creo que se pueden ver desde distintos puntos de vista. El de las marcas de género lo has logrado, a no ser que a mí se me haya escapado alguna. De hecho, aunque lo imaginé, podría haber sido perfectamente una pareja hetero o de mujeres. Por ese lado genial. Y sobre la pregunta, creo que has jugado muy bien con lo de que uno de ellos no tenga muy claro quién es el otro. Mola la forma en la que has jugado con dicha pregunta. Así que guay: reto conseguido. Jeje.

      Felicidades porque no te has pasado de las 500 palabras, y como nos conocemos un poco, felicidades sobre todo porque has logrado escribir casi 500 palabras. Jejeje.

      Ahora, la cuestión de estilo. Ya sabes que me mola cómo escribes, aunque en este caso, hay algunas comas que yo hubiera colocado de otra manera, o alguna palabra que no hubiera usado (ese “perplejamente” del principio me duele, y mira que yo defensora de los -mente. Jeje. Perplejo creo que quedaría mejor), el signo de interrogación de la pregunta del final lo hubiera colocado detrás del nombre… Pero vamos, que en general, me mola cómo escribes. Tal vez te he visto un poco incómoda por la cantidad de palabras, pero puede ser solo una impresión mía, y encima errónea. A no ser que me haya despistado, bien llevados los tiempos verbales.

      Y ya otras cosillas… Vale. Lo de “amor prohibido” queda muy Corín Tellado (creo, que nunca he leído nada suyo), pero como lectora, me hubiera encantado saber algo más, cuando el protagonista comenta los momentos dolorosos… ¿Tal vez contarnos alguno para darle más profundidad a lo vivido entre ellos? Entiendo que no puedes contar nada de los momentos buenos entre ambos, pero tal vez con solo nombrar algo, antes del declive, haga que la llegada de la afirmación del hijo sea menos inesperada. Aunque a lo mejor era lo que querías conseguir. Te digo lo de los momento buenos porque el relato, además de muy triste y doloroso, me ha parecido también un poco oscuro, y se supone que en las historias de amor se empieza con cosas bonitas, ¿no? Jeje.

      Y ya te dejo tranquila. Felicidades por el relato, espero que nada de lo que te he dicho te haya molestado (Si lo ha hecho, dímelo para no volver a hacerlo, porfa) y espero seguir viéndote por aquí. Muy bien, Kimus. Felicidades:

      Amaya

      1. Hola Amaya,

        Gracias por el comentario, podría ser que tenga más palabras que mi relato (las tiene xD).

        Voy punto por punto.
        Los personajes secundarios són solo para dar referencias del pasado, con tan pocas palabras resultaba difícil hacerlo sin usarlos. Pero no le miente, él habla de un pasado muy lejano (mínimo poco más de 20 años), también así intentaba dar a entender la edad de los protagonistas.
        Lo del clímax, el conflicto y los obstáculos me hice un lío con el comentario. No te he entendido, jejeje. Lo leo y me parece un sí, pero no, pero sí,… de manera que no seguramente simplemente esté mal si no se puede identificar bien.

        No tengo ni idea de Corin Tellado, pero más que una historia de amor quería una historia triste. Aún no tener grandes cosas terribles, la vida de Alberto no había sido la deseada y , solo llegada la demencia, el resto de familia había sido consciente de eso.

        Sobre el estilo, en catalán no abrimos interrogación y es un tema que me resulta muy muy díficil. Tienes razón, la pregunta abre después del nombre.
        Las comas es otro tema que tengo que pulir, muchas gracias.

        Me alegro que te guste el relato.

        No me molesta que me comentes lo que ves. Igual que cualquier persona que lea mis relatos y comente lo agradezco siempre mucho pues de ello aprendo.
        “Todo bien” – “Todo mal ” no son útiles aquí. Estamos para aprender y también motivarnos a seguir.

        Kimus

  2. Hola a todos/as,

    Esta vez no tenía ni idea de qué escribir, así que espero no aburriros. Por no no tener idea ni siquiera he llegado a las 500 palabras jajaj.

    Odio los finales.

    Al abrir los ojos en aquel día de primavera lo primero que pensó es que odiaba los finales. Se preguntaba por qué hay relaciones que se terminan, historias que terminan, días que terminan, vidas que terminan. Con lo divertido que es todo, las aventuras, los nuevos encuentros. ¿Por qué tiene que terminar?
    El sol era dulce y se anunciaban algunas gotas así que despertó feliz y con prisa con el objetivo de llevar a cabo una jornada muy productiva. Aunque los finales existen, están ahí impertérritos, la magia consistía en aprovechar al máximo el día.
    Era un momento especial; en el jardín, plagado de amigos, se relacionarían con abundancia. No conocía a muchos de los que allí estaban, aunque sabía que no lo necesitaba para entablar comunicación fructífera. Cuando el interés es compartido los porqués no se preguntan, ni se piensan, no es necesario, todo surge de forma espontánea.
    Revoloteando de grupo en grupo a veces no podía elegir así que no decidía, se quedaba con todos. Algunos colores eran diferentes, otros diferían por el olor o incluso el zumbido de su voz pero aun así todo le parecía igual y diferente, al fin y al cabo sólo había un objetivo interno a la existencia; perpetuar la especie.
    Así prosiguió la reunión, lenta como una eternidad, y sin saberlo envejeció y el día se convirtió en toda una vida. Después de haber dejado los huevos en lugar seguro, se apoyó en aquel árbol, sonriendo y con satisfacción: había logrado su objetivo vital. Entonces supo que era su final; cerró los ojos y se marchó, alimentaría el árbol que vería nacer a sus hijos.
    En verdad aquel día había sido toda una vida para un espécimen hembra de una efímera: un insecto cuya esperanza de vida adulta es de un solo día.

    1. ¡Hola, Chris!
      Sigues bien la premisa marcada: escribir sin marcas de género.
      En cuanto a los elementos del relato, me cuesta identificar el conflicto. Entiendo que no quiere que llegue el final del día, que es inevitable, pero me falta algún obstáculo o que la lucha por evitar su destino se más manifiesta.
      En el primer párrafo explicas que odia los finales, pero si es su primer día de vida, ¿cómo sabe que todo es divertido, las aventuras y los nuevos encuentros?
      Me gusta cómo revelas quién es la protagonista, pero tal vez quitaría el último párrafo, porque explica lo que ya se ha descubierto. Cuando escribo tengo muchas dudas con esto. No sé hasta qué punto se puede entender algo y si necesito explicar más. Pero en tu caso queda bien la resolución.
      La idea está guay, pero creo que tiene más potencial. Si le das una vuelta y escribes hasta cumplir con las 500 palabras, quedaría muy bien.
      Un saludo.

      1. Hola Francisco.
        Muchas gracias por tus comentarios son de gran ayuda.
        La verdad es que no lucha contra su destino, el objetivo/ conflicto es aparearse al máximo pues es un insecto que solo dispone de un día de vida para perpetuar la especie.
        ¿Por qué sabe que le gusta vivir y que es emocionante? Pues creo que porque lo está viviendo, odia los finales porque como especie sabe que sólo vivirá un día y no se quiere despedir de lo que vive. Aunque quizás podría haberlo explicado mejor, no estaba muy inspirada jeje.
        Gracias de nuevo y saludos.

    2. ¡Buenos días Cris!
      Estoy de acuerdo con lo de que “no te gustan los finales”, sobre todo si son tristes.
      La verdad es que, si no querías descubrirnos el sexo de tu personaje, conmigo lo has conseguido plenamente. Hasta que no lo has descubierto al final, no lo sospeché. De eso se trata, por lo que según mi parecer, el reto está conseguido.
      Hay algunas cositas que no entiendo, te cuento:
      “Era un momento especial; en el jardín, plagado de amigos, se relacionarían con abundancia”. No sé exactamente qué quieres decir con esto. ¿Con quién se relacionaría? ¿Y que es lo de la abundancia?
      “Revoloteando de grupo en grupo a veces no podía elegir así que no decidía, se quedaba con todos. Algunos colores eran diferentes, otros diferían por el olor o incluso el zumbido de su voz pero aun así todo le parecía igual y diferente, al fin y al cabo sólo había un objetivo interno a la existencia; perpetuar la especie”. Creo que el “a veces” no sería necesario ponerlo. Y veo repeticiones de la palabra “diferente” que tal vez quedaría mejor con algún sinónimo. Y la rima entre “diferían” y “diferentes” no me termina de convencer.
      Me ha gustado el párrafo que empieza por: “Así prosiguió…”, pero me da la sensación de que le falta o le sobra alguna coma.
      “En verdad aquel día había sido toda una vida para un espécimen hembra de una efímera: un insecto cuya esperanza de vida adulta es de un solo día”. Aunque me gusta mucho la idea, la palabra “efímera” me despista mucho. No sé si es alguna especie de insecto que yo no conozco o si te refieres a la vida tan corta que tiene este bicho. Se me ocurre que tal vez podrías reescribir la frase así: “Aquel día había sido toda la efímera vida de una espécimen hembra de gusano”, si es que he entendido lo que querías decir, claro.
      Me ha hecho gracia porque la reunión del jardín parece la descripción de un guateque de los de mi época.
      Enhorabuena por el relato. Espero seguir leyéndote.

      1. Hola Rosa,

        Muchas gracias por las correcciones de estilo 🙂 las tendré en cuenta.
        En cuanto a lo de efímera: es el nombre de una especie de insecto, no se refiere a lo efímero del día. Por tanto, en el jardín tiene que “relacionarse” con el resto de insectos; aparearse al máximo para poner el mayor número de huevos.
        Gracias!!! Un saludo.

  3. ¡Hola! He disfrutado mucho escribiendo este segundo relato. Tengo ganas de leer los vuestros y que os guste el mío. Jeje.

    NO IMPORTA QUIÉN SOY
    Juzgaron quién soy en la plaza pública. En las últimas horas de una larga noche invernal, cuando la naturaleza cruje al desperezarse, me llevaron ante el tribunal y la autoridad eclesiástica leyó la ristra de delitos que me imputaron.
    —Lujuria, desviación, travestismo —cada acusación era formulada con una ademán reprobatorio—, apostasía, herejía, falsa idolatría.
    Una masa de sucios rostros se retorcía alrededor del cadalso sobre el que me hallaba junto a los altos cargos judiciales. Hasta mí llegaron insultos y escupitajos.
    Necesitaban aclarar mi naturaleza, pues de ese modo explicarían los sucesos acontecidos en los últimos meses y acabarían, por fin, con el mal. Yo podía ser el punto final de aquella terrible historia.
    —Cientos son los casos que prueban la veracidad de los cargos. Con sus negras artes confunde a las mentes debilitadas por la enfermedad, embotadas por el dolor, cansadas por el trabajo diario.
    La diatriba judicial era jalonada con testimonios espontáneos: «Yo vi cómo se transformaba», «pudre las cosechas con solo tocarlas», «se funde con las sombras».
    Yo negaba con la cabeza.
    —¿Quiere alegar algo en su defensa? —gritó alguien detrás de mí.
    Aquel teatrillo me desagradaba sobremanera y la línea del horizonte, en el este, ya se iluminaba.
    —No soy quien describís en esos papeles. —Actuaba con desesperación, pero no debía gritar— Queréis condenarme por no haber nacido…
    Me callé cuando otro escupitajo golpeó mi rostro. El pueblo jaleó y una autoritaria mano alzada permitió seguir con la representación. Un efectista silencio, roto por algún que otro insulto, el remanente del arrebatamiento colectivo, precedió a la lectura del fallo.
    —¡Culpable! Que el fuego expíe sus pecados.
    Para el último acto me arrastraron hasta la hoguera. La pila de ramas secas comenzó a arder bajo mis pies. Yo miraba más allá de las desvencijadas construcciones rurales y los campos sembrados, hacia la llama naranja y púrpura que encendía el cielo. Entonces sí grité y maldije. Un fuego sobrenatural, más violento que las llamaradas que lamían mi piel, quemaba mis huesos. El pánico aturdía mis sentidos, pero aún pude escuchar una voz que se desgañitaba: «¡Mirad, mirad!».
    Y miraron el desenlace de aquella representación. Mi piel fina y blanca se tornó rugosa y oscura, mis piernas se replegaron como tentáculos, mis brazos se unieron al torso por una membrana cartilaginosa y todo mi cuerpo se encogió, liberándose de las ataduras.
    Tan solo el crepitar del fuego hambriento acompañó mi vuelo hacia la espesura del bosque, donde no podían alcanzarme los rayos del frío sol del invierno.
    Hace mucho tiempo de todo aquello y aprendí la lección. También aprendí que no importa quién soy yo. Debes preocuparte por saber quién eres tú. Porque el día que dudes, cuando camines en la dirección equivocada hasta perderte, tan lejos de ti, ese día mi voz seducirá tu mente reblandecida por la soledad.
    Y me conocerás.
    Y tú, pobre criatura, me ofrecerás el cuello para que beba tu sangre con la esperanza de sentir un último abrazo reconfortante.

    1. Referente a las pautas, no veo ninguna marca de género y diría que la estructura está completa.
      Me gusta la descripción de la escena del juicio. Las referencias a la importancia de la salida del Sol me parecen muy adecuadas para mantener la tensión. Más que el juicio, esperaba que se hiciera de día a ver qué iba a ocurrir.
      ¿Se trata de un vampiro? Al llegar a la última frase he vuelto atrás a a ver en que se convirtió, las piernas replegadas como tentáculos me confundieron.
      Hay bastantes repeticiones de palabras derivadas llama-llamarada, fuego, escupitajo,…
      Hay construcciones de frases que me resultan difíciles de leer. “ Un efectista silencio, roto por algún que otro insulto, el remanente del arrebatamiento colectivo, precedió a la lectura del fallo”
      Me descoloca la frase sin terminar “por haber nacido…” ¿pobre, diferente, vampiro? No sé si se nace vampiro.
      Y el final en que se dirige al lector, “debe importarte saber quien eres tú” no entiendo la amenaza.
      Quizás el límite de palabras no ha acompañado al relato. Me hubiera gustado saber los motivos concretos por los que le juzgan y si realmente hay motivos para ello. El final me da a entender que no ha hecho nada de lo que dicen pero que debido a la condena se vuelve vengativo.
      Teniendo en cuenta que creo que se trata de un vampiro y que mis conocimientos son escasos en eso, es muy posible que me haya perdido muchas referencias o los comentarios se vean afectados por ello.

      Espero seguir leyéndote en más retos 🙂

    2. Hola, Fran. Jeje. Ya uso bien tu nombre.

      Pues otra vez te comento yo. Espero que no te moleste y, aunque siento no haber contestado a tu respuesta (Últimamente voy rascando tiempo de donde no lo hay), espero que te guste el comentario que voy a hacer y que siga sin molestarte nada de lo que te voy a decir.

      Ya sabes: primero, los elementos de una historia. Creo que están muy claros en tu relato. Tal vez los obstáculos son los que creo que han quedado un poco difusos, no sé si decir inexistentes, porque en realidad tampoco explicas qué ha hecho o dejado de hacer, y cuando le meten en la hoguera, parece más el clímax que un obstáculo que tenga que salvar. Pero puede ser cosa mía y que no los he visto.
      Tal vez de todos los elementos, el que ha aparecido un poco demasiado rápido es el clímax. Entiendo que quería trabajar el cierre de la historia de otra manera, pero no sé si tal vez podrías habernos mostrado más dolorosamente cómo se transforma, o nos podrías haber contado alguna de las cosas que pasan o cómo le(/la/lo) capturan. Por poner alguna pega.
      Pero por lo demás, tenemos el/la/lo prota y personajes secundarios que movilizan la historia, inicio, conflicto, final. Sobre el final te cuento ahora… Pero vamos, que guay.

      Lo del final cerrado… Pues cerrado, cerrado no termino de verlo, pero el cierto que la primera parte, la del juicio y el castigo, sí finalizan con el ser huyendo. Tal vez no veo ese final cerrado que nos pide Alicia por esa especie de segunda parte con las advertencias del/de la/de lo (jeje) protagonista en las ¿pesadillas? de la gente que hace que se quede un poco… hummm, en el aire volando a la espera de pillarnos. Jajaja. Entonces, creo que sí está cerrada la historia, pero abres otra puerta, con lo que no sé qué decirte. Pero venga, va. Conseguido 😉

      Sobre el no usar marcas de género está más que logrado. En realidad no sabes si es una “ella”, un “ello” o un “él”, y no tiene ninguna importancia. Mola, y de hecho, aunque la parte del juicio creo que se insinúa un poco que se trata de un(¿una? ¿uno?) vampiro, o que así me pareció a mí, la imagen que me vino a la cabeza era un poco la de la saga de libros de Harry Dresden, aunque en negro (Creo que eran blancos en los libros, aunque no lo recuerdo bien). Me ha gustado esa imagen.
      La pregunta ¿Quién soy?… Jo, ya no sé si es que he leído demasiado, pero creo que das pistas para saber que el prota es un vampiro o similar. Que está guay porque creo que el reto se podía entender de muchas formas. Y en realidad, hasta el clímax no dices nada. Así que otro guay por mi parte.

      Pero lo de las 500 palabras… ¡Has escrito ¡¡501 palabras!!! Jajajajaja. Contando el título, claro. Así que te has pasado en una. Es broma, es broma. Pero cuentas una historia completa, redonda y bastante intensa en 497 palabras si no contamos el título, así que, por mi parte (Alicia me puede llamar blanda), también conseguido. Jeje.

      En cuestión de estilo, me pasa lo mismo que con tu relato anterior: creo que escribes muy bien, o al menos a mí tu estilo me gusta mucho. Parece muy natural y muy currado. Peor, parece que te sale así de currado de natural. Jaja. Así que felicidades.
      Pero una cosita, que sí me ha dolido un poco: “ el remanente del arrebatamiento colectivo”. No sé si por la rima, si por la combinación de las erres fuertes, pero me hace un poco de daño.
      Y el final… perdón, que parece que me he quedado ahí estancada, pero es que acabo de releerlo… ¿Por qué “Porque el día que dudes, cuando camines en la dirección equivocada hasta perderte, tan lejos de ti…”? Creo que entiendo lo que quieres decir, pero también me parece que no queda demasiado claro. ¿Perderte o lejos de ti? Me suena raro, lo siento.
      ¡Ah, sí! Cuando empiezas hablando de la autoridad eclesiástica… ahí me puse a temblar. Jajaja. Aunque guay porque al ser un relato de terror, ya lo lograste con esas dos palabras. Una, que tiene el ateísmo muy sensible. Jajaja.

      Lo dicho: que me ha gustado mucho el relato, me gusta mucho cómo escribes, espero no haberte molestado en nada de lo que te he comentado, y espero seguir leyéndote por aquí. Hasta el mes que viene:

      Amaya

  4. Buenas.
    Aquí tenéis mi reto de este mes. Espero que os guste.
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    PASEO POR EL PARQUE

    Cogidos de la mano nos vamos a dar un paseo por el parque. Quiero ver, entre otras cosas, a los patos que hay en el estanque y darles de comer las palomitas que llevo.
    Estamos en otoño, aun así, nos sorprende la cantidad de hojas que han caído de los árboles cubriendo el suelo cual alfombra. Sin pensarlo, me tiro en plancha, y revuelco como una croqueta, aguantando la regañina correspondiente, por cómo me había puesto. Al mirar de nuevo las hojas, decido recoger algunas para hacer un álbum con ellas. Puede ser un buen regalo de Navidad. ¿Para quién? Eso aún no lo tengo claro.
    Las guardamos en una bolsa y cuando está llena nos sentamos en un banco para descansar y hacer una selección de las mejor conservadas, bonitas y curiosas. Mi acompañante cuenta que los árboles son seres vivos y como a tales hay que cuidarlos. Ellos sienten lo que les hacemos, tanto lo bueno como lo malo.
    Yo le pregunto: ¿cómo se sabe si los árboles están contentos? Y me responde que ellos lo expresan a su manera. Dan lo mejor de sí mismos en forma de hojas, ramas, flores y frutos. También lo hacen en cantidad, color y sabor. Cuando no es así, se mueren.
    Me cuenta que su madre, cuando regaba las plantas que tenían en la terraza, les cantaba. ¡Y no había macetas más hermosas y bonitas en el barrio! Cuando ella enfermó y la llevaron al hospital, la mayor parte se secaron. Parecía como si la echasen de menos.
    Sigue contándome que cuando se cortan los árboles parece que ya no valen para nada, aunque tienen su utilidad. El tronco sirve para hacer muebles. Las ramas grandes se queman en las chimeneas, para dar calor. Y las pequeñas se trituran y emplean en hacer una pasta que se extiende y se pone a secar, luego se corta y se hacen las hojas. Con ellas se fabrican cuadernos, que podemos utilizar, para escribir lo que pensamos, recordamos y hemos vivido. Como, por ejemplo, contar este hermoso y productivo paseo a través de la naturaleza.
    En ese momento noto que me cae una gota de agua. Al levantar la vista, vi que el cielo está borrascoso y encapotado, presagio de un gran chaparrón. A toda prisa, entre risas y gritos, recogemos nuestras mochilas. Y corremos en busca de un refugio, para librarnos de lo que se nos viene encima.
    ¡Entro en casa como una exhalación! Tengo mucha prisa porque quiero enseñar mi gran tesoro: la bolsa con las hojas. También quiero contar que cuando le daba de comer a uno de los patos, este me dio un picotazo en la mano. ¿Quería quitarme la bolsa o era la forma de decirme que quería más?
    La abuela entra más despacio detrás de mí. Se acerca al abu y le pide un paracetamol mientras me acaricia la cara.

    1. ¡Hola, María Rosa (o Rosy, como prefieras)!
      Has conseguido escribir todo el relato sin marcas de género. Bien.
      En cuanto a los elementos del relato, me falta el conflicto y los obstáculos. Creo que por esto tampoco he visto ninguna sorpresa final o una resolución de la historia.
      Creas unas imágenes muy bonitas, eso sí. El paseo que describes y cómo lo haces trasmite cierta melancolía aunque no sepamos quién protagoniza el relato. Eso me gusta mucho. Pero con una pequeña sorpresa en el último párrafo, algo que le diese una nueva lectura, quedaría mejor resuelto.
      Nota: En la frase “Al levantar la vista, vi que el cielo está borrascoso”, debería ser “veo que el cielo”, pues el resto de relato está en presente.
      Enhorabuena y un saludo.

    2. Hola,
      Ante todo perdón que voy un día tarde.
      Es muy bonita tu historia aunque no he visto las partes del relato que comentaba como obligatorias Alicia. Sí que están claros los personajes, y sin marcas de género para el/la protagonista, aunque no sé bien cuál es el argumento, los obstáculos y el clímax. Más bien parece una escena que formase parte de algo mayor.
      Muy otoñal, eso sí jejeje, muy acorde con este mes.
      No me atrevo a decir mucho más porque es mi segundo reto y sigo sin pillarle bien el truco a lo que debo o no comentar. Ya iré aprendiendo…

  5. Hola, holita.
    ¡Lo logré! Tras cuatro ideas sin llevar a cabo, tres versiones diferentes, una nueva idea acabada, pero que no convencía; tras robar tiempo no sé cómo y tras quitarle las ciento y pico palabras que me sobraban, y aunque no es un buen relato…. Oye, pues que este mes también entrego reto. ¡Yujujui!

    Vale. En mi caso he jugado un poco con la pregunta porque, tal y como nos la ha hecho Alicia, se puede interpretar de muchísimas maneras. Espero que os guste y disfrutad comentando. Feliz resto de mes:
    __________________________________________________________________
    La peña empuja, salta, ríe y se zarandea al compás de una música que aborrezco. Odio las multitudes; mis nuevos dolores de cabeza confirman el sentimiento. No quise aguar la fiesta y aquí estoy, en la rave del año, con mis colegas dispersados y sin ganas de aguantar tanta mierda.
    De golpe, un martillo me taladra el cerebro que explota dentro del cráneo mientras mis ojos se abrasan. Dejo de respirar. La niebla se disipa y veo la misma sala con la misma masa meneándose bajo un silencio doloroso. ¿Por qué no oigo nada?
    Me han echado a patadas de mi cuerpo. Esa es la impresión. Me doy golpecitos para averiguar si estoy dormido; aprovecho para sacudir el polvo que me cubre. Me sorprende el aspecto de mi ropa y descubro que no recuerdo quién soy. Me paro en seco.
    Alguno de mis colegas me ayudará.
    Observo lo que me rodea. “Rave en el antiguo matadero”. De acuerdo. Gracias, cabeza. Al menos ya sé dónde me encuentro. En el abandonado macelo, antes hospital de locos y antes orfanato de los chungos, lleno de fantasmas de muertes truculentas.
    Otra información fugaz que me regala mi mente: “Macrofiesta de disfraces”. Genial. Así encontrar a alguien será más divertido. Mierda.
    Avanzo como si nadara en mayonesa; las bladosas succionan mis pies y tiro de ellos con rabia. Golpeo a saltimbanquis, piratas, nigromantes, zombis, personajes de Disney, grisáceos, de tacto frío y roñoso. Ojos vacíos. Me han echado algo en la bebida. ¿Esa que dejé en la barra y no probé? Cuanto más avanzo, más sombrías las vestimentas, más detalladas las heridas de las pieles, más espectaculares y macabros los maquillajes. Más sosiego en sus movimientos, más feroces sus miradas, más apestoso el aire que les rodea. ¿La gente habrá decidido disfrazarse de muerte? Es peña rara que juega según sus reglas. Cualquiera sabe.
    Me alejo como puedo y acabo en la entrada a los servicios: meaderos en la sala de matanza con cortinas cutres como separación. Una criatura de pocos años me golpea saliendo del aseo. Alucino con su edad, con su aspecto. Vale que la rave la ha organizado un grupo hiperfamoso, pero meter críos para dar ambiente se sale de madre. Alguien tira de mi ropa: otro peque de sexo indistinguible por el cráneo machacado. Se unen más; se ponen fieros. No arrancan nada, pero llegan a la piel. Huelo sangre y parece mía. Les empujo y salgo corriendo.
    Vuelvo al punto de partida. Por fin veo a mis colegas. Reunidos, miran al suelo, compungidos; alguno llora, un par se abraza. Unos enfermeros le hacen algo a un cuerpo tendido.
    No necesito apartarles para acercarme; quedo cara a cara con mi rostro boquiabierto y los ojos apagados. Así que ese soy yo. Mi vida pasa ante mis ojos, como cuentan en las pelis. Un pitido molesto crea la banda sonora. Trato de acompañarme cuando alzan el cuerpo. No logro traspasar la puerta del matadero.
    Me rodean otros muertos que en silencio me dan la bienvenida.

    1. Pues ahí va mi comentario:
      Referente a las normas del reto. He encontrado una marca de género (averiguar si estoy dormidO) y creo que sí tiene una estructura completa.

      Me gusta la ambientación del relato, un sitio poco idóneo para fiestas de disfraces y donde el protagonista no quiere asistir y acaba siendo la víctima. También el uso de la desorientación para no acabar de ver quien le rodea realmente. Con las descripciones se intuye que no está en el mismo “sitio” y no se entera. Y como ocurre al ver películas tienes ganas de decírselo.
      También me gusta el vocabulario usado, creo que es adecuado para el protagonista, por su edad y por el contexto.

      Pequeños detalles que no me cuadran:
      El martillo que golpea ¿de dónde ha salido? Creo que es interesante saber cómo alguien golpea con un martillo tan fuerte para “machacar” un cráneo delante de tanta gente y no se da cuenta nadie.
      No sabe quien es pero enseguida piensa que está con sus colegas y le van a ayudar. Quizá esta frase parece que debería darle muchas referencias de quien es y donde está enseguida.
      Hay una frase sin verbo que entiendo debía ir con la anterior. “En el abandonado macelo, … fantasmas de muertes truculentas.”
      Cuando vuelve ya hay enfermeros, pero como no veo referencias de tiempo me parece que es muy pronto para que llegue una ambulancia y que se levante un cadáver así sin más aún estando todo lleno de gente. Entiendo que ha sido un crimen.

      Cuento 504 palabras, jsjsjs. Lo he revisado solo por un pequeño detalle que pasa cuando se corta el texto, me parece que faltan conectores. En el último párrafo creo que se ve muy claro.

      Amaya es un placer leerte, siempre.
      Espero poder seguir leyendo tus textos 🙂

    2. Hola,
      Ante todo perdón que voy un día tarde.
      Me ha gustado mucho la idea, confieso que por ahí guardado tengo algún relato que también explota la misma temática: alguien muere y no sabe que está muerto. Así pues, como me mola la idea no creo ser muy objetiva jajaja.
      Me gusta ese toque de caos que das al relato, lo que consigue poner al lector, o al menos eso me pasa a mí, en ese estado de angustia que requiere la historia.
      Me ha faltado quizás algún porqué pero no sé bien si esto es imprescindible para el argumento.
      Y por cierto, ¿cuál es el título?
      Siento no poder decir mucho más pero como decía, es mi segundo reto literario y sigo aprendiendo cómo enfocarlo jijij.
      SALUDOS

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