25 pensamientos en “Reto literario septiembre: ¿Dónde estoy?

  1. Nave a ningún lugar.

    Por fin abrió los ojos, una luz mortecina se abría paso a través de unos vidrios tintados, o sucios, no pudo hacer diferencia. Yacía en lo que parecía un lecho espumoso no muy espeso tirado al suelo, raído, sucio y con un olor tan nauseabundo que le oprimía las fosas nasales. Sentía la cabeza embotada como si le hubieran administrado algún tipo de sustancia. Al intentar incorporarse sintió punzadas en varias partes del cuerpo; tenía las rodillas magulladas, las piernas le temblaban y la mano derecha, en la que se había apoyado, a penas la sostenía. No recordaba nada de lo ocurrido y se preguntó « ¿Dónde estoy?».
    Cuando consiguió poner los pies en el suelo se percató de que este estaba compuesto de algún tipo de aleación metálica fría y algo rugosa. Tanteó la pared de la estrecha habitación, pues la insuficiente luz le impedía ver gran cosa, parecía el mismo material férreo. Hizo ademán de levantarse, a duras penas lo consiguió tras apoyarse en una de las paredes. Fue entonces cuando por primera vez se dio cuenta de que la habitación tenía algún tipo de movimiento, leve, pero podía sentirlo en su cabeza y su estómago. Donde quiera que estuviese, debía de tratarse de algún tipo de transporte.
    Acercó la vista al oscuro cristal, intentando divisar el origen de la luz y la manera de salir, pero fue inútil, no conseguía ver nada del otro lado. Se quedó un momento allí, en silencio, y una vez habituada a este empezó a oír lo que parecían unas aspas que se movían pesada y lentamente. Casi hipnotizada permaneció inmóvil, concentrada, hasta que otro sonido perturbó la tranquilidad de aquella ignota prisión. Era un sonido gutural y sordo, como salido de cavernas, acompañado de algo acuoso que parecía necesitar arrastrarse para avanzar rasgando el suelo. El escalofriante ruido se escuchaba cada vez más cerca, imperturbable, parecía acercarse lentamente al lugar donde se encontraba ella.
    Seguía cerca del cristal y sintió como este empezaba a calentarse, tanto que tuvo que apartarse tropezando y cayendo sobre el duro suelo. Entonces fue cuando observo el lugar que acababa de ocupar, parecía algún tipo de apertura o puerta ya que había empezado a abrirse dejando entrar un poco más de luz en la pieza.
    Deseó no haberse despertado nunca pues lo que vio del otro lado le helo la sangre y le hizo arrepentirse de haber dejado la Tierra para correr no sabía qué emocionante aventura. Acababa de darse cuenta de que su preparación militar, sus estudios, su alto conocimiento en otros planetas no le servirían para nada ahora. Todo había sido en vano. Frente aquella horrorosa e indescriptible bestia; gigantesca, demencial, deforme y asquerosa, nada podía hacer.
    Sin más pretensiones se puso en pie y cerró los ojos. Notó a la horripilante masa asirse a su cuerpo y sintió como desaparecía lentamente. Al menos parecía tener piedad. Estaba siendo devorada de forma indolora.

    1. ¡Buenos días Cris!
      Y MUCHAS FELICIDADES. Has escrito un buen relato con tan pocas palabras.
      Soy nueva en el tema de los retos y comentarios, además de muy tímida.
      He leído varias veces el tuyo, porque no llegaba a saber en qué lugar, exactamente, se encontraba la protagonista.
      En la primera lectura pensé que se había muerto y era trasladada en un barco, similar a lo que hacía Caronte, y al llegar al infierno un demonio se la comía.
      Como no era muy coherente, volví a leerlo y me fijé en la gran preparación física que la protagonista había tenido, al estilo de los astronautas. Y creí entender que iba en una nave espacial y era engullida por un monstruo del espacio.
      El colmo de mi despiste, es que tú ya lo adelantabas en el título del relato: Nave a ningún sitio.
      Te sugiero la sustitución de Nave en el título por algo distinto, por ejemplo, Viaje…
      O poner simplemente: A ningún lugar.
      Por supuesto sólo son ideas.
      Así se cumpliría el requisito de Alicia de no contar ¿dónde estoy? Hasta el final. Creo.
      Lo dicho: ¡Felicidades!

    2. Hola Chris, encantada de leer y comentar tu relato. Espero que los comentarios que haré a continuación puedan serte de utilidad en el camino que compartimos para mejorar como escritores.
      En primer lugar hablaré de si el relato se ajusta al reto de este mes. Creo que no es exactamente lo que se pedía. Es cierto el final der relato sí que está cerrado, pero faltan otros elementos. Aunque hay una historia, falta el argumento, y por eso da la sensación de ser una escena de una historia mayor que el lector desconoce. Hay un protagonista, sí, pero carece de peso. No sabemos nada de ella ni de sus circunstancias y quizá por eso cuesta implicarse en la historia. Sí que hay un conflicto entre la protagonista y el alienígena, pero aparece tan tarde que es casi irrelevante. Habría sido más interesante si ella supiera desde el principio que está ahí y nos mostraras su angustia por saber qué va a hacer con ella. O si sabemos que está en una nave en la que puede haber peligros que aún desconocemos. Pero en este caso solo sabemos que se despierta sin saber dónde (y nos faltan pistas para averiguarlo con ella hasta casi el final). Esto enlaza con el tema del conflicto, que no aparece en el relato. La protagonista se mueve por el escenario y acaba siendo devorada por el alienígena, pero es todo muy pasivo (en el sentido de que no hay oposición, no hay conflicto). Esto hace también que el desenlace llegue sin un climax, sin una resolución de conflicto. El antagonista aparece y la atrapa, pero no tiene el efecto que debería tener porque faltan elementos previos.

      Respecto al relato en sí, creo que su potencial se pierde porque hay algo que ha hecho que me costara meterme en él como lectora: el exceso de información inconcreta. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que hay demasiadas palabras para explicar cosas muy sencillas y que hacen que al final te pierdas en la interpretación de las palabras. Te pongo algunos ejemplos:

      -Yacía en lo que parecía un lecho espumoso no muy espeso tirado al suelo: creo que estaba en un colchón tirado en el suelo, pero no estoy segura. De todas formas, es complejo imaginarse un lecho espumoso. Utilizas dos palabras que no llegan a formar una imagen clara en la mente del lector: colchón, cama, esterilla,…
      -Sentía la cabeza embotada como si le hubieran administrado algún tipo de sustancia: son muchas palabras para decir que no fue un despertar normal. Sentía la cabeza embotada, como si alguien le hubiese drogado. Sería más corto, pero sigue sin funcionar del todo porque muestra demasiado (es mejor que sea el lector el que llegue a la conclusión de que quizá le han drogado hablando de que lo último que recuerda es que estaba bebiendo una infusión, o el sabor extraño de las tortitas de avena, algo así).
      -con un olor tan nauseabundo que le oprimía las fosas nasales: parece una tontería, pero era la primera vez que hablabas de su nariz y, por muy tonto que suene, como lectora imagino antes una nariz que unas fosas nasales. No sé si me explico. He echado en falta términos más sencillos, más directos. En este ejemplo, además, aparece lo que decía antes de inconcreto: un olor nauseabundo. Vale, huele mal. ¿Pero cómo de mal? A huevo podrido, como un basurero,…
      Me he centrado en la parte del despertar, pero ocurre lo mismo cuando describes la escena o las acciones de la protagonista. El problema de no utilizar formas más directas de transmitir las cosas no solo hace complicado para el lector meterse en la historia, sino que también te dificulta, como escritor, el poder desarrollarla. Me da la sensación de que cuando llegó el momento de entrar en la historia, ya apenas te quedaban palabras. Por eso has tenido que contarlo todo al final de forma un tanto atropellada y sin usar ese show don’t tell que nos cuesta tanto a cumplir a todos.
      Me gustaría señalarte también un pequeño detalle con los gerundios que yo cuando lo descubrí me ayudó un montón: el gerundio de simultaneidad creo que se llama. Fíjate en esto que aparece en el relato: apartarse tropezando y cayendo. Aquí lo que dices realmente (y sé que no quieres decir en realidad) es que hace todo a la vez. Así que al leerlo me la imagino apartándose, tropezando y cayendo al mismo tiempo. Imposible, ¿no crees? Se apartó, tropezó y después se cayó. En ese orden. Es algo que creo que nos pasa a casi todos al escribir, pero desde que alguien me lo comentó por primera vez, presto más atención y creo que he conseguido evitarlo en muchos casos.
      Ya sé que te he comentado un montón de cosas, pero me parece que se trata de detalles concretos y fáciles de mejorar si los tienes en cuenta en futuros textos. Quizá te ayudaría preguntarte cosas como: ¿puedo decir esto con menos palabras? ¿Estoy dando suficiente información para que se imaginen lo que yo quiero que vean? Si no es así ¿qué detalles me faltan? Y, por supuesto, escribe. Mucho, muchísimo. Estás en un buen sitio para aprender y la práctica te dará la oportunidad de incorporarlo todo a tu estilo.

      1. Hola Raquel,

        Muchas gracias por tus aportaciones. No te preocupes prefiero que me digas cosas de más que de menos jejeje. Gracias por lo del gerundio, la verdad es que nunca lo había pensado así que me ha servido mucho.
        Sólo comentar un par de cosas que si no se han entendido es quizás porque no las he sabido explicar, aunque muchas veces cuando escribo lo hago a propósito para crear incertidumbre y dificultad de catalogar exactamente el lugar, como en este caso:
        La protagonista se mueve por el escenario para intentar hacer un reconocimiento del lugar y averiguar cómo salir, ese sería el conflicto.
        En cuanto a usar cosas como “yacía en un lecho espumoso” o “algún tipo de sustancia”, está en una nave alienígena, ella no sabe donde, no hay colchones en una nave alienígena entonces preferí no ponerlo, tampoco se siente drogada, piensa haber ingerido algo que es lo que le ha hecho llegar hasta donde está sin recordarlo, porque dormía, pero sin más.
        Lo de las fosas nasales ha sido un despiste mío, lo puse así porque al principio la protagonista iba a ser también un extraterrestre o quizás alguien de la tierra pero en un futuro donde ya no somos exactamente como ahora, luego viendo que no me darían las palabras para explicarlo lo cambié, y olvidé modificar esto. Gracias por advertirlo.

        Muchísimas gracias guapa!!! Ha sido todo un honor y placer leer tu comentario.

        SALUDOS

    3. ¡Buenos días!
      Me gusta cómo está escrito el relato, pero no termino de saber qué pasa. Empleas muchas líneas es describir cómo se siente el personaje, pero la idea de regreso no termina de quedarme clara.

      Es un poquito confuso.

  2. Algo antiguo.
    Aquella iglesia era condenadamente fría. El sol de septiembre se colaba por las vidrieras, pero Carmen, envuelta en el fino vestido de novia, no conseguía librarse del escalofrío que atenazaba su cuerpo. «Serán los nervios». Era el día más importante de su vida, todos sus seres queridos estaban allí. Y junto a ella en el altar, Nacho, el hombre de su vida, su gran amor. No podía imaginarse su existencia sin él.
    —Joder, Nacho.¿Tenía que ser justo en la misma iglesia? —El bueno de Carlos, el mejor amigo de su ya casi esposo, parecía tenso—. Es un poco raro.
    Un puñal helado atravesó el brazo de Carmen allí donde una niña, de rizos rubios y almidonado vestido azul, posó su nívea manita.
    —Frío es el amigo y caliente el enemigo.
    Cuando terminó de hablar, se giró para mirar a Carmen. Su cabecita quedó en un ángulo imposible, revelando unos ojos completamente blancos, sin iris ni pupila. La mujer dio un respingo y se apartó. ¿Es que nadie más se había fijado en aquella cría?
    —Nacho, ¿quién es esta niña? — Él no le hizo caso. Tenía la mirada fija en la puerta de la iglesia y sonreía como un tonto—. ¡Nacho! ¿Qué miras? Estoy aquí.
    La puerta se abrió y todos se levantaron para ver entrar a la novia, pero ella era la novia y ya estaba allí. ¿Qué estaba pasando?
    —No hay más ciego que el que no quiere ver. —La niña seguía mirándola con aquellos ojos vacíos.
    Entonces vio a su hermana cruzar la puerta, vestida de blanco. Mamá lloraba de emoción. La luminosa sonrisa de Nacho se clavó en el corazón de Carmen, que se miró al pecho. Estaba semiexpuesto bajo los jirones de tela sucia, como el resto de su cuerpo. Era cuanto quedaba de su vestido de boda. El frío mordía su piel desnuda y violácea. Todo estaba deformado, todo estaba mal. Descubrió las cicatrices oscuras y enmarcadas en sangre reseca de sus muñecas, por las que entraban y salían incansables gusanos que se afanaban por consumirla. Palpó su vientre y su rostro, hinchados y flácidos por la descomposición. Y recordó.
    Recordó la deslealtad de las dos personas que más quería, revivió la incredulidad, el mundo desmoronándose bajo sus pies. Y, al final, la inutilidad de seguir viviendo. También a la niña, que la esperaba cuando cruzó al otro lado. Solo que no era ninguna niña, era algo antiguo, tanto como el odio y el rencor, nacido con el primer corazón traicionado. Y le había hecho una oferta.
    —La venganza es un plato que se sirve frío. —A su lado en la capilla, la pequeña esperaba su respuesta.
    —Hazlo. —A Carmen no le tembló la voz.
    La niña rió, con su boca llena de dientes negros y afilados, y su risa cerró la puerta sobresaltando a los presentes. Siguió riendo mientras el fuego de las velas crecía y devoraba todo y a todos. Y, por fin, en aquella condenada iglesia dejó de hacer frío.

    1. ¡Hola, Raquel!
      Es la primera vez que comento el relato de una compañera.
      Empiezo el análisis ciñéndome a los requisitos planteados para crear el relato y termino con una opinión.
      Me gusta el principio de tu relato. Describes una situación que asociamos con la felicidad, pues una boda es una manera de celebrar el amor entre dos personas, para ir enrareciendo el ambiente con varios elementos: el frío que siente la protagonista y el comentario del amigo. Aquí debo decirte que la primera frase no me termina de encajar. La veo demasiado explícita. La segunda frase (El sol de septiembre…) me parece bastante potente, pues nos sitúa perfectamente y, además, introduce el primer elemento, el frío que siente la novia, que nos indica que algo no está bien. En este caso, el uso de la palabra escalofrío lo veo raro. Yo lo asocio con una sensación repentina y violenta. Creo que diciendo “no conseguía librarse del frío” ya consigues el efecto que buscas y me parece más adecuado aquí.
      Con la niña añades un elemento de terror con el que inicias el nudo del relato. El conflicto y los obstáculos están claros. Quiere casarse con el hombre de su vida, pero su pareja y su hermana la traicionan. Ella no puede superarlo y, después, busca venganza. Expones los sentimientos de la protagonista y consigues que empaticemos con ella.
      Una vez es consciente de su condición, te vales de su recuerdo para llegar al clímax, a esa oferta que le hizo la niña.
      Y me gusta que termines enlazando el final con el principio: la protagonista deja de tener frío. Para mí, cierras bien el relato.
      Tengo mis dudas sobre si cumples con la premisa «¿Dónde estoy?». Al leer tu relato no veo que ella no sepa dónde está. Lo que no sabe es su condición.
      En fin, has conseguido transmitirme emociones y me gusta, como he dicho al principio, que el ambiente se vaya enrareciendo. También me gusta el ritmo que has conseguido darle al párrafo más largo (Entonces vio a su hermana cruzar la puerta…).
      Personalmente no me gusta mucho el uso de frases hechas (No hay más ciego que el que no quiere ver. La venganza es un plato que se sirve frío). Pero para mí sumas puntos metiendo una niña malrollera y una iglesia ardiendo.
      ¡Enhorabuena por el relato! Espero que mis apreciaciones te sirvan.
      Un saludo.

    2. Buenos días Raquel. ENHORABUENA por tu estupendo relato.
      Te cuento que soy “novata” en estos menesteres y me cuesta mucho comentar. Soy tímida por naturaleza y eso hace más difícil poner mi opinión.
      En tu caso me lo has puesto muy fácil, por la razón de que tu relato me ha gustado mucho y no sólo el contenido, también lo bien escrito que está.
      Una cosita: la protagonista sabe desde el principio dónde está. Creo que uno de los puntos de Alicia, el único, es que no lo supiera hasta el final.
      Me hubiera encantado que fuera más largo, pero no es el caso porque había que atenerse a las 500 palabras, y así saber más de la traición sufrida por Carmen y quién la provocó.
      Intuyo que fue por parte de su hermana y de su novio ¿o marido? Pero no donde ni como.
      Según mi humilde opinión, tienes un buen material para escribir más sobre el tema, incluso una buena novela.
      Lo dicho, ¡FELICIDADES!

  3. ¡Hola!
    Soy Rosi y es la primera vez que hago un RETO.
    Me gusta porque, entre otras cosas, tengo más tiempo para poder pensar, escribir y corregir.
    Espero vuestros comentarios y seguir aprendiendo, que es, para mí, lo importante.
    Muchas gracias anticipadas y hasta pronto.

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    Para mí es un buen día. Hace meses había sido diagnosticada de depresión severa y aún sigo con el tratamiento.
    Mi hijo pequeño vuelve de un campamento de verano. Lo que en otros momentos hubiese sido una acampada más, se convirtió en algo especial. Se convierte en una vuelta a la normalidad para acelerar la salida del pozo, en el que me sentía inmersa.
    Me pongo un vestido de flores, siempre viene bien para animar, y en compañía de mi hija y mi marido, vamos a recogerle.
    De repente oigo a mi hija muy cerca que me dice llorando: “¡Mamá tengo miedo!”. Yo le contesté: ”¡No te preocupes, no pasa nada!”.
    Y dejo de ver, como si una nube negra me lo impidiera. Tampoco me puedo mover. Oigo voces y ruidos en la lejanía que se van apagando.
    Abro los ojos. Hay una pared blanca donde un reloj marca las seis o ¿son las doce y treinta? Escucho algo pequeño que al caer suena ¡clic!, ¡clic!
    Intento moverme, pero no puedo. Trato de hablar y no lo consigo. En la boca siento un sabor metálico. Me pregunto: ¿será sangre? ¿De dónde? ¿Qué o quién me la ha provocado? Parece que la lengua me hubiese crecido, apenas me cabe en la boca.
    Y otra vez la oscuridad.
    No sé muy bien si estoy dormida y tengo una pesadilla, o es real lo que veo, siento y presiento. A mi alrededor se mueven, muy despacio, unos monstruos de colores y forma amorfa. En lo que parece la cabeza sólo hay dos puntitos que se mueven, a lo largo del cuerpo sobresalen dos tentáculos. El final de los mismos termina en una sola garra muy afilada. Con ella me pinchan en los brazos y las manos, introduciéndome su veneno. Duele mucho.
    Tampoco puedo respirar: me han tapado la boca. El tentáculo de uno de los monstruos maneja varios aparatos donde hay dibujos de colores que se iluminan y emiten ruidos que me recuerdan los lamentos de un bebé.
    Vuelve de nuevo la oscuridad.
    Va pasando el tiempo en este lugar donde me torturan y no sé por qué.
    En uno de esos despertares echo de menos a mi marido y a mi hija. ¿Por qué no están conmigo? ¿Les estarán torturando como a mí? Y me pregunto:
    ¿Dónde estoy?
    Hoy ha venido un señor con bata blanca, al parecer el médico que me atiende y me ha contado que estoy en la UVI de un hospital a consecuencia de un accidente de tráfico. Un autobús de la E.M.T. nos arrolló. Mi diagnóstico era politraumatismo con pérdida de conciencia. Pronóstico reservado.
    Por la tarde dejaron que mis hijos me visitaran, al no ver a su padre les pregunté por él y me dijeron que estaba en la UCI de otro hospital, también grave.
    Poco a poco me voy dando cuenta de la magnitud de lo que nos ha ocurrido. Lo verdaderamente importante es que salimos vivos.

    1. ¡Hola, Rosi!
      Para mí también es la primera vez que participo en un reto y que comento los relatos de otras compañeras. Espero que mis apreciaciones te sirvan.
      Empiezo el análisis ciñéndome a los requisitos planteados para crear el relato y termino con una opinión.
      Empiezas el relato ubicándonos muy bien y explicando la situación de la protagonista. En el segundo párrafo hay algo que me chirría en las frases. Te propongo una alternativa: Lo que en otros momentos hubiese sido una acampada más se convirtió en algo especial, en una vuelta a la normalidad para acelerar la salida del pozo en el que me sentía inmersa. Pero en el grupo hay personas que podrían aportar una opinión más profesional.
      El nudo lo introduce de repente y creo que es coherente con el final que revelas: ha sufrido un accidente repentino. Así la protagonista pasa a no saber dónde está.
      El conflicto y los obstáculos se revelan: la protagonista trata de descubrir dónde se encuentra y cómo puede salir. Me gusta que hayas empezado indicando su salida del pozo de la depresión, porque como lector me haces pensar que está sufriendo una recaída.
      Pero cuando llegas al clímax no me termina de convencer cómo introduces el desenlace (¿Dónde estoy? Hoy ha venido un señor con bata blanca…). Creo que buscaría una transición, una salida del estado en que se encuentra, menos abrupta y explícita.
      Quiero destacar cómo relacionas el accidente con la depresión de la protagonista, y cómo descubre lo verdaderamente importante.
      ¡Enhorabuena por el relato!
      Un saludo.

    2. Hola, Rosy!
      Buen relato. Echo un poco de menos algo de tensión hacia el final. Podría solucionarse fácilmente si, a la confusión de la mujer, le añades un poco de agresividad y si haces que la sorpresa final la de otro personaje.

      La cuestión es que la resignación/pasividad ante la tortura queda un poco como sin fuerza.

      Otra cosa que podría solucionar la falta de tensión sería que ella no se creyera lo del accidente. Así el lector se quedaría con la duda de si está en un hospital o no.
      Pero buen trabajo 🙂

      1. Buenos días Alicia.
        Me alegro del comentario que has realizado sobre mi trabajo. No sabes lo importante que es para mí tu opinión, con la cual estoy muy de acuerdo. Como excusa puedo decir que las 500 palabras eran una barrera, pero la realidad es que me apresuro bastante en los finales, y no es por falta de tiempo, ¿puede ser mi timidez? ¿que no quiero aburrir al lector?. Son preguntas que se contestarán con el tiempo. Lo importante de momento es seguir intentándolo y, con tu ayuda, hacerlo cada vez mejor.
        Un abrazo y muchas, muchas gracias.

  4. ¡Hola! Es la primera vez que participo en un reto literario. A ver qué os parece mi relato de 500 palabras.

    LO QUE ESTÁ ESCRITO
    Con los ojos aún cubiertos por la venda que le han puesto antes de partir hacia ese ignoto lugar, recorre con las yemas la superficie rugosa y gélida de la roca sobre la que yace.
    Percibe el olor a resina, la corriente de aire húmedo. Tal vez esté en la ladera del valle, en la parte inculta del bosque, más allá de los límites que nadie cruza y que nadie recuerda quién marcó.
    Quienes la rodean recitan plegarias.
    Se acerca los brazos buscando abrigo y el vestido ceremonial cruje al roce con su cuerpo. El frío le carcome los huesos desde la mañana que se levantó con la sábana manchada. Al ver las gotas de sangre, su madre dispuso lo necesario para confeccionar el vestido que ahora envuelve su carne, ofrendada al Dios del bosque para que fecunde los estériles campos con su simiente.
    Lo que está escrito, dijo su madre. Ella fue concebida para ser sacrificada. Semilla de carne. Alimento de dioses. Le imploró saber qué mano había escrito su negro destino. Pero lo que está escrito no admite cuestiones.
    El pueblo tenía hambre y miedo y cansancio.
    Los hombres, entre ellos su padre, trabajaban las mismas horas que el sol alumbraba una tierra seca que producía la mitad de frutos que el año anterior, levantando con cada azada una nube de polvo y tristeza que recorría las calles y se adentraba en los hogares.
    Las mujeres, entre ellas su madre, se reunían en el cuarto de costura y celebraban la tradición, dando acertadas puntadas para unir la pasamanería más fina a la tela más delicada.
    Así, puntada a puntada, cosieron la mortaja que oprime su cuerpo. Siente la presión de las costuras en el cuello y en la cintura. Se imagina tirando de un hilo, separando las piezas, revelando la endeblez de ese traje.
    Lo que está escrito, gritan. Lo que está escrito, piensa.
    Un beso templa su mejilla con el calor de los rescoldos bajo las cenizas del amor materno.
    Quienes la rodean se alejan.
    Ya está sola cuando un crujido de hojas rasga el silencio y un hedor, más denso que el olor animal, preña el ambiente.
    El gran Macho está cerca. Y está hambriento.
    Los latidos de su corazón se funden con los acompasados ruidos, cada vez más intensos y rápidos, que llegan desde la negrura.
    El viento sisea, los animales gruñen, la tierra chirría… Algo agarra sus tobillos y sus muñecas y la arrastra hasta el borde de la roca; cae y la sigue arrastrando, colgada por las extremidades, como una pieza de caza mayor que van a desollar.
    Entonces, bajo su espalda se teje una red de brazos, vigorosa y cálida, que la sustenta.
    El gran Macho está bramando. Sigue hambriento y está lejos.
    Alguien le destapa los ojos.
    La claridad de la luna llena, en su cenit, revela unos rostros femeninos que la rodean y le sonríen. Y se descubre a sí misma oculta entre los renglones de lo que está escrito.

    1. Yo también es la primera vez que hago esto así que espero hacerlo bien 🙂

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      Resumen de lo que he entendido:

      Una chica ha sido abandonada en el bosque como sacrificio ritual de algún tipo de culto. Se describe el estado de la chica, sus sentimiento y el entorno que la rodea. También se dan algunas justificaciones del porqué del sacrificio. Al final la chica es rescatada.

      Al principio, antes de terminar de leerlo, me daba la impresión que el ritual en sí era una boda cristiana, aunque claro está; el paralelismo latente entre este tipo de rituales, donde la virgen es ofrecida a una deidad, y algunas costumbres cristianas es evidente. Por lo que el hecho de que el texto me haya confundido al principio creo que es muy buena idea, para poder intensificar dicho paralelismo.

      Estilo:

      Me ha recordado a la prosa poética, no se si era la intención, pero describes tan al detalle los sentimientos de la muchacha, sus recuerdos, y de forma bastante lírica a mi parecer. Este es otro punto que también me ha gustado bastante.

      Conclusión:

      En general; me ha gustado mucho, me ha parecido bastante original, y nunca habría pensado en escribir algo así jeje. Si tuviera que decir algo menos positivo, aunque no negativo, quizás hubiera sido buena idea transmitir un poco más la angustia de la chica frente a esa situación. Aunque quizás la intención era normalizar el acto, incluso por parte de la víctima, y justificar los hechos.

      1. ¡Hola, Chris!

        Muchas gracias por tu comentario. Como lector me gusta que haya cosas que se insinúen para completarlas yo mismo. Así que parece que lo he conseguido. Jeje.
        El estilo me parecía el más adecuado en este caso. Me parece una de las partes más difíciles, por lo que me alegra que te haya gustado.
        Coincides con Amaya en tu comentario sobre la pasividad de la protagonista. Creo que debería haber incidido más en sus preguntas acerca de por qué debe ser ofrendada, mostrar más su inconformismo frente a lo que está escrito. Sin duda, debo mejorar esa parte.
        Para ambos ha sido la primera vez. Espero que hayas disfrutado tanto como yo. No seguimos leyendo por aquí. 😀

    2. Antes de nada, encantada, José, y bienvenido; espero que disfrutes mucho de los retos y sigas viniendo por aquí.

      Ten en cuenta que todo lo que te voy a decir son opiniones mías, y que, aunque me enrollo cual persiana, nada de lo que te digo está provocado porque no me haya gustado el relato: son tan solo sugerencias que, desde mi punto de vista, podrían mejorar la historia.

      Siempre empiezo los comentarios viendo si has cumplido con lo que nos ha pedido Alicia para este relato.
      Así que, leyendo tu relato, creo ver todos los elementos que deberían aparecer (Soy muy torpe encontrando los distintos elementos):
      Hay un principio, aunque tal vez es un pelín largo. Tardas dos párrafos en explicarnos que la protagonista es la víctima de un sacrificio. Podrías cambiar el orden de esos dos primeros párrafos, dando en la primera frase esa información.
      Hay un nudo donde nos cuentas la historia del mundo en el que vive la protagonista y los motivos por los que existen esos sacrificios.
      Tenemos muchos personajes a lo largo del relato. Tal vez a la protagonista, que parece más un hilo a través del cual muestras el mundo, podrías intentar que nos provocara más empatía. En realidad solo se deja llevar por lo que va pasando. Pero es cosa mía: nunca me han gustado les protagonistas que no hacen nada. Sobre el Macho: no me queda claro que va a hacer con ella. ¿Va a violarla, va a comérsela?
      Me gusta que uses a los padres de ella para explicarnos cómo está su mundo, aunque la sensación que me deja es que las mujeres no hacen nada más que coser. Cuidado con eso porque queda demasiado oigh.
      El conflicto queda claro: va a ser sacrificada. Explicas el por qué y nos vas mostrando el cómo.
      Los obstáculos son los que me ha costado más ver, debido a la pasividad de la protagonista. Lo único que pasa es que le baja la regla. Me ha gustado mucho cómo lo cuentas: según le llega, se provoca todo el circo, pero tal vez podrías haberle dado más importancia, en plan cómo se siente la protagonista, su miedo, su rechazo, algún intento de huida ya que no parece estar muy conforme con lo que le hacen, pero tampoco hace nada para cambiarlo… Insinúas, pero tan sutilmente que a mí me ha costado verlo. Creo que estoy muy peleona, así que es probable que esté equivocada en este punto. O a lo peor, estoy esperando una escena en plan “Juego de Tronos” (con Sansa y la llegada de su primera menstruación) y eso “mancilla” mi visión del relato. Jajaja.
      El clímax. Vale. Llega el Macho y parece que va a pillarla, y en el último momento, “algo” la salva. Guay, pero que de repente el Macho se encuentre lejos me ha descuadrado un poco.
      Pero lo que de verdad me ha encantado ha sido el desenlace. Aquí solo puedo aplaudirte. Maravilloso, tanto la idea como la frase: “Y se descubre a sí misma oculta entre los renglones de lo que está escrito”. Explicas tantas cosas en tan pocas palabras, como el por qué de que cada año los campos estén más áridos y por qué no funciona el sacrificio… Me ha parecido soberbia, de verdad. Es como si todo el relato lo hubieras escrito para poder plasmar esa frase. Según la leí, ninguna de las cosas que te he comentado tuvieron ya importancia. Así que genial.

      Sobre la premisa de “¿Dónde estoy?”… Bueno, me ha parecido un poco cogida por los pelos, aunque es cierto que tiene todo el rato los ojos vendados. Así que venga, guay. Premisa conseguida. Como tampoco nos pidió Alicia que fuera fundamental para la trama del cuento, estar está. Así que, conseguido.

      En cuestión de estilo, me gusta la forma en la que está escrito. Creo que le da un toque a aldea medieval sin catolicismo de por medio, empeñada en viejas tradiciones, que le va muy bien. Me mola el uso que das a algunas palabras, como “el calor de los rescoldos bajo las cenizas del amor materno”, “preña el ambiente”, la última frase… Creas imágenes muy chulas con un lenguaje que a mí me gusta mucho. Felicidades.
      También me ha gustado que repitas lo de quienes la rodean para marcar el tiempo en el que sucede la historia.
      Tal vez, reduciría un poco la repetición de la frase “Lo que está escrito”.
      Cuidado con la repetición de palabras, aunque nos pasa a todes (Yo tengo unas cuantas en mi reto, y mira que lo revisé).

      Vale, releyendo de nuevo el relato, creo que lo que me ha despistado un poco es que hablas mucho del vestido que lleva la protagonista y al final tampoco tiene una importancia fundamental para el clímax de la historia. Me hace preguntarme si es realmente relevante el vestido para dedicarle tantas palabras. Tal vez sí, pero no me ha quedado claro. Lo siento. Teniendo en cuenta que hay cosas que no desarrollas y que a mí me parecían más interesantes que el vestido, como la pregunta que le hace la niña a su madre de quién ha escrito su destino, o qué es el Macho, o quiénes fueron sacrificadas antes que ella, o por qué es una hija para el sacrificio… Me gusta mucho que no las cuentes, pero según vuelves al vestido, a veces pensaba que me daba bastante igual. No sé si consigo explicarme. Con imágenes muy bonitas, eso sí, pero demasiado vestido para mí.

      Me ha gustado mucho el relato: la forma en la que está escrito, las imágenes que a mí me han venido a la cabeza según lo leía, que en tan poco espacio hayas escrito una historia donde cuentas un montón de cosas. Lo que te he comentado son solo sensaciones mías. Si algo te ha molestado, dímelo para no volver a cometer el error.

      Felicidades, José. Deseando seguir leyendo cosas tuyas.

      Amaya

      1. ¡Hola, Amaya!

        Llámame Fran 😀 Muchas gracias por tu comentario sobre mi relato. He estado pensando en varias de las cosas que apuntas.
        Me interesa trabajar sobre lo que legamos a nuestras hijas, como familia y como sociedad. Tengo una hija y esto me obsesiona. El traje me pareció una manera de hablar de esas ideas que les transmitimos, pueden parecer muy bonitas, pero para la protagonista es una mortaja.
        Si la división del trabajo entre hombre y mujeres te ha chirriado, perfecto, esa era mi intención. Jeje. Me parece que refleja esa idea de no poder salir de los márgenes desde que nacemos.
        Tus apreciaciones sobre la pasividad de la protagonista me han hecho pensar bastante. Personalmente no me terminan de gustar las historias de personas que se hacen a sí mismas, que consiguen superar obstáculos ellas solas. Es una idea implantada en nuestra sociedad para dividirnos. Para mí no es posible el cambio sin una comunidad, sin una red de brazos que te sustente. Pero en la protagonista debe existir la duda que lleve a la rebeldía y, como bien apuntas, creo que debería haber incidido más en sus preguntas acerca de por qué debe ser ofrendada. Ese punto debe mejorarlo, sin duda. Gracias por haberme obligado a pensar tanto en ello. Jaja.
        Si tienes la sensación de que repito mucho la frase “Lo que está escrito”, puede que me haya pasado repitiéndola. Quería transmitir la sensación de una verdad implacable de la que no se puede escapar, pero tal vez me haya pasado.
        No me gusta explicarlo todo. Como lector me gusta que haya cosas que se insinúen para completar yo mismo. Pero puede que en este relato juegue en mi contra tratar de contar muchas cosas, mostrar una sociedad completa con 500 palabras.
        Me alegro que en general te haya gustado. De nuevo, muchas gracias por tus aportaciones. Me han servido de mucho.

  5. Hola a todo el mundo.
    ¡Lo he logrado!, aunque lo he escrito esta mañana y repasado, recortado y prácticamente reescrito esta tarde. No es lo que se debe hacer, pero ¡CONSEGUIDO! Y menos de 500 palabras (497. Jajaja). Todo un triunfo, en mi caso.
    Está basado en dos hechos reales que a veces se repiten (un poco modificados), mezclados porque ambos merecen aparecer. No os cuento mucho más para no desvelar más. Sé que no he logrado darle el sabor terrorífico que me hubiera gustado, pero algo es algo.
    Como digo siempre, espero que os guste y disfrutad comentando y criticando a gusto. A pasarlo bien.
    _________________________________________________________________

    «¿Dónde estoy?»

    Despierto de golpe, sin lograr abrir los ojos. El cuerpo, aletargado, no obedece las órdenes que aúllo en mi cabeza. Capto, demasiado despacio, que estoy sentada. Mis dedos restriegan la superficie en la que languidezco, irreconocible y evocadora.

    El esfuerzo alza los párpados como premio. Mi vista tarda milenios en centrarse. Parpadeo para disipar la pringosa niebla que lo cubre todo. Imita el salón de mi casa, pero alargado, retorcido, descolocado. Nada cuadra y todo es semejante de forma grotesca.

    Farfullo. Mi lengua no ayuda. Imposible pedir socorro.

    Desmañada, fuerzo a mis piernas a erguirme. Tropiezo con la mesa de centro que me puso la zancadilla. Mi brazo se agarra al sofá ondulante del que huía mientras mi cabeza busca un escape. Me percibo enroscada por más que mi cerebro se empeña en moverme erguida.

    Me tambaleo hacia una puerta escapando de los rayos enfurecidos que atraviesan el calco deteriorado de las ventanas del salón. Un baile oleaginoso de negros y amarillos satura la sala. El terror me impide disfrutar del espectáculo.

    Arrastro los pies, peleados entre sí. Avanzo a duras penas. Insisto en mi intento de gritar. Mi atención, atosigada, no advierte cómo se ondula el suelo; pierdo el firme y abrazo el piso con dureza. Jadeo mientras me incorporo.

    El hueco de nuestra habitación ruge. Aterrada, giro hacia la otra puerta y gateo mientras mis piernas aspiran a levantarme. Ruego en silencio que el esfuerzo me saque de este maldito mundo de pesadilla. Los chillidos se acercan. Un último impulso, agarrada a un serpenteante pomo, me endereza. Se muestra la puerta de la que podría ser mi cocina. Un gruñido contiguo me hace saltar para ganar la meta. Algo tocó mi brazo y grito. Por fin mi lengua funciona como debería.

    Una sombra crece tras de mí, en el cerco de entrada a la habitación que acabo de conquistar. Si la ignoro, no existirá; con esa certeza me muevo por la cocina buscando… ¿Qué diablos estoy buscando? Me meto algo en la boca. Mis instintos usurpan mi cuerpo y no soy capaz de entender lo qué hago.
    El espectro… se define. Se suaviza. Se colorea. Se ilumina. ¡Joder! ¿Se está escondiendo tras la apariencia de Tete? Retrocedo mascando, aterrada. Me acurruco en la esquina tirándome del pelo. Difuminado, saca cosas de los armarios. Se agacha y me ofrece algo que golpeo para alejarlo. Su voz cariñosa me ofrece un ancla; permito que me acerque lo que sea a la boca. Un líquido cae y me empapa. Algo supera la muralla de mis labios y saboreo zumo. Mi subconsciente, maldito sea, abre la boca y me hace tragar. La figura, mientras muda, se sienta a mi lado y me acaricia.

    Despierto calmosa de la pesadilla. Vigilo que todo está en su sitio. Tete me limpia, me cambia y me acuesta. Las cosas siguen rizándose un poco.

    ―Ya está, cariño. Ha sido una hipoglucemia complicada. Descansa; mañana vas al endocrino.

    Sueño con el mundo retorciéndose.

    1. Resumen de lo que he entendido:

      Una mujer parece encontrarse en un sueño en el que todo parece conocido pero diferente a la vez. Su cuerpo no le está respondiendo muy bien y parece estar cansada o con algún tipo de imposibilidad física. Hasta el final no se descubre que lo que parecía ser una pesadilla es en realidad la vida real de alguien que ha sufrido un ataque hipoglucémico.

      Estilo:

      Como dices no se ve el terror, en parte quizás porque no es terror lo que yo sentiría sino más bien angustia, malestar o impotencia. Yo personalmente el terror lo asocio más a lo irracional pero tu texto transmite el miedo y angustia propios de la situación, a mi parecer, a la perfección. Me han gustado mucho las palabras que usas, especialmente me ha gustado esta parte:
      “Me tambaleo hacia una puerta escapando de los rayos enfurecidos que atraviesan el calco deteriorado de las ventanas del salón. Un baile oleaginoso de negros y amarillos satura la sala. El terror me impide disfrutar del espectáculo.”

      Conclusión: Me ha super mega encantado. ¿Algo negativo? La verdad es que no creo que pueda. Me ha gustado tanto el relato que no puedo ser objetiva. Es muy visual hasta el punto que supongo que realmente te habrá pasado alguna vez, y si no es así, Amaya, Chapeau!!! Lo has clavado.

  6. Perdón por el retraso, pensaba que era hasta hoy.

    Revives
    ———

    Revives. Tras demasiado tiempo, una eternidad en el espacio, pero revives. A duras penas logras rasgar la capa exterior de la cápsula y sales al exterior. La luz es demasiado intensa, te deslumbra y marea. Tardas un rato en acostumbrarte, incluso con los filtros del traje. Sientes la tentación de regresar a la nave, pero la cápsula no tiene buen aspecto. Recorres la superficie y la notas llena de arañazos, de grietas y de viejos impactos. Ha sido demasiado tiempo, ya no te llevará a ninguna otra parte. Buscas una sombra y revisas los controles del traje. El aire es aceptable, la temperatura fría pero soportable, el problema es la biología local. Hay muchísima vida en este lugar, demasiada, y no se parece nada a la del tuyo. El medidor de viabilidad no logra encontrar sentido a los análisis iniciales. No se atreve a indicar si podrías sobrevivir sin traje en este entorno, aunque en el traje no vas a sobrevivir mucho tiempo. Le pides instrucciones para realizar una adaptación. Habrá que recoger muchas muestras lo más variadas posibles, así que te pones a caminar tambaleante y mareada.
    Los seres más frecuentes parecen autótrofos. Están arraigados al suelo y son pequeños, frágiles. Ni siquiera se resisten cuando los arrancas para introducirlos en el analizador. Sobre ellos revolotean pequeños animales libadores, con una estructura más reconocible, una anatomía casi normal. Hay una diversidad enorme de ellos, así que te entretienes en buscarlos y hacer una colección. Los observas maravillada antes de arrojarlos al analizador.

    Encuentras un arroyo. El agua es transparente y apetecible, pero también está plagada de microorganismos. Este lugar parece un vergel de vida y un espantoso infierno de posibles enfermedades. El analizador pide más muestras, así que sigues caminando y disfrutando de toda esta diversidad. Hay pequeños seres que se arrastran con patas pequeñas y escamas en su piel. Hay otros de tamaño mediano, con plumas. Difíciles de capturar. Finalmente ves a los que podría constituir la especie dominante. Usan tecnología, sin duda forjan metales, aunque no portarn armas ni son muy fuertes. Cuando saltas a capturar uno el resto corre despavorido, gritando ostentosamente. El interior de esas criaturas es decepcionante: frágiles huesos y órganos blandos, húmedos, gelatinosos. Asqueada te retiras a esperar el dictamen de viabilidad.

    Observas con paciencia cómo los anillos de avance se van completando, cómo la cadena completa de comprensión ecológica queda verificada. La conclusión resulta esperable: incompatibilidad al novecientos diecisiete por mil. Tus posibilidades de supervivencia en este lugar son casi nulas, así que recurres al plan secundario. Esperas pacientemente a que el ecoadaptador genere la dosis suficiente. Buscas una cueva, oscura, húmeda, y te inyectas el mutágeno en el abdomen. Duele. Duele mucho, pero durará poco. Te desprendes del traje, lentamente, y depositas los huevos mientras el mutágeno te destruye.

    Durante tus últimos momentos imaginas el futuro de tu descendencia. Sueñas con que sean grandes, fuertes, normales, con ocho extremidades inferiores sanas y quilíferos de manipulación perfectamente formados. Serán buenas cazadoras.

    1. Hola Juan. Me ha encanado leer tu relato. Lo cierto es que lo he disfrutado de principio a fin. Es el estilo de historias que me gustan: tiene ciencia-ficción, es oscura y habla de sacrificio y esperanza. Logra trasladarte al universo que has construido para ella y dejarte un poso, eso que cuando lees la última palabra te mantiene todavía en la historia. En lo referente al reto, creo que cumple con lo que se pedía. Por mi parte, he visto todos los elementos.
      Quería hacerte una reflexión sobre la elección del narrador en segunda persona. Creo que está muy bien explorar opciones poco habituales, experimentar es el mejor camino para aprender. En este caso, me parece que no es la elección que más beneficia al relato. Por un lado, porque esperas que alguien sea quien está contando la historia y que en algún momento eso se explique. Por otro, porque transmite menos las sensaciones de ese ser perdido en un planeta desconocido. Creo que la primera persona habría hecho brillar más el relato, sobre todo porque se basa mucho en sensaciones, en esa búsqueda de un lugar para colonizar y en lo que la protagonista descubre en su investigación. Y también ese sacrificio final. La segunda persona hace que todo resulte algo más frío. Quizá era eso lo que buscabas, o se trataba de un reto, pero te animo a considerar la versión en primera persona.
      Por último, una cosa muy tonta y pequeña, pero que afecta bastante al resultado. Creo que al final del texto, donde pone quilífero (cada uno de los vasos linfáticos que absorben el quilo de los intestinos y lo conducen al conducto torácico), en realidad querías escribir quelícero (cada una de los dos piezas que forman el primer par de apéndices de los quelicerados; se encuentran delante de la boca y les sirven para defenderse y atacar). Es una cosa muy boba pero importante.
      Espero que el comentario te resulte útil. Si tienes alguna duda o quieres comentar más algún punto, estaré encantada 🙂

    2. Hola, Juan. En esta ocasión, nos comentamos en uno al otro.

      Como siempre me pasa con tus relatos, Juan, creo que el que has presentado para el reto de este mes es fabuloso. No voy a desgranarlo demasiado porque no le veo mucho sentido enrollarme para no decirte nada.

      Los elementos aparecen todos, y desde mi punto de vista, muy bien hilados y construidos. Y la premisa de “¿Dónde estoy?” también aparece y es importante para lo que va pasando, para el conflicto, los obstáculos y el clímax.

      Ya sabes que tu forma de escribir me gusta mucho. En este reto me ha encantado el tono científico y casi frío que empleas. Alguno de los términos que usas me han despistado un poco porque he tenido que buscarlos, pero eso ha provocado una mayor sensación de pérdida de localización de la protagonista y de tomo técnico en lo que va contando.
      Digo “la” porque al final pone huevos, aunque es cierto que en ningún momento nos hablas de su posible género, cosa que siempre me encanta. Podría ser hermafrodita, con lo que collejón para Amaya por pensar en modo binario. Jeje. Hasta eso me gusta, oye.

      Hay una cosita que no me han convencido: cuando rasga la capa exterior de la cápsula y luego se plantea volver a entrar.
      Cuando hablas de cápsula, yo he imaginado una de esas de salvamento de las naves espaciales (Soy muy de Syfy, Ópera y Hard), con lo que, por muchas capas interiores que tenga la cápsula, éstas no suelen ser de gran tamaño y las paredes son lo suficientemente duras para aguantar algunos golpes, pero no tienen tampoco escudos que las protejan en exceso. Acepto que cae al planeta, pero me fallan cosas. Como que después de rasgarla, no me parece lógico que la observe pensando que tal vez pueda salir del planeta en el que ha caído. Una cápsula no suele tener ni motor ni controles, ¿no? ¿Cómo despegaría? Y antes de eso, ¿cómo la arreglaría? Porque no parece tener encima mucho más que su traje y algunos aparatos como el medidor de viabilidad. O eso he imaginado yo. Es como si hubieras mezclado la idea de cápsula de escape/salvamento con la de naves de estas pequeñitas que en las series, películas y libros suelen usarse para observar, investigar o atacar (Soy un desastre con los nombres). No sé si he conseguido explicar mi duda.

      He visto algunas palabras repetidas, y no me ha dado la impresión de que lo hayas hecho a posta. Si quieres revisar el relato, las vigilaría un poco porque a veces destacan demasiado.

      Me ha encantado la frase “Este lugar parece un vergel de vida y un espantoso infierno de posibles enfermedades”. Jajaja. Hay varias que me han gustado mucho, pero con esta me he reído un montón. Hummm… enfermedades. No sé, puede que esté yo en plan ver cosas donde no las hay, pero en el estado en el que nos encontramos ahora, me ha parecido un guiño muy sutil, aunque puedo haberme equivocado.

      Lo dicho, Juan. Me ha gustado mucho el relato. Se nota que tienes muchísimas tablas y leerte es un placer. Espero seguir disfrutando de tus historias. Saludos y muchas felicidades:

      Amaya

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