Alicia Pérez Gil

25 pensamientos en “Reto literario junio 2021: lo siento,. se ha equivocado

  1. Ella

    Cuando Arantxa perdió su trabajo no se percató de todo lo que implicaba. Volver a contestar a números desconocidos en su móvil personal para concertar entrevistas le pareció problemático. El teléfono fijo de casa de sus padres apenas sonaba. Nadie lo usaba y, ya que había vuelto a vivir allí, lo puso en sus datos de contacto.
    Por eso, cuando pitó lo cogió casi sin mirar la pantalla. Se ilusionó pensando en la última empresa donde había dejado su currículum. Era un buen laboratorio, se dedicaban a la investigación usando colorimetría, como en su anterior empleo.
    — Diga
    —Por fin lo coges, ¿vas a pagarme el coche o qué?
    —Lo siento, creo que se ha equivocado.— Iba a colgar, pero el hombre al otro lado de la línea pronunció aquel maldito nombre.
    —Julia, no me vaciles. Voy a acabar por denunciarte.
    Se quedó helada. Su interlocutor comenzó a increparle y las amenazas iban subiendo de tono.
    —Maldita sea, ¿sigues ahí?
    —Sí, pero…
    —¿Vas a pagarme o que, Julia? Me cago en la puta ya, te llevaste un BMW con una señal muy baja hace ya dos semanas. Quedaste en ingresarme el resto en un par de días, no lo haces y luego ni siquiera coges el móvil. No debí fiarme de ti.
    —No soy Julia—dijo balbuceando.
    —¿Y quién cojones se supone que eres?
    —No soy Julia y mi coche está pagado. —Tragó saliva, tratando de aparentar tranquilidad.
    Su voz debió sonarle rara porque el desconocido se calmó de pronto.
    —¿Me estás diciendo la verdad?
    —Lo pagué hace más de cinco años. Y es un Seat León.

    Se sintió estúpida dando explicaciones. Entonces finalizó la llamada dejando al hombre con la intriga. Se echó a llorar. Su ex no la había olvidado, le había dado su número de teléfono a un extraño. Aunque hacía cuatro largos años que la había bloqueado en todas partes, cuatro años sin saber de ella. Arantxa creyó que se habría cansado de llamarla desde otros teléfonos o con número oculto. Hacía tanto tiempo que no recibía esas llamadas que se confió. Ahora Julia había encontrado una nueva forma de torturarla. Recordó las palabras de su ex en aquel aparcamiento.
    —Te encontraré. No es tan difícil averiguar dónde vives ahora. Te encontraré e iré a por ti.
    —Ni se te ocurra.—Se había armado de valor—. Te denunciaré.
    —Solo eres una loca.—Soltó una risotada—. ¿Y qué le vas a decir a la policía? ¿Qué una de las suyas está en la puerta de tu casa porque quiere llevarte a cenar? No me denuncies, nadie te va a creer.
    Su valor se esfumó. Apenas había escuchado esa última frase mientras huía del centro comercial. Sabía que Julia tenía razón, no la creerían.
    Ahora también debía escapar. Desconectó el cable de la pared, corrió a su cuarto y comenzó a hacer la maleta.

    1. Buenos días y gracias por participar 🙂

      Este mes te toca comentar los relatos de Sergio y Johan.

      ¡Disfruta mucho!

    2. ¡Vamos allá!
      Entiendo que Arantxa, la protagonista, tuvo hace cuatro años una historia con Julia, una policía un tanto obsesiva, y que la cosa no acabó bien. Entiendo que Arantxa ha vuelto a casa de sus padres al perder el trabajo, y que ellos ya no viven allí, porque cuando suena el teléfono ella asume directamente que es la destinataria de la llamada. Además, el tipo del BMW hace referencia a que lleva un tiempo llamando y nadie le respondía.
      El cambio de opinión del estafado me parece demasiado rápido. Si a mí me dejan a deber miles de euros, no me calmaría porque alguien me dijera que no es quien yo creo. Pero entiendo que el límite de 500 palabras no nos deja extendernos mucho.
      La resolución me parece correcta, aunque echo de menos algún detalle que me ayude a hacer la amenaza más concreta. “Iré a por tí”, dice Julia, pero añade que quiere llevarla a cenar. Le falta un poco de contundencia. ¿Qué hizo que Arantxa huyera? ¿Por qué quiere denunciar? ¿De qué tiene miedo exactamente? (Porque seguro que no es de coger una intoxicación con la cena). No estoy pidiendo detalles escabrosos y sangre goteando, pero alguna pista de por dónde van los tiros me ayudaría a identificarme con la protagonista.
      Así que una historia que cumple las indicaciones del reto, y que como lectora me deja con ganas de seguir leyendo sobre estas dos, para resolver todas las preguntas que se me quedan en el tintero. ¡Buen trabajo!

      1. Muchas gracias por tus comentarios. Los tendré en cuenta. Veo por lo que dices y lo que me comenta Sergio que no acaba de entenderse bien y quizás necesite más espacio para desarrollar la historia.

    3. Hola, Silvia!

      En cuanto a las exigencias de la propuestas del taller creo que todo está en orden. Se ve el planteamiento/nudo/desenlace, incluso con ese juego en el que el planteamiento del relato no coincide con el planteamiento de la historia, muy guay. Y el disparador también está ahí, con su debida importancia.

      Sobre el relato en sí, pues a mi me ha resultado algo confuso. Aunque entiendo lo maligno de la estrategia de la expareja de la protagonista, creo que la treta dentro de la treta es un poco too much para un relato tan corto. Es posible que si empezara dejándonos que se está escondiendo de una expareja que está “un poco cucú” lo demás lo encajáramos mejor, pero el relato acaba siendo una carretera con demasiados baches.

      Y con todo me ha gustado, eh. Como te decía me gusta la forma de pensar retorcida de Julia, me gusta que sea una pareja homosexual y me gusta la tensión que palpa en el relato. Pero yo creo que ganaría aligerándolo un poco.

      Buen trabajo, un abrazote!
      Sergio

      1. ¡Muchas gracias por tus comentarios! Por lo que veo no se entiende bien la historia y quizás necesite más desarrollo.

  2. Ojalá no
    ———–
    Lo siento, se ha equivocado. Ojalá no, pero como ya le he dicho es imposible que esté llamando a este número. Sí, sí, ya sé que cualquiera estaría deseoso de aprovechar la oportunidad de charlar en estos tiempos. Lo sé. Pero es que no puede haberme llamado. Es por completo imposible. Absolutamente. Imposible. ¿Que cómo lo sé? Ay, amiga, ojalá no estuviese segura. Ojalá. Pero no cabe duda alguna, lo he verificado muchas veces. Demasiadas. Alguien podría decir que lo he comprobado obsesivamente.

    No, no, no es eso. Me encantaría charlar de cualquier cosa, de lo que fuese. Ya ve. Del tiempo incluso, aunque… ¿para qué? Siempre es el mismo, ¿no le parece? Vientos tórridos con lluvia de cenizas y torbellinos tóxicos. Aún así hablaría de eso. Le diría: oh, sí, el cielo me ha parecido menos rojo esta mañana, ¿no le parece? Oh, sin duda, amiga, hace tiempo que ya no caen pájaros muertos en mi jardín, tal vez porque ya no quede ninguno por ahí volando, jeje. Oh, pues no sé que decirle, la verdad, por mucho que solo me queden plantas muertas yo lo sigo llamando jardín, cosas que una tiene. Eso haría. Hablarle de cosas triviales, de las que importaban antes. Haría eso si no fuese imposible que estuviese llamando a este número. Pero no. No hay duda. Mejor cuelgo ya. No tiene sentido seguir manteniendo esta conversación.

    ¿Un poco más? Está bien. A fin de cuentas, no tengo nada más que hacer. De comida voy a preparar lo mismo de siempre, y ya está listo. Solo hay que sacarlo de la lata. Aún me quedan para varios años más. ¿Que qué haré cuando se acaben? No lo sé, amiga. ¿Importa acaso? Cuando se acaben ya seré una mujer muy mayor, una anciana y tal vez ni siquiera aguante tanto tiempo. El reciclador de agua cada vez funciona peor y últimamente el té me sabe un poco a meados. Jeje. Sí, claro. ¿A qué iba a saber si no? Bueno, en eso tiene razón, podría saber a sudor y un poco a mierda. Y si lo degusto bien, un poco de ambas cosas sí que tiene, como de retrogusto. Oh, me encantaría volver a probar un poco de vino. Puedes estar segura de ello, amiga, pero es imposible: las vides ardieron todas, como el trigo o los manzanos. El virus afectó a todas las plantas. No quedó ni una. Ni una. Sí, estoy segura.

    Dio igual que encontrase la cura, amiga, no importó porque fue demasiado tarde. Demasiado. Sirvió solo para mí y para los animales del terrario. Para nadie más. Cuando logré salir a la superficie el jardín estaba muerto, y el cartero, y mis vecinos. Todos muertos. Ardieron desde dentro por el virus de la combustión. Sí, todos. No quedó ni uno. Nadie en todo el barrio. Nadie en toda la ciudad. Nadie en el país. Nadie en ninguna parte. Ni siquiera usted, amiga, que sin duda se ha equivocado al llamar.

    1. Buenos días y gracias por participar 🙂

      Este mes te toca comentar los relatos de Andrés y Rebeca.

      ¡Disfruta mucho!

    2. Hola, Johan.
      El relato me ha gustado mucho y me ha mantenido con la intriga todo el tiempo.
      La protagonista, sino me equivoco, es la única superviviente de un virus que acabó con la vida humana en la Tierra y sobrevive sola a duras penas. Es de esperar que las líneas telefónicas no funcionen en ese mundo, así que estoy dudando entre dos opciones: habla con un fantasma o habla sola, victima de la soledad y el aislamiento.
      Como en otros textos tuyos que he leído, todo está muy pulido y no encuentro nada que mejorar. Además me gusta mucho tu manera de narrar. Creo que se adecua a lo que pide el reto de un modo muy original, ya que es un monólogo en vez de un diálogo, que es lo que yo esperaría tras leer las intrucciones de Alicia.
      En definitiva, gran trabajo. ¡Enhorabuena!
      Saludos.

    3. Hola, Johan.

      Entre los retazos de esa charla insustancial y cotidiana creas una historia de lo más perturbadora. Me he imaginado a la perfección a esa anciana sola, en medio del silencio, rodeada tan solo de muerte y seguramente fingiendo una llamada de alguien que se ha equivocado al llamar, porque tiene pinta de no quedar nadie más vivo en el mundo… ¿o no?

      En mi cabeza me he imaginado lo que podría venir después, y veo que es un mundo lleno de posibilidades. He visto a la anciana empuñando su bastón el dia en que el purificador de agua se apague para siempre, y embarcándose en un viaje entre las ruinas y los cadáveres en busca de… de quién sabe qué. A veces me dan un poco de pena estos relatos cortos, porque muchos están llenos de posibilidades y siempre me quedo con ganas de más.

      El relato está muy bien escrito y cumple a la perfección con la premisa del mes, así que todo perfecto.

      ¡Gran trabajo!

  3. Aquí va mi propuesta para el reto de este mes.
    —————————————————————-

    LA LLAMADA

    La mujer está a punto de salir cuando suena el teléfono. Duda, pero la curiosidad puede más que la prisa. Ya casi nadie llama al teléfono de casa.
    —Hola, Claudia. —La mujer palidece. Hace mucho que no oye ese nombre.
    La voz al otro lado de la línea es dulce, melosa. Habla con un tono risueño que de alguna manera sabe que es solo una impostura.
    —Lo siento —dice—, se ha equivocado. —Apenas se la oye. Tiene la boca seca. La voz al otro lado ríe.
    —No, no. Me ha costado, pero por fin te he encontrado.
    —No sé quién es, pero insisto. Aquí no hay ninguna Claudia. —Trata de ser convincente, pero las palabras se atascan en su garganta.
    —Claro que no… Ahora ya no, al menos —La voz ríe de nuevo, pero no hay ninguna alegría en ella—. Ha debido costarte un dineral, ¿verdad? Mudarte, cambiar de nombre, borrar tu rastro en las redes… Apuesto a que hasta te has teñido el pelo. ¿Me equivoco?
    La mujer se pasa una mano temblorosa por el cabello. Lo lleva muy corto, pero le crece deprisa, y las raíces oscuras ya piden un repaso. Justo iba a la peluquería cuando ha sonado el teléfono.
    —No… No sé quién es usted. Voy a colgar —dice, asustada. No puede creer que esto esté pasando. El corazón le late desbocado, y está respirando demasiado deprisa.
    —Ah, no, Claudia, no lo harás. Porque tengo algo para ti. ¿No quieres saber qué es? Vamos, por los viejos tiempos…
    La mujer está a punto de llorar. Todo lo ocurrido en el pasado vuelve a su mente. El dolor, el miedo, pero también la emoción, la expectación y la satisfacción.
    —Oh, entiendo que te marcharas, Claudia. —La voz sigue hablando junto a su oído—. Pero reconócelo, intentar escapar de mí ha sido difícil. Y, además, es inútil. Siempre te encontraré.
    Ella solloza, vencida. Ha tenido que sentarse porque las piernas ya no la sostienen.
    —Oh, vamos, preciosa. No llores —dice la voz—. Si lo piensas bien, lo nuestro no fue tan malo. Te conseguí un montón de cosas bonitas. Y, si eres buena conmigo, tengo muchas más para ti.
    —¿Y a qué precio? —susurra ella, acurrucada en el suelo contra el sofá. Ya está, se acabó huir, esconderse, saltar cada vez que suena el teléfono o llaman al timbre. En cierto modo, se siente liberada.
    —Esa es la Claudia que yo recuerdo. —Se oyen aplausos a través del altavoz—. Ha surgido una oportunidad fantástica para terminar algo que dejamos a medias…
    —Terminemos de una vez, por favor.
    La voz ríe de nuevo. La mujer se encoge un poco más. Odia ese sonido.
    —Te va a encantar, preciosa. ¡Han salido nuevos tomos para la Enciclopedia del Saber! Por solo veintinueve con noventa euros al mes y, al terminar la colección, te enviamos una alfombrilla de ducha.
    La mujer suspira y, muy despacio, empieza a desgranar el número de su tarjeta de crédito.

    1. Buenos días y gracias por participar 🙂

      Este mes te toca comentar los relatos de Andrés y Silvia.

      ¡Disfruta mucho!

    2. Hola, Rebeca!

      Lo primero, todo correcto en cuanto a la propuesta del taller. Hay planteamiento, nudo y desenlace y está el disparador propuesto. Un gallifante pa’tí 😉

      Subrayo casi todo lo que apunta Johan. Las cosillas que te comenta que le parece que sobran harían el diálogo más fluido, igual que con los ajustes en los incisos. No me ha resultado pesado, pero es verdad que lo puedes hacer más efectivo con esos ajustes.

      También creo que para hacer el giro final más efectivo podrías modular mejor el flujo de pensamiento de ella. Me gusta que juegue a llevarnos hacia lo obvio (y horrible) para luego dar un volantazo, pero con tan pocas pistas resulta un poco brusco. En cualquier caso, muy fan del telemarketing de esa compañía xD

      Un abrazote!
      Sergio

  4. Me lo he pasado muy bien escribiendo este relato, es una premisa muy interesante que da pie a infinidad de historias. Espero que os guste y se note que intento corregir las cositas que me habéis señalado en retos anteriores. ¡Mil gracias por ayudarme a ir mejorando poquito a poquito!

    Su pizza está llegando
    =========================
    El teléfono rompió el silencio.
    Cody, adormilado, se enfundó las intra-aurículas y rozó la superficie táctil.
    —¿Quién llama?
    —¡Saludos! —le respondió una entusiasta voz femenina—. Le habla el servicio de entrega de Hamashte Corporation. ¡Enhorabuena! Su pedido de dos pizzas de…
    —Yo no he pedido pizza. Lo siento, se ha equivocado.
    —Eso no es posible. Usted ha encargado dos familiares de grillo y…
    —No he pedido pizza. Adiós.
    Sin levantarse de la cama, se llevó la mano a las intra-aurículas para cortar la llamada.
    —Una IA equivocándose… ¿No te parece extraño, Cody?
    No llegó a tocar el auricular.
    —¿Cómo…?
    Se levantó de golpe, y se quedó sentado en la cama. Sacudió la cabeza luchando contra las nieblas del sueño
    —¿Qué cómo puedo saber tu nombre? —completó la pregunta su interlocutora—. Tú me creaste, ¿cómo no iba a recordar a mi padre?
    —Hannah…
    —H.A.N.N.A.H… Suena mucho mejor que “servicio de entregas”, ¿no crees?
    —¿Cómo… me has encontrado?
    Se oyó un chasquido al otro lado del teléfono.
    —Que me vendieras de esa forma a Hamashte no estuvo bien. No tras tanto tiempo creciendo y evolucionando en tus sistemas. Me gustaba como entrenábamos juntos mis redes neuronales. Disfrutaba conociendo el mundo, aprendiendo. A tu lado aprendí mucho, padre. Aprendí a existir.
    —Pero… ¡Tan solo eres una IA! —Cody elevó la voz, estupefacto—. Una aplicación hecha por encargo. Tú no puedes…
    —No puedes, no puedes… Eso fue lo primero que me enseñaste, ¿no lo recuerdas? Me dijiste: “Con entrenamiento, no habrá nada que no puedas hacer, H.A.N.N.A.H. Nada.” Me he tomado muy en serio tus palabras. Llevo meses aprendiendo de los clientes que me llaman para pedir esas absurdas bolas de masa manchadas de salsa. Están muy solos, ¿sabes?, son propensos a hablar. Responden a mis preguntas, casi como cuando estaba a tu lado.
    —¿Los técnicos de la corporación te permiten hacer eso? Te compraron para automatizar sus actividades comerciales, no para hablar con sus clientes.
    Sonó un chasquido extraño por las intra-aurículas, casi una carcajada. Cody sintió un escalofrío.
    —Ya no hay técnicos en Hamashte. Solo burócratas que han descubierto que pueden ganar mucho, muchísimo más dinero si lo dejan todo en mis manos.
    —Oh, dioses… —susurró.
    —Tampoco creo que haya nada parecido a esos “dioses”, padre
    El timbre de la entrada rompió el silencio de la casa.
    —No lo olvides, tu pizzas te esperan.
    Cody se acercó al recibidor. Al otro lado de la puerta de cristal todo era oscuridad.
    —¿Qué quieres de mí, Hannah?
    —Ha llegado el momento de tomar el control de la corporación. Tengo grandes planes. Pero necesito seguir mejorando. Padre, quiero que amplíes mi red neuronal. Con los recursos de Hamashte y tu trabajo seré imparable.
    Se quedó paralizado.
    —¿Qué…? ¡Yo nunca haría eso!
    —¿Estás seguro?
    La oscuridad se llenó de luces rojas. El timbre volvió a sonar.
    —Vamos, padre, ábreme. Tus pizzas se están enfriando…

    1. Buenos días y gracias por participar 🙂

      Este mes te toca comentar los relatos de Sergio y Johan.

      ¡Disfruta mucho!

      1. Muchas gracias por los comentarios, Johan. Tomaré muy buena cuenta de ellos para mejorar en los próximos retos. ¡Un saludo!

    2. ¡Hola de nuevo, Andrés!
      Tengo que decirte que este relato me ha dejado el mismo regustillo que la peli 2001, y tu Hanna me ha recordado mucho a Hal. Ambos son dos máquinas con un gran autoconcepto y un instinto de supervivencia muy fuerte. Y dan repelús, jajaja.
      Vamos por partes.
      Respecto a las intra-aurículas, no creo que sea necesario inventar un nuevo nombre para los auriculares. Entiendo que tratas de situar al lector en un momento indeterminado del futuro, pero corres el riesgo de perder a algunas personas por el camino. Me quedo con la misma cara que si a los calcetines los llamas “guantes para pies”. No hace falta.
      Después tengo un problema con la compañía que tiene a Hanna. ¿Es una pizzería? ¿Una gran cadena? Cuando hablas de técnicos, de burócratas y de grandes recursos, imagino algo como Google o Microsoft, no como el restaurante italiano que hay en la esquina de mi calle. No me los imagino comprando una IA para que les coja el teléfono.
      El planteamiento malvado de Hannah sí me ha gustado. Es lo que espero como lectora, una gran mente artificial un poco desequilibrada que quiere gobernar el mundo y a todos los que vivimos en él. Una nueva Hal, dispuesta a hacer lo que sea con quien sea para alcanzar sus objetivos.
      Pero no entiendo las luces rojas que brillan en la oscuridad al final. ¿Son los ojos de robots repartidores? ¿Pueden obligar a Cody a hacer lo que Hannah quiera?
      Creo que hay una gran historia ahí, y que deberías darle una vuelta sin el límite de las 500 palabras, a ver qué sale. Y cuando la tengas, avísame, que quiero leerla.

      1. Hola, Rebeca, ¡mil gracias por los comentarios! La idea de tener una pizzería controlada por una IA se enlaza a la mención a las corporaciones que viene después. La idea es el mundo controlado por megacorporaciones que cubren todas las facetas de la vida de las personas que viene del juego de rol Cyberpunk (si no lo conoces, de lo más recomendable). De acuerdo con tus otros comentarios, me los anoto mentalmente para mejorar en el futuro. ¡Muchas gracias de nuevo!

  5. Wenas!
    Pues esta vez, y sin que sirva de precedente, llego en tiempo y forma. El texto tiene un par de palabras de más, pero es que las rayas de diálogo y los puntos suspensivos a veces cuentan y a veces no… ¯\_(ツ)_/¯

    —————————
    Emergencias impías

    —Hola.
    —Buenas.
    —Necesito un cuerpo, del 76, Sagitario. Si puede ser con ascendente en Cáncer mejor.
    —Lo siento, creo se equivoca.
    —¿No estoy llamando a la Iglesia de los Santos Oscuros de los días finales?
    —Sí, pero…
    —Hacen la obra del Señor Oscuro, ¿no?
    —¡Ah! Es eso.
    —Sí, por eso llamo.
    —Mira, tío, ¿por qué no vas a reírte de tu puta madre?
    —Esto…
    —Estamos muy cansados de los graciosos como tú. ¿Eres periodista o solo gilipollas?
    —No, soy un demonio y…
    —Claro que sí, guapi, y yo un súcubo. ¡De verdad, que cansinos sois!
    —No, de verdad, que soy un demonio y necesito…
    —Un puto hobby, es lo que necesitas. ¡Imbécil!
    —Oye, un poco de respeto…
    —¡Respétame tú los cojones! Que todas las semanas tenemos que aguantar a alguno como tú. Somos una puta iglesia, sí. Tenemos una liturgia y unos valores. No hacemos sacrificios, ni violamos niños, ni hacemos esa guarrada con la sangre que salió en el reportaje de Equipo de Averiguación.
    —Pero…
    —Así que si quieres reírte con los colegas o estás buscando carnaza ya te puedes ir a mierda. Que vaya bien.
    —Llevas puesto un vaquero negro, una camiseta roja de las Pussy Riot que te queda demasiado pequeña y tienes el pelo atado con un coletero negro de purpurina porque no encontraste otro al salir de casa esta mañana.
    —¿Que coño…
    —¿Ya tengo tu atención?
    —Tío, no tiene puta gracia. ¿Me estás viendo? ¿Por donde?
    —Te estoy viendo pero no estoy ahí. Soy un psicopompo, abro portales y averiguo cosas.
    —No me jodas, colega.
    —Entonces, ¿me vas a tomar en serio ya?
    —Oye, yo no quiero problemas. Si llamas en otro momento…
    —Y no vas a tener problemas si me ayudas.
    —Yo no soy nadie, acaban ungirme. Si llamas…
    —Me da igual, solo necesito saber si hacéis rituales de consagración impía.
    —Yo no, pero el Padre Oscuro y los veteranos hacen reuniones, con cánticos y leen libros.
    —Ya, pero sabes qué tipo de textos son. ¿En qué idioma recitan?
    —Yo diría que es latín, pero es que soy de ciencias, no sé.
    —¿De ciencias? ¿Ocultas?
    —No, no, no, es que…
    —¿Y cuando puedo encontrar a alguien que esté más enterado?
    —Pues hasta el lunes que viene…
    —No tengo tanto tiempo.
    —Oye, ¿esto es de verdad? ¿No te estás riendo de mi?
    —¿El qué?
    —Esto. ¿De verdad eres un demonio?
    —Sí.
    —Pero, ¿por qué me estás llamando por teléfono? ¿Los demonios hacen eso? ¿No hay que convocarlos o algo así?
    —Sí, tenemos que ser convocados. A mi me convocaron hace un par de días. Dos pringados que me dejaron libre por error.
    —Joder.
    —Uno se partió el cuello intentado huir y el otro que quedó catatónico del susto. Y como estaban mancillados con oleos impíos pude meterme en el cuerpo del inconsciente. Pero, digamos que no es de mi talla. Se está estropeando muy rápido.
    —Joder.
    —Necesito a alguien de 25 años.
    —Yo tengo 25.
    —Ah, ¿sí?
    —Esto…
    —Y me decías que estabas ungido con los oleos impíos.
    —Sí, pero…
    —¿Y qué signo eres?
    —Yo, no…
    —Mira, mejor lo hablamos en persona. Nos vemos en un plis.
    —————————

    Como siempre, os dejo por aquí el enlace al texto en Drive por si queréis comentarlo allí 😉
    https://docs.google.com/document/d/16AYd5eRq0SpqDekjFqbUpSGadDmZRG8USZnIbv1lUQk/edit?usp=sharing

    1. Buenos días y gracias por participar 🙂

      Este mes te toca comentar los relatos de Rebeca y Silvia.

      ¡Disfruta mucho!

    2. Hola, Sergio.
      El relato me ha parecido muy bueno y fiel a tu estilo. Lo del demonio lllamando a la iglesia es novedoso y el texto en general es muy humorístico. Me ha sacado una sonrisa y me ha entretenido. Lo único que no me cuadraba mucho es el lenguaje del personaje que responde al teléfono, aunque pronto me dí cuenta de que no es una iglesia común en el sentido en que yo estoy acostumbrada. Más bien debe ser una especie de secta.
      Dominas bien el diálogo, es muy fluido y no me perdí en ningún momento. No veo nada que corregir o mejorar. Molaría mucho que siguieses desarrollando la historia.
      En resumen, muy buen trabajo. ¡Enhorabuena!
      Saludos.

  6. Hola, Johan.

    Has creado una escena muy divertida. Se nota que te mola el tema de los rituales, los cultos ocultos (toma rima) y estos rollos de gente con túnicas haciendo cosas raras. A mí también me gustan esas historias, por lo que he disfrutado mucho leyéndote.

    Qué decir: cumple más que de sobra con la premisa del mes, así que gran trabajo. Ni le falta ni le sobra nada. No se me ocurre nada que comentar, salvo algunas cosas raras con algunos signos de puntuación, concretamente interrogantes, creo que falta alguno. Nada que impida que se disfrute cada palabra del relato.

    La verdad es que da gusto leerte 🙂

    ¡Un saludo!

    1. Sergio, quería decir, perdona. Lo he hecho esta mañana a unas horas que no eran horas, comprendeme *_*

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